Gigantes quieren evitar la “resaca” del año impar

SCOTTSDALE, Arizona – Los años pares han sido de máxima gloria para los Gigantes de San Francisco desde el 2010. Con títulos de Serie Mundial en el 2010, el 2012 y el 2014, los dirigidos por Bruce Bochy han hecho historia con tres campeonatos en cinco temporadas.

Bruce Bochy, Gregor Blanco¿Y los otros años en ese trecho? Entre lesiones y bajo rendimiento de algunos estelares, los Gigantes terminaron con 86-76 (2do lugar en el Oeste de la Nacional) en el 2011 y con 76-86 (3er lugar) en el 2013. Es decir, después del champán han llegado las “resacas”.

En el 2015, la misión es evitar otra caída y dar una mejor pelea. No es una tarea fácil, pero estos Gigantes por lo menos tienen la experiencia y quieren corregir esas fallas.

“Algo nos pasó en el 2013 que no queremos que pase en esta ocasión”, nos contó el venezolano Grégor Blanco, parte íntegra de los campeones del 2012 y del 2014. “Cuando quedamos campeones en el 2012 vinimos como muy tranquilos para el 2013. Nunca pudimos engranar como equipo al 100%, con esa química ganadora”.

Otro venezolano que vivió en carne propia lo sucedido hace dos años es Héctor Sánchez. El “Imán” lucha ahora mismo por volver bien de dos conmociones cerebrales sufridas la temporada pasada y no fue parte del roster de 25 de los campeones de hace un año. Pero sí tuvo una participación bastante relevante en la corona del 2012, así que puede hablar con propiedad sobre el particular.

“Después de una Serie Mundial viene el año difícil, porque todo el mundo va a venir con todo contra los campeones”, dijo Sánchez, quien en estos entrenamientos busca recuperar su puesto como receptor sustituto de los Gigantes luego de rebajar unas 20 libras durante el invierno. “Pero nosotros tratamos de tener el mismo plan de juego, la misma mentalidad en consecuencia de lo que pasó el año pasado. Son bonitos recuerdos y fue una experiencia maravillosa, pero le damos la vuelta a la página este año y nos toca prepararnos para dar el 200%, para seguir consiguiendo victorias”.

Como alguien que vive por primera vez esta parte de ser campeón, el dominicano Juan Carlos Pérez trata de ver la situación de manera pragmática.

“Todo empieza aquí, como todos los años”, dijo Pérez. “En los entrenamientos hay que preparar al equipo para hacer bien las cosas pequeñas, porque las cosas pequeñas son grandes al final de la temporada”.

Ningún equipo ha repetido como campeón de la Serie Mundial desde que los Yankees ganaron tres al hilo de 1998 al 2000. No es fácil clasificar después de 162 juegos (a pesar de la expansión de los playoffs) y luego ganar 11 (o 12, en el caso de San Francisco en el 2014) más para coronarse—y mucho menos dos años seguidos.

Los Gigantes por lo menos quieren dar el primer paso, que es clasificar al año siguiente de quedar campeones.

“Tenemos que buscar la manera de otra vez estar unidos, con la misma mentalidad de positivismo y buscar ganar los partidos como sea”, dijo Blanco.

Padres exhiben suma confianza en la pretemporada

Bud BlackPEORIA, Arizona – Desde que perdieron de manera dolorosa un juego de desempate por el comodín de la Liga Nacional en el partido número 163 del 2007, los Padres de San Diego han tenido una sola campaña positiva: El 2010, cuando al igual que tres años antes, vieron morir sus esperanzas en el último día de la temporada.

Pero para el 2015, los Padres se han reforzado en grande con unos jardines totalmente renovados (Matt Kemp, Wil Myers y Justin Upton), una receptoría nueva (Derek Norris y el boricua Wil Nieves) y la adición del agente libre James Shields—entre otras adiciones.

Ahora falta salir al terreno y tratar de darles la pelea a los Dodgers y los Gigantes en el Oeste de la Liga Nacional.

“Es un equipo mucho más competitivo”, opinó el venezolano Alexi Amarista, quien llegó a los entrenamientos con el carril de adentro para ser torpedero titular de San Diego. “Es un lineup que va a estar muy fuerte. Es un equipo que va a dar de qué hablar en esta temporada”.

Por supuesto, ha sido dramática la transformación del roster de los Padres bajo la dirección del nuevo gerente general A.J. Preller. Son muchos nombres sonoros que han llegado para reforzar una ofensiva que en el 2014 fue la peor de Grandes Ligas con apenas 535 carreras anotadas.

Claro que hay interrogantes. Kemp, Myers y Upton no representan el mejor trío defensivo de guardabosques en el béisbol. Y entre el venezolano Yangervis Solarte, Will Middlebrooks y el cubano Yonder Alonso, no se ve mucho trueno desde las esquinas del cuadro interior. Tampoco se ve un auténtico primer bate en el grupo dirigido por Bud Black.

