Mets-Reales, duelo para ponerle fin a una sequía

KANSAS CITY – La Serie Mundial entre los Mets y los Reales terminará dándole fin a una de dos largas sequías de títulos. Los neoyorquinos no alcanzan la máxima gloria del béisbol de Grandes Ligas desde 1986, mientras que octubre del 2015 marca el 30 aniversario de la última corona conquistada por los “Monarcas”.

campeones_85_86Curiosamente, esos títulos en años consecutivos de los Reales y los Mets, respectivamente, se aseguraron en Juegos 7 realizados en una misma fecha: el 27 de octubre. Y ambos fueron después de Juegos 6 de mucho drama y controversia. En el caso de Kansas City, los Reales se beneficiaron de una equivocación del árbitro Don Denkinger en el noveno inning de dicho partido, en una jugada que les abrió el camino hacia la victoria. Y por supuesto, los Mets estaban al borde de la derrota en su propio sexto choque en 1986, antes de un colapso de los Medias Rojas que culminó con el famoso error de Bill Buckner ante un rodado conectado por Mookie Wilson.

Pero más allá de los grandes recuerdos (con la excepción de los fanáticos de San Luis y Boston) de aquellas series, salió una lección importante de ambas: En el béisbol, nunca se sabe cuándo va a ser la próxima oportunidad de un equipo determinado, por más talento que tenga ni por más brillante que se vea el futuro.

Tomen como ejemplo a los Mets de 1986. El roster construido por el gerente general Frank Cashen tenía de todo. Pero aun con nombres como Darryl Strawberry, Keith Hernández, Gary Carter, Dwight Gooden, Ron Darling y un sinnúmero más de jugadores brillantes y en su apogeo, esa generación de los Metropolitanos jamás volvió a alcanzar el Clásico de Otoño. Los fanáticos de Queens tendrían que esperar hasta el 2000 para ver a su equipo en una Serie Mundial. Y todos recordamos cómo los Mets fueron dominados por los Yankees en aquel octubre.

En cuanto a los Reales se refieren, tuvo sus inicios en 1986 un largo capítulo oscuro para la franquicia. A unos 10 meses de haber llevado a Kansas City al título, el manager Dick Howser fue diagnosticado con un tumor en el cerebro. Howser murió al año siguiente.

Los Reales jamás compitieron en serio por la clasificación durante el resto de los 80 y en ningún momento de las siguientes dos décadas. Y con la muerte en 1993 del fundador y dueño del equipo, Ewing Kauffman, Kansas City entró en un período de pocos recursos económicos durante una época en la que equipos “ricos” aplastaban a franquicias “pobres”.

Definitivamente, una Serie Mundial entre los Mets y los Reales tiene en sí un mensaje claro: Hay que disfrutar las victorias cuando llegan, porque jamás se sabe cuándo volverán a verse.

 

 

 

Los Dodgers apuestan a su nueva “profesionalidad”

LOS ANGELES – Desde el principio de los entrenamientos y, sobre todo, después de amarrar su tercer título divisional en forma consecutiva, Don Mattingly ha hablado de una mayor profesionalidad de los Dodgers del 2015 que las dos ediciones anteriores del equipo.

Don Matingly, Andrew FriedmanTambién lo ha dicho J.P. Howell, con contundencia. Lo ha dicho A.J. Ellis. Y lo ha dicho Adrián González, aunque el mexicano a la vez ha enfatizado que es imposible comparar un año con otro y, por ende, criticar a los Dodgers del 2013 y del 2014.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Los Dodgers del 2013 cosecharon 92 victorias y les ganaron una aguerrida serie de playoffs a los Bravos. La edición del 2014 ganó 94 partidos, dos más que la de este año.

Según Ellis, los Cardenales—equipo que eliminó a Los Angeles en las últimas dos postemporadas–eran “más fuertes a nivel mental” que los Dodgers. Y Howell afirma que ganar tantos juegos del 2013 al 2014 no fue nada divertido, debido a la tensión en el clubhouse.

No se ha señalado a nadie en particular a la hora de criticar la actitud de los Dodgers previo al 2015, pero los nombres de los que se han ido y los que han llegado hablan por sí solos.

