June 2012

Angelinos empiezan a cumplir con los pronósticos

PHOENIX – Después de un comienzo para el olvido, los Angelinos de Los Angeles van subiendo en la Liga Americana, hasta el punto de que si la temporada terminara hoy, serían uno de los cinco clasificados del Joven Circuito (y sería sin la necesidad del comodín extra que se implementa desde este año).

Desde que fue subido el joven Mike Trout el 28 de abril, los Angelinos han sido otro equipo—eso está claro. Y la adición del colombiano Ernesto Frieri al bullpen fue, aparentemente, la última pieza que faltaba para que los Angelinos empezaran a verse como el contendiente que todo el mundo visualizaba para el 2012.

Lo de Trout es simple y llanamente increíble, no tanto por su buen desempeño—el  talento del jardinero siempre ha sido algo innegable—sino por la forma en que ha rendido con apenas 20 años de edad. Para esta fecha el guardabosque encabezaba la Liga Americana en promedio de bateo con .345 y en bases robadas con 21. Con porcentaje de embasarse de .402 y slugging de  .543, lleva un impresionante OPS de .944, el sexto mejor de la Americana. Son números propios de un bateador pulido y maduro en Grandes Ligas, no de un novato de 20 años.

La defensa de Trout ha sido extraordinaria, como era de esperarse. Ahora Peter Bourjos, una vez considerado un seguro heredero de uno de los jardines de los Angelinos, ha sido relegado a un rol de jugador a tiempo parcial.

El tremendo cañón que es Mark Trumbo, el resurgir del veterano Torii Hunter y un repunte parcial del dominicano Albert Pujols también han sido clave en la producción ofensiva de Los Angeles, que aún espera por mayores aportes de nombres como el quisqueyano Erick Aybar, Vernon Wells y Bourjos, entre otros. Y digo “repunte parcial” a la hora de hablar de Pujols porque, aunque tiene números decentes ahora luego de un mal comienzo, aún queda por verse si aparecerá el Pujols de antes, la versión que arrasó con todo como integrante de los Cardenales del 2001 al 2011.

Por supuesto, el fuerte de los Angelinos es el pitcheo, una constante del equipo de Mike Scioscia desde hace varios años. Los Angeles encabeza la Americana en efectividad colectiva con 3.43. La rotación ha sido encabezada por el as Jered Weaver y C.J. Wilson, quienes se encuentran en los lugares 2 y 3 en EFE del Joven Circuito, respectivamente.

El relevo es donde ha impactado tanto Frieri. Desde que llegó a Anaheim en un cambio con San Diego en la primera semana de mayo, el colombiano se ha visto imbateable. Con su recta fulminante, Frieri ha permitido apenas tres carreras limpias en 35.0 entradas (0.77) al salvar 10 juegos en igual número de oportunidades. El dúo de Frieri y Scott Downs ha afianzado un bullpen de Los Angeles que se vio tambaleante al principio de la temporada.

Cuando empezó el 2012, todo el mundo esperaba un duelo entre los Angelinos y los Rangers en el Oeste de la Liga Americana. Texas ha puesto de su parte desde el principio, con marca de 48-29, la mejor de Grandes Ligas. Pero con su reacción en mayo y junio, Los Angeles tiene ahora 43-33 y está a 4.5 juegos de los Rangers., Parece que sí vamos a ver esa lucha férrea entre los californianos y los texanos en dicha división.

En otras palabras, apenas comienza la batalla.

Los Marlins: ¿Mucha espuma y poco chocolate?

PHOENIX – En una temporada de gratas sorpresas como los Orioles, Nacionales y Piratas, los Marlins de Miami representan el otro lado de la moneda.

Todos vimos cómo los Marlins, junto a los Angelinos, se robaron el show de la temporada baja, primero con el cambio de nombre oficial en noviembre y luego sus movimientos agresivos en diciembre, durante las Reuniones Invernales, con la firma de José Reyes, Heath Bell y Mark Buehrle.

En total los Marlins gastaron US$191 millones en ese trío de estelares—y querían hacer más, ya que tenían en la mira a Albert Pujols, quien finalmente firmó por US$240 millones con los antes mencionados Angelinos.

Con el flamante manager Ozzie Guillén a la cabeza, junto a un equipo repleto de talento con Hanley Ramírez, Giancarlo Stanton y Josh Johnson–entre muchos otros–para acompañar a las nuevas adquisiciones, Miami parecía estar destinado a tener una gran temporada.

Sin embargo, hasta la fecha hay un solo adjetivo que describe a estos Marlins: Inconsistentes. Tuvieron 8-14 en abril, 21-8 en mayo (un récord de la franquicia para victorias) y en junio llevan 4-14, para un decepcionante récord global de 33-36.

