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Los números no mienten…pero tampoco lo dicen todo

PHOENIX – Siempre es interesante ver el debate entre los que creen en las estadísticas tradicionales del béisbol y la denominada “Sabermetría”, un término utilizado para referirse a la serie de números y fórmulas que usan los nuevos analistas para evaluar a los peloteros.

1142352000_7597Traigo a colación este tema porque me llamaron la atención los comentarios de Mark Trumbo, toletero de los Angelinos que da batazos largos y empuja carreras, pero sin los grandes números que buscan los analistas de ahora. En el caso particular de Trumbo, su “Talón de Aquiles” es un bajo porcentaje de embasarse.

Dice Trumbo que entiende por qué se le critica en ese sentido, tomando en cuenta el criterio de los analistas modernos. Pero yo me pregunto, ¿dónde está la verdad en todo esto? ¿Son los números “viejos” una forma tonta de evaluar a un jugador, sin análisis profundo e inteligente? ¿O son Bill James (visto en esta foto) y sus discípulos unos nerds demasiado obsesionados con los números, sin experiencia en el terreno de juego y por ende sin el conocimiento de las idiosincrasias de un juego de pelota?

Nadie es dueño de esa verdad, por supuesto. De mi parte, creo que el debate es algo bien positivo para fomentar el análisis y la comprensión del béisbol, uno de los deportes más complicados del mundo, con elementos muy sutiles que impactan el resultado de cada partido.

Por ejemplo, en el caso de Trumbo y los bateadores, la famosa Triple Corona–Promedio, jonrones y empujadas—no lo dice todo. Para impulsar carreras, se necesita de otros jugadores que se embasen. Y promedio puede ser un número incompleto, si no se toma en cuenta cuánto un jugador se embasa o en qué momento da sus batazos. Los cuadrangulares son bien emocionantes, pero el resultado más importante es cómo contribuye ese palo a las victorias de un equipo día por día. Se necesita más análisis.

Números como OPS (ya estándar en las estadísticas populares), Carreras Creadas y Promedio Con Bolas En Juego—para nombrar sólo tres– completan el panorama un poco más, para crear el famoso y controversial WAR (que aplica en el caso tanto de bateadores como lanzadores).

Pero del otro lado, ¿podemos ver los números fríos para saberlo todo? Todos sabemos que el lineup de los Angelinos no es ahora lo que se suponía iba a ser, con Albert Pujols fuera y Josh Hamilton ni la sombra de lo que fue en Texas. Mike Trout es una superestrella y el prototipo de lo que elogian los del análisis moderno. Pero alguien como Trumbo, como amenaza para mandar la bola lejos en cualquier momento, pone su granito de arena en una alineación—que no quepa la menor duda de eso, ni tampoco de su valor para un equipo. Y lo haría más si los otros elementos de los Angelinos estuvieran más presentes.

Hace varias décadas, con sus números de jonrones y empujadas, Trumbo era una estrella. Ahora, no tanto…buen bateador de poder sí, estrella no.

Del lado de pitcheo, ha avanzado mucho el análisis de un lanzador con las estadísticas “independientes de la defensa”, EFE + y promedio de bolas puestas en juego—entre muchas otras, por supuesto.

En 1990, Bob Welch fue el Cy Young de la Liga Americana, cuando claramente merecía el premio Roger Clemens. ¿Cuál fue el factor determinante a favor de Welch? Sus 27 victorias.

Desde siempre, la cantidad de victorias ha sido algo dudoso para evaluar a un pitcher. Pero increíblemente, hoy en día, existen quienes le ponen importancia. En estos días escuché a un conductor de la sección de deportes de un noticiero local de televisión calificar a Homer Bailey como “un lanzador de .500”. Pues sí, su récord es de 10-10, pero descartarlo como un “lanzador de .500” no toma en cuenta su perfil general (y mucho menos sus dos no-hitters). Esa es la clase de análisis superficial que ya no debería caber en nuestro mundo.

Y por supuesto, en el 2010 vimos el avance del criterio cuando Félix Hernández ganó el Cy Young con récord de 13-12.

