July 2012

Cashman se luce con movimientos de bajo perfil

PHOENIX – La adquisición de Ichiro de parte de los Yankees de Nueva York fue el último movimiento de una serie de maniobras que ha hecho el gerente general del equipo, Brian Cashman.  Ahora, con la lesión de Alex Rodríguez, podrían venir más “malabares” del ejecutivo.

El canje que lleva al japonés al Bronx parece cubrir el hueco del jardín izquierdo, patrullado mayormente por Andruw Jones y Raúl Ibáñez desde que se lesionó Brett Gardner en abril. Precisamente fue la noticia de que éste último no volverá a la acción en el 2012 que parece haber motivado a Cashman a buscar ayuda para los jardines.

Cashman es gerente general de los Bombarderos del Bronx desde 1998, pero en los últimos años es que realmente ha podido dejar su sello en la organización. Con un énfasis en el desarrollo de talento joven, además de cambios y firmas bien fundamentados, ha mantenido a los Yankees en la cima de las posiciones año tras año.

Muchos dicen—y con cierta razón—que “cualquiera” puede firmar a los mejores peloteros y retener a sus estrellas con el poder económico de los Yankees y la familia Steinbrenner. Así ha sido el caso de Rodríguez, CC Sabathia, Derek Jeter, Mark Teixeira y A.J. Burnett (sí, ese mismo) en los últimos tiempos.

Pero lo que realmente llama la atención son los movimientos de bajo perfil que han mantenido a flote a un equipo de Nueva York que ha sufrido una serie de lesiones que hundiría a casi cualquier otra organización.

Veamos la lista de los peloteros que se han lesionado: Gardner (fuera el resto de la temporada), Mariano Rivera (tampoco vuelve, según Cashman), Michael Pineda (hasta el 2013), Joba Chamberlain (trabaja para regresar), Rodríguez (fuera de seis a ocho semanas) Andy Pettitte (volvería en agosto) y David Robertson (ya retornó).

Ante la ausencia de todos estos peloteros, han dado la cara jugadores que llegaron al Bronx con poca “bulla” como Ibáñez, Jones, Clay Rapada, Cody Eppley, Jayson Nix y Eric Chávez, entre otros. Estos últimos dos serán clave en lo inmediato en la tercera base ante la ausencia de A-Rod, aunque claro está que Cashman seguramente buscará llenar ese hueco antes del 31 de julio.

Más aciertos de Cashman: En temporada y media,  Freddy García ha ganado 16 juegos. Y Nick Swisher, figura clave de los Yankees desde el 2009, fue adquirido desde los Medias Blancas esencialmente por Wilson Betemit en noviembre del 2008.

(Del otro lado, es justo decir que el que ha sustituido de manera brillante como cerrador a Rivera, Rafael Soriano, fue firmado a un gran contrato que Cashman criticó públicamente.)

Cuando se habla de los Yankees, casi todo se hace con “bombos y platillos”. El nombre de Ichiro Suzuki es otro ejemplo de ello (aunque nadie sabe realmente el impacto que causará en Nueva York).

Pero cuando se trata de Brian Cashman, donde el GG realmente se gana el dinero es con los movimientos más sutiles y el desarrollo de talento a nivel de liga menor. Sólo así pueden los Yankees aguantar tantas lesiones y seguir como la crema de Grandes Ligas de manera que a veces parece ser perpetua.

Diamondbacks atrapados en la mediocridad

PHOENIX – Los Diamondbacks de Arizona, campeones defensores de la División Oeste de la Liga Nacional, no están jugando como un equipo que vaya a volver a la postemporada este año.

Son muchas las cosas que se le dio al equipo en el 2011 que en el 2012 simple y llanamente no han sucedido. Y pensar que el gerente general de Arizona, Kevin Towers, dijo hace dos semanas que él ve esta versión de los Diamondbacks como mejor escuadra que la edición del año pasado que ganó 94 juegos.

