March 2012

Ya está llegando la hora de Héctor Sánchez

PHOENIX – Hace unas semanas conversé con el venezolano Héctor Sánchez acerca de sus aspiraciones para la temporada del 2012. Por supuesto, lo principal para el joven receptor era ganarse un puesto en el equipo grande de los Gigantes, donde hizo su debut en la Gran Carpa en el 2011.

Todos sabemos que la situación en San Francisco no es muy sencilla que digamos. Nadie sabe cómo vendrá Buster Posey de su lesión. Eli Whiteside es un sólido cátcher suplente a la defensa, a la vez que nadie sabe si Sánchez logrará un progreso suficiente detrás del plato para ameritar un lugar en el roster de 25 jugadores. Y hay que recordar que el manager de los Gigantes, Bruce Bochy, fue un buen receptor defensivo como jugador y que tiene un estándar bien estricto a la hora de evaluar a sus cátchers.

Sin embargo, hay que reconocer algo: Héctor Sánchez merece la oportunidad de estar en un lineup de Grandes Ligas todos los días, a ver si su rendimiento en liga menor es una realidad que lo llevará al éxito ofensivo en las mayores. Y cuando se trata de los Gigantes, ofensiva es lo que más le ha faltado al equipo.

En el 2011, cuando San Francisco quedó corto en sus aspiraciones de repetir como campeón, el motivo de su no clasificación estuvo claro: los Gigantes anotaron la menor cantidad de carreras en la Liga Nacional (570). En Grandes Ligas, sólo los Marineros tuvieron una ofensiva más anémica que la de San Francisco. Hasta el formidable pitcheo del equipo no lo salvó de esa realidad.

Claro, fue devastadora la ausencia de Posey desde finales de mayo con la fractura en el tobillo izquierdo. Ni siquiera la presencia de Carlos Beltrán en la recta final fue suficiente para un equipo con lesiones y bajo rendimiento de nombres como Andrés Torres, Miguel Tejada, Cody Ross y Aubrey Huff, entre otros.

Hay caras nuevas en San Francisco, como Angel Pagán y Melky Cabrera. Ellos deben de ayudar a los Gigantes. Pero tener disponible a un Héctor Sánchez, alguien que podría marcar la diferencia si batea como lo ha hecho en liga menor, es una gran ventaja que no debe desaprovecharse.

En San Francisco saben que el pitcheo va a estar ahí con Tim Lincecum, Matt Cain y compañía. Pero los Gigantes necesitan bateo a como dé lugar. Aunque no sería fácil acomodar las piezas, hay que buscar la forma de que Sánchez agote sus turnos a nivel de Grandes Ligas. Si no, el equipo debe explorar un cambio del venezolano a una organización que le pueda dar su oportunidad merecida.

Se nota la nueva era en Houston

Llamó bastante la atención la decisión de los Astros de enviar a Jimmy Paredes a liga menor y ponerlo como segunda base fijo de su sucursal de Triple-A en Oklahoma City.

Pero aclaremos algo: El hecho de ir a liga menor no es lo que sorprende. Lo que poca gente entiende al saber la noticia es por qué el dominicano Paredes va a ser preparado como intermedista, si Houston ya tiene a otro joven, el venezolano José Altuve, en dicha posición. Además, Delino DeShields Jr. también se perfila como segunda base de calidad en el futuro dentro de la organización de los “siderales”.

El nuevo gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, lo explicó de la mejor manera posible:

“Lo venimos hablando desde hace un tiempo”, le dijo el ejecutivo a Brian McTaggart, quien cubre al equipo de Houston para MLB.com. “Cuando Paredes estaba con los Yankees (pasó a Houston en el canje por Lance Berkman en el 2010), fue titular en el campo corto y fue trasladado a la segunda base.

“Desde que llegué aquí trataba de explicarme por qué estaba en la tercera base, porque en realidad tiene todas las habilidades y todas las herramientas para jugar en el medio del cuadro. Me parecía que la decisión fue tomada para acomodar a otros jugadores como Altuve. Entonces, en la primavera nos hemos preguntado, ¿cuál es su posición natural?

