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Cashman: Astucia por encima de dinero ahora

PHOENIX – Nadie sabe explicar el éxito de los Yankees, que llegaron a esta fecha empatados por el segundo mejor récord de Grandes Ligas y en la cima del Este de la Liga Americana.

Brian CashmanLos números revelan parte de la historia, por supuesto. El cuerpo monticular de Nueva York encabeza la Liga Americana en efectividad colectiva con 3.53, incluyendo 3.64 de parte de los abridores, la segunda mejor del Joven Circuito.

El bateo ha sido suficiente, pero sólo eso—suficiente.  Los “Bombarderos del Bronx” han anotado la octava mayor cantidad de carreras en la Americana con 190.

Todo el mundo sabe la enorme cantidad de lesiones que han sufrido los Yankees: Jeter, A-Rod, Granderson (de regreso ya), Teixeira, Núñez, Youkilis, Cervelli…y esos son sólo los jugadores de posición.

Entre los brazos, están fuera de acción Andy Pettitte, Iván Nova y Joba Chamberlain, además de Michael Pineda.

Algunas de las estrellas de siempre han dado la cara por los Yankees, siendo la más brillante Robinson Canó, piedra angular del ataque ofensivo. También Mariano Rivera, recuperado de su lesión en la rodilla derecha, se ve como el cerrador dominante de siempre.

Y el pitcheo abridor, el mayor fuerte del equipo, ha sido llevado por los veteranos CC Sabathia y Hiroki Kuroda.

En realidad, el buen récord de Nueva  York hasta ahora ha sido notable por los aportes de nombres que eran considerados “rellenos” al momento de contratarse. Pero la verdad es que el gerente general Brian Cashman—esta vez dependiendo de su astucia como ejecutivo en vez de las grandes sumas de dinero que solían ofrecer los Yankees—ha maravillado a todos con los peloteros que ha llevado al Bronx.

Vernon Wells, Travis Hafner y Lyle Overbay son los mayores ejemplos de ello.

Wells, un fracaso total con su mega-contrato primero en Azulejos y luego Angelinos, de repente se ha acordado cómo batear en. Hafner, luego de tantas lesiones y temporadas perdidas en Cleveland, se ve renovado en los Yankees. Y Overbay, un jugador medio marginado en años recientes, ha hecho un aporte sólido en la caja de bateo.

En numerosas ocasiones, Cashman ha hablado de contratar a jugadores con una mentalidad indicada para los Yankees. Nunca ha sido fácil definir dicha mentalidad, pero el ejecutivo ha expresado que se trata de una actitud en equipo, un respeto por el juego y un conocimiento de la responsabilidad que conlleva ponerse el uniforme rayado.

Wells, por ejemplo, gana un salario exagerado de 21 millones de dólares y ha dicho que se retirará al vencer su actual contrato después del 2014. Pero parece estar completamente entregado a la causa colectiva, dispuesto a aceptar el tiempo de juego que se le dé y estar listo para cuando se escriba su nombre en el lineup.

Se ve lo mismo con Overbay, Hafner, Jayson Nix, Chris Stewart, Austin Romine, David Phelps, Ben Francisco y los demás integrantes del equipo que han puesto su granito de arena.

Con Joe Girardi al frente del manejar diario de tantas piezas—y si hubiera un premio al Manager del Año ahora mismo, sería de él, sin dudas—Nueva York ha hecho lo que nadie pensaba posible.

Definitivamente, los éxitos de Cashman y los Yankees no son “de riquitos” en esta ocasión.

¿Se les acaba la gasolina a los Yankees?

PHOENIX – Los “yanquistas” han entrado en pánico…y con mucha razón.

Tengo que confesar que cuando los Yankees tenían ventaja de 10.0 juegos en el Este de la Liga Americana para la tercera semana de julio, yo estaba algo sorprendido. De hecho, estaba maravillado con la forma en que Nueva York parecía sobrevivir las tantas lesiones, sobre todo en el pitcheo.

A mi juicio, el hecho de haber seguido ganando sin los servicios del colosal Mariano Rivera era un gran logro de por sí. Pero agréguenle a la lista a Michael Pineda, Andy Pettitte, David Robertson, Iván Nova y Joba Chamberlain como pitchers de Nueva York que han perdido tiempo por lesión. Y si quieren, pueden incluir a Pedro Feliciano y David Aardsma, dos relevistas que los Yankees pensaban que podían ser de ayuda en algún momento de esta temporada…pero qué va.

