El regreso inesperado de Andy Pettitte
PHOENIX – Lo que nadie veía venir.
El regreso a Andy Pettitte a los Yankees, vía un contrato de liga menor con valor de US$2.5 millones si el zurdo logra hacer el equipo, es algo que ha sorprendido a todos.
Sin embargo, lógica no le falta.
Está claro que con la lesión en la mano del venezolano Freddy García, más la preocupación con la velocidad del dominicano Michael Pineda, a los Yankees les caería muy bien otro brazo en la rotación. A esta altura de la primavera, es muy difícil—por no decir imposible—conseguir una buena ayuda en el pitcheo si uno no está dispuesto a ceder un paquete de peloteros que jamás tendría sentido a largo plazo.
Además, Pettitte se retiró a los 38 años, cuando aún parecía tener mucho en la bola. En el 2010, su última temporada en la lomita, tuvo marca de 11-3 y efectividad de 3.28 en 21 aperturas (se vio limitado por las lesiones en la segunda mitad). Ahora, a los 39 (cumplirá los 40 el 15 de julio), cree que puede volver con éxito. Y, como se ha destacado desde los predios de los Yankees en Tampa, si el mismo Pettitte no se creyera capaz de aportar como lo ha hecho en toda su carrera, jamás “inventaría” con un regreso descarado.
Está por verse cómo se verá Pettitte en la lomita, primero en las sesiones del bullpen y luego en los juegos de la Liga de la Toronja (si es que progresa lo suficiente para lanzar en pretemporada). Con un año de retiro y un comienzo tan tardío en los entrenamientos, luce difícil que pueda estar en plenas condiciones para empezar la temporada regular en la rotación. Pero para los Yankees, al menos en el papel ahora mismo, el zurdo representa un “seguro de vida” de lujo.
Otra cosa interesante: en caso de colarse en el equipo Pettitte, una vez más veremos tres de los Core Four (el Núcleo de los Cuatro) de la vieja dinastía de los Yankees. Derek Jeter y el panameño Mariano Rivera estarán acompañados de Pettitte, como lo estuvieron por el boricua Jorge Posada en el 2011. Con Posada retirado, parecía que el Core Four se reduciría a dos en el 2012. Pero con Pettitte de regreso, se respirará un poco más del glorioso pasado reciente de unos Yankees que, por supuesto, buscarán otro capítulo dorado de este grupo de veteranos.
En el Bronx nunca faltan temas a seguir. Acabamos de recibir el “regalo” de uno más.
Vienen tiempos mejores para los Dodgers
PHOENIX – En los Dodgers ha reinado el caos en los últimos dos años, por lo menos.
El tremendo fiasco del divorcio “público” de los McCourt, la venta prácticamente forzada del equipo y la tragedia de la golpiza al fanático de los Gigantes hace un año son factores que han manchado a esta franquicia de tanta tradición y tanto “arrastre” en el béisbol de Grandes Ligas.
En el 2011, el equipo azul estrenó un nuevo manager, Don Mattingly. Darle las riendas al ex estelar de los Yankees fue algo criticado por muchos, ya que Mattingly no tenía experiencia como dirigente a ningún nivel. Y como si eso fuera poco, sustituía al gran Joe Torre.
Sin embargo, en medio de todo, los Dodgers jugaron un béisbol bastante bueno en la segunda mitad del 2011 para terminar con récord positivo de 82-79 bajo el mando de Mattingly, gracias en gran parte a las grandes temporadas que tuvieron Matt Kemp y Clayton Kershaw.
Y a pesar de todo lo que han hecho los vecinos de los Dodgers en Los Angeles—unos Angelinos que se reforzaron con nada más y nada menos que Albert Pujols y C.J. Wilson—el equipo de Chávez Ravine no luce tan perdido como algunos quieren afirmar.
Con Kershaw, Chad Billingsley, Ted Lilly y Aaron Harang en la rotación, el pitcheo abridor no se ve nada mal.
El bullpen sí es una interrogante. Nadie sabe cómo responderá Javy Guerra como el cerrador indiscutible desde el principio de la temporada, como tampoco se sabe quién saldrá de un amplio grupo para solidificar el relevo intermedio. Es un aspecto que podría salirle bastante bien a los Dodgers, pero fácilmente podría degenerar la situación. Ojo con eso.
