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Cashman: Astucia por encima de dinero ahora

PHOENIX – Nadie sabe explicar el éxito de los Yankees, que llegaron a esta fecha empatados por el segundo mejor récord de Grandes Ligas y en la cima del Este de la Liga Americana.

Brian CashmanLos números revelan parte de la historia, por supuesto. El cuerpo monticular de Nueva York encabeza la Liga Americana en efectividad colectiva con 3.53, incluyendo 3.64 de parte de los abridores, la segunda mejor del Joven Circuito.

El bateo ha sido suficiente, pero sólo eso—suficiente.  Los “Bombarderos del Bronx” han anotado la octava mayor cantidad de carreras en la Americana con 190.

Todo el mundo sabe la enorme cantidad de lesiones que han sufrido los Yankees: Jeter, A-Rod, Granderson (de regreso ya), Teixeira, Núñez, Youkilis, Cervelli…y esos son sólo los jugadores de posición.

Entre los brazos, están fuera de acción Andy Pettitte, Iván Nova y Joba Chamberlain, además de Michael Pineda.

Algunas de las estrellas de siempre han dado la cara por los Yankees, siendo la más brillante Robinson Canó, piedra angular del ataque ofensivo. También Mariano Rivera, recuperado de su lesión en la rodilla derecha, se ve como el cerrador dominante de siempre.

Y el pitcheo abridor, el mayor fuerte del equipo, ha sido llevado por los veteranos CC Sabathia y Hiroki Kuroda.

En realidad, el buen récord de Nueva  York hasta ahora ha sido notable por los aportes de nombres que eran considerados “rellenos” al momento de contratarse. Pero la verdad es que el gerente general Brian Cashman—esta vez dependiendo de su astucia como ejecutivo en vez de las grandes sumas de dinero que solían ofrecer los Yankees—ha maravillado a todos con los peloteros que ha llevado al Bronx.

Vernon Wells, Travis Hafner y Lyle Overbay son los mayores ejemplos de ello.

Wells, un fracaso total con su mega-contrato primero en Azulejos y luego Angelinos, de repente se ha acordado cómo batear en. Hafner, luego de tantas lesiones y temporadas perdidas en Cleveland, se ve renovado en los Yankees. Y Overbay, un jugador medio marginado en años recientes, ha hecho un aporte sólido en la caja de bateo.

En numerosas ocasiones, Cashman ha hablado de contratar a jugadores con una mentalidad indicada para los Yankees. Nunca ha sido fácil definir dicha mentalidad, pero el ejecutivo ha expresado que se trata de una actitud en equipo, un respeto por el juego y un conocimiento de la responsabilidad que conlleva ponerse el uniforme rayado.

Wells, por ejemplo, gana un salario exagerado de 21 millones de dólares y ha dicho que se retirará al vencer su actual contrato después del 2014. Pero parece estar completamente entregado a la causa colectiva, dispuesto a aceptar el tiempo de juego que se le dé y estar listo para cuando se escriba su nombre en el lineup.

Se ve lo mismo con Overbay, Hafner, Jayson Nix, Chris Stewart, Austin Romine, David Phelps, Ben Francisco y los demás integrantes del equipo que han puesto su granito de arena.

Con Joe Girardi al frente del manejar diario de tantas piezas—y si hubiera un premio al Manager del Año ahora mismo, sería de él, sin dudas—Nueva York ha hecho lo que nadie pensaba posible.

Definitivamente, los éxitos de Cashman y los Yankees no son “de riquitos” en esta ocasión.

Gómez y Betancourt, bateadores renovados

PHOENIX – Entre todos los temas interesantes de Grandes Ligas con más de un mes transcurrido en la temporada, algo que llama la atención de manera bien grata es la transformación de Carlos Gómez y Yuniesky Betancourt al bate en los Cerveceros de Milwaukee.

Yuniesky Betancourt, Carlos GomezGómez, una vez un prospecto de primera categoría con los Mets pero hasta el 2013 con una actuación decepcionante con Minnesota y Milwaukee, llegó a esta fecha encabezando la Liga Nacional con promedio de .368, además de sus seis jonrones, siete dobles, dos triples y siete bases robadas.

En cuanto a los números se refieren, lo que más se destaca es el porcentaje de embasarse del dominicano, .417. Precisamente, la falta de paciencia en el plato había sido su mayor obstáculo para llegar al estrellato a nivel de Grandes Ligas. El 2012 fue su primera campaña con porcentaje de embasarse por encima de .300 (.305) y este año ha seguido mejorando en ese aspecto.

