González mantiene a flote a Atlanta, a pesar de todo

PHOENIX – Los Bravos de Atlanta acaban de perder dos de tres encuentros ante los Diamondbacks, para caer a un empate en el Este de la Liga Nacional con los Nacionales.

Fredi GonzalezNo han podido contar con Kris Medlen ni con Brandon Beachy. Pero sí han puesto de su parte en algunos momentos el dominicano Ervin Santana, Gavid Floyd, Aaron Harang y Alex Wood.

Además, el colombiano Julio Teherán está teniendo una temporada de ensueño, mientras que el cerrador Craig Kimbrel se ha visto tan dominante como siempre en un bullpen diezmado por las lesiones de Jonny Venters y Jordan Walden, entre otros.

Del lado ofensivo, ha habido inconsistencia. Atlanta se encuentra en el penúltimo lugar de la Liga Nacional en carreras anotadas y el undécimo puesto en OPS (porcentaje de embasarse más slugging) y promedio colectivo. Chris Johnson, B.J. Upton y Dan Uggla (ya sentado mayormente) han sido las mayores decepciones del lineup.

Sin embargo, con todos los contratiempos que han tenido que pasar los pupilos del cubano Fredi González, los Bravos se encuentran en la cima de su división aún, junto a Washington—otro equipo afectado por las lesiones en el 2014.

“Falta mucho tiempo por delante, pero estoy muy contento con el equipo mío, especialmente el pitcheo”, dijo González, cuyo cuerpo monticular lleva efectividad colectiva de 2.96, la mejor de la Liga Nacional. “El pitcheo de nosotros ha aguantado muchas cosas. La ofensiva ha estado inconsistente. Pero con el pitcheo de nosotros, todos los días tenemos buen chance de ganar los juegos”.

Así es. Además, los Bravos tienen la suerte de que el Este de la Nacional tiene equipos que han sufrido muchas lesiones (léase Nacionales con Bryce Harper y Ryan Zimmerman, Marlins con José Fernández y Filis con Cliff Lee, entre muchos otros ejemplos). De hecho, Atlanta lleva el peor récord entre los seis punteros de las Grandes Ligas ahora mismo.

“Está para cualquiera”, dijo González al referirse a la división. “Yo creo que la división va a ganarla el que se mantenga sano, el que no tenga lesiones. Washington ha tenido muchas lesiones. Nosotros tuvimos lesiones al principio de los entrenamientos, pero durante la temporada no hemos tenido lesiones”.

Es admirable cómo los Marlins se han mantenido en la pelea a pesar de la ausencia del cubano Fernández, su as que se sometió a una cirugía Tommy John. Y aun sin Harper y otras figuras clave, los Nacionales están ahí mismo, a las puertas de la cima. Vale señalar que apenas 7.0 juegos separan al puntero del sotanero en estos momentos.

Ante tal situación, González ve la fecha límite de cambios como factor crucial para que un equipo se refuerce y empiece a tomar impulso en el Este.

“Creo que esta división se va a ganar (de parte de) quién haga un cambio clave antes del julio 31”, dijo González, quien lleva marca de 587-515 como manager de Grandes Ligas, incluyendo 311-236 con los Bravos desde el 2011 con dos clasificaciones y un título divisional.

Con una lucha que se perfila tan reñida, otra clave podría ser las series particulares entre equipos del Este en lo que resta del 2014.

“Cuando juguemos 18, 19 juegos contra equipos de la misma división, tenemos que ganar esas series”, indicó González.

Y para eso, un poco más de bateo de los estelares muy, pero muy bien pagados sería de gran ayuda.

Brayan Peña hace un aporte valioso en los Rojos

PHOENIX – Brayan Peña ha cumplido el papel clásico de receptor suplente desde que subió a las Grandes Ligas a mediados de la década pasada.

Johnny Cueto, Brayan PenaCon una defensa más que aceptable, una buena comunicación con los lanzadores y una presencia en el orden ofensivo como bateador ambidextro, el cubano ha sabido mantenerse en las Mayores durante 10 años.

Sin embargo, el valor del habanero va mucho más allá de los números, según su manager y sus compañeros del presente y del pasado. Con los Rojos de Cincinnati este año, el veterano de 32 años ha desempeñado un rol más importante todavía ante las lesiones de Devin Mesorasco y Joey Votto. Y por supuesto, ha sido clave también como “cátcher personal” del dominicano Johnny Cueto, quien disfruta hasta ahora de una excelente temporada sobre el montículo.

“La confianza que me ha depositado el manager Bryan Price ha sido muy importante”, le dijo Price a LasMayores.com durante la serie recién concluida entre los Rojos y los Diamondbacks de Arizona. “Él me ha dado la oportunidad de ir al terreno, de estar en el lineup y salir a jugar todos los días, de hacer lo que sea necesario para conseguir una victoria”.

Bien necesario ha sido el aporte de Peña en los Rojos este año. Un equipo diezmado por las lesiones, Cincinnati ha tenido que recurrir a muchos sustitutos.