“Es alguien que pensamos que podría ser un segunda base de impacto en el futuro. ¿Para qué esperar a hacerlo, si al final ésta será la posición que jugará durante mucho tiempo a nivel de Grandes Ligas? Pones a (Paredes) en la posición que más le conviene y dejas que las cosas salgan por sí solas.”

Es una postura bien interesante de parte de Luhnow. El año pasado, bajo el mando del GG Ed Wade, la filosofía fue bien diferente. Paredes fue colocado en la antesala justamente para que tuviera cupo en Grandes Ligas, estando Altuve en la segunda. Es decir que en ese momento los Astros buscaban cómo mover las fichas para que sus mejores jóvenes estuvieran en el equipo grande, sin importar sus posiciones naturales.

Ahora, con Luhnow, la idea es desarrollar al pelotero de acuerdo con sus habilidades, sin pensar tanto en cómo las piezas encajarán en el roster del equipo grande. Cuando la actitud es ésa, se puede ver la situación de la siguiente manera:

Nadie sabe lo que puede ocurrir en el futuro con Altuve ni con nadie. Puede haber lesiones. Puede haber bajo rendimiento. Puede producirse una combinación de estos factores con uno de los tres (Altuve, Paredes y DeShields), con dos o con todos. O con ninguno.

Si los tres llegaran a desarrollarse como se espera, entonces los Astros estarían en buena posición para cambiar a uno o dos de ellos por un buen talento a nivel de Grandes Ligas o liga menor, dependiendo de las necesidades y las circunstancias.

En el caso específico de Paredes, el dominicano no bateó en la Liga de la Toronja este año (.190 en 21 turnos). Pero el infielder sí se ha visto bien en el aspecto ofensivo durante toda su carrera, incluyendo .286 en 46 juegos al final del 2011 cuando fungió como tercera base titular del equipo grande. A sus 23 años, tiene tiempo todavía. Pronto debe de volver a recibir la oportunidad de jugar a diario en la Gran Carpa, sea con Houston o con otro equipo.

Mientras tanto, hay que seguir de cerca el progreso de Altuve, Paredes y DeShields en los diferentes niveles de la organización de los Astros. No habrá cupo para todos. Pero todos tendrán su máxima oportunidad de desarrollarse en sus posiciones indicadas. De eso se ha encargado Luhnow y el nuevo régimen de los Astros.

Brisas de cambio en Filadelfia

PHOENIX – Mientras sigo de cerca los entrenamientos aquí donde vivo, hay un tema en la Florida que me llama bastante la atención: los Filis de Filadelfia y una decadencia que podría apoderarse de ellos en el 2012.

Primero está el tema de Chase Utley y su rodilla derecha. Está claro que no hay fecha programada para que el segunda base estelar esté de regreso en el terreno de juego. Además, como da cuenta la nota enlazada, el manager Charlie Manuel afirmó, con mucha franqueza, que no cree que Utley jamás vuelva a estar en un 100% de condiciones.

Plácido Polanco ha sido un pelotero de muchas lesiones desde que llegó a Filadelfia. A sus 36 años de edad, el dominicano ya ha visto pasar sus mejores días. Nadie sabe cuándo Ryan Howard volverá a jugar, luego de la lesión que sufrió en la última jugada de la temporada del 2011 de los Filis, en playoffs vs. los Cardenales.

Además, Jimmy Rollins ya tiene 33 años. No creo que se pueda esperar de él lo que aportaba antes. Un punto luminoso del cuadro podría ser el venezolano Freddy Galvis, quien ha impresionado a muchos en estos entrenamientos y quien probablemente sea el segunda base titular de los Filis cuando empiece la campaña. Pero está por verse cuánto podrá contribuir el joven en sus inicios en Grandes Ligas.

En los jardines, me pregunto si Shane Victorino, Hunter Pence y ¿John Mayberry Jr.? representarán suficiente producción, sobre todo con lo antes mencionado. También están presentes en los entrenamientos Juan Pierre, Scott Podsednik y Laynce Nix, pero ninguno de ellos se perfila como un pelotero de mucho impacto a esta altura de sus respectivas carreras. ¿Y Domonic Brown? Filadelfia sigue a la espera del desarrollo del joven.

