May 2012

Otro “palo” de Daniels, Ryan y Texas

PHOENIX – Definitivamente, los Rangers de Texas se han convertido en una organización modelo.

Durante tantos años de mucho bateo y poco pitcheo, el equipo de Arlington ni olió postemporada. Pero con la combinación de Jon Daniels, Nolan Ryan y los demás nuevos “jefes” de la franquicia, Texas lo hace todo bien desde la gerencia.

Roy Oswalt es el último ejemplo de la astucia de los Rangers, pero las buenas decisiones remontan al 2007, cuando fue contratado Ron Washington como manager. Con cada temporada han subido los bonos del dirigente, al igual que las victorias del equipo.

En el mismo 2007, el brillante gerente general Jon Daniels “atracó” al viejo y supuestamente más sabio John Schuerholz  de los Bravos, enviando a Mark Teixeira (último año de su contrato) y Ron Mahay a Atlanta por Elvis Andrus, Neftalí Féliz, Matt Harrison y Jarrod Saltalamacchia, entre otros.

Desde el 2010, cuando los Rangers llegaron a su primera Serie Mundial, Daniels ha sabido conseguir las piezas necesarias en medio de la temporada para terminar de clasificar. Hace dos años el palo fue traer al zurdo Cliff Lee, quien fue una pesadilla para los Rays y los Yankees, eliminados por Texas en la postemporada de aquel octubre.

El año pasado lo que tuvo que reforzarse fue el relevo intermedio; Daniels y el presidente del equipo, Nolan Ryan, lo hicieron de una manera contundente al hacer cambios por Mike Adams y Koji Uehara.

Ahora en el 2012 el primer refuerzo se llama Roy Oswalt, ante la lesión de Féliz. Oswalt es autor de 159 victorias a nivel de Grandes Ligas y dos veces ganador de 20 juegos con los Astros (2004 y 2005). A sus 34 años, con las diversas lesiones que ha sufrido y el mucho tiempo de inactividad, no hay garantías de lo que pueda aportar a esta altura de su carrera. Pero hay que aplaudir la agresividad de Daniels, Ryan y los Rangers a la hora de tomar acción.

Y más les vale a los texanos, porque ahí viene un monstruo que acaba de despertarse, un equipo que se llama los Angelinos de Los Angeles-Anaheim. Ahora sí nos espera la batalla cadente en el Oeste que todos pronosticaron al iniciar el 2012.

Cada uno pone su granito de arena en Dodgers

PHOENIX – Los Dodgers se ven invencibles ahora mismo.

Pero eso en sí no es sorpresa. Lo que llama la atención de la racha de seis victorias al hilo que llevaban para esta fecha es que lo han hecho sin algunos de sus peloteros más importantes, empezando con la superestrella Matt Kemp.

Sin la presencia de Kemp, quien está fuera con una lesión en la pantorrilla izquierda, los Dodgers han podido aumentar su ventaja en el Oeste de la Liga Nacional. Y no sólo es Kemp quien se encuentra alejado del equipo por dolencias físicas, sino también figuras clave como el venezolano Juan Rivera, el dominicano Juan Uribe, Jerry Hairston Jr., Mark Ellis y Matt Guerrier, entre otras.

Además, quien empezó la temporada como el cerrador principal de Los Angeles, Javy Guerra, ha sido relegado al relevo intermedio luego de terminar el mes de abril con efectividad por encima de 6.00. En su lugar, el  curazoleño Kenley Jansen ha hecho un trabajo más que aceptable con seis juegos salvados en ocho oportunidades, efectividad de 2.38 y 36 ponches en 22.2 innings lanzados.

Del lado ofensivo, han sido varios los que han dado la cara ante la ausencia de Kemp, Rivera, Uribe, Hairston Jr. y Ellis. Uno que se ha visto grande vistiendo el uniforme azul es nada más y nada menos que Bobby Abreu. El venezolano batea .333 en sus primeros 48 turnos con los Dodgers, luego de lucir viejo y acabado con promedio de .208 en 24 turnos al bate con los Angelinos al principio del 2012. Además de Abreu, han dado la cara peloteros como Tony Gwynn Jr., el boricua Iván de Jesús Jr., el dominicano Elián Herrera y Scott Van Slyke.

En otras palabras, los aportes han venido de muchos peloteros diferentes y, en muchos casos, de jugadores de los que se esperaba muy poco cuando comenzó la temporada. Con el tiempo regresarán los nombres de peso como Kemp y Rivera, pero si los Dodgers llegan lejos este año—algo que luce muy probable no sólo por la forma en que viene jugando Los Angeles, sino también por un Oeste que se ve bien débil ahora mismo—muchos recordarán este trecho de juegos en que los sustitutos dijeron presente para ayudar al equipo.

Claro, mucho del béisbol se reduce al pitcheo. Con Clayton Kershaw, Chad Billingsley, Chris Capuano y Ted Lilly encabezando una excelente rotación, los Dodgers siempre tendrán la oportunidad de ganar. Pero a través de una temporada de 162 partidos, se necesita la ayuda de todos. Los Dodgers de ahora son la mejor muestra de ello.

