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La cantidad récord de lesiones no detiene a Dodgers

PHOENIX – Lo hecho por los Dodgers este año se puede calificar como inesperado e impresionante, si se habla de un equipo que está en posición de ganar su cuarto título divisional en forma consecutiva.

Dodgers Diamondbacks Baseball¿Cómo va a ser, si Los Angeles empezó el 2016 con la mayor nómina de Grandes Ligas, una suma por encima de US$265,000,000?

Por más dinero que gaste una gerencia en sus jugadores, si esos peloteros se lesionan y no están en el terreno, es poco lo que se puede esperar, ¿verdad? En el caso de los Dodgers, el equipo ha puesto un nuevo récord de jugadores colocados en la lista de incapacitados, 28.

Se ha especulado que el presidente de operaciones de béisbol de los Dodgers, Andrew Friedman, toma algunas libertades con el sistema de la lista de inhabilitados para tener más flexibilidad a la hora de mover las fichas en el roster. Sin embargo, es justo decir que en la mayoría de los casos, las lesiones de Los Angeles han sido legítimas.

Ninguna ausencia pudo haber dolido más que la de Clayton Kershaw, el mejor lanzador del planeta. Kershaw estuvo fuera de acción del 27 de junio al 8 de septiembre. Mucha gente daba por muerto al equipo, pero los Dodgers en ese trecho tuvieron récord de 38-24 y les arrebataron la cima del Oeste de la Nacional a los Gigantes.

Para el manager Dave Roberts, en su primera temporada como dirigente del club, ha sido cuestión de hallar la fórmula ganadora día tras día.

“Buena pregunta”, contestó Roberts al cuestionársele cómo lo ha podido hacer. “Mucho tiene que ver con los jugadores, que ellos entiendan que se nos han presentado ciertas circunstancias y que tenemos que encontrar la manera de que funcione”.

En el pitcheo, Brandon McCarthy, Hyun-Jin Ryu, Alex Wood, Scott Kazmir y Brett Anderson, entre otros, se han ausentado por mucho tiempo, a la vez que Andre Ethier, el cubano Yasiel Puig (además de su estadía en liga menor), el también cubano Yasmani Grandal, Scott Van Slyke y el boricua Kike Hernández son sólo algunos de los jugadores de posición que han sido inhabilitados en el 2016.

Los pilares de los Dodgers han sido Corey Seager, Justin Turner, el mexicano Adrián González, Joc Pederson, Chase Utley y Howie Kendrick, acompañados por Kenta Maeda, Kershaw, Kenley Jansen y una combinación de los otros lanzadores que, mientras han estado en la lomita, han puesto su granito de arena.

“No ha sido ideal ni tradicional si hablas de algunas de las cosas que hemos hecho este año, pero en ese sentido hemos tenido que hacer que todo funcione”, dijo Roberts. “Y eso es lo que hemos hecho”.

¿Descartar a los Gigantes en un año par? Jamás

PHOENIX – Si algo ha quedado claro en los últimos seis años, es que sería un error gravísimo descartar a los Gigantes de San Francisco. Y más si se habla de un año par, como lo es el 2016.

Hunter Pence, Joe Panik, Brandon CrawfordSabemos que la tropa de Bruce Bochy tuvo el peor récord de Grandes Ligas desde el Juego de Estrellas hasta la segunda semana de septiembre. Sabemos que los Dodgers lucen fuertes como punteros del Oeste de la Liga Nacional, y que los Gigantes luchan ahora por mantenerse como uno de los dos Comodines del circuito.

Pero también sabemos que San Francisco ganó tres anillos de campeón entre el 2010 y el 2014, viéndose en situaciones difíciles en cada ocasión, tanto durante la campaña regular como la postemporada.

Con Hunter Pence volviendo a dar la cara con el madero (de 11-8 en las tres victorias de San Francisco sobre Arizona durante el fin de semana), Eduardo Núñez empezando a rendir como integrante del equipo, Johnny Cueto haciendo lo suyo y cada vez más salud en el roster, los Gigantes han ganado cuatro de sus últimos cinco encuentros, incluyendo esa barrida propinada de los Diamondbacks.