En numerosas ocasiones Gómez había expresado su deseo de ser más selectivo en la caja de bateo; ahora la madurez parece imponerse y, con ese tremendo talento de las cinco herramientas del béisbol, los Cerveceros se ven premiados por adquirir al quisqueyano hace tres años y luego decidirse por él en el jardín central de manera definitiva.

En cuanto a Betancourt, nunca se me olvidará un día en los entrenamientos del 2011 de Milwaukee aquí en Phoenix, donde entrevisté al cubano y éste me habló de manera bien sincera acerca de sus luchas tanto a la defensa como en la caja de bateo. Cuando llegué a conversar sobre Betancourt con otro infielder del equipo, Craig Counsell, el veterano me regañó (de verdad que sí) y me recordó que el oriundo de Villa Clara llevaba varios años como torpedero titular en Grandes Ligas y que eso era por algo.

Por supuesto, Counsell defendía a su nuevo compañero, como debía ser. Y a esta altura nadie ve a Betancourt como un paracorto titular en Grandes Ligas, mayormente por cuestiones de alcance. Pero sí se ha convertido en un utility bien valioso en los Cerveceros este año, jugando en la primera base debido a las lesiones de Corey Hart y Mat Gamel. Con sus siete jonrones, 22 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .830, lleva los números deseados de un infielder de las esquinas.

Y hablando de porcentaje de embasarse, Betancourt lleva .306…no es una cifra brillante en ese sentido, pero mucho mejor que el .256 que registró en 228 turnos con Kansas City en el 2012. De hecho, la última vez que el cubano tuvo porcentaje de embasarse de .300 o más fue en el 2008 por los Marineros, y de por vida lleva sólo .290. En otras palabras, Betancourt está aportando una ofensiva que prácticamente le ha caído del cielo a la tropa de Ron Roenicke.

Gómez tiene 27 años y Betancourt 31…no son viejos, pero tampoco son muchachitos. Muchos peloteros jamás aprenden el arte de la paciencia y la disciplina en el plato. El primero tiene posibilidades de convertirse en una superestrella por varios años en las mayores. Y el segundo, hasta ahora, está aprovechando al máximo esta nueva oportunidad en el equipo de la cerveza.

Angelinos: ¿”Pensiones” por lo que ya se hizo?

PHOENIX – Cuando los Angelinos estuvieron por estos lados durante los entrenamientos de primavera, el cuarteto de Albert Pujols, Josh Hamilton, Mike Trout y Mark Trumbo era visto como una mini “fila de asesinos” para la temporada del 2013.

Albert Pujols, Josh HamiltonNo era para menos. Nombres así no aparecen todos los días en un mismo equipo. Pero ahora, a apenas tres semanas de haber arrancado la presente campaña, es inevitable cuestionar los fundamentos de las grandes firmas que ha hecho el gerente general Jerry Dipoto—con el aval, por supuesto, del dueño Arte Moreno.

El inicio de la temporada de Hamilton—quien aun con cuatro hits el lunes tiene su promedio en apenas .222, con dos jonrones y OPS de sólo .645—se parece mucho al del dominicano Pujols en su primera temporada en Anaheim el año pasado. Hamilton, a sus 32 años, tiene un nuevo contrato de cinco años y US$125 millones con los Angelinos.

El ex Ranger es uno de cuatro jugadores de Los Angeles con lo que se pueden calificar como mega-contratos. Los otros tres son Pujols (10 años, US$240 millones), C.J. Wilson (cinco años, US$77.5 millones) y Jered Weaver (cinco años, US$85 millones).

Cada uno de ellos tiene por lo menos 30 años—Pujols 33, Hamilton y Wilson 32 y Weaver 30—y con tanto dinero invertido en cuatro peloteros, no es nada fácil para los Angelinos tener flexibilidad en otras partes de su roster, sobre todo con los impuestos de lujo más estrictos del nuevo acuerdo colectivo entre los dueños y los jugadores, pactado al final del 2011.

La pregunta aquí que “cae de la mata” es la siguiente: ¿Es una estrategia sana gastar tanto en “nombres” que, en algunos casos, pudieron haber visto pasar sus mejores días?

En términos más bruscos y hasta más controversiales, a veces da la impresión de que Moreno y los Angelinos no se enteraron de que básicamente terminó la denominada “era de los esteroides”.

Me explico.

