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Oscar Taveras: Una noticia difícil de asimilar

SAN FRANCISCO – A todo el mundo le cayó como una bomba la noticia de la muerte de Oscar Taveras, quien falleció junto a su novia el domingo en un accidente automovilístico entre la localidad de Sosúa y Puerto Plata, su pueblo natal en la República Dominicana.

Oscar TaverasA sus 22 años, Taveras tenía toda una vida por delante, por supuesto. Como prospecto de lujo de los Cardenales, el jardinero había subido a Grandes Ligas en el 2014 y se perfilaba como pieza clave del futuro del club.

Me enteré de la noticia en medio de la Serie Mundial en el AT&T Park y, como todos los presentes, quedé sumamente impactado. La verdad es que me costó dedicarme por completo al Juego 5 de la serie entre los Reales y los Gigantes, aunque tenía la obligación de hacerlo, por supuesto.

La primera vez que conocí a Taveras fue en el 2012, justo en Kansas City, durante el Juego de las Futuras Estrellas. Al principio de este año, tuve la oportunidad de compartir bastante con él en el programa de orientación para novatos en el área de Washington, D.C.

También cubrí de cerca las últimas tres semanas de la carrera de Taveras con los Cardenales, empezando en Phoenix con la última serie de San Luis en la temporada regular contra los Diamondbacks y luego las primeras dos rondas de los playoffs.

Muchas veces decimos la siguiente frase: “Tuve el placer de…”. En el caso de Taveras, fue un verdadero placer cubrir lo que serían sus últimos partidos. De hecho, previo al Juego 5 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional entre los Cardenales y los Gigantes, me aseguré de conversar con el dominicano en el AT&T Park por si perdía San Luis. Mi frase específica fue la siguiente: “Espero que esto no sea una despedida, pero si gana San Francisco, me va a tocar clubhouse con ellos”.

Cuando me enteré de la muerte de Taveras, recordé aquella conversación y me dio escalofrío. Efectivamente, ganaron los Gigantes ese 16 de octubre y ésa fue la última vez que hablé con él. En esa ocasión, el joven me contó sus planes para el invierno, que incluían realizar un régimen de entrenamiento físico en la República Dominicana y jugar con las Aguilas Cibaeñas.

Pero más allá de lo que se hablaba de la pelota, el trato de Taveras siempre fue de primera clase. Siempre había una sonrisa, un dar de mano y una buena disposición para hablar. Aun cuando le tocó tocar temas espinosos, como las declaraciones de su GG John Mozeliak y su manager Mike Matheny acerca de su progreso y sus condiciones físicas, Taveras no se negó a hablar y encaró con valentía y con buena actitud la conversación.

Mi mejor recuerdo de Taveras fue la felicidad que compartió con sus compañeros y compatriotas Carlos Martínez (su gran amigo de la infancia también) y Jhonny Peralta, dentro de las celebraciones de los Cardenales este año después de ganar su división y luego de derrotar a los Dodgers en la Serie Divisional.

El Comisionado de MLB, Bud Selig, emitió un comunicado el domingo en el que declaró que la entidad estaba de luto y que dedicaba el Juego 5 de la Serie Mundial a la memoria de Taveras y su novia.

Definitivamente, estoy de luto yo también. EPD, Oscar Taveras.

La falta de bateo oportuno le hizo mucho daño a L.A.

SAN LUIS – Cuando se habla de una nómina de casi US$240 millones, se habla de expectativas. Los Dodgers están acostumbrados a esa clase de presión, ganando en el 2014 su segundo título del Oeste de la Liga Nacional en forma consecutiva.

Yasiel PuigSin embargo, por también por segundo año consecutivo, Los Angeles cayó en playoffs ante un equipo de los Cardenales con menos glamour, pero con más garra en el momento de la verdad.

“Teníamos altas expectativas, no dimos la cara cuando necesitábamos hacerlo y perdimos la serie”, dijo el toletero mexicano Adrián González, quien terminó la Serie Divisional vs. San Luis de 16-3, con un cuadrangular y tres empujadas. “Ellos supieron dar los jonrones importantes y no nosotros no, y ésa fue la diferencia en la serie.

