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¿Inicio de una era oscura en el Bronx?

PHOENIX – La última vez que los Yankees no clasificaron para los playoffs fue la temporada del 2008.

Eduardo Nunez, Brendan Ryan, Robinson Cano, Mark Reynolds¿Cuál fue la reacción de la gerencia, ya dominada para ese entonces por Brian Cashman y con el aval de los Steinbrenner para gastar mucho dinero? El equipo invirtió US$423 millones para firmar a CC Sabathia, A.J. Burnett y Mark Teixeira. El resultado fue el deseado: En el 2009 Nueva York ganó 103 juegos en la temporada regular, rumbo al título de Serie Mundial número 27 de la franquicia.

¿Puede suceder algo parecido del 2013 al 2014? Muy difícil, por no decir imposible. En vez de sumar, los Yankees de estos tiempos se han acostumbrado a dejar ir al talento más caro.

Es conocido por todos el deseo de los dueños, encabezados por Hal Steiinbrenner, de evitar el impuesto de lujo para la próxima temporada, lo cual implica tener una nómina de US$189 millones o menos. Por eso el equipo dejó de firmar a Russell Martin y a Eric Chávez, por ejemplo, en la última temporada muerta. Ambos hubiesen ayudado sobremanera a los Yankees del 2013.

De hecho, la edición de Nueva York de este año hizo mucho al estar en la pelea hasta el miércoles, sin nombres como Curtis Granderson, Alex Rodríguez, Derek Jeter, Mark Teixeira y Francisco Cervelli—para nombrar a sólo algunos—durante largos trechos de la campaña.

Sabemos que lo más probable es que se vaya Granderson. Además, es casi seguro que Rodríguez no juegue en el 2014, debido a su inminente suspensión por el vínculo con la Clínica Biogénesis. Se retiran Mariano Rivera y Andy Pettite. Y por supuesto, Robinson Canó exigirá un mega-contrato, algo que los Yankees—por más increíble que pareciera hace unos pocos años—pueden no estar dispuestos a pagar. Y si vuelve a jugar Derek Jeter, ¿en qué condiciones estará a sus 40 años?

Desde 1994 (cuando terminaron con el mejor récord de la Americana pero no hubo postemporada por la huelga), los Yankees han sido la crema de Grandes Ligas, con cinco títulos de la Serie Mundial y una participación en los playoffs en cada temporada menos una. Hace cinco años cuando no fueron a postemporada, fue cosa de una sola campaña. Ahora podría ser el inicio de una época oscura para los “Bombarderos del Bronx”.

Todo dependerá de la disposición de Hal Steinbrenner y los que controlan el dinero en el Bronx. Si los últimos 10 meses son un indicio, los fanáticos de los Yankees—tan acostumbrados a las victorias—podrían vérselas feas en los próximos años.

¿Se les acaba la gasolina a los Yankees?

PHOENIX – Los “yanquistas” han entrado en pánico…y con mucha razón.

Tengo que confesar que cuando los Yankees tenían ventaja de 10.0 juegos en el Este de la Liga Americana para la tercera semana de julio, yo estaba algo sorprendido. De hecho, estaba maravillado con la forma en que Nueva York parecía sobrevivir las tantas lesiones, sobre todo en el pitcheo.

A mi juicio, el hecho de haber seguido ganando sin los servicios del colosal Mariano Rivera era un gran logro de por sí. Pero agréguenle a la lista a Michael Pineda, Andy Pettitte, David Robertson, Iván Nova y Joba Chamberlain como pitchers de Nueva York que han perdido tiempo por lesión. Y si quieren, pueden incluir a Pedro Feliciano y David Aardsma, dos relevistas que los Yankees pensaban que podían ser de ayuda en algún momento de esta temporada…pero qué va.

No son sólo los pitchers. Brett Gardner casi no jugó en el 2012. Alex Rodríguez se perdió más de un mes. Mark Teixeira está fuera de acción, mientras que Curtis Granderson y Robinson Canó han sufrido algunas molestias últimamente.

