September 2012

El misterio de los Tigres de Detroit

¿Qué pasa con los Tigres de Detroit?

Un equipo con Miguel Cabrera, Prince Fielder, Austin Jackson, Justin Verlander y Max Scherzer debería ganar fácilmente su división, ¿verdad?

Un equipo con un dueño como Mike Ilitch, siempre dispuesto a gastar el dinero necesario para formar un roster formidable, debería conquistar la Central de la Americana “paseando”, ¿verdad?

Un equipo ya talentoso de por sí que recibe refuerzos como Omar Infante y Aníbal Sánchez–justamente en posiciones que hacían falta–a medio camino debería estar en posición para dominar en la segunda mitad, ¿verdad?

Por supuesto, en el béisbol no hay nada escrito. Y por supuesto, los juegos no se ganan con nombres en el papel, sino en batallas de nueve innings con muchas alternativas. Eso se ha demostrado una que otra vez.

Sin embargo, cuando se trata de los Tigres del 2012, son todo un misterio.

El venezolano Cabrera está teniendo un año que podría ser histórico, con posibilidades de ganar la Triple Corona de bateo en la Americana. Verlander ha dominado como siempre. Scherzer está teniendo la clase de campaña que todo el mundo le creía posible cuando subió hace unos años con los Diamondbacks. Al igual que Scherzer, el jardinero Jackson ha empezado a alcanzar su potencial.

Pero con todo eso y mucho más a nivel individual, Detroit llegó a esta fecha con solamente ocho juegos por encima de .500, a uno de los Medias Blancas por el primer lugar de la División Central del Joven Circuito. Los Tigres venían de ser barridos por los Mellizos en una doble-jornada en casa y, si los playoffs empezaran ahora, Detroit quedaría fuera de la postemporada por quinta ocasión en los siete años del mando del manager Jim Leyland.

Los números colectivos no parecen revelar mucho. Su récord “pitagórico”, basado en sus carreras anotadas vs. permitidas (689-644), pone su marca en 81-71, una mejoría de apenas un juego comparado con su récord real de 80-72. Los Tigres han anotado la sexta mayor cantidad de carreras en la Americana, mientras que su efectividad colectiva de 3.84 los coloca en el cuarto lugar de la liga.

Cuando se habla del pitcheo de los felinos, en sentido general los abridores han cumplido. Encabezada por Verlander y Scherzer, la rotación de Detroit está tercera en la Americana en efectividad con 3.88. Pero el bullpen está en el décimo lugar con 3.82.

El dominicano José Valverde no se ha parecido al impecable cerrador que fue en el 2011, cuando salvó 49 juegos en igual número de oportunidades. Este año el derecho lleva 31 rescates en 36 oportunidades, con efectividad de 4.08. Sus compatriotas Joaquín Benoit y Octavio Dotel tampoco se han visto tan dominantes como se esperaba, mientras que Phil Coke es el único zurdo más o menos probado a nivel de Grandes Ligas.

En total, los Tigres han malogrado 15 oportunidades de salvamento este año, cinco más que en el 2011 cuando fueron los más eficientes de la Americana en ese sentido.

En cuanto a la División Central, la competencia no luce tan fuerte. Los Medias Blancas, luego de varias temporadas sin alcanzar su potencial colectivo, se han mantenido jugando un béisbol admirable bajo el mando del manager novicio Robin Ventura. Pero estamos hablando de un equipo de Chicago que ha perdido cinco partidos al hilo y que sólo tiene 10 juegos por encima de .500.

La gente no esperaba tanto de los Medias Blancas en el 2012, temporada que podía considerarse como un año de transición después de tanto tiempo con el venezolano Ozzie Guillén al frente. En cambio, Detroit parecía tenerlo todo para ganar y para llegar lejos en octubre, luego de quedar a dos triunfos de ir a la Serie Mundial en el 2011.