“Pero creo que aquí hay dos equipos que se verán las caras durante muchos años. Este año no pudimos hacer el trabajo”.

Aparte de los colapsos de Clayton Kershaw y del bullpen de los Dodgers en los innings 7 y 8—cuando los Cardenales hicieron casi todo su daño con el madero—la falta de bateo oportuno de Los Angeles fue una de las grandes diferencias entre los dos equipos, tal como lo señaló González.

Mientras los Cardenales batearon .310 con corredores en posición de anotar, los Dodgers registraron apenas .195, con sólo dos extrabases. Además, una de las grandes bujías de los azules, el cubano Yasiel Puig, fue sentado para el Juego 4 (entró al final como corredor emergente) después de poncharse ocho veces en nueve turnos entre el primer encuentro y el tercero choque de la serie.

El resultado fue un total de tres carreras anotadas en los los últimos dos partidos de la serie. Así no se gana.

Al ponérsele el tema de la producción con corredores en posición de anotar al manager Don Mattingly, el capataz dio una respuesta evasiva—algo que no sorprende dado el dolor de la derrota unos minutos antes.

“Creo que cuando ves la temporada entera y analizas en qué aspectos te fue bien y en qué aspectos no, evalúas tu club a la hora de empezar de nuevo”, dijo Mattingly. “Veremos todo y dónde vamos a querer mejorar. Al final del día cuando pierdes, no te preocupas por una situación ni la otra, sino la victoria o la derrota”.

En otras palabras, claro que Mattingly está consciente del problema en la serie recién concluida. Ya no puede hacer nada al respecto.

En cuanto al futuro se refiere, la mayoría de las piezas clave de Los Angeles seguirán bajo contrato durante por lo menos un año más. Y sabemos que el dinero no es obstáculo en los predios de los Dodgers, así que las cosas se pintan bastante positivas.

El único agente libre de alto perfil y que haya aportado en la edición del 2014 de este equipo es el dominicano Hanley Ramírez, quien tuvo una gran serie al batear de 14-6 con un doble y dos empujadas, además de una sólida defensa en el campo corto. Y eso fue después de encabezar en la temporada regular a los torpederos de Grandes Ligas en OPS (porcentaje de embasarse más slugging).

A pesar de la posible partida de Ramírez, los Dodgers se perfilan como un equipo construido para competir a largo plazo. Pero como bien sabe A.J. Ellis—otra estrella de la serie vs. los Cardenales al terminar de 13-7 (.538) con cuatro bases por bolas, un cuadrangular, cuatro anotadas y OPS de 1.493—no hay nada escrito en el béisbol.

“No sabes cuántas veces estarás en esta situación con la oportunidad de hacer esto”, dijo Ellis. “No hay garantías en la vida y tampoco en el béisbol, eso es seguro. Sabemos lo difícil que fue llegar hasta este punto. No puedes darlo por hecho.

“Esto nos motivará a volver a ganar la división y jugárnosla en los playoffs”.

Inicios alentadores para Matheny y Ventura

PHOENIX – Han pasado sólo tres semanas de la temporada, así que aún no se puede emitir un juicio definitivo sobre nada en torno al 2012.

Sin embargo, lo que sí llama la atención hasta ahora es la forma en que han respondido los Cardenales y los Medias Blancas ante un cambio tan drástico en cuanto al estilo de sus managers se refiere. Por supuesto, nos referimos a Mike Matheny y Robin Ventura, quienes sustituyen a grandes figuras como Tony La Russa y Ozzie Guillén en San Luis y Chicago, respectivamente.

Mucho se habló en el invierno sobre lo curioso que era contratar a Matheny y Ventura, quienes tenían poca o hasta ninguna experiencia dirigiendo a cualquier nivel. Los puntos a su favor eran que, a pesar de su falta de vivencia en el dugout, habían sido peloteros bien respetados a nivel de Grandes Ligas y que conocían el juego hasta el punto de poder manejar un equipo.

En ambos casos, era un gran riesgo.

En San Luis, la tarea se ve enorme. Llegar a un equipo que acaba de ganar la Serie Mundial nunca es fácil. Pero estamos hablando de sustituir a La Russa, un futuro Salón de la Fama que tenía 16 años al frente de San Luis. La Russa era conocido como un dirigente bien preparado y meticuloso (hasta el punto de ser acusado de sobre-dirigir), un piloto al que no se le iba ningún detalle.

