August 2009

Un “grande” vuelve a comerse a un “chiquito”…

PHOENIX – Scott Kazmir a Angelinos desde Tampa Bay. Los que me conocen,
y sobre todo mis compañeros aquí en LasMayores.com, saben lo que viene ahora.
Mi discurso sobre la falta de equilibrio económico entre los equipos de Grandes
Ligas.

 

Pues sí. Ahí va.

 

Una cosa sería que los Rays estuvieran lejos en las posiciones, sin
ninguna posibilidad de clasificar, y quisieran salir de un veterano para
reconstruir. Eso se entendería un poco más.

 

Pero en el momento de hacer el cambio con Los Angeles-Anaheim, Tampa Bay
estaba a solamente 3.5 juegos del comodín de la Liga Americana. Y aunque Kazmir
no había lanzado como hubieran querido los Rays, un equipo en la pelea debería
sumar en vez de restar.

 

Pero el dinero lo desnaturaliza todo. Sin un tope salarial y un verdadero
programa de compartir ingresos, los grandes como los Angelinos siempre tendrán
la ventaja sobre los chiquitos como los Rays.

 

Cuánto me gustaría que las ventajas se vieran solamente en el terreno…

 

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Otro proyecto para el “maestro”

Administrator
12.00

PHOENIX -
La noticia de la firma de John Smoltz con los Cardenales de inmediato me hizo
pensar en una figura de Grandes Ligas no tan famosa como su amigo y jefe, Tony
La Russa, pero casi tan importante para los Cardenales: el coach de pitcheo
Dave Duncan.

Me parece
que pase lo que pase, Duncan le sacará lo mejor posible a Smoltz, un fracaso en
Boston a sus 42 años de edad. La interrogante es cuánto tiene en la bola
Smoltz, porque ni Duncan puede producir milagros.

La Russa y
Duncan llevan desde los años 80 juntos, remontando a la época del primero como
manager de los Medias Blancas. Y desde que cosecharon tantos triunfos en
Oakland, la lista de lanzadores veteranos que han ayudado a resucitar es
interminable.

En los
Atléticos se recuerdan nombres como Dave Stewart, Bob Welch, Dennis Eckersley
(convertido en relevista en Oakland) y Scott Sanderson, todos lanzadores con
bastante experiencia en la Gran Carpa pero que nunca tuvieron el impacto antes
como cuando estuvieron con Duncan en los Atléticos (quizás con la excepción de
Eckersley, quien había tirado un no-hitter y había ganado 20 juegos en su
carrera anteriormente).

Luego llegó
a Oakland Todd Stottlemyre, quien siguió a Duncan y La Russa a San Luis y tuvo
un resurgir en su carrera.

Ya en los
Cardenales, lanzadores como Andy Benes, Darryl Kile y Pat Hentgen revivieron
con Duncan.

Cuando San
Luis ganó la Serie Mundial en el 2006, dos piezas importantes de la rotación
fueron Jeff Suppan y Jeff Weaver. Ambos firmaron con otros equipos al año
siguiente, y han hecho muy poco desde entonces (y tampoco era tanto lo que
habían logrado antes de lanzar con los Cardenales).

Hace dos años
San Luis adquirió otro pitcher que había fracasado con Boston y que había
tenido bastante éxito antes de estar en los Medias Rojas, el boricua Joel Piñeiro,
quien se ha hecho sentir en la rotación de los Cardenales desde mediados del
2007. Ah, ¿y Braden Looper? De mediocre a bueno como relevista antes de volver
a San Luis en el 2006, sólido hasta el 2008, y ahora con efectividad por encima
de 5.00 en Milwaukee.

Kyle Lohse
es otro que ahora es un abridor capaz en San Luis con Duncan, luego de
resultados mixtos en otros equipos.

John Smoltz
es todo un veterano que sabe su negocio. Además, se pasó más de 15 años con uno
de los maestros entre los instructores de pitcheo, Leo Mazzone, así que no se
sabe cuánto Duncan le puede “enseñar” a Smoltz. Pero si hay algo que arreglar,
algo que ajustar, Duncan sabrá lo que es y cómo modificarlo.

Si hacen
buena liga Smoltz y Duncan, podría verse el revivir de otra carrera.

Hasta la
Próxima, Desde el Desierto

 

 

Una buena voluntad bien ganada

Administrator
12.00

PHOENIX -
En lo que continúa este año como la “odisea” tortuosa de la famosa lista de
peloteros que dieron positivo en las pruebas por dopaje en el 2003, el
dominicano David Ortiz habló de su caso en una rueda de prensa en Nueva York.

Ortiz
afirma que nunca ha usado esteroides, y que fue “un poco descuidado” a la hora
de tomar suplementos y vitaminas en ese entonces. Es una versión muy común
entre los que han dado positivo en varios deportes, y puede ser cierto…o no. La
verdad es que nadie sabe, menos él.

Lo que a mí
me llama la atención es el apoyo que recibió de nada más y nada menos que Bob
DuPuy
, el número dos de la oficina del comisionado de Grandes Ligas. El hecho en
sí de un directivo estar presente en la rueda de prensa es notable, y luego sus
declaraciones de que cree en lo que dijo Ortiz es muestra de la buena voluntad de
la que goza el toletero quisqueyano.

También
habló en términos similares sobre Ortiz el dirigente de los Tigres de Detroit,
Jim Leyland, un hombre de béisbol de mucho respeto.

Algo sí sé:
David Ortiz es una especie de “bonachón” en el béisbol, en los clubhouses, en
el terreno, con los fanáticos y con la prensa. Parece que todo el mundo quiere
a “Big Papi”.

La
popularidad de Ortiz es bien ganada. Nunca se le ha visto cerca de irse a los
puños con un compañero, ni ha empujado a un pobre empleado de su organización,
ni se ha tirado buscando un elevado, para no atraparlo y luego reírse. Y nunca
se ha fingido una lesión.

Si creen
que estoy comparando a Ortiz con Manny Ramírez, están en lo correcto. No puedo
acusar a Manny de fingir una lesión, porque sólo él lo sabe. Ni sé si en verdad
empujó al encargado de viajes de los Medias Rojas.

Pero ya
captan la idea. Aunque en Los Angeles la gente quiere mucho a Manny, un
pelotero con números para el Salón de la Fama y con un carisma innegable, es
difícil imaginar las manifestaciones de apoyo por Ramírez de nombres como DuPuy
y Leyland, como vimos con Ortiz. En este caso, creo que cabe perfectamente la
idea de que, “cosechas lo que siembras”.

 Afortunadamente para Big Papi, el buen trato a
los demás le ha dado un poco de espacio para cometer algunos errores.

 

 

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