Hay tiempo para que los Tigres finalmente cumplan con las expectativas de clasificar. Pero la verdad es que nadie sabe por qué están en una lucha tan difícil. Faltando poco más de una semana para terminarse la temporada regular, son muchas las interrogantes. Una es si Leyland volverá al timón si no clasifica Detroit. Otra es por cuánto tiempo más Ilitch, de 83 años, seguirá invirtiendo tanto en un equipo que simple y llanamente no ha dominado como se supondría.

Los próximos días podrían decidir muchas cosas en Detroit, donde reside el equipo más difícil de entender en la Liga Americana.

Cachorros, la primera prueba de verdad para Epstein

Cuando Theo Esptein se fue de los Medias Rojas después del colapso de Boston en el 2011, lo que dejó no fue lo ideal.

Eso lo sabemos ahora, pero hace 11 meses era muy difícil prever el desastre que han sido los Patirrojos del 2012.

En el caso de Boston, los Dodgers le hicieron un inmenso favor al cargar con los contratos de Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett, asumiendo la responsabilidad de más de US$250 millones para los próximos años.

Al convertirse en presidente de los Cachorros, a Epstein se le vio como el “salvador” del equipo del norte de Chicago, franquicia que no gana una Serie Mundial desde 1908. Claro, fue Epstein que ayudó a romper el maleficio de los Medias Rojas. Después de 86 años de espera, no sólo se coronaron campeones en el 2004, sino que volvieron a hacerlo en el 2007.

Los fanáticos de los Cachorros quieren que Epstein repita su mágica en el Wrigley Field, pero para mí, el proyecto de los Cubs es la primera prueba de verdad para el ejecutivo, si se habla de construir de verdad un ganador.

Cuando Epstein llegó a la gerencia general de Boston, el equipo venía de ganar 93 juegos en el 2002—nada mal.

En el 2004, cuando los Medias Rojas finalmente pudieron celebrar un título, el equipo no era del todo producto de Epstein, sino también del GG anterior, Dan Duquette. Muchos de los pilares de aquella edición de los Patirrojos—Manny Ramírez, Pedro Martínez, Jason Varitek, Johnny Damon y Derek Lowe, entre otros—habían llegado a Boston durante el mando de Duquette. Claro, los ajustes en el roster hechos por Epstein fueron de suma importancia, pero para mí éste merecía sólo la mitad del reconocimiento de la construcción del campeón.

Se puede decir que los monarcas del 2007 llevaron la etiqueta de Epstein mucho más que en el 2004. Mike Lowell, Josh Beckett y Daisuke Matsuzaka son sólo tres de las figuras traídas por Epstein que ayudaron a Boston a coronarse una segunda vez. Pero de cualquier forma, peloteros como Kevin Youkilis, Tim Wakefield y Jon Lester habían llegado a la organización antes que Esptein.

Hay que estar claro: Theo Epstein merece muchos elogios por lo que hizo en Boston y por ayudar a los Medias Rojas a alcanzar la gloria. Durante su mando, los Patirrojos se convirtieron en una especie de modelo para conducir una franquicia con muchos recursos. De hecho, el estilo discreto de Brian Cashman en los Yankees ahora se parece al de Epstein durante los primeros años de éste en Boston.

Sin embargo, también hay que destacar los errores de Epstein, sobre todo al final de su estadía en Nueva Inglaterra. Hay una lista de contratos desastrosos: J.D. Drew, John Lackey, la extensión de Lowell después del 2007, la extensión de Beckett y el pacto de Crawford. El de González parecía ser una buena inversión, pero con el declive del equipo este año, también era demasiado pesado.

Entonces, Epstein empezó en Boston con una base sólida, hizo unos excelentes movimientos para retocar el roster y completó la transformación de los Medias Rojas en un equipo campeón.

En Chicago, la situación es totalmente distinta. Epstein llegó al Wrigley Field y encontró una franquicia sin rumbo y sin siquiera la sombra del talento que había en Boston en el 2002.