El récord de 24-26 de los Bombarderos en la segunda mitad de la temporada no es pura casualidad. Antes del Juego de Estrellas, los Yankees tuvieron efectividad colectiva de 3.73, la cuarta mejor en la Liga Americana. Pero después del Clásico de Media Temporada, Nueva York permite más de cuatro vueltas por cada nueve innings, cifra que pone a los brazos del Bronx detrás de cuerpos monticulares de equipos contendientes como Tampa Bay, Oakland, Detroit y Baltimore. En otras palabras, ahora mismo la competencia le lleva la ventaja a los Yankees en el aspecto más fundamental del béisbol: el pitcheo.

Otra cosa: Los conjuntos que amenazan con quitarle el título de la División Este, Orioles y Rays, tienen rosters mucho más jóvenes que el de los Yankees. En septiembre se ve quién aguanta una temporada maratónica de 162 juegos y quién no.

Nueva York tiene toda la experiencia del mundo, pero de sus ocho titulares, solamente Russell Martin (29) y Robinson Canó (29) tienen menos de 30 años.  En la rotación, teóricamente Phil Hughes es el único de menos de 30, aunque David Phelps (25) lleva un buen tiempo ahí en sustitución de Pettitte (40).

¿Se puede calificar a los Yankees como un equipo viejo y cansado? No creo. Pero sí es evidente que las tantas lesiones, combinadas con cierto decaimiento de Rodríguez, y Teixeira, han resultado en este bajón de Nueva York.

La verdad es que mucho habían hecho los Yankees al estar en la cima durante la mayor parte de la temporada. Eso se debió en parte a los veteranos de la banca que había acumulado el gerente general Brian Cashman, algo que destaqué aquí en julio. Pero a esta altura de la campaña los héroes no deben ser Eric Chávez, Andruw Jones ni Raúl Ibáñez. Este es el momento de Derek Jeter, Canó, A-Rod, Nick Swisher y Granderson. Y si no vuelve en buena forma Pettitte, hablaremos de una especie de “colapso” de los Yankees cuando termine esta temporada.

Cashman se luce con movimientos de bajo perfil

PHOENIX – La adquisición de Ichiro de parte de los Yankees de Nueva York fue el último movimiento de una serie de maniobras que ha hecho el gerente general del equipo, Brian Cashman.  Ahora, con la lesión de Alex Rodríguez, podrían venir más “malabares” del ejecutivo.

El canje que lleva al japonés al Bronx parece cubrir el hueco del jardín izquierdo, patrullado mayormente por Andruw Jones y Raúl Ibáñez desde que se lesionó Brett Gardner en abril. Precisamente fue la noticia de que éste último no volverá a la acción en el 2012 que parece haber motivado a Cashman a buscar ayuda para los jardines.

Cashman es gerente general de los Bombarderos del Bronx desde 1998, pero en los últimos años es que realmente ha podido dejar su sello en la organización. Con un énfasis en el desarrollo de talento joven, además de cambios y firmas bien fundamentados, ha mantenido a los Yankees en la cima de las posiciones año tras año.

Muchos dicen—y con cierta razón—que “cualquiera” puede firmar a los mejores peloteros y retener a sus estrellas con el poder económico de los Yankees y la familia Steinbrenner. Así ha sido el caso de Rodríguez, CC Sabathia, Derek Jeter, Mark Teixeira y A.J. Burnett (sí, ese mismo) en los últimos tiempos.

Pero lo que realmente llama la atención son los movimientos de bajo perfil que han mantenido a flote a un equipo de Nueva York que ha sufrido una serie de lesiones que hundiría a casi cualquier otra organización.