“Se siente bien ver esto”, dijo Bochy al hablar del buen momento de los Gigantes.

En total, los Gigantes anotaron 22 carreras al barrer a los Diamondbacks, incluyendo un partido de 11 vueltas y 19 imparables en el segundo juego del sábado.

A San Francisco le queda una serie en casa ante los Padres antes de medirse a dos de sus contrincantes más fuertes en la lucha por la clasificación: Los Cardenales y los Dodgers. Y de aquí al final de la temporada regular, los Gigantes jugarán 13 de sus últimos 20 choques en casa.

Cuando se habla de “fortaleza mental” en el béisbol, el primer grupo que se menciona es el núcleo de los campeones de los Gigantes de la presente década. Aún quedan muchísimos nombres: Pence, Madison Bumganer, Buster Posey, el venezolano Grégor Blanco, el boricua Angel Pagán, el también puertorriqueño Javier López, el dominicano Santiago Casilla, Sergio Romo, Brandon Belt y Brandon Crawford.

Este equipo no muere fácilmente.

“A esta altura hay que ganar cada juego, a ver qué pasa”, dijo Bochy al respecto. “No podemos preocuparnos por lo que estén haciendo (los demás), sino salir a hacer todo lo posible por ganar cada juego. Esa es la etapa en la que nos encontramos ahora”.

Pese a los obstáculos, los Rangers no se detienen

ARLINGTON – Los Rangers representan un caso curioso bajo el mando del gerente general Jon Daniels, uno de los ejecutivos jóvenes y exitosos de la nueva era de los universitarios y su emblemática “sabermetría”.

Sam Dyson, Adrian BeltreEn cada temporada desde el 2009—con la excepción de un desastroso 2014—Texas ha sido un equipo ganador, con cuatro clasificaciones, más un juego de desempate por un Comodín, además de dos participaciones en la Serie Mundial (2010-11). Daniels ha sabido renovar el roster de los texanos año tras año, sosteniendo un nivel de éxito que pocas veces se ha visto en la historia de esta franquicia que llegó a Arlington desde Washington en 1972.

En los equipos de las dos Series Mundiales, las grandes figuras eran nombres como el dominicano Nelson Cruz, el también quisqueyano Neftalí Féliz, Michael Young, Cliff Lee, Ian Kinsler, C.J. Wilson y Josh Hamilton. Ahora mismo, de esas ediciones de los Rangers sólo quedan en el roster activo el venezolano Elvis Andrus, el dominicano Adrián Beltré, Mitch Moreland y Derek Holland. Para seguir generando las victorias en Arlington, han llegado nombres como el venezolano Rougned Odor, su compatriota Martín Pérez, Ian Desmond, Cole Hamels y Yu Darvish, entre muchos otros. Con la adición del boricua Carlos Beltrán, Jonathan Lucroy y Jeremy Jeffress en la fecha límite de cambios, Texas se perfila como uno de los favoritos para dar de qué hablar en octubre…y más si el dominicano Carlos Gómez, recién firmado por Daniels, puede aportar algo.

Daniels y su equipo gerencial han logrado todo esto a pesar de hacer algunos cambios bastante lamentables. Kyle Hendricks, uno de los lanzadores más importantes de los Cachorros en el 2016, fue cambiado de Texas a Chicago hace cuatro años por Ryan Dempster, quien hizo muy poco por los texanos en aquel 2012 (EFE de 5.09). ¿Y qué tal ese canje de Ian Kinsler por Prince Fielder? Ya sabemos cómo salió esa transacción desde el punto de vista de los Rangers. Y tampoco se puede olvidar el cambio con los Orioles en el 2011, cuando Chris Davis pasó de Texas a Baltimore junto a Tommy Hunter por Koji Uehara. Claro, Uehara fue excelente cerrador por los Medias Rojas campeones de hace tres años, pero con los Rangers no fue factor en ese segundo año seguido de los texanos en el Clásico de Otoño.

No son solamente los malos cambios que ha sabido superar Daniels. Las lesiones han diezmado a los Rangers este año, desde la ofensiva con Shin-Soo Choo y Fielder hasta el pitcheo abridor, con Colby Lewis, Darvish y Holland (de regreso en estos días).

