April 2012

Inicios alentadores para Matheny y Ventura

PHOENIX – Han pasado sólo tres semanas de la temporada, así que aún no se puede emitir un juicio definitivo sobre nada en torno al 2012.

Sin embargo, lo que sí llama la atención hasta ahora es la forma en que han respondido los Cardenales y los Medias Blancas ante un cambio tan drástico en cuanto al estilo de sus managers se refiere. Por supuesto, nos referimos a Mike Matheny y Robin Ventura, quienes sustituyen a grandes figuras como Tony La Russa y Ozzie Guillén en San Luis y Chicago, respectivamente.

Mucho se habló en el invierno sobre lo curioso que era contratar a Matheny y Ventura, quienes tenían poca o hasta ninguna experiencia dirigiendo a cualquier nivel. Los puntos a su favor eran que, a pesar de su falta de vivencia en el dugout, habían sido peloteros bien respetados a nivel de Grandes Ligas y que conocían el juego hasta el punto de poder manejar un equipo.

En ambos casos, era un gran riesgo.

En San Luis, la tarea se ve enorme. Llegar a un equipo que acaba de ganar la Serie Mundial nunca es fácil. Pero estamos hablando de sustituir a La Russa, un futuro Salón de la Fama que tenía 16 años al frente de San Luis. La Russa era conocido como un dirigente bien preparado y meticuloso (hasta el punto de ser acusado de sobre-dirigir), un piloto al que no se le iba ningún detalle.

Además de La Russa, también se fue  su “co piloto” de siempre, Dave Duncan, para acompañar a su esposa que sufre quebrantos de salud.

Y como si todo eso fuera poco, se fue de los Cardenales la superestrella dominicana Albert Pujols, la magna figura del equipo dentro del terreno durante 11 años.

Pero ahí está Matheny, ex cátcher de Grandes Ligas, ganándose poco a poco la confianza de una escuadra veterana que cuenta con peloteros astutos y maduros, pero todavía talentosos, como el boricua Yadier Molina, el también puertorriqueño Carlos Beltrán y Lance Berkman, entre otros. Los Cardenales han arrancado bien el 2012. ¿Seguirán arriba en la División Central de la Liga Nacional? Eso no se sabe. Pero ha sido un inicio alentador para los campeones defensores.

En Chicago, Ventura llegó a una situación no muy envidiable que digamos. Había señales mixtas sobre la dirección que tomaba la franquicia. Por una parte, cambiaron a Sergio Santos y Carlos Quentin, pero por otra firmaron a John Danks a un pacto multianual. ¿Reconstruían luego de un 2011 tan decepcionante, o hacían algunos ajustes nada más?

Para muchos “técnicos”, los Medias Blancas estaban destinados a estar en el sótano de la División Central de la Americana este año. Al fin y al cabo, podría ser el caso. Pero el equipo se ha visto muy bien hasta ahora, luchando por la cima de su división con Cleveland y Detroit. Claro, el buen rendimiento de A.J. Pierzynski, Paul Konerko y sobre todo Adam Dunn y Alexis Ríos—ambos un desastre la temporada pasada—combinado con un pitcheo brillante de Philip Humber, Jake Peavy (sí , está de regreso aparentemente) y Chris Sale ha sido la clave.

Pero más allá de los números, Ventura ha sido la antítesis de Guillén. El primero es comedido a la hora de hablar, protege con sus palabras a sus peloteros y casi nunca es el centro de atención. Al igual que Matheny, Ventura parece haberse ganado la confianza de un club de bastantes veteranos.

A veces duele cuando se va un “jefe” tan emblemático de un equipo. Pero hay otras en que el cambio es refrescante y representa la oportunidad de reinventar lo que es la química de un grupo de atletas. Creo que estamos viendo eso tanto en Cardenales como en Medias Blancas.

Ahora falta ver cómo serán los resultados a través de una temporada de 162 juegos.

Mellizos, una caída repentina al abismo

PHOENIX – Siempre es interesante y, si eres fanático de un equipo en particular, triste ver cómo un club de Grandes Ligas cae de la cima al abismo en tan poco tiempo, de una manera que parece tan repentina.

Tal es el caso de los Mellizos de Minnesota. Y lo más curioso es que la debacle de este equipo ha coincidido con su habilidad de por fin firmar a sus estelares a contratos multianuales.

