December 2009

Lee Smith merece un lugar en Cooperstown

PHOENIX -
En esta época del año en Grandes Ligas, además de todos los rumores, firmas y
cambios
, arde el tema del Salón de la Fama y las votaciones que siempre se
anuncian durante la primera semana de enero.

En esta ocasión
hay tres nombres sonoros en su primera oportunidad: los boricuas Roberto Alomar
y Edgar Martínez, más Barry Larkin. Además, vuelven fuertes candidatos como
Andre Dawson, Bert Blyleven y Jack Morris.

Pero hay
otra figura que me llama la atención en particular, por la falta de apoyo que
ha recibido de parte de los integrantes de la Asociación de Cronistas de
Béisbol de Estados Unidos: El ex relevista Lee Smith.

En seis años
en la papeleta, Smith nunca ha recibido más del 45% de los votos (se necesita
un mínimo de 75% para ser elegido) en un año determinado, y él no sabe por qué
se le ha dado tan poco apoyo. Yo tampoco entiendo.

En una época
en que ya hemos empezado a valorar lo que es el cerrador en el béisbol–véase los
Salón de la Fama Bruce Sutter, Rich “El Ganso” Gossage y Rollie Fingers, además
de Dennis Eckersley, que aparte de taponero brilló como abridor–Lee Smith ha
sido prácticamente ignorado por los votantes.

De 1993 al
2006, Smith fue líder de todos los tiempos en juegos salvados en la Gran Carpa,
y terminó su carrera con un total de 478. Ahora está en el tercer lugar, detrás
del panameño Mariano Rivera (526) y Trevor Hoffman (591), ambos activos.  

Todo el
mundo sabe que Rivera y Hoffman van directo a Cooperstown a los seis años de su
retiro de Grandes Ligas. Smith debería estar allí esperándolos, pero quién
sabe.

Es algo
difícil de comprender.

Aunque
Smith perteneció mayormente a la generación que realizó los salvamentos de una
sola entrada–diferente a Sutter, Gossage y Fingers–hay que ver los números.

Con 478
juegos salvados
, lleva  178 más que
Sutter, 168 más que Gossage y 137 más que Fingers. Si ellos son Salón de la
Fama, también lo es Smith. Sí, su récord negativo (71-92) es algo en su contra,
pero también estuvieron por debajo de .500 en ganados y perdidos Fingers
(114-118) y Sutter (68-71). Claro, en el puesto de taponero, siempre estás en
posición para perder, y pocas veces para ganar.

Lee Smith
fue un lanzador dominante en sus mejores tiempos, con una recta superpesada en
el noveno inning. Se le recuerda mayormente con los Cachorros, pero también
brilló con los Medias Rojas, Cardenales, Orioles y Angelinos.

Diferente a
Sutter, Gossage y Fingers, quienes cerraron al menos una victoria de Serie
Mundial cada uno, Smith nunca llegó a lanzar en un Clásico de Otoño. ¿Será algo
en su contra ante los ojos de los votantes? No debería.

Hace unos años
yo hubiese pensado que la elección de Lee Smith al Salón de la Fama era algo
seguro. Ahora no se sabe. Es una pena…y una gran injusticia si no llega algún
día.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

 

Un reconocimiento justo

INDIANAPOLIS
- La elección al Salón de la Fama de White Herzog de parte del Comité de
Veteranos aquí en las Reuniones Invernales llama la atención por algo: la forma
en que ganó tanto durante los años 70 y 80 la “Rata Blanca”, como se le
conocía.

Herzog conquistó
seis títulos divisionales, dos banderines de la Liga Nacional y una Serie
Mundial entre los Reales y los Cardenales. También dirigió a los Rangers de
Texas y brevemente a los Angelinos de California.

Pero la
verdad es que Herzog se ganó sus credenciales para Cooperstown en  San Luis. Con un equipo construido a su manera
al principio de la década de los 80, tuvo sumo éxito con los Cardenales,
asistiendo a tres Series Mundiales y alzando el trofeo de campeón en 1982.

Siendo
gerente general al igual que manager, hizo los cambios por el también Salón de
la Fama Ozzie Smith, por Willie McGee, Bruce Sutter y Lonnie Smith, entre
muchos otros que lo ayudaron a convertirse en manager campeón. Herzog sabía qué
tipo de estadio tenía, un Busch Stadium demasiado amplio para dar muchos
jonrones (y sin la ayuda de los esteroides en ese entonces), así que optó por
un béisbol situacional: Mucha velocidad, mucha defensa y un pitcheo adecuado
entre los abridores y brillante en el bullpen con el inmortal Bruce Sutter. En
otras palabras, “Whitey Ball”.

Los
campeones de 1982 no contaron ni con un solo bateador de 20 cuadrangulares. Se
robaron 200 bases. Jugaron una gran defensa. Y ganaron.

El
Comisionado del Béisbol, Bud Selig, dijo lo siguiente sobre la elección de
Herzog: “Whitey tuvo un gran impacto sobre nuestro juego, dirigiendo equipos
ganadores de manera consistente con la combinación de velocidad y defensa.”

Selig lo
sabe bien. Fueron los Cerveceros, de su propiedad en aquel entonces, que fueron
derrotados por Herzog y San Luis en la Serie Mundial de 1982.

Tuve el
privilegio de ver a diario los equipos de Herzog en San Luis en los años 80, y
ahora su labor ha sido premiada con el máximo reconocimiento. A mí me consta
que es un honor bien merecido.

 

Hasta la
Próxima, Desde…Indianápolis

 

  

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