Mesorasco se ausentó durante la mayor parte de abril con dos molestias distintas y, hasta su regreso a mediados de mayo, Peña inició 20 juegos en la receptoría en ese trecho.

Y ante la lesión de Votto en el cuádriceps izquierdo, Peña ha llegado a jugar 11 juegos en la inicial en sustitución de la superestrella.

“Estoy impresionado con la forma en que él se ha manejado”, dijo Price el mes pasado al referirse a Peña. “Es un muchacho que piensa primero en el equipo. Eso es lo que le ha permitido ser tan buen jugador de apoyo”.

Antes del 2014, Peña había jugado apenas cuatro partidos en la primera base a nivel de Grandes Ligas. Pero siempre estuvo dispuesto a hacer lo necesario para mantenerse en el lineup. El ajuste no ha sido fácil, pero el cubano tampoco ha hecho daño en la inicial, ya que aún no ha cometido errores en dicha posición.

“Requiere de mucho trabajo”, dijo Peña sobre su nuevo reto defensivo. “Todo el mundo cree que es fácil, pero no es fácil. Tienes que conocer a los jugadores contrarios y cuáles son las tendencias de ellos.

“También tienes que conocer a los del cuadro”, continuó Peña, quien afirma que ha tenido mucha ayuda en ese sentido del coach de los Rojos, el texano-mexicano Freddie Benavides. “Algunos tiran por encima del brazo, otros tres cuartos, otros sinkean la bola. Hay que saber cómo posicionarse para cuidar la raya, jugar straight up (alineación defensiva normal), dos pasos adelante, dos pasos atrás, hacer el corte, hacer las asistencias. Es una posición que requiere de muchas cosas, pero la gente cree que es fácil”.

RECIBIENDO LAS JOYAS DE CUETO

Peña ha estado detrás del plato para 10 de las 12 aperturas de Cueto esta campaña, incluyendo su joya del sábado en la que el dominicano no permitió carreras en 7.1 entradas para adjudicarse la victoria y mejorar su efectividad a 1.68—la más brillante de Grandes Ligas hasta ahora.

“En el caso de Johnny, estamos estableciendo una comunicación muy buena”, dijo el cátcher. “Nos entendemos bien dentro y fuera del terreno y somos buenos compañeros y amigos. Eso ayuda mucho a la hora de la compenetración dentro del trabajo, a la hora de ver los filmes (videos) y de (ver los reportes) de los jugadores del equipo contrario”.

PONE DE SU PARTE AL BATE

Cuando los Rojos le dieron un pacto de dos años y US$2.28 millones, el énfasis no era precisamente en el aspecto ofensivo, sino en la experiencia de Peña como receptor sustituto y su buen manejo de los lanzadores. Pero el bateador ambidextro ha sabido poner su granito de arena en el plato, con promedio hasta ahora .290 y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) 754. Además, ha conectado de hit en cada uno de sus siete partidos.

“Me siento bien”, expresó Peña sobre su desempeño con el madero. “He estado trabajando fuerte y he tenido un buen comienzo de la campaña. Las oportunidades me han ayudado a seguir en el lineup.

“Uno no quiere que (los compañeros) se lesionen y no quiere estar en el lineup por eso, pero el manager me dio la oportunidad de trabajar. Trato de no perderme en altas y bajas, sino que trato de mantenerme consistente. He tratado de aprovechar las oportunidades que el manager me ha dado, para que él no piense que se haya equivocado al ponerme y para que no se lamente de haberme incluido en el lineup”.

Más allá de sus aportes en puros números, versatilidad y rendimiento, Peña se ha ganado el respeto de su manager y de sus compañeros con su actitud positiva y apoyo a los demás—una fama que ha creado a través de su carrera con Atlanta, Kansas City, Detroit y ahora Cincinnati.

“Peña es de una calidad de carácter bien alta”, dijo Price. “Creo que no sólo se le estima de manera universal en nuestro equipo, sino también que se le respeta. Creo que hay una razón por la que él ha sido parte de equipos ganadores. Hace lo que sea necesario para beneficiar al equipo. Se necesita de esos muchachos”.

Agregó el jardinero Chris Heisey: “Su actitud y su falta de egoísmo son lo que más me impresionan. Sin importar cómo haya jugado durante un juego determinado o un trecho determinado, le importa genuinamente cómo les va a sus compañeros. Si ganamos el juego, él pudo haber tenido el peor partido de su carrera, pero estará contento. Esa es su meta número 1 de todos los días: ganar”.

A nivel colectivo, los Rojos no están donde quisieran estar en las posiciones de la División Central de la Liga Nacional. Pero definitivamente, Peña ha sabido poner de su parte.

“Vine a hacer un trabajo bueno, y trabajo positivo”, dijo. “Estamos muy satisfechos con el trabajo que hemos realizado hasta ahora”.

Termina el poder total de Towers-Gibson en D-backs

PHOENIX – Con la llegada de Tony La Russa a los Diamondbacks como “máximo directivo de béisbol”, son muchas las especulaciones sobre qué pasará con el gerente general del equipo, Kevin Towers, y el manager Kirk Gibson.