En el invierno Towers fue agresivo a la hora de agregar más talento al roster: Adquirió a Trevor Cahill y Craig Breslow con un cambio en el que pasó a los Atléticos el cotizado pitcher joven Jarrod Parker; firmó al toletero Jason Kubel, quien ha sido el mejor bateador del equipo en esta temporada; y aunque no se tratan de caras nuevas, hizo movimientos astutos para retener los servicios de Joe Saunders y Lyle Overbay a buenos precios en el mercado.

Pero, por supuesto, los juegos no se ganan en el papel, sino en el terreno. Eso me recuerda a una conversación que sostuve durante las Reuniones Invernales de diciembre con una de las personas más conocedoras de los Diamondbacks día por día en la crónica deportiva. La opinión de él era que las buenas temporadas en el 2011 de peloteros como Justin Upton, Ian Kennedy, Daniel Hudson y Ryan Roberts eran cosa de un solo año. Expresó que temía que Arizona volviera a la mediocridad en el 2012.

A esta altura el tiempo le ha dado la razón.

El “as” Kennedy, luego de tener récord de 21-4 el año pasado, lleva 6-8 con efectividad de 4.55. Hudson, viniendo de 16 victorias en el 2011, tuvo promedio de carreras limpias de 7.35 en nueve aperturas antes de ausentarse por una lesión en el codo de lanzar. No volverá este año. Josh Collmenter, la sorpresa más grata del 2011, empezó de manera pésima esta campaña y fue sacado de la rotación—pero para ser justo, se ha recuperado y últimamente ha sido uno de los abridores más confiables de Arizona.

Hace un año, los abridores de los Diamondbacks tuvieron efectividad de 3.84. En el 2012 ha sido de 4.33, la 14ta mejor de la Liga Nacional.

Del otro lado, Upton—después de terminar cuarto en las votaciones para JMV del Viejo Circuito en el 2011 con 31 jonrones, 88 empujadas, 21 robos y OPS de .898—lleva solamente siete bambinazos y OPS de .735. Ha sido abucheado en el Chase Field de Phoenix y hay rumores de que podría ser cambiado este mes. Chris Young, otra pieza clave del equipo, empezó esta campaña a todo vapor. Pero se lesionó y no ha sido el mismo desde que volvió a la acción. Ahora mismo lleva promedio de .206.

¿Y Gerardo Parra? El venezolano ha puesto de su parte en 74 partidos con promedio de .274, seis jonrones, 25 empujadas y 11 bases robadas como cuarto jardinero. Sí es cierto que ha recibido una buena cuota de tiempo de juego como tal, pero sigo insistiendo en que merece estar en el lineup todos los días y mayormente como primer bate, tomando en cuenta su velocidad y su porcentaje de embasarse de .340.

Se puede decir que Miguel Montero también ha cumplido como cátcher, tanto a la defensa como con el bate.

Un dato clave de los Diamondbacks: Si ves el bateo colectivo del equipo, no luce tan mal: sus 378 carreras anotadas los coloca en el séptimo lugar de la Nacional y su promedio de .262 los pone en el cuarto puesto del circuito. Sin embargo, Arizona ha anotado sólo 154 carreras en la ruta (14to lugar de la Nacional) comparado con 224 en casa (tercer lugar).

En otras palabras, se ve mucha inconsistencia y una discrepancia demasiada marcada entre sus actuaciones en el Chase Field y en el resto de los estadios. Por eso juegan para 19-25 fuera de su casa.

Con un segundo comodín, siempre hay posibilidades para los Diamondbacks y muchísimos otros equipos de ambas ligas. Pero la realidad es que en el desierto falta pitcheo abridor y falta que “se pongan las pilas” jugadores como Upton, Young, Roberts y el recién recuperado Stephen Drew. Si no, será un invierno bien pesado en las oficinas gerenciales del Chase Field.

Kansas City, ciudad con una tradición única

KANSAS CITY – Para los fanáticos jóvenes del béisbol, la ciudad de Kansas City no llama la atención en cuanto a éxitos en Grandes Ligas se refieren. La última vez que los Reales estuvieron en postemporada fue 1985, cuando ganaron la única Serie Mundial de su historia.

