September 2011

Yankees: Un primer lugar bien luchado

NUEVA YORK – Después de 162 partidos, casi 100 victorias y una temporada de grandes momentos individuales, los Yankees comienzan en serio la búsqueda de su 28va corona de la Serie Mundial.

Pero quien viera el balance final de la campaña regular sólo basándose en la tabla de posiciones no podría captar lo que fue una verdadera lucha para Nueva York en el 2011. Una falta de firmas de impacto (¿Rafael Soriano?) en el invierno, una tremenda incertidumbre con la rotación abridora y una serie de lesiones hicieron más impresionante lo logrado por los Yankees este año.

Claro, pudimos disfrutar las hazañas históricas de Derek Jeter y sus 3,000 hits y de Mariano Rivera y sus 602 juegos salvados, pero para que los pupilos de Joe Girardi volvieran a llegar a la postemporada, hubo que superar muchos retos.

Para comenzar, en diciembre Cliff Lee decidió no firmar con los Yankees, optando por un regreso a los Filis. Desde los entrenamientos el boricua Pedro Feliciano y el dominicano Dámaso Marte fueron descartados por lesión, y poco después de eso otra pieza clave del bullpen, Joba Chamberlain, tuvo que someterse a una cirugía Tommy John y perdió casi todo el año. Como si eso fuera poco, Soriano—la gran figura entre los nuevos integrantes del equipo—empezó muy mal y se perdió un mes y medio de mayo a julio. Aunque ha mejorado algo desde ese desastroso inicio, el dominicano no ha sido la pieza clave que buscaban cuando le dieron US$35 millones por tres años.

En la rotación abridora, Phil Hughes empezó pésimo, se ausentó por lesión y ganó apenas cinco juegos. A.J. Burnett tuvo otra temporada decepcionante, con efectividad de 5.11 en 32 aperturas.

En cuanto a los jugadores de posición, Alex Rodríguez apenas jugó 99 partidos debido a lesiones en la rodilla derecha y el pulgar izquierdo. Y hasta Jeter, antes de conectar su hit 3,000 de por vida el 9 de julio, estuvo unas tres semanas en la lista de lesionados con un esguince en la pantorrilla derecha.

Esos fueron algunos de los obstáculos. Pero hubo tantos puntos positivos que al fin y al cabo, salieron los verdaderos Bombarderos del Bronx.

Primero, hay que reconocer la astucia del gerente general Brian Cashman al firmar éste al dominicano Bartolo Colón y al venezolano Freddy García, dos pitchers considerados “acabados” en algún momento. Ambos veteranos cumplieron a carta cabal, combinándose para ganar 20 juegos. Segundo, el novato dominicano Iván Nova superó por mucho las expectativas con marca de 16-4. Y claro, CC Sabathia volvió a lanzar como todo un as, terminando con 19 triunfos.

Ante tantos cambios en el bullpen–con la excepción de Rivera por supuesto–brillaron nombres como David Robertson (EFE de 1.08), Boone Logan (2.83), el mexicano Luis Ayala (1.62) y Corey Wade (1.85).

El ataque ofensivo de los Yankees—el segundo más productivo en Grandes Ligas  después de los Medias Rojas—contó con grandes temporadas de Curtis Granderson, el dominicano Robinson Canó y Mark Teixeria, entre otros. Hasta Jeter, luego de un lento comienzo, aceleró el ritmo en la segunda mitad y terminó con números aceptables. Todo el mundo puso su granito de arena cuando se habla de los aportes de Brett Gardner, Nick Swisher, Russell Martin, Andruw Jones y Eric Chávez. Y hay que hacerle una mención especial al dominicano Eduardo Núñez, quien fue un sólido sustituto tanto en la tercera como en el short ante la ausencia de A-Rod y Jeter, respectivamente.

Habrá mucho tiempo para hablar de la rotación de Nueva York en los playoffs, sus oponentes y sus posibilidades de llegar al Clásico de Otoño. Pero por ahora  basta decir que ésta no fue una temporada cualquiera de más de 95 triunfos para los Yankees.

Valverde: Brillante, pero hasta cierto punto ignorado

PHOENIX – Mucho se ha hablado este año acerca de Justin Verlander, quien lleva 24 victorias y ha acumulado argumentos para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, algo poco común para un lanzador abridor.