Pero todo eso aparte, el ambiente de los Padres en Peoria se nota mucho más movido que en varios años–diría yo desde que el mexicano Adrián González pisaba estos terrenos de práctica.

“Este año veo que todo el mundo está muy contento, preparándose bien para competir”, dijo el cerrador de San Diego, el dominicano Joaquín Benoit. “Este año tenemos una muy buena ofensiva. Si el pitcheo responde como respondió el año pasado, con par de adiciones más como James Shields, (Brandon) Morrow, (Shawn) Kelley–lanzadores que todo el mundo tiene en la mira por la calidad que tienen—además del grupo que ya tenemos aquí, vamos a dar de qué hablar”.

Por supuesto, la competencia en el Oeste de la Liga Nacional es una de las más fuertes en Grandes Ligas, con los Dodgers y Gigantes representando dos de los equipos élite de las Mayores. Pero ahora los Padres pueden mencionarse en ese grupo—por lo menos en el papel.

“Creo que vamos a estar batallando el primer lugar y la clasificación”, dijo Amarista. “Vamos a luchar por ese primer lugar”.

Agregó Solarte, en su primera temporada completa en San Diego después de llegar en el cambio que envió a Chase Headley a los Yankees: “Siempre uno quiere llegar el Spring Training para seguir trabajando y luchando por lo que uno quiere y, con las nuevas adquisiciones, más todavía. Hay talento y todo lo que necesita el equipo para seguir aspirando a lo que se quiere, que es World Series.

Venezuela fue víctima de los nuevos tiempos

Jose GilSAN JUAN – Después de dos años consecutivos de Series del Caribe decididos antes del último partido—incluyendo el 2012 en Santo Domingo, donde los anfitriones Leones del Escogido aseguraron el título faltando dos días para terminar el torneo—se cambió el formato para incluir juegos de muerte súbita en nuevas rondas semifinal y final.

Desde Hermosillo 2013, el nuevo sistema ha producido muchas emociones. En particular, la final de ese año de 18 entradas produjo una gran celebración para la afición local, que vio una victoria de su país cuando los Yaquis de Obregón derrotaron al mismo Escogido de la República Dominicana.

Y en Isla de Margarita 2014, los dominicanos fueron dejados en el terreno en la ronda semifinal cuando los Naranjeros de Hermosillo, rumbo al título, vencieron a los Tigres del Licey.

Con la derrota de los Caribes de Anzoátegui, primer lugar invicto de la ronda regular de San Juan 2015, se aseguró que por tercer año seguido—es decir, desde que se implementó el actual formato—el mejor equipo de la primera fase no sería el campeón.

Cuando un equipo que termina con 1-3 (Pinar del Río, Cuba) en una primera fase le gana a otro con 4-0 en un partido de vida o muerte, surge inevitablemente la siguiente interrogante: ¿Es un sistema justo?

Al ponérsele el tema, fue bien diplomático el dirigente de los Caribes, Omar López, después de la eliminación de la representación venezolana.

“Eso es algo que no está en mis manos, ni está en las manos de los peloteros tampoco”, dijo el Manager del Año 2014-15 en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. “Esto es prácticamente igual a que cuando nosotros terminamos en Venezuela con el primer lugar con 39 victorias y el 2 de enero (para los playoffs) estábamos comenzando de cero; ya no valían nada las 39 victorias”.

A mi juicio, la diferencia que se ve claramente entre lo señalado por López y la situación aquí es que en el round robin venezolano o un sistema de series de playoffs, se termina premiando al equipo que jugó mejor a lo largo de unos días o unas semanas. Y es insólito el argumento de que lo sucedido en esta Serie del Caribe es similar a un comodín ganando la Serie Mundial.

Los Gigantes de San Francisco tuvieron récord de 88-74 en la temporada regular del 2014, antes de arrasar en los playoffs y conquistar el Clásico de Otoño en siete juegos. De hecho, los comodines campeones de la Serie Mundial han ganado la siguiente cantidad de partidos en temporada regular: 92 (Marlins, 1997), 99 (Angelinos, 2002), 91 (Marlins, 2003), 98 (Medias Rojas, 2004), 90 (Cardenales, 2011) y 88 (Gigantes del año pasado).

Esos récords no se parecen en nada al de un equipo que haya ganado apenas una tercera parte de sus partidos.

Entiendo la difícil posición en que se encontraba la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe hace tres años. Las críticas sobre el formato del todos contra todos de seis días eran bien fuertes. Y tengo que reconocer que los juegos de muerte súbita, además de la participación de equipos cubanos, le han brindado más emociones y más intriga al evento. En ese sentido, creo que la Serie del Caribe ha acertado.