Además de La Russa, también se fue  su “co piloto” de siempre, Dave Duncan, para acompañar a su esposa que sufre quebrantos de salud.

Y como si todo eso fuera poco, se fue de los Cardenales la superestrella dominicana Albert Pujols, la magna figura del equipo dentro del terreno durante 11 años.

Pero ahí está Matheny, ex cátcher de Grandes Ligas, ganándose poco a poco la confianza de una escuadra veterana que cuenta con peloteros astutos y maduros, pero todavía talentosos, como el boricua Yadier Molina, el también puertorriqueño Carlos Beltrán y Lance Berkman, entre otros. Los Cardenales han arrancado bien el 2012. ¿Seguirán arriba en la División Central de la Liga Nacional? Eso no se sabe. Pero ha sido un inicio alentador para los campeones defensores.

En Chicago, Ventura llegó a una situación no muy envidiable que digamos. Había señales mixtas sobre la dirección que tomaba la franquicia. Por una parte, cambiaron a Sergio Santos y Carlos Quentin, pero por otra firmaron a John Danks a un pacto multianual. ¿Reconstruían luego de un 2011 tan decepcionante, o hacían algunos ajustes nada más?

Para muchos “técnicos”, los Medias Blancas estaban destinados a estar en el sótano de la División Central de la Americana este año. Al fin y al cabo, podría ser el caso. Pero el equipo se ha visto muy bien hasta ahora, luchando por la cima de su división con Cleveland y Detroit. Claro, el buen rendimiento de A.J. Pierzynski, Paul Konerko y sobre todo Adam Dunn y Alexis Ríos—ambos un desastre la temporada pasada—combinado con un pitcheo brillante de Philip Humber, Jake Peavy (sí , está de regreso aparentemente) y Chris Sale ha sido la clave.

Pero más allá de los números, Ventura ha sido la antítesis de Guillén. El primero es comedido a la hora de hablar, protege con sus palabras a sus peloteros y casi nunca es el centro de atención. Al igual que Matheny, Ventura parece haberse ganado la confianza de un club de bastantes veteranos.

A veces duele cuando se va un “jefe” tan emblemático de un equipo. Pero hay otras en que el cambio es refrescante y representa la oportunidad de reinventar lo que es la química de un grupo de atletas. Creo que estamos viendo eso tanto en Cardenales como en Medias Blancas.

Ahora falta ver cómo serán los resultados a través de una temporada de 162 juegos.

Molina…¿El Varitek del 2011-12?

PHOENIX – En estos días hubo dos acontecimientos que me recordaron al invierno del 2004-05, cuando los Medias Rojas venían de su primer título de la Serie Mundial en 86 años.

Por un lado se produjo de manera oficial el retiro del receptor Jason Varitek, quien ayudó a Boston no sólo a romper la sequía de más de ocho décadas de los Patirrojos, sino también a volver a la cima de Grandes Ligas con otro campeonato conquistado en el 2007.

Por otro, vi la extensión de contrato de cinco años y US$75 millones que le dieron los Cardenales al receptor boricua Yadier Molina, otro cátcher con dos anillos a su nombre.

¿Cuál es la correlación?

En ambos casos—Medias Rojas del 2004 y Cardenales del 2011—los equipos campeones tenían que enfrentar la posibilidad de perder a una superestrella y futuro Salón de la Fama, en medio de dudas acerca de cuánto le quedaba a ambos. Y en ambos casos, los recién coronados dejaron ir a dicha superestrella y optaron por darles contratos a largo plazo a sus receptores.

En cuanto al Boston del 2004-05, estamos hablando del dominicano Pedro Martínez, quien se convirtió en agente libre después de la campaña del 2004. Los Medias Rojas lo dejaron ir y, como todos recordarán, a Varitek—otro agente libre en ese momento– le dieron un contrato de cuatro años y US$40 millones.