Después de conectar su cantidad récord de 73 jonrones en el 2001, Barry Bonds renovó con los Gigantes por cinco años y US$90 millones—a los 37 años de edad. El Rey del Jonrón (sí, lo es) tuvo tres temporadas excelentes después de eso, antes de que las lesiones acabaran con su producción masiva desde el 2005.

Definitivamente, estamos hablando de otra época.

Cuando Manny Ramírez terminó el 2008 dando palo tras palo con los Dodgers, su flamante representante Scott Boras trató de convencer a todo el mundo de que el dominicano merecía un contrato a largo plazo, poniendo el ejemplo de Bonds y la producción de éste después de cierta edad.

Ya sabemos cómo terminó esa historia. ¿Y la de A-Rod?

Cuando vemos a los Angelinos otorgarles contratos de US$240 millones a un Pujols de 32 años y a un Hamilton de la misma edad, nos hace pensar en el clásico  error de pagarle a un pelotero por lo que ha hecho en vez de lo que hará en su nuevo equipo.

Albert Pujols ya es un pelotero histórico de Grandes Ligas por el ritmo que tuvo en sus primeros 11 años en la Gran Carpa. Sigue siendo tremenda amenaza en el plato y ha tenido un buen inicio de esta temporada. Pero cuidado…son 33 años. ¿Y qué hay de esos dolores persistentes en el pie izquierdo?

En el caso de Hamilton, su producción ya había dado algunas señales de declive en Texas…muy sutiles, por supuesto. El guardabosque, sin dudas, producirá algunos momentos para el recuerdo en Anaheim. Pero con su historial de lesiones y otros temas, más su edad, ¿justificará su actual contrato?

Hace 12 años—en plena era de los esteroides—tal vez en teoría los mega-contratos para jugadores de la edad de Pujols y Hamilton tendrían algún sentido. Pero presumiendo una condición de “limpios” de todos ahora—incluyendo a estos dos, que en ningún momento han sido ligados de manera seria al tema de dopaje—es un peligro que podría convertirse en una carga demasiado pesada en unos pocos años.

 

Hará falta el bate de Upton en Arizona

PHOENIX – Aquí en el desierto hay mucho entusiasmo con los renovados Diamondbacks. Arizona luce como un equipo bastante diferente al que ganó sólo 81 juegos en el 2012, cuando venía de ganar un título divisional y tenía muchas expectativas de volver a competir.

Justin UptonCon caras nuevas como el venezolano Martín Prado, Cody Ross y Cliff Pennington en el ataque ofensivo, los Diamondbacks creen que lucirán un bateo más eficiente y más dinámico que el año pasado.

Claro, el gran ausente es Justin Upton, quien fue cambiado a Atlanta en la transacción que trajo a Phoenix a Prado.

Llegando a esta fecha, Arizona se encontraba en el quinto lugar de la Liga Nacional tanto en porcentaje de embasarse como carreras anotadas, un poquito por debajo del ranking del 2012.

Por supuesto, estamos hablando de una muy pequeña muestra de poco más de una semana de temporada. Además, los Diamondbacks aún esperan por los lesionados Ross y Adam Eaton en los jardines (aunque será muy difícil quitarle tiempo de juego al encendido Gerardo Parra).

Los outs productivos son buenos. Los turnos aguerridos y hits con dos strikes (especialidad de Prado en particular) son excelentes. Una mejor química en el clubhouse es algo positivo, por supuesto.

Sin embargo, siempre hay un pero. Y en esta ocasión, ese “pero” es la forma en que está jugando Upton con los Bravos.

El hermano de B.J., también integrante de Atlanta, conectó seis jonrones en sus primeros siete partidos del 2013. Es líder de Grandes Ligas en slugging con 1.192 y en OPS (porcentaje de embasarse más slugging) con 1.641.

Con el tiempo esos números bajarán a la tierra, pero algo está  claro: Justin Upton luce claramente como el del 2011 que terminó cuarto en las votaciones para el premio al Jugador Más Valioso de la Nacional. Quien no lo crea simplemente tiene que observar el cuadrangular que conectó en Miami esta semana, uno de los batazos más contundentes que ustedes verán durante todo el año. Me recuerda a un “palo” que dio Upton en julio del 2011 en San Diego, cuando envió una bola bien lejos y fuera del PETCO Park—uno de los estadios más difíciles para los bateadores, tal como lo es ahora el Marlins Park.

Upton ya no tiene problemas en el pulgar izquierdo—molestia que se dice fue el motivo de su 2012 por debajo de lo esperado.