Del otro lado del diamante, hay potencial de éxito. Con Kemp y Andre Ethier (si está en salud y con la disposición indicada), existe una base. Si James Loney produjera como se ha esperado de él, la posición de primera base representaría algo bueno. Hay tiempo todavía. En la tercera, el dominicano Juan Uribe busca un repunte. Dee Gordon es una promesa como catalizador. Y en cuanto al venezolano Juan Rivera se refiere, los Dodgers pretenden que el jardinero produzca como lo hizo en Los Angeles en la segunda mitad del 2011, después de pasar a los azules al fracasar con Toronto.
Más allá de lo que tienen en el papel ahora mismo, los Dodgers podrían ver ocurrir cosas buenas cuando finalmente tengan un nuevo propietario. De producirse el cambio pronto, como se espera, la lógica indica que los nuevos dueños tendrán los recursos suficientes para empezar a hacer movimientos de impacto, estilo Angelinos 2011-12. Aun con todo lo que rodeaba al equipo, se pudo firmar a extensiones a Kemp y Kershaw, los peloteros más importantes de la nómina.
Otra cosa: el Oeste de la Liga Nacional ha sido una de las divisiones más impredecibles de los últimos tiempos. Desde el 2006 han clasificado por lo menos todos los equipos, con tres campeones diferentes en igual número de años. Definitivamente, es un Oeste “salvaje”, así que a mi juicio ningún equipo puede descartarse tan fácil a estas alturas.
Cuando los Dodgers perdieron la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en el 2009, fue el principio del final para Frank y Jamie McCourt como propietarios del equipo. La pesadilla ha sido larga. Pero por fin parece haber luz al final del túnel.
Definitivamente, vienen mejores días para los fanáticos de Los Angeles—y no me refiero sólo a los de Anaheim y Disneylandia.
Molina…¿El Varitek del 2011-12?
PHOENIX – En estos días hubo dos acontecimientos que me recordaron al invierno del 2004-05, cuando los Medias Rojas venían de su primer título de la Serie Mundial en 86 años.
Por un lado se produjo de manera oficial el retiro del receptor Jason Varitek, quien ayudó a Boston no sólo a romper la sequía de más de ocho décadas de los Patirrojos, sino también a volver a la cima de Grandes Ligas con otro campeonato conquistado en el 2007.
Por otro, vi la extensión de contrato de cinco años y US$75 millones que le dieron los Cardenales al receptor boricua Yadier Molina, otro cátcher con dos anillos a su nombre.
¿Cuál es la correlación?
En ambos casos—Medias Rojas del 2004 y Cardenales del 2011—los equipos campeones tenían que enfrentar la posibilidad de perder a una superestrella y futuro Salón de la Fama, en medio de dudas acerca de cuánto le quedaba a ambos. Y en ambos casos, los recién coronados dejaron ir a dicha superestrella y optaron por darles contratos a largo plazo a sus receptores.
En cuanto al Boston del 2004-05, estamos hablando del dominicano Pedro Martínez, quien se convirtió en agente libre después de la campaña del 2004. Los Medias Rojas lo dejaron ir y, como todos recordarán, a Varitek—otro agente libre en ese momento– le dieron un contrato de cuatro años y US$40 millones.
También se recordará que en las negociaciones entre Boston y los representantes de Martínez, uno de los puntos más espinosos fue la garantía o no de cuatro años para el dominicano, que tajantemente quería cuatro años de plano. La gerencia de los Medias Rojas, encabezada por Theo Epstein, no quería comprometerse así con Martínez, quien venía de ganar 16 juegos pero se veía un poco menos dominante que en años anteriores. Además, Pedro había sufrido varias lesiones desde el 2001 y se dudaba si aguantaría cuatro temporadas más lanzando a su nivel acostumbrado.
Los Mets, con un Omar Minaya bien deseoso de hacer un impacto con nombres de peso en Queens, sí le dieron los cuatro años garantizados, por US$53 millones. Pedro lució muy bien en su primera campaña con los Mets, ganando 15 juegos (pudieron haber sido más, pero el desastroso bullpen del equipo dejó escapar varias ventajas de Martínez). Pero a partir del año siguiente se impusieron las lesiones. Del 2006 al 2008 Martínez sólo ganó 17 partidos.
El tiempo les dio la razón a Epstein y los Medias Rojas, quienes contaron con varias campañas sólidas de Varitek, el capitán del equipo por mucho tiempo desde el 2005.
