Aún por juzgarse el cambio de García e Iglesias

GLENDALE, Arizona – Aún no sabemos los resultados a largo plazo del cambio realizado el pasado 30 de julio entre los Medias Blancas, Tigres y Medias Rojas.

Avisail GarciaCuando Jake Peavy pasó de Chicago a Boston, el cubano José Iglesias de Boston a Detroit y el venezolano Avisaíl García de Detroit a Chicago, se desató una serie de ramificaciones a corto plazo que se vieron claramente: Peavy ayudó a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial, Iglesias sustituyó muy bien al suspendido torpedero dominicano Jhonny Peralta en los Tigres y García llegó a los Medias Blancas como su jardinero derecho del futuro.

Peavy aún está bajo contrato en Boston, que se coronó campeón y justificó claramente la decisión de desprenderse de Iglesias, quien se había perfilado como su paracorto del futuro antes del cambio.

En realidad, lo que más se puede debatir ahora es quién sacó la mejor parte del negocio entre los Tigres y los Medias Blancas. Esencialmente, desde el punto de vista de Detroit es justo ver la transacción como un cambio de García por Iglesias.

¿Justificará Iglesias con su brillante defensa la decisión del GG Dave Dombrowski de ceder a García?

Primero que nada, hay que señalar que Dombrowski ha lucido como un genio con sus cambios a medio camino del 2011 al 2013. Recuerden lo que hizo Doug Fister hace tres años luego de llegar a los felinos. Hace dos campañas, los venezolanos Omar Infante y Aníbal Sánchez hicieron aportes clave para ayudar a los Tigres a ganar su división y llegar a la Serie Mundial. Y por supuesto, Iglesias al final de la temporada pasada cayó como anillo al dedo en las paradas cortas ante la ausencia de Peralta.

Pero también hay que destacar lo que tuvo que dar Dombrowski por Iglesias. García era el prospecto número 2 de los Tigres, según MLB.com, en el momento del cambio. Es muy probable que los Tigres jamás hubieran canjeado al venezolano de no haberse presentado la “emergencia” de la inminente suspensión de Peralta.

Al adquirir a Iglesias, Detroit resolvió la situación del campo corto a largo plazo, pero en realidad fue un proceso apresurado. Al mismo tiempo, los felinos se encuentran ahora con lo que se ve como un verdadero hueco en el bosque izquierdo. Andy Dirks, Rajai Davis y Don Kelly son buenos jardineros suplentes, pero juntos no llegan a aportar la ofensiva necesaria desde dicho puesto.

Se ve aun más precaria la situación si uno recuerda que el guardabosque derecho del equipo, Torii Hunter, cumplirá los 39 años en julio. Hunter ha rendido de manera consistente en las últimas temporadas, pero nadie sabe si eso continuará al tomar en cuenta el declive normal de un pelotero de tanta edad.

El prospecto de lujo Nick Castellanos, proyectado como el tercera base titular de los Tigres al trasladarse el venezolano Miguel Cabrera a la primera, también ha sido señalado como posibilidad en los jardines. Pero para que eso sucediera, habría que llenar otro hueco en la antesala.

Ahora volvamos a la pregunta planteada en un principio: ¿Justificará Iglesias con su defensa el cambio?

El cubano es un mago con el guante—nadie duda de eso. Y el año pasado, sobre todo con Boston, bateó mucho más de lo esperado. Pero en liga menor había decepcionado en el aspecto ofensivo, y nadie sabe cómo podrá hacer los ajustes ahora que los lanzadores de la Americana lo conocen más.

Claro, tampoco sabemos si García rendirá como se espera en Chicago. Pero con los Medias Blancas, tendrá la oportunidad que jamás recibió en los Tigres. El 2014 era el año lógico para García en Detroit. La Clínica Biogénesis, más la urgencia de los felinos de ganar el año pasado, cambiaron esos planes.

Desde mi óptica, se sentirá bastante la ausencia de García en los felinos. Esta temporada veremos si el destino dañó el proyecto a largo plazo de Dombrowski y los jardines de los Tigres.

Canó pondrá el “esfuerzo” de la producción en Seattle

PEORIA, Arizona – El 14 de septiembre del 2008 en un partido entre los Yankees y los Rays, Robinson Canó no le llegó a un rodado conectado por Cliff Floyd, quien aprovechó para llegar a la segunda base cuando el dominicano no corrió fuerte hacia la bola en los jardines.

Robinson CanoEl manager de Nueva York, Joe Girardi, sentó a Canó para el resto de dicho juego y para el día siguiente.

Al fin y al cabo fue un incidente que no tuvo mayores consecuencias, por lo menos a corto plazo. Canó reanudó su excelente producción en el 2009 para ayudar a los Yankees a ganar la Serie Mundial y continuó siendo un pilar del lineup neoyorquino hasta que se fue a Seattle vía la agencia libre este invierno.