También se recordará que en las negociaciones entre Boston y los representantes de Martínez, uno de los puntos más espinosos fue la garantía o no de cuatro años para el dominicano, que tajantemente quería cuatro años de plano. La gerencia de los Medias Rojas, encabezada por Theo Epstein, no quería comprometerse así con Martínez, quien venía de ganar 16 juegos pero se veía un poco menos dominante que en años anteriores. Además, Pedro había sufrido varias lesiones desde el 2001 y se dudaba si aguantaría cuatro temporadas más lanzando a su nivel acostumbrado.

Los Mets, con un Omar Minaya bien deseoso de hacer un impacto con nombres de peso en Queens, sí le dieron los cuatro años garantizados, por US$53 millones. Pedro lució muy bien en su primera campaña con los Mets, ganando 15 juegos (pudieron haber sido más, pero el desastroso bullpen del equipo dejó escapar varias ventajas de Martínez).  Pero a partir del año siguiente se impusieron las lesiones. Del 2006 al 2008 Martínez sólo ganó 17 partidos.

El tiempo les dio la razón a Epstein y los Medias Rojas, quienes contaron con varias campañas sólidas de Varitek, el capitán del equipo por mucho tiempo desde el 2005.

En el caso de San Luis, todos sabemos que la superestrella que se fue se trata de Albert Pujols. La situación del toletero dominicano es un poco diferente a la de su compatriota Martínez, quien como pitcher no iba a aspirar a tantos años garantizados y, por ende, tantos millones como los que pedían Pujols y sus representantes. Pero sí se ven similitudes en el sentido de que los Cardenales, en vez de comprometerse por tanto tiempo con un pelotero ya de 30 y pico de años, decidieron invertir en otra área tan crucial: la receptoría.

Molina es considerado por muchos como el mejor receptor defensivo del béisbol. Si escuchas hablar a Chris Carpenter y Adam Wainwright acerca del puertorriqueño, pensarás que él es más responsable de sus éxitos como lanzadores que ellos mismos. Bengie y José han causado su propio impacto en Grandes Ligas—como ganadores netos, entre otras cosas–pero son pocos los que dudan que Yadier es el más talentoso de los tres hermanos.

Con Molina como titular en la receptoría desde el 2005, los Cardenales han ganado dos Series Mundiales y han ido a los playoffs cuatro veces. En el 2010 el boricua encabezó la Liga Nacional en efectividad para un receptor. En el 2009 estuvo segundo y el año pasado tuvo 3.87, la sexta mejor del Viejo Circuito.

Eso, combinado con un bateo oportuno (¿recuerdan su HR para eliminar a los Mets en el 2006) y de relativamente pocos ponches, hace que Molina sea uno de los integrantes más valiosos de los campeones.

¿Será San Luis igual sin Pujols? Claro que no. Es un golpe fortísimo perder a quien se considera aún el mejor bateador de Grandes Ligas. Pero a largo plazo, ¿qué era lo que más les convenía a los Cardenales?

Boston salió ganando al dejar ir a Martínez y quedarse con Varitek. San Luis ha hecho básicamente lo mismo con Pujols y Molina, aunque con algunos matices diferentes.

Sólo el tiempo les dará la razón o no a John Mozeliak, Bill DeWitt y los jefes de los campeones.

Mike Matheny con una gran responsabilidad

PHOENIX – La contratación de Mike Matheny como manager de los Cardenales, además de sorpresiva, representa un contraste en lo más extremo con lo que representaba el ahora retirado Tony La Russa.

La Russa dirigió a nivel de Grandes Ligas en cada temporada de 1979 al 2011. Tenía toda una vida en la cueva en lo más alto del béisbol, construyendo una carrera como manager que lo llevará directo al Salón de la Fama.

De su parte, Matheny ni siquiera tiene experiencia como coach a nivel profesional, ni mucho menos dirigente en liga menor o en las Mayores. Claro, fue cátcher durante muchos años, incluyendo con los Cardenales, pero la verdad es que fue una decisión extraña de parte del gerente general John Mozeliak y el dueño Bill Dewitt.

San Luis, por supuesto, viene de ganar la Serie Mundial y muchos dirán que prácticamente pueden dirigirse a sí mismos, con veteranos como Chris Carpenter, ¿Albert Pujols?, Lance Berkman y Yadier Molina, entre muchos otros. Posiblemente sea el caso y tal vez Matheny no tenga que hacer mucho en cuanto a motivar o corregir a los peloteros, tarea que normalmente se ve importante en un equipo joven.