En el caso de San Luis, todos sabemos que la superestrella que se fue se trata de Albert Pujols. La situación del toletero dominicano es un poco diferente a la de su compatriota Martínez, quien como pitcher no iba a aspirar a tantos años garantizados y, por ende, tantos millones como los que pedían Pujols y sus representantes. Pero sí se ven similitudes en el sentido de que los Cardenales, en vez de comprometerse por tanto tiempo con un pelotero ya de 30 y pico de años, decidieron invertir en otra área tan crucial: la receptoría.
Molina es considerado por muchos como el mejor receptor defensivo del béisbol. Si escuchas hablar a Chris Carpenter y Adam Wainwright acerca del puertorriqueño, pensarás que él es más responsable de sus éxitos como lanzadores que ellos mismos. Bengie y José han causado su propio impacto en Grandes Ligas—como ganadores netos, entre otras cosas–pero son pocos los que dudan que Yadier es el más talentoso de los tres hermanos.
Con Molina como titular en la receptoría desde el 2005, los Cardenales han ganado dos Series Mundiales y han ido a los playoffs cuatro veces. En el 2010 el boricua encabezó la Liga Nacional en efectividad para un receptor. En el 2009 estuvo segundo y el año pasado tuvo 3.87, la sexta mejor del Viejo Circuito.
Eso, combinado con un bateo oportuno (¿recuerdan su HR para eliminar a los Mets en el 2006) y de relativamente pocos ponches, hace que Molina sea uno de los integrantes más valiosos de los campeones.
¿Será San Luis igual sin Pujols? Claro que no. Es un golpe fortísimo perder a quien se considera aún el mejor bateador de Grandes Ligas. Pero a largo plazo, ¿qué era lo que más les convenía a los Cardenales?
Boston salió ganando al dejar ir a Martínez y quedarse con Varitek. San Luis ha hecho básicamente lo mismo con Pujols y Molina, aunque con algunos matices diferentes.
Sólo el tiempo les dará la razón o no a John Mozeliak, Bill DeWitt y los jefes de los campeones.
Braun y Milwaukee pueden respirar
PHOENIX – Los Cerveceros ya pueden respirar.
Con la decisión de un panel mediador de anular la suspensión de 50 juegos de Ryan Braun, el equipo de Milwaukee contará con su toletero y reinante JMV de la Liga Nacional desde el primer día de la temporada.
Claro, habrá una serie de preguntas acerca de la situación del jardinero y por qué salió positivo en una prueba antidopaje en octubre pasado. Pero dichos cuestionamientos podrán hacerse ahora, al principio de los entrenamientos, en vez de en plena temporada regular. Y eso es muy, pero muy buena noticia para un equipo que pretende repetir como campeón de la División Central de la Liga Nacional.
La confirmación de una suspensión de Braun por dopaje hubiese sido un desastre para los Cerveceros. Está claro lo que hubiese implicado el no contar con su estelar durante los primeros 50 partidos de la campaña, sobre todo con la ida del jonronero Prince Fielder. Pero más allá de las ramificaciones de esta temporada, Milwaukee hubiera tenido la carga de un mega-contrato, hasta el 2020, de un jugador totalmente manchado por el escándalo del dopaje.
Hay que recordar que los Cerveceros—equipo perteneciente al mercado más pequeño de las Grandes Ligas—optó por darle el mayor contrato en la historia de la franquicia a Braun, en vez de invertir los muchos millones en Fielder. Claro, Braun cuesta menos que Fielder, pero el punto es que Milwaukee puso al “Martillo Hebreo” como la cara de la franquicia, y por mucho tiempo.
Aunque el simple hecho de salir positivo en una prueba de dopaje siempre dejará algunas dudas sobre los logros de Braun, la verdad es que tanto él como su equipo han evitado una catástrofe de mayores proporciones.
De aquí en adelante—después de contestarse todas las preguntas y agotarse todos los análisis y conjeturas posibles—Braun y los Cerveceros podrán enfocarse en el béisbol y lo que se haga en el terreno de juego, tanto a nivel individual como colectivo.
Ahora bien, nadie sabe cómo reaccionará Braun después de una situación tan espinosa. ¿Será el mismo pelotero que hemos visto desde que fue Novato del Año en el 2007? ¿Seguirá en el apogeo de su carrera, cargando con éxito la responsabilidad de dar la cara ante la ausencia de Fielder? ¿O se dejará presionar por las dudas acerca de sus hazañas en el pasado?