Sin embargo, me duele ver que los equipos que hayan sobresalido en la fase regular de cualquier torneo se vean obligados a jugárselo todo contra escuadras de menor destaque. A lo mejor es una actitud que no va acorde con los tiempos modernos.

Al final he aceptado y he asimilado con entusiasmo el formato actual de la Serie del Caribe, que representa un ajuste a la evolución de los eventos de mayor importancia. Lamentablemente, este año Venezuela y los Caribes fueron víctimas de esa modernización.

Crece la figura de Canó con su participación en R.D.

PHOENIX – Es bien notable lo que ha hecho Robinson Canó en su pueblo natal de San Pedro de Macorís.

Cano595_w6nxu41aPese a su condición de superestrella de Grandes Ligas con contrato de 10 años y US$240 millones, el segunda base de los Marineros decidió integrarse a las Estrellas Orientales para la última fase del round robin en la Liga Dominicana.

En términos prácticos, parte del motivo por su participación en la pelota de su país era poner a prueba el dedo de pie que se fracturó al recibir un pelotazo durante la Serie de Estrellas en Japón en noviembre. Pero claramente existe un disfrute y un deseo de ayudar a ganar al equipo “verde” de la República Dominicana.

Por ejemplo, este video tomado de la página web Nación Deportiva demuestra el “efecto Canó” en el ambiente de las Estrellas para esta semana crucial que catapultó al equipo de San Pedro a la serie final que disputará contra los Gigantes del Cibao.

Ahora bien, no sólo se trata de la figura de Canó, el respeto que inspira su persona ni sus dotes de liderazgo. El veterano de 33 años rindió al bate al irse de 11-6 con una base por bolas, tres empujadas y dos anotadas en los tres partidos clave para las Estrellas—incluyendo de 4-4 en el partido en el que el equipo aseguró su boleto a la serie final.

La presencia de Canó en la pelota de su país es un acontecimiento importante. Durante ya muchos años, han llovido las quejas—y con razón–sobre la falta de estelares de Grandes Ligas en las ligas invernales. Los motivos de la ausencia de los luminarios son comprensibles, dada la exigente temporada de febrero a septiembre (y a veces octubre) en los Estados Unidos y las grandes inversiones económicas en sus peloteros de parte de los equipos de MLB. De ahí viene la famosa “fatiga extrema”.

Pero para Robinson Canó, ha existido poca “fatiga extrema” en los últimos años. Recuerden que el petromacorisano fue el líder indiscutible del equipo dominicano que ganó invicto el Clásico Mundial del 2013. Y luego de su primera campaña con los Marineros en el 2014, Canó decidió participar en la Serie de Estrellas en tierras niponas. Allí, al igual que en los predios de Seattle, el intermedista se vio claramente como el líder de los integrantes del equipo de MLB.

Traigo a colación tanto el término “líder” porque en años anteriores, sobre todo antes de su llegada a los Marineros, Canó fue pintado en ocasiones como una figura sin la entrega ni el deseo de triunfar que hubieran querido los Yankees. En particular, el manager de Nueva York Joe Girardi lo sentó por tal motivo en el 2008, mientras que su ex coach de bateo Kevin Long y el mismo taponero panameño Mariano Rivera hicieron comentarios en ese sentido.

Todo eso me ha parecido medio desubicado, dada no sólo la producción de Canó en su carrera, sino el hecho de que desde el 2007, el quisqueyano ha disputado 160 juegos o más cinco veces y nunca ha jugado en menos de 157.

Canó es uno de los peloteros más duraderos de Grandes Ligas. Y siendo una de las magnas figuras de las Mayores, sí decide jugar en el Clásico (diferente a muchos), sí decide participar en la serie de Japón (diferente a muchos) y ahora pone un gran ejemplo—muy poco visto hoy en día–al jugar y rendir con sus queridas Estrellas.

No hacía falta jugar en Dominicana para poner a prueba el dedo del pie. Pero Canó optó por hacerlo y cumplió a carta cabal como pelotero y sí, como líder. Y quién sabe si sus aportes serán recordados como parte un famoso “Año Verde”, es decir un campeonato para un equipo de las Estrellas que no alcanza la gloria desde 1968.

MLB apoya a los latinoamericanos en ascenso

LEESBURG, Virginia – Desde hace 25 años, Major League Baseball—como las demás ligas deportivas de mayor importancia en Norteamérica—les brinda orientaciones cruciales a sus jugadores en ascenso, para que éstos puedan protegerse de los peligros que se presentan fuera del terreno de juego.

