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La falta de bateo oportuno le hizo mucho daño a L.A.

SAN LUIS – Cuando se habla de una nómina de casi US$240 millones, se habla de expectativas. Los Dodgers están acostumbrados a esa clase de presión, ganando en el 2014 su segundo título del Oeste de la Liga Nacional en forma consecutiva.

Yasiel PuigSin embargo, por también por segundo año consecutivo, Los Angeles cayó en playoffs ante un equipo de los Cardenales con menos glamour, pero con más garra en el momento de la verdad.

“Teníamos altas expectativas, no dimos la cara cuando necesitábamos hacerlo y perdimos la serie”, dijo el toletero mexicano Adrián González, quien terminó la Serie Divisional vs. San Luis de 16-3, con un cuadrangular y tres empujadas. “Ellos supieron dar los jonrones importantes y no nosotros no, y ésa fue la diferencia en la serie.

“Pero creo que aquí hay dos equipos que se verán las caras durante muchos años. Este año no pudimos hacer el trabajo”.

Aparte de los colapsos de Clayton Kershaw y del bullpen de los Dodgers en los innings 7 y 8—cuando los Cardenales hicieron casi todo su daño con el madero—la falta de bateo oportuno de Los Angeles fue una de las grandes diferencias entre los dos equipos, tal como lo señaló González.

Mientras los Cardenales batearon .310 con corredores en posición de anotar, los Dodgers registraron apenas .195, con sólo dos extrabases. Además, una de las grandes bujías de los azules, el cubano Yasiel Puig, fue sentado para el Juego 4 (entró al final como corredor emergente) después de poncharse ocho veces en nueve turnos entre el primer encuentro y el tercero choque de la serie.

El resultado fue un total de tres carreras anotadas en los los últimos dos partidos de la serie. Así no se gana.

Al ponérsele el tema de la producción con corredores en posición de anotar al manager Don Mattingly, el capataz dio una respuesta evasiva—algo que no sorprende dado el dolor de la derrota unos minutos antes.

“Creo que cuando ves la temporada entera y analizas en qué aspectos te fue bien y en qué aspectos no, evalúas tu club a la hora de empezar de nuevo”, dijo Mattingly. “Veremos todo y dónde vamos a querer mejorar. Al final del día cuando pierdes, no te preocupas por una situación ni la otra, sino la victoria o la derrota”.

En otras palabras, claro que Mattingly está consciente del problema en la serie recién concluida. Ya no puede hacer nada al respecto.

En cuanto al futuro se refiere, la mayoría de las piezas clave de Los Angeles seguirán bajo contrato durante por lo menos un año más. Y sabemos que el dinero no es obstáculo en los predios de los Dodgers, así que las cosas se pintan bastante positivas.

El único agente libre de alto perfil y que haya aportado en la edición del 2014 de este equipo es el dominicano Hanley Ramírez, quien tuvo una gran serie al batear de 14-6 con un doble y dos empujadas, además de una sólida defensa en el campo corto. Y eso fue después de encabezar en la temporada regular a los torpederos de Grandes Ligas en OPS (porcentaje de embasarse más slugging).

A pesar de la posible partida de Ramírez, los Dodgers se perfilan como un equipo construido para competir a largo plazo. Pero como bien sabe A.J. Ellis—otra estrella de la serie vs. los Cardenales al terminar de 13-7 (.538) con cuatro bases por bolas, un cuadrangular, cuatro anotadas y OPS de 1.493—no hay nada escrito en el béisbol.

“No sabes cuántas veces estarás en esta situación con la oportunidad de hacer esto”, dijo Ellis. “No hay garantías en la vida y tampoco en el béisbol, eso es seguro. Sabemos lo difícil que fue llegar hasta este punto. No puedes darlo por hecho.

“Esto nos motivará a volver a ganar la división y jugárnosla en los playoffs”.

La mano firme de Mattingly es clave en Dodgers

LOS ANGELES – Se dice que Los Angeles es donde viven las estrellas. Y así es, si se trata de actores, músicos, cantantes y todo tipo de artistas y figuras faranduleras.