Sin embargo, en días pasados el coach de bateo de los Yankees, Kevin Long, revivió la controversia de una supuesta falta de “joseo” de Canó al alegar que el segunda base no le corre con suficiente esfuerzo a la primera base al conectar rodados de out y que eso lo hace lucir mal.

En su primer día con su nuevo equipo, Canó no quiso hablar del tema al preguntársele por el particular.

“No voy a hacerle caso a eso”, dijo el pelotero de 31 años, que empieza la primera temporada de un contrato de 10 años y US$240 millones que firmó con los Marineros. “Sólo quiero hablar de Seattle. Lo que sea que hayan dicho ellos, no voy a ponerle caso”.

Canó tiene el talento para hacer lucir muy fácil lo que para muchos es bien difícil. La imagen del dominicano casi “flotando” hacia un rodado por la segunda almohadilla y haciendo un tiro fuerte y preciso a la primera se convirtió en una constante en el Bronx desde el 2005 hasta el año pasado.

A veces se produce la idea de que Canó no se está esforzando mucho. “Ese es mi estilo”, nos dijo el intermedista durante los playoffs del 2009, a poco más de un año de la mini-controversia con Girardi.

Ese “estilo” rindió no sólo un gran alcance y un fuerte brazo en la segunda base—Canó ganó Guantes de Oro tanto en el 2010 como el 2012—sino también un bate que solía producir unos 30 jonrones, 100 empujadas, promedio de .300 y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) entre .850 y .910 durante la mayor parte de su carrera en los Yankees.

“En el gran panorama, ¿preferiría tener a un muchacho que juegue 160 partidos bateando .300 y empujando más de 100? Aceptaré eso”, dijo el nuevo manager de Canó en Seattle, Lloyd McClendon.

En otras palabras, McClendon quiere que Canó, todo un veterano, sea su propio “policía” en ese sentido. Y si llega a dejar de correr al 100% de vez en cuando si el out es seguro–con tal de mantenerse bien de las piernas y con una energía aceptable durante una temporada maratónica–que así sea.

“Hay un elemento humano en este juego”, dijo McClendon después de la primera práctica de Canó con los Marineros. “Si das un rodado a la segunda, te baja la cabeza y estás decepcionado. Recuerdo (como jugador) que yo daba un elevadito y, enojado, no corría a la primera.

“¿Es vagancia eso? No creo”.

Cuando se le preguntó sobre el particular, McClendon se vio bastante molesto y dijo que no tocaría más el tema. Pero dejó a todos con esto:

“Una cosa que a mí me enseñaron es que te preocupas por tus peloteros, no los de otro equipo. No sabía que él (Long) era el portavoz de los Yankees de Nueva York.

“Lo que a mí me preocupa es lo que haga Robinson Canó vistiendo el uniforme de los Marineros de Seattle. No me importa (nada) lo que hizo con los Yankees”, continuó el piloto. “Tuvimos una excelente plática y él quiere ser muy productivo vistiendo el uniforme de los Marineros de Seattle. Quiere ser muy buen compañero.

“Cuando alguien ataca a uno de mis peloteros, lo voy a defender. Si él no te cae bien…” Aquí no podemos completar lo que dijo McClendon, por cuestiones de etiqueta. Pero ya se imaginan que fue algo fuerte para defender a Canó.

Estoy de acuerdo con su postura. Y de paso, me parece que fue la mejor forma de parte de McClendon de iniciar la Era Canó en Seattle.

¿Quién explica el fracaso de Cuba?

ISLA DE MARGARITA, Venezuela – El fracaso de Cuba en la Serie del Caribe, luego de 54 años de ausencia en el evento, fue una sorpresa para mucha gente.

Ramon Hernandez, Yulexis La RosaAl terminar Villa Clara con 1-3 y ser eliminado en la ronda regular del torneo, mucha gente se preguntó cómo un país con tanto historial de éxitos en torneos internacionales podía verse tan mal en el Clásico Caribeño.

Algunos de los números fueron feos: Once carreras (nueve limpias) permitidas en apenas 7.2 innings de parte de su pitcheo abridor en sus tres derrotas, antes de la joya lanzada por Vicyohandrys Odelín vs. Puerto Rico el martes; seis errores en los primeros tres encuentros del evento; y un marcador general de 13-25 en contra.

Sabemos que un torneo de clubes es distinto a una competición entre selecciones. También se ha hablado mucho de un supuesto declive en el nivel del béisbol cubano, la forma en que entrenan, la salida de algunas de sus figuras más importantes y otros factores.

Un aspecto interesante que sacó a relucir el abridor estadounidense de los Tigres del Licey, Jon Leicester—quien dominó por completo a Villa Clara en 7.0 entradas el lunes—fue la falta de paciencia del equipo cubano.

