Tiempo de readmitir a Pete Rose?

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PHOENIX -
Con la noticia de la posible readmisión de Pete Rose al béisbol, para nosotros
llega una serie de ideas y opiniones encontradas.

 

Por un
lado, existe el argumento de que es un absurdo dejar fuera del Salón de la Fama
al autor de la mayor cantidad de hits en la historia de Grandes Ligas. Por
otro, se dice que lo que hizo Rose, un confeso apostador de los juegos de los
Rojos (a favor siempre, afirma) que él mismo dirigía al final de los años 80,
es algo infame que atenta contra la integridad del deporte, y que por ende su
castigo debe ser el mayor posible.

 

Entiendo
ambos argumentos, y de alguna manera u otra, estoy de acuerdo con los dos.

 

Vamos por
partes

 

Hace 10 años,
escribí que era una vergüenza no incluir al líder de hits de todos los tiempos
en Cooperstown. Pero ponderando más el caso, los útiles de Rose en el Salón–incluyendo
uniformes, bates, guantes y demás reconocimiento de sus hazañas en el terreno–en
cierto modo le hacen justicia a lo que hizo en el diamante. Lo que no tiene es
una de esas placas tan deseadas por todo pelotero de la Gran Carpa.

 

Pero el que
visite Cooperstown sí sabrá quién es Pete Rose y la magnitud de su carrera.

 

La ofensa
de Rose al béisbol es algo bien grave. Como fanáticos del deporte, lo que más
nos puede desilusionar al ver los partidos es la idea de que un juego esté “arreglado”
o que un equipo se haya “vendido”. Claro que eso ha ocurrido en Grandes Ligas,
sobre todo en las primeras dos décadas del Siglo XX. Pero todos nos criamos
pensando que eso había quedado bien en el pasado.

 

Rose
siempre trató de argumentar que al apostar a
favor
de su equipo, no estaba desnaturalizando el deporte.

 

 No creo en nada de eso.

 

Para los
días que tenía dinero apostado por los Rojos, puedes estar seguro de que hacía
todo lo posible por ganar ese partido. Pero,
al hacer eso no estaba dirigiendo a Cincinnati para la temporada, sino para ese
día. Nunca se me olvida cuando Rob Murphy, relevista del conjunto, se quejó
públicamente en 1987 de la forma en que Rose explotaba el bullpen. Repito,
hacía todo lo posible por ganar ese día, sin pensar en las consecuencias para
el día siguiente, o para una campaña de 162 juegos.

 

De 1985 a
1989, se decía que los Rojos tenían todo el talento para conquistar la División
Oeste de la Liga Nacional. Del 85 al 88, terminaron segundos en cuatro
temporadas seguidas bajo la dirección de Rose, y nadie entendía cómo no ganaban…

 

En 1989,
después de la suspensión de Rose, se hundieron. Pero en 1990, con Lou Piniella,
por fin llegaron a su potencial y ganaron la Serie Mundial.

 

Para mí, es
el mayor ejemplo de una desnaturalización del béisbol hasta la era de los
esteroides.

 

A Rose se
le ha castigado con 20 años de humillaciones. ¿Es suficiente?

 

Quisiera
saber la opinión de ustedes. Favor de dejar sus comentarios en la sección de “Comments”
abajo.

 

Hasta la
Próxima, Desde el Desierto.

 

 

1 Comment

Tienes razon en lo que dices!
Aun cuando somos responsables de nuestras decisiones no somos responsables de las consecuencias de ellas, teniendo en cuenta que pueden tener un resultado negativo o positivo!
Todos cometemos errores, y todos tenemos la oportunidad de arrepentirnos y ser perdonados(siempre y cuando sea sincero nuestro arrepentimiento)
La pregunta es, reconoce y esta Rose arrepentido sinceramente de su falta?…Si es asi, merece la oportunidad.

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