Don Mattingly, Dee Gordon, Darwin BarneyEl equipo de béisbol de Los Angeles (sí, Los Angeles…no Anaheim, en otro condado) también es una verdadera constelación de peloteros, con nombres y contratos que resultaron en una nómina récord de más de US$235 millones para el 2014. Dicho monto superó por unos US$32 millones lo que pagaron por su equipo los Yankees, los tradicionales “reyes” a la hora de “soltar el billete”.

Desde el 2012, cuando un consorcio controlado por Socios Guggenheim compró la franquicia de los Dodgers por más de dos mil millones de dólares, dicho grupo–que incluye a Magic Johnson–ha hecho una enorme inversión económica para devolver al equipo a la relevancia en el béisbol de Grandes Ligas.

Ha funcionado.

A pesar de sobre-pagar por algunos estelares de renombre, los Dodgers, su presidente Stan Kasten y su gerente general Ned Colletti han podido conformar un verdadero trabuco con jugadores de la talla de Clayton Kershaw, Zack Greinke, el dominicano Hanley Ramírez, el mexicano Adrián Gonzalez y Matt Kemp—por mencionar sólo algunos.

Hace un año, los Dodgers conquistaron el Oeste de la Liga Nacional y quedaron a dos victorias de alcanzar la Serie Mundial. En el 2014, repitieron como campeones de su división y ahora se preparan para volver a medirse en los playoffs a los Cardenales—el mismo equipo que los eliminó la temporada pasada.

¿Fue fácil volver a clasificar este año? Para nada.

Además de una lesión del as Kershaw al principio de la temporada, se ausentaron por tiempo notable del receptor A.J. Ellis, Ramírez, el dominicano Juan Uribe y Carl Crawford.

Sin embargo, es la misma profundidad de los Dodgers que en gran medida los salvó. Lo difícil para el manager Don Mattingly fue manejar todas las estrellas del equipo y su deseo de jugar—aun cuando no había cupo.

Mattingly, siempre calmado y diplomático, calificó como un “buen problema” el superávit de jardineros, por ejemplo. Pero cuando Matt Kemp tuvo que trasladarse del bosque central al derecho, abriéndole paso al cubano Yasiel Puig en el central, no hubo tanta armonía en Los Angeles. Y hubo potencial de más discordia cuando el regreso de Crawford y el surgir de Scott Van Slyke—además del reaccionar de Kemp en con el madero—básicamente relegaron a la banca a Andre Ethier.

El mismo Johnson, cinco veces campeón de la NBA como armador de los Lakers en la década de los 80, habló en días pasados sobre el reto de dirigir a un grupo de estrellas.

“Hay que manejar esos egos”, dijo Johnson en el cierre de la campaña regular de los Dodgers. “Todo el mundo señala la nómina como lo grande. Pero no se trata de eso, sino el crecimiento del equipo. Como dueños, estamos viendo eso”.

Johnson también elogia la actitud de Ethier por éste “no hacer un lío” por ser sentado, y a Kemp por aceptar su cambio de posición y aprovechar su tiempo de juego.

Esos no son los únicos temas en la cueva y el clubhouse de los Dodgers.

Cada vez que Puig, el súper talentoso pero a veces errático pelotero, mete la pata con un error mental, algunos medios instan a Mattingly a disciplinarlo o hacer un show por humillarlo. Pero el piloto jamás lo ha hecho—por lo menos a nivel público—y ha dejado que el joven madure en su primer año y medio de Grandes Ligas.

¿Y qué tal el altercado entre Puig y Kemp, captado por las cámaras, el mes pasado en Denver? Mattingly pareció calmar esas aguas también y los Los Angeles terminó la temporada regular con cinco victorias al hilo, bien afinados de cara a la postemporada.

En los Dodgers hay talento…mucho talento. Pero sin el equilibrio que siempre ha brindado Mattingly, aun cuando su propio futuro estaba en duda el año pasado, el equipo azul se pudo haber desmoronado con todo y sus estrellas.

Los Dodgers: muchas expectativas, mucha presión

NUEVA YORK – Con la firma de Zack Greinke por seis años y US$147 millones, los Dodgers lucen como uno de los claros favoritos en la Liga Nacional para el 2013—con todo y el hecho de que juegan en la misma división que los actuales campeones, los Gigantes de San Francisco.