Son temas a seguir para el 2012, de eso estamos seguros. Pero por ahora, Braun y los Cerveceros de Milwaukee pueden disfrutar una gran victoria.
¿Bomba de tiempo en Miami?
PHOENIX – Faltando poco tiempo para que todos los equipos inicien los entrenamientos, uno de los temas más candentes es el de Hanley Ramírez y su cambio de posición en los Marlins.
Como bien señaló el manager de Miami, el venezolano Ozzie Guillén, han sido muchos los estelares que se les ha pedido que jueguen otra posición en medio de sus carreras. Este mismo año Miguel Cabrera tratará de volver a la tercera base con los Tigres, con la firma de Prince Fielder.
Por supuesto, la llegada del dominicano José Reyes a los Marlins hace necesario que su compatriota Ramírez haga la transición a la tercera. Todo luce indicar que Hanley no está muy entusiasmado con la situación.
En la historia reciente vimos cómo Alex Rodríguez, en pleno apogeo de su carrera, aceptó ir del short a la antesala para poder jugar con los Yankees al lado del torpedero Derek Jeter. Antes de eso, Cal Ripken Jr. y Robin Yount, dos inmortales de Cooperstown, llegaron a abandonar el campo corto para jugar otras posiciones.
Ripken, al igual que A-Rod, fue de las paradas cortas a la antesala (Yount se convirtió en jardinero). Pero diferente a Rodríguez, Ripken ya estaba en decadencia y los Orioles veían que en esa etapa de su carrera no reunía las condiciones para ser torpedero a nivel de Grandes Ligas durante 162 partidos (y sí, cuando se hablaba de Ripken, eran 162 juegos cada temporada). De su parte, A-Rod tenía exactamente la misma edad que Ramírez, 28 años, cuando hizo la transición a la tercera.
Ahora bien, la gran diferencia entre Rodríguez y Ramírez es que el primero se ofreció para cambiar de posición. En el caso de Hanley, los Marlins quieren imponérselo.
En varias ocasiones me ha tocado tratar con Hanley y nunca hubo ningún problema. Pero nadie puede negar que el estelar infielder se ha ganado una fama de no ser la persona más llevadera del mundo. Recuerden su famoso choque con el entonces manager Fredi González, luego de una jugada en que Ramírez parecía no correr fuerte hacia la pelota. También se dio el dime y direte, a raíz de dicho incidente, entre Hanley y Jeff Conine con el tema de quién debe ser visto como la figura principal de la franquicia. Y por supuesto, el nuevo anuncio de Powerade, en que Ramírez le “manda fuego” a sus críticos, es otra faceta polémica en el historial del toletero.
Con esos antecedentes, más su aparente falta de entusiasmo por moverse del short, me pregunto cómo será la dinámica en los predios de los Marlins en esta primavera. Hay elementos totalmente nuevos, por supuesto. Con el tanto dinero que el equipo ha gastado en Reyes, Mark Buehrle y Heath Bell, además del estadio que se inaugurará en abril, los Marlins están en la mira de todos. Además, la llegada de Guillén como manager le da otro matiz a un equipo que estará bajo más escrutinio que nunca.
¿Llegará Ramírez con buena actitud y dispuesto a aceptar en un 100% su traslado a la antesala? ¿Tendrá Guillén el tacto y las palabras correctas para facilitar ese proceso? Si los Marlins empiezan mal la temporada, con tantas expectativas, ¿se verá aun más fea la situación?
Con tanto talento en el papel, los Marlins pueden llegar lejos. Nadie duda de eso. Pero en el equipo de Miami también veo elementos explosivos que le pueden “estropear” la temporada a cualquiera.
Hay que estar atento…muy atento.
La queja de siempre: Falta de “nombres”
SANTO DOMINGO – Hoy en día, la queja constante de fanáticos y periodistas es la misma en cada invierno: No vienen nombres de peso a jugar en las ligas caribeñas y de México, por los motivos que ya conocemos.
Ya terminaron los tiempos en que Ricardo Carty y Antonio Armas desplegaron su poder en la Serie del Caribe. Ya no vemos brazos de la talla de Pedro Martínez o José Rijo en un montículo de del Clásico Caribeño. Y luce bien difícil que volvamos a ver un Dream Team como el de los invictos Senadores de San Juan en 1995 o las menos exitosas Aguilas Cibaeñas de 1996.
