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Angelinos: ¿”Pensiones” por lo que ya se hizo?

PHOENIX – Cuando los Angelinos estuvieron por estos lados durante los entrenamientos de primavera, el cuarteto de Albert Pujols, Josh Hamilton, Mike Trout y Mark Trumbo era visto como una mini “fila de asesinos” para la temporada del 2013.

Albert Pujols, Josh HamiltonNo era para menos. Nombres así no aparecen todos los días en un mismo equipo. Pero ahora, a apenas tres semanas de haber arrancado la presente campaña, es inevitable cuestionar los fundamentos de las grandes firmas que ha hecho el gerente general Jerry Dipoto—con el aval, por supuesto, del dueño Arte Moreno.

El inicio de la temporada de Hamilton—quien aun con cuatro hits el lunes tiene su promedio en apenas .222, con dos jonrones y OPS de sólo .645—se parece mucho al del dominicano Pujols en su primera temporada en Anaheim el año pasado. Hamilton, a sus 32 años, tiene un nuevo contrato de cinco años y US$125 millones con los Angelinos.

El ex Ranger es uno de cuatro jugadores de Los Angeles con lo que se pueden calificar como mega-contratos. Los otros tres son Pujols (10 años, US$240 millones), C.J. Wilson (cinco años, US$77.5 millones) y Jered Weaver (cinco años, US$85 millones).

Cada uno de ellos tiene por lo menos 30 años—Pujols 33, Hamilton y Wilson 32 y Weaver 30—y con tanto dinero invertido en cuatro peloteros, no es nada fácil para los Angelinos tener flexibilidad en otras partes de su roster, sobre todo con los impuestos de lujo más estrictos del nuevo acuerdo colectivo entre los dueños y los jugadores, pactado al final del 2011.

La pregunta aquí que “cae de la mata” es la siguiente: ¿Es una estrategia sana gastar tanto en “nombres” que, en algunos casos, pudieron haber visto pasar sus mejores días?

En términos más bruscos y hasta más controversiales, a veces da la impresión de que Moreno y los Angelinos no se enteraron de que básicamente terminó la denominada “era de los esteroides”.

Me explico.

Después de conectar su cantidad récord de 73 jonrones en el 2001, Barry Bonds renovó con los Gigantes por cinco años y US$90 millones—a los 37 años de edad. El Rey del Jonrón (sí, lo es) tuvo tres temporadas excelentes después de eso, antes de que las lesiones acabaran con su producción masiva desde el 2005.

Definitivamente, estamos hablando de otra época.

Cuando Manny Ramírez terminó el 2008 dando palo tras palo con los Dodgers, su flamante representante Scott Boras trató de convencer a todo el mundo de que el dominicano merecía un contrato a largo plazo, poniendo el ejemplo de Bonds y la producción de éste después de cierta edad.

Ya sabemos cómo terminó esa historia. ¿Y la de A-Rod?

Cuando vemos a los Angelinos otorgarles contratos de US$240 millones a un Pujols de 32 años y a un Hamilton de la misma edad, nos hace pensar en el clásico  error de pagarle a un pelotero por lo que ha hecho en vez de lo que hará en su nuevo equipo.

Albert Pujols ya es un pelotero histórico de Grandes Ligas por el ritmo que tuvo en sus primeros 11 años en la Gran Carpa. Sigue siendo tremenda amenaza en el plato y ha tenido un buen inicio de esta temporada. Pero cuidado…son 33 años. ¿Y qué hay de esos dolores persistentes en el pie izquierdo?

En el caso de Hamilton, su producción ya había dado algunas señales de declive en Texas…muy sutiles, por supuesto. El guardabosque, sin dudas, producirá algunos momentos para el recuerdo en Anaheim. Pero con su historial de lesiones y otros temas, más su edad, ¿justificará su actual contrato?

Hace 12 años—en plena era de los esteroides—tal vez en teoría los mega-contratos para jugadores de la edad de Pujols y Hamilton tendrían algún sentido. Pero presumiendo una condición de “limpios” de todos ahora—incluyendo a estos dos, que en ningún momento han sido ligados de manera seria al tema de dopaje—es un peligro que podría convertirse en una carga demasiado pesada en unos pocos años.

