February 2012

Braun y Milwaukee pueden respirar

PHOENIX – Los Cerveceros ya pueden respirar.

Con la decisión de un panel mediador de anular la suspensión de 50 juegos de Ryan Braun, el equipo de Milwaukee contará con su toletero y reinante JMV de la Liga Nacional desde el primer día de la temporada.

Claro, habrá una serie de preguntas acerca de la situación del jardinero y por qué salió positivo en una prueba antidopaje en octubre pasado. Pero dichos cuestionamientos podrán hacerse ahora, al principio de los entrenamientos, en vez de en plena temporada regular. Y eso es muy, pero muy buena noticia para un equipo que pretende repetir como campeón de la División Central de la Liga Nacional.

La confirmación de una suspensión de Braun por dopaje hubiese sido un desastre para los Cerveceros. Está claro lo que hubiese implicado el no contar con su estelar durante los primeros 50 partidos de la campaña, sobre todo con la ida del jonronero Prince Fielder. Pero más allá de las ramificaciones de esta temporada, Milwaukee hubiera tenido la carga de un mega-contrato, hasta el 2020, de un jugador totalmente manchado por el escándalo del dopaje.

Hay que recordar que los Cerveceros—equipo perteneciente al mercado más pequeño de las Grandes Ligas—optó por darle el mayor contrato en la historia de la franquicia a Braun, en vez de invertir los muchos millones en Fielder. Claro, Braun cuesta menos que Fielder, pero el punto es que Milwaukee puso al “Martillo Hebreo” como la cara de la franquicia, y por mucho tiempo.

Aunque el simple hecho de salir positivo en una prueba de dopaje siempre dejará algunas dudas sobre los logros de Braun, la verdad es que tanto él como su equipo han evitado una catástrofe de mayores proporciones.

De aquí en adelante—después de contestarse todas las preguntas y agotarse todos los análisis y conjeturas posibles—Braun y los Cerveceros podrán enfocarse en el béisbol y lo que se haga en el terreno de juego, tanto a nivel individual como colectivo.

Ahora bien, nadie sabe cómo reaccionará Braun después de una situación tan espinosa. ¿Será el mismo pelotero que hemos visto desde que fue Novato del Año en el 2007? ¿Seguirá en el apogeo de su carrera, cargando con éxito la responsabilidad de dar la cara ante la ausencia de Fielder? ¿O se dejará presionar por las dudas acerca de sus hazañas en el pasado?

Son temas a seguir para el 2012, de eso estamos seguros. Pero por ahora, Braun y los Cerveceros de Milwaukee pueden disfrutar una gran victoria.

¿Bomba de tiempo en Miami?

PHOENIX – Faltando poco tiempo para que todos los equipos inicien los entrenamientos, uno de los temas más candentes es el de Hanley Ramírez y su cambio de posición en los Marlins.

Como bien señaló el manager de Miami, el venezolano Ozzie Guillén, han sido muchos los estelares que se les ha pedido que jueguen otra posición en medio de sus carreras. Este mismo año Miguel Cabrera tratará de volver a la tercera base con los Tigres, con la firma de Prince Fielder.

Por supuesto, la llegada del dominicano José Reyes a los Marlins hace necesario que su compatriota Ramírez haga la transición a la tercera. Todo luce indicar que Hanley no está muy entusiasmado con la situación.

En la historia reciente vimos cómo Alex Rodríguez, en pleno apogeo de su carrera, aceptó ir del short a la antesala para poder jugar con los Yankees al lado del torpedero Derek Jeter. Antes de eso, Cal Ripken Jr. y Robin Yount, dos inmortales de Cooperstown, llegaron a abandonar el campo corto para jugar otras posiciones.

Ripken, al igual que A-Rod, fue de las paradas cortas a la antesala (Yount se convirtió en jardinero). Pero diferente a Rodríguez, Ripken ya estaba en decadencia y los Orioles veían que en esa etapa de su carrera no reunía las condiciones para ser torpedero a nivel de Grandes Ligas durante 162 partidos (y sí, cuando se hablaba de Ripken, eran 162 juegos cada temporada). De su parte, A-Rod tenía exactamente la misma edad que Ramírez, 28 años, cuando hizo la transición a la tercera.

Ahora bien, la gran diferencia entre Rodríguez y Ramírez es que el primero se ofreció para cambiar de posición. En el caso de Hanley, los Marlins quieren imponérselo.