“Vi que no tomaron muchas bases por bolas”, dijo el derecho sobre Cuba, que en total recibió 10 pasaportes en sus cuatro juegos aquí. “Quieren dar swings. A veces cuando estás arriba en el conteo, sientes que estás en ventaja (contra ellos) porque sabes que no van a tomar el pitcheo. No tengo que tirar por el medio todo el tiempo. Cuando un equipo es más paciente, te obligan a tirar más strikes”.

Leicester aprovechó a plenitud esa realidad, dejando en dos hits y cero carreras a Villa Clara.

Otro tema que destacó Leicester–quien ha jugado béisbol profesional en Japón y Taiwán, además de América Latina y Estados Unidos—es el hecho de la gran mayoría de los jugadores cubanos no conocer otras ligas profesionales. Según el pitcher veterano, el jugar contra los mismos oponentes todo el tiempo limita a los cubanos en su habilidad hacer los ajustes necesarios ante nuevos contrarios.

“Tienen mucho talento, pero tal vez sea más fácil cuando juegas en ligas donde la gente va y viene”, afirmó el derecho. “Cada liga es diferente y aprendes un béisbol  distinto en cada una de ellas.

“Taiwán es muy aislado en su forma de jugar y Cuba es muy aislado también, en comparación con Japón o Corea. Te quita la habilidad de adaptarte. Por ejemplo, el estilo de México es totalmente diferente al de Puerto Rico y Venezuela, pero todos jugamos uno contra el otro y nos vemos con frecuencia en los Estados Unidos”.

Fuera lo que fuera el motivo del penoso béisbol exhibido por Villa Clara en Margarita—y son varios, sin dudas—aquí se rompió el mito de los equipos invencibles provenientes de Cuba.

Es muy bueno un regreso de dicho país a este tipo de eventos–ojalá se repita en Puerto Rico 2015 y en años posteriores—pero creo que con lo que vimos en Venezuela, ya podemos ver de una manera más realista a los equipos cubanos, sin los ojos aguados.

Cuba hace historia en Margarita 2014

ISLA DE MARGARITA, Venezuela – Cuando Alfredo Despaigne disparó cuadrangular frente a Alfredo Aceves (El Patón) el sábado en la primera fecha de la Serie del Caribe, fue la primera vez que Cuba anotaba una carrera en este evento desde 1960.

IMG-20140201-00203Después de 54 años de ausencia, los cubanos—representados por los Azucareros de Villa Clara—dijeron presente en el Clásico Caribeño en Margarita 2014.

Sin ánimo de entrar en política—eso se lo dejo a otros—fue un momento histórico. Sin importar el resultado final de este torneo en cuanto a Cuba se refiere, el hecho de producirse su participación es monumental para un evento que buscaba nuevos aires. Y claro, para el país de José Martí la reintegración a la Serie—aunque sea por sólo un año—es un paso notable.

“Llegamos a un espectáculo que representa tremendo honor y tremenda responsabilidad de representar a nuestro país”, comentó el manager de Villa Clara, Ramón Moré. “Vinimos a la Serie del Caribe con los mayores deseos de dar un buen espectáculo y llevarnos el trofeo”.

Cuba siempre es una especie de incógnita cuando se trata de competiciones de esta índole, como ha sido en el Clásico Mundial. Pero en algo están claros todos: La presencia de un equipo cubano aumenta el nivel del espectáculo.

“Juegan la pelota como debe jugarse”, dijo el boricua Iván Rodríguez, uno de los mejores receptores de todos los tiempos en Grandes Ligas y ahora gerente general de los Indios de Mayagüez,  equipo que representa Puerto Rico para esta serie. “Juegan bien, siempre les gusta este tipo de competencias”.

Agregó el puertorriqueño Carlos Baerga, manager de los Indios: “Cuando juega Cuba el nivel de juego cambia, sube a otro nivel. Eso emociona al pelotero. Hay que ponerte ready”.

En la denominada “primera etapa” de la Serie del Caribe, de 1949 a 1960, equipos cubanos ganaron siete de las primeras 12 ediciones del evento. Claro, eso fue hace varias generaciones y las comparaciones no pueden utilizarse para un análisis moderno. Pero sí vale recordar que el talento está ahí…sólo basta con ver cuántos buenos ligamayoristas han salido de Cuba en los últimos años (léase Yasiel Puig y Yoenis Céspedes, por nombrar sólo dos).

“Sabemos la clase de béisbol que pueden jugar”, dijo Manny Acta, gerente general de los Tigres del Licey (República Dominicana) y quien dirigió contra la selección cubana como piloto de R.D. en el primer Clásico Mundial hace ocho años. “Los peloteros cubanos están regados por las ligas invernales y vemos lo buenos que son”.

Lo que sí es difícil es “scoutear” a un equipo cubano, por la falta de datos documentados sobre sus jugadores.