 

Angelinos empiezan a cumplir con los pronósticos

PHOENIX – Después de un comienzo para el olvido, los Angelinos de Los Angeles van subiendo en la Liga Americana, hasta el punto de que si la temporada terminara hoy, serían uno de los cinco clasificados del Joven Circuito (y sería sin la necesidad del comodín extra que se implementa desde este año).

Desde que fue subido el joven Mike Trout el 28 de abril, los Angelinos han sido otro equipo—eso está claro. Y la adición del colombiano Ernesto Frieri al bullpen fue, aparentemente, la última pieza que faltaba para que los Angelinos empezaran a verse como el contendiente que todo el mundo visualizaba para el 2012.

Lo de Trout es simple y llanamente increíble, no tanto por su buen desempeño—el  talento del jardinero siempre ha sido algo innegable—sino por la forma en que ha rendido con apenas 20 años de edad. Para esta fecha el guardabosque encabezaba la Liga Americana en promedio de bateo con .345 y en bases robadas con 21. Con porcentaje de embasarse de .402 y slugging de  .543, lleva un impresionante OPS de .944, el sexto mejor de la Americana. Son números propios de un bateador pulido y maduro en Grandes Ligas, no de un novato de 20 años.

La defensa de Trout ha sido extraordinaria, como era de esperarse. Ahora Peter Bourjos, una vez considerado un seguro heredero de uno de los jardines de los Angelinos, ha sido relegado a un rol de jugador a tiempo parcial.

El tremendo cañón que es Mark Trumbo, el resurgir del veterano Torii Hunter y un repunte parcial del dominicano Albert Pujols también han sido clave en la producción ofensiva de Los Angeles, que aún espera por mayores aportes de nombres como el quisqueyano Erick Aybar, Vernon Wells y Bourjos, entre otros. Y digo “repunte parcial” a la hora de hablar de Pujols porque, aunque tiene números decentes ahora luego de un mal comienzo, aún queda por verse si aparecerá el Pujols de antes, la versión que arrasó con todo como integrante de los Cardenales del 2001 al 2011.

Por supuesto, el fuerte de los Angelinos es el pitcheo, una constante del equipo de Mike Scioscia desde hace varios años. Los Angeles encabeza la Americana en efectividad colectiva con 3.43. La rotación ha sido encabezada por el as Jered Weaver y C.J. Wilson, quienes se encuentran en los lugares 2 y 3 en EFE del Joven Circuito, respectivamente.

El relevo es donde ha impactado tanto Frieri. Desde que llegó a Anaheim en un cambio con San Diego en la primera semana de mayo, el colombiano se ha visto imbateable. Con su recta fulminante, Frieri ha permitido apenas tres carreras limpias en 35.0 entradas (0.77) al salvar 10 juegos en igual número de oportunidades. El dúo de Frieri y Scott Downs ha afianzado un bullpen de Los Angeles que se vio tambaleante al principio de la temporada.

Cuando empezó el 2012, todo el mundo esperaba un duelo entre los Angelinos y los Rangers en el Oeste de la Liga Americana. Texas ha puesto de su parte desde el principio, con marca de 48-29, la mejor de Grandes Ligas. Pero con su reacción en mayo y junio, Los Angeles tiene ahora 43-33 y está a 4.5 juegos de los Rangers., Parece que sí vamos a ver esa lucha férrea entre los californianos y los texanos en dicha división.

En otras palabras, apenas comienza la batalla.

Molina…¿El Varitek del 2011-12?

PHOENIX – En estos días hubo dos acontecimientos que me recordaron al invierno del 2004-05, cuando los Medias Rojas venían de su primer título de la Serie Mundial en 86 años.

Por un lado se produjo de manera oficial el retiro del receptor Jason Varitek, quien ayudó a Boston no sólo a romper la sequía de más de ocho décadas de los Patirrojos, sino también a volver a la cima de Grandes Ligas con otro campeonato conquistado en el 2007.