Mark Walter, Stan Kasten, Magic JohnsonEso es muy, pero muy peligroso. Desde que empezó la agencia libre a mediados de la década de los 70, sobran los ejemplos de equipos que en el papel tenían un trabuco pero que en el terreno de juego quedaron cortos. En el mismo 2012 tuvimos el caso extremo de los Marlins y, en menor grado, el de los Angelinos. El año anterior vimos cómo los Medias Rojas, proyectados como la crema de la Americana, se perdieron los playoffs. Ese año en la Nacional los Filis, a pesar de todo ese pitcheo, no pasaron de la primera ronda de la postemporada.

Si la campaña del 2013 empezara hoy, la nómina de los Dodgers sería de unos US$225 millones. Claro, eso puede cambiar de aquí al Día Inaugural, pero está claro que el equipo azul de Los Angeles se perfila como la nueva versión de los Yankees en los tiempos más impulsivos del fenecido George M. Steinbrenner.

El Grupo Guggenheim, que adquirió a los Dodgers este año, está decidido a gastar lo que sea necesario para armar el mejor equipo del planeta. Increíblemente para muchos, asumió casi los contratos enteros del mexicano Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett, parte de esos mismos Medias Rojas del 2011 que al final decepcionaron a todos. Con Greinke y el recién firmado Hyun-Jin Ryu ya en sus filas para acompañar a los antes mencionados, más Clayton Kershaw, Matt Kemp, el dominicano Hanley Ramírez y Andre Ethier, entre muchos otros, nadie podrá superar a los Dodgers, ¿verdad?

Bueno, ya hemos visto esta película.  La gran interrogante para los Dodgers es si todas estas piezas de lujo encajarán para producir un béisbol ganador en el terreno. Es muy posible que sí. Pero también es posible que no, y ahí está el peligro para el equipo de Los Angeles: La decepción del fracaso sería algo sin precedente, tal como los gastos que están realizando los dueños ahora mismo.

En teoría, el pitcheo abridor está sólido con Kershaw, Greinke, Kyu, Beckett, Chad Billingsley, Aaron Harang, Tedd Lilly y Chris Capuano…se dice que por lógica al menos uno o dos de ellos podrían ser cambiados, algo que traería más talento aun.

En el bullpen, hace falta un cerrador de verdad. Brandon League no es la respuesta. No se sabe qué podrá dar Kenley Jansen luego de sus problemas cardíacos. Ojo con el noveno inning para los Dodgers.

Se supone que con tantos bates de calidad, Los Angeles anotará muchas carreras. Se supone eso, pero después de la llegada de Ramírez, Shane Victorino y González, la ofensiva de los Dodgers nunca terminó de arrancar en el 2012. No hay garantías de que lo haga la próxima temporada tampoco.

De un año a otro es difícil saber cuánto va a rendir un pelotero. Más complicado es pronosticar los ganados y perdidos de todo un equipo.

Los nuevos propietarios de los Dodgers han creado unas enormes expectativas en Los Angeles. ¿Y si no se cumplen?

Ese es el peligro para el manager Don Mattingly, quien tendrá que lidiar con todas esas personalidades dentro del clubhouse. Mattingly se ha visto como un aliado de los jugadores en su tiempo como piloto; ahora tendrá que emplear todo su talento como motivador y manejador de estrellas del béisbol (algo que él mismo fue como pelotero).

Para Mattingly y los Dodgers, el potencial se ve  ilimitado…pero por más grandes que puedan ser los éxitos, así de contundentes se verán los fracasos si no se gana con una nómina bien por encima de los US$200 millones.

Otro mal arranque para los Medias Rojas

PHOENIX – Al igual que el año pasado, los Medias Rojas han arrancado muy mal la temporada regular.

Para esta fecha, Boston llevaba la peor efectividad colectiva de Grandes Ligas, 6.40. En la rotación, Josh Beckett y Daniel Bard no lucieron bien en sus primeras salidas. Ante la ausencia de Andrew Bailey—baja muy sensible para los Patirrojos—han tambaleado en el relevo el mexicano Alfredo Aceves y Mark Melancon.

Los Medias Rojas empezaron el 2012 con una encomienda difícil, jugando de visitante en Detroit y luego Toronto, dos equipos bastante fuertes en la Liga Americana. Y ahora, aunque les tocan varios juegos en casa, el camino no va a ser nada fácil. Los próximos tres oponentes de Boston en el Fenway Park serán los Rays, los Rangers y los Yankees—es decir, tres de los cuatro clasificados de la Liga Americana en el 2011.