“Aparte de que tienen talento, no sabemos mucho de ellos sino que juegan en equipo”, dijo Acta.

Ese es el reto que enfrenta el derecho Joel Piñeiro, quien se prepara para medirse a los cubanos el martes por Puerto Rico.

“No hay scouting reports, no hay videos para analizar”, dijo el lanzador veterano.

Para el final de esta Serie del Caribe, sabremos mucho más—por lo menos acerca de esta versión de Villa Clara que ha venido a Venezuela. ¿Será el inicio de una participación continua de Cuba en la Serie? Eso está en duda, por cuestiones de políticas oficiales de entidades gubernamentales y deportivas.

Pero si fuera por Moré, la presencia de Cuba se repetiría.

“Vinimos a ganar, pero en este juego se puede ganar como se puede perder. Creo que éste debe ser el reinicio de Cuba en la Serie del Caribe. Ese es mi criterio”.

Por un futuro sólido fuera del terreno

LEESBURG, Virginia – El Rookie Career Development Program que organiza Major League Baseball siempre es impresionante de ver. La presencia de altos ejecutivos del mismo MLB, del sindicato (incluyendo al nuevo presidente Tony Clark), médicos, expertos en finanzas, ex jugadores, invitados especiales y hasta actores—con presentaciones tanto en español como inglés—requiere de una organización y un gasto bastante amplios.

Broad Run-20140110-00183Todo es para darles orientación a los novatos y los jóvenes en la cúspide de Grandes Ligas para que sepan comportarse como ligamayoristas tanto dentro como fuera del terreno.

El programa, que se realiza en el Landsdowne Resort de esta localidad, en las afueras de Washington, D.C., incluye un día especial dedicado exclusivamente a los peloteros latinoamericanos. Las sesiones educativas y las presentaciones son completamente en español, con una atención especial puesta en los retos únicos que enfrentan los peloteros de habla hispana.

“Es algo grande reconocer que hay una verdadera transición para un pelotero extranjero que viene básicamente de nada para llegar a Grandes Ligas”, dijo el boricua José ‘Cheíto’ Cruz, quien jugó 12 años en la Gran Carpa entre 1997 y el 2008 y ahora integra la directiva de la Asociación de Jugadores de MLB. “Cuando llegas a Grandes Ligas las cosas te vienen encima rápido, el dinero, los medios, los fanáticos, los viajes. Es una locura. Es completamente nuevo, y uno puede perderse en eso. Es una vida rápida y cara”.

Efectivamente, sobran las historias lamentables de atletas profesionales—del país que sea—que han echado a perder sus carreras, el dinero que han ganado y hasta sus vidas debido a las malas decisiones fuera del terreno. Cuando se trata del pelotero latinoamericano recién llegado a los Estados Unidos, sobre todo el que viene de raíces humildes, son muchos los obstáculos para llegar a manejarse con la prudencia indicada.

“Está la barrera del idioma, que es algo enorme”, señaló Cruz Jr., hijo de José ‘Cheo’ Cruz, quien brillara en la Gran Carpa en los años 70 y 80, mayormente con los Astros de Houston. “Muchas veces (al no saber inglés) no entiendes lo que está pasando. Entiendes el juego sobre el terreno, pero fuera de las líneas y fuera del estadio es otra cosa”.

Un peligro siempre presente es el de la gente malintencionada que siempre parece rodear a los atletas. Y los latinoamericanos—muchas veces solos en una tierra desconocida y sin saber el idioma—pueden encontrarse en situaciones poco deseadas.

“La gente quiere esto, quiere aquello. Se abre la posibilidad de hacer lazos con gente con la que realmente no deberían”, afirmó Cruz. “Es muy fácil caer en eso, porque estás sin familia, sin amigos. No hay nadie. Entonces cuando llega alguien que habla bonito, eso podría causar problemas. Hablamos de todo eso aquí”.

Las cosas han cambiado mucho desde los años 50, 60, 70 y hasta 80 y 90 para los jóvenes latinoamericanos que militan en los circuitos minoritarios del béisbol profesional en los Estados Unidos. Claro, no es que sea tan fácil ahora, pero por lo menos existe un esfuerzo de parte de MLB y del sindicato de ayudar en el ajuste a una nueva sociedad. En ese aspecto ha habido bastante progreso.

“Es una colaboración en el sentido de que todos vemos el potencial del futuro”, expresó Cruz. “MLB está preparando a estos muchachos para que sean los mejores de sus equipos y ellos van a ser parte de nuestra asociación, así que tratamos de cuidarlos como más que peloteros en el terreno.

“En mi caso, comparto experiencias que he tenido y que he pasado. Hay un ambiente relajado aquí para que nos conozcan y para que podamos decirles, ‘Hey, eres parte del sindicato y esto es lo que hacemos’. Cuando ya estando en Grandes Ligas te ven, hay una relación establecida.