Pero llegando a los extremos, ha habido campañas promovidas por “sabermetristas” en Twitter como #KillTheWin, es decir, “matar la victoria” como medida de un abridor.

En un principio no suena mal, pero hago la siguiente pregunta: ¿Cuánto valor tiene un juego lanzado por un pitcher que permitió cinco carreras en los primeros dos innings pero se repuso para llegar a tirar cinco ceros después de eso, y que su equipo remontó para ganar? En otras palabras, tuvo las agallas (por no usar otro término) y la fortaleza mental para brindarle a su equipo esos siete episodios, sabiendo la situación, para adjudicarse la victoria. No se dio por vencido. ¿Habrá tenido esa actitud que ver con el despertar ofensivo de sus compañeros? Esa pregunta no la puede contestar nadie, y mucho menos un analista que ni vio el juego.

Los mismos Angelinos representan un buen ejemplo del choque entre los tradicionalistas y los modernistas. El manager Mike Scioscia (tradicionalista) y el GG Jerry Dipoto (modernista) no se han puesto de acuerdo en muchas cosas, y se especula que uno de los dos (probablemente Dipoto) se irá del equipo. Pero de poder combinar ambas filosofías sin conflicto sería la manera de encontrar el punto medio más conveniente.

Los números no mienten…pero tampoco lo dicen todo.

Vienen tiempos mejores para los Dodgers

PHOENIX – En los Dodgers ha reinado el caos en los últimos dos años, por lo menos.

El tremendo fiasco del divorcio “público” de los McCourt, la venta prácticamente forzada del equipo y la tragedia de la golpiza al fanático de los Gigantes hace un año son factores que han manchado a esta franquicia de tanta tradición y tanto “arrastre” en el béisbol de Grandes Ligas.

En el 2011, el equipo azul estrenó un nuevo manager, Don Mattingly. Darle las riendas al ex estelar de los Yankees fue algo criticado por muchos, ya que Mattingly no tenía experiencia como dirigente a ningún nivel. Y como si eso fuera poco, sustituía al gran Joe Torre.

Sin embargo, en medio de todo, los Dodgers jugaron un béisbol bastante bueno en la segunda mitad del 2011 para terminar con récord positivo de 82-79 bajo el mando de Mattingly, gracias en gran parte a las grandes temporadas que tuvieron Matt Kemp y Clayton Kershaw.

Y a pesar de todo lo que han hecho los vecinos de los Dodgers en Los Angeles—unos Angelinos que se reforzaron con nada más y nada menos que Albert Pujols y C.J. Wilson—el equipo de Chávez Ravine no luce tan perdido como algunos quieren afirmar.

Con Kershaw, Chad Billingsley, Ted Lilly y Aaron Harang en la rotación, el pitcheo abridor no se ve nada mal.

El bullpen sí es una interrogante. Nadie sabe cómo responderá Javy Guerra como el cerrador indiscutible desde el principio de la temporada, como tampoco se sabe quién saldrá de un amplio grupo para solidificar el relevo intermedio.  Es un aspecto que podría salirle bastante bien a los Dodgers, pero fácilmente podría degenerar la situación. Ojo con eso.

Del otro lado del diamante, hay potencial de éxito. Con Kemp y Andre Ethier (si está en salud y con la disposición indicada), existe una base. Si James Loney produjera como se ha esperado de él, la posición de primera base representaría algo bueno. Hay tiempo todavía. En la tercera, el dominicano Juan Uribe busca un repunte. Dee Gordon es una promesa como catalizador. Y en cuanto al venezolano Juan Rivera se refiere, los Dodgers pretenden que el jardinero produzca como lo hizo en Los Angeles en la segunda mitad del 2011, después de pasar a los azules al fracasar con Toronto.

Más allá de lo que tienen en el papel ahora mismo, los Dodgers podrían ver ocurrir cosas buenas cuando finalmente tengan un nuevo propietario. De producirse el cambio pronto, como se espera, la lógica indica que los nuevos dueños tendrán los recursos suficientes para empezar a hacer movimientos de impacto, estilo Angelinos 2011-12. Aun con todo lo que rodeaba al equipo, se pudo firmar a extensiones a Kemp y Kershaw, los peloteros más importantes de la nómina.