Por otro, vi la extensión de contrato de cinco años y US$75 millones que le dieron los Cardenales al receptor boricua Yadier Molina, otro cátcher con dos anillos a su nombre.

¿Cuál es la correlación?

En ambos casos—Medias Rojas del 2004 y Cardenales del 2011—los equipos campeones tenían que enfrentar la posibilidad de perder a una superestrella y futuro Salón de la Fama, en medio de dudas acerca de cuánto le quedaba a ambos. Y en ambos casos, los recién coronados dejaron ir a dicha superestrella y optaron por darles contratos a largo plazo a sus receptores.

En cuanto al Boston del 2004-05, estamos hablando del dominicano Pedro Martínez, quien se convirtió en agente libre después de la campaña del 2004. Los Medias Rojas lo dejaron ir y, como todos recordarán, a Varitek—otro agente libre en ese momento– le dieron un contrato de cuatro años y US$40 millones.

También se recordará que en las negociaciones entre Boston y los representantes de Martínez, uno de los puntos más espinosos fue la garantía o no de cuatro años para el dominicano, que tajantemente quería cuatro años de plano. La gerencia de los Medias Rojas, encabezada por Theo Epstein, no quería comprometerse así con Martínez, quien venía de ganar 16 juegos pero se veía un poco menos dominante que en años anteriores. Además, Pedro había sufrido varias lesiones desde el 2001 y se dudaba si aguantaría cuatro temporadas más lanzando a su nivel acostumbrado.

Los Mets, con un Omar Minaya bien deseoso de hacer un impacto con nombres de peso en Queens, sí le dieron los cuatro años garantizados, por US$53 millones. Pedro lució muy bien en su primera campaña con los Mets, ganando 15 juegos (pudieron haber sido más, pero el desastroso bullpen del equipo dejó escapar varias ventajas de Martínez).  Pero a partir del año siguiente se impusieron las lesiones. Del 2006 al 2008 Martínez sólo ganó 17 partidos.

El tiempo les dio la razón a Epstein y los Medias Rojas, quienes contaron con varias campañas sólidas de Varitek, el capitán del equipo por mucho tiempo desde el 2005.

En el caso de San Luis, todos sabemos que la superestrella que se fue se trata de Albert Pujols. La situación del toletero dominicano es un poco diferente a la de su compatriota Martínez, quien como pitcher no iba a aspirar a tantos años garantizados y, por ende, tantos millones como los que pedían Pujols y sus representantes. Pero sí se ven similitudes en el sentido de que los Cardenales, en vez de comprometerse por tanto tiempo con un pelotero ya de 30 y pico de años, decidieron invertir en otra área tan crucial: la receptoría.

Molina es considerado por muchos como el mejor receptor defensivo del béisbol. Si escuchas hablar a Chris Carpenter y Adam Wainwright acerca del puertorriqueño, pensarás que él es más responsable de sus éxitos como lanzadores que ellos mismos. Bengie y José han causado su propio impacto en Grandes Ligas—como ganadores netos, entre otras cosas–pero son pocos los que dudan que Yadier es el más talentoso de los tres hermanos.

Con Molina como titular en la receptoría desde el 2005, los Cardenales han ganado dos Series Mundiales y han ido a los playoffs cuatro veces. En el 2010 el boricua encabezó la Liga Nacional en efectividad para un receptor. En el 2009 estuvo segundo y el año pasado tuvo 3.87, la sexta mejor del Viejo Circuito.

Eso, combinado con un bateo oportuno (¿recuerdan su HR para eliminar a los Mets en el 2006) y de relativamente pocos ponches, hace que Molina sea uno de los integrantes más valiosos de los campeones.

¿Será San Luis igual sin Pujols? Claro que no. Es un golpe fortísimo perder a quien se considera aún el mejor bateador de Grandes Ligas. Pero a largo plazo, ¿qué era lo que más les convenía a los Cardenales?

Boston salió ganando al dejar ir a Martínez y quedarse con Varitek. San Luis ha hecho básicamente lo mismo con Pujols y Molina, aunque con algunos matices diferentes.