Veamos la lista de los peloteros que se han lesionado: Gardner (fuera el resto de la temporada), Mariano Rivera (tampoco vuelve, según Cashman), Michael Pineda (hasta el 2013), Joba Chamberlain (trabaja para regresar), Rodríguez (fuera de seis a ocho semanas) Andy Pettitte (volvería en agosto) y David Robertson (ya retornó).

Ante la ausencia de todos estos peloteros, han dado la cara jugadores que llegaron al Bronx con poca “bulla” como Ibáñez, Jones, Clay Rapada, Cody Eppley, Jayson Nix y Eric Chávez, entre otros. Estos últimos dos serán clave en lo inmediato en la tercera base ante la ausencia de A-Rod, aunque claro está que Cashman seguramente buscará llenar ese hueco antes del 31 de julio.

Más aciertos de Cashman: En temporada y media,  Freddy García ha ganado 16 juegos. Y Nick Swisher, figura clave de los Yankees desde el 2009, fue adquirido desde los Medias Blancas esencialmente por Wilson Betemit en noviembre del 2008.

(Del otro lado, es justo decir que el que ha sustituido de manera brillante como cerrador a Rivera, Rafael Soriano, fue firmado a un gran contrato que Cashman criticó públicamente.)

Cuando se habla de los Yankees, casi todo se hace con “bombos y platillos”. El nombre de Ichiro Suzuki es otro ejemplo de ello (aunque nadie sabe realmente el impacto que causará en Nueva York).

Pero cuando se trata de Brian Cashman, donde el GG realmente se gana el dinero es con los movimientos más sutiles y el desarrollo de talento a nivel de liga menor. Sólo así pueden los Yankees aguantar tantas lesiones y seguir como la crema de Grandes Ligas de manera que a veces parece ser perpetua.

El peligro de los mega-contratos

PHOENIX – Si uno ignora lo que concedieron en cuanto al futuro se refiere (el gran prospecto del pitcheo, Zack Wheeler), es obvio que los Gigantes “dieron un palo” al adquirir los servicios del jardinero boricua Carlos Beltrán para el resto del 2011.

Beltrán debe de caer como anillo al dedo en San Francisco, equipo que ha carecido de ofensiva este año…es más, hasta cuando los Gigantes ganaron la Serie Mundial del 2010, no contaron con la clase de bateador que puede ser el veterano de Manatí, Puerto Rico.

Por supuesto, San Francisco y su gerente general, Brian Sabean, quieren que se repita la historia con Beltrán. Todo el mundo recuerda lo que hizo la última vez que se acercaba a la agencia libre, en el 2004. Ese año el guardabosque fue cambiado de Kansas City a Houston en medio de la temporada y le dio un gran impulso a los Astros, conectando 23 jonrones en 90 partidos en la campaña regular. Y ni hablar de lo que hizo en aquellos playoffs, con ocho jonrones, 14 empujadas y seis bases robadas (la gente olvida esa última parte) por un equipo de Houston que por poco llega a la Serie Mundial.

Beltrán aprovechó eso en el invierno 2004-05, recibiendo un contrato de siete años y US$119 millones de los Mets y su entonces gerente general, el dominicano Omar Minaya. Ahora que estamos en los últimos dos meses de dicho pacto, hay que reconocer algunas realidades.

Aunque Beltrán es un gran pelotero, con una excelente producción desde 1999 cuando fue Novato del Año de la Liga Americana, no justificó el mega-contrato que le dio Minaya.

La verdad es que tuvo tres temporadas excelentes en Queens, del 2006 al 2008. Es decir, tres de un total de siete años. En su primera campaña, el 2005, no llegó ni cerca de las expectativas. El 2009 y el 2010 fueron temporadas prácticamente perdidas, debido a lesiones en ambas rodillas. Y aunque ha respondido bastante bien este año—y no se puede subestimar el valor que podría traer Wheeler, quien llegó por Beltrán debido a la buena temporada de éste—es muy difícil decir que el boricua haya justificado en su totalidad el pacto con los Mets.