Después de ser eliminado por San Luis en la primera ronda de los playoffs del 2014, Los Angeles esencialmente le quitó todo el poder al gerente general Ned Colletti, quien fue trasladado a un puesto de “consultor”.

Andrew Friedman, el “gurú” de los exitosos Rays del 2008 al 2013, llegó para encargarse de las operaciones de béisbol de los Dodgers.

Matt Kemp fue canjeado, al igual que Dee Gordon. El dominicano Hanley Ramírez se fue vía la agencia libre. El quisqueyano Juan Uribe empezó la temporada en Los Angeles, pero fue cambiado a Atlanta cuando Justin Turner se adueñó de la titularidad en la tercera base. (Ahora Uribe, siempre bien querido y carismático en los vestuarios, pertenece a los Mets, pero está lesionado y no jugará en la Serie Divisional contra los Dodgers). Tampoco está con el equipo Brian Wilson.

Las llegadas más notables fueron de Jimmy Rollins y Howie Kendrick, para formar una nueva combinación de la doble-matanza. También aterrizó en Los Angeles el receptor cubano Yasmany Grandal, en el cambio por Kemp.

También “llega” una vez más Yasiel Puig, quien se ha visto mucho menos dominante—dentro y fuera del terreno—debido a dos lesiones en la corva izquierda. El cubano vuelve a integrarse a los Dodgers para la serie contra los Mets, aunque no se sabe cuánto podrá aportar luego de una temporada decepcionante y de largas ausencias por lesión.

Lo interesante de la idea de que estos Dodgers sean “más profesionales” es que nada de eso valdrá si no se juega un buen béisbol. Si Los Angeles, con su nómina de más de US$300 millones, alcanza la Serie Mundial, mucha gente señalará el cambio de ambiente como un elemento clave del éxito.

¿Y si se imponen los brazos jóvenes de los Mets, Noah Syndergaard, Jacob deGrom y Matt Harvey? Otra historia tendrá que contarse.

Welington Castillo se ve reivindicado en Arizona

PHOENIX – Cuando Welington Castillo fue canjeado de los Cachorros a los Marineros y finalmente a los Diamondbacks en junio, tanto él como el manager de Arizona, Chip Hale, afirmaron que con juego regular, el dominicano podía rendir al bate y ser pieza importante en el equipo.

Welington CastilloFueron palabras acertadas.

Castillo, relegado a un rol irrelevante en los Cachorros después de ser cátcher titular de Chicago los dos años anteriores, dio la cara por los Diamondbacks. Recibió elogios de parte de Hale por su forma de manejar un cuerpo monticular que tuvo que conocer “sobre la marcha”. Y su actuación al bate también estuvo a la altura.

En 80 juegos y 303 veces al plato vistiendo el uniforme de Arizona, Castillo conectó 17 jonrones, empujó 50 carreras y tuvo OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .810.

Para que todo el mundo tenga una idea de lo que hizo Castillo con el madero en el desierto, vale señalar que en las Grandes Ligas este año, solamente dos receptores con al menos 300 veces al plato tuvieron OPS de .800 o más: Buster Posey y Nick Hundley, jugando éste último sus partidos como local en el Coors Field de Colorado. Así de bien le fue a Castillo en los Diamondbacks.

“Le doy gracias a Dios por tener la oportunidad de estar aquí y de tener un año como éste, especialmente saludable”, dijo Castillo. “Desde que llegué aquí, todo el mundo me dio la confianza de jugar todos los días, de jugar y no preocuparme por nada. Creo que eso me ayudó mucho con la confianza, estar ahí todos los días, no importa que tenga un juego malo. El próximo día iba a estar jugando”.

No se sabe qué va a pasar con la receptoría de los Diamondbacks para el 2016. La adquisición de Castillo y la de Jarrod Saltalamacchia en medio de la temporada recién concluida se vieron necesarias por las lesiones del cátcher titular Tuffy Gosewisch y el sustituto Gerald Laird. Gosewisch se ve como una opción para la próxima campaña y, además, Arizona prepara al joven venezolano Oscar Hernández para el futuro. Pero lo cierto es que Castillo ha puesto sus argumentos para tener mucho tiempo de juego, en el equipo que sea.

Con su buen 2015, Castillo se ve más alentado que nunca, con hambre de seguir progresando.