Es impresionante la manera en que los Rangers han sobrevivido todo eso para encaminarse a su quinta clasificación desde el 2010 y posiblemente su cuarto título divisional en dicho lapso. Crédito para el manager Jeff Banister, por supuesto, además de la excelente finca que ha establecido el equipo bajo Daniels. Sin importar los obstáculos, ese tren no se detiene.

Griffey Jr. y Piazza, dos grandes de una era complicada

COOPERSTOWN, Nueva York – Con la exaltación este fin de semana de Ken Griffey Jr. y Mike Piazza al Salón de la Fama, contamos con dos estelares del bateo subidos a Grandes Ligas a finales de la década de los 80 y principios de los 90 inmortalizados en Cooperstown.

Mike Piazza and Ken Griffey Jr.De la generación de los dos nuevos miembros del Salón, faltan nombres como Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa, Mark McGwire, el cubano Rafael Palmeiro y el puertorriqueño Juan Igor González, entre otros. También se puede hablar de los méritos de figuras como Fred McGriff, el boricua Edgar Martínez y Larry Walker.

Y tampoco podemos olvidarnos de Roger Clemens en el montículo.

Lo que está claro es que Griffey y Piazza salieron ilesos, al menos en cuanto al Salón se refiere, de la denominada Era de los Esteroides. Bonds, Sosa, McGwire, Palmeiro, González y Clemens, más algunos otros de su época, claramente han caído víctimas de la mala fama—legítima o no, usted puede debatir ese tema aparte—de las sospechas de uso de sustancias para aumentar el rendimiento.

En el caso de Griffey, no hubo vínculos con esteroides ni sospechas del uso de los mismos. Lo único que podrían alegar los críticos (si es que los hay) del ex jardinero de los Marineros, Rojos y Medias Blancas es que rindió de manera espectacular en plena Era de los Esteroides. Eso no fue ni remotamente suficiente para que los votantes lo dejaran fuera de Cooperstown.

Cuando se habla de Piazza, la situación es un poco más complicada. El ex receptor de los Dodgers, Marlins, Mets, Padres y Atléticos reconoció hace 14 años que durante un breve tiempo en su carrera consumió androstenediona, la famosa sustancia legal que se encontró en el casillero de McGwire en 1998 y que posteriormente fue prohibida por MLB.

Afirma Piazza que dejó de usarla al no ver diferencia alguna en sus músculos.

La otra sospecha con Piazza, quien en su carrera puso números ofensivos sin precedente para un receptor—también en medio de la Era de los Esteroides—es que se le vio con mucho acné en la espalda en algunos momentos, un indicio de ciertas etapas de los ciclos del consumo de esteroides.

Pero al fin y al cabo, Piazza también tuvo suficiente credibilidad entre los votantes para ser elegido a Cooperstown. De mi parte, estoy contento tanto por Piazza como por Griffey, dos jugadores que brindaron un sinnúmero de momentos emocionantes en el terreno de juego.

La pena, por supuesto, es que hubo muchos otros de su época que hicieron lo mismo y que al parecer jamás tendrán su placa en el Salón de la Fama.

Sea correcto o no dejar fuera de Cooperstown a los jugadores emblemáticos de la Era de los Esteroides es una conversación bien complicada con muchas respuestas posibles, pero ninguna que sea definitiva. El lamento es el siguiente: una era ignorada, en gran medida, en el lugar más celebrado del béisbol.

San Diego, bella sede del Juego de Estrellas

SAN DIEGO – El 2016 representa la tercera ocasión en que la ciudad de San Diego recibe un Juego de Estrellas. Este Clásico de Media Temporada, que se jugará el martes, será la primera celebrada en el Petco Park, estadio inaugurado en el 2004.

Dodgers Padres BaseballEsta zona del sur de California se destaca por su excelente clima durante todo el año y, entre otras cosas, por su cercanía a Tijuana, ciudad fronteriza de México. Una de las magnas figuras latinoamericanas del béisbol de esta época, Adrián González, nació en San Diego y se crio en Tijuana, antes de alcanzar el estrellato en las Grandes Ligas hace algunos años vistiendo precisamente el uniforme de los Padres.