Usted dirá, “Bueno, todavía están Cliff Lee, Roy Halladay y Cole Hamels al frente de esa rotación.” Muy cierto. Pero hasta ha habido interrogantes acerca de Halladay en esta primavera. Además, nadie sabe cómo vendrán Vance Worley (segundo año en las mayores) y Joe Blanton (¿recuperado de sus lesiones?) para completar el cuerpo de abridores.

La gran interrogante ahora mismo es si los Filis, con un ataque tan afectado por las lesiones y la edad, podrán volver a ganar el Este de la Liga Nacional dependiendo tanto de tres brazos en su rotación. Y ni hablar de la competencia en la división con los nuevos Marlins, los reforzados Nacionales y unos Bravos que aún tienen un pitcheo abridor de calidad y en cantidad.

Desde el 2007, los Filis han representado la crema de la Liga Nacional, con cinco títulos divisionales, dos banderines del Viejo Circuito y un título de la Serie Mundial.  Pero este año el camino no luce nada fácil.

Definitivamente, hay brisas de cambio en Filadelfia, y no para bien del equipo ni sus fanáticos.

El regreso inesperado de Andy Pettitte

PHOENIX – Lo que nadie veía venir.

El regreso a Andy Pettitte a los Yankees, vía un contrato de liga menor con valor de US$2.5 millones si el zurdo logra hacer el equipo, es algo que ha sorprendido a todos.

Sin embargo, lógica no le falta.

Está claro que con la lesión en la mano del venezolano Freddy García, más la preocupación con la velocidad del dominicano Michael Pineda, a los Yankees les caería muy bien otro brazo en la rotación. A esta altura de la primavera, es muy difícil—por no decir imposible—conseguir una buena ayuda en el pitcheo si uno no está dispuesto a ceder un paquete de peloteros que jamás tendría sentido a largo plazo.

Además, Pettitte se retiró a los 38 años, cuando aún parecía tener mucho en la bola. En el 2010, su última temporada en la lomita, tuvo marca de 11-3 y efectividad de 3.28 en 21 aperturas (se vio limitado por las lesiones en la segunda mitad). Ahora, a los 39 (cumplirá los 40 el 15 de julio), cree que puede volver con éxito. Y, como se ha destacado desde los predios de los Yankees en Tampa, si el mismo Pettitte no se creyera capaz de aportar como lo ha hecho en toda su carrera, jamás “inventaría” con un regreso descarado.

Está por verse cómo se verá Pettitte en la lomita, primero en las sesiones del bullpen y luego en los juegos de la Liga de la Toronja (si es que progresa lo suficiente para lanzar en pretemporada). Con un año de retiro y un comienzo tan tardío en los entrenamientos, luce difícil que pueda estar en plenas condiciones para empezar la temporada regular en la rotación. Pero para los Yankees, al menos en el papel ahora mismo, el zurdo representa un “seguro de vida” de lujo.

Otra cosa interesante: en caso de colarse en el equipo Pettitte, una vez más veremos tres de los Core Four (el Núcleo de los Cuatro) de la vieja dinastía de los Yankees. Derek Jeter y el panameño Mariano Rivera estarán acompañados de Pettitte, como lo estuvieron por el boricua Jorge Posada en el 2011. Con Posada retirado, parecía que el Core Four se reduciría a dos en el 2012. Pero con Pettitte de regreso, se respirará un poco más del glorioso pasado reciente de unos Yankees que, por supuesto, buscarán otro capítulo dorado de este grupo de veteranos.

En el Bronx nunca faltan temas a seguir. Acabamos de recibir el “regalo” de uno más.

Vienen tiempos mejores para los Dodgers

PHOENIX – En los Dodgers ha reinado el caos en los últimos dos años, por lo menos.