Peligran los Atléticos en Oakland

PHOENIX – La noticia de que el Comisionado Bud Selig esencialmente le dejó en manos del dueño Lew Wolff la decisión de mudar o no a sus Atléticos del Área de la Bahía fue de mucho peso para los fans de Oakland.

Todo luce indicar que la localidad de San José es territorio de los Gigantes de San Francisco y, por ende, los Atléticos no cuentan con el apoyo del béisbol para buscar un estadio nuevo allí. Los A’s tampoco van a trasladarse a Fremont, California y nadie sabe cómo sería posible poner su sede en Sacramento.

En fin, todo eso da a entender que MLB esencialmente le ha dado luz verde a Wolff para que mude a sus Atléticos a un lugar lejos de la Bahía, área a la que pertenece el equipo desde 1968.

Por supuesto, hay mucha historia de los Atléticos en Oakland: Cuatro títulos de Serie Mundial, seis banderines de la Liga Americana y un sinnúmero de títulos divisionales. Las innovaciones del entonces dueño Charles O. Finley en los años 70 son cosa de leyenda, como por ejemplo los flamantes uniformes con verde, amarillo y blanco; las zapatillas blancas (que conserva el equipo hasta hoy en día); una mula en carne propia como mascota (que en ocasiones “hacía sus necesidades” en el mismo terreno de juego); las bolas anaranjadas; y el conejo mecánico para pasarles las bolas frescas a los árbitros…entre muchas otras cosas.

En términos de béisbol, los Atléticos de 1971 a 1975 fueron de los mejores equipos de la historia. Ganaron cinco títulos divisionales seguidos en ese lapso y tres Series Mundiales consecutivas de 1972 a 1974. Pero con la llegada de la agencia libre, todo “se fue a pique” y Finley vendió el equipo en 1980.

Otra época de oro llegó con Tony La Russa y Dave Duncan al final de la década de los 80. De 1988 a 1992, Oakland ganó cuatro títulos divisionales, tres banderines de la Liga Americana (en forma consecutiva del 88 al 90) y el título de la Serie Mundial de 1989.

Y por supuesto, la famosa era de “Moneyball” de Billy Beane, cuyos equipos clasificaron cuatro años consecutivos del 2000 al 2003, también puso a los Atléticos como un ejemplo a destacarse.

En fin, Oakland tiene un rico historial en el béisbol, pero mucho de eso ha sido contra viento y marea, sobre todo dentro de la realidad moderna de Grandes Ligas. San Francisco y sus Gigantes representan mucha competencia para los Atléticos en el Área de la Bahía, y si le quitas San José a las posibilidades del equipo del elefante, es muy, pero muy difícil competir con sus vecinos de la Liga Nacional.

Imagínense: Los Atléticos juegan en el mismo estadio desde 1968—y no estamos hablando de unas instalaciones bonitas como el Dodger Stadium, sino un Coliseo de Oakland que para mi gusto está bien, pero que para el estándar de hoy en día realmente no da la talla.

De quedarse en Oakland sin un estadio nuevo y sin otra opción viable en el norte de California, lo lógico sería que tuvieran que irse los Atléticos a otro lado, lejos de su hogar de hace 45 años.

En la cabeza de uno, eso está claro. Pero como fan nostálgico, sería bien penoso, debido a los tantos recuerdos que han dejado los Atléticos “rebeldes” y hasta revolucionarios de sus diferentes épocas.

¿Cuánto valdrá Josh Hamilton en el mercado?

PHOENIX – Fue simple y llanamente increíble lo que hizo Josh Hamilton contra los Orioles en Baltimore. Sus cuatro jonrones (cinco en dos días, ya que había conectado HR en su último turno del juego anterior), ocho empujadas y total de 18 bases alcanzadas fueron algo de leyenda.

Todos sabemos de lo que es capaz Hamilton. Llegó a esta fecha como líder de la Triple Corona de bateo con promedio de .406, 14 cuadrangulares y 36 empujadas por los Rangers.

De por vida en Grandes Ligas lleva OPS de .926 en cinco temporadas y un mes de ésta, su sexta. Fue Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2010, año en que ganó el título de bateo del Joven Circuito. Hay muchas hazañas más, pero ya captamos todos la realidad: Josh Hamilton es un súper pelotero.

El 2012 es el último año del contrato vigente de Hamilton en Texas. Obviamente estará buscando un lujoso pacto con los Rangers o cualquier otro club para el siguiente invierno. Eso se sabe. Lo que está por verse es si Texas u otro equipo estarán dispuestos a hacer una inversión en Hamilton como se ha hecho con Albert Pujols, Matt Kemp o Mark Teixeira, por ejemplo.

A primera vista, cualquiera diría que sí, que Hamilton merece tanto o hasta más de lo que se le paga a aquellos jugadores, y durante más años. Pero el caso no es tan sencillo, algo destacado por múltiples analistas a la hora de medir el valor que podría tener el jardinero en el mercado.

