August 2011

Texas decidido a volver a postemporada

PHOENIX – En esta época del año se nota cuando hay una gerencia y una organización con hambre de ganar.  Definitivamente, los Rangers de Texas han demostrado que están dispuestos a hacer lo necesario para reforzarse y darse la mejor oportunidad de volver a la postemporada.

En los primeros cuatro meses de la temporada, el gerente general de los Rangers, Jon Daniels, dijo claramente que la primera prioridad del equipo era fortalecer su bullpen, para que el cerrador dominicano Neftalí Féliz tuviera más apoyo.  El ejecutivo ha cumplido su palabra.

Al llegar la fecha límite del 31 de julio para cambios sin que los jugadores tengan que pasar por la lista de waivers, Daniels no sólo adquirió a Koji Uehara desde Baltimore, sino a Mike Adams de los Padres. Éste último era considerado uno de los mejores preparadores de mesa de Grandes Ligas, y cuidado si el mejor.

Ahora, antes de vencer la fecha límite para que los jugadores adquiridos sean elegibles para participar en la postemporada, Daniels dio otro “palo” al realizar un cambio adicional con los Orioles por el relevista zurdo Michael González (también trajo de nuevo al cátcher sustituto Matt Treanor, desde Kansas City). El resultado es que ahora no sólo cuenta Texas con tres derechos de primera categoría en su bullpen, sino también otro especialista zurdo. Darren Oliver era y sigue siendo una buena opción en ese sentido, pero con González los Rangers tienen una profundidad poco vista en el relevo.

Dicha profundidad es importante para un equipo como Texas, que depende de lanzadores jóvenes en su rotación como el dominicano Alexi Ogando, Matt Harrison y Derek Holland. El manager Ron Washington y el coach de pitcheo Mike Maddux han expresado su intención de cuidar los brazos de estos tres, y ahora será mucho más fácil con tanta calidad en el bullpen.

En el Oeste de la Liga Americana, los Rangers se encuentran en una lucha férrea con unos Angelinos que no quieren darse por vencidos y que parecen tener un calendario un poco más fácil que el de Texas. Nadie sabe cómo terminarán las cosas en dicha división, pero está claro algo: El GG Daniels y el presidente del equipo, el inmortal Nolan Ryan, han hecho todo lo posible por conformar un roster para volver a los playoffs.

Este manejo de los Rangers, al menos en lo que operaciones de béisbol se refieren, representa un gran progreso para la organización. Durante la era del anterior propietario del equipo, Tom Hicks, se gastó mucho en bateo, rara vez hubo buen pitcheo y la escuadra ni olía postemporada después de la época de los tres títulos divisionales al final de los años 90. Todo eso cambió en el 2010 con su primera clasificación en 11 años y su primer pase a la Serie Mundial.

Con su agresividad en el mercado de cambios, Texas luce decidido a tomar el próximo paso. Ahora sólo  resta ver los resultados en el terreno de juego.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

Pujols, entre el camino de Weaver y Sabathia

Para los Angelinos, fue un “palo” firmar a Jered Weaver a una extensión de contrato de cinco años y US$85 millones. En estos momentos Weaver es uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas (diría que él, Justin Verlander, Clayton Kershaw y CC Sabathia representan la crema de la Gran Carpa ahora mismo) y dicho pacto claramente representa un “descuento de la casa” para el equipo de Anaheim.

Lo que llama la atención fue lo claro que habló Weaver después de anunciarse formalmente el nuevo acuerdo. El derecho podía buscar mucho más dinero en el mercado libre después del 2012, pero dijo lo siguiente al respecto: “Si US$85 millones no es suficiente para mantener a mi familia y otras generaciones, entonces soy bastante bruto. ¿Cuánto dinero necesitas de verdad en la vida?”

Entre otras cosas, Weaver también expresó que firmó este pacto con Los Angeles a pesar de que Scott Boras, su flamante representante que es famoso por sacarles lo máximo a los equipos para sus clientes, le aconsejó que esperara la agencia libre. Pero Weaver, oriundo del sur del California, prefirió firmar ahora y asegurar su permanencia con un equipo de “casa”.