Kirk Gibson, Kevin TowersCon una nómina de más de US$110 millones—un récord en la historia de 17 años de la franquicia—Arizona llegó al 2014 decidido a mejorar el récord de 82-82 que había registrado en cada una de las dos temporadas anteriores, luego de su mágica campaña del 2011 que produjo 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Ante las lesiones del as Patrick Corbin, David Herández y Mark Trumbo, más actuaciones por debajo de muchas de sus demás figuras principales, los Diamondbacks empezaron este año perdiendo siete de sus primeros ocho juegos y, en el momento de anunciar la contratación de La Russa, tenían marca de 16-28—la tercera peor de Grandes Ligas. Con dos victorias seguidas sobre los Dodgers para cerrar el fin de semana, tienen ahora 18-28.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Decidirá La Russa trabajar con Towers y Gibson, u optará por una “limpieza” en la gerencia y en la cueva para comenzar de cero? El dueño del equipo, Ken Kendrick, y el máximo ejecutivo del club, Derrick Hall, afirman que su nuevo directivo tiene la potestad de hacer lo que le parezca más beneficioso para el equipo.

“Obviamente queremos mejorar en el terreno y éste fue un primer paso”, dijo el sábado Hall durante la rueda de prensa para presentar a La Russa. “Cuando empezamos a analizar de cerca nuestra situación y en qué dirección iríamos, de verdad preferíamos crear una posición para buscar a alguien como Tony La Russa. Cuando un Tony La Russa está disponible, quieres que él sea parte de tu equipo.”.

Hall también describió cómo será el rol del gerente general—sea Towers u otro—con la nueva situación:

“El GG se encargará de la operación diaria del equipo, mientras que La Russa tendrá la última palabra. De ahí el GG tendrá que ejecutar lo que se haya acordado”.

En otras palabras, a Towers se le ha quitado mucho poder y el mensaje está claro: Kendrick y Hall no están conformes con su trabajo.

Ha sido interesante la trayectoria de Towers en el desierto, luego de muchos años como GG de los Padres. En el 2011, el último año positivo de los Diamondbacks, el ejecutivo hizo una serie de maniobras que parecían geniales, trayendo a peloteros como J.J. Putz, David Hernández y Aaron Hill que fueron clave en el éxito de aquella edición de Arizona. Pero también adquirió ese año al cubano Juan Miranda, al venezolano Melvin Mora y su compatriota Armando Galarraga—ya saben cómo resultaron esas adquisiciones.

Desde entonces, Towers ha hecho cambios controversiales como el que envió a Jarrod Parker a Oakland por Trevor Cahill, el de Justin Upton a Atlanta y el de Adam Eaton a los Medias Blancas para traer a Mark Trumbo y Addison Reed. Y ni hablar de firmas dudosas como las de Jason Kubel y Cody Ross.

Ante esta clase de “golpe de estado”, muchos gerentes generales ya se irían de un equipo, por principio. Pero Towers ya ha pasado por esto. A mediados de la década pasada, los Padres trajeron a Sandy Alderson—GG de los Mets ahora mismo—para “supervisar” a Towers. Aunque hubo informes de que Towers buscó puestos en los Dodgers y los mismos Diamondbacks en ese tiempo, permaneció cuatro años más en San Diego con Alderson y el equipo gerencial que trajo éste.

“Llevo suficiente tiempo en el juego para saber que estas cosas suceden”, dijo Towers el sábado, exhibiendo una buena diplomacia. “Simplemente estoy contento de formar parte de la organización todavía, al menos por el momento”.

Gibson se expresó con aun más positivismo: “A nivel personal lo tomo como una gran oportunidad de mejorar”, dijo el capataz, quien guía a los Diamondbacks desde el 2010, al igual que Towers desde la gerencia. “Creo que (La Russa) tiene mucho que aportar. Ciertamente, estamos todos de acuerdo en tratar de mejorar”.

De su parte, La Russa apenas comienza sus labores en el desierto y expresó en términos bien generalizados su visión para el futuro.

“Si todos del lado competitivo de la organización están haciendo las cosas con la misma mentalidad, llegas a la meta más rápido y mejor”, dijo. “Esa es mi actitud, basándome en lo que me han encargado Derrick y Ken. Es bien básico, desde el corrido de bases hasta cómo mides el carácter de un pelotero y su deseo competitivo”.

¿Qué significa eso para Towers y Gibson? Aún no se sabe, pero de algo podemos estar seguros: Con Tony La Russa a cargo del lado de béisbol, como lo han expresado Kendrick y Hall, ha terminado la era del binomio Towers-Gibson y su poder absoluto en Arizona. Habrá mucha intriga. Habrá mucho interés en la dirección que tomen los Diamondbacks, desde el draft hasta el invierno y los movimientos que hagan.

La interrogante es si el viento desértico se llevará a Towers y Gibson. Aquí el consenso es que sí. Manténganse en sintonía.

Vuelve a cuestionarse la entrega de Canó. ¿Será justo?

