December 2011

Balance competitivo…falta mucho por hacer

SAN LUIS – En su entrevista con MLB.com, Bud Selig resalta lo positivo que ocurrió este año en Grandes Ligas. Y claro, hubo muchas cosas a celebrar, incluyendo ese gran último día de la temporada regular, una postemporada en la que por poco se llega al máximo total de partidos y, por supuesto, una de las Series Mundiales más emocionantes de la historia—y cuidado si la más.

Además, la paz laboral, producto de un nuevo convenio colectivo entre los dueños y el sindicato de jugadores, mantendrá la acción sobre el terreno de juego hasta el final del 2016.

Sin embargo, un tema destacado en la nota sobre Selig, el supuesto equilibrio competitivo, es algo que no se ha arreglado por completo. Sí se ha progresado con el repartimiento de ingresos y el impuesto de lujo, pero para franquicias como Tampa Bay, Kansas City, Pittsburgh y Oakland, los retos de poco dinero siguen siendo un obstáculo casi imposible de superar.

En los Rays, sólo el trabajo ingenioso de la gerencia (Andrew Friedman y Matt Silverman) y del manager Joe Maddon hacen de Tampa Bay una especie de milagro, con tres clasificaciones en los últimos cuatro años.

Los Reales sí parecen tener un gran talento listo para despegar a nivel de Grandes Ligas, pero está por verse cómo podrán conformar un equipo redondo con tan pocos recursos. Hay que reconocerle el trabajo al GG Dayton Moore en el sentido de fortalecer su finca, pero, ¿por cuánto tiempo podrán los Monarcas mantener sobre el terreno nombres como Eric Hosmer, Mike Moustakas, el venezolano Salvador Pérez y Aaron Crow, entre otros, cuando éstos sean elegibles para arbitraje y/o la agencia libre?

En Pittsburgh vemos la misma historia. El venezolano José Tábata, el dominicano Pedro Alvarez, Neil Walker y Andrew McCutchen son nombres bien promisorios, pero está por verse si llegarán a tener sus mejores años con los Piratas. Y es por lo mismo: la cuestión económica.

El caso más llamativo de estos tiempos es el de los Atléticos de Billy Beane, la famosa inspiración del libro y la película “Moneyball”. Beane tiene un historial admirable de construir equipos competitivos y clasificados al principio de la década pasada (claro, eso fue con el 1-2-3 de Barry Zito, Tim Hudson y Mark Mulder). Pero ni él puede lidiar con las limitaciones de Oakland ahora mismo, con un limbo casi eterno en torno a su posible nuevo hogar en el norte de California.

Sólo hay que ver lo que ha hecho Beane en este invierno. Después de armar lo que parecía ser una rotación dominante hace par de años, ha cambiado a dos de las piezas principales de ese cuerpo monticular: Trevor Cahill a Arizona y Gio González a Washington. Claro, los Atléticos recibieron buenos paquetes de prospectos por ambos, pero el ciclo vicioso no termina nunca. En tres o cuatro años se hará otra “reconstrucción” y Oakland no llegará ni cerca de clasificar. ¿Quién puede ser fiel fanático de un equipo en esas condiciones?

Ha mejorado algo el tema del equilibrio competitivo en Grandes Ligas, pero el simple hecho de que haya muchos equipos diferentes en playoffs y Serie Mundial no cuenta toda la historia. Sigue sin amparo una clase marginada que simple y llanamente no puede aspirar. Aún hay mucho trabajo por hacer.

Nuevo rompecabezas en Arizona

PHOENIX – Los Diamondbacks se han visto bien activos en el invierno, con las adquisiciones de Trevor Cahill y Craig Breslow, además de la continuidad de Aaron Hill, Lyle Overbay y John McDonald, entre otros.

El último movimiento realizado por el gerente general Kevin Towers tomó por sorpresa a muchos: la firma de Jason Kubel a un contrato de dos años. Claro, nunca es algo negativo la firma de un pelotero que pueda aportar, pero el hecho de Kubel llegar al desierto provoca la interrogante que está en boca de todos: ¿Dónde deja eso a Gerardo Parra en Arizona?

Con Chris Young y Justin Upton bien establecidos en los jardines central y derecho, respectivamente, el destino de Kubel es el bosque izquierdo. A primera vista, uno piensa que quedará Parra relegado al rol de cuarto jardinero. Por supuesto, eso sorprende y cae bastante mal, luego de que el venezolano ganara un Guante de Oro por lo que hizo en un total de 141 partidos en el 2011, mayormente en el jardín izquierdo.

Posiblemente sea cambiado Parra. Pero en caso de seguir en el desierto, es difícil imaginar cómo tendrá el tiempo de juego que realmente merece.