También dijo el derecho que no le interesaba “ir tras un dinero de CC Sabathia”, es decir tratar de acercarse a los US$161 millones por los que firmó el zurdo con los Yankees en el invierno del 2008-09.

Con eso, se marca la diferencia entre la mentalidad de un pelotero y la del otro. No es que una sea correcta y la otra incorrecta. Es cuestión de preferencia.

Weaver quiso quedarse en casa, ante una fanaticada conocida, apoyadora y que en general no es la más exigente del mundo. Claro, para eso tuvo que aceptar menos dinero.

En cambio Sabathia, en su pleno derecho, rechazó ofertas de equipos en su también estado natal de California para firmar con los Yankees, cuyo público espera lo máximo en cada oportunidad y, si el pelotero no cumple, se lo hace saber. El premio por eso fue la mayor cantidad de dinero en el mercado. Sabathia ha manejado la situación a la perfección, siendo un as confiable en sus tres años en el equipo y siendo parte íntegra del 27mo título de Serie Mundial de la franquicia en el 2009, su primera temporada en el Bronx.

Estos dos modelos nos llevan al caso que acaparará los titulares desde que termine la Serie Mundial del 2011: el de Albert Pujols. Cuando he tocado el tema del dominicano de los Cardenales, algunos me han recordado que Pujols está en su derecho al aspirar a ser el pelotero mejor pagado, ya que en los últimos años ha sido considerado por muchos como el mejor jugador de Grandes Ligas. No estoy en desacuerdo con eso. Por supuesto, es algo que el toletero se ha ganado con más de una década de producción histórica en San Luis.

Lo que confunde cuando se trata de Pujols es que por un lado afirma que quiere ser “un Cardenal de por vida” y por otro rechaza lo que fue supuestamente una oferta de más de US$250 millones garantizados de su equipo actual en febrero.

Si Pujols quiere seguir en San Luis—equipo y ciudad de los que se ha adueñado por completo—tiene que hacer algo similar a Weaver, es decir aceptar menos dinero de una franquicia que simple y llanamente no va a pagar lo que darían otras. Por más fondos que tenga en su chequera el dueño Arte Moreno, los Angelinos jamás iban a darle a Weaver algo semejante a lo que recibió Sabathia en Nueva York. Y por más que quieran soñar los fanáticos de San Luis, los Cardenales no pueden darse el lujo de otorgarle a Pujols un pacto de US$300 millones, para superar los US$275 millones de Alex Rodríguez en el Bronx.

Si Pujols aspira a eso, que deje de decir que quiere ser “un Cardenal de por vida” y está bien, está en su derecho. Del otro lado, si de verdad desea seguir en San Luis, su postura en las negociaciones no podrá incluir las exigencias de lujo como si estuviera en pláticas con los más ricos. Tiene que elegir un camino: el de Weaver o el de Sabathia. Pero no se le puede complacer en todo.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Boston enfrenta adversidades ahora

PHOENIX – En una temporada de 162 juegos, es prácticamente imposible que un equipo no se tope con algunos obstáculos en el camino hacia la postemporada.

Los Yankees tuvieron que lidiar con varios contratiempos desde el principio, con las tantas interrogantes en el pitcheo abridor, las lesiones de Joba Chamberlain, Phil Hughes y el dominicano Rafael Soriano, más las interrupciones de las temporadas de Derek Jeter y Alex Rodríguez en uno que otro momento.

Los campeones Gigantes se han mareado con las tantas lesiones: Buster Posey, el boricua Andrés Torres, el venezolano Pablo Sandoval, el puertorriqueño Carlos Beltrán, el dominicano Miguel Tejada y ahora el cerrador Brian Wilson…entre otros.

En fin, no cabría aquí la lista de peloteros en equipos contendientes que han perdido tiempo debido a las lesiones.

Ahora, faltando menos de un mes y medio en la temporada regular, le toca a Medias Rojas lidiar con bajas de peloteros de mucha importancia. David Ortiz sufre bursitis en el talón derecho. Kevin Youkilis acaba de ingresar a la lista de lesionados con dolores en la espalda. El venezolano Marco Scutaro lleva un tiempo sin jugar y ni hablar de J.D. Drew, quien primero no bateó y después fue colocado en la lista de incapacitados.