Lo interesante para mí va a ser cómo será la dinámica entre Matheny y el resto de los coaches de los Cardenales, que son los mismos que estuvieron con La Russa en el 2011. El boricua José Oquendo decidió seguir como coach de tercera, a pesar de ser entrevistado para el puesto de manager y no ser elegido al final. También me llamó la atención el anuncio que volverá a su cargo el coach de pitcheo Dave Duncan, quien siempre fue la mano derecha de La Russa tanto con Medias Blancas como Atléticos como Cardenales. Es más, La Russa nunca dejaba de mencionar a “Dunc” cada vez que se le preguntaba por un pitcher y su mejoría con el equipo. Me pregunto si Duncan será una especie de “co-manager”, con control total del pitcheo. De ser así, no sería malo. El historial de éxitos está ahí.

Pero eso nos lleva a otro punto: el utilizar a todos en el roster, especialmente el manejo a veces excesivo del bullpen.

La Russa siempre mantuvo a casi todos jugando; los “sustitutos” veían acción al menos dos veces a la semana. Y el uso de los relevistas—algo elogiado en la postemporada del 2011 pero muchas veces criticado por lo que se percibe como un “sobre-manejo”—será un tema a seguir cuando se trata de Matheny, sin nada de experiencia en la materia.

¿Será algo positivo el cambio tan drástico? ¿O se parecerá Matheny a La Russa como estratega en cuanto a la preparación y manejo meticuloso (¿excesivo?) de todos los detalles?

Sin dudas, Mike Matheny estará bajo la lupa en el 2012.

Se hizo historia en San Luis

SAN LUIS – Ya con la oportunidad de descansar un poco y quitarme el olor a champaña, puedo reflexionar sobre la Serie Mundial del 2011 y la increíble victoria de los Cardenales de San Luis.

Mucho se ha hablado de los obstáculos que tuvieron que superar los pupilos de Tony La Russa para llegar a coronarse contra todos los pronósticos. Definitivamente, el 2011 representó un triunfo para la historia de parte del aguerrido equipo de San Luis.

La victoria en el Juego 7 no hubiese sido posible, por supuesto, sin el espectacular sexto choque en que los Cardenales estuvieron a ley de un strike de ser eliminados no una vez, sino en dos innings consecutivos. En ambas oportunidades sacaron de abajo para empatar el partido, para luego ganarlo en extrannings con cuadrangular del Jugador Más Valioso de la serie, David Freese.

Lo curioso de este acontecimiento es que realmente no hubo tiempo de valorar ese Juego 6 en todas sus dimensiones, ya que a menos de 24 horas tocaba el decisivo séptimo partido. La Russa y los jugadores de San Luis hablaron bastante de no poderse dar el lujo de gozar demasiado el triunfo del sexto choque de cara al Juego 7. Misión cumplida en ese sentido, ya que le pusieron punto final a su increíble aventura de septiembre y octubre con una victoria contundente sobre los Rangers.

Antes del Juego 7, conversando con un colega en el terreno del Busch Stadium, dije que el Juego 6 era el mejor partido de béisbol que había visto en mi vida. Él, más o menos de mi generación, me comentó que aún consideraba el Juego 6 de la Serie Mundial de 1986 el mejor que había visto. Ese fue, por supuesto, el momento del error de Bill Buckner de los Medias Rojas y la victoria de los Mets en extrainnings para mantenerse con vida.

Yo no compartía la opinión de mi colega.

Ese partido de 1986 fue uno de los más emocionantes de la historia, sin dudas. Y sí, igual que Texas este año, Boston estuvo a ley de un strike para coronarse en esa ocasión. Pero fue una sola vez. Con tres sencillos, un lanzamiento desviado que permitió que el juego se empatara y el error de Buckner, los Mets triunfaron y, dos días después (hubo una posposición por lluvia al día siguiente), Nueva York se llevó el título.

En el caso de los Cardenales y la Serie Mundial del 2011, fueron dos veces que estuvieron al borde de la eliminación, no una. Y su regreso fue el producto de turnos aguerridos ante buenos lanzadores, batazos bien conectados y cero errores de los Rangers. Tuvieron que remontar una desventaja de tres carreras a partir del octavo inning, anotando una en la octava, dos en la novena y dos en la décima…antes del dramático batazo de Freese en la undécima.