20150108_160143Y desde hace 10 años, con cada vez más presencia del pelotero latinoamericano, MLB ha creado un programa especial y aparte para los jóvenes de habla hispana que están en la cúspide de las Grandes Ligas. Para el director ejecutivo de la Asociación de Jugadores, Tony Clark, es de suma importancia brindarle todo el apoyo posible a este grupo tan relevante dentro del béisbol profesional.

“Ahora en esta posición, tengo una mayor plataforma para alentar esa parte de nuestra membresía”, dijo Clark, quien jugó 15 años en Grandes Ligas. “Sin importar que seas de la República Dominicana, Venezuela, Panamá, México, Australia, Brasil o el país que sea, cuando te pones un uniforme de Grandes Ligas, eres parte de una fraternidad muy especial y parte de un equipo con una sola meta. (Es importante) cualquier cosa que pueda facilitar esa camaradería”.

En el Programa Latino del Rookie Career Development Program–efectuado cada mes de enero en esta localidad los jóvenes latinoamericanos aprenden sobre la adaptación cultural, la importancia de saber inglés, cómo lidiar con la prensa y la responsabilidad económica. La mayoría de los temas antes mencionados también corresponden a los jugadores norteamericanos, con la excepción de los primeros dos.

Clark recuerda una época bien diferente cuando estaba subiendo por el sistema de los Tigres de Detroit al principio de los años 90. Cuenta el ex primera base que antes de su primera práctica en la liga de novatos en 1990, los latinoamericanos estaban en su propio grupo durante la sesión de estiramientos. No era por regla, sino porque los latinos se apoyaban entre sí en esas situaciones.

“Traté de estrechar esos lazos”, cuenta Clark, quien ascendió por los circuitos minoritarios de los Tigres junto a los dominicanos José Lima y Juan Encarnación, además del venezolano Felipe Lira, entre otros. “Era cuestión de reconocer que éramos compañeros con la misma meta, además de saber que ellos tenían que superar lo adicional de trasladarse a otro país para jugar.

“Desde entonces, ese respeto ha crecido hasta el punto de que aprendí algo de español”, continuó el jefe gremial, quien les dio la bienvenida a los participantes de este año precisamente en castellano. “Me siento muy cómodo con los muchachos de habla hispana y trato de aprender y apreciar el idioma de ellos”.

El apoyo que reciben los jóvenes latinoamericanos que están subiendo en el béisbol de los Estados Unidos es mucho mayor, por supuesto, que en los tiempos de antes. Pero Clark y el sindicato saben que siempre existirán dificultades para un muchacho que no sólo trata de triunfar en un área tan exigente como el béisbol profesional, sino también que lo hace en un país y una cultura totalmente diferentes—y en un idioma distinto.

“Es un reconocimiento de los retos que existen”, expresó Clark sobre el Programa Latino. “Si agarraras a alguien que se creció en los Estados Unidos, lo pusieras en medio de otro país y le pidieras que rindiera a la vez que se acoplara a la cultura de ese país—sugiriendo que no debería haber contratiempos—creo que sería increíblemente ingenuo y poco profesional.

“Adaptar nuestro programa y brindarles un apoyo adicional a estos muchachos ha sido beneficioso. Estoy orgulloso del hecho de estar comprometido con esto y continuarlo. Como industria, tenemos la responsabilidad de procurar preparar lo mejor posible a nuestros jugadores y darles todo el apoyo que necesiten. También hay que animarles a aprovechar lo que les brindamos. Es para su beneficio”.

El 2014, un año para el recuerdo

SAN LUIS – A la hora de destacar lo más llamativo de un año en el béisbol, nunca es fácil incluir todo lo que uno quiere, ni dejar de obviar lo que otros creen que haya sido relevante.

mlb_df0j5hx9Pero al reflexionar sobre lo ocurrido en este 2014, son muchos los sucesos dignos de señalar. A continuación, mi lista personal de las cosas que me pusieron a sonreír este año:

Puerto Rico en la Serie del Caribe: Un equipo boricua no gana el Clásico Caribeño desde el 2000 y, por supuesto, en los últimos 15 años se ha hablado bastante del declive del béisbol invernal en la Isla del Encanto. Pero este año en Venezuela, unos Indios de Mayagüez dirigidos por el enérgico y entusiasta Carlos Baerga llegaron hasta la final. Y aunque los Indios perdieron el último juego ante los campeones Naranjeros de Hermosillo, ese revivir de la representación puertorriqueña pinta positivo de cara a San Juan 2015 en el Hiram Bithorn—donde se celebrará el 20 aniversario del famoso y querido Dream Team de 1995.

La despedida de Derek Jeter: En las Grandes Ligas, Derek Jeter tuvo su “gira de despedida” en los estados que los Yankees visitaron y, por supuesto, en el mismo Bronx. El “Capitán” salió por la puerta grande con batazo de oro en su último juego en el Yankee Stadium y luego un sencillo dentro del cuadro en Boston en el último turno de su carrera.