Es un tema que no deja de surgir en los debates acerca de la calidad o no del béisbol invernal moderno. ¿Hay remedio? ¿Es necesario un cambio de reglamentos de MLB y la Confederación de Béisbol del Caribe? ¿Hace falta un ajuste, o es la pelota invernal ya otra cosa, a la que tenemos que acostumbrarnos?
No hay una solución clara en el horizonte.
“Estamos tratando por todos los medios posibles de que a través de Major League Baseball, podamos lograr de una manera o de otra que más jugadores ya reconocidos se integren al evento”, dijo el presidente de la Confederación, el dominicano Juan Francisco Puello Herrera. “Nadie sabe si en el curso de los años se produce un cambio dentro del béisbol en que ‘figuras’ del béisbol puedan volver a participar en nuestros torneos.”
Está claro uno de los motivos de la ausencia de grandes figuras en las temporadas invernales y la Serie del Caribe: Los equipos de Grandes Ligas invierten mucho dinero en sus jugadores, y no quieren que se arriesguen jugando entre octubre y enero. Los mismos peloteros, con un futuro económico ya asegurado, no tienen la necesidad de participar en estos torneos.
Los tiempos han cambiado desde que el cubano Rafael Avila, ejecutivo de tantos años de los Dodgers de Los Angeles, llevaba a sus pupilos azules a equipos dominicanos.
“Al Campanis (ex gerente general de los Dodgers) decía que adoraba la pelota invernal, porque adelantaba al jugador”, dijo Avila, quien recordó la época en que nombres como Steve Garvey, Steve Yeager, Bill Russell y Bill Buckner jugaban en la República Dominicana.
Avila dice comprender la actitud de los equipos de Grandes Ligas renuentes a dejar jugar a sus peloteros…pero no la comparte.
“Lo entiendo, pero no lo justifico”, dijo. “Entiendo a los clubes de Grandes Ligas que invierten mucho en sus jugadores y no dejan jugar a sus superestrellas. Es una inversión grande.”
Entonces, claro está que el béisbol invernal ya es otra cosa comparada con los tiempos de antes. Pero el interés parece seguir más que aceptable en los países de la Confederación, con la excepción de Puerto Rico.
“Lo que se tiene que hacer en este caso es seguir a los equipos, no seguir a los peloteros”, dijo Puello. “Pongo el ejemplo de Venezuela. Tú vas a Venezuela y te das cuenta. Con los Leones del Caracas o el Magallanes, la fanaticada en cierta manera no enfoca mucho hacia los jugadores, sino a la tradición del equipo. Tenemos que explotar esto.”
El ejecutivo puso como otro ejemplo la temporada recién concluida de la Liga Dominicana, cuya final de nueve juegos entre el Escogido y las Aguilas generó un fuerte interés en esta media isla.
“Hay jugadores en la República Dominicana que brindan un buen espectáculo”, afirmó. “Tuvimos un lleno completo prácticamente durante todo el torneo, y al final fue un final de película. Se jugaron los nueve partidos a casa llena. La gente no reparaba en los jugadores, sino que reparaba en sus equipos, los Leones del Escogido y las Aguilas Cibaeñas.”
Y ahora se enfocan en los equipos que representan los cuatro países en la Serie del Caribe. Sí, hay más errores. Sí, el béisbol que se juega ahora mismo en invierno y el Clásico Caribeño no es tan limpio como el de antes. Pero las emociones siguen. Y eso es clave para que el espectáculo sea lo suficientemente “picante” para generar un interés digno del evento.
La cuna del estrellato
SANTO DOMINGO – Además de los grandes eventos como playoffs/Serie Mundial, Juegos de Estrellas y Series del Caribe, una de las asignaciones que más satisfacción me dan es la de cubrir el accionar de los jóvenes y los prospectos, sobre todo en el contexto latinoamericano.
De visita en la República Dominicana para la Serie del Caribe, me tocó pasar un día inolvidable en el complejo de los Mets de Nueva York, en ocasión del showcase (una especie de demostración de habilidades) de la Dominican Prospect League ante los escuchas de casi todos los equipos de Grandes Ligas. Es bien interesante ver de cerca cómo estos muchachos tan jóvenes, de 15 a 18 años de edad más o menos, responden ante una situación que puede significar la oportunidad de transformar sus vidas de una manera dramática. Es mucho peso para un muchacho…y eso es lo que son, puros muchachos.