“Me siento muy bien con el año que he tenido, pero pienso que puedo ser más”, dijo Castillo. “Siempre pienso que puedo hacerlo mejor y que puedo seguir mejorando en todos los aspectos”.

 

 

Puig sigue siendo una incógnita para los Dodgers

PHOENIX – Durante el 2013 y el 2014, Yasiel Puig fue parte íntegra de unos Dodgers que ganaron el Oeste de la Liga Nacional. Pero este año, debido a lesiones en la corva izquierda, el jardinero cubano ha participado en apenas 77 juegos por los azules.

Yasiel Puig, Stan Conte, Don MattinglyPese a dicha situación, la edición de Los Angeles del 2015 ha podido salir adelante sin uno de sus cañones más importantes de las dos temporadas anteriores.

“Obviamente, es un jugador talentoso que hace falta en el lineup. Pero en un sentido, eso demostró nuestra profundidad en los jardines, con Carl (Crawford) y (Andre Either) dividiendo tiempo con (Justin Turner) y (Scott) Van Slyke”, dijo Don Mattingly, manager de los Dodgers.

Mattingly sí ha contado con una buena cuota de talento en el roster de los Dodgers en los últimos años. Pero el capataz también ha sabido navegar esas aguas turbulentas de lesiones, cambios de jugadores y algunas personalidades “especiales”, tanto dentro como fuera del terreno. Ahora Los Angeles parece tener casi asegurado un tercer título divisional consecutivo, algo sin precedente en los anales la franquicia en toda su historia en Californiay Brooklyn.

Pero queda la interrogante sobre Puig. El cubano ha sido emblemático de los Dodgers ganadores de esta generación, con su inmenso talento, su flamante personalidad y sus demostraciones espectaculares en el terreno de juego.

¿Podrán los Dodgers volver a contar con él en el 2015?

“Se está poniendo tarde, pero aún creo que tiene posibilidades de volver a jugar”, dijo Mattingly. “Es tan difícil de predecir. Tiene que jugar (ahora para ser un factor en octubre). Obviamente, hace falta”.

Claro que el talento de Puig hace falta en cualquier lineup. Pero en el 2015, el cubano no ha impactado tanto con el madero como lo hizo en sus primeras dos campañas en Grandes Ligas. Con un slash line de .256/.324/.440, el jardinero de 24 años ha registrado sus peores números en promedio, porcentaje de embasarse y slugging.

“Ha tenido dos lesiones diferentes en la corva. Por eso no ha entrado en un ritmo de verdad, para ser justo con él al hablar de esta temporada”, dijo Mattingly. “Se perdió mucho tiempo al principio y eso afectó su <i>timing</i> y su ritmo este año. Creo que todo le hubiera llegado. Cuando continúas con lesiones, es difícil entrar en ritmo”.

Los Dodgers están en el noveno lugar en carreras anotadas en la Liga Nacional. Si a Los Angeles le toca una primera serie de playoffs contra los Mets y lanzadores como Matt Harvey, Jacob deGrom y Noah Syndergaard, podría ser clave el trueno de un Yasiel Puig en salud y en ritmo.

Orlando quiere abrirles el camino a más brasileños

KANSAS CITY – Definitivamente, Paulo Orlando es un pionero del béisbol como el tercer brasileño en la historia de Grandes Ligas.

Paulo OrlandoEl jardinero de los Reales no es una estrella, sino un jardinero suplente en el roster del equipo. Pone su granito de arena en Kansas City, pero tal vez sea de más importancia el camino que les está abriendo a sus compatriotas en el béisbol.

“Muy orgulloso”, dijo Orlando sobre su condición de tercer ligamayorista brasileño, después de Yan Gomes (nacido en Brasil pero formado en Miami) y Andre Rienzo, todos oriundos de Sao Paolo. “Uno viene jugando y trabajando duro”.

La historia del béisbol en Brasil, un país con fiebre de fútbol todo el tiempo, tiene sus raíces en la amplia colonia japonesa que empezó a dejar huella en tierras “cariocas” desde la primera década del Siglo 20.