Y por supuesto, Tony Gwynn, fallecido hace dos años, es la expresión máxima del béisbol aquí, ya que brilló en la Universidad Estatal de San Diego como beisbolista y jugó toda su carrera con los Padres hasta llegar al Salón de la Fama, para luego ser manager del mismo equipo de los Aztecas de la San Diego State.

Los primeros dos Juegos de Estrellas con sede en San Diego se efectuaron en 1978 y 1992, en un estadio que llegó a tener tres nombres: San Diego Stadium, Jack Murphy Stadium y finalmente Qualcomm Stadium. Dicha instalación sigue siendo el hogar de los Chargers de San Diego del fútbol americano (quién sabe por cuánto tiempo más), pero dejó de ser sede de los Padres después del 2003.

En aquella edición de 1978, conquistada por la Liga Nacional con marcador de 7-3, se destacó el panameño Rod Carew con dos triples (un récord). El venezolano David Concepción anotó una de las vueltas del Viejo Circuito, luego de recibir una base por bolas en su única visita al plato. El Jugador Más Valioso fue Steve Garvey, quien se fue de 3-2 con un triple, dos empujadas y dos anotadas.

En 1992, hubo mucho fuego. Los bateadores de la Liga Americana castigaron los envíos del futuro Salón de la Fama Tom Glavine, anotándole cinco carreras producto de nueve imparables en apenas 1.2 inning. Entre los latinoamericanos que se hicieron sentir con el madero estuvieron los boricuas Rubén Sierra (El Indio), Roberto Alomar (Salón de la Fama) y Carlos Baerga.

Pero al fin y al cabo, el Jugador Más Valioso de la victoria por 13-6 de la Americana fue Ken Griffey Jr., quien se fue de 3-3 con un jonrón (frente al inmortal de Cooperstown Greg Maddux), dos anotadas y dos empujadas.

Es apropiado recordar aquel Juego de Estrellas de 1992, ya que en dos semanas Griffey Jr. será exaltado al Salón de la Fama para unirse en Cooperstown a otros participantes en dicho partido: Gwynn, Glavine, Alomar, Maddux, Wade Boggs, Ozzie Smith, John Smoltz, Ryne Sandberg y Craig Biggio.

Cachorros-Mets: Revancha con dos historias distintas

NUEVA YORK – La última vez que los Cachorros y los Mets jugaron fue el 21 de octubre del año pasado, cuando los neoyorquinos completaron una impresionante barrida del equipo de Chicago en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

BryantCespedesAhora, justo llegando a medio camino de la temporada del 2016, ambas escuadras vuelven a encontrarse en medio de la pelea por la clasificación en el Viejo Circuito.

Pero claro, las situaciones son bien distintas.

Los Cachorros han sido la crema de las Grandes Ligas hasta ahora, con un inicio histórico en términos de la franquicia y, durante los primeros dos meses de  la campaña, en los anales de MLB.

Los números globales de la tropa de Joe Maddon son abrumadores. Los Cachorros encabezan las Grandes Ligas en pitcheo colectivo con efectividad de 2.85, con amplia ventaja sobre el segundo mejor cuerpo monticular. Su rotación abridora, encabezada por nombres como Jake Arrieta, Jon Lester y John Lackey, es el líder en las Mayores, y por mucho, en cuanto a pitcheo abridor se refiere con 2.54.

Ahora bien, para sorpresa de nadie, el equipo de segundo lugar durante la mayor parte de la temporada en ambos departamentos se ha tratado de nada más y nada menos que los Mets. Con Jacob deGrom, Noah Syndergaard, Steven Matz y hasta un Matt Harvey que ha mejorado luego de un pésimo inicio, la rotación de los Metropolitanos tiene brazos para retar a cualquier equipo en una serie determinada.