La liga de prospectos parece haber ganado un buen impulso en R.D., con la lógica de poner a los peloteros de más talento a exhibir sus condiciones no sólo pruebas ante escuchas, sino también en situaciones de juego. Vi de cerca la organización de la liga y la presencia masiva de los scouts de la Gran Carpa. Ahí comprobé que es la DPL es una entidad que todo el mundo toma en serio y que debe de crecer en el futuro.
Pero más allá de eso, respiré el ambiente de la juventud beisbolera, lo que se vive antes de la fama y el gran dinero. Los prospectos latinoamericanos—firmados o no—en su mayoría son bien tímidos, pero una vez superada esa parte, te hablan con una sinceridad que después se les va quitando al subir en los circuitos minoritarios y sobre todo al llegar a Grandes Ligas. Se sabe que la gran mayoría de los muchachos con los que te topas a este nivel no va a llegar tan lejos—es cuestión de matemática y porcentajes.
Algunos sí se convertirán en ligamayoristas y hasta estrellas de la Gran Carpa, y eso es lo interesante de este tipo de eventos. Nunca sabes quién va a ser el próximo Albert Pujols, el próximo David Ortiz o el próximo Pedro Martínez. Y siempre es curioso ver cómo cambian su personalidad con el paso del tiempo. Claro, todos cambiamos, sobre todo de los 16 años a los 23, 24. Pasamos de ser niños a ser adultos. Mientras unos se convierten en el estereotipo del atleta frío y hasta hostil con la prensa, otros mantienen las mismas cualidades positivas que hacen de una superestrella un ser humano tratable también. No es que actúen igual a cuando tenían 17 años—las exigencias de su estatus jamás lo permiten—sino que siguen siendo personas conscientes del punto de vista del otro, no sólo el de ellos.
Ver a Albert Pujols conectar tres jonrones en un juego de Serie Mundial y a Nelson Cruz poner récords de cuadrangulares en postemporada es algo grande que no cambiaría por nada. Pero estar presente en la cuna del estrellato, como fue el caso (posiblemente) en el complejo de los Mets y la liga de prospectos, no tiene precio.
Detroit se ve formidable…en el papel
PHOENIX – Todo el mundo quedó sorprendido con el anuncio del pacto de nueve años y US$214 millones otorgado a Prince Fielder por los Tigres de Detroit.
Claro, la sorpresa no fue un mega-contrato para Fielder, quien después del dominicano Albert Pujols fue el agente libre de más cartel en este invierno. Lo que pocos podían pronosticar era que serían los Tigres el equipo que se quedaría con los servicios de Fielder, quien ha conectado 230 jonrones en seis temporadas completas en Grandes Ligas con los Cerveceros.
Como todos saben, el proceso empezó cuando Detroit se enteró de que probablemente no juegue en el 2012 el venezolano Víctor Martínez, quien se lesionó la rodilla izquierda entrenando con miras a los entrenamientos. Gracias a los amplios bolsillos del dueño del equipo, Mike Illitch—un propietario agresivo a la hora de gastar su propio dinero en sus Tigres y sus Red Wings del hockey sobre hielo de la NHL—los felinos pasaron de estar buscando un refuerzo barato y a corto plazo a firmar al mejor agente libre disponible, y por muchos años.
Ahora los Tigres deben de contar con un lineup bien temible. Estamos hablando de Fielder, el venezolano Miguel Cabrera, Delmon Young, Alex Avila, el dominicano Jhonny Peralta y Brennan Boesch, entre otros.
En el pitcheo está la superestrella Justin Verlander—Cy Young y JMV de la Americana en el 2011—más Doug Fister, Max Scherzer y Rick Porcello para abrir. El bullpen se ve sólido con el trío dominicano de José Valverde, Joaquín Benoit y Octavio Dotel.
Aun después de la lesión de Martínez y antes de la adquisición de Fielder, los Tigres eran los favoritos para volver a ganar la División Central de la Liga Americana. Dicha condición se confirma con la firma de éste último, ¿verdad?
Todo el mundo diría que sí, y yo tampoco puedo afirmar lo contrario. Pero en el béisbol, lo único que sabemos es que realmente no sabemos nada hasta que los partidos se realizan en el terreno de juego.