El dominio de Clayton Kershaw: El zurdo de los Dodgers se convirtió en el primer pitcher de la Liga Nacional en ganar tanto el Cy Young como el premio al Jugador Más Valioso desde que lo hizo el Salón de la Fama Bob Gibson en 1968. Aunque se desplomó en los playoffs contra los Cardenales, lo hecho por Kershaw de mayo a septiembre representó un dominio poco visto en la historia de Grandes Ligas.

Cuba, cada vez más relevante: Aun antes del histórico anuncio de la apertura con Cuba el 17 de diciembre, figuras como Yasiel Puig, Yoenis Céspedes y desde el 2014 José Abreu habían demostrado que los peloteros salidos de Cuba sí podían adaptarse rápido y destacarse en las Grandes Ligas. Si la nueva política de los Estados Unidos con Cuba facilita que los jugadores cubanos tengan su oportunidad aquí, podríamos ver una realidad mucho más rica con tanto talento disponible.

Biogénesis y reivindicación: Fueron muchos jugadores suspendidos el año pasado y no todos han limpiado del todo su nombre. Pero sí es bueno saber que el escándalo no acabó con la carrera de todos. En particular, el dominicano Nelson Cruz, su compatriota Jhonny Peralta y el venezolano Francisco Cervelli han podido seguir adelante. Cruz arrasó en la Americana con los Orioles y fue premiado por los Marineros con un gran contrato; Peralta cumplió a carta cabal con unos Cardenales que confiaron en él; y Cervelli tendrá una vez más la oportunidad de ser cátcher titular en Grandes Ligas desde el 2015, con los Piratas. Además de ese trío, el quisqueyano Melky Cabrera se destacó lo suficiente con los Azulejos como para recibir un contrato de tres años de los Medias Blancas.

Transición en la Oficina del Comisionado: La elección de Rob Manfred como Comisionado desde enero del 2015 se ha caracterizado como la vía para continuar lo hecho por Bud Selig. El mandato de Selig ha sido de muchos retos, pero muchos logros también. La asistencia y los ingresos están por las nubes y, como se ha destacado bastante, ya no son sólo los “ricos” que pueden aspirar a ganar una Serie Mundial.

Serie Mundial para el recuerdo: Por un lado, los Gigantes confirmaron su condición de equipo élite de las Grandes Ligas en esta década con su tercera corona en cinco años. Por otro, los Reales clasificaron por primera vez en 29 años y quedaron a dos carreritas de coronarse campeones. Fue un suceso crucial para el béisbol. Ningún mercado debe sufrir tanto como el de Kansas City. Por fin hubo luz en el Kauffman Stadium.

La locura de las Reuniones Invernales: Por si alguien quería restarle importancia a este evento en el mundo moderno de celulares, mensajes de texto, e-mails y demás elementos del mundo digital y “virtual”, las Reuniones de este año en San Diego sirvieron para recordarnos algo muy importante: No hay nada como verle la cara a otra persona, darle la mano y escuchar bien su tono de voz. La cantidad de firmas y cambios fue para uno marearse.

Claro, no todo fue color de rosa este año. Nunca es así. Quiero dedicar esta entrega a la memoria de Oscar Taveras, joven de los Cardenales fallecido en un accidente automovilístico el 26 de octubre en la República Dominicana.

Que tengan todos un Feliz Año Nuevo y, sobre todo, que pasen las fiestas siempre en un ambiente de seguridad.

Yankees tratan de navegar aguas totalmente nuevas

SAN DIEGO – Hubo una época en que los Yankees no dejaban ir a nadie si no querían hacerlo. De hecho, era Nueva York que les quitaba jugadores a los otros equipos, fuera por la agencia libre y vía cambios muy poco equilibrados.

Masahiro TanakaSin embargo, desde el 2012, a los Yankees se les ha ido varios jugadores de renombre vía el mercado al mejor postor: Russell Martín, el dominicano Robinson Canó. el quisqueyano Rafael Soriano, Phil Hughes, Curtis Granderson y David Robertson son sólo algunos ejemplos de ello.

En las épocas de oro del equipo del Bronx bajo la meticulosa y a veces pintoresca dirección del dueño George Steinbrenner—fallecido en el 2010—los Yankees hacían lo que fuera necesario para tener los mejores nombres en sus filas, sin importar el costo.

En el invierno del 2008-09, Nueva York gastó US$423.5 millones en los agentes libres CC Sabathia, Mark Teixeira y A.J. Burnett y ganó la Serie Mundial al año siguiente. Y hace un año, el gerente general Brian Cashman les dio contratos con un valor total de US$283 millones a Jacoby Ellsbury, el boricua Carlos Beltrán y Brian McCann.