“Ellos siempre han jugado torneos”, dijo Orlando, quien empezó a jugar pelota a los 12 años de edad, precisamente dentro de la comunidad japonesa en Brasil. “No era algo tan serio, pero en los últimos años los jugadores jóvenes están viendo que tienen la oportunidad de buscar una firma y perseguir ese sueño de Grandes Ligas”.

Major League Baseball, a través de sus Elite Camps que han incluido figuras como Barry Larkin y Steve Finley, entre otros, ha fomentado la práctica del béisbol en Brasil como parte de su esfuerzo por globalizar el deporte.

“Creo que la Major League está haciendo un trabajo muy bueno e importante”, expresó en un excelente español Orlando, de 29 años. “Eso viene creándoles un sueño a los jóvenes que buscan una firma”.

Orlando, un ex destacado del atletismo en su país, depende mucho de la velocidad en su juego. El 12 de abril de este año en el Angel Stadium, conectó dos triples frente a los Angelinos. Otro momento destacado fue un jonrón con bases llenas para dejar en el terreno a los Rays el 7 de julio.

En este 2015, su año de novato, batea .233 en 57 juegos, con cinco triples, ocho dobles, cuatro jonrones y 18 empujadas en un total de 176 turnos oficiales.

Ahora tiene en la mira volver a Brasil este invierno por primera vez desde que debutó en Grandes Ligas, para dar charlas e instarles a los prospectos de su país a seguir trabajando para avanzar en el béisbol. Pero antes de eso, Orlando tiene en agenda ser parte de unos Reales que buscan ganar un título de la Serie Mundial.

“Eso es lo mejor”, dijo el guardabosque al hablar de formar parte de esta edición de Kansas City. “Hoy siento que ellos son mi familia, mis hermanos y eso es lo más importante para un equipo.

“Estamos ganando muchos juegos. Cada vez que vengo para el estadio es a motivar a los jugadores y también de ser necesario, hacer mi trabajo”.

Diamondbacks: Entre el presente y el futuro

PHOENIX – Si uno se pone a ver las posiciones del Comodín desde un punto de vista analítico, se ve muy, pero muy difícil que los Diamondbacks conquisten uno de los dos puestos en la Liga Nacional.

A.J. Pollock , David Peralta,Arizona llegó al lunes con marca de 56-58, a 8.0 juegos de los Cachorros por el segundo Comodín—y con dos otros equipos, San Francisco y Washington, más cerca de Chicago que los desérticos.

Sin embargo, con el segundo Comodín establecido en el 2012, equipos con los Diamondbacks pueden guardar esperanzas de playoffs hasta las últimas semanas de una temporada.

Algo curioso de esa nueva realidad es el esfuerzo de pensar en el futuro—como hizo Arizona al cambiar durante el fin de semana al mexicano Oliver Pérez y a Cliff Pennington por prospectos—y al mismo tiempo seguir luchando por la ligera posibilidad de colarse como Comodín.

“El trabajo de nuestra oficina central es identificar un canje que nos vaya a ayudar a largo plazo, sin matarnos a corto plazo. Y mi trabajo es ganar el juego en una noche determinada. Entiendo eso”, dijo el manager de los Diamondbacks, Chip Hale, al tocar el tema. “Lo que me compete es la mentalidad de nuestros jugadores. Hay que hacerles saber que no estamos tirando la toalla”.

Lo expresado por Hale representa el nuevo reto de las organizaciones con un segundo Comodín. Anteriormente, con uno solo, el panorama se veía bastante claro para el 31 de julio (fecha límite de cambios sin que los jugadores pasen por la lista de waivers) y mucho más para el 31 de agosto (fecha límite para que un jugador canjeado pueda participar en la postemporada).

“Hicimos algunos movimientos en los que (el gerente general) Dave (Stewart) consiguió los nombres que quería y estábamos dispuestos a hacer esos negocios, porque sentíamos que eso nos ayudaría a largo plazo”, dijo Hale. “Pero a corto plazo, a mí me toca mantener a los 25 jugadores el roster por el camino indicado.

“Vamos a darle con todo hasta el final y vamos a luchar todas las noches para ganar. De repente mirarás y verás que estás en una situación en la que podrías estar con una oportunidad para los playoffs”.