Hay varias interrogantes con los felinos: ¿Cómo será la defensa de Detroit con Cabrera en la tercera y Fielder en la primera? De por sí, el cuadro interior de los Tigres no era el de más habilidad atlética. Ahora es menos con Cabrera en la antesala. Fue por algo que hace unos años el toletero dejó de jugar dicha posición. Y eso que, con el paso del tiempo, el venezolano es cada vez más corpulento (léase, con más libras). Al lado de Cabrera estará el torpedero Peralta, quien no es conocido por su alcance en el campo corto, sobre todo a esta altura de su carrera. El dominicano Ramón Santiago y Ryan Raburn deben de formar un dúo sólido en la intermedia, al lado de Fielder, quien por más esfuerzo que haga por ser el mejor primera base posible, simple y llanamente no tiene mucha agilidad en la posición.
Antes de la firma de Fielder, el manager Jim Leyland había expresado que él y el gerente general Dave Dombrowski hablaron de un posible esfuerzo por agregarle velocidad y habilidad atlética al roster del equipo. La firma de Fielder es exactamente lo contrario. Cuando se le preguntó a Leyland sobre el particular en la rueda de prensa para presentar a Fielder como integrante de los Tigres, el capataz dijo lo siguiente, medio en broma y medio en serio: “Si le dan a la bola donde esperamos, podrán trotar.” Muy buena respuesta, pero no convence del todo.
Los Tigres de este año serán de mucho poder y de un sólido pitcheo abridor—aunque la rotación no es tan profunda como algunos piensan.
¿Será suficiente eso, sin otras facetas del juego?
Esta situación me recuerda un poco al invierno del 2007-08, cuando Detroit armó lo que se perfilaba como un verdadero trabuco. Adquirieron a Cabrera y a Dontrelle Willis de los Marlins y al colombiano Edgar Rentería de los Bravos. Llegando a la campaña del 2008 eran los fuertes favoritos de su división.
Fueron un desastre.
Un pésimo comienzo de la temporada puso el tono. Willis se desplomó por completo. Verlander lanzó bastante mal, al igual que Nate Robertson, Kenny Rogers y Jeremy Bonderman. Detroit terminó con marca de 74-88, bien lejos de la clasificación. Fue una lección que aprendemos casi todos los años: Los equipos no ganan campeonatos en el papel.
Ahora me pregunto si los Tigres del 2012 serán tan buenos como pintan en teoría.
Nueva realidad para Montero
PHOENIX – Por primera vez en bastante tiempo, de verdad escribo “Desde el Desierto”, es decir, desde mi hogar aquí en Arizona.
Como todo el mundo observó la semana pasada, los Yankees de repente han pasado de tener muchas interrogantes en torno a su rotación a contar con un superávit de pitcheo abridor, con Michael Pineda y Hideki Kuroda agregados al grupo que incluye también a CC Sabathia, el dominicano Iván Nova, el venezolano Freddy García, A.J. Burnett y Phil Hughes.
Mientras todo el mundo analiza la nueva realidad de los Yankees, hay que ver cómo será la situación del venezolano Jesús Montero en los Marineros. ¿Será el cátcher titular del equipo de Eric Wedge? ¿Lo pondrán en la receptoría de vez en cuando, bajo la tutela del veterano dominicano Miguel Olivo? ¿Será designado todo el tiempo?
Montero ha dicho en repetidas ocasiones que quisiera ser cátcher a nivel de Grandes Ligas, a pesar de las dudas acerca de sus habilidades defensivas detrás del plato. Lo que sí van a querer los Marineros, como era el caso de los Yankees, es que Montero esté en el lineup todos los días. El bateo del joven nunca se ha cuestionado. En Seattle lo más probable es que Montero se luzca como un bateador de canales, jugando en el espacioso Safeco Field.
Pero más allá de lo tangible en el terreno, estamos hablando de un ambiente totalmente distinto cuando se habla de Seattle y Nueva York. Ya todo el mundo sabe lo que es la Gran Urbe, con las tantas presiones y distracciones. Pero triunfar como Yankee tiene sus grandes ventajas, y hace apenas una semana y media Montero me expresó que se sentía bien contento al seguir en la organización de Nueva York, luego de tantos rumores de cambios en años anteriores. Lo he entrevistado varias veces desde el 2009, y siempre me dio la impresión de que tenía el temperamento indicado para convertirse en la próxima estrella de los Bombarderos del Bronx.
En Seattle, no habrá la presencia masiva de los medios como lo hay en Nueva York todos los días. Los Marineros tienen muchos años sin un alto perfil en Grandes Ligas. La ciudad queda lejos de todo en Estados Unidos y, por supuesto, los juegos allí comienzan muy tarde para la mayoría de los fanáticos en el resto del país.