Eso me lleva a pensar en otros contratos a largo plazo de los últimos años. El dominicano Alfonso Soriano recibió un pacto de ocho años y US$136 millones de los Cachorros en el invierno 2006-07. El jardinero ha tenido algunos buenos momentos en Chicago desde entonces, pero ya no roba bases y su porcentaje de embasarse es de menos de .300 este año. Sus números de poder no han sido malos, pero ni se acercan a los de un toletero tradicional a este nivel. Es una clara exageración de la gerencia de los Cachorros el contrato de Soriano. En términos reales, están pagando el precio de eso.

Alex Rodríguez goza del mayor contrato de todos, 10 años y US$275 millones. Sigue siendo un buen productor de carreras en los Yankees, pero con las lesiones en la cadera y las piernas, más la edad, ¿de verdad justificará ese pacto? Claro que no.

Eso nos lleva a dos de los agentes libres de más cartel en el invierno 2011-12, los dominicanos José Reyes y Albert Pujols.

Reyes es joven y se encuentra en el apogeo de su carrera. ¿Valdría la pena darle siete años? Quien se base en el mercado de los últimos años dirá que sí. Pero con las lesiones y demás variables, siempre va a ser un riesgo, sobre todo para un pelotero que depende tanto de las piernas.

¿Y Pujols? Los 10 años que supuestamente pide son una clara exageración para un pelotero de 31 años de edad, aunque tiren el grito los más “Pujolistas”.

El contrato que está por completar Beltrán lo dice todo: en esta época, es muy difícil que alguien pueda justificar un pacto que sea de más de cinco años garantizados.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

El regreso de dos caras bien conocidas

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ARLINGTON, Texas – De cara a la Serie de Campeonato de la
Liga Americana entre los Rangers y los Yankees, uno no puede evitar recordar
los sucesos de hace una década, específicamente en el invierno del 2000-01.

Recuerden que los Rangers habían ganado tres títulos
divisionales en cuatro temporadas al final de la década de los 90 (1996, 98 y
99). Pero Texas cayó víctima de la dinastía de los Yankees de Joe Torre, que
eliminaron al equipo dirigido por el ya fenecido Johnny Oates en primera ronda
en cada uno de esos tres años, ganando nueve de un total de 10 partidos en
dichas series divisionales.

Entonces, después de una desastrosa campaña del 2000, el
gerente general de los Rangers, Doug Melvin, quería hacer algo de impacto para
mejorar su equipo y volver a competir por el banderín del Joven Circuito.

Melvin, por supuesto con la cooperación del entonces dueño
de los Rangers, Tom Hicks, firmó a Alex Rodríguez a un contrato de 10 años y
US$252 millones. Alex rindió con Texas, conectando 156 jonrones en tres
temporadas aquí y siendo nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana
en el 2003.

Pero a nivel colectivo, los Rangers fueron un fracaso,
ganando 73, 72 y 71 juegos, respectivamente, en esos tres años.

Luego vino a cambio de A-Rod a Nueva York, y el resto es
historia…hasta ahora.

Ha llegado el momento del retorno de Rodríguez a Arlington en
el gran escenario de los playoffs, junto al también ex Ranger Mark Teixeira. De
su parte, Teixeira es bien querido aquí por lo que hizo del 2003 al 2007,
cuando fue canjeado a Atlanta. ¿Y A-Rod? Pues ha
disminuido su popularidad en estas partes, por las circunstancias de su cambio
en el 2004 y, por supuesto, su confesión de consumo de esteroides mientras
vistió el uniforme de los Rangers del 2001 al 2003.

Es una dinámica interesante cuando se trata del tiempo de
A-Rod aquí, el contrato que le dio Hicks, su relación con Hicks que cambió tanto con el paso del tiempo y su famosa salida de
Texas. Dentro del deporte, siempre hay novela. Y en esta serie no falta ese
elemento.

Hasta la Próxima, Desde…el Estado de la Estrella Solitaria

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