En el pitcheo Boston también fue golpeado primero con la lesión de Daisuke Matsuzaka, quien seguramente no volverá a lanzar más por los Patirrojos (sabemos que no vuelve este año), y luego con una baja mucho más sensible: Clay Buchholz. El derecho tiene una lesión en la espalda que posiblemente lo obligue a pensar ya en el 2012, algo que podría resultar devastador para el equipo de Nueva Inglaterra.

En estos momentos los Medias Rojas cuentan básicamente con una rotación de dos brazos confiables: Jon Lester y Josh Beckett. Después está John Lackey, quien ha sido una incógnita desde que firmó como agente libre en el 2010. Tim Wakefield hace lo que puede, pero hace mucho dejó de ser una opción viable en una rotación de primera categoría. Boston adquirió a Erik Bedard el 31 de julio, pero dudo que el zurdo pueda impactar como quisiera la “Nación Medias Rojas”.

En estos momentos la ofensiva de Boston, ante tantas lesiones, es encabezada por Jacoby Ellsbury (temporada impresionante), Dustin Pedroia (ya recuperado de su propia lesión) y Josh Reddick, un sólido novato que ya prácticamente había suplantado a Drew en el jardín derecho. El mexicano Adrián González, en lo que ha sido una campaña digna del premio al Jugador Más Valioso, ha dado apenas un jonrón en la segunda mitad de la temporada. Una teoría es que sigue sintiendo dolores en el cuello, molestia que sufrió hace varias semanas.

Los buenos equipos, los equipos “championables”, saben lidiar con las lesiones y superarlas. Todo luce indicar que los Medias Rojas, con su gran nómina utilizada de una forma bastante inteligente por parte del GG Theo Epstein, tienen la profundidad suficiente como para sobrevivir y clasificar de manera cómoda en la Liga Americana. Pero habrá que echarle un ojo a la producción ofensiva del equipo y si baja, ver si el pitcheo puede aguantar. Si no, podrían perder el título del Este ante los Yankees y por ende la importante ventaja de la casa en los playoffs.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Emociones “por un tubo” en el desierto

PHOENIX – Después de ser testigo de dos regresos para el recuerdo de parte de los Diamondbacks—con todo y que fueron ante los sotaneros Astros—tengo que decir que tenía tiempo sin seguir tan de cerca a un equipo que generara tantas emociones como esta versión de Arizona.

El equipo del desierto no va a terminar con el mejor récord y nadie sabe si llegará a clasificar o no. Pero sin nombres de cartel ni mucha nómina, y en general sin expectativa alguna, los pupilos de Kirk Gibson amanecieron hoy con ventaja de un juego sobre los campeones Gigantes, claros favoritos en el Oeste de la Liga Nacional durante la mayor parte de la temporada. De hecho, para muchos siguen siendo los favoritos para prevalecer en dicha división.

El martes 9 los Diamondbacks estuvieron perdiendo por marcador de 1-7 vs. Houston, antes de remontar con mucho trueno y ganar el partido 11-9. Dos días después, anotaron dos en el octavo y dos más en el noveno para empatar el encuentro 5-5, antes de ganar con cuadrangular de oro de Chris Young en extrainnings. En ese juego estuvieron a ley de dos outs de caer, pero un jonrón del novato recién subido Paul Goldschmidt permitió que continuaran las hostilidades.

Los regresos se han convertido en costumbre para los Diamondbacks del 2011. En juegos cruciales contra Minnesota, Milwaukee, Dodgers y ahora Houston, Arizona ha encontrado la manera de prevalecer cuando todo luce perdido. Aun sin el lesionado torpedero Stephen Drew—uno de sus mayores productores de carreras antes de fracturarse un tobillo en julio—los D-backs han podido seguir bateando, con Justin Upton, el venezolano Miguel Montero, su compatriota Gerardo Parra y el “hombre de los tatuajes” (Tat-Man, como le dicen aquí), Ryan Roberts, entre otros, dando los palos más importantes en los momentos indicados.