En Detroit, el equipo de Verlander, también se ha destacado otra gran temporada del venezolano Miguel Cabrera, al igual que el derecho candidato a JMV en una escuadra que ya ganó la División Central de la Liga Americana y se perfila como uno de los contendientes fuertes para llegar a la Serie Mundial.

Pero hay otra figura en los felinos que ha hecho algo extraordinario y cuya hazaña, a mi juicio, ha pasado algo desapercibido: la perfección del cerrador dominicano José Valverde, quien lleva de 46-46 en oportunidades de salvamento para esta fecha.

En el caso de Valverde, de completar la temporada sin malograr oportunidad de salvamento alguna el dominicano se uniría a Eric Gagne (de 55-55 en el 2003) y Brad Lidge (de 41-41 en el 2008) como autores de grandes años de perfección en la novena entrada en la última década. Los Dodgers de Gagne no llegaron ni cerca de la clasificación hace ocho años, pero los Filis de Lidge se coronaron campeones hace tres temporadas, con Lidge sacando el último out de la Serie Mundial vs. los Rays.

Para secreto de nadie, un cerrador confiable es clave en las aspiraciones de cualquier equipo. La última vez que se coronó un campeón sin un taponero dominante fue en el 2003, cuando los Marlins ganaron la segunda Serie Mundial de su existencia. Sí, el venezolano Ugueth Urbina llegó en la recta final para llenar el hueco en el puesto de cerrador y salvó algunos partidos, pero fue algo improvisado más que otra cosa en el caso de la Florida ese año. Y todos recordamos cómo Josh Beckett, con sólo tres días de descanso, lanzó un juego completo en el partido decisivo vs. los Yankees con apenas dos carreras de ventaja al final, sin que el manager Jack McKeon recurriera al relevo corto.

Definitivamente, ésa es la excepción de la regla. Del 2004 al 2010, un cerrador confiable ha puesto punto final a las victorias más importantes de la postemporada, incluyendo el último juego de la Serie Mundial.

Para que los Tigres lleguen lejos en la postemporada, tendrán que dar la cara los Verlander, Cabrera y demás integrantes principales del equipo. Pero no puede pasar tan desapercibido lo que ha hecho y lo que tendrá que seguir haciendo Valverde en los momentos apremiantes.

En otras palabras, el dominicano tendrá que seguir perfecto.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Piratas no logran salir del abismo

PHOENIX – Cuando se habla de 19 temporadas consecutivas con récord negativo, la verdad es que es difícil de asimilar. En el caso de los Piratas de Pittsburgh, es la pura realidad, con esperanzas discretas de una mejoría que lleve al equipo a los primeros lugares de su división en un futuro.

Con su derrota del 14 de septiembre ante San Luis, los Bucaneros “aseguraron” (como si fuera algo positivo, como un título divisional) esa 19na campaña perdedora al hilo. Y no estamos hablando de un equipo que haya terminado con marca de 80-82 todos los años, sino de una escuadra que en 19 temporadas, ha llegado a 70 victorias o más apenas siete veces (en 1994 ganaron 53 en una campaña de 114 juegos, debido a la huelga). En otras palabras, los Piratas no compiten seriamente por la clasificación desde 1992, cuando ganaron el Este de la Liga Nacional por tercer año seguido.

Ah, pero en el 2011 parecía que habían cambiado las cosas para Pittsburgh. Con un sólido pitcheo y una juventud promisoria que incluía a Andrew McCutchen, Neil Walker, el venezolano José Tábata y el dominicano Pedro Alvarez (éste último aún no rinde a nivel de Grandes Ligas), los Bucaneros estuvieron en la pelea por el primer lugar de la División Central de la Liga Nacional hasta finales de julio.

Es más, por primera vez desde 1992 los Piratas fueron “compradores” en el mercado de cambios antes del 31 de julio, adquiriendo a los toleteros Derrek Lee y Ryan Ludwick.

Pero de ahí en adelante todo se vino abajo. Derrota tras derrota hundió a Pittsburgh y en el 2011 volverán a terminar con récord no sólo perdedor, sino deprimente.