La diferencia entre Chicago y Nueva York, por supuesto, ha sido el ataque ofensivo. Los Cachorros, aun sin el lesionado Kyle Schwarber, son superados en carreras anotadas en la Liga Nacional sólo por los Rockies y la tradicional fiesta ofensiva que es su sede del Coors Field. Del otro lado, los Mets—que vieron la ida de Daniel Murphy en el invierno, no han contado con Lucas Duda por un buen tiempo, perdieron los servicios del capitán David Wright y han tenido que bajar a liga menor a Michael Conforto, se encuentran en el lugar 28 entre los 30 equipos de Grandes Ligas en carreras.

Si no fuera por el bate del cubano Yoenis Céspedes, ¿quién sabe dónde estarían los Mets en las posiciones?

Nueva York firmó a José Reyes, una de sus ex glorias de la primera década de este milenio. ¿Podrá el dominicano darle algo de chispa al equipo de Queens? Nadie sabe cómo vendrá el veterano, pero ésa es la esperanza en los predios del Citi Field.

Y claro, siempre cabe la posibilidad de que los Mets firmen al cubano Yulieski Gurriel.

Aparte de los problemas ofensivos, hay muchos nervios en Nueva York en torno a la salud de Syndergaard y Matz, ya que ambos sufren espolones óseos en el codo de lanzar.

Ahora mismo, los Cachorros y los Mets lucen como dos equipos que van en direcciones contrarias, pero eso podría verse con más claridad con la serie de cuatro juegos entre ambos en Flushing este fin de semana. Es una revancha de mucha relevancia, con más urgencia para los locales que para el trabuco del norte de Chicago.

Produce al bate Longoria, magna inversión de los Rays

PHOENIX – Si existe un denominado “Mr. Ray” en la historia de 19 años de la franquicia de Tampa Bay, sin duda tendría que ser el tercera base Evan Longoria.

Rays Twins BaseballSeleccionado por los entonces “Devil Rays” en el draft del 2006, Longoria es el líder histórico del equipo en jonrones, empujadas, dobles y extrabases. Y en cuestión de unas dos semanas, superará a Carl Crawford por la mayor cantidad de partidos jugados vistiendo el uniforme de Tampa Bay.

El lunes, Longoria fue nombrado Jugador de la Semana de la Liga Americana luego de conectar jonrones en cuatro juegos seguidos, la mejor racha de su carrera en ese sentido.

Llama la atención lo hecho últimamente por Longoria, debido a lo mucho que dependen los Rays del estelar californiano. Recuerden que el antesalista decidió firmar un contrato a largo plazo con Tampa Bay, pacto que lo tendría en las filas del equipo hasta el final del 2023. Ahora bien, ya con 30 años de edad y sin haber alcanzado los 30 jonrones desde el 2013 y las 100 empujadas desde el 2010, Longoria tendrá sus críticos.

Sin embargo, el toletero los viene callando hasta ahora en el 2016, con una proyección para poner sus mejores números ofensivos en varios años.

“Para nosotros se siente bien ver la producción que él ha tenido y la forma en que ha llevado una gran carga”, dijo el manager de los Rays, Kevin Cash. “Es excelente jugador, todos sabemos eso, y tuvo una tremenda semana. Estoy contento por él”.

Al tratar de explicar sus éxitos del 2016, temporada en la que lleva 14 jonrones, 34 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .875, Longoria habló de un ajuste en su cuadre en la caja de bateo.

“El cuadre varía mucho de un año a otro y hasta de un mes a otro”, comentó el veterano, quien también expresó su deseo de representar la Liga Americana en el Juego de Estrellas este año por cuarta ocasión en su carrera y por primera vez desde el 2010. “Ahora mismo, tengo los pies más separados y no doy un paso tan grande como antes al dar swing. Eso me ha permitido desacelerar las cosas y ver la bola un poco más”.

Todos saben de las limitaciones económicas de los Rays. Por eso es más importante aun para ellos que su mayor inversión siga rindiendo año tras año.

“Sé que uno no puede seguir así de encendido, pero cuando él tiene esos momentos, es bueno que los otros muchachos se alimenten de eso”, dijo Cash. “Eso es lo que buscamos”.