Pero a pesar de esos dos ejemplos, las cosas claramente han cambiado en el Bronx.

“Muchas veces tiene que ver con diferentes situaciones y hacia dónde sentimos que vamos”, dijo al respecto el manager del equipo, Joe Girardi.

Efectivamente, un equipo como los Piratas—los “pobres” de la década de los 90 y la primera de este siglo—les quitó a los Yankees a Martin vía la agencia libre hace dos inviernos, algo impensable hace unos pocos años.

“Es la naturaleza de lo que pueden hacer los equipos con el compartir de ingresos y los contratos de TV”, comentó Girardi al respecto. “Creo que el juego ha cambiado en comparación con hace 20 años”.

Quedó evidente eso mismo en esta semana cuando Cashman afirmó que los Yankees no estaban dispuestos a firmar tanto a Andrew Miller como a Robertson. Al relevista zurdo Miller le dieron cuatro años y US$36 millones, mientras que Robertson recibió US$46 millones por cuatro años de parte de los Medias Blancas.

“La adquisición de Miller junto a la selección del draft (compensación por la ida de Robertson) era la mejor ruta, sin importar lo bueno que ha sido Robertson como preparador y cerrador”, dijo Cashman. “Puede que no sea la decisión más popular, pero sí creo que es la mejor”.

Con George Steinbrenner, hubiera sido difícil escuchar un argumento semejante de parte de la gerencia. Pero con su hijo Hal y Cashman al frente, ésa es la filosofía reinante.

“Nos gustaría hacer negocios de calidad, si se nos presentan”, dijo Cashman. “Créanme, hemos presentado muchas ideas que no han sido aceptadas y a mí me han presentado muchas ideas que yo no he aceptado.

“Eso no significa que no podamos hacer algo (ahora), pero no hay garantías tampoco de que algo vaya a hacerse en esta semana (de las Reuniones Invernales)”.

Aún están disponibles en el mercado los agentes libres de cartel Max Scherzer y James Shields. Nadie sabe si Nueva York podría dar la sorpresa, como hicieron hace un año cuando decidieron firmar a Beltrán, McCann y Ellsbury y pasar de los US$189 millones–límite para no ser sancionado con el impuesto del lujo.

Pero por ahora, el equipo enfrenta la realidad de no contar con un cerrador probado, una enorme interrogante en la tercera base, una falta de profundidad en la rotación abridora y, por supuesto, Didi Gregorius en el campo corto en lugar del retirado Derek Jeter.

“Estoy abierto a las cosas que sean trabajables, pero hay muchas cosas que estamos buscando”, dijo Cashman. “Estamos interesados en acumular la mayor cantidad de bienes posible”.

Festival de rumores en las Reuniones Invernales

SAN DIEGO – Las Reuniones Invernales siempre generan muchos rumores de cambio, especulaciones e intrigas en general.

UTI1767923_1_t730Con la presencia de tantos gerentes generales, representantes de peloteros y demás figuras del béisbol—además de la prensa—siempre habrá mucho movimiento de informaciones y maniobras de parte de los clubes de Grandes Ligas.

El evento vuelve a la ciudad de San Diego por primera vez desde 1985. Los temas en agenda incluyen los siguientes:

¿Con quién firmará el zurdo Jon Lester? Los Medias Rojas, Yankees, Cachorros, Gigantes y Dodgers se han mencionado como los favoritos para procurar los servicios del abridor. Una vez decida Lester cuál será su próximo uniforme, mucho más podrá decirse sobre los otros dos pitchers de más nombre en el mercado de los agentes libres: Max Scherzer y James Shields.

¿Qué está pasando con los Orioles? El equipo más ganador en el Este de la Liga Americana desde el 2012 acaba de perder los servicios del dominicano Nelson Cruz, Nick Markakis y Andrew Miller. Ahora resulta que el gerente general del equipo, Dan Duquette, podría tener un pie fuera de Baltimore con la presidencia de los Azulejos en la mira…manténganse en sintonía.

¿Cómo se verá el Este de la Americana a partir del 1ro de enero? Siguiendo con lo que se ha definido desde hace muchos años como la división más competitiva de Grandes Ligas, el Este podría perfilarse bien diferente en unos pocos días. No sólo se encuentran en una encrucijada los Orioles, sino también que los Medias Rojas se han reforzado en grande con las firmas del venezolano Pablo Sandoval y del dominicano Hanley Ramírez—y con otras movidas aún en agenda. Mientras tanto, los Yankees y los Azulejos se ven listos para hacer más movimientos de impacto, posiblemente aquí mismo en San Diego.