¿Será posible? Bastante difícil, sí. Pero nada es “imposible” hasta que un equipo sea eliminado matemáticamente. Con eso en mente, sigue firme la asistencia en el Chase Field. Siguen los jugadores luchando por una meta colectiva a esta altura de la temporada. De eso se trataba el segundo Comodín.

Roberto Clemente, la voz que ha hecho tanta falta

SECAUCUS, New Jersey – Una pregunta que muchas personas se han hecho en las últimas décadas es la siguiente: ¿Qué hubiera pensado Roberto Clemente de los tantos honores que se le ha rendido a su memoria?

20150730_130138El estelar puertorriqueño de los Piratas de Pittsburgh, fallecido el 31 de diciembre de 1972, conoció la aceptación total en el béisbol como pelotero y como persona apenas en los últimos años de su vida.

La historia de Clemente se ha contado un sinnúmero de veces y los tributos son múltiples, desde el Premio Roberto Clemente que otorga MLB cada año hasta el museo en Pittsburgh que le rinde honor a su impacto en dicha ciudad. Y ni hablar de la manera en que Puerto Rico y hasta Nicaragua–el país al que Clemente trataba de ayudar cuando cayó su avión con provisiones para las víctimas del terremoto allí—han preservado la figura del colosal del béisbol.

Desde el Día Inaugural de esta temporada, la cadena MLB Network ha sido parte de ese esfuerzo con el Estudio 21, un set de televisión dedicado completamente a Clemente. En estos días tuve la oportunidad de estar presente para la primera visita de la familia de Clemente–Doña Vera, Roberto hijo y Luis– al Estudio 21. Para mí en particular, lo que jamás olvidaré fue lo expresado por Doña Vera al entrar al estudio, fuera de cámara y con plena espontaneidad: “He’s still with us.” (Él está con nosotros aún).

A Doña Vera se le hizo la misma pregunta de qué hubiera pensado Clemente sobre el tributo que representa el Estudio 21. La viuda de Roberto contestó que, por supuesto, le hubiera gustado el honor, pero que también por su humildad le hubiera parecido un poco excesivo.

En un panorama más generalizado, qué importante hubiese sido saber qué pensaría Clemente sobre la evolución de los peloteros latinoamericanos en el béisbol organizado de los Estados Unidos, desde los primeros niveles de liga menor hasta las Grandes Ligas. Lo más seguro es que hubiera comentado con franqueza lo bueno y lo malo, siempre en un marco de clase y dignidad.

Clemente falleció con tan sólo 38 años en esta tierra. Mucho había hecho como pelotero activo, pero a todos nos hubiese gustado ver qué hubiera podido hacer con su voz como figura venerada en el retiro.

Jackie Robinson, pionero afroamericano del béisbol, tuvo la oportunidad de hacer sentir su voz luego del retiro, pero también murió a la relativamente joven edad de 53 años.

En el boxeo, Muhammad Alí aún se encuentra en esta vida a sus 73 años, pero el mal de Parkinson lo calló hace mucho tiempo. De esa manera, tampoco tenemos el beneficio de escuchar a otro pionero reflexionar sobre su experiencia y opinar sobre los tiempos modernos.

De alguna manera es cierto lo dicho por Doña Vera: Clemente está con nosotros en memoria y como inspiración. Pero lo que nos hemos perdido al no contar con esa voz es lo que realmente le ha dolido al mundo del béisbol.

 

 

 

 

Pedro Martínez, entre números y grandes momentos

COOPERSTOWN, Nueva York – Cuando se menciona la carrera de Pedro Martínez en el béisbol de Grandes Ligas, se habla de uno de los mejores lanzadores en la historia. Eso ya se sabe. Y es por eso que el dominicano es uno de los exaltados al Salón de la Fama en este 2015.

Pedro MartinezPero ya con casi seis años desde el retiro del ex serpentinero, es fácil olvidar el dominio que exhibió el derecho en el montículo—y en plena era de esteroides, con tantos bateadores de fuerza artificial y temporadas sobradas de más de 50 jonrones.

Para tener una buena idea de lo que fue Pedro Martínez en su apogeo, es preciso darle un vistazo a la obra del oriundo de Manoguayabo, R.D. en términos de puros números.