Primero está la edad. Tiene 30 años ahora mismo, y por más productivo que sea a esta altura de su carrera, ¿por cuánto tiempo más rendirá a este nivel? Segundo, es propenso a las lesiones. Con la excepción del 2008, cuando participó en 156 juegos, Hamilton nunca ha jugado más de 133 partidos en una campaña. Y tercero, todavía está el tema de sus problemas con las drogas y el alcohol hace unos años.

Este último punto tal vez sea el más espinoso. En dos ocasiones en los últimos cuatro años, durante la temporada muerta, a Hamilton se le ha visto consumiendo alcohol en bares. ¿Es malo eso? Claro que no. Pero es el mismo Hamilton que ha manifestado que estar libre de esos vicios y estar con Dios han permitido salir su enorme talento en el terreno de juego.

Me parece que Texas se encuentra con un dilema de mayores proporciones. Los Rangers sí tienen dinero; lo han demostrado al contratar a nombres como Yu Darvish, Adrián Beltré y Joe Nathan, además de otorgarles extensiones jugosas a peloteros como Ian Kinsler, Nelson Cruz y Derek Holland, entre otros.

Con el poder adquisitivo de los Rangers, sería un gran fracaso del equipo ante sus aficionados dejar escapar a Hamilton, quien se ha convertido en una especie de príncipe en el área de Dallas y el Metroplex. Pero en puros términos empresariales, ¿sería lo indicado invertir unos ocho años y cerca de US$200 millones en un pelotero que 1) estará entrando en edad, 2) se lesiona bastante y 3) aún se le queda la duda en cuanto a los vicios?

Esa es la pregunta que tienen que hacerse Nolan Ryan, Jon Daniels y el resto de los “jefes” en Arlington. No hay una respuesta fácil, pero la tendremos en algún momento del próximo invierno. Será la novela de la temporada muerta, con matices interesantes y poco comunes.

¿Seguirán sorprendiendo los Orioles en el Este?

PHOENIX – En el Este de la Liga Americana, algo que se ha perdido un poco entre el lento comienzo de los Medias Rojas, las lesiones en los Yankees y el gran arranque de los Rays ha sido el sorpresivo inicio de los Orioles de Baltimore.

Para esta fecha, la tropa de Buck Showalter llevaba marca de 16-9 y estaba a juego y medio de los punteros Rays en su división, luego de llevarse dos de tres juegos ante los Yankees en el Bronx.

Cuando se habla de los Orioles, hay muchos escépticos—y con razón. El año pasado ganaron seis de sus primeros siete partidos, pero después de eso perdieron cinco al hilo. Luego del 15 de abril, nunca estuvieron con marca de .500 o más y terminaron con récord de 69-93 para repetir una vez más como sontaneros del Este.

La historia reciente de Baltimore es penosa, como todos saben: cuatro temporadas seguidas en el último lugar de su división, seis campañas consecutivas con al menos 90 derrotas y sin un récord positivo desde 1997, cuando clasificaron por segundo año consecutivo en la Liga Americana.

Pero ahora, con una rotación abridora encabezada por Jason Hammell, Jake Arrieta y Brian Matusz, los Orioles cuentan con su mejor pitcheo abridor en mucho tiempo—ni hablar de un bullpen con brillantes actuaciones de Jim Johnson, Darren O’Day, el mexicano Luis Ignacio Ayala y el dominicano Pedro Strop.

La ofensiva ha sido guiada por algunos nombres conocidos y otros no tanto: Adam Jones, Matt Weiters, Chris Davis, Robert Andino y Nolan Reimold, entre otros.

En el timón, Showalter—un veterano de 14 años en la cueva desde 1992—tiene un historial interesante en la segunda temporada de sus estadías con varios clubes.

Veamos:

En 1993, su segunda campaña con los Yankees, tuvo 88-74. Al año siguiente los Bombarderos registraron  la mejor marca de la Liga Americana (no hubo postemporada debido a la huelga). En 1995, su última temporada en el Bronx, sus Yankees clasificaron como comodín con 79-65.

En Arizona, tomó las riendas de un equipo de expansión en 1998. Pero en su segunda campaña en el desierto—gracias en gran parte a adquisiciones de lujo del equipo—ganó 100 juegos con los Diamondbacks y fue a playoffs.

Con los Rangers, el 2004 fue su segundo año al frente del equipo—y por supuesto, fue el año en que se fue Alex Rodríguez y llegó Alfonso Soriano. Esa temporada, contra todos los pronósticos, Texas terminó con marca de 89-73.

Con eso volvemos al presente. Antes del 2012, Showalter tenía 103-116 en temporada y media con Baltimore. Es decir, ésta es su segunda campaña completa al frente del equipo. ¿Seguirá el patrón positivo?

Eso depende más de los jugadores que del manager, a mi juicio. Está por verse si los Orioles continuarán sorprendiendo o si caerán a su nivel esperado y acostumbrado. Pero la verdad es que ha sido refrescante ver a una franquicia como Baltimore, una de las más sólidas de los años 60, 70 y principio de 80, estar arriba en las posiciones. Ojo con los “Oriolitos”.

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