Si vemos los números colectivos del equipo, hay algunas explicaciones. Los Marlins han anotado la tercera menor cantidad de carreras en la Liga Nacional (254). Es algo insólito cuando se trata de un lineup con Reyes, Ramírez, Stanton y Omar Infante.

Sí es verdad que ha hecho mucha falta Emilio Bonifacio, lesionado desde hace unas semanas. Pero Hanley batea .255 y se ha visto casi nulo en la ruta. Reyes ha puesto números decentes, pero nada que ver con la superestrella que fue el año pasado con los Mets. Gaby Sánchez ha decepcionado en grande, hasta el punto de ser enviado a liga menor por un tiempo.

En fin, la ofensiva de Miami no ha sido lo que se esperaba en el papel. Eso está claro.

En el pitcheo, los Marlins están en el 13er lugar de la Liga Nacional en efectividad colectiva (4.25). Su bullpen tiene el segundo peor promedio de carreras limpias del Viejo Circuito con 4.55, mientras que los abridores (4.11) ocupan en undécimo puesto de la liga.

De las nuevas adquisiciones del montículo, Bell ha salvado 14 juegos pero con efectividad de 5.68 y cuatro oportunidades de salvamento malogradas. Buehrle lleva un decente promedio de carreras limpias de 3.82, pero con marca de 5-8. Del resto, Carlos Zambrano y Aníbal Sánchez han tenido algunos buenos momentos, pero no ha sido suficiente. Ricky Nolasco ha sido un desastre, mientras que Johnson, señalado como el as de la rotación, tiene EFE de 4.18 y marca de 4-5.

En estos días el dueño del equipo, Jeffrey Loria—el mismo que gastó tantos millones en el invierno y un propietario conocido por su poca paciencia—sostuvo una reunión con los jugadores mientras el Miami era barrido por los Medias Rojas en Boston. Dicha junta no pareció dejar mucho efecto que digamos.

En estos momentos los Marlins están a ocho juegos de la cima del Este de la Nacional. Hay tiempo todavía para una recuperación, sobre todo con un comodín adicional desde esta temporada. Pero tampoco será fácil.

Si tratamos de sacar algunas conclusiones de lo que han sido los Marlins del 2012, llegamos a dos interrogantes:

¿Representa Miami otro ejemplo de la idea de que “no se puede comprar un título”?

¿Tiene Guillén la culpa de todo esto? Por segundo año consecutivo  al venezolano se le ha brindado un roster bien talentoso, sin los resultados deseados (así fue en los Medias Blancas del 2011). El manager no lanza ni batea, pero en algún momento hay que cuestionar los resultados que ha sacado Guillén en los años después de su mágica postemporada del 2005.

Urge un regreso de Bonifacio. Urge una mayor producción de Ramírez y Reyes. Urge un mejor pitcheo. Si las cosas no mejoran en Miami, nadie sabe cuál será el futuro que se veía tan brillante en la Pequeña Habana hace unos pocos meses.

Gigantes en pleno ascenso ahora

PHOENIX – Con toda la euforia del juego perfecto de Matt Cain, los Gigantes de San Francisco están en boca de todos en estos días. Lo de Cain fue una verdadera obra maestra, una de las actuaciones más dominantes en la historia—o por lo menos en los últimos 50 años.

El juego perfecto de Cain fue un gran logro individual dentro de una mejoría general de los Gigantes, que poco a poco han ido acercándose a los Dodgers en el Oeste de la Liga Nacional.

Debido a las lesiones—principalmente la del venezolano Pablo Sandoval y del cerrador Brian Wilson—el equipo de San Francisco tuvo un arranque mediocre de la temporada del 2012. Para el 17 de mayo, los Gigantes estaban en .500 con marca de 19-19 y bien lejos de su eterno rival, Los Angeles.

Sin embargo, desde entonces los pupilos de Bruce Bochy llevan 17-8 y para esta fecha estaban a 3.5 juegos de los Dodgers.

El pitcheo de los Gigantes, con la excepción del enigma de Tim Lincecum, ha estado sólido, como era de esperarse. Su efectividad colectiva de 3.24 los coloca en el tercer lugar de la Liga Nacional. Lo que le ha faltado a San Francisco en años recientes—aun cuando fueron campeones en el 2010—es bateo, pero por ese lado las cosas parecen estar en pleno ascenso.

Con Sandoval de regreso, la gran temporada de Melky Cabrera, el surgir de Joaquín Arias y el inicio de la carrera de Héctor Sánchez—además de un Buster Posey en salud , un Grégor Blanco renovado y un Angel Pagán ya entrado en ritmo—San Francisco presenta ahora un ataque ofensivo capaz de apoyar a los brazos.