“Ellos se dan cuenta de que todo esto se hace para ellos, y saben valorar eso cuando llegan a Grandes Ligas”.

Por fin, noticias alentadoras en Queens

NUEVA YORK – Para los fanáticos de los Mets, el 19 de octubre del 2006 fue el inicio de un largo período de sufrimiento.

Jeff Wilpon, Curtis Granderson, Sandy AldersonEsa noche fría y de lluvias, el boricua Yadier Molina conectó un cuadrangular crucial que sería la diferencia en la victoria de los Cardenales sobre Nueva York en el Shea Stadium, donde el out 27 del  Juego 7 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue un ponche del también puertorriqueño Carlos Beltrán, quien se quedó con el bate en las manos ante una venenosa curva de Adam Wainwright.

De ahí en adelante todo se vino abajo en Queens. La historia es bien conocida:

–Los colapsos del 2007 y del 2008, años en que los Mets parecían estar encaminados a coronarse en el Este de la Nacional, sólo para ser superados por los Filis.

–El despido del manager Willie Randolph a las 2 de la mañana hora de Nueva York en junio del 2008 (el GG Omar Minaya lo justificó al recordarles a todos que sólo eran las 11 en California, donde se encontraba el equipo en ese momento).

–Las desafortunadas firmas a largo plazo de figuras como el dominicano Luis Castillo, Jason Bay, el venezolano Francisco Rodríguez y el mexicano Oliver Pérez, entre otros.

–Las pérdidas económicas sufridas de parte de la familia Wilpon, dueños del equipo, en el fraude de Bernie Madoff en Nueva York.

–Ninguna temporada con más de 77 victorias desde el 2009.

El Citi Field, inaugurado precisamente en aquel 2009, no ha sido escenario de muchos triunfos de los Metropolitanos. El gerente general Sandy Alderson, quien sucedió a Minaya en el 2010, ha tenido que armar sus equipos con un presupuesto limitado. Pero poco a poco los “otros” neoyorquinos parecen estar saliendo del letargo para tratar de competir en la Nacional.

En realidad, el proceso empezó hace un año cuando Alderson y los Mets le dieron una extensión de contrato de ocho años y US$138 millones a David Wright. Sí, es cierto que el popular tercera base aceptó un “descuento de la casa” para seguir en Queens. Pero esa clase de compromiso económico fue el primer indicio de que el equipo por fin vuelve a estar disponible a gastar algo.

Este invierno hemos visto la firma de Curtis Granderson (cuatro años, US$60 millones), la del dominicano Bartolo Colón (dos años, US$20 millones) y la de Chris Young (un año, US$7.25 millones).

Con jóvenes como Matt Harvey (recuperándose de su lesión en el codo derecho), Zack Wheeler, Dillon Gee, el dominicano Juan Lagares y el venezolano Wilmer Flores, hay algunas piezas de calidad con las que puede trabajar el manager Terry Collins. Y si siguen progresando prospectos como Noah Syndergaard y Travis d’Arnaud, mejor todavía.

Una interrogante es el torpedero panameño Rubén Tejada, quien retrocedió en grande en su progreso este año. Es un tema a seguir en el 2014.

Pero en sentido general, los Mets se ven con un futuro mucho más alentador que hace dos o tres años. En ese tenor, dijo Granderson al ser presentado oficialmente por el equipo que a él le han comentado que “los verdaderos fans de béisbol en Nueva York son fans de los Mets”. Es un comentario que no tendrá nada de gracia para los seguidores de su club anterior, los Yankees. Pero sí le cayó súper bien a una fanaticada en Queens que ha sufrido bastante ante los fracasos de su equipo y los éxitos de los Bombarderos del Bronx.

¿Clasificarán los Mets en el 2014? No se ve nada fácil, sobre todo con la presencia de Bravos y Nacionales en su división. Pero está claro que las cosas están cambiando en los predios del Citi Field, donde por fin están empezando a caer algunas buenas noticias.

Duncan representa un paso importante para D-backs

PHOENIX – Los Diamondbacks oficializaron la contratación de Dave Duncan como consultor de pitcheo y asistente especial del gerente general Kevin Towers.

Padres Cardinals BaseballDuncan, por supuesto, es una leyenda como coach de pitcheo de Grandes Ligas. En 32 años (la mayor cantidad en la historia) en dicho puesto–de 1980 al 2011 con los Indios, Marineros, Medias Blancas, Atléticos y Cardenales–el ex cátcher de la Gran Carpa fue mentor de cuatro ganadores de Premios Cy Young . Además, en cuatro ocasiones sus cuerpos monticulares encabezaron su liga en efectividad colectiva y fueron parte de tres equipos campeones de la Serie Mundial.