PHOENIX – Fue la comidilla del día lo expresado por el futuro Salón de la Fama, Mariano Rivera, acerca de su ex compañero de los Yankees, Robinson Canó.

World Series Phillies Yankees BaseballLos comentarios son parte de un libro del panameño, “The Closer”, por publicarse en los próximos días. El periódico New York Daily News dio a conocer algunos extractos del libro que incluyen lo que dejó a muchos con la boca abierta: Rivera, el mejor cerrador de la historia y ganador de cinco anillos con los Yankees, preferiría en la segunda base a Dustin Pedroia, de los Medias Rojas, por encima de Canó en un juego de vida o muerte.

“Si tuviera que ganar un juego, para mí sería difícil elegir a alguien por encima de Dustin Pedroia como mi segunda base”, manifestó Rivera en el libro, destacando lo duro que juega el fogoso pelotero de Boston.

Obviamente lo escrito por Rivera tiene que interpretarse, en cierto modo, como una crítica de Canó. El dominicano jugó los primeros nueve años de su carrera junto al istmeño, antes del retiro de éste. De su parte, Canó dejó Nueva York durante el invierno del 2013-14 para firmar un pacto de 10 años y US$240 millones con los Marineros.

Así se expresó Rivera acerca de Canó para explicar su “selección” de Pedroia en la intermedia:

“El muchacho tiene tanto talento, no sé ni por dónde comenzar. No hay dudas de que es calibre Salón de la Fama. Es sólo cuestión de si encuentra la entrega que se necesita para llegar hasta ahí.

“No creo que Robby tenga ese fuego para ser el mejor…no se le ve esa pasión al rojo vivo que se le ve a la mayoría de los jugadores élite”.

Si se trata de una comparación entre Canó y Pedroia en los puros números, el dominicano gana esa partida de manera relativamente fácil. Andrew Marchand de ESPNNewYork.com expone eso muy bien en su columna, que precisamente es para argumentar que Rivera se equivoca al elegir a Pedroia por encima de Canó.

Pero como también expresa Marchand y otros reporteros—y como digo yo también—Rivera estuvo en medio de todo con Canó durante esos nueve años. Los números dicen mucho, pero como siempre, no cuentan toda la historia.

Jamás cuestionaría lo observado por un pelotero que está en el bullpen, en el dugout, en el clubhouse (en horarios sin la prensa) y en todo lo demás donde los de fuera—incluyendo a los reporteros—simple y llanamente no están presentes.

Tampoco voy a poner un argumento aquí de quién es “mejor” entre Canó y Pedroia. Son dos peloteros distintos que aportan mucho a sus respectivos equipos. En otro momento podría hacerse un análisis exhaustivo…pero hasta eso no definiría el debate de una vez por todas.

Lo que sí voy a cuestionar es que todos tengan que encajar en un modelo para ser considerados “entregados” o “fogosos” o, en el argot beisbolero, gamers. La idea es que si un pelotero no se ve con una mala mirada, no grita mucho, no choca con una pared a toda velocidad o hasta no es lo suficientemente “sangrón” (en buen mexicano), tiene menos deseo de ganar o de progresar a nivel individual.

Siempre me ha chocado el concepto de que un atleta tiene que ser de ese molde para ser considerado un jugador con “fuego competitivo” o entrega para triunfar. Todo el mundo es diferente. Todo el mundo se expresa distinto con sus palabras, su forma y su estilo.

Claro, el “joseo” de Canó ha sido cuestionado en algunos momentos. En el 2008 el manager Joe Girardi lo sacó de un juego por no correr duro hacia la primera al dar un rodado. Esta primavera el coach de bateo de los Yankees, Kevin Long, tocó ese mismo tema al referirse al dominicano.

Ahora bien, ¿es Canó un ganador? En siete de sus nueve años con Nueva York, lo Yankees clasificaron para los playoffs. Por supuesto, Canó estuvo rodeado de mucho talento en esa época, pero el dominicano fue parte íntegra de aquellas ediciones de los Bombarderos. Canó manejó el último out de la victoria de los Yankees en la Serie Mundial del 2009. Y recuerden que el año pasado, rodeado de mucho menos talento en Nueva York, terminó con 27 jonrones, 107 empujadas y OPS de .899 mientras los diezmados Yankees se mantuvieron en la pelea hasta mediados de septiembre.

En Seattle, Canó no ha tenido un inicio espectacular. A esta altura de su carrera, nadie sabe cómo seguirá produciendo. Pero el punto es el siguiente: ¿Ha dado lo mejor de sí Robinson Canó en su carrera? Sólo lo sabe él mismo. La mejor pregunta es ésta: ¿Aceptarías lo que ha dado Robinson Canó si fueras manager de Grandes Ligas? Todos sabemos la respuesta.

No todo el mundo es igual, ni encaja en la imagen que hemos creado para los atletas. Creo que es hora, después de tantos años, de aceptar lo que es Robinson Canó, su estilo y lo que ha brindado en el terreno de juego. Y punto.