En el juego perfecto de Cain, los Gigantes conectaron tres jonrones y anotaron 10 carreras. En sus últimas cinco victorias, han anotado seis, ocho, cinco, seis y 10 carreras, respectivamente.

Mientras tanto, el bullpen ha sobrevivido ante la ausencia de Wilson gracias a una gran actuación de Santiago Casilla, quien lleva efectividad de 1.42 y 17 juegos salvados en 18 oportunidades.

Ahora mismo los Gigantes se perfilan como un equipo con muy pocas debilidades.

En San Francisco Bochy cuenta con un una mezcla de veteranía y juventud, un equipo con experiencia de Serie Mundial y de bastante talento. Eso significa una sola cosa: Nos espera una gran lucha por el Oeste dentro del contexto de una de las rivalidades de más tradición en Grandes Ligas: Gigantes y Dodgers.

Una vez más, la división que seguimos de cerca aquí promete grandes emociones.

Piratas vuelven a dar la pelea

PHOENIX – A la hora de hablar de sorpresas en el 2012, muchos señalan las dos Divisiones Este, donde equipos como Baltimore y Washington han subido a la cima o al menos cerca de ella.

Para mí, un equipo que ha pasado algo desapercibido son los Piratas de Pittsburgh. Los Bucaneros llaman la atención no sólo por el hecho de estar para esta fecha arriba de .500 y a sólo dos juegos del primer lugar de su división, sino también por la forma en que lo han hecho.

Más bien me pregunto, ¿cómo lo han hecho?

Los Piratas han anotado la menor cantidad de carreras de Grandes Ligas con 179, 11 menos que el segundo peor equipo ofensivo, San Diego. Pittsburgh lleva promedio colectivo de .224, la más baja de la Liga Nacional. Con la excepción del estelar Andrew McCutchen, los titulares de los Piratas han decepcionado. De hecho, el único jugador regular del equipo con promedio por encima de .246, aparte de éste último, se trata del segunda base Neil Walker con .270.

Cuando se habla de las dos promesas latinoamericanas de Pittsburgh, el dominicano Pedro Alvarez y el venezolano José Tábata, aún falta el progreso que todos esperaban.

Aunque Alvarez ha conectado ocho jonrones y ha empujado 24 carreras, su promedio está en .200 y su porcentaje de embasarse en .213, con 61 ponches en sólo 165 turnos. El manager Clint Hurdle lo ha sentado mucho últimamente.

De su parte Tábata, algo limitado por unas leves lesiones, batea apenas .219 con porcentaje de embasarse de .277 en 187 turnos.

Entonces, con una ofensiva tan débil, ¿cómo han sabido mantenerse a flote los Piratas? La respuesta es obvia: Pitcheo.

Al igual que la primera mitad del año pasado, Pittsburgh ha contado con excelentes actuaciones monticulares. Para esta fecha los Bucaneros estaban en el cuarto lugar de Grandes Ligas con efectividad colectiva de 3.30. Su cuerpo de relevistas ha sido lo más impresionante, con el mejor promedio de carreras limpias de toda la Liga Nacional, 2.56

Una vez más ha brillado Joel Hanrahan en el puesto de cerrador, apoyado por nombres como Jason Grilli, el dominicano Juan Carlos Cruz y Brad Lincoln, entre otros.

Entre los abridores, James McDonald, Kevin Correia, Erik Bedard y hasta A.J. Burnett se han encargado de darle la oportunidad de ganar a los Piratas en casi cada salida. No se les puede pedir más.

En el 2011, cuando Pittsburgh llegó al Juego de Estrellas en plena pelea en la Central de la Liga Nacional, la gerencia fue agresiva a la hora de agregar ofensiva con Ryan Ludwick y Derrek Lee al final del mes de julio. Pero ninguna de esas dos adquisiciones dio los resultados esperados y en la segunda mitad se desplomó por completo el conjunto.

Los Piratas llevan exactamente dos décadas de temporadas consecutivas con récord negativo, algo bien penoso para cualquier equipo, pero más en el caso de una franquicia tan tradicional como Pittsburgh. Hay que preguntar lo siguiente: ¿Son estos Piratas una realidad, o volverán a caerse como el año pasado?

Si no empiezan a batear más, no hay mucho que buscar. Pero si gente como Alvarez, Tábata, Casey McGehee y Clint Barmes pueden dar la cara, ¿quién sabe? Sería lo más refrescante del mundo ver al equipo vestido de negro y amarillo de vuelta en unos playoffs.

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