La situación de Upton en Arizona el año pasado fue bien delicada. Con tantas expectativas, llegó a la temporada regular un poquito fuera de forma y—sea justo o no—se formó la percepción de que no se esforzaba al 100% todo el tiempo. El mismo dueño del equipo, Ken Kendrick, criticó públicamente la entrega del jardinero en un programa de radio. Hubo abucheos en el Chase Field.

La pregunta que me hago es la siguiente: ¿No valía la pena tenerle un año más de paciencia a Upton luego de una temporada por debajo, sobre todo tomando en cuenta de que estaba bajo contrato a un precio “razonable” de US$9.75 millones?

Contar con un pelotero del talento de Justin Upton no es un lujo que aparezca todos los días. Con el buen arranque de los Diamondbacks, nadie parece echarle de menos en Phoenix. Pero para mediados de la campaña, voy a querer chequear los números de poder de Upton y la producción colectiva de jonrones, slugging y OPS de Arizona—y cómo vayan las “Diamantinas” en las posiciones del Oeste de la Liga Nacional.

Me huele que a lo largo de la temporada, ese bate de Upton llegará a hacer falta en el desierto.

Yovani Gallardo y las vueltas que da la vida

PHOENIX – Se dice que la vida da muchas vueltas. En el caso de Yovani Gallardo, el juego entre México y Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol 2013 fue un ejemplo perfecto de ello.

WBC Mexico United States BaseballEl 7 de  marzo del 2006, en la primera edición del Clásico, la selección mexicana se midió al equipo estadounidense aquí mismo en el Chase Field. Entre los 32, 727 espectadores estuvo un prospecto del pitcheo de los Cerveceros de Milwaukee, quien tomó un descanso de sus entrenamientos de liga menor para asistir al partido. Ese prospecto de llamaba Yovani Gallardo, quien siete años después brillaría en este mismo estadio como as del equipo mexicano que derrotó a los Estados Unidos.

El sábado, el nacido en Michoacán y criado en Texas se tomó un tiempo para reflexionar sobre el salto de las gradas al montículo.

“Fue un gran ambiente”, relató Gallardo al hablar de aquella experiencia como fanático en el 2006. “Recuerdo que estaba sentado ahí, deseando en algún momento tener la oportunidad de pisar ese terreno y jugar.”

Efectivamente, siete años después Gallardo tuvo esa oportunidad y la aprovechó a plenitud, lanzando 3.1 entradas de dos hits, una sola vuelta y cuatro ponches ante un equipo estadounidense repleto de jugadores de Grandes Ligas.

En marzo del 2006, los resultados fueron diferentes. Las únicas carreras del partido fueron anotadas con jonrones solitarios de Derrek Lee y Chipper Jones. Pero fue un encuentro cerrado todo el tiempo, con anticipación y nervios por doquier y con una fuerte presencia mexicana en el público.

“Lo recuerdo como si fuera ayer”, dijo Gallardo, quien compró los boletos y asistió a aquel juego junto a su esposa, su hijo y su representante. “Estaba nervioso, bien nervioso…hasta  un poco más nervioso que (el viernes). Estaba viendo un equipo al que quería pertenecer en algún momento de mi carrera.”

Gallardo recordó esos tiempos como joven prospecto cuando se subió al montículo aquí el viernes para medirse a Estados Unidos, saboreando el progreso que ha logrado como as establecido en Grandes Ligas y, por supuesto, el brazo de mayor cartel de la selección mexicana.

“Es increíble”, dijo al respecto. “Un día estás sentado en las gradas y de buena a primera estás participando en un juego como el (del viernes). Es asombroso. Es algo que siempre recordaré.”

Sin dudas, la vida da muchas vueltas.

Nuevo formato: ¿Más emocionante pero menos justo?

HERMOSILLO – Tanto en el 2011 como el 2012, el ganador de la Serie del Caribe se decidió sin el campeón cerrando una victoria para celebrar en el terreno. El sistema “todos contra todos” era anticuado y le quitaba emociones al evento..al menos así se decía.

Francisco PenaPara Hermosillo 2013, se tomó la decisión de agregarle un día extra al certamen y crear una final que se disputará entre el equipo de primer lugar y el de segundo, para así decidir el campeón del Clásico Caribeño.

Los Leones del Escogido, en representación de la República Dominicana, llegaron a asegurar su pase a dicha final en la cuarta fecha del certamen el martes al poner su récord en 4-1, mientras que confirmaron su condición de líder absoluto del torneo con otro triunfo el miércoles para terminar la ronda “regular” con 5-1.

