July 2010

Tiempo de los “Aguafiestas” en Grandes Ligas

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PHOENIX – Acabo de observar a los Diamondbacks ganarle tres
partidos seguidos a los Mets–dos  victorias
apretadas para Arizona y una paliza en el primero–y con esa barrida, para mí ya
se inauguró la “Temporada de los Aguafiestas”.

Ustedes saben lo que es un equipo “aguafiestas”: un conjunto
totalmente fuera de la pelea, sin nada que perder, que le gana juegos cruciales
a escuadras que luchan con todo por llegar a la postemporada.

Al mismo tiempo que los Diamondbacks ponían a los Mets a 6.5
juegos de los Bravos en el Este de la Nacional, Washington, gracias en parte a
Stephen Strasburg y al cubano Liván Hernández, estuvo ganándole dos encuentros
clave a los Rojos, que han caído al segundo lugar de la División Central del
Viejo Circuito, detrás de San Luis. Y eso fue después de que los Mellizos, que
buscan repetir en la Central de la Liga Americana, tuvieron que recurrir al
dominicano Nelson Liriano para evitar ser barridos en casa por los Indios.

Sobran los ejemplos. Oakland acaba de llevarse dos de tres
vs. Boston, que lucha por su vida en un Este del Joven Circuito que incluye a
los Yankees y los Rays. Colorado, en una pelea bien disputada en el Oeste de la
Nacional, tuvo una serie difícil en Miami contra los Marlins. Y hace unos días
en Cleveland, la Tribu barrió con los Tigres, que se encuentran en una batalla
entre tres con Minnesota y Medias Blancas.

Aquí en Phoenix, vemos a unos Diamondbacks totalmente
descartados pero a la vez aguerridos, con el nuevo dirigente Kirk Gibson y un
estilo más agresivo que puede ser un problema para equipos contendores que
hagan la visita al Chase Field. Ahora vienen los Gigantes, que aspiran al
título del Oeste de la Nacional. Después de eso habrá series en Filadelfia y
Queens, Nueva York para los “Diamantes”. No estoy diciendo que vayan a ganar
todas esas series, pero es bien divertido ver a los de abajo tratar de “aguarles
la fiesta” a los de arriba.

Así pienso, al menos este año…¿qué
más me queda, aquí en el desierto?

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Futuras Estrellas se desfilan en Anaheim

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ANAHEIM – Estamos en medio de las actividades del 81 Juego
de Estrellas
en esta ciudad, algo siempre bien bonito e interesante al llegar a
mediados de una temporada.

Como siempre, para mí lo más agradable es estar cerca de los
participantes en el Juego de las Futuras Estrellas, y en particular compartir
con los jóvenes latinoamericanos
que están en pleno ascenso hacia la Gran
Carpa.

El domingo pasamos todo el tiempo del partido dentro de la
cueva del Equipo del Mundo, con la tarea de enviar mensajes por Twitter (con el
nombre “WorldDugout”) sobre el ambiente en el dogout y las curiosidades que se
dan allí en el transcurso de un juego de pelota.

Más allá de eso, siempre es un placer tratar con esos
prospectos, que llegan a los estadios de Grandes Ligas con muchas sonrisas y
con una gran disposición de hablar con la prensa sobre sus aspiraciones en el béisbol.
Es muy diferente al trato que muchas veces uno tiene con los ligamayoristas,
que llegan a estar “hartos” de conversar con los reporteros después de un
tiempo en las mayores. En cambio, estos muchachos de liga menor todavía no
están “dañados” en ese sentido, y te hablan con un entusiasmo y una honestidad verdaderamente
refrescantes.

Conversé con varios de ellos, incluyendo al dominicano Simón
Castro
y al también quisqueyano Francisco Peguero, entre muchos más (por
cuestión de tiempo no pude hacer crónicas con todas las entrevistas que hice).

Pero tengo que confesar que lo más emocionante fue hablar
con el manager del Equipo del Mundo, el cubano Octavio “Cuqui” Rojas, quien
tiene toda una vida en el béisbol y siempre con ganas de enseñarles a los
jóvenes.

En fin, fue otro Domingo de Estrellas de muchas emociones,
aunque claro, cayó derrotado el Equipo del Mundo. Pero eso no quita el brillo
de estar  un terreno de Grandes Ligas
para los prospectos, y eso se vio claramente.

Hasta la Próxima, desde…Disneylandia.

Juego de Estrellas, entre show y seriedad

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PHOENIX – Todos los años vemos el mismo debate en torno al Juego de Estrellas: ¿Quiénes deberían estar en el Juego de Estrellas y quién no? ¿Cuáles son las mayores injusticias cometidas por los fanáticos, los managers de cada liga y los mismos jugadores que seleccionan a sus propios colegas?

Para mí, hay una manera sencilla de ver esto: al tener los fanáticos una voz tan determinante (eligen a los titulares), el evento es más “show” que competencia. Y eso en sí está bien, ya que al fin y al cabo los deportes son de los fanáticos y para los fanáticos.

Pero si los fans van a tener tanto poder en quiénes están en el terreno, no estoy de acuerdo con que el resultado del partido determine la ventaja de casa de la Serie Mundial, porque eso le da una dimensión de seriedad que nadie puede subestimar. Es decir, o es un evento serio con verdaderas repercusiones, o es un show para dividir la primera mitad de la temporada de la segunda.

Si fuera un evento de suma seriedad, los fanáticos no tendrían voz alguna para elegir a los participantes. La mayoría no vota con su cabeza, sino con su corazón. Es de esperarse.

Ahora bien, al decidir este encuentro la ventaja de local del Clásico de Otoño, los participantes deberían elegirse por el manager y sus coaches, con la mera meta de ganar…y punto.

Como está el sistema ahora, tenemos un show que determina algo bastante serio. Es una contradicción criticada desde hace años por muchos periodistas, analistas y observadores generales.

Lo curioso del caso es que desde el 2003–el primer año en que el Juego de Estrellas determinó la ventaja de local de la Serie Mundial–no se ha dado ningún Clásico de Otoño que haya ido al máximo de siete partidos, es decir que en realidad no se ha “decidido” nada con este sistema. Cuando haya un séptimo juego de una Serie Mundial, ahí surgirá de nuevo el debate sobre el mérito de decidir algo tan serio con un evento como el Juego de Estrellas.

En lo personal a mí me encanta el Juego de Estrellas del béisbol, mucho más que los eventos de esta naturaleza de otros deportes como el básquet de la NBA o el fútbol americano. El béisbol tiene la particularidad de ser un deporte muy individualizado con bateador contra lanzador. Ahí lo mejor contra lo mejor es un espectáculo digno de verse. Pero hasta que se hagan modificaciones en la selección de los jugadores, seguiremos con las contradicciones y las injusticias.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

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