Sólo el tiempo les dará la razón o no a John Mozeliak, Bill DeWitt y los jefes de los campeones.

El espinoso tema de Pujols y la prensa

ARLINGTON – El día libre entre los Juegos 2 y 3 de la Serie Mundial fue de muchas conversaciones y análisis sobre el cambio de clima, las posibilidades de más bateo en Texas y los pitchers del tercer choque, entre otras cosas.

Pero en boca de todos también estuvo el tema de Albert Pujols y otros tres estelares de los Cardenales que no estuvieron disponibles para hablar con los medios después del Juego 2 en San Luis. El caso del primera base dominicano fue el más llamativo, no sólo por tratarse de la mayor figura del equipo, sino también porque su error en el noveno episodio de dicho partido pesó mucho en la derrota de los Cardenales.

Al llegar a Texas y por fin conversar con la prensa, Pujols trató de justificar su ausencia diciendo que el encargado de relaciones con los medios del equipo no recibió ninguna solicitud de que saliera a hablar. Además, afirmó que si eso hubiera ocurrido, habría dado el tiempo necesario para hablar con los reporteros.

Es un argumento de muy poca lógica. Fácilmente Pujols, Yadier Molina, Lance Berkman y Matt Holliday pudieron haberse parado ante sus casilleros durante 10 minutos para contestar cinco, seis preguntas. Cuando ya no quisieran hablar, sólo hacía falta decir “<i>OK, guys, thanks</i>…y ya.

Claro que Pujols tenía que prepararse para el viaje hacia Texas con su familia. Claro que no es fácil contestar las mismas preguntas día tras día y noche tras noche…tampoco es fácil hacerlas.

Pero los que están presentes para cubrir este tipo de eventos están obligados a hacerlas y conseguir la reacción de Pujols o quien sea que haya sido protagonista en el partido, tanto del lado ganador como del perdedor.

Un reportero de más de 20 años en el periódico St. Louis Post-Dispatch me relató aquí algo que sucedió con Mark McGwire en San Luis en 1998, cuando él y el dominicano Sammy Sosa libraron la primera de sus dos épicas luchas jonroneras. McGwire—actualmente coach de bateo de los Cardenales—esperaba mucho tiempo para llegar a su casillero, a ver si el montón de reporteros esperando para entrevistarlo se cansaba y se iba.

En una ocasión salió McGwire de las duchas y le dijo lo siguiente al grupo de periodistas: “¿Por qué están aquí? ¡Sólo se trata de béisbol!”

En una sociedad no tan desubicada como la nuestra, su argumento tendría todo el sentido del mundo. Pero farándula y deporte acaparan los titulares y generan millones y millones de dólares. Por eso hay que darle tanta cobertura. ¿O es al revés?

La clave es ésta: si no fuera por la locura de los medios y el mercadeo con el deporte, serían inimaginables los salarios exagerados que ganan los atletas, y en este caso los peloteros de Grandes Ligas. Entonces, dar cinco o 10 minutos a los medios no parece tan fuera de lugar.

Son muchos los atletas que entienden eso desde el principio, mientras que hay otros que toman un tiempo para llegar a comprenderlo. Y hay otros que jamás han sabido asimilarlo.

Está claro que hay que ponerle límites al acceso de los medios. Ya los hay, y muchos. Pero mientras no haya una comprensión mutua del papel del periodista en relación con el atleta, surgirán situaciones incómodas como la de Pujols y el Juego 2.

Pujols, entre el camino de Weaver y Sabathia

Para los Angelinos, fue un “palo” firmar a Jered Weaver a una extensión de contrato de cinco años y US$85 millones. En estos momentos Weaver es uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas (diría que él, Justin Verlander, Clayton Kershaw y CC Sabathia representan la crema de la Gran Carpa ahora mismo) y dicho pacto claramente representa un “descuento de la casa” para el equipo de Anaheim.