El manager de los Diamondbacks, Kirk Gibson, se mostró bien creativo en el 2011, poniendo a diferentes peloteros en distintas posiciones todo el tiempo. En algunos casos fue producto de las lesiones, pero en otros se trató meramente de su estilo como piloto. El jardín izquierdo no fue exclusivamente de Parra la temporada pasada. Allí jugaron también Willie Bloomquist, Xavier Nady y Ryan Roberts, entre otros.

Lo bueno que tiene Parra, como todos han señalado, es que puede jugar en cualquiera de los tres jardines. Si Arizona decide no cambiarlo, puedo visualizar mucho más descanso para Young, y en menor grado Upton, en la temporada del 2012.

Pero con todo y eso, aún no veo cómo pueden dividir el jardín izquierdo Parra y Kubel. Ambos son bateadores zurdos, así que no existirá la estrategia de zurdo/derecho. Ninguno de los dos ha jugado fuera de los jardines en su carrera, entonces no es fácil imaginar a ninguno de los dos en la primera base, por ejemplo. Kubel tuvo temporadas bien productivas del 2008 al 2010, con números que superan lo que ha hecho Parra hasta ahora en su joven carrera. Fue para algo que Arizona firmó a Kubel, y no fue para que esté en la banca.

Entonces, será bien interesante ver qué pasa en los entrenamientos si de verdad Parra continúa vistiendo el uniforme de los Diamondbacks.

¿De Guante de Oro a la banca?

Noticias que marean en Milwaukee

NUEVA YORK – Tremenda odisea vivió la fanaticada de los Cerveceros de Milwaukee en cuestión de 48 horas.

Después de la noticia del acuerdo con el equipo del torpedero venezolano Alex González, eso quedó chiquito ante el bombazo de Ryan Braun y su supuesta prueba positiva por dopaje. Y dos días después, salieron los informes del pacto del tercera base dominicano Aramis Ramírez con el equipo.

Es mucho para digerir en tan poco tiempo.

Cuando se trata de Braun, estamos hablando del Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, quien viene de una temporada de 33 jonrones, 111 empujadas y OPS de .994. Estamos hablando del pelotero al que Milwaukee decidió entregarle el rol de “cara” de la franquicia, con un contrato que lo mantendrá vistiendo el uniforme del equipo hasta por lo menos el 2020. En otras palabras, fue Braun y no Prince Fielder el señalado para llevar la antorcha Cervecera en esta década.

Braun afirma que la prueba positiva es un error y todo luce indicar que hay una apelación en curso ante MLB. Nadie sabe cómo saldrá ese caso, pero el shock de la noticia—sobre todo tratándose de un pelotero con fama de tan caballero y “limpio”—perdurará.

Por otro lado, la adición de Ramírez representa un acontecimiento bastante positivo para Milwaukee. La producción del antesalista Casey McGehee en el 2011 fue pésima, hasta el punto de que los Cerveceros tuvieron que recurrir a Jerry Hairston Jr. al final de la temporada regular y en los playoffs. Ahora con Aramis, Milwaukee cuenta con un legítimo toletero en la tercera.

Si se da por un hecho que no vuelve Fielder (a nadie le cabe la menor duda), el cuadro interior de Milwaukee será diferente en tres cuartas partes, con Ramírez en la tercera, González en el short en lugar del cubano Yuniesky Betancourt y alguien que no se llame Prince Fielder en la primera. Ya sabemos que habrá una mejoría en la antesala. En el campo corto, González y Betancourt son bateadores similares a estas alturas de sus carreras, con la diferencia de que el venezolano es mejor a la defensa. La inicial es una interrogante, pero lo que sí sabemos es que A a partir del 2012 Milwaukee no verá ni la sombra de la producción ofensiva de Fielder en dicha posición.

Con la partida de Fielder, Braun lo representaba todo en cuanto a rendimiento en el terreno y personalidad mercadeable para el equipo. Ahora, para horror de la fanaticada Cervecera, todos cuestionan si fue auténtico dicho rendimiento en los últimos años.

Hace menos de dos meses que los Cerveceros se encontraban en su mejor momento en casi 30 años, con aspiraciones de llegar a la Serie Mundial. Ahora ese recuerdo luce bien remoto ante tantos cambios y una noticia inesperada, cuya definición está por verse.

Hora de rumores, firmas y cambios

DALLAS – Ha avanzado tanto la tecnología en los últimos años que se vuelve cada vez menos necesario ir a una oficina, estar de cara con los compañeros de trabajo y hasta hablar por teléfono, gracias a correo electrónico, mensajes de texto y demás nuevas formas de comunicación.