Arizona quería que Duncan fuera su coach de pitcheo, pero a sus 68 años de edad, el puesto conllevaría mucha carga. Además, la familia de Duncan ha sufrido bastante en los últimos tres años. Su esposa murió hace unos meses de un cáncer cerebral, mientras que su hijo Chris—quien jugó en Grandes Ligas al igual que el otro hijo de Duncan, Shelley—también ha padecido de un tumor cerebral en los últimos tiempos.

Entonces, Duncan regresa al béisbol con un rol nuevo en el área de Phoenix, localidad que conoce muy bien. Además, los Diamondbacks han traído como coach de primera a otra tercera parte del “triunvirato” de Tony La Russa, Dave McKay. ¿Podría estar rumbo el mismo La Russa al desierto para cumplir algún rol? Eso estaría por verse.

Pero en el caso de Duncan, urge su ayuda en el pitcheo de Arizona. Los brazos de los Diamondbacks se han visto estancados en la mediocridad en los últimos dos años, terminando con efectividad colectiva de 3.92 (décima mejor en la Liga Nacional) en el 2013 y 3.93 en el 2012 (novena). Del 2012 al 2013, Arizona terminó cuarto y quinto, respectivamente, en carreras anotadas en el Viejo Circuito. Es decir, la ofensiva ha cumplido, mientras que el pitcheo—y en especial el bullpen este año—ha contribuido a la misma mediocridad del equipo en sí (récord de 81-18 en cada uno de los últimos dos años).

Calidad sí hay en el cuerpo monticular. Cuando se habla de Patrick Corbin, Wade Miley, Tyler Skaggs y el panameño Randall Delgado, hay juventud de mucho potencial. Y en cuanto veteranos se refieren—Trevor Cahill y Brandon McCarthy ahora mismo en Arizona—Duncan siempre se ha visto como un “gurú” a la hora de sacarles lo mejor.

Una clave será la contratación de un nuevo coach de pitcheo. Duncan no estaba preparado para aceptar el puesto, pero sí se dice que su voz será tomada en cuenta en la selección del nuevo instructor. Será interesante ver quién llegará al desierto para orientar a los pitchers y cuánta influencia tendrá Duncan a largo plazo con el cuerpo monticular del equipo grande.

Está claro algo: Si los Diamondbacks pretenden volver a hacerse sentir en la Liga Nacional, como lo hicieron al conquistar la División Oeste en el 2011, hará falta una marcada mejoría en el pitcheo. La integración de Duncan, en el rol que sea, es un paso importante en ese sentido.

Evoluciona el uso de video en el desierto

PHOENIX – La semana pasada tuve la oportunidad de presenciar la primera prueba de la tecnología para utilizar el video en la evaluación de jugadas cantadas y la opción de cambiarlas.

mlbf_31206913_th_13La famosa “repetición instantánea” para tratar de corregir las fallas de los árbitros va a toda marcha a esta altura del invierno, con los primeros experimentos llevados a cabo en dos juegos de la Liga Otoñal de Arizona. Los partidos en el Salt Rivers Field y el Scottsdale Stadium contaron con las cámaras especiales en un tráiler y una comunicación directa entre un directivo de Grandes Ligas y el umpire principal. Un total de 11 jugadas fueron cuestionadas por los managers de ambos equipos y tres de ellas fueron cambiadas, siendo confirmadas por el video las otras ocho.

La pregunta en boca de todos es la siguiente: ¿Cuánto demorará los partidos este nuevo elemento, que será implementado en mayor medida en Grandes Ligas a partir del 2014?

El primer día, el 5 de noviembre, las cuatro jugadas cuestionadas fueron confirmadas de manera bien eficiente…casi no se sintiieron las interrupciones en el encuentro.

“Creo que nos fue bien”, dijo esa noche Joe Garagiola Jr., el encargado de operaciones de béisbol dentro del terreno de Major League Baseball. “Fue un poco de historia”.

Es cierto. Se palpitó la idea de que ese partido entre Mesa Solar Sox y Salt River Rafters representaba mucho más que otra fecha para cumplirse en el calendario de la liga. Se sabía que se haría historia esa noche y así fue.

Al día siguiente, con las tres jugadas cambiadas, se tuvo que esperar un poco más y el juego se demoró bastante. Ese es el miedo de todos. Es más, en una sola jugada se tuvo que observar el video no una vez, sino dos porque fueron desafiados dos aspectos diferentes de un mismo corrido de bases. Eso tendrá que cambiarse y hay consciencia en ese sentido desde lo más alto de MLB. Por eso las pruebas de lugar se están realizando en la Liga Otoñal.

“El Comisionado (Bud Selig) ha querido hacer esto desde hace un par de años, pero no podemos (implementarlo sobre la marcha)”, dijo Joe Torre, vicepresidente ejecutivo de operaciones de béisbol de MLB. “Queríamos procurar que no fuera a afectar el ritmo del juego”.