Para la “Nación Medias Rojas”, los últimos siete meses han sido muy turbulentos. Todos recordamos el colapso histórico de septiembre, la salida del equipo de Terry Francona y Theo Epstein, más el ascenso de Ben Cherington al puesto de gerente general y la llegada de Bobby Valentine como manager.

El movimiento de más impacto que hizo Cherington en el invierno fue la adquisición de Bailey desde Oakland, para sustituir al cerrador Jonathan Papelbon. El perder a Bailey hasta por lo menos el Juego de Estrellas fue un golpe duro para Boston, pero hay más problemas.

No hay profundidad en la rotación abridora. Eso está claro. Para mí Beckett es una interrogante todavía. Y nadie sabe cómo lanzará Bard como abridor (ya vimos una primera muestra bastante desalentadora). Y sin Bailey, el bullpen es un misterio.

Además, la gran inversión que hizo Epstein en Carl Crawford luce como un desastre, entre bajo rendimiento y ahora una lesión del jardinero. Creo que hay un límite a lo que puede dar Kevin Youkilis. José Iglesias no está listo para batear en Grandes Ligas y mientras tanto, Mike Avilés es un torpedero del montón. ¿Y será Jarrod Saltalamacchia la solución a largo plazo en la receptoría? No me parece.

Claro, con nombres como Adrián González, Jacoby Ellsbury, Dustin Pedroia y David Ortiz, hay trueno en el lineup. Pero en las esquinas de los jardines, no convencen mucho Cody Ross y Ryan Sweeney como figuras que vayan producir en grande como se necesita en esas posiciones.

Aparte de todos estos factores, la competencia está fortísima en el Este de la Liga Americana. No sólo están los Yankees y los Rays, sino también unos Azulejos que lucen como un equipo que está listo para competir en serio.

Hasta el comodín extra a partir del 2012 podría ser difícil de alcanzar, con tanta calidad entre Rangers y Angelinos en el Oeste de la Liga Americana.

¿Pueden los Medias Rojas reaccionar y recuperarse de su mal inicio? Claro que sí, lo hicieron el año pasado y estuvieron arriba casi todo el tiempo antes de caer en septiembre. Pero en esta ocasión, veo más interrogantes que respuestas. Ya veremos.

Boston enfrenta adversidades ahora

PHOENIX – En una temporada de 162 juegos, es prácticamente imposible que un equipo no se tope con algunos obstáculos en el camino hacia la postemporada.

Los Yankees tuvieron que lidiar con varios contratiempos desde el principio, con las tantas interrogantes en el pitcheo abridor, las lesiones de Joba Chamberlain, Phil Hughes y el dominicano Rafael Soriano, más las interrupciones de las temporadas de Derek Jeter y Alex Rodríguez en uno que otro momento.

Los campeones Gigantes se han mareado con las tantas lesiones: Buster Posey, el boricua Andrés Torres, el venezolano Pablo Sandoval, el puertorriqueño Carlos Beltrán, el dominicano Miguel Tejada y ahora el cerrador Brian Wilson…entre otros.

En fin, no cabría aquí la lista de peloteros en equipos contendientes que han perdido tiempo debido a las lesiones.

Ahora, faltando menos de un mes y medio en la temporada regular, le toca a Medias Rojas lidiar con bajas de peloteros de mucha importancia. David Ortiz sufre bursitis en el talón derecho. Kevin Youkilis acaba de ingresar a la lista de lesionados con dolores en la espalda. El venezolano Marco Scutaro lleva un tiempo sin jugar y ni hablar de J.D. Drew, quien primero no bateó y después fue colocado en la lista de incapacitados.

En el pitcheo Boston también fue golpeado primero con la lesión de Daisuke Matsuzaka, quien seguramente no volverá a lanzar más por los Patirrojos (sabemos que no vuelve este año), y luego con una baja mucho más sensible: Clay Buchholz. El derecho tiene una lesión en la espalda que posiblemente lo obligue a pensar ya en el 2012, algo que podría resultar devastador para el equipo de Nueva Inglaterra.