En décadas pasadas, las Reuniones Invernales representaban la mejor oportunidad de realizar negociaciones y movimientos en la temporada baja de Grandes Ligas. Sigue siendo así, con la diferencia de que las comunicaciones antes y después del evento no tienen que hacerse únicamente vía llamadas con cobro de larga distancia.

Aún en la era de la alta tecnología, las Reuniones Invernales no van a perder su brillo ni su importancia. La razón es que por más fluida que sea la comunicación electrónica, por la vía que sea, nada puede sustituir lo que es estar en el mismo espacio físico que la persona con quien hablas. Nada puede sustituir los gestos corporales, las expresiones en la cara ni el tono de voz. Esos detalles pueden hacer que un negocio prospere o se caiga.

Por ende, en esta semana veremos tres cosas principales: un sinnúmero de rumores, algunos con fundamento y otros no; la “siembra” de firmas o cambios que se completarán en el futuro; y, por supuesto, la realización de movimientos de peso.

La presencia de los managers y los gerentes generales será de mucha importancia, ya que no sólo se le saca información sobre posibles cambios y/o firmas, sino también la visión de cada uno sobre su equipo y cómo ve el panorama para el invierno y la próxima campaña.

Hace un año en Orlando, vimos cómo cambiaron de equipo nombres como Jayson Werth, Carl Crawford y el mexicano Adrián González, aun antes de arrancar las Reuniones. Y durante esa semana se produjo la firma del dominicano Carlos Peña con los Cachorros y el cambio de Shawn Marcum de Toronto a Milwaukee, entre muchos otros movimientos.

Ahora en Dallas, estamos todos a la espera de noticias sobre el quisqueyano Albert Pujols, Prince Fielder, el dominicano José Reyes, C.J. Wilson y muchos agentes libres más. Los representantes de los principales peloteros en el mercado se encuentran aquí. Y por supuesto, con muchos GG viéndose de cara, podemos esperar cambios de impacto.

Que comience la fiesta texana.

El reto de “Bobby V.” en Boston

PHOENIX – Son muchas las teorías de cómo le irá a Bobby Valentine como manager de los Medias Rojas.

Por un lado, existe el argumento de que Valentine impondrá la disciplina necesaria para corregir las supuestas fallas en el clubhouse de Boston, como por ejemplo lo que se informó acerca del alegado consumo de cerveza y pollo frito en los camerinos durante los partidos.

Pero por otro, se dice que el estilo de Valentine no es el indicado y que, diferente a Terry Francona, su personalidad chocará con los tantos egos que existen en un equipo caro y de muchos nombres.

De algo estoy seguro: la verdadera “novela” de los Medias Rojas se pondrá hasta más interesante y dará más titulares con un Bobby Valentine en el dugout.

Valentine es un auténtico hombre del béisbol, un veterano de mil batallas como jugador y manager. Como pelotero jugó en Estados Unidos y República Dominicana, y como piloto dirigió varias temporadas en el béisbol japonés, además de Grandes Ligas. Y recuerden que fue piloto en Nueva York con los Mets. La gente dirá que el escrutinio de los Mets en la Gran Urbe no es como el de los Yankees, pero a mí me consta que Nueva York es Nueva York, con todo lo que conlleva el mercado más grande de Estados Unidos—sea Queens o el Bronx.

Nadie sabe cómo a Francona se le fueron de la mano las cosas en Boston. Y de no ser por una jugada aquí, otra jugada allí en septiembre, no estaríamos con este tema. Pero lo que sí se puede afirmar es que en sus ocho años con los Patirrojos Francona supo manejar bien las tantas distracciones en el mercado de los Medias Rojas. Con la exigente prensa siempre mantuvo una relación cordial y entendió su rol en ese sentido.

Valentine fue igual en Nueva York y está bien preparado para eso. La diferencia es que Francona siempre exhibió un estilo comedido. Valentine tiene la tendencia de recorrer más al humor, a lo pintoresco. Eso le puede convenir en algunos momentos, pero en Boston, donde toman tan en serio a sus Medias Rojas, también puede ser una arma de doble-filo. Si los Medias Rojas no juegan a la altura de su gran talento, el “show” de Valentine fácilmente podría convertirse en un circo, estilo Nueva Inglaterra.

Independientemente de lo que hagan el gerente general Ben Cherington y los Medias Rojas en el invierno, las expectativas estarán por las nubes. Nadie sabe cómo reaccionará el equipo ante Valentine. Pero eso es lo que hace interesante al béisbol. ¿Alguien pudo haberse imaginado el 27 de septiembre que pocos días después estarían fuera de Boston Francona y Theo Epstein? Se puede aplicar esa misma cualidad impredecible a la nueva situación en los Patirrojos. Y con Bobby V ahí, será más entretenido todo.

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