Mal inicio ha puesto a la prueba la voluntad de D-backs

PHOENIX – No fue fácil ver el difícil primer mes de la temporada de los Diamondbacks. Iniciando la temporada con marca de 9-22—por mucho la peor de Grandes Ligas–Arizona terminó abril a 9.5 juegos de la cima del Oeste de la Liga Nacional, la segunda mayor desventaja de todos los equipos de las Mayores (los Cachorros llegaron a mayo a 10.0 del primer lugar de la Central de la Nacional).

Kirk GibsonHa faltado pitcheo más que todo. Y en ocasiones ha faltado defensa, con errores tanto físicos como mentales. Muchas veces cuando ha aparecido el pitcheo, los bates han brillado por su ausencia. Y viceversa. Así es que se llega a un récord tan negativo en tan poco tiempo.

Pero esfuerzo no ha faltado. Y los Diamondbacks tampoco se han dado por vencidos cuando todo luce perdido. Si queremos destacar algo positivo en el desierto, es eso.

Arizona cerró abril con un triunfo, su primero desde el viernes pasado, en un partido que había lucido todo el tiempo a favor de los Rockies de Colorado. Con dos outs y perdiendo 4-2 en el noveno inning, los Diamondbacks reaccionaron y empataron el juego con sencillo de dos carreras del venezolano Martín Prado. Y en el décimo, el compatriota de Prado, Miguel Montero, dio cuadrangular de oro para evitar una barrida a manos de los Rockies.

Fue un juego similar al del 23 de abril en Chicago, donde los Cachorros parecían estar encaminados a ganarle a Arizona por tercer día consecutivo. Pero los Diamondbacks anotaron cinco vueltas en el noveno—con hits clave de Prado y Montero—para darle un respiro al equipo.

En punto es el siguiente: Dígase lo que se diga sobre estos Diamondbacks, la escuadra no deja de luchar cada juego.

“De un mal momento se puede cambiar a un buen momento. Creo que de la manera que todos nos preparamos, trabajamos, tenemos derecho a tener esos cambios también”, me dijo en días pasados Prado al referirse a la reacción del equipo en Chicago, precisamente el 100 aniversario del Wrigley Field.

De su parte, Montero ha exhibido su condición de líder en el equipo al expresar de manera contundente su apoyo por el manager Kirk Gibson y el gerente general Kevin Towers, fuertemente criticados por estos lados.

Los Diamondbacks llegaron al 2014 con una nómina de US$110 millones y muchas expectativas, luego de temporadas consecutivas con récord de 82-82. Pero el inicio de la campaña ha sido una pesadilla para el equipo y sus fans. Mucha gente ha hecho el llamado para despedir a Gibson y Towers, pero vaya, fueron extendidos los contratos de ambos durante el invierno. No es una situación fácil.

En el caso de Gibson, todo el mundo lo recuerda como un jugador fogoso y con un temperamento explosivo en ocasiones. Pero ante la situación que encara ahora mismo en Arizona, el piloto ha mantenido la calma a nivel público. Y los jugadores afirman que así ha sido en privado también.

“Ha aguantado bien”, le dijo Montero al Arizona Republic. “Ha llegado con buena actitud todos los días. Estamos pasando por un mal momento, pero todos estamos aguantando y estamos unidos en esto”.

No hay una solución fácil ni una respuesta clara en torno a los Diamondbacks y su arranque del 2014. Lo único seguro es que el equipo aún está luchando cada turno, algo evidenciado por la victoria dramática en Chicago y la del miércoles en casa. Mientras ese aspecto siga intacto, habrá chance de reponerse y empezar a alcanzar un récord más decente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El valor de Uribe va mucho más allá del liderazgo

PHOENIX – Dondequiera que se busque, las métricas defensivas de Juan Uribe en la tercera base llaman la atención, además de las estadísticas más tradicionales.

Juan UribeCuando uno ve lo que hizo el dominicano en la esquina caliente la temporada pasada, se da cuenta de la calidad del veterano con el guante.

Uribe viene de registrar +15 en Defensive Runs Saved, +24.0 en Ultimate Zone Rating y +10.1 en Fielding Runs Above Average. Según BaseballReference.com, su WAR defensivo fue de 4.1, mientras que FanGraphs.com lo puso en 5.1—entre muchas métricas especializadas más.

Para los que gustan de los números más tradicionales, el infielder de 35 años encabeza a los antesalistas de la Nacional en lo que va del 2014 con 32 asistencias y aún no ha cometido errores—es decir, lleva porcentaje de fildeo de 1.000.

Mucha gente destaca el impacto de Uribe en los Dodgers en torno a su liderazgo y experiencia. Siempre se le ve con una personalidad activa y alegre en el clubhouse de Los Angeles. Además, se perfila como una figura clave como líder entre los latinoamericanos del equipo, inclusive como alguien que podría ayudar a orientar el joven cubano Yasiel Puig.

Sin embargo, el manager de los Dodgers, Don Mattingly, sabe lo más importante que trae el veterano: El rendimiento en el terreno de juego. De hecho, el capataz cree que Uribe debió ganar el Guante de Oro de la Nacional como tercera base la temporada pasada, premio otorgado al novato Nolan Arenado de los Rockies.