Lo que llama la atención fue lo claro que habló Weaver después de anunciarse formalmente el nuevo acuerdo. El derecho podía buscar mucho más dinero en el mercado libre después del 2012, pero dijo lo siguiente al respecto: “Si US$85 millones no es suficiente para mantener a mi familia y otras generaciones, entonces soy bastante bruto. ¿Cuánto dinero necesitas de verdad en la vida?”

Entre otras cosas, Weaver también expresó que firmó este pacto con Los Angeles a pesar de que Scott Boras, su flamante representante que es famoso por sacarles lo máximo a los equipos para sus clientes, le aconsejó que esperara la agencia libre. Pero Weaver, oriundo del sur del California, prefirió firmar ahora y asegurar su permanencia con un equipo de “casa”.

También dijo el derecho que no le interesaba “ir tras un dinero de CC Sabathia”, es decir tratar de acercarse a los US$161 millones por los que firmó el zurdo con los Yankees en el invierno del 2008-09.

Con eso, se marca la diferencia entre la mentalidad de un pelotero y la del otro. No es que una sea correcta y la otra incorrecta. Es cuestión de preferencia.

Weaver quiso quedarse en casa, ante una fanaticada conocida, apoyadora y que en general no es la más exigente del mundo. Claro, para eso tuvo que aceptar menos dinero.

En cambio Sabathia, en su pleno derecho, rechazó ofertas de equipos en su también estado natal de California para firmar con los Yankees, cuyo público espera lo máximo en cada oportunidad y, si el pelotero no cumple, se lo hace saber. El premio por eso fue la mayor cantidad de dinero en el mercado. Sabathia ha manejado la situación a la perfección, siendo un as confiable en sus tres años en el equipo y siendo parte íntegra del 27mo título de Serie Mundial de la franquicia en el 2009, su primera temporada en el Bronx.

Estos dos modelos nos llevan al caso que acaparará los titulares desde que termine la Serie Mundial del 2011: el de Albert Pujols. Cuando he tocado el tema del dominicano de los Cardenales, algunos me han recordado que Pujols está en su derecho al aspirar a ser el pelotero mejor pagado, ya que en los últimos años ha sido considerado por muchos como el mejor jugador de Grandes Ligas. No estoy en desacuerdo con eso. Por supuesto, es algo que el toletero se ha ganado con más de una década de producción histórica en San Luis.

Lo que confunde cuando se trata de Pujols es que por un lado afirma que quiere ser “un Cardenal de por vida” y por otro rechaza lo que fue supuestamente una oferta de más de US$250 millones garantizados de su equipo actual en febrero.

Si Pujols quiere seguir en San Luis—equipo y ciudad de los que se ha adueñado por completo—tiene que hacer algo similar a Weaver, es decir aceptar menos dinero de una franquicia que simple y llanamente no va a pagar lo que darían otras. Por más fondos que tenga en su chequera el dueño Arte Moreno, los Angelinos jamás iban a darle a Weaver algo semejante a lo que recibió Sabathia en Nueva York. Y por más que quieran soñar los fanáticos de San Luis, los Cardenales no pueden darse el lujo de otorgarle a Pujols un pacto de US$300 millones, para superar los US$275 millones de Alex Rodríguez en el Bronx.

Si Pujols aspira a eso, que deje de decir que quiere ser “un Cardenal de por vida” y está bien, está en su derecho. Del otro lado, si de verdad desea seguir en San Luis, su postura en las negociaciones no podrá incluir las exigencias de lujo como si estuviera en pláticas con los más ricos. Tiene que elegir un camino: el de Weaver o el de Sabathia. Pero no se le puede complacer en todo.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

El peligro de los mega-contratos

PHOENIX – Si uno ignora lo que concedieron en cuanto al futuro se refiere (el gran prospecto del pitcheo, Zack Wheeler), es obvio que los Gigantes “dieron un palo” al adquirir los servicios del jardinero boricua Carlos Beltrán para el resto del 2011.

Beltrán debe de caer como anillo al dedo en San Francisco, equipo que ha carecido de ofensiva este año…es más, hasta cuando los Gigantes ganaron la Serie Mundial del 2010, no contaron con la clase de bateador que puede ser el veterano de Manatí, Puerto Rico.