¿Qué harán los Dodgers con tantos jardineros? Los Dodgers, con sus nuevos jefes de operaciones de béisbol Andrew Friedman y Farhan Zaidi, tienen un superávit (¿exceso?) de jardineros con el cubano Yasiel Puig, Carl Crawford, Matt Kemp, Andre Ethier, Scott Van Slyke y Joc Pederson. Los rumores indican que Kemp y/o Ethier podrían ser cambiados por Los Angeles, que estaría buscando más pitcheo—e inclusive firmar a Lester como otro movimiento aparte.

¿Podrán los Mets adquirir un nuevo torpedero para el 2015? Todo el mundo sabe que los Mets buscan a un parador en corto establecido para la próxima temporada, ya que el equipo de Queens se perfila como contendiente en el Este de la Liga Nacional por primera vez en varios años. Aquí podrían iniciarse o cobrar fuerza pláticas acerca de un cambio por Troy Tulowitzki o el venezolano Elvis Andrus, o la firma de un agente libre como el también venezolano Asdrúbal Cabrera, Jed Lowrie o Stephen Drew.

Los temas mencionados aquí son sólo algunos de muchísimos que se tratarán en el Manchester Grand Hyatt Hotel de San Diego. Que comiencen las intrigas.

Una “globalización” que ya lleva muchas décadas

TOKIO – Cada vez que se realiza un torneo internacional de alto perfil como la edición 2014 de la Serie de Estrellas en Japón, se habla de la “globalización” del béisbol, lo cual de lugar y correcto.

John Farrell Terry FranconaCon el Clásico Mundial y otros avances en el acercamiento de las regiones de Asia, América Latina y América del Norte, el deporte del bate y la bola está cada vez menos aislado entre nacionalidades y culturas. Durante el Clásico del año pasado, conquistado por una selección invicta de la República Dominicana, el Comisionado Bud Selig afirmó que “no reconoceremos nuestro juego en 10 años” y que se hará una verdadera “Serie Mundial”.

Todo eso estaría por verse, por supuesto. Lo que sí se sabe es que la “globalización” del béisbol es un proceso que ya estaba en marcha desde hacía muchas décadas, sobre todo con las ligas invernales del Caribe.

Es de amplio conocimiento, por supuesto, el aporte de los jugadores latinoamericanos en Grandes Ligas. Y también se sabe cómo jugadores norteamericanos han brillando a través de los años en las ligas de Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y la Mexicana del Pacífico. Pero un aspecto importante de la globalización se puede destacar desde el punto de vista de los managers, los que dirigen los destinos de equipos con diversidad de personalidades, idiomas y culturas.

Por eso es que tantos futuros pilotos de Grandes Ligas han dirigido no sólo en ligas menores en los Estados Unidos, sino también en circuitos invernales del Caribe. Uno de ellos es Terry Francona, Manager del Año en el 2013 al frente de los Indios y dos veces campeón de la Serie Mundial con los Medias Rojas.

“Fue una de las mejores experiencias de aprendizaje que he tenido, y de muchas maneras”, dijo Francona sobre su experiencia como capataz en América Latina, primero con Caribes de Oriente (Anzoátegui) en Venezuela y luego con las Aguilas Cibaeñas en la República Dominicana. “Ahora sé apreciar cómo son las cosas para un muchacho que viene a los Estados Unidos sin hablar el idioma.

“Me hablaban (en América Latina) y yo hacía gesto como que sabía lo que me decían, pero en realidad no. Entonces, uno con esa experiencia tiene más empatía en ese sentido”.

La experiencia de Francona en las ligas invernales va más allá de su paso por los dugouts de Caribes y Aguilas. El ex ligamayoristas también jugó en Venezuela con Aguilas del Zulia y en Puerto Rico con los Leones de Ponce.

Ahora mismo el piloto de Cleveland forma parte del cuerpo de coaches del equipo de MLB que juega la Serie de Estrellas aquí. El manager de la escuadra es John Farrell, amigo y ex coach de pitcheo de Francona cuando ambos estaban en la cueva de Boston.

En el Equipo de Estrellas de MLB, hay mucho sabor latino con los dominicanos Robinson Canó, Carlos Santana, José Veras y Eduardo Núñez; los venezolanos Salvador Pérez, Alcides Escobar, José Altuve y Franklin Morales; y el cubano Yasiel Puig.

Y hasta hay dos japoneses en el roster de Grandes Ligas que ya lanzaron contra sus compatriotas de la selección nipona, los lanzadores Hisashi Iwakuma y Tsuyoshi Wada.

“Creo que esto habla del juego como un deporte global, trátese de jugadores japoneses, dominicanos, venezolanos y de los Estados Unidos”, dijo Farrell sobre la conformación de la escuadra y la experiencia de jugar en Japón. “Creo que nuestro roster refleja lo global que se ha vuelto nuestro deporte”.