“Sé que el muchacho de Colorado lo ganó y él es muy bueno, pero normalmente tienes que ganarte un espacio antes de eso”, dijo Mattingly durante la barrida que le propinaron los Dodgers a los Diamondbacks durante el fin de semana en el Chase Field de Phoenix. “Juan estuvo tremendo el año pasado. Sé que tuvo el <i>ranking</i> número uno el año pasado (en métricas avanzadas), calibre Guante de Oro. Estoy sorprendido de que no lo ganara el año pasado”.

En lo que va del 2014 Uribe no sólo ha seguido con su buena defensa, sino también ha rendido al bate. El oriundo de Palenque, R.D. lleva promedio de .358 en 53 turnos al bate con OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .906, además de encabezar al Viejo Circuito en dobles con siete.

“Ha sido grandioso”, dijo Mattingly acerca del dos veces campeón de la Serie Mundial (2005 con Medias Blancas, 2010 con Gigantes). ¿Se le subestima? No sé, pero sé que nosotros sí sabemos lo bueno que es”.

Ramírez quiere poner en alto el nombre de su país

PEORIA, Arizona – Nicaragua ha tenido una presencia discreta en el béisbol de Grandes Ligas desde 1976, cuando el primero y más destacado jugador de dicho país, Dennis Martínez, debutó en la Gran Carpa con los Orioles de Baltimore.

Erasmo RamirezUn total de 12 nicaragüenses han militado en equipos de las Mayores, incluyendo tres activos ahora mismo: Erasmo Ramírez, Everth Cabrera y Wilton López.

Después de Martínez—líder de todos los tiempos en victorias entre los lanzadores latinoamericanos con 245—los que más impacto han causado en el mejor béisbol son Vicente Padilla, Marvin Bernard y Cabrera, quien ahora mismo trata de restablecerse como torpedero de los Padres luego de ser suspendido a raíz de su vínculo con la Clínica Biogénesis.

De su parte, Ramírez parece tener posibilidades de ser uno de los ligamayoristas más destacados de la tierra de Miguel Larreynaga. Proyectado como el tercer abridor de los Marineros para el 2014 (y segundo mientras se ausente el japonés Hisashi Iwakuma), el derecho pretende poner el alto el nombre de Nicaragua.

“La idea mía es demostrar que en mi país también hay atletas, hay calidad, hay deportes, hay jóvenes que pueden dar mucho”, nos dijo Ramírez, quien ha tenido una excelente actuación en la Liga del Cactus con Seattle. “Me alegra de que en los últimos años se haya estado firmando a muchos peloteros, tanto lanzadores como bateadores”.

En países y territorios como la República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, Panamá y México, hay muchos ídolos que seguir, incluyendo exaltados al Salón de la Fama de Cooperstown. Pero en Nicaragua no tanto—básicamente el nombre de Martínez, autor de un juego perfecto en 1991, tiene un “monopolio” en ese sentido entre sus compatriotas.

“Siempre escuché de Dennis Martínez”, dijo Ramírez al tocársele el tema. “Él siempre fue quien tuvo los mayores años en Grandes Ligas”.

El diestro de Seattle pretende forjar una identidad propia como nicaragüense, siendo el jugador número 11 de su país en pisar un terreno de Grandes Ligas. No desestima ni menosprecia a los pioneros nica que han jugado en las Mayores, sino que quiere que cada uno brille con luz propia.

“La idea ahora es que ellos mismos pongan en su mente, ‘Yo soy yo’, sin importar un ídolo”, expresó Ramírez sobre los aspirantes a pelotero profesional de su país. “Siempre hay un punto de referencia, pero cada uno es diferente”.

En el 2014, Ramírez tiene la oportunidad de empezar a dejar huella en Grandes Ligas como lanzador y, de paso, poner el ejemplo para sus compatriotas.

 

 

 

 

 

Peloteros cubanos a la prueba en Grandes Ligas

SURPRISE, Arizona – Alexander Guerrero enfrenta muchos retos ahora mismo al iniciar su carrera profesional en los Dodgers, después de su trayectoria en Cuba.

Alex GuerreroLos éxitos de sus compatriotas Yasiel Puig (también su compañero de equipo en estos entrenamientos), Yoenis Céspedes y Aroldis Chapman, entre otros, anheló a Guerrero a lanzarse y desertar de Cuba con el fin de ser ligamayorista.

“Por eso vine para acá”, nos dijo en días pasados Guerrero, quien trata de aprender a jugar la segunda base luego de ser torpedero durante toda su carrera. “Dije, ‘Si ellos tienen éxito, yo también lo voy a tener porque ellos jugaron en la misma pelota que jugué yo y tuve los mismos éxitos que ellos allá en Cuba.

“Eso es lo que me dio el aliento de venir para acá”.

A través de los años, hemos escuchado diversos análisis sobre la calidad del béisbol cubano, su supuesto declive y cómo ha evolucionado (o decaído) en los últimos tiempos.