Por supuesto, San Francisco y su gerente general, Brian Sabean, quieren que se repita la historia con Beltrán. Todo el mundo recuerda lo que hizo la última vez que se acercaba a la agencia libre, en el 2004. Ese año el guardabosque fue cambiado de Kansas City a Houston en medio de la temporada y le dio un gran impulso a los Astros, conectando 23 jonrones en 90 partidos en la campaña regular. Y ni hablar de lo que hizo en aquellos playoffs, con ocho jonrones, 14 empujadas y seis bases robadas (la gente olvida esa última parte) por un equipo de Houston que por poco llega a la Serie Mundial.

Beltrán aprovechó eso en el invierno 2004-05, recibiendo un contrato de siete años y US$119 millones de los Mets y su entonces gerente general, el dominicano Omar Minaya. Ahora que estamos en los últimos dos meses de dicho pacto, hay que reconocer algunas realidades.

Aunque Beltrán es un gran pelotero, con una excelente producción desde 1999 cuando fue Novato del Año de la Liga Americana, no justificó el mega-contrato que le dio Minaya.

La verdad es que tuvo tres temporadas excelentes en Queens, del 2006 al 2008. Es decir, tres de un total de siete años. En su primera campaña, el 2005, no llegó ni cerca de las expectativas. El 2009 y el 2010 fueron temporadas prácticamente perdidas, debido a lesiones en ambas rodillas. Y aunque ha respondido bastante bien este año—y no se puede subestimar el valor que podría traer Wheeler, quien llegó por Beltrán debido a la buena temporada de éste—es muy difícil decir que el boricua haya justificado en su totalidad el pacto con los Mets.

Eso me lleva a pensar en otros contratos a largo plazo de los últimos años. El dominicano Alfonso Soriano recibió un pacto de ocho años y US$136 millones de los Cachorros en el invierno 2006-07. El jardinero ha tenido algunos buenos momentos en Chicago desde entonces, pero ya no roba bases y su porcentaje de embasarse es de menos de .300 este año. Sus números de poder no han sido malos, pero ni se acercan a los de un toletero tradicional a este nivel. Es una clara exageración de la gerencia de los Cachorros el contrato de Soriano. En términos reales, están pagando el precio de eso.

Alex Rodríguez goza del mayor contrato de todos, 10 años y US$275 millones. Sigue siendo un buen productor de carreras en los Yankees, pero con las lesiones en la cadera y las piernas, más la edad, ¿de verdad justificará ese pacto? Claro que no.

Eso nos lleva a dos de los agentes libres de más cartel en el invierno 2011-12, los dominicanos José Reyes y Albert Pujols.

Reyes es joven y se encuentra en el apogeo de su carrera. ¿Valdría la pena darle siete años? Quien se base en el mercado de los últimos años dirá que sí. Pero con las lesiones y demás variables, siempre va a ser un riesgo, sobre todo para un pelotero que depende tanto de las piernas.

¿Y Pujols? Los 10 años que supuestamente pide son una clara exageración para un pelotero de 31 años de edad, aunque tiren el grito los más “Pujolistas”.

El contrato que está por completar Beltrán lo dice todo: en esta época, es muy difícil que alguien pueda justificar un pacto que sea de más de cinco años garantizados.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

Pujols y San Luis rumbo al divorcio

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PHOENIX – Albert Pujols, como el mejor pelotero del mundo,
se ha ganado el derecho de pedir el contrato más lucrativo de Grandes Ligas. Nadie
disputa eso.

Sin embargo, el dominicano tenía otra opción también: Darle
un “descuento de la casa” a los Cardenales y firmar por algo más que decente,
pero no de la talla del contrato de 10 años y US$275 millones de Alex Rodríguez
en los Yankees.

Todo luce indicar que Pujols ha optado por aspirar a lo máximo
que pueda recibir
, lo cual no podrá ser del equipo de San Luis. Claro, el
toletero aún podría renovar con los Cardenales, sea de aquí a octubre o hasta
como agente libre a partir de noviembre. Pero la realidad es que no quiso
firmar ahora por lo que supuestamente le ofrecía su equipo de la actualidad:
Unos siete u ocho años con salario anual de entre US$25 y US$28 millones. No
creo que lleguen a aumentar mucho dicha propuesta.

