January 2010

No es un tema tan sencillo…

PHOENIX -
Bien interesante ha sido el debate sobre los logros de Mark McGwire en los años
90, con su confesión de consumo de esteroides en esa década, cuando fue un
terror de los pitchers contrarios y puso récords de jonrones.

Me he
reservado un poco en este tema porque lo veo bien complicado, diferente a
muchos colegas y amigos que tienen la tendencia de evaluar las cosas de la
manera más simple posible–bien o mal.

En este
mundo muy poco es así de sencillo, y el consumo de las denominadas sustancias
para aumentar el rendimiento es algo que no se puede comprender del todo si uno
no es atleta, si uno no ha “estado en los zapatos” de los deportistas de la
época.

Los
peloteros de la era de los esteroides, con mucho que ganar y también mucho que
perder dependiendo de su decisión, veían cómo sus colegas mejoraban en lo
físico para destacarse en el terreno, poner números que los hacían estrellas y,
lo más importante, conseguían excelentes contratos en una época de mucha  prosperidad en Estados Unidos.

Uno consume
esteroides. Si el otro no lo hace, ¿cómo puede competir? ¿Cómo puede ser la
figura en el béisbol que sería por su mero talento, si el otro ha agregado
algo? Si aquel lo hace, yo también tengo que hacerlo para que todos estemos en
“igualdad de condiciones” para competir.

¿Era justo?
Claro que no. Pero con una carrera de Grandes Ligas en juego, ¿qué harías tú?
¿Dejarías de hacerlo por no querer ser un “tramposo”? ¿Pero fueron tramposos de
verdad? Lo que consumía la mayoría no era prohibido en el béisbol, aunque sí era
dudosa la legalidad de esas sustancias sin receta médica.

¿Debe
permitirse el uso de esteroides en el béisbol y en el deporte? Claro que no, y
todos estamos de acuerdo en eso.

Para mí, la
razón más contundente es que ningún ser humano, en el campo que sea, debería
tener que arriesgar su salud de una manera tan grotesca para competir con los
demás. Esa fue la realidad; los que no consumieron esteroides no estaban en
igualdad de condiciones, y los que sí los usaron podían pagar un alto precio en
años posteriores con su salud.

La otra
razón es que sin dudas, el consumo de esteroides desnaturalizó el juego en
grandes proporciones. No es normal que 10 peloteros den 50 jonrones o más en
una temporada. No es normal 73, 70, 66 cuadrangulares en 162 partidos de
Grandes Ligas. Ahora parece que las cosas vuelven a su nivel, y eso es un buen
logro de MLB, por más críticas que se le haga.

Pero para
mí es una muestra de ignorancia y pensamiento simplista juzgar de una manera
tan drástica a McGwire y otros usuarios de esteroides en el período comprendido
aproximadamente entre 1986 y el 2003; eso de calificarlos como “tramposos” y
dejarlo así de sencillo es una falta de análisis y reflexión.

Como en
tantas cosas dentro y fuera del béisbol, no es cuestión de “bien” o “mal”. Es
mucho más complicado, y si uno ve el tema con un poco de madurez, ahí llega una
mayor comprensión.

Hasta la
Próxima, Desde el Desierto

 

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