Ahora Kansas City se viste de gala como sede del 83 Juego de Estrellas. pero con toda una generación de seguidores que jamás ha visto a su equipo ni oler playoffs.

Sin embargo, esta ciudad al extremo oeste del estado de Missouri tiene un rico historial beisbolero, sobre todo en torno al impacto social que tuvo el deporte del bate y la bola en los Estados Unidos. Kansas City es el epicentro del legado dejado por las Ligas Negras, donde descansan eternamente grandes figuras de dicha época como Satchel Paige y Buck O’Neil, entre otros.

Y por supuesto, aquí es la sede del Museo de Béisbol de las Ligas Negras, donde son celebrados los aportes y las hazañas de luminarios afroamericanos que incluyen a Josh Gibson, Paige, O’Neil y Jackie Robinson, entre muchos otros.

Los Monarcas de Kansas City fueron un pilar de las Ligas Negras. Incluso, dicho equipo ganó la primera Serie Mundial de las Ligas Negras en 1924, barriendo a Homestead Grays en cuatro juegos.

Los Monarcas fueron uno de los equipos fundadores de las Ligas Negras y fueron la franquicia de más tiempo en dicho béisbol, desapareciendo en 1965, casi 20 años después de la primera integración racial de la era moderna con Robinson y 10 años después de que Kansas City se convirtiera en una sede de Grandes Ligas. De los Monarcas salieron más ligamayoristas que de cualquier otro conjunto de las Ligas Negras.

UNA CIUDAD DE GRANDES LIGAS

La historia de Kansas City en la Gran Carpa remonta a 1955, cuando los Atléticos se trasladaron de Filadelfia a esta ciudad. Hubo mucho entusiasmo por la llegada de un equipo de Grandes Ligas, pero la verdad es que fue una época horrible para los Atléticos dentro del terreno. La escuadra tuvo récord perdedor en cada una de sus 13 temporadas aquí, siendo su mejor marca en 1966 con 74-86. Después de 1967, el flamante propietario del equipo, Charles O. Finley, trasladó la franquicia a Oakland, donde tendría mucho más éxito al principio de la década de los 70.

Sin embargo, en 1969 llegó a Kansas City un equipo de expansión, los Reales. Casi desde un principio fueron un éxito con los fanáticos; de hecho, Lou Piniella fue Novato del Año de la Liga Americana en esa primera temporada.

En apenas su octava campaña de existencia, los Reales empezaron a hacerse sentir en grande. Desde 1976, bajo el mando del manager y futuro Salón de la Fama Whitey Herzog, Kansas City ganó tres títulos divisionales consecutivas en el antiguo Oeste de la Liga Americana.

Pero no fue hasta 1980 que los Reales, dirigidos por Jim Frey y con el incontenible bateo del Salón de la Fama George Brett, llegaron a la primera de sus dos Series Mundiales. Fueron derrotados por los Filis en seis juegos, pero los fanáticos de Kansas City tendrían su momento de gloria cinco años después.

En 1985, luego de remontar una desventaja de 3-1 en la Serie de Campeonato ante Toronto, los Reales llegaron al Clásico de Otoño contra sus rivales de Missouri, los Cardenales de San Luis—equipo dirigido en ese entonces por Herzog. Con la ayuda de una jugada mal cantada en el noveno inning del Juego 6 (en que fue declarado safe el mexicano Jorge Orta, por cierto) y un gran pitcheo de Brett Saberhagen, Danny Jackson y Charlie Leibrandt, Kansas City se coronó campeón.

Fue la última alegría del equipo por mucho tiempo. El manager de los campeones, Dick Howser, fue diagnosticado con cáncer al año siguiente y moriría en 1987.

Dentro del terreno, los Reales no han dado la talla desde entonces. Sí han tenido buenos momentos, como el Novato del Año del boricua Carlos Beltrán en 1999 y la buena temporada del 2003, cuando el dominicano Tony Peña fue Manager del Año y su compatriota Angel Berroa fue Novato del Año en la Americana.

Pero ese 2003 fue la única temporada con récord positivo para Kansas City en los últimos 17 años. Al igual que en Pittsburgh, aquí existe una generación de fanáticos que jamás ha visto a su equipo con la mínima posibilidad de competir por una corona.