De la escuela tradicional de estadísticas, se ve lo sobresaliente:

–Tres veces líder de su liga en porcentaje de ganados y perdidos y con .687 de por vida, superado en ese sentido sólo por Whitey Ford (.690) entre los lanzadores con al menos 150 victorias desde 1900.

–Cinco títulos de efectividad

–Tres veces líder de su liga en ponches, con nueve temporadas de 200 o más

–En total, marca de 219-100, efectividad de 2.93 y 3,154 ponches en 18 campañas

–Tres Premios Cy Young, una Triple Corona de pitcheo en 1999 y ocho convocaciones al Juego de Estrellas, entre muchos otros reconocimientos.

Para los que gustan de los números más modernos, las proezas de Pedro se ven más grandes todavía.

–Cinco veces líder de su liga en ERA+, efectividad ajustada a los estadios donde lanza un pitcher

–Seis veces campeón de WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) y siete veces con ese número de menos de 1.0.

–Cinco veces autor de la menor cantidad de hits permitidos por cada 9.0 entradas

–Tres veces líder en menos jonrones concedidos por cada 9.0 capítulos

–Cinco veces con la mejor proporción de ponches por cada 9.0 innings

–Y cuatro veces con la mejor proporción de ponches por boleto otorgado, incluyendo 4.15 de por vida, la tercera mejor cifra de todos los tiempos

Los números dicen mucho, pero no completan el panorama del impacto de Martínez en sus equipos, en los estadios donde tiró y en su país.

Luego de establecerse como todo un as y ganar su primer Cy Young en los Expos de Montreal, Martínez se adueñó del Fenway Park al integrarse a los Medias Rojas. Con una fanaticada bien apasionada en toda Nueva Inglaterra, además de la comunidad hispana (con fuerte presencia dominicana) de Boston, las aperturas de Martínez se convirtieron en todo un espectáculo. Las pancartas de apoyo y las banderas dominicanas se vieron en todas partes en esos juegos, en su gran mayoría victorias para Pedro y los Patirrojos.

En la República Dominicana, todo un país se fijaba en las aperturas de Martínez por televisión, con el famoso “toque de queda” para sentarse a ver cómo le iría.

Sobran los momentos para el recuerdo:

–Su juego “perfecto” de 27 outs seguidos en San Diego en 1995, antes de permitir un doble en el décimo inning y perder la distinción de un juego perfecto o un no-hitter oficial.

–Su primer Cy Young en 1997, bajo la dirección de su compatriota Felipe Rojas Alou, el primer manager dominicano en Grandes Ligas

–Su manera de ponchar y dominar por completo a Barry Larkin, Larry Walker, Sammy Sosa, Mark McGwire y Jeff Bagwell en el Juego de Estrellas de 1999, ante su fanaticada en el Fenway

–Limitado por una lesión, la valentía con la que entró como relevista y tiró 6.0 innings sin hit ni carrera para eliminar a los Indios en el Juego 5 de la Serie Divisional entre Boston y Cleveland en 1999

–Sus 7.0 ceros en San Luis en el Juego 3 de la Serie Mundial del 2004, parte íntegra del campeonato de los Medias Rojas que le puso fin a una sequía de 86 años de Boston sin un título

–Y su última gloria de postemporada a los 37 años en el 2009, cuando les tiró 7.0 ceros a los Dodgers lanzando por los Filis en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional

Martínez superó muchos obstáculos rumbo a la inmortalidad del béisbol.

Además de criarse en condiciones bien humildes, tuvo que salir de la sombra de su hermano Ramón en la organización de los Dodgers como prospecto.

Nunca se ganó la confianza de la gerencia de los Dodgers en torno a su futuro a largo plazo, debido a su falta de corpulencia. Por eso fue cambiado a los Expos en el invierno de 1993-94 por el segunda base Delino DeShields.

Como dicen muchos, “el resto es historia”. Efectivamente, toda esa motivación por hacer quedar mal a los que dudaron de él, combinada con su inmenso talento y extraordinaria inteligencia como lanzador, le ha resultado en una placa en Cooperstown, la segunda de un jugador dominicano después de Juan Marichal.

Cincinnati, una ciudad de puro béisbol

CINCINNATI – Cada año una ciudad en particular tiene la oportunidad de exhibir lo mejor que tiene como sede del Juego de Estrellas de MLB. En el 2015, le toca a Cincinnati, donde juega el equipo de más años en Grandes Ligas.