El caso de Pujols y los Cardenales es interesante, porque la
imagen del quisqueyano no era de un “mercenario” de la pelota, en busca del
mejor postor, sino de una figura única en la comunidad de San Luis, algo que el
mismo pelotero había fomentado con sus tantas iniciativas caritativas en dicha
ciudad y también en su país de origen.

A lo mejor es ingenuidad pensar que Pujols puede ser
distinto a la mayoría de los atletas profesionales de nuestra era. Hay muchos
intereses de por medio, incluyendo su representante y, según Tony La Russa, el  sindicato, para mencionar dos.

Pujols, de haber firmado por algo que no fuera lo que
supuestamente pide, hubiera sellado su legado como lo máximo en San Luis, un
equipo de mucho prestigio en la historia del béisbol. Hasta pudo haber superado
en términos de popularidad al gran Stan Musial, condecorado por el Presidente
Barack Obama
en estos días. Y, claro, tampoco sería un pobre.

Pero parece que Pujols y su gente “no están en eso”, sino en
ser el pelotero mejor pagado de la historia. Nadie puede criticarlo por eso,
pero sí diría que va a sacrificar algo bien cómodo que tiene ahora en San Luis
y que hubiera tenido durante el resto de su carrera de haber firmado ahora con
los Cardenales: ser el rey de una franquicia, con el respeto, el cariño y sí,
el amor incondicional de una fanaticada que lo ha adorado desde hace 10 años.

Aun si Pujols termina renovando con los Cardenales–algo que
no luce muy fácil–algo de daño se ha hecho en cuanto a su imagen.

Es una pena…claro, con la excepción de los demás equipos de
la División Central de la Liga Nacional, que no han querido saber mucho de él
en estos 10 años. Es más, el eterno rival de San Luis, los Cachorros, ya
podrían tener a Pujols en la mira para el 2012. Ahí sí se pondrían
interesantes  las cosas.

Definitivamente, esta novela apenas comienza, pero un “divorcio” entre Pujols y San Luis luce inevitable.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

 

La “odisea” de Pujols en el 2010

PHOENIX – Cayó como una bomba el informe sobre los Filis y
su supuesta intención de proponerle a los Cardenales un cambio de Ryan Howard
por Albert Pujols
, sobre todo tomando en cuenta de que venía de Buster Olney,
una figura bien respetada en la prensa que cubre el béisbol en Estados Unidos.

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Ambas gerencias desmintieron enfáticamente tal versión, y
ambos peloteros le restaron importancia a las especulaciones. Aunque
desaparezca del panorama esta conjetura específica, vale la pena ver algunos
puntos interesantes del tema de Pujols, los Cardenales y el destino del
toletero dominicano.

El béisbol es un negocio, y los peloteros normalmente firman
con el equipo que ofrece más. Es lógico. Pero en el caso de Pujols, hay que ver
los elementos que le dan otro matiz a su “odisea” del 2010.

En repetidas ocasiones, el toletero ha dicho que quiere
firmar con un equipo que pueda ganar. Hace un año, los Cardenales no se
perfilaban propiamente como una organización con el compromiso de hacer todo
para triunfar en el terreno. Tenían un tiempo sin hacer movimientos de impacto,
y aunque estuvieron cerca de la clasificación en el 2008, no hicieron ningún
esfuerzo por mejorar su equipo antes de la fecha límite de cambios en aquella
temporada.

Sin embargo, desde julio del 2009 todo eso ha cambiado.
Primero fue el canje por Mark DeRosa. Luego vino el cambio por Matt Holliday y
la adquisición del dominicano Julio Lugo, más una serie de firmas y extensiones
que tienen a San Luis como favorito para clasificar de nuevo este año.