No son sólo los pitchers. Brett Gardner casi no jugó en el 2012. Alex Rodríguez se perdió más de un mes. Mark Teixeira está fuera de acción, mientras que Curtis Granderson y Robinson Canó han sufrido algunas molestias últimamente.

El récord de 24-26 de los Bombarderos en la segunda mitad de la temporada no es pura casualidad. Antes del Juego de Estrellas, los Yankees tuvieron efectividad colectiva de 3.73, la cuarta mejor en la Liga Americana. Pero después del Clásico de Media Temporada, Nueva York permite más de cuatro vueltas por cada nueve innings, cifra que pone a los brazos del Bronx detrás de cuerpos monticulares de equipos contendientes como Tampa Bay, Oakland, Detroit y Baltimore. En otras palabras, ahora mismo la competencia le lleva la ventaja a los Yankees en el aspecto más fundamental del béisbol: el pitcheo.

Otra cosa: Los conjuntos que amenazan con quitarle el título de la División Este, Orioles y Rays, tienen rosters mucho más jóvenes que el de los Yankees. En septiembre se ve quién aguanta una temporada maratónica de 162 juegos y quién no.

Nueva York tiene toda la experiencia del mundo, pero de sus ocho titulares, solamente Russell Martin (29) y Robinson Canó (29) tienen menos de 30 años.  En la rotación, teóricamente Phil Hughes es el único de menos de 30, aunque David Phelps (25) lleva un buen tiempo ahí en sustitución de Pettitte (40).

¿Se puede calificar a los Yankees como un equipo viejo y cansado? No creo. Pero sí es evidente que las tantas lesiones, combinadas con cierto decaimiento de Rodríguez, y Teixeira, han resultado en este bajón de Nueva York.

La verdad es que mucho habían hecho los Yankees al estar en la cima durante la mayor parte de la temporada. Eso se debió en parte a los veteranos de la banca que había acumulado el gerente general Brian Cashman, algo que destaqué aquí en julio. Pero a esta altura de la campaña los héroes no deben ser Eric Chávez, Andruw Jones ni Raúl Ibáñez. Este es el momento de Derek Jeter, Canó, A-Rod, Nick Swisher y Granderson. Y si no vuelve en buena forma Pettitte, hablaremos de una especie de “colapso” de los Yankees cuando termine esta temporada.

Cashman se luce con movimientos de bajo perfil

PHOENIX – La adquisición de Ichiro de parte de los Yankees de Nueva York fue el último movimiento de una serie de maniobras que ha hecho el gerente general del equipo, Brian Cashman.  Ahora, con la lesión de Alex Rodríguez, podrían venir más “malabares” del ejecutivo.

El canje que lleva al japonés al Bronx parece cubrir el hueco del jardín izquierdo, patrullado mayormente por Andruw Jones y Raúl Ibáñez desde que se lesionó Brett Gardner en abril. Precisamente fue la noticia de que éste último no volverá a la acción en el 2012 que parece haber motivado a Cashman a buscar ayuda para los jardines.

Cashman es gerente general de los Bombarderos del Bronx desde 1998, pero en los últimos años es que realmente ha podido dejar su sello en la organización. Con un énfasis en el desarrollo de talento joven, además de cambios y firmas bien fundamentados, ha mantenido a los Yankees en la cima de las posiciones año tras año.

Muchos dicen—y con cierta razón—que “cualquiera” puede firmar a los mejores peloteros y retener a sus estrellas con el poder económico de los Yankees y la familia Steinbrenner. Así ha sido el caso de Rodríguez, CC Sabathia, Derek Jeter, Mark Teixeira y A.J. Burnett (sí, ese mismo) en los últimos tiempos.

Pero lo que realmente llama la atención son los movimientos de bajo perfil que han mantenido a flote a un equipo de Nueva York que ha sufrido una serie de lesiones que hundiría a casi cualquier otra organización.

Veamos la lista de los peloteros que se han lesionado: Gardner (fuera el resto de la temporada), Mariano Rivera (tampoco vuelve, según Cashman), Michael Pineda (hasta el 2013), Joba Chamberlain (trabaja para regresar), Rodríguez (fuera de seis a ocho semanas) Andy Pettitte (volvería en agosto) y David Robertson (ya retornó).

Ante la ausencia de todos estos peloteros, han dado la cara jugadores que llegaron al Bronx con poca “bulla” como Ibáñez, Jones, Clay Rapada, Cody Eppley, Jayson Nix y Eric Chávez, entre otros. Estos últimos dos serán clave en lo inmediato en la tercera base ante la ausencia de A-Rod, aunque claro está que Cashman seguramente buscará llenar ese hueco antes del 31 de julio.