Con la excepción de Ian Kennedy (temporada brillante) y Daniel Hudson, la rotación abridora no es tan confiable, y por eso han sido necesarios tantos remontes en los últimos innings. Pero han brindado suficientes aperturas decentes lanzadores como Josh Collmenter y Joe Saunders como para evitar que el pitcheo caiga por completo. Y por supuesto, un mejorado bullpen encabezado por J.J. Putz y David Hernández permite que las reacciones ofensivas no sean en vano.

Jugando aquí en el Oeste, sin muchos nombres y en un ambiente que no es el más tradicional, los Diamondbacks no van a ser el enfoque de mucha atención. Eso le sienta bien a Gibson, que siempre tiene los pies sobre la tierra y se expresa con mucha cautela a la hora de hablar de la condición de su equipo como “puntero”.

Pero la verdad es que para los que hemos puesto atención, los que hemos seguido tan de cerca la trayectoria de este equipo y esta lucha en el Oeste, ha sido una de las temporadas más interesantes de los últimos años. Y así continuará hasta el final.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Angelinos no se dan por vencidos

PHOENIX – Aquí en el desierto la lucha que vemos más de cerca es, por supuesto, el Oeste de la Liga Nacional, donde los Diamondbacks siguen sorprendiendo a todos al presionar a los campeones Gigantes de San Francisco.

Pero también estamos bien atentos a la batalla en el Oeste de la Americana, donde los Angelinos no se han dado por vencidos y continúan pisándole los talones a los Rangers de Texas.

Es increíble cómo lo han hecho con un bateo colectivo que ha dejado bastante que desear. Para  esta fecha el equipo de Anaheim había anotado 437 carreras en esta temporada, 11mo lugar entre los 14 equipos del Joven Circuito. Bateaban .251 (noveno puesto de la Americana) y llevaban OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .698 para un décimo lugar.

Sin embargo, según el estilo de siempre del manager Mike Scioscia, los Angelinos estaban quintos en bases robadas (97) y cuartos en hits de sacrificio con 34. Es decir, la “pelota pequeña” continúa rindiéndole dividendos a Scioscia y hasta ahora ha mantenido a flote a la ofensiva del equipo.

Todo el mundo está claro en que es el pitcheo que ha sido la clave de los Angelinos, con el as indiscutible Jered Weaver seguido por Dan Haren, el dominicano Ervin Santana y Tyler Chatwood. El pobre rendimiento del boricua Joel Piñeiro ha resultado en una asignación en el bullpen, pero en sentido general el pitcheo abridor ha sido el fuerte del equipo. Son los líderes en efectividad entre las rotaciones de la Americana (3.36); sólo los abridores de Gigantes y Filis han lanzado mejor.

Para que los Angelinos puedan dar la pelea hasta el final con los Rangers–equipo de mucho trueno ofensivo, una rotación más que decente y un bullpen reforzado por Mike Adams y Koji Uehara—hay dos cosas que deben mejorar.

Primero, Los Angeles debe contar con más producción de nombres como el venezolano Bobby Abreu, Torii Hunter y Peter Bourjos, entre otros. Si comienzan a rendir un poco más los que están supuestos a llevar la carga ofensiva, será más que suficiente para apoyar el gran pitcheo abridor.

Segundo, el bullpen necesita más estabilidad en la novena entrada. Los Angelinos han malogrado 18 oportunidades de salvamento, la segunda mayor cantidad del Joven Circuito. Cuando los abridores llevan al equipo al borde del triunfo, merecen ser premiados. Jordan Walden tira fuego, pero ahora es cuestión de canalizar ese talento. Ha convertido siete de sus últimas ocho oportunidades de salvamento, así que hay señales positivas en ese aspecto.

Angelinos-Rangers promete ser una lucha para el recuerdo en la recta final. Para los que viven en el este de Estados Unidos, les sugiero que no la ignoren. Me encanta Yankees-Boston y Filis-Atlanta, pero el mundo no gira alrededor de ellos solos.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

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