En varias ocasiones me ha tocado tratar con Hanley y nunca hubo ningún problema. Pero nadie puede negar que el estelar infielder se ha ganado una fama de no ser la persona más llevadera del mundo. Recuerden su famoso choque con el entonces manager Fredi González, luego de una jugada en que Ramírez parecía no correr fuerte hacia la pelota. También se dio el dime y direte, a raíz de dicho incidente, entre Hanley y Jeff Conine con el tema de quién debe ser visto como la figura principal de la franquicia. Y por supuesto, el nuevo anuncio de Powerade, en que Ramírez le “manda fuego” a sus críticos, es otra faceta polémica en el historial del toletero.

Con esos antecedentes, más su aparente falta de entusiasmo por moverse del short, me pregunto cómo será la dinámica en los predios de los Marlins en esta primavera. Hay elementos totalmente nuevos, por supuesto. Con el tanto dinero que el equipo ha gastado en Reyes, Mark Buehrle y Heath Bell, además del estadio que se inaugurará en abril, los Marlins están en la mira de todos. Además, la llegada de Guillén como manager le da otro matiz a un equipo que estará bajo más escrutinio que nunca.

¿Llegará Ramírez con buena actitud y dispuesto a aceptar en un 100% su traslado a la antesala? ¿Tendrá Guillén el tacto y las palabras correctas para facilitar ese proceso? Si los Marlins empiezan mal la temporada, con tantas expectativas, ¿se verá aun más fea la situación?

Con tanto talento en el papel, los Marlins pueden llegar lejos. Nadie duda de eso. Pero en el equipo de Miami también veo elementos explosivos que le pueden “estropear” la temporada a cualquiera.

Hay que estar atento…muy atento.

La queja de siempre: Falta de “nombres”

SANTO DOMINGO – Hoy en día, la queja constante de fanáticos y periodistas es la misma en cada invierno: No vienen nombres de peso a jugar en las ligas caribeñas y de México, por los motivos que ya conocemos.

Ya terminaron los tiempos en que Ricardo Carty y Antonio Armas desplegaron su poder en la Serie del Caribe. Ya no vemos brazos de la talla de Pedro Martínez o José Rijo en un montículo de del Clásico Caribeño. Y luce bien difícil que volvamos a ver un Dream Team como el de los invictos Senadores de San Juan en 1995 o las menos exitosas Aguilas Cibaeñas de 1996.

Es un tema que no deja de surgir en los debates acerca de la calidad o no del béisbol invernal moderno. ¿Hay remedio? ¿Es necesario un cambio de reglamentos de MLB y la Confederación de Béisbol del Caribe? ¿Hace falta un ajuste, o es la pelota invernal ya otra cosa, a la que tenemos que acostumbrarnos?

No hay una solución clara en el horizonte.

“Estamos tratando por todos los medios posibles de que a través de Major League Baseball, podamos lograr de una manera o de otra que más jugadores ya reconocidos se integren al evento”, dijo el presidente de la Confederación, el dominicano Juan Francisco Puello Herrera. “Nadie sabe si en el curso de los años se produce un cambio dentro del béisbol en que ‘figuras’ del béisbol puedan volver a participar en nuestros torneos.”

Está claro uno de los motivos de la ausencia de grandes figuras en las temporadas invernales y la Serie del Caribe: Los equipos de Grandes Ligas invierten mucho dinero en sus jugadores, y no quieren que se arriesguen jugando entre octubre y enero. Los mismos peloteros, con un futuro económico ya asegurado, no tienen la necesidad de participar en estos torneos.

Los tiempos han cambiado desde que el cubano Rafael Avila, ejecutivo de tantos años de los Dodgers de Los Angeles, llevaba a sus pupilos azules a equipos dominicanos.

“Al Campanis (ex gerente general de los Dodgers) decía que adoraba la pelota invernal, porque adelantaba al jugador”, dijo Avila, quien recordó la época en que nombres como Steve Garvey, Steve Yeager, Bill Russell y Bill Buckner jugaban en la República Dominicana.

Avila dice comprender la actitud de los equipos de Grandes Ligas renuentes a dejar jugar a sus peloteros…pero no la comparte.

“Lo entiendo, pero no lo justifico”, dijo. “Entiendo a los clubes de Grandes Ligas que invierten mucho en sus jugadores y no dejan jugar a sus superestrellas. Es una inversión grande.”