De ahí viene la siguiente pregunta: ¿Es justo obligar a un equipo que haya dominado la serie de esa manera jugar un partido de vida o muerte—en el que puede pasar cualquier cosa–para coronarse campeón?

“Creo que no ha sido una buena decisión de la parte gerencial de la organización de aquí de la Serie del Caribe”, dijo de manera contundente el veterano dominicano Julio Lugo, quien posiblemente se esté despidiendo del béisbol profesional en este torneo. “No creo que un equipo que haya ganado (cinco) partidos y que pierda ante otro que haya ganado tres deba irse por esa puerta. Eso no está bien. Eso no se ha manejado bien.”

En lo personal, estoy de acuerdo con Lugo. Entiendo la necesidad de asegurar un final emocionante de la serie, ni hablar de una fecha extra que puede aumentar los ingresos económicos locales que genera el evento, tanto en el estadio como para la ciudad anfitriona en general.

Sin embargo, siempre me gustó la idea de premiar a un equipo que a través de seis juegos demostrara un dominio sobre los otros. Sí, en ocasiones se producían conclusiones sin bombos y platillos, pero después de cada edición del torneo se sabía que salía premiado el grupo que había jugado mejor a lo largo del certamen.

En el 2013, se ha dado la posibilidad de que un equipo con 3-3, como bien señala Lugo, le gane un juego a otro con 5-1 para conquistar el título.

El equipo dominicano en Hermosillo es el primero en enfrentar esta situación. La mayoría de los jugadores se expresaron un poco más diplomáticos que Lugo al hablar del tema.

“Nosotros no controlamos eso, la Serie del Caribe fue hecha así”, dijo Hanley Ramírez. “Es un juego más. Vamos a venir positivos y seguir jugando nuestro béisbol. El equipo está luchando y se mantiene así hasta que el juego se acaba. Tenemos que venir (el jueves) a ganar la Serie del Caribe con Dios por delante.”

Francisco Peña, cuyo jonrón en el noveno inning el miércoles esencialmente eliminó a los Navegantes del Magallanes (Venezuela), entiende la parte de agregarle sabor a la serie. Pero no deja de imaginar lo que hubiese sido celebrar ya la victoria de su equipo.

“Si hubiese sido antes ya seríamos campeones”, expresó, “pero eso le da más emoción ahora. Le da más gusto, como dice la gente, más carácter a la serie creo. Ahora tenemos que jugar un juego, cualquiera puede ganar un juego y hay que venir (el jueves) a jugar fuerte.”

Luis Jiménez, quien se fue de 4-3 en el juego vs. Venezuela para poner su promedio en .455, también dijo aceptar la situación…aunque sus comentarios fueron acompaños por muchos “Imagínate” que transmitían resignación más que otra cosa.

“Así lo hizo la liga y ya tenemos que estar dispuestos a lo que venga”, manifestó Jiménez. “Yo nunca había visto eso, pero imagínate, hay que jugar. Ahora con esa regla que pusieron tenemos que venir y seguir jugando el béisbol fuerte.”

No hay de otra. Si gana Dominicana el jueves, este tema no será de importancia, por lo menos este año. ¿Y si no? Más debate, más polémica, algo que la Serie del Caribe justamente trata de evitar.

Momento clave para la Serie del Caribe

HERMOSILLO – La Serie del Caribe del 2013 no sólo luce unas nuevas instalaciones, el Estadio Sonora de esta ciudad, sino también un nuevo formato que asegura que el certamen se culminará con un campeón decidido en una gran final.

aimimg_1.3Esta edición del evento, la 43ra de la “segunda etapa”, se perfila como una de las más importantes de los últimos años en un sentido: Recobrar importancia y relevancia en el mundo del béisbol.

Ya todo el mundo sabe que es imposible pretender ver a estrellas de Grandes Ligas en estos eventos. Ya no veremos a una figura como Ricardo Carty dando cinco jonrones en una Serie del Caribe por la República Dominicana,  ni a un Roberto Alomar encabezando un “Dream Team” de Puerto Rico. La realidad de la influencia de las Grandes Ligas y las inversiones hechas en los mejores peloteros no permiten ese lujo en el Caribe.

Sin embargo, aquí sí están en roster de los Leones del Escogido en calidad de refuerzo Hanley Ramírez y Fernando Rodney, una grata sorpresa para todos. Además, se esperan nombres conocidos como Miguel Tejada, Fernando Tatis, Julio Lugo, Rodrigo López, Marlon Byrd, Yuniesky Betancourt, y Dennys Reyes, entre otros.