Torre, al igual que los otros directivos de Grandes Ligas, se expresaron complacidos con lo ocurrido en el primer partido. El segundo fue otra cosa. Entonces, habrá que seguir de cerca el caso a ver cómo evolucionará el proceso.

Todo el mundo quiere que las jugadas sean cantadas y apreciadas de la manera correcta. El uso de video remonta casi tres décadas en el fútbol americano de la NFL. El básquet de la NBA tiene su sistema también para ciertas cosas y otras ligas como la NHL (hockey sobre hielo) llevan años con la ayuda de la repetición en video.

“El béisbol no es como los otros deportes”, dijo Torre al respecto. “El fútbol americano y el baloncesto tienen sus límites en cuanto a qué puede afectar un juego. En realidad no tenemos eso. Son muchos los aspectos que tenemos que ver y saber cómo manejar”.

No será nada fácil. El deseo de acertar en cada jugada podría chocar con otra meta de Grandes Ligas, que es de acortar la duración de los partidos. El equilibrio entre esos dos elementos será clave.

“Creo que esto satisfará al público, en el sentido de que estamos complaciendo a los que creen que la repetición (para decidir jugadas) debe ser parte de nuestro juego”, dijo Torre. “No podemos ignorar la tecnología que existe”.

Luis Tiant: “Yo necesito un anillo nuevo”

BOSTON – En medio de la celebración del no muy amplio clubhouse de los Medias Rojas en el Fenway Park, se tiraba champán entre gritos de felicidad y entrevistas para destacar el ascenso meteórico Boston del sótano en el 2012 a la Serie Mundial este año.

Tiant_595Había que buscar protagonistas del equipo como David Ortiz, Shane Victorino, Clay Buchholz, Xander Bogaerts y Mike Napoli—entre muchos otros. Pero en la orilla del mar de personas con botellas, cámaras y micrófonos, se encontraba una figura que, a sus 72 años, para mí lucía tan grande como cualquiera de las estrellas del momento: Luis Tiant.

La leyenda cubana, quien brillara en el montículo por los Medias Rojas en la década de los 70, estaba celebrando el título de la Liga Americana del equipo con su acostumbrado puro y una botella de champán. Tuvo la gentileza de dejar el festejo por un momento para charlar con un servidor.

“Para mí es un orgullo trabajar con la organización y ver a estos peloteros y el trabajo que hicieron”, dijo Tiant, quien sigue formando parte de los Medias Rojas como consultor. “En realidad yo creo que nadie pensó que ellos iban a hacer lo que hicieron hasta ahora”.

Eso es así. Y Tiant sabe de triunfos inesperados de los Medias Rojas. En 1975, el cubano fue uno de los pilares de una rotación abridora que ayudó a Boston a eliminar sorpresivamente a los Atléticos—tricampeones en ese momento—en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Y nadie podrá olvidar aquella Serie Mundial vs. los Rojos, que se fue al máximo de siete partidos e incluyó el famoso cuadrangular de oro de Carton Fisk en el duodécimo inning del Juego 6.

En esa postemporada, Tiant ganó los tres partidos que inició en el montículo—uno sobre Oakland y los otros dos vs. Cincinnati—con dos juegos completos en el Clásico de Otoño ante la “Gran Maquinaria Roja”, que al final se llevó la corona.

“Los juegos que uno jugó, cómo fue la serie contra Oakland, después contra Cincinnati”, dijo Tiant al recordar ese octubre inolvidable para los bostonianos de esas generaciones. “Uno se siente orgulloso de poder estar participando en la Serie Mundial”.

En la región de Nueva Inglaterra, Tiant sigue siendo una figura relevante. Aún reside en el estado de Massachusetts y se le ve en el Fenway recibiendo el trato digno de sus aportes en los anales de la franquicia.

La historia de Tiant se ha contado en muchas ocasiones por diversos medios, pero la joya es la película del 2009 The Lost Son of Havana que recuenta su vida y su carrera mientras las cámaras lo siguen en su regreso a Cuba.

En cuanto a béisbol se refiere, los números dicen bastante.

Con su estilo único de dar casi una vuelta entera antes de lanzar, terminó una carrera de 19 temporadas de Grandes Ligas con récord de 229-172, efectividad de 3.30 y 2416 ponches en 573 presentaciones y 3,486.1 entradas lanzadas. Fue a tres Juegos de Estrellas y ganó dos títulos de efectividad en la Liga Americana.

Y para los que gustan de las estadísticas más modernas, fue primero en WHIP (bases por bolas más hits por cada inning lanzado) en el Joven Circuito una vez, líder en hits permitidos por cada nueve innings en una ocasión y primero en WAR para pitchers (según BaseballReference.com) para una temporada.

De paso, tiró cuatro blanqueadas consecutivas en 1966 con los Indios—sólo Don Drysdale, Bob Gibson, Orel Hershiser y Gaylord Perry han lanzado cuatro o más en la era después de la expansión de Grandes Ligas en 1962.