Por supuesto, Holliday ha sido la firma más notable, con un
pacto de siete años y US$120 millones. Es el mayor contrato otorgado en la
historia de la franquicia, pero Matt Holliday no es el corazón, ni el alma ni
mucho menos LA FIGURA de los Cardenales. Todo el mundo sabe que Mr. Cardinal se
llama Albert Pujols.

Quien crea que los Cardenales no tendrán el dinero para
retener al primera base no entiende quién es Albert Pujols para la comunidad de
San Luis. La gerencia del equipo sabe lo grande que es el dominicano en esa ciudad,
y si bien es cierto que los Cardenales hayan sobre-pagado (a mi juicio–la pura
verdad en este blog) por los servicios de Holliday, también es verdad (a mi
juicio–la pura verdad en este blog) que lo hicieron con el fin de que Pujols
quiera seguir en el nido, con un compromiso de ganar demostrado de parte la
gerencia del club.

En otras palabras, la meta no es tener a Matt Holliday, sino
que Albert Pujols siga en San Luis. Holliday fue simplemente parte de esa
estrategia.

Otra forma de expresarlo: Es más fácil que Pujols firme por
unos pocos millones menos teniendo a Holliday a su lado en el lineup que a Rick
Ankiel.  

En el pasado se le ha acusado al dueño principal de los
Cardenales, Bill DeWitt, de ser tacaño. Yo mismo lo he hecho. Pero hasta ahora los
propietarios se han visto sagaces en su visión de quién es Pujols para esta
franquicia.

Las palabras no bastan a la hora de expresar lo que ha sido
Pujols y su familia para la ciudad de San Luis más allá del terreno de juego,
con las tantas iniciativas caritativas en el área metropolitana.

¿Y dentro del terreno? Ni hablar. En una visita a
San Luis el año pasado, un amigo mío, mientras tomaba un trago en un bar, miró
al televisor que pasaba un juego de los Cardenales y al llegar a la caja de
bateo Pujols, me dijo lo siguiente: “Tengo que ver este turno. Míralo ahí. Ese
es mi Stan Musial.”

Con apenas 10 años en la Gran Carpa, Pujols ha llegado a ese
status para esta generación, sin siquiera mencionarse todos los récords y hazañas
en sentido general en Grandes Ligas.

Ryan Howard es oriundo de San Luis y bien querido en esa
ciudad. Pero no es Albert Pujols. San Luis le pertenece a Pujols y vice-versa.  El tiempo dirá si el dominicano vuelve a
firmar con los Cardenales, pero de verdad me sorprendería verlo vistiendo otro
uniforme.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

San Luis: gran ciudad beisbolera

Fans350.jpgSAN LUIS – Llegando al estadio el martes, se vio un aumento notable en la seguridad para entrar al Busch Stadium, debido a la presencia aquí del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien estaba programado para lanzar la primera bola en este 80 Juego de Estrellas.

La verdad es que se vivió un buen ambiente de béisbol en los primeros dos días, con el Juego de las Futuras Estrellas (un evento que disfruto cada vez más, con tanto sabor latino) y el Festival de Jonrones, en el que el dominicano Nelson Cruz se hizo sentir antes de caer ante el “Príncipe”, Prince Fielder.

Algo que sí llama la atención es el clima…o hace muuucho calor con muuucha humedad…o llueve.

Ya vimos el largo retraso en el Juego de las Futuras Estrellas, y en el momento de escribir este blog, caían las primeras gotas del martes, durante los ensayos para las ceremonias previas al juego en sí.

De cualquier forma el entusiasmo por el béisbol se ha visto desde el principio, desde el Festival de Fanáticos hasta las tantas fiestas relacionadas al Juego de Estrellas.

Pujols350.jpgPara mí, algo ya quedó confirmado: En San Luis se respira béisbol…no con la bulla irracional de Nueva York o Boston, ni con la borrachera y la quejadera del Norte de Chicago (Cachorros), sino con una inteligencia callada y una decencia que caracteriza al fanático de los Cardenales.

Y por supuesto, aquí el rey indiscutible del diamante es el dominicano Albert Pujols.

Hasta la Próxima, Desde la Ciudad del Arco.

En Twitter @lasmayores

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