En la Serie del Caribe del 2014, la representación cubana no lució nada bien, aunque está por definirse si ésa fue una auténtica muestra del nivel general del béisbol en la isla.

Lo que sí se sabe es que ha variado el nivel del pelotero cubano en los Estados Unidos, dependiendo de su edad, su ética de trabajo y su mero talento.

No todos los peloteros cubanos de los últimos años han sido un éxito aquí, por supuesto. Algunos han sido buenos y otros “regulares”, mientras que algunos han sido fracasos totales.

En muchas ocasiones, la interrogante ha sido la siguiente: ¿Qué tan preparado está el pelotero cubano para jugar al más alto nivel aquí, viniendo de la Serie Nacional y competiciones internacionales con la selección?

“El béisbol de Cuba tiene calidad pero no se parece al de aquí”, dijo Guerreo al tocar el tema. “Este béisbol es fuerte, mucho más que el de Cuba. Pero cuando el pelotero tiene talento y las herramientas, puede jugar en cualquier liga del mundo. Es cuestión de adaptación al sistema, a la forma de jugar de ellos.

“Ya cuando tú tengas esas cosas bajo tu control, tú puedes jugar en el béisbol que sea”.

Precisamente en Glendale, Arizona–sede de los entrenamientos tanto de Medias Blancas como Dodgers–no sólo está Guerrero tratando de adaptarse al béisbol de aquí, sino también otro cotizado cubano, José Abreu, con los Patipálidos. Guerrero tiene contrato cuatro años y US$28 millones con Los Angeles, mientras que Abreu recibió US$68 millones por seis años de Chicago.

Confianza en su talento sí hay. El tiempo dirá si podrán dar la talla en su nuevo ambiente.

Aún por juzgarse el cambio de García e Iglesias

GLENDALE, Arizona – Aún no sabemos los resultados a largo plazo del cambio realizado el pasado 30 de julio entre los Medias Blancas, Tigres y Medias Rojas.

Avisail GarciaCuando Jake Peavy pasó de Chicago a Boston, el cubano José Iglesias de Boston a Detroit y el venezolano Avisaíl García de Detroit a Chicago, se desató una serie de ramificaciones a corto plazo que se vieron claramente: Peavy ayudó a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial, Iglesias sustituyó muy bien al suspendido torpedero dominicano Jhonny Peralta en los Tigres y García llegó a los Medias Blancas como su jardinero derecho del futuro.

Peavy aún está bajo contrato en Boston, que se coronó campeón y justificó claramente la decisión de desprenderse de Iglesias, quien se había perfilado como su paracorto del futuro antes del cambio.

En realidad, lo que más se puede debatir ahora es quién sacó la mejor parte del negocio entre los Tigres y los Medias Blancas. Esencialmente, desde el punto de vista de Detroit es justo ver la transacción como un cambio de García por Iglesias.

¿Justificará Iglesias con su brillante defensa la decisión del GG Dave Dombrowski de ceder a García?

Primero que nada, hay que señalar que Dombrowski ha lucido como un genio con sus cambios a medio camino del 2011 al 2013. Recuerden lo que hizo Doug Fister hace tres años luego de llegar a los felinos. Hace dos campañas, los venezolanos Omar Infante y Aníbal Sánchez hicieron aportes clave para ayudar a los Tigres a ganar su división y llegar a la Serie Mundial. Y por supuesto, Iglesias al final de la temporada pasada cayó como anillo al dedo en las paradas cortas ante la ausencia de Peralta.

Pero también hay que destacar lo que tuvo que dar Dombrowski por Iglesias. García era el prospecto número 2 de los Tigres, según MLB.com, en el momento del cambio. Es muy probable que los Tigres jamás hubieran canjeado al venezolano de no haberse presentado la “emergencia” de la inminente suspensión de Peralta.

Al adquirir a Iglesias, Detroit resolvió la situación del campo corto a largo plazo, pero en realidad fue un proceso apresurado. Al mismo tiempo, los felinos se encuentran ahora con lo que se ve como un verdadero hueco en el bosque izquierdo. Andy Dirks, Rajai Davis y Don Kelly son buenos jardineros suplentes, pero juntos no llegan a aportar la ofensiva necesaria desde dicho puesto.

Se ve aun más precaria la situación si uno recuerda que el guardabosque derecho del equipo, Torii Hunter, cumplirá los 39 años en julio. Hunter ha rendido de manera consistente en las últimas temporadas, pero nadie sabe si eso continuará al tomar en cuenta el declive normal de un pelotero de tanta edad.

El prospecto de lujo Nick Castellanos, proyectado como el tercera base titular de los Tigres al trasladarse el venezolano Miguel Cabrera a la primera, también ha sido señalado como posibilidad en los jardines. Pero para que eso sucediera, habría que llenar otro hueco en la antesala.

Ahora volvamos a la pregunta planteada en un principio: ¿Justificará Iglesias con su defensa el cambio?