En otras palabras, Epstein ha tenido que empezar de cero en los Cachorros, algo que no tuvo que hacer en los Medias Rojas. Ahí está el reto que nunca había enfrentado.

En estos días dijo Epstein que una meta de los Cachorros en la recta final será no perder 100 juegos en la temporada. Jamás fue así en Boston.

Ahora habrá que ver si Anthony Rizzo, Starlin Castro, Josh Vitters y Jeff Smardzija serán la base de algo positivo en el futuro para Chicago. Eso lo sabremos con el tiempo. Pero lo que sí está claro es que si los Cachorros se convierten en ganadores, será la primera obra exclusiva de Theo Epstein.

¿Se les acaba la gasolina a los Yankees?

PHOENIX – Los “yanquistas” han entrado en pánico…y con mucha razón.

Tengo que confesar que cuando los Yankees tenían ventaja de 10.0 juegos en el Este de la Liga Americana para la tercera semana de julio, yo estaba algo sorprendido. De hecho, estaba maravillado con la forma en que Nueva York parecía sobrevivir las tantas lesiones, sobre todo en el pitcheo.

A mi juicio, el hecho de haber seguido ganando sin los servicios del colosal Mariano Rivera era un gran logro de por sí. Pero agréguenle a la lista a Michael Pineda, Andy Pettitte, David Robertson, Iván Nova y Joba Chamberlain como pitchers de Nueva York que han perdido tiempo por lesión. Y si quieren, pueden incluir a Pedro Feliciano y David Aardsma, dos relevistas que los Yankees pensaban que podían ser de ayuda en algún momento de esta temporada…pero qué va.

No son sólo los pitchers. Brett Gardner casi no jugó en el 2012. Alex Rodríguez se perdió más de un mes. Mark Teixeira está fuera de acción, mientras que Curtis Granderson y Robinson Canó han sufrido algunas molestias últimamente.

El récord de 24-26 de los Bombarderos en la segunda mitad de la temporada no es pura casualidad. Antes del Juego de Estrellas, los Yankees tuvieron efectividad colectiva de 3.73, la cuarta mejor en la Liga Americana. Pero después del Clásico de Media Temporada, Nueva York permite más de cuatro vueltas por cada nueve innings, cifra que pone a los brazos del Bronx detrás de cuerpos monticulares de equipos contendientes como Tampa Bay, Oakland, Detroit y Baltimore. En otras palabras, ahora mismo la competencia le lleva la ventaja a los Yankees en el aspecto más fundamental del béisbol: el pitcheo.

Otra cosa: Los conjuntos que amenazan con quitarle el título de la División Este, Orioles y Rays, tienen rosters mucho más jóvenes que el de los Yankees. En septiembre se ve quién aguanta una temporada maratónica de 162 juegos y quién no.

Nueva York tiene toda la experiencia del mundo, pero de sus ocho titulares, solamente Russell Martin (29) y Robinson Canó (29) tienen menos de 30 años.  En la rotación, teóricamente Phil Hughes es el único de menos de 30, aunque David Phelps (25) lleva un buen tiempo ahí en sustitución de Pettitte (40).

¿Se puede calificar a los Yankees como un equipo viejo y cansado? No creo. Pero sí es evidente que las tantas lesiones, combinadas con cierto decaimiento de Rodríguez, y Teixeira, han resultado en este bajón de Nueva York.

La verdad es que mucho habían hecho los Yankees al estar en la cima durante la mayor parte de la temporada. Eso se debió en parte a los veteranos de la banca que había acumulado el gerente general Brian Cashman, algo que destaqué aquí en julio. Pero a esta altura de la campaña los héroes no deben ser Eric Chávez, Andruw Jones ni Raúl Ibáñez. Este es el momento de Derek Jeter, Canó, A-Rod, Nick Swisher y Granderson. Y si no vuelve en buena forma Pettitte, hablaremos de una especie de “colapso” de los Yankees cuando termine esta temporada.

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