Más allá de quiénes digan presente y quiénes no, lo que sí se ha tratado de rectificar es la falta de emociones al final de la serie.

Hace dos años en Mayagüez, Puerto Rico, los Yaquis de Obregón vivieron su primer momento como campeones no en el terreno celebrando una victoria propia, sino en un restaurant de la ciudad al ver a los Toros del Este vencer a los Criollos de Caguas. En el 2012 en Santo Domingo, el Escogido supo en su clubhouse, esperando su partido vs. Venezuela, que ya era campeón al observar a los Indios de Mayagüez derrotar a los Yaquis.

Entonces, con todo el reclamo que hubo hace un año por una modificación del formato, aquí lo tenemos en Hermosillo. Después de los 12 partidos de siempre, estilo “round-robin” doble, tendremos la oportunidad de ver un solo juego  entre el equipo de primer lugar y el del segundo puesto para decidirlo todo.

Ha habido muchas expresiones de preocupación por la sobrevivencia de la Serie del Caribe, con la falta de estrellas, un formato que se etiquetaba como “anticuado”, el Clásico Mundial de Béisbol y la supuesta falta de apoyo por el evento de parte de MLB.

Hay bastante realidad en mucho de eso. En otros casos, es pura conjetura. Pero lo cierto es que para esta Serie del Caribe, el nuevo formato, el nuevo estadio (algo que ha generado bastante interés aquí) y uno que otro nombre en el terreno le dan un sabor promisorio al certamen.

Ojalá sea así, porque la Serie del Caribe es un elemento crucial en la identidad y el alma del béisbol latinoamericano.

¿Se precipitaron los Diamondbacks con Upton?

PHOENIX – Mucho se ha hablado y mucho se hablará aquí sobre el cambio de Justin Upton, quien pasó de Arizona a Atlanta junto a Chris Johnson por el venezolano Martín Prado, el panameño Randall Delgado y tres prospectos.

Kevin TowersEl gerente general de los Diamondbacks, Kevin Towers, es un ejecutivo bien respetado. En San Diego construyó cuatro equipos de playoffs con relativamente pocos recursos. En el 2011, su primera temporada completa al frente de la gerencia de los Diamondbacks, Arizona ganó el Oeste de la Liga Nacional de manera inesperada con un roster conformado en parte por él y en parte por el GG anterior, Josh Byrnes—quien precisamente ocupa el mismo puesto con los Padres ahora.

El jugador más destacado de aquella edición del 2011 de los Diamondbacks fue Upton, quien terminó cuarto en las votaciones para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional ese año.

En cuestión de unos meses, Towers ha desmantelado mucho del núcleo de los Diamondbacks que ganaron 94 juegos en ese 2011. En octubre fue cambiado a Oakland el jardinero Chris Young por el torpedero Cliff Pennington. Antes de eso Stephen Drew también había sido enviado a los Atléticos, Ryan Roberts a los Rays y Joe Saunders a los Orioles.

La pregunta que se hace en el desierto es la siguiente: ¿Se ha precipitado Towers con todos estos movimientos, sobre todo el de Upton?

Se suponía que Justin Upton era piedra angular del lineup, claramente el bateador más temible del ataque. Sí, luego de su gran 2011 se vio algo apagado, ya que su producción bajó a 17 jonrones, 67 empujadas y OPS de .785. Pero hay que recordar que unas dolencias en el pulgar izquierdo, lesión sufrida en abril, tuvieron que haber incidido en su disminuido rendimiento en el plato.

Aparte de los puros números, hay otras cosas “intangibles” en este caso. El que haya visto jugar todos los días a los Diamondbacks habrá notado que Upton, en ocasiones, no luce como el jugador más fogoso del mundo. En medio de la temporada, el dueño principal del equipo, Ken Kendrick, criticó a Upton en un programa de radio por eso mismo. ¿Es una falta de esfuerzo? ¿Es simple y llanamente su estilo?

Para mí es su estilo. Aquí nunca se escuchó nada acerca de una falta de dedicación ni entrega de parte de Upton. Sí, su 2012 fue una gran decepción. Pero con 25 años y bajo contrato por tres años más a un precio no exagerado, me parece que para Towers, el manager Kirk Gibson y los Diamondbacks valía la pena darle al menos un año más a Upton, a ver si se recuperaba por completo de las molestias en el pulgar y lograba un repunte.

De ser así, creo que Arizona podía darle la pelea a los grandes del Oeste de la Liga Nacional, Gigantes y Dodgers.