El tremendo fiasco del divorcio “público” de los McCourt, la venta prácticamente forzada del equipo y la tragedia de la golpiza al fanático de los Gigantes hace un año son factores que han manchado a esta franquicia de tanta tradición y tanto “arrastre” en el béisbol de Grandes Ligas.

En el 2011, el equipo azul estrenó un nuevo manager, Don Mattingly. Darle las riendas al ex estelar de los Yankees fue algo criticado por muchos, ya que Mattingly no tenía experiencia como dirigente a ningún nivel. Y como si eso fuera poco, sustituía al gran Joe Torre.

Sin embargo, en medio de todo, los Dodgers jugaron un béisbol bastante bueno en la segunda mitad del 2011 para terminar con récord positivo de 82-79 bajo el mando de Mattingly, gracias en gran parte a las grandes temporadas que tuvieron Matt Kemp y Clayton Kershaw.

Y a pesar de todo lo que han hecho los vecinos de los Dodgers en Los Angeles—unos Angelinos que se reforzaron con nada más y nada menos que Albert Pujols y C.J. Wilson—el equipo de Chávez Ravine no luce tan perdido como algunos quieren afirmar.

Con Kershaw, Chad Billingsley, Ted Lilly y Aaron Harang en la rotación, el pitcheo abridor no se ve nada mal.

El bullpen sí es una interrogante. Nadie sabe cómo responderá Javy Guerra como el cerrador indiscutible desde el principio de la temporada, como tampoco se sabe quién saldrá de un amplio grupo para solidificar el relevo intermedio.  Es un aspecto que podría salirle bastante bien a los Dodgers, pero fácilmente podría degenerar la situación. Ojo con eso.

Del otro lado del diamante, hay potencial de éxito. Con Kemp y Andre Ethier (si está en salud y con la disposición indicada), existe una base. Si James Loney produjera como se ha esperado de él, la posición de primera base representaría algo bueno. Hay tiempo todavía. En la tercera, el dominicano Juan Uribe busca un repunte. Dee Gordon es una promesa como catalizador. Y en cuanto al venezolano Juan Rivera se refiere, los Dodgers pretenden que el jardinero produzca como lo hizo en Los Angeles en la segunda mitad del 2011, después de pasar a los azules al fracasar con Toronto.

Más allá de lo que tienen en el papel ahora mismo, los Dodgers podrían ver ocurrir cosas buenas cuando finalmente tengan un nuevo propietario. De producirse el cambio pronto, como se espera, la lógica indica que los nuevos dueños tendrán los recursos suficientes para empezar a hacer movimientos de impacto, estilo Angelinos 2011-12. Aun con todo lo que rodeaba al equipo, se pudo firmar a extensiones a Kemp y Kershaw, los peloteros más importantes de la nómina.

Otra cosa: el Oeste de la Liga Nacional ha sido una de las divisiones más impredecibles de los últimos tiempos. Desde el 2006 han clasificado por lo menos todos los equipos, con tres campeones diferentes en igual número de años. Definitivamente, es un Oeste “salvaje”, así que a mi juicio ningún equipo puede descartarse tan fácil a estas alturas.

Cuando los Dodgers perdieron la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en el 2009, fue el principio del final para Frank y Jamie McCourt como propietarios del equipo. La pesadilla ha sido larga. Pero por fin parece haber luz al final del túnel.

Definitivamente, vienen mejores días para los fanáticos de Los Angeles—y no me refiero sólo a los de Anaheim y Disneylandia.

 

Molina…¿El Varitek del 2011-12?

PHOENIX – En estos días hubo dos acontecimientos que me recordaron al invierno del 2004-05, cuando los Medias Rojas venían de su primer título de la Serie Mundial en 86 años.

Por un lado se produjo de manera oficial el retiro del receptor Jason Varitek, quien ayudó a Boston no sólo a romper la sequía de más de ocho décadas de los Patirrojos, sino también a volver a la cima de Grandes Ligas con otro campeonato conquistado en el 2007.

Por otro, vi la extensión de contrato de cinco años y US$75 millones que le dieron los Cardenales al receptor boricua Yadier Molina, otro cátcher con dos anillos a su nombre.