 

Cueto y Samardzija rinden dividendos en Gigantes

PHOENIX – En los primeros dos juegos de la serie del fin de semana en la que los Gigantes barrieron a los Diamondbacks en los cuatro choques, el dominicano Johnny Cueto y Jeff Samardzija les ganaron duelos a Zack Greinke y Shelby Miller, respectivamente.

CuetoSamardijza1280Se trae a colación dicha secuencia porque fue un símbolo de cómo ha salido hasta ahora, con mes y medio de temporada, la serie de firmas y movimientos hechos por ambos equipos durante el invierno para reforzar su pitcheo abridor.

A principios de diciembre, cuando muchos informes indicaban que los Gigantes y los Dodgers eran los “finalistas” para  procurar los servicios de Greinke—considerado uno de los tres mejores lanzadores del planeta—los Diamondbacks llegaron de la nada para firmar al derecho por seis años y US$206.5 millones. Unos días después, Arizona hizo un cambio con Atlanta para adquirir a Miller, cediendo bastante: El venezolano Ender Inciarte, Dansby Swanson y Aaron Blair.

De su parte, San Francisco reaccionó con el fichaje tanto de Cueto (quien había rechazado una oferta de los Diamondbacks US$120 millones) como Samardzija, por un total de US$220 millones.

Definitivamente, la ventaja hasta el momento es para los Gigantes, que llegaron a esta fecha en el primer lugar del Oeste de Liga Nacional con marca de 22-18. Cueto (5-1, EFE de 2.97) y Samardzija (5-2, 2.88) han cumplido a carta cabal, mientras que Greinke (3-3, 5.26) y Miller (1-4, 6.94) han decepcionado en unos Diamondbacks que ocupan el sótano de dicha división con récord de 17-23.

“Eso depende ya de los equipos”, dijo Cueto sobre la manera en que cayeron las fichas para que él terminara en San Francisco. “Ahora estoy con los Gigantes”.

La inversión de los Diamondbacks no ha rendido dividendos hasta ahora. Arizona está pagando más por Greinke y Miller que San Francisco por Cueto y Samardzija, ni hablar de haber enviado a los Bravos a un jardinero titular, una ex primera selección del draft amateur y un excelente prospecto del pitcheo (Inciarte, Swanson y Blair).

Cuando se habla de un mes y medio de temporada, no es tiempo suficiente para medir de manera definitiva las decisiones tomadas en el invierno. Pero sí, hay motivo para preocuparse en el desierto.

Polanco más tranquilo con su contrato firmado

PHOENIX – Este mes, Gregory Polanco se convirtió en el último de varios integrantes jóvenes de los Piratas que han firmado extensiones de contrato que cubren sus años de arbitraje salarial y al menos parte de sus primeros años como potenciales agentes libres.

Gregory PolancoEn el caso de Polanco, el dominicano firmó este mes por cinco años y US$35 millones garantizados, un monto que podría casi duplicarse en caso de ejercerse todas las opciones y alcanzarse todos los incentivos.

Para un equipo como Pittsburgh, esa estrategia es necesaria para mantener un núcleo fuerte en su roster sin gastar demasiado a largo plazo. Andrew McCutchen, el quisqueyano Starling Marte y Josh Harrison son tres de los mayores nombres de la organización que han firmado extensiones para seguir en los Bucaneros durante mucho tiempo. Y en cada caso, la producción ha justificado la inversión.

Del lado del jugador, llega la tranquilidad de saber que se le va a pagar una buena suma garantizada por varios años—pese a lo que se podría dejar de conseguir en el proceso de arbitraje y el mercado libre en años posteriores.

“Me siento más relajado, ya que no tengo eso en la mente, que si firmo, que si no firmo”, dijo Polanco, quien esperó un tiempo antes de por fin aceptar la oferta de los Piratas durante la primera semana de esta temporada. “A veces no es bueno pensar en eso en momentos en que uno tiene que estar pensando en béisbol”.

Los Piratas ven la situación de igual manera, esperando que ahora Polanco, de 24 años de edad, se convierta en el estelar que ha visualizado la gerencia de Pittsburgh desde hace un tiempo.