Sin embargo, hay esperanzas aquí con jóvenes como Eric Hosmer y Mike Moustakas, además de los venezolanos Salvador Pérez y Alcides Escobar.

Urge un ganador en Kansas City, una ciudad que merece ver por fin algo de éxito de un equipo que ha apoyado durante más de cuatro décadas.

La estrepitosa caída de la dinastía de los Filis

PHOENIX — En ocasión de la primera victoria de la temporada de Cliff Lee—que fue el 4 de julio—hay que preguntarse qué le ha pasado a los Filis, que de un año a otro han pasado de ser los favoritos para ganar la Serie Mundial a ser un equipo sotanero que se perfila como un “vendedor” al acercarse la fecha límite de cambios.

Durante los entrenamientos escribí un blog en el que pronostiqué un 2012 difícil para Filadelfia. No era lo más difícil de prever, pero ahora las cosas se le han ido de la mano a la tropa de Charlie Manuel.

Creo que todo el mundo comparte la idea de que el principio del final para la mini-dinastía de los Filis fue el último turno de Ryan Howard en los playoffs del 2011 vs. San Luis. No sólo fue un final de temporada decepcionante para un equipo de Filadelfia con tantas expectativas, sino también que tendría repercusiones para el futuro, al Howard lesionarse de mala manera. Apenas ahora se acerca el toletero a un regreso a la acción a nivel de Grandes Ligas.

Lo demás ha sido un contratiempo tras otro. El declive repentino de Roy Halladay y su ausencia por lesión es uno. Otro ha sido la inexplicable mala racha de Lee sin victorias. El zurdo no ha lanzado tan bien como en años anteriores, pero tampoco ha tirado tan mal como para esperar hasta el 4 de julio para conseguir su primer triunfo.

Las rodillas de Chase Utley nunca lo van a dejar ser el de antes…esto está claro. Sí podrá tener buenas rachas durante unos días, pero veo difícil que logre los números que ponía antes a través de una temporada de 162 juegos. Jimmy Rollins tiene 33 años y batea .256 con porcentaje de embasarse de .310. El juego del JMV del 2007 depende de una mezcla de velocidad y poder ocasional. Con el paso de los años, eso irá disminuyendo cada vez más.

La promesa joven del cuadro de los Filis, el venezolano Freddy Galvis, vio interrumpida de manera bien fea su temporada de novato al ser suspendido por dopaje. ¿Y Plácido Polanco? Las lesiones y la edad han hecho del dominicano un antesalista que produce relativamente poco para las exigencias tradicionales de su posición.

En los jardines John Mayberry Jr. y Domonic Brown se han visto limitados por una combinación de lesiones y bajo rendimiento. Nadie sabe si finalmente alcanzarán el potencial que se les proyectaba.

Estos Filis son un ejemplo de cómo puede cambiar el panorama de un equipo de un año para otro. ¿Quién hubiese dicho hace 12 meses que a mediados del 2012, los Filis se perfilarían como “vendedores”, dispuestos supuestamente a cambiar a Shane Victorino y/o a Cole Hamels por el precio indicado?

En el 2011 la “rotación de ensueño” de Halladay, Lee, Hamels y Roy Oswalt estaba proyectada a llevar a los Filis a la tierra prometida. Ahora se usa la palabra “reconstruir” a la hora de hablar del gerente general Rubén Amaro Jr. y su posible estrategia a largo plazo.

La edad, las lesiones y las circunstancias tan cambiantes del deporte profesional contribuyen a este tipo de caídas. Minnesota lo vivió en carne propia del 2010 al 2011. Los Medias Rojas pasaron algo similar, pero en un solo mes (septiembre del 2011)…Boston no ha sido el mismo desde entonces. Hay otros ejemplos de campañas anteriores, pero ya se capta la idea.

Por más planes y más esfuerzo que se haga desde la gerencia, el fracaso siempre está a la vuelta de la esquina si una organización no procura acertar, prevenir e invertir de manera inteligente.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.