Entonces, claro está que el béisbol invernal ya es otra cosa comparada con los tiempos de antes. Pero el interés parece seguir más que aceptable en los países de la Confederación, con la excepción de Puerto Rico.

“Lo que se tiene que hacer en este caso es seguir a los equipos, no seguir a los peloteros”, dijo Puello. “Pongo el ejemplo de Venezuela. Tú vas a Venezuela y te das cuenta. Con los Leones del Caracas o el Magallanes, la fanaticada en cierta manera no enfoca mucho hacia los jugadores, sino a la tradición del equipo. Tenemos que explotar esto.”

El ejecutivo puso como otro ejemplo la temporada recién concluida de la Liga Dominicana, cuya final de nueve juegos entre el Escogido y las Aguilas generó un fuerte interés en esta media isla.

“Hay jugadores en la República Dominicana que brindan un buen espectáculo”, afirmó. “Tuvimos un lleno completo prácticamente durante todo el torneo, y al final fue un final de película. Se jugaron los nueve partidos a casa llena. La gente no reparaba en los jugadores, sino que reparaba en sus equipos, los Leones del Escogido y las Aguilas Cibaeñas.”

Y ahora se enfocan en los equipos que representan los cuatro países en la Serie del Caribe. Sí, hay más errores. Sí, el béisbol que se juega ahora mismo en invierno y el Clásico Caribeño no es tan limpio como el de antes. Pero las emociones siguen. Y eso es clave para que el espectáculo sea lo suficientemente “picante” para generar un interés digno del evento.

La cuna del estrellato

SANTO DOMINGO – Además de los grandes eventos como playoffs/Serie Mundial, Juegos de Estrellas y Series del Caribe, una de las asignaciones que más satisfacción me dan es la de cubrir el accionar de los jóvenes y los prospectos, sobre todo en el contexto latinoamericano.

De visita en la República Dominicana para la Serie del Caribe, me tocó pasar un día inolvidable en el complejo de los Mets de Nueva York, en ocasión del showcase (una especie de demostración de habilidades) de la Dominican Prospect League ante los escuchas de casi todos los equipos de Grandes Ligas. Es bien interesante ver de cerca cómo estos muchachos tan jóvenes, de 15 a 18 años de edad más o menos,  responden ante una situación que puede significar la oportunidad de transformar sus vidas de una manera dramática. Es mucho peso para un muchacho…y eso es lo que son, puros muchachos.

La liga de prospectos parece haber ganado un buen impulso en R.D., con la lógica de poner a los peloteros de más talento a exhibir sus condiciones no sólo pruebas ante escuchas, sino también en situaciones de juego. Vi de cerca la organización de la liga y la presencia masiva de los scouts de la Gran Carpa. Ahí comprobé que es la DPL es una entidad que todo el mundo toma en serio y que debe de crecer en el futuro.

Pero más allá de eso, respiré el ambiente de la juventud beisbolera, lo que se vive antes de la fama y el gran dinero. Los prospectos latinoamericanos—firmados o no—en su mayoría son bien tímidos, pero una vez superada esa parte, te hablan con una sinceridad que después se les va quitando al subir en los circuitos minoritarios y sobre todo al llegar a Grandes Ligas. Se sabe que la gran mayoría de los muchachos con los que te topas a este nivel no va a llegar tan lejos—es cuestión de matemática y porcentajes.

Algunos sí se convertirán en ligamayoristas y hasta estrellas de la Gran Carpa, y eso es lo interesante de este tipo de eventos. Nunca sabes quién va a ser el próximo Albert Pujols, el próximo David Ortiz o el próximo Pedro Martínez. Y siempre es curioso ver cómo cambian su personalidad con el paso del tiempo. Claro, todos cambiamos, sobre todo de los 16 años a los 23, 24. Pasamos de ser niños a ser adultos. Mientras unos se convierten en el estereotipo del atleta frío y hasta hostil con la prensa, otros mantienen las mismas cualidades positivas que hacen de una superestrella un ser humano tratable también. No es que actúen igual a cuando tenían 17 años—las exigencias de su estatus jamás lo permiten—sino que siguen siendo personas conscientes del punto de vista del otro, no sólo el de ellos.

Ver a Albert Pujols conectar tres jonrones en un juego de Serie Mundial y a Nelson Cruz poner récords de cuadrangulares en postemporada es algo grande que no cambiaría por nada. Pero estar presente en la cuna del estrellato, como fue el caso (posiblemente) en el complejo de los Mets y la liga de prospectos, no tiene precio.

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