En estos momentos los Medias Rojas cuentan básicamente con una rotación de dos brazos confiables: Jon Lester y Josh Beckett. Después está John Lackey, quien ha sido una incógnita desde que firmó como agente libre en el 2010. Tim Wakefield hace lo que puede, pero hace mucho dejó de ser una opción viable en una rotación de primera categoría. Boston adquirió a Erik Bedard el 31 de julio, pero dudo que el zurdo pueda impactar como quisiera la “Nación Medias Rojas”.

En estos momentos la ofensiva de Boston, ante tantas lesiones, es encabezada por Jacoby Ellsbury (temporada impresionante), Dustin Pedroia (ya recuperado de su propia lesión) y Josh Reddick, un sólido novato que ya prácticamente había suplantado a Drew en el jardín derecho. El mexicano Adrián González, en lo que ha sido una campaña digna del premio al Jugador Más Valioso, ha dado apenas un jonrón en la segunda mitad de la temporada. Una teoría es que sigue sintiendo dolores en el cuello, molestia que sufrió hace varias semanas.

Los buenos equipos, los equipos “championables”, saben lidiar con las lesiones y superarlas. Todo luce indicar que los Medias Rojas, con su gran nómina utilizada de una forma bastante inteligente por parte del GG Theo Epstein, tienen la profundidad suficiente como para sobrevivir y clasificar de manera cómoda en la Liga Americana. Pero habrá que echarle un ojo a la producción ofensiva del equipo y si baja, ver si el pitcheo puede aguantar. Si no, podrían perder el título del Este ante los Yankees y por ende la importante ventaja de la casa en los playoffs.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Los espera una temporada “Padre”?

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PHOENIX – En una División Oeste de la Liga Nacional que
incluye a los Dodgers y los Rockies, son pocos en los Padres de San Diego con
ilusiones de terminar en el primer lugar, ni tampoco clasificar como comodín en
este 2010.

Pero es un club con un interesante sabor latino, con nombres
como Adrián González, Everth Cabrera, Yorvit Torrealba, Edward Mujica, Luis
Perdomo y hasta los hermanos Hairston, Jerry Jr. y Scott, hijos del ex
ligamayorista Jerry Hairston y su esposa sonorense.

El cuadro cuenta con bastante calidad en tres de las cuatro
posiciones con el mexicano González en la primera, el veterano David Eckstein
en la segunda y el nica Cabrera en el campo corto.  En los jardines hay una mezcla de juventud y
veteranía con el prometedor Kyle Blanks, Tony Gwynn Jr. y Will Venable, acompañados
de Scott Hairston y Aaron Cunningham.

En la receptoría Nick Hundley es el presente y el futuro,
apoyado por el venezolano Torrealba, quien a mi juicio tiene mucho más que
aportar que simplemente fungir de “mentor” del primero.

La rotación abridora, encabezada por Chris Young, no asusta
a nadie; en el bullpen sí hay calidad en el puesto de cerrador con Heath Bell,
quien sustituyó de manera brillante a Trevor Hoffman en el 2009.

Lo interesante de los entrenamientos de primavera, siempre,
es que a esta altura nadie está ni en el primer lugar ni en el sótano.  Ese es el aire que se respira en las
diferentes instalaciones, sea de los Yankees o de los Nacionales…todo el mundo
tiene esperanzas, y los equipos “pobres” siempre pueden inspirarse con el
ejemplo de los Rays del 2008.

En el caso específico de San Diego, el tema de siempre es la
nómina, aún con los nuevos propietarios que compraron el equipo el año pasado.
Jed Hoyer es un gerente general inteligente, y viene de la escuela de Theo
Epstein y la organización de los Medias Rojas. Por ese lado se entiende que no
habrá movimientos que no sean bien pensados.

Claro, lo más candente este año será lo de Adrián y si será
cambiado en esta temporada o después del 2010…o si de alguna forma milagrosa
los Padres podrán firmarlo a una extensión de contrato. Como siempre digo, es
una pena que el béisbol de Grandes Ligas no tenga un mejor sistema para que
todos estén en igualdad de condiciones, como los otros deportes de Estados
Unidos. En ese caso un pelotero tan talentoso y valioso como González no
tendría destino necesariamente a Boston, Nueva York u otro gran mercado…pero
bueno, basta con eso por ahora.

Estamos en época de primavera…de esperanzas…y como demostró
Tampa Bay en el 2008, nunca, nunca se sabe.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

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