Más aciertos de Cashman: En temporada y media,  Freddy García ha ganado 16 juegos. Y Nick Swisher, figura clave de los Yankees desde el 2009, fue adquirido desde los Medias Blancas esencialmente por Wilson Betemit en noviembre del 2008.

(Del otro lado, es justo decir que el que ha sustituido de manera brillante como cerrador a Rivera, Rafael Soriano, fue firmado a un gran contrato que Cashman criticó públicamente.)

Cuando se habla de los Yankees, casi todo se hace con “bombos y platillos”. El nombre de Ichiro Suzuki es otro ejemplo de ello (aunque nadie sabe realmente el impacto que causará en Nueva York).

Pero cuando se trata de Brian Cashman, donde el GG realmente se gana el dinero es con los movimientos más sutiles y el desarrollo de talento a nivel de liga menor. Sólo así pueden los Yankees aguantar tantas lesiones y seguir como la crema de Grandes Ligas de manera que a veces parece ser perpetua.

Cosas que se ven en solamente en el Bronx

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PHOENIX – Me parece bien interesante lo que ocurrió con la
firma de Rafael Soriano con los Yankees, específicamente lo claro que habló
Brian Cashman
acerca de su opinión sobre la transacción.

Cashman fue bien honesto al decir que no estuvo de acuerdo
con el fichaje. Dicha posición no se debe a una falta de calidad del dominicano
ni lo que puede aportar en los Yankees, sino la cantidad de dinero que le
dieron (US$45 millones por tres años) y el hecho de tener que ceder una
selección del draft a los Rays, todo por un relevista intermedio, al menos
durante el contrato de dos años que firmó en noviembre el cerrador panameño
Mariano Rivera.

Como se ha señalado en diversos informes, el dueño principal
de los Yankees, Hal Steinbrenner, y el presidente del equipo, Randy Levine,
fueron los que tuvieron la última palabra al decidir firmar a Soriano.
Inclusive, durante la rueda de prensa para presentar oficialmente al relevista,
Cashman reconoció plenamente que no estuvo involucrado en las negociaciones con
el representante de Soriano, Scott Boras.

Parece que las locuras de los Yankees van en ciclos.

Después de muchas firmas, mucha nómina pero nada de playoffs
después de 1981, George Steinbrenner fue suspendido en 1990 por tratar de desacreditar
a su jugador estelar Dave Winfield en una disputa fea sobre el contrato del
ahora Salón de la Fama. Ante su ausencia, los Yankees desarrollaron un gran
equipo y luego ganarían cuatro Series Mundiales en cinco años.

Pero del 2002 al 2005, volvió George Steinbrenner a “meterse”
en las decisiones de personal en el terreno y los Mulos gastaron un dineral,
sin encontrar la química ganadora en octubre.

Como bien se ha documentado, Cashman recuperó algo de control
del equipo luego del 2005. Al salir de contratos horribles con peloteros como
Jason Giambi, Carl Pavano y Jaret Wright, entre otros, los Mulos construyeron
un equipo campeón para el 2009.

Con la enfermedad de George Steinbrenner desde el 2007,
quien tuvo que cederles control del equipo a sus hijos Hal y Hank, parecía que
por fin había llegado la sensatez al Bronx, para acompañar los tremendos
recursos económicos. Inclusive, después de no firmar a Cliff Lee en este
invierno, Cashman ha hablado de ser paciente, ver cómo evoluciona el mercado y
que se imponga el frío análisis por encima de la firma contundente por muchos
millones.

Pero con la llegada de Soriano, “forzada” por Hal Steinbrenner
y Levine, parece que ha regresado el circo al Bronx, el pánico cuando no son
los mayores protagonistas de una temporada baja (y sobre todo con todo lo que
ha hecho Boston este invierno).

Lo que me sorprende en este caso es la honestidad de Cashman
con los medios, y cómo los Steinbrenner y Levine aceptan eso. Tal vez demuestre
cierta madurez del grupo, que estén todos dispuestos a estar en desacuerdo y
seguir adelante.

Sea lo que sea la dinámica interna, me costaría pensar en
otro ejemplo de un equipo con tantas diferencias expresadas ante todo el mundo.

Me huele que es una película que apenas comienza en el Bronx…¿o será sólo un capítulo más del mismo drama
que se vive desde que el equipo fue adquirido por Steinbrenner en 1973?

Algo está claro: Los Yankees siempre dan de qué hablar,
dentro y fuera del terreno.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

 

 

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