¿Cuál es la correlación?

En ambos casos—Medias Rojas del 2004 y Cardenales del 2011—los equipos campeones tenían que enfrentar la posibilidad de perder a una superestrella y futuro Salón de la Fama, en medio de dudas acerca de cuánto le quedaba a ambos. Y en ambos casos, los recién coronados dejaron ir a dicha superestrella y optaron por darles contratos a largo plazo a sus receptores.

En cuanto al Boston del 2004-05, estamos hablando del dominicano Pedro Martínez, quien se convirtió en agente libre después de la campaña del 2004. Los Medias Rojas lo dejaron ir y, como todos recordarán, a Varitek—otro agente libre en ese momento– le dieron un contrato de cuatro años y US$40 millones.

También se recordará que en las negociaciones entre Boston y los representantes de Martínez, uno de los puntos más espinosos fue la garantía o no de cuatro años para el dominicano, que tajantemente quería cuatro años de plano. La gerencia de los Medias Rojas, encabezada por Theo Epstein, no quería comprometerse así con Martínez, quien venía de ganar 16 juegos pero se veía un poco menos dominante que en años anteriores. Además, Pedro había sufrido varias lesiones desde el 2001 y se dudaba si aguantaría cuatro temporadas más lanzando a su nivel acostumbrado.

Los Mets, con un Omar Minaya bien deseoso de hacer un impacto con nombres de peso en Queens, sí le dieron los cuatro años garantizados, por US$53 millones. Pedro lució muy bien en su primera campaña con los Mets, ganando 15 juegos (pudieron haber sido más, pero el desastroso bullpen del equipo dejó escapar varias ventajas de Martínez).  Pero a partir del año siguiente se impusieron las lesiones. Del 2006 al 2008 Martínez sólo ganó 17 partidos.

El tiempo les dio la razón a Epstein y los Medias Rojas, quienes contaron con varias campañas sólidas de Varitek, el capitán del equipo por mucho tiempo desde el 2005.

En el caso de San Luis, todos sabemos que la superestrella que se fue se trata de Albert Pujols. La situación del toletero dominicano es un poco diferente a la de su compatriota Martínez, quien como pitcher no iba a aspirar a tantos años garantizados y, por ende, tantos millones como los que pedían Pujols y sus representantes. Pero sí se ven similitudes en el sentido de que los Cardenales, en vez de comprometerse por tanto tiempo con un pelotero ya de 30 y pico de años, decidieron invertir en otra área tan crucial: la receptoría.

Molina es considerado por muchos como el mejor receptor defensivo del béisbol. Si escuchas hablar a Chris Carpenter y Adam Wainwright acerca del puertorriqueño, pensarás que él es más responsable de sus éxitos como lanzadores que ellos mismos. Bengie y José han causado su propio impacto en Grandes Ligas—como ganadores netos, entre otras cosas–pero son pocos los que dudan que Yadier es el más talentoso de los tres hermanos.

Con Molina como titular en la receptoría desde el 2005, los Cardenales han ganado dos Series Mundiales y han ido a los playoffs cuatro veces. En el 2010 el boricua encabezó la Liga Nacional en efectividad para un receptor. En el 2009 estuvo segundo y el año pasado tuvo 3.87, la sexta mejor del Viejo Circuito.

Eso, combinado con un bateo oportuno (¿recuerdan su HR para eliminar a los Mets en el 2006) y de relativamente pocos ponches, hace que Molina sea uno de los integrantes más valiosos de los campeones.

¿Será San Luis igual sin Pujols? Claro que no. Es un golpe fortísimo perder a quien se considera aún el mejor bateador de Grandes Ligas. Pero a largo plazo, ¿qué era lo que más les convenía a los Cardenales?

Boston salió ganando al dejar ir a Martínez y quedarse con Varitek. San Luis ha hecho básicamente lo mismo con Pujols y Molina, aunque con algunos matices diferentes.

Sólo el tiempo les dará la razón o no a John Mozeliak, Bill DeWitt y los jefes de los campeones.

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