El cubano es un mago con el guante—nadie duda de eso. Y el año pasado, sobre todo con Boston, bateó mucho más de lo esperado. Pero en liga menor había decepcionado en el aspecto ofensivo, y nadie sabe cómo podrá hacer los ajustes ahora que los lanzadores de la Americana lo conocen más.

Claro, tampoco sabemos si García rendirá como se espera en Chicago. Pero con los Medias Blancas, tendrá la oportunidad que jamás recibió en los Tigres. El 2014 era el año lógico para García en Detroit. La Clínica Biogénesis, más la urgencia de los felinos de ganar el año pasado, cambiaron esos planes.

Desde mi óptica, se sentirá bastante la ausencia de García en los felinos. Esta temporada veremos si el destino dañó el proyecto a largo plazo de Dombrowski y los jardines de los Tigres.

Canó pondrá el “esfuerzo” de la producción en Seattle

PEORIA, Arizona – El 14 de septiembre del 2008 en un partido entre los Yankees y los Rays, Robinson Canó no le llegó a un rodado conectado por Cliff Floyd, quien aprovechó para llegar a la segunda base cuando el dominicano no corrió fuerte hacia la bola en los jardines.

Robinson CanoEl manager de Nueva York, Joe Girardi, sentó a Canó para el resto de dicho juego y para el día siguiente.

Al fin y al cabo fue un incidente que no tuvo mayores consecuencias, por lo menos a corto plazo. Canó reanudó su excelente producción en el 2009 para ayudar a los Yankees a ganar la Serie Mundial y continuó siendo un pilar del lineup neoyorquino hasta que se fue a Seattle vía la agencia libre este invierno.

Sin embargo, en días pasados el coach de bateo de los Yankees, Kevin Long, revivió la controversia de una supuesta falta de “joseo” de Canó al alegar que el segunda base no le corre con suficiente esfuerzo a la primera base al conectar rodados de out y que eso lo hace lucir mal.

En su primer día con su nuevo equipo, Canó no quiso hablar del tema al preguntársele por el particular.

“No voy a hacerle caso a eso”, dijo el pelotero de 31 años, que empieza la primera temporada de un contrato de 10 años y US$240 millones que firmó con los Marineros. “Sólo quiero hablar de Seattle. Lo que sea que hayan dicho ellos, no voy a ponerle caso”.

Canó tiene el talento para hacer lucir muy fácil lo que para muchos es bien difícil. La imagen del dominicano casi “flotando” hacia un rodado por la segunda almohadilla y haciendo un tiro fuerte y preciso a la primera se convirtió en una constante en el Bronx desde el 2005 hasta el año pasado.

A veces se produce la idea de que Canó no se está esforzando mucho. “Ese es mi estilo”, nos dijo el intermedista durante los playoffs del 2009, a poco más de un año de la mini-controversia con Girardi.

Ese “estilo” rindió no sólo un gran alcance y un fuerte brazo en la segunda base—Canó ganó Guantes de Oro tanto en el 2010 como el 2012—sino también un bate que solía producir unos 30 jonrones, 100 empujadas, promedio de .300 y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) entre .850 y .910 durante la mayor parte de su carrera en los Yankees.

“En el gran panorama, ¿preferiría tener a un muchacho que juegue 160 partidos bateando .300 y empujando más de 100? Aceptaré eso”, dijo el nuevo manager de Canó en Seattle, Lloyd McClendon.

En otras palabras, McClendon quiere que Canó, todo un veterano, sea su propio “policía” en ese sentido. Y si llega a dejar de correr al 100% de vez en cuando si el out es seguro–con tal de mantenerse bien de las piernas y con una energía aceptable durante una temporada maratónica–que así sea.

“Hay un elemento humano en este juego”, dijo McClendon después de la primera práctica de Canó con los Marineros. “Si das un rodado a la segunda, te baja la cabeza y estás decepcionado. Recuerdo (como jugador) que yo daba un elevadito y, enojado, no corría a la primera.

“¿Es vagancia eso? No creo”.

Cuando se le preguntó sobre el particular, McClendon se vio bastante molesto y dijo que no tocaría más el tema. Pero dejó a todos con esto:

“Una cosa que a mí me enseñaron es que te preocupas por tus peloteros, no los de otro equipo. No sabía que él (Long) era el portavoz de los Yankees de Nueva York.

“Lo que a mí me preocupa es lo que haga Robinson Canó vistiendo el uniforme de los Marineros de Seattle. No me importa (nada) lo que hizo con los Yankees”, continuó el piloto. “Tuvimos una excelente plática y él quiere ser muy productivo vistiendo el uniforme de los Marineros de Seattle. Quiere ser muy buen compañero.

“Cuando alguien ataca a uno de mis peloteros, lo voy a defender. Si él no te cae bien…” Aquí no podemos completar lo que dijo McClendon, por cuestiones de etiqueta. Pero ya se imaginan que fue algo fuerte para defender a Canó.

Estoy de acuerdo con su postura. Y de paso, me parece que fue la mejor forma de parte de McClendon de iniciar la Era Canó en Seattle.

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