La última vez que Tiant estuvo en la boleta para el Salón de la Fama fue el 2002—nunca recibió más del 31% de los votos (del 75% necesario), y eso fue en su primera oportunidad en 1988.

Ha habido uno que otro movimiento entre la fanaticada de los Medias Rojas para promover su campaña para Cooperstown, pero en realidad el legado de Tiant está sellado—tanto en Estados Unidos como Venezuela (donde brilló en la pelota invernal y es inmortal del béisbol) y, por supuesto, Cuba.

Ahora la leyenda tiene una meta más para este mes: “Yo necesito un anillo nuevo”.

Tiant puso de su parte en eso hace 38 años. Ahora les toca a los barbudos de estos Medias Rojas.

Oakland: Sorpresa no, impresionante sí

OAKLAND – El hecho de ya saberse de la hazaña de los Atléticos de hacer más con menos no la hace ni menos impresionante ni menos digna de elogios.

Jason Giambi To Return To Oakland A's Next SeasonAquí no tenemos que recontar todo lo que ha hecho el gerente general Billy Beane con estos Atléticos desde 1998. El sagaz ejecutivo ha sabido construir rosters en Oakland que han clasificado para los playoffs en siete ocasiones desde el 2000, con nóminas discretas y muchos peloteros que, aunque son desconocidos por muchos fuera del Área de la Bahía, han sido grandes protagonistas en los éxitos del equipo.

Por ejemplo, este año los “verdes” ganaron 96 juegos en la temporada regular para llevarse su segundo título divisional en forma consecutiva, con la cuarta menor nómina (según USA Today) en Grandes Ligas.

Sí son nombres reconocidos Bartolo Colón, Coco Crisp y Yoenis Céspedes, para mencionar a algunos de los integrantes del equipo de más perfil. Pero la verdad es que si uno quiere hablar de Oakland, hay que destacar los aportes de jugadores como Josh Donaldson, Brandon Moss, Jed Lowrie, Derek Norris, A.J. Griffin, Jarrod Parker, Dan Straily y Grant Balfour—y hasta con esa lista se queda corto.

Ahora bien, estos Atléticos no son puro “Moneyball—la versión del libro y más adelante, con menos precisión, la película sobre la edición de Oakland de hace 11 años. Recuerden que los esfuerzos de Beane y sus pupilos en la gerencia no rindieron muchos frutos entre el 2007 y el 2011, cuando una serie de movimientos a nivel de Grandes Ligas—empezando con el fallido experimento de tener a Bob Geren como manager—no produjeron ni una sola temporada ganadora.

Los éxitos de los Atléticos desde el 2012 se deben a varios factores. Uno de ellos es el manejo magistral de un equipo de muchas piezas intercambiables de parte del dirigente Bob Melvin, el sucesor de Geren. Otro son las firmas astutas de agentes libres como el dominicano Colón, el cubano Céspedes y Crisp. Pero si uno busca un momento que definió lo que sería el inicio de la inesperada jerarquía de Oakland en el Oeste de la Americana, hay que recordar diciembre del 2011.

Ese mes, Beane hizo tres cambios de impacto con el clásico modelo de un equipo que estaba en plena reconstrucción y sin pretensiones de ganar un futuro cercano. El primer canje fue con los Diamondbacks, que enviaron a Oakland a Parker, Ryan Cook y Colin Cowgill por Trevor Cahill y Craig Breslow.  Más adelante, justo antes de las navidades, Beane cambió al zurdo Gio González y a Robert Gilliam a los Nacionales por Morris, Tommy Milone, Brad Peacock y A.J. Cole. Y a fines de dicho mes, Oakland envió al cerrador Andrew Bailey y a Ryan Sweeney a Boston por el valioso toletero Josh Reddick, Miles Head y el derecho dominicano Raúl Alcántara.

Si se habla de los aportes de Parker, Reddick, Milone, Norris y Cook, se habla de gran parte de la cara de estos nuevos Atléticos. Y pensar que en esos momentos, todo el mundo esperaba temporadas perdidas en Oakland durante varios años. El mismo Beane expresó en varias ocasiones que hizo aquellos movimientos pensando en una reacción del equipo para el 2014, cuando posiblemente la franquicia estuviera en San José o en otra localidad fuera de la ciudad de Oakland. Pero aquí están, recibiendo otra serie de playoff en el Coliseo (ahora conocido como el O.co Coliseum).

Lo logrado por Beane y su staff gerencial ya no es sorpresa, con un total de 190 victorias en campaña regular en los últimos dos años. Pero en el caso de los Atléticos tiene otro matiz, ya que los obstáculos son bastante grandes en cuanto a recursos económicos se refieren.

Ahora, con otra postemporada, este equipo busca por fin hacerse sentir en octubre y llegar a la Serie Mundial por primera vez bajo el mando de Beane.

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