En otras palabras, Montero va a comenzar de verdad su carrera en Grandes Ligas sin tantos ojos puestos en él como si estuviera en Nueva York. ¿Será un factor a su favor? ¿Será la “tranquilidad” de Seattle una ventaja o una desventaja?
Es una situación que me recuerda un poco al cambio de hace ocho años entre los Rangers y los Yankees que involucró a Alex Rodríguez y Alfonso Soriano. Mientras todo el mundo hablaba de A-Rod y su llegada a Nueva York, Soriano tuvo dos años bien productivos en Texas, en un equipo de mucho menos relevancia en ese entonces que los Yankees.
Sólo el tiempo dirá cómo responderá Montero con esta nueva realidad y oportunidad. Pero de nuestra parte, de repente existe la necesidad de ponerles mucho más atención a los Marineros en este 2012.
Programa de Novatos–sin precio
LEESBURG, Virginia – Ha sido bien interesante observar de cerca el programa Rookie Career Development, para los jóvenes que están a punto de subir a Grandes Ligas o que ya han saboreado algo de la vida en la Gran Carpa.
Ha sido maravilloso tener la oportunidad de ver el esfuerzo que hace MLB por orientar a estos peloteros en ascenso. Las sesiones se han conducido con mucha profesionalidad y con muchos recursos valiosos.
Desde expertos en manejo de la prensa, hasta pequeñas obras de teatro y la presencia de ex ligamayoristas de renombre, es bien redondo el trabajo realizado por la Oficina del Comisionado junto a la Asociación de Jugadores. Cuando dicen presente nombres como Rob Manfred de MLB y Michael Weiner del sindicato, se sabe que es algo que va en serio.
Aquí los peloteros aprenden a manejar sus finanzas. Aprenden a mantener a la distancia a fanáticos, fanáticas y “amigos” que no convienen. Aprenden a manejarse con profesionalidad con la prensa. Y aprenden a cuidarse del peligro de las drogas, tanto las recreacionales como las diseñadas para aumentar el rendimiento dentro del terreno.
Claro, son pocas personas en este mundo que se llevan de todos los consejos que reciben, por más acertados y sanos que sean. Yo no lo he hecho y en momentos he pagado el precio. Pero nadie puede decir que estos jóvenes no hayan escuchado lo indicado para orientarse.
“Es un programa muy bueno, es un programa de mucha enseñanza para todos los muchachos”, dijo el torpedero cubano del sistema de los Medias Rojas, José Iglesias. “Creo que es un programa muy divertido, pero a la misma vez con mucha información.”
Entre los ex peloteros que se encuentran aquí están el dominicano Miguel Batista, Jeffrey Hammonds, Rick Helling, Tony Clark, Bob Tewksbury y Dave Valle. Los paneles han sido bien interesantes, con anécdotas que sirven de ejemplo de lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer.
“Ellos saben mucho de béisbol, tienen muchos años aquí haciendo el mismo programa”, dijo el venezolano Jesús Montero, promisorio toletero de los Yankees de Nueva York. “La verdad es que hay que sacarle provecho a todas esas cosas que ellos dicen.”
Los jóvenes latinoamericanos han respondido en grande, expresando el valor que tiene para ellos participar en un evento de esta naturaleza. Ellos pretenden seguirles los pasos a otros ligamayoristas que han pasado por este programa como Derek Jeter, Alex Rodríguez, Alfonso Soriano, Neftalí Féliz, Vladimir Guerrero y Jim Thome, entre muchos otros.
“Es un programa muy bueno que enseña a uno desarrollarse, a aprender más sobre cómo asesorarse con la finanzas y el dinero de uno en el béisbol”, expresó el lanzador dominicano Alexander Colomé, del sistema de los Rays de Tampa Bay. “Nos asesoran bien para cuando uno llegue a las Grandes Ligas.”
“Me parece un programa maravilloso”, agregó el prospecto dominicano de los Reales de Kansas City, el derecho Kelvin Herrera. “Más o menos es cómo vivir la vida de Grandes Ligas en la manera económica y cómo manejarse con la prensa.”
En términos realistas, son pocos en esta programa los que tendrán carreras destacadas a nivel de la Gran Carpa—los puros números dictan esa realidad. Pero sí habrá un pequeño grupo que se hará un nombre relevante en Grandes Ligas. Será interesante ver cuántos de ellos se llevarán de lo que hayan aprendido aquí.

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