Durante casi dos décadas, son muchos los motivos señalados del fracaso de los Bucaneros. Primero, un mercado “pequeño” de televisión y un ambiente corporativo que le brinda poco dinero al equipo. Segundo, unas malas firmas (Matt Morris y Derek Bell son dos ejemplos) y malos drafts amateurs, para acentuar la falta de talento en el roster. Y tercero, acusaciones de que los dueños de la franquicia, en vez de invertir el dinero que reciben del compartir de ganancias de MLB, lo guardan para maximizar la factibilidad del equipo como negocio y no como entidad competitiva en el terreno.

Sea lo que sea el motivo—a lo mejor es una combinación de muchas cosas—lo que ha ocurrido en Pittsburgh es algo pésimo para el béisbol. Los Piratas son uno de los equipos de más tradición de Grandes Ligas. Cuando yo era niño y empezando a convertirme en fanático del béisbol, los Piratas de Willie Stargell, Dave Parker y Chuck Tanner formaban parte de la crema de la Gran Carpa año tras año, coronándose campeón en 1979.

Pero esa época, al igual que la de Barry Bonds, Bobby Bonilla y Doug Drabek al principio de la década de los 90—luce bien remota. Ahora hay toda una generación que no sólo nunca ha visto ganar a sus Piratas, sino también que jamás ha visto al equipo con una mínima esperanza de competir, tal vez con la excepción de los primeros cuatro meses del 2011.

Con la juventud que tienen, los Piratas aspiran a progresar aun más a partir del 2012…ya veremos. Ojalá y sea así.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Septiembre sin luchas cerradas…le veo mucho valor

PHOENIX – En estos momentos muchos lamentan la falta de peleas cerradas y emocionantes por la clasificación.

Se puede decir que cuatro de las seis divisiones de Grandes Ligas ya están prácticamente decididas. Una de las dos que no lo está, el Este de la Americana, aporta muy poca intriga, ya que entre Yankees y Boston el segundo lugar clasificará como ganador del comodín. Sólo el Oeste del Joven Circuito, disputado entre Rangers y Angelinos, nos brinda algo de misterio a esta altura de la temporada.

Claro, pueden ocurrir sorpresas. Para mí los Diamondbacks no tienen nada asegurado aún en el Oeste de la Nacional, por ejemplo. Pero la realidad es que la mayoría de los puestos de postemporada ya está definida.

¿Saben qué? Lo veo bien. ¿Saben por qué? Porque me gusta que se premien a los mejores equipos en el súper maratón que es la temporada regular de Grandes Ligas, ese calendario de 162 juegos al que ningún otro deporte ni se acerca.

Si los Filis han jugado tan bien, hay que aplaudirles y valorar lo que han hecho hasta el momento, en vez de protestar y alegar que se nos hace “aburrido”. Lo mismo digo de Yankees y Medias Rojas y ahora acerca de los Tigres, que han empezado a parecerse a un equipo con destino a mucho juego en octubre, y también de Milwaukee, que se ha burlado de San Luis y sus demás rivales de la División Central de la Liga Nacional.

Durante un mes de septiembre con tan poca expectativa en cuanto a la lucha por clasificar se refiere, también suena con frecuencia la propuesta de agregar más equipos a la postemporada, algo que probablemente ocurra a partir del 2012.

Soy de los que creen que si una temporada es tan larga, deberían ser premiados los que han sabido perseverar. Así fue hasta 1968, último año en que el ganador de cada liga iba directo a la Serie Mundial, declarado campeón de su liga al terminar en el primer lugar…y punto. Es decir que los equipos que desde el principio hasta el final lidiaron mejor con todo lo que conlleva un maratón de campaña, incluyendo las lesiones, la fatiga, el sube y baja del rendimiento de los diferentes peloteros y demás factores que determinan quiénes conquistan la cima.

Con ese sistema, casi siempre salía airoso el mejor equipo. Ahora, como todos saben, no gana necesariamente el mejor, sino que el que se encienda en el momento indicado, es decir octubre. Creo que hemos llegado a aceptar esa parte, aunque eso no significa que estemos complemente de acuerdo en teoría.

Todo el mundo está claro en que playoffs/Serie Mundial genera muchos millones de dólares y que nada ni nadie va a reducirlo, sino que va a expandirse. Pero quejarse de una falta de luchas emocionantes por la clasificación es obviar algo bien puro en el béisbol: el valor de un éxito sostenido en una temporada tan larga, por encima del montón.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

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