Jeter, Rose y la marca de hits

PHOENIX -- Sí, esto se trata de un escrito más sobre Derek Jeter. Desde que el torpedero rompió la marca de hits conectados en el equipo de los Yankees, mucho se ha dicho sobre la hazaña del capitán de los Mulos.

Claro, es bien impresionante, ya que supera a nombres como Ruth, DiMaggio y Mantle...y por supuesto a Lou Gehrig, que ahora está en el segundo lugar de todos los tiempos en el equipo del Bronx.

Y cuando se trata de los Yankees, vendrán columnas, blogs, entradas en "Twitter", comentarios por radio y reportajes en televisión con un aire de romanticismo, como si todos tratáramos de aferrarnos de la idea de una época bonita, añorada pero ya ida...¿pero acaso existió una era así, o se ve tan ideal nada más en nuestras mentes?

En fin, de eso no quiero comentar mucho, porque los devotos de los Yankees se van a ofender si critico la utopía de "Yankeelandia".

Lo que sí quiero destacar es la idea de que Derek Jeter podría tener posibilidades de alcanzar a Pete Rose en la lista de todos los tiempos en hits.

Tengo que confesar que cuando surgió el planteamiento hace unos días, mi primera reacción fue de escepticismo. ¿Alcanzar a Pete Rose? ¿4,256 hits?

Pero al ver los números y que Jeter de hecho supera a Rose en el ritmo que lleva a la misma altura de sus respectivas carreras, tengo que reconocer la consistencia de Jeter en su producción.

En diferentes momentos muchos han querido afirmar que el capitán ha sido un pelotero sobre-estimado por gozar del cariño de todos en la Gran Urbe de Nueva York, y por estar rodeado de tantos estelares en el equipo súper rico de los Steinbrenner. Pero nunca lo he visto así, y mucho menos ahora analizando lo que podría ser la proyección de Jeter cuando termine su carrera.

Nadie sabe si Jeter podrá llegar ni cerca de Rose, o si terminará en el primer lugar de todos los tiempos en hits. Pero el simple hecho de plantearse que podría llegar a esa marca es de por sí uno de los mayores elogios que he visto en mucho tiempo para un ligamayorista. Es un testimonio a lo que es salir al terreno todos los días, muchas veces con dolores, producir todos los años y jugar bajo el escrutinio de Nueva York y de los exigentes--muchas veces hasta el punto de llegar a lo ridículo--dueños de los Yankees.

En eso, a Jeter hay que reconocerlo.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.