Eso es obvio. Ahora la idea es seguir ampliando el apoyo que se le brinda al jugador extranjero en los Estados Unidos. Las cosas han mejorado en ese sentido, por supuesto. Pero aún falta.

“El juego se le puede acelerar demasiado a un muchacho en esa situación”, comentó Francona sobre los retos de aprender a triunfar en un béisbol cada vez más exigente y a la vez adaptarse a un mundo totalmente nuevo. “Mientras más rápido podamos lograr que los muchachos hablen el idioma, mejor asimilados estarán. De esa manera, no tendrán esa clase de límites”.

También ayuda que el manager sepa comprender a los muchachos que vienen del extranjero—sea América Latina, Japón, Taiwán o cualquier otra parte del mundo.

En ese sentido, el haber dirigido en el Caribe ayudó un mundo al conocido como “Tito”, nombre de su padre que también jugó varios años en Grandes Ligas.

“Es un buen ambiente para aprender, no sólo para los jugadores, sino también para los coaches y los managers”.

Es hora de “besuboru” en tierras niponas

LOS ANGELES – Desde que el dominicano Tony Peña brilló en el otoño de 1986 como Jugador Más Valioso de la inaugural Serie de Estrellas en Japón, destacados jugadores de Grandes Ligas han brindado un béisbol de muchas emociones a tierras niponas en competiciones contra selecciones japonesas.

B12eaxlCYAE6giY.jpg largeEn el 2014, por ocasión número 11, Major League Baseball y el Béisbol Profesional Nipón (NPB, por sus siglas en inglés) llevarán la acción a tres ciudades—Osaka, Tokio y Sapporo—entre el 11 y el 20 de este mes.

“Major League Baseball está complacido de que muchos de nuestros jugadores más destacados representarán nuestro deporte durante el Tour Todos Estrellas 2014 de Japón”, dijo a través de un comunicado en junio el comisionado de MLB, Bud Selig. “Este evento no sólo reanuda una tradición de mucho tiempo, sino también ilustrará el lazo histórico que nos une a nuestros amigos y colegas japoneses”.

Por cuestiones de calendario y el Clásico Mundial de Béisbol, dicha serie no se realizaba desde el 2006, cuando el grupo de MLB barrió los cinco partidos oficiales del certamen contra un equipo de estrellas del NPB. De hecho, los estelares de Grandes Ligas han ganado nueve de las primeras 10 series desde aquel 1986, siendo 1990 la única ocasión en que los japoneses se llevaron la mejor parte al conquistar cuatro de los ocho encuentros (hubo un empate también).

Para esta versión, los jefes del béisbol japonés han decidido irse no propiamente con un grupo de estrellas del NPB, sino el famoso “Japón Samurái”, la selección nacional que ha triunfado en tantos torneos internacionales—incluyendo las primeras dos Clásicos Mundiales en el 2006 y el 2009.

Dicho equipo se medirá a un grupo de ligamayoristas que incluirá al dominicano Robinson Canó, el venezolano Salvador Pérez, el quisqueyano Carlos Santana, el venezolano José Altuve, el cubano Yasiel Puig, el venezolano Alcides Escobar y el dominicano Erick Aybar.

Otros jugadores destacados que representarán MLB son Evan Longoria, , Chris Carter, Justin Morneau y, para no decepcionar al público japonés, el derecho Hisashi Iwakuma.

Los integrantes del equipo de MLB se prepararán en el Dodger Stadium entre viernes y sábado, antes de partir a Osaka el sábado por la tarde.

La tradición de partidos en Japón durante esta época del año entre jugadores de Grandes Ligas y destacados peloteros japoneses remonta a 1908. En un total de 36 ocasiones desde ese año—el último de un título de la Serie Mundial para los Cachorros, por cierto—han jugado ligamayoristas contra selecciones japonesas.

A veces han sido equipos específicos de Grandes Ligas. En otras ocasiones han sido grupos organizados por figuras específicas, como por ejemplo Babe Ruth y Lou Gehrig en 1934 y Joe DiMaggio en 1951.

En 1974, Hank Aaron—a unos meses de haber quebrado el récord de jonrones de Ruth en Grandes Ligas—le ganó una competencia particular de cuadrangulares al mejor jonronero en la historia de Japón (y del mundo, si se base en sus 868 estacazos), Sadaharu Oh.

En la era de las series organizadas por MLB y el NPB desde 1986, el dominicano Sammy Sosa se unió a su compatriota Peña como los únicos latinoamericanos en ser nombrados JMV del evento. Sosa lo hizo en 1998, luego de escenificar el primero de sus dos años de competencia por el título de jonrones con Mark McGwire a nivel de Grandes Ligas.

Ahora se reanuda la tradición, después de ocho años. Es hora de “besuboru” una vez más.

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