Otra cosa: el Oeste de la Liga Nacional ha sido una de las divisiones más impredecibles de los últimos tiempos. Desde el 2006 han clasificado por lo menos todos los equipos, con tres campeones diferentes en igual número de años. Definitivamente, es un Oeste “salvaje”, así que a mi juicio ningún equipo puede descartarse tan fácil a estas alturas.

Cuando los Dodgers perdieron la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en el 2009, fue el principio del final para Frank y Jamie McCourt como propietarios del equipo. La pesadilla ha sido larga. Pero por fin parece haber luz al final del túnel.

Definitivamente, vienen mejores días para los fanáticos de Los Angeles—y no me refiero sólo a los de Anaheim y Disneylandia.

 

Angelinos no se dan por vencidos

PHOENIX – Aquí en el desierto la lucha que vemos más de cerca es, por supuesto, el Oeste de la Liga Nacional, donde los Diamondbacks siguen sorprendiendo a todos al presionar a los campeones Gigantes de San Francisco.

Pero también estamos bien atentos a la batalla en el Oeste de la Americana, donde los Angelinos no se han dado por vencidos y continúan pisándole los talones a los Rangers de Texas.

Es increíble cómo lo han hecho con un bateo colectivo que ha dejado bastante que desear. Para  esta fecha el equipo de Anaheim había anotado 437 carreras en esta temporada, 11mo lugar entre los 14 equipos del Joven Circuito. Bateaban .251 (noveno puesto de la Americana) y llevaban OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .698 para un décimo lugar.

Sin embargo, según el estilo de siempre del manager Mike Scioscia, los Angelinos estaban quintos en bases robadas (97) y cuartos en hits de sacrificio con 34. Es decir, la “pelota pequeña” continúa rindiéndole dividendos a Scioscia y hasta ahora ha mantenido a flote a la ofensiva del equipo.

Todo el mundo está claro en que es el pitcheo que ha sido la clave de los Angelinos, con el as indiscutible Jered Weaver seguido por Dan Haren, el dominicano Ervin Santana y Tyler Chatwood. El pobre rendimiento del boricua Joel Piñeiro ha resultado en una asignación en el bullpen, pero en sentido general el pitcheo abridor ha sido el fuerte del equipo. Son los líderes en efectividad entre las rotaciones de la Americana (3.36); sólo los abridores de Gigantes y Filis han lanzado mejor.

Para que los Angelinos puedan dar la pelea hasta el final con los Rangers–equipo de mucho trueno ofensivo, una rotación más que decente y un bullpen reforzado por Mike Adams y Koji Uehara—hay dos cosas que deben mejorar.

Primero, Los Angeles debe contar con más producción de nombres como el venezolano Bobby Abreu, Torii Hunter y Peter Bourjos, entre otros. Si comienzan a rendir un poco más los que están supuestos a llevar la carga ofensiva, será más que suficiente para apoyar el gran pitcheo abridor.

Segundo, el bullpen necesita más estabilidad en la novena entrada. Los Angelinos han malogrado 18 oportunidades de salvamento, la segunda mayor cantidad del Joven Circuito. Cuando los abridores llevan al equipo al borde del triunfo, merecen ser premiados. Jordan Walden tira fuego, pero ahora es cuestión de canalizar ese talento. Ha convertido siete de sus últimas ocho oportunidades de salvamento, así que hay señales positivas en ese aspecto.

Angelinos-Rangers promete ser una lucha para el recuerdo en la recta final. Para los que viven en el este de Estados Unidos, les sugiero que no la ignoren. Me encanta Yankees-Boston y Filis-Atlanta, pero el mundo no gira alrededor de ellos solos.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

El futuro antesalista de los Angelinos es…

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PHOENIX
– Mucho se ha hablado de los Angelinos y cómo confiaban en firmar al jardinero
Carl Crawford, quien al fin y al cabo se unió a los Medias Rojas por siete años
y US$142 millones.