En el 2008, con el nuevo Target Field a la vista, los Mellizos le dieron un pacto de seis años y US$80 millones al primera base Justin Morneau, quien fuera Jugador Más Valioso de la Liga Americana dos años antes de eso y quien seguía en su apogeo a los 26 años.

Dos años después la firma a largo plazo de Morneau, Minnesota logró asegurar los servicios de su otra superestrella, el héroe local Joe Mauer. El cátcher fichó en el 2010 por ocho años y US$184 millones.

Antes del 2008, los Mellizos parecían destinados a repetir la historia de dejar ir a sus mejores jugadores por limitaciones económicas, como fue el caso de Torii Hunter y del zurdo venezolano Johan Santana. Pero con el nuevo Target Field—inaugurado en el 2010—los Mellizos veían que habría más ingresos para pagarles a figuras como Morneau y Mauer, quienes siempre habían expresado su deseo de seguir jugando en Minneapolis.

Durante casi toda la década pasada, Minnesota fue lo que es Tampa Bay ahora: una franquicia con una gran finca, capaz de competir año tras año a pesar de la partida de algunas de sus figuras más importantes. Los Mellizos, con limitados recursos, fueron a playoffs seis veces entre el 2002 y el 2010—y eso que no clasificaron en el 2008 porque perdieron un desempate por el título de su división con los Medias Blancas.

La caída de los Mellizos desde el 2011 no puede atribuirse solamente a los contratos pesados de Morneau y Mauer, pero algo tienen que ver. Morneau se ha visto muy limitado desde julio del 2010, primero debido a una contusión cerebral y luego por otras lesiones. De su parte, los dolores en la espalda y en las rodillas de Mauer lo han convertido en un receptor a medio tiempo, pasándose éste una buena parte del tiempo en la primera base y como bateador designado—con tan sólo 28 años.

Claro está que con tanto dinero invertido en sólo dos jugadores, Minnesota se ve limitado a la hora de firmar a otros peloteros de renombre—sobre todo en el pitcheo, donde más ha hecho falta. Pero también es cierto que el sistema de liga menor de los Mellizos, que en una época producía mucho talento para sustituir a los veteranos idos, ha decaído bastante.

Por eso, entre otras, cosas, volvió a la gerencia general del equipo Terry Ryan y fue reasignado el GG anterior Bill Smith. Ryan había sido gerente general del equipo en los años 90 y hasta el 2007, con mucho éxito en sus últimos seis años. Pero con Smith bajó mucho el nivel de la finca y eso, combinado con muy poco pitcheo a nivel de Grandes Ligas ahora y limitaciones con el presupuesto debido a los contratos de Morneau y Mauer, resultó en el cambio de mando.

La historia reciente de los Mellizos puede ser una advertencia para muchos equipos—incluyendo a los Rojos con Joey Votto y Brandon Phillips, nuevos super-millonarios. El mensaje es éste: cuidado con los gastos a largo plazo. A cualquier gerente general y hasta dueño de equipo se le puede aguar los ojos con la habilidad de asegurar los servicios de una superestrella, sobre todo si eso significa complacer a una fanaticada exigente.

Pero con más y más frecuencia, descuidar la finca e invertir mucho en pocos peloteros ha sido la fórmula equivocada. Los Mellizos lo están viviendo en carne propia.

Otro mal arranque para los Medias Rojas

PHOENIX – Al igual que el año pasado, los Medias Rojas han arrancado muy mal la temporada regular.

Para esta fecha, Boston llevaba la peor efectividad colectiva de Grandes Ligas, 6.40. En la rotación, Josh Beckett y Daniel Bard no lucieron bien en sus primeras salidas. Ante la ausencia de Andrew Bailey—baja muy sensible para los Patirrojos—han tambaleado en el relevo el mexicano Alfredo Aceves y Mark Melancon.

Los Medias Rojas empezaron el 2012 con una encomienda difícil, jugando de visitante en Detroit y luego Toronto, dos equipos bastante fuertes en la Liga Americana. Y ahora, aunque les tocan varios juegos en casa, el camino no va a ser nada fácil. Los próximos tres oponentes de Boston en el Fenway Park serán los Rays, los Rangers y los Yankees—es decir, tres de los cuatro clasificados de la Liga Americana en el 2011.