¿Y ahora? Nadie sabe. Es cierto que Prado es un pelotero bien valioso y que debe de llenar el hueco en la tercera base. Delgado podría reforzar muy bien a la rotación abridora si alcanza un poco más su potencial. Pero sin Upton y hasta sin Young, si estuviera en salud, veo cierta falta de trueno en la alineación de los Diamondbacks.

¿PARRA EN EL JARDÍN CENTRAL?

La buena noticia para Gerardo Parra es que ahora hay más claridad en torno a los jardines del equipo. Todo luce indicar que el venezolano sólo tendrá que competir por la titularidad en el bosque central con el joven Adam Eaton, ya que Jason Kubel y Cody Ross (¿firma con o sin sentido?…ya veremos) estarán en los jardines izquierdo y derecho, respectivamente.

Parra tiene mucho tiempo haciendo todo lo posible por ganarse su tiempo de juego en Arizona. En el 2012, viniendo de ganar un Guante de Oro, tuvo que “fumarse” una situación de cuatro outfielders, siendo él el cuarto. Manejó eso con mucha diplomacia, pero este año espera su turno para ser titular de una vez por todas.

Programa de Novatos, un recurso de oro

LEESBURG, Virginia – Al llegar a las Grandes Ligas, se les abre todo un nuevo mundo a los peloteros jóvenes. Y para manejar dicho mundo, dentro y fuera del terreno, hace falta una buena orientación.

RCDP_logoDe eso se quiere encargar Major League Baseball.

Por 22do año, MLB conduce en el Landsdowne Hotel and Resort su programa para novatos, el denominado Rookie Career Development Program. Por lo menos un prospecto de cada organización de Grandes Ligas se encuentra en esta localidad recibiendo orientaciones cruciales sobre el manejo de su carrera en el béisbol.

Entre los temas que se tratan aquí son el manejo de las finanzas, el trato con la prensa, las relaciones fuera del terreno de juego y las drogas—tanto las sustancias para aumentar el rendimiento como las “recreacionales”.

“Esto es muy bueno para todos los muchachos jóvenes para saber manejar mejor nuestras carreras, cómo manejarnos con los medios”, dijo el venezolano Avisaíl García, participante en el programa y quien ya hizo bastante ruido al final del 2012 con los Tigres de Detroit.

“Tremenda experiencia”, agregó el lanzador boricua Hiram Burgos, mencionado como candidato a integrar la rotación de los Cerveceros este año. “Necesitamos saber esto para cuando lleguemos al nivel de Grandes Ligas, estar preparados para el cambio en nuestras vidas.”

Son demasiados los cuentos de peloteros que, con todo el talento del mundo y contratos bien lujosos en las Mayores, han visto desvanecer sus fortunas por diversos motivos. Y ni hablar de los lazos con personas y “amigos” que llevan a los jugadores a tomar decisiones dudosas en cuanto a su comportamiento se refiere.

“Es enorme el salto de las menores a Grandes Ligas y todo lo que implica eso”, dijo el ex grandeliga Tony Clark, directivo de la Asociación de Jugadores de MLB y uno de los organizadores del evento. “Esto les da la oportunidad a los muchachos jóvenes que hacen la transición de hablar con gente que lo ha hecho y con personas dispuestas a velar por sus mejores intereses.”

Aquí son representadas la oficina principal de MLB en Nueva York con Rob Manfred, la oficina de América Latina en Santo Domingo con Rafael Pérez y la Asociación de Jugadores con Clark, entre otras entidades.

Además de orientaciones realizadas con bastante seriedad, se imparten las lecciones con comedias del grupo de teatro dominicano Las Máskaras y Second City. Otros participantes son médicos y psiquiatras que hablan acerca de proteger la salud, tanto física como mental.

“El programa es sobresaliente”, dijo Steven Eickelberg, uno de los psiquiatras invitados y quien tiene más de 10 años participando en el evento. “(A los jugadores) les da una gran introducción a los temas que van a tener que enfrentar al hacer la transición de Doble-A o Triple-A a las Grandes Ligas. También les da una idea de los recursos disponibles y algunas herramientas para lidiar con lo que los espera.”

Son muchos los obstáculos camino a la Gran Carpa. Dichos retos se magnifican cuando los jóvenes finalmente llegan, entre ellos el objetivo de establecerse una vez por todas en el mayor nivel del béisbol.

Es para uno aprender más sobre las pruebas que uno va pasando, el proceso que uno va pasando en Grandes Ligas”, dijo el jardinero dominicano Starling Marte, quien ya puso su granito de arena con los Piratas de Pittsburgh el año pasado.