920x920Definitivamente, Cincinnati es lo que se puede definir como una verdadera “ciudad beisbolera”.

Con el nombre de “Calcetas Rojas” (Red Stockings), el primer club de béisbol profesional en Cincinnati fue fundado el 1866. Al final, lo que quedó del equipo se trasladó a Boston y se convirtió en los Bravos. Hubo par de versiones más de la franquicia, pero en 1876 los Rojos—tal como los conocemos hoy en día—fueron uno de los equipos fundadores de la Liga Nacional.

Algo interesante de la historia de los Rojos es que el primero de sus nueve banderines conquistados de la Liga Naciona y su primer título de Serie Mundial fueron en 1919, año de los famosos “Medias Negras” de Chicago, que supuestamente perdieron el Clásico a propósito a cambio de dinero de apostadores. El “beneficiario” del escándalo fue el equipo de Cincinnati.

Los Rojos siempre han gozado de un buen apoyo de parte de sus fanáticos, pero en la década de los 60 empezaron a hacerse sentir en dos modos: 1), ganaron el banderín de la Nacional en 1961 y tuvieron buenos equipos en años posteriores. 2), empezaron a contar con algunos de los mejores peloteros afroamericanos, luego de la integración racial de Grandes Ligas al final de la década de los 40.

Con Frank Robinson, Tommy Harper y Vada Pinson, entre otros, los Rojos causaron un impacto en ese sentido. Y ni hablar de la presencia latinoamericana desde finales de los años 60 con Tany Pérez y luego David Concepción, Cesarín Gerónimo y Pedro Borbón, entre muchos otros.

Y claro, cuando se habla de ese último grupo, se recuerda la famosa “Gran Maquinaria Roja” que ganó cuatro banderines de la Nacional y dos Series Mundiales seguidas, en 1975 y 1976. Con Johnny Bench, Joe Morgan, Pérez, Concepción, Gerónimo, George Foster, Ken Griffey padre y el imbatible Rey de los Hits Pete Rose, esos Rojos eran prácticamente invencibles.

EL CASO PETE ROSE

Y hablando de Rose…el flamante líder de todos los tiempos en hits está en boca de muchos en estos días, con su presencia en Cincinnati—su ciudad natal—y su homenaje programado para este Juego de Estrellas. Rose sigue siendo una figura venerada en Cincinnati, un “hombre del pueblo” en todos los sentidos.

De fácil acceso y casi siempre buen trato, Rose tiene muchas cosas a su favor aparte de sus logros como jugador:

–Los que jugaron con él, en su gran mayoría, dicen una que otra vez que fue tremendo compañero de equipo, a pesar de su obsesión por acumular números individuales.

–Como hombre blanco en una sociedad aún bastante segregada en los 60, Rose siempre fue amigo y apoyador de los compañeros afroamericanos y latinos.

–Luego como manager, sus jugadores—en su mayoría—lo quisieron mucho, elogiando su forma de darles confianza y subir su nivel de juego.

–Su trato con los fanáticos y la prensa fue de primera categoría. Siempre tuvo tiempo para hablar de béisbol con ellos, algo poco visto en ese entonces y mucho menos ahora.

¿Y lo malo?

–Apostó juegos de béisbol siendo manager de los Rojos (y según los últimos informes, como manager-jugador también). Eso es una clara violación de las reglas del béisbol organizado, una ofensa que amenaza con la integridad del deporte. ¿Qué si apostó siempre a favor de su equipo? Bien, pero como manager durante 162 juegos, tu forma de dirigir se ve alterada día a día y al final perjudicas a tu escuadra.

–Se dice que Rose llegó a deberles decenas de miles, o tal vez cientos de miles de dólares a corredores de apuestas ilegales. ¿Y si esos delincuentes hubieran tenido un macabro acceso a Rose, con influencia para afectar sus decisiones desde la cueva? Eso es bien peligroso y totalmente inaceptable.

–Al fin y al cabo, Rose se aprovechó de mala manera del béisbol, que tanto le había brindado en su vida, para tratar de fortalecerse económicamente de la forma más viciosa (e ilegal, por cierto) posible. Abusó del béisbol.