Para la “Nación Medias Rojas”, los últimos siete meses han sido muy turbulentos. Todos recordamos el colapso histórico de septiembre, la salida del equipo de Terry Francona y Theo Epstein, más el ascenso de Ben Cherington al puesto de gerente general y la llegada de Bobby Valentine como manager.

El movimiento de más impacto que hizo Cherington en el invierno fue la adquisición de Bailey desde Oakland, para sustituir al cerrador Jonathan Papelbon. El perder a Bailey hasta por lo menos el Juego de Estrellas fue un golpe duro para Boston, pero hay más problemas.

No hay profundidad en la rotación abridora. Eso está claro. Para mí Beckett es una interrogante todavía. Y nadie sabe cómo lanzará Bard como abridor (ya vimos una primera muestra bastante desalentadora). Y sin Bailey, el bullpen es un misterio.

Además, la gran inversión que hizo Epstein en Carl Crawford luce como un desastre, entre bajo rendimiento y ahora una lesión del jardinero. Creo que hay un límite a lo que puede dar Kevin Youkilis. José Iglesias no está listo para batear en Grandes Ligas y mientras tanto, Mike Avilés es un torpedero del montón. ¿Y será Jarrod Saltalamacchia la solución a largo plazo en la receptoría? No me parece.

Claro, con nombres como Adrián González, Jacoby Ellsbury, Dustin Pedroia y David Ortiz, hay trueno en el lineup. Pero en las esquinas de los jardines, no convencen mucho Cody Ross y Ryan Sweeney como figuras que vayan producir en grande como se necesita en esas posiciones.

Aparte de todos estos factores, la competencia está fortísima en el Este de la Liga Americana. No sólo están los Yankees y los Rays, sino también unos Azulejos que lucen como un equipo que está listo para competir en serio.

Hasta el comodín extra a partir del 2012 podría ser difícil de alcanzar, con tanta calidad entre Rangers y Angelinos en el Oeste de la Liga Americana.

¿Pueden los Medias Rojas reaccionar y recuperarse de su mal inicio? Claro que sí, lo hicieron el año pasado y estuvieron arriba casi todo el tiempo antes de caer en septiembre. Pero en esta ocasión, veo más interrogantes que respuestas. Ya veremos.

Moyer, el “eterno” del montículo

PHOENIX – Mucho se ha hablado de lo que está haciendo Jamie Moyer con los Rockies de Colorado a sus 49 años de edad. Me tengo que unir a los que se han maravillado con la determinación del zurdo para seguir lanzando en el mejor béisbol del mundo.

Mucho había hecho Moyer al estar activo y en una rotación abridora hasta el 2010 a sus  47 años, estilo Phil Niekro. Pero el nudillista Niekro no sufrió una lesión devastadora en el codo de lanzar a esa edad, sino que finalmente se retiró. Moyer, en cambio, decidió rehabilitarse de una cirugía Tommy John, operación necesaria luego del veterano lastimarse por segunda vez en cuestión de meses…y en la liga invernal dominicana (sí, a sus 48 años).

¿Quién pudo haber pronosticado que Moyer iba a poder volver a tirar una pelota, mucho menos colarse en una rotación de Grandes Ligas a esta altura? ¿Quién pudo haber previsto una pretemporada de Moyer con efectividad de 2.50 en 18 innings?

Una de las palabras más sobre-usadas de nuestros tiempos es “increíble”. Pero lo hecho por Moyer, quien con una victoria más será el lanzador de más edad en ganar un juego de Grandes Ligas, es simple y llanamente increíble.

Recuerdo muy bien cuando Moyer debutó en Grandes Ligas con los Cachorros en 1986. En aquellos tiempos los Cubs salían en televisión todos los días por la cadena WGN  y por esa razón eran un equipo bien conocido por muchos. Moyer era una esperanza joven que sería acompañado pronto en Chicago por Greg Maddux, Rafael Palmeiro y Mark Grace, entre otros. Hace ya bastante tiempo que estos tres se retiraron, como es lógico por su edad. Pero ahí sigue Moyer, decidido a continuar activo y vigente en el terreno de juego.

Definitivamente, Jamie Moyer es el Julio Franco del montículo. Nadie sabe cómo le irá este año en Colorado con sus lanzamientos suaves, sobre todo en el ambiente montañoso del Coors Field de Denver. Pero el simple hecho de tener suficiente en la bola como para formar parte de una rotación a esta altura de su vida es digno de elogios. Es un caso a seguir…y seguir…y seguir.

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