Desde principio de la década de los 90, MLB ha aportado este recurso a los jóvenes que van en ascenso en el béisbol.

¿Y antes de eso?

“En aquellos tiempos, contabas con (un compañero) para enseñarte todo”, dijo Clark, quien subió en 1996 con Detroit pero no tuvo tiempo de participar en el programa. “Muchas cosas se hicieron con pruebas de fuego, algunas con buen resultado y otras no tanto.

“Era más difícil en ese entonces, porque no recibías la cantidad de informaciones que hay aquí en un solo lugar.”

 

 

 

 

 

 

Los Dodgers: muchas expectativas, mucha presión

NUEVA YORK – Con la firma de Zack Greinke por seis años y US$147 millones, los Dodgers lucen como uno de los claros favoritos en la Liga Nacional para el 2013—con todo y el hecho de que juegan en la misma división que los actuales campeones, los Gigantes de San Francisco.

Mark Walter, Stan Kasten, Magic JohnsonEso es muy, pero muy peligroso. Desde que empezó la agencia libre a mediados de la década de los 70, sobran los ejemplos de equipos que en el papel tenían un trabuco pero que en el terreno de juego quedaron cortos. En el mismo 2012 tuvimos el caso extremo de los Marlins y, en menor grado, el de los Angelinos. El año anterior vimos cómo los Medias Rojas, proyectados como la crema de la Americana, se perdieron los playoffs. Ese año en la Nacional los Filis, a pesar de todo ese pitcheo, no pasaron de la primera ronda de la postemporada.

Si la campaña del 2013 empezara hoy, la nómina de los Dodgers sería de unos US$225 millones. Claro, eso puede cambiar de aquí al Día Inaugural, pero está claro que el equipo azul de Los Angeles se perfila como la nueva versión de los Yankees en los tiempos más impulsivos del fenecido George M. Steinbrenner.

El Grupo Guggenheim, que adquirió a los Dodgers este año, está decidido a gastar lo que sea necesario para armar el mejor equipo del planeta. Increíblemente para muchos, asumió casi los contratos enteros del mexicano Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett, parte de esos mismos Medias Rojas del 2011 que al final decepcionaron a todos. Con Greinke y el recién firmado Hyun-Jin Ryu ya en sus filas para acompañar a los antes mencionados, más Clayton Kershaw, Matt Kemp, el dominicano Hanley Ramírez y Andre Ethier, entre muchos otros, nadie podrá superar a los Dodgers, ¿verdad?

Bueno, ya hemos visto esta película.  La gran interrogante para los Dodgers es si todas estas piezas de lujo encajarán para producir un béisbol ganador en el terreno. Es muy posible que sí. Pero también es posible que no, y ahí está el peligro para el equipo de Los Angeles: La decepción del fracaso sería algo sin precedente, tal como los gastos que están realizando los dueños ahora mismo.

En teoría, el pitcheo abridor está sólido con Kershaw, Greinke, Kyu, Beckett, Chad Billingsley, Aaron Harang, Tedd Lilly y Chris Capuano…se dice que por lógica al menos uno o dos de ellos podrían ser cambiados, algo que traería más talento aun.

En el bullpen, hace falta un cerrador de verdad. Brandon League no es la respuesta. No se sabe qué podrá dar Kenley Jansen luego de sus problemas cardíacos. Ojo con el noveno inning para los Dodgers.

Se supone que con tantos bates de calidad, Los Angeles anotará muchas carreras. Se supone eso, pero después de la llegada de Ramírez, Shane Victorino y González, la ofensiva de los Dodgers nunca terminó de arrancar en el 2012. No hay garantías de que lo haga la próxima temporada tampoco.

De un año a otro es difícil saber cuánto va a rendir un pelotero. Más complicado es pronosticar los ganados y perdidos de todo un equipo.

Los nuevos propietarios de los Dodgers han creado unas enormes expectativas en Los Angeles. ¿Y si no se cumplen?

Ese es el peligro para el manager Don Mattingly, quien tendrá que lidiar con todas esas personalidades dentro del clubhouse. Mattingly se ha visto como un aliado de los jugadores en su tiempo como piloto; ahora tendrá que emplear todo su talento como motivador y manejador de estrellas del béisbol (algo que él mismo fue como pelotero).

Para Mattingly y los Dodgers, el potencial se ve  ilimitado…pero por más grandes que puedan ser los éxitos, así de contundentes se verán los fracasos si no se gana con una nómina bien por encima de los US$200 millones.

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