CUNA DE LIGAMAYORISTAS

El área de Cincinnati ha producido más de 300 jugadores de Grandes Ligas a través de los años. Sólo el área de Tampa, Florida ha sido cuna de más. Con Rose, el Salón de la Fama Barry Larkin (figura clave del último equipo campeón de Cincinnati en 1990 y embajador especial de este Juego de Estrellas), Dave Parker, Kevin Youkilis, Kent Tekulve, Don Zimmer y tantos otros—sin incluir hijos de jugadores de los Rojos como Ken Griffey Jr. y Eduardo Pérez—Cincinnati es tierra fértil para el béisbol.

En esta quinta celebración del Juego de Estrellas en Cincinnati—la primera desde 1988 y por vez primera en el Great American Ballpark—el Clásico de Media Temporada está en buenas manos, con mucho que hacer, mucho que recordar y mucho que celebrar.

Arizona, un hueso duro de roer como equipo sorpresa

PHOENIX – Muy poco se esperaba de los Diamondbacks de Arizona llegando al 2015. Viniendo de perder 98 juegos, el equipo tenía nuevo “jefe de béisbol”, Tony La Russa; nuevo gerente general, Dave Stewart; y nuevo vicepresidente de operaciones de béisbol, De Jon Watson.

Aunque La Russa es un Salón de la Fama, sus éxitos habían sido como manager, no como ejecutivo. Y con el nuevo dirigente Chip Hale–una figura relativamente discreta antes de este año–más un roster en reconstrucción, los Diamondbacks estuvieron proyectados como cuartos o quintos en el Oeste de la Nacional para esta campaña.

Sin embargo, llegando a la última semana de junio, esta edición de Arizona ha sorprendido a muchos. Con récord de 34-35, es una escuadra que aún puede considerarse un contendiente en el Oeste—por más insólita que suene esa aspiración.

Ni los Dodgers y ni los Gigantes se han despegado con un súper récord en dicha división. Los Padres, con sus tantos nombres nuevos, no han dado la talla. Y una vez más, los Rockies siguen tratando de hallar el camino positivo.

Con sus próximos 13 juegos contra equipos del Oeste de la Nacional, los Diamondbacks pretenden ganar terreno.

“Es una gran oportunidad de demostrarle a la gente lo que podemos hacer en esta división”, dijo durante el fin de semana Hale, cuyos pupilos tienen marca de 18-16 vs. sus rivales del Oeste. “Los vemos durante toda la primavera y los hemos visto temprano en la temporada. Es cuestión de seguir luchando y hacer los ajustes. Los otros equipos están haciendo los ajustes contra nosotros. Pero es una gran oportunidad para posicionarnos mejor en la división”.

Con siete victorias en sus últimos 10 juegos para esta fecha, la explicación de los recientes éxitos es fácil: El pitcheo abridor. La rotación de los Diamondbacks ha producido siete “salidas de calidad” (6.0 entradas o más y tres carreras o menos permitidas) en siete de sus últimos nueve choques. Eso, combinado con el bateo de figuras como Paul Goldschmidt, A.J. Pollock y el cubano Yasmany Tomás, le ha dado esperanzas a la fanaticada del desierto.

“Si el pitcheo abridor nos da la oportunidad de ganar, creo que somos muy buen equipo”, dijo Hale. “Eso le da la oportunidad de descansar a nuestro bullpen y los bateadores se sienten bien, sin la presión de estar abajo.

“Estos muchachos han hecho un gran trabajo a la hora de mantenernos en juego. Ahí empieza todo”.

Curiosamente, los Diamondbacks han tenido un obstáculo bastante persistente: Volver a la marca de .500 desde finales de abril. En nueve ocasiones desde entonces, se han encontrado con un juego por debajo de .500. Y en cada oportunidad, han perdido su siguiente partido.

¿Será ahora su momento para irse por encima de .500 y empezar a competir en serio?

“Lo he pensado mucho”, dijo Hale sobre el particular. “Hay que seguir luchando hasta que te llegue tu racha, quizás una cadena de siete, ocho, nueve o 10 triunfos. Hay que ser lo suficientemente buenos para hacerlo. Queremos jugar de manera consistente todas las noches”.

Aún hay tiempo para hacerlo.

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