“Gracias a Dios se cumplió, gracias a Dios se dio”, dijo “El Coffee”, quien en el 2016—su tercera temporada en Grandes Ligas—batea .313 con porcentaje de embasarse de .427, slugging de .493, siete dobles  11 empujadas en 19 partidos. “De verdad, me siento mejor y ya libre, normal para prepararme para jugar béisbol y ayudar a mi equipo.

“Yo disfruto de esto. Siempre le busco la vuelta positiva para divertirme en el juego. Sé que es mi trabajo, pero siempre busco la manera de divertirme”.

 

 

De la Rosa quiere poner en práctica consejos de Pedro

PHOENIX – Rubby de la Rosa califica al Salón de la Fama Pedro Martínez como “otro pitching coach”, ya que su amigo y ex instructor en los Medias Rojas le ha dado consejos sobre el pitcheo tanto a través de las redes sociales como en conversaciones privadas.

DelaRosaMartinez_595El jueves por la noche, ante un debut del 2016 para el olvido de parte del derecho dominicano de los Diamondbacks (3 IL, 6 H, CL, 3 BB) vs. los Cachorros, Martínez expresó lo siguiente por medio de Twitter:

“Creo que Rubby piensa demasiado y sobre-usa sus pitcheos. No sabe lo bueno que es su material”.

El viernes, los quisqueyanos conversaron por teléfono para tener un diálogo más tradicional.

“Hablé con él respeto a eso mismo, que vaya allá a pitchar más pegado, que no tenga miedo y que use la recta. Como todo el mundo me ha dicho: Es difícil batear rectas”, relató De la Rosa sobre su conversación con Martínez.

Parece que el mensaje llegó bien claro. El sábado, De la Rosa hizo una presentación en relevo poco esperado, ya que el manager Chip Hale quería darles un descanso a Jake Barrett y al panameño Randall Delgado. De la Rosa tiró un inning bien eficiente, retirando de 1-2-3 a los Cachorros. Dos de los tres outs fueron por la vía del ponche y 12 de sus 15 lanzamientos fueron rectas. Cada una de las bolas rápidas fue de 94 millas por hora o más.

“Fue una experiencia positiva para él”, dijo Hale. “Su ritmo fue mejor y tiró sus pitcheos con confianza, lo cual fue importante”.

Desde hace bastante tiempo se ha dicho que De la Rosa, de 27 años, tiene el talento para destacarse en una rotación de Grandes Ligas. En el 2015, su primera temporada completa como abridor, ganó 14 juegos por Arizona, aunque sin números brillantes en otros aspectos. Con una recta que se puede acercar a las 100 millas por hora, más un slider y un cambio de velocidad, hay bastante en el brazo. Ahora es cuestión de aprender a maximizar ese material que tanto ha elogiado Martínez, uno de solamente dos dominicanos en el Salón de la Fama de Cooperstown.

“Él ganó 14 juegos el año pasado para nosotros, y aunque la efectividad no fue la más brillante (4.67), no es fácil ganar 14 juegos en las Grandes Ligas”, dijo Hale. “Para nosotros es bienvenida toda la ayuda que pueda llegar de personas como Pedro, con quien él tiene buena relación”.

Efectivamente, los lazos entre De la Rosa y Martínez remontan varias décadas, ya que la abuela del primero fue niñera de Pedro y su hermano Ramón durante la infancia de ambos.

“Es muy emocionante que alguien así esté pendiente a uno, tratando de que uno mejore cada día y que tenga resultados buenos”, expresó De la Rosa. “Es algo bien especial, tener prácticamente a otro pitching coach que quiere corregir y enseñar una de las mejores formas de pitchar y otra mentalidad en el juego”.

La próxima apertura del diestro será a mediados de esta semana en Los Angeles ante los Dodgers. El oriundo de San Isidro, R.D. tiene previsto seguir poniendo en práctica lo dicho por Martínez, tal como lo hizo el sábado contra Chicago.

“Voy solamente a competir, voy a confiar en todos los pitcheos tire al home plate”, manifestó De la Rosa. “Ir a ejecutar lo que me pida un cátcher y confiar en cada pitcheo que tire”.