Claro,
los Angelinos de Arte Moreno pertenecen a un rico mercado en Los Angeles y
tienen dinero para adquirir buen talento, como ha sido el caso desde hace un
tiempo. Y sí, Crawford hubiera sido una gran adición para el equipo de Anaheim,
sobre todo tomando en cuenta el valor que le pone el manager Mike Scioscia a la
velocidad en las bases y un estilo que para muchos es propio de la Liga
Nacional.  

Pero
vaya, como muchos han señalado, los Angelinos ya tienen muchos guardabosques en
sus filas. Cuando hablas de Torii Hunter, Peter Bourjos y los venezolanos Bobby
Abreu y Juan Rivera, tienes bastante material para los jardines del Angel
Stadium. El gran hueco de Los Angeles no es en los jardines, sino en la tercera
base.

Cuando
Chone Figgins firmó con los Marineros hace un año, los Angelinos pensaban que
Brandon Wood estaba listo para asumir el papel de antesalista titular del equipo.
Pero éste no bateó para nada, Los Angeles adquirió al venezolano Alberto
Callaspo y al final no hubo una resolución definitiva en la tercera para el
equipo de Anaheim.

Ahí
entra al panorama Adrián Beltré, quien viene de una gran campaña con los Medias
Rojas. En este mercado de agentes libres, sus bonos están por las nubes.

Luce
lógica una firma del dominicano con los Angelinos como antesalista, pero el
representante de Beltré, Scott Boras, es famoso por esperar casi todo el
invierno cuando se trata de sus clientes más cotizados. Además, lo que puede exigir
Boras podría estar por encima de lo que estarían dispuestos a pagar los
Angelinos, que se han caracterizado por ser conservadores en algunos casos, a
pesar del dinero que tienen a su disposición.

Otra
cosa: Beltré bateó muchísimo con los Medias Rojas en el 2010, con un pacto de
un solo año. Se recordará que después de su gran campaña con los Dodgers en el
2004, firmó un mega-contrato con Seattle, donde no rindió como la gente
esperaba.
¿Temerán que ocurra lo mismo algunos equipos interesados en el
quisqueyano? Me atrevería a decir que sí.

Con
el paso de los días empezará a esclarecerse el destino de Beltré y cuáles serán
las intenciones de los Angelinos.
¿Tendría sentido la firma de Beltré con Los Angeles?
Claro que sí.
¿Es algo que podemos esperar con cierta segurdad? Claro
que no, sobre todo tratándose de Boras, el GG  de los Angelinos Tony Reagins y el historial
medio impredecible del equipo en los últimos años en cuanto a la temporada baja
se refiere
.

Además
de Cliff Lee, Beltré-Angelinos es el tema a seguir ahora.

Hasta
la Próxima, Desde el Desierto

Un “grande” vuelve a comerse a un “chiquito”…

PHOENIX – Scott Kazmir a Angelinos desde Tampa Bay. Los que me conocen,
y sobre todo mis compañeros aquí en LasMayores.com, saben lo que viene ahora.
Mi discurso sobre la falta de equilibrio económico entre los equipos de Grandes
Ligas.

 

Pues sí. Ahí va.

 

Una cosa sería que los Rays estuvieran lejos en las posiciones, sin
ninguna posibilidad de clasificar, y quisieran salir de un veterano para
reconstruir. Eso se entendería un poco más.

 

Pero en el momento de hacer el cambio con Los Angeles-Anaheim, Tampa Bay
estaba a solamente 3.5 juegos del comodín de la Liga Americana. Y aunque Kazmir
no había lanzado como hubieran querido los Rays, un equipo en la pelea debería
sumar en vez de restar.

 

Pero el dinero lo desnaturaliza todo. Sin un tope salarial y un verdadero
programa de compartir ingresos, los grandes como los Angelinos siempre tendrán
la ventaja sobre los chiquitos como los Rays.

 

Cuánto me gustaría que las ventajas se vieran solamente en el terreno…

 

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

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