Después de plantearle todo eso a mi muy respetado colega, éste pareció cambiar de idea y coincidir en que el Juego 6 de este año fue lo mejor que ha visto en el béisbol.

Hay un cliché en el deporte que afirma que cuando hay una competencia de tanta calidad y de tantas emociones, es una lástima que tenga que perder uno de los dos. Puedo decir eso mismo sobre los Rangers de Texas, un equipo de mucha calidad y que me ha tocado cubrir bastante en los últimos dos años. Es un grupo repleto de verdaderos profesionales como los dominicanos Nelson Cruz y Adrián Beltré, el venezolano Elvis Andrus, Michael Young y Josh Hamilton, entre muchos otros.

Los Rangers parecen estar bien armados para el futuro, sobre todo con un nuevo contrato de televisión que los pone en muy buena posición económica para seguir implementando las acertadas decisiones del gerente general Jon Daniels y del presidente Nolan Ryan.

Pero al fin y al cabo, el 2011 perteneció a los Cardenales de San Luis, que brindaron a todo fanático del béisbol algunos de los momentos más brillantes de nuestra generación. Será algo para contarles a nuestros hijos y nietos.

Tarea difícil para Duncan y La Russa

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PHOENIX – Después de saber la noticia de que Adam Wainwright
no lanzará en el 2011, con mucha razón se han cambiado los pronósticos para la
División Central de la Liga Nacional.

Lógicamente, los Rojos y los Cerveceros se confirman como
los favoritos
, seguidos ahora por los Cachorros y luego los Cardenales, por
encima de los Astros (cuidado ahí también…) y los Piratas.

Por supuesto, es imposible reemplazar a Wainwright. Estamos
hablando de un ganador de 20 juegos, un “come-innings” y un verdadero caballo
del montículo que estaba en el mejor momento de su carrera.

Ahora bien, ¿qué le queda a
San Luis en su rotación? Chris Carpenter, el indiscutible as del equipo ahora
ante la ausencia de Wainwright. Está el mexicano Jaime García, que impresionó
como novato en el 2010, además que Jake Westbrook, quien al igual que
Carpenter, García y ahora Wainwright, se sometió a una cirugía Tommy John y ha
vuelto más o menos fuerte. El cuarto abridor probablemente sea Kyle Lohse.

¿Y el quinto?

Dicen los Cardenales que buscarán el quinto abridor desde
dentro de la organización. A pesar de los rumores de una firma de Kevin
Millwood y hasta un cambio con los Filis por Joe Blanton, por el momento hay
que pensar que San Luis no gastará mucho dinero en un quinto abridor, sobre
todo con la incertidumbre contractual con un pelotero que se llama Albert
Pujols, nada más y nada menos que el mejor jugador del mundo.

Entonces, se barajan nombres como Kyle McClellan, Ian Snell,
Adam Ottavino, Lance Lynn, Brian Tallet, Miguel Batista, Raúl Valdés y P.J.
Walters. Es una mezcla de relevistas aspirantes a abridor, jóvenes de liga
menor y veteranos que buscan otra oportunidad de brillar. Pero el nombre más
importante en todo esto podría ser el del coach de pitcheo, Dave Duncan.

 Ya es bien conocida la historia de Duncan y lo que ha hecho
con veteranos que han revivido sus carreras con él.  En los
Atléticos se recuerdan nombres como Dave Stewart, Bob Welch, Dennis Eckersley
(convertido en relevista en Oakland) y Scott Sanderson, todos lanzadores con
bastante experiencia en la Gran Carpa pero que nunca tuvieron el impacto antes
como cuando estuvieron con Duncan en Oakland (quizás con la excepción de
Eckersley, quien había tirado un no-hitter y había ganado 20 juegos en su
carrera anteriormente).

Luego llegó
Todd Stottlemyre, quien siguió a Duncan y La Russa a San Luis y tuvo un
resurgir en su carrera.

Ya en los
Cardenales, lanzadores como Andy Benes, Darryl Kile y Pat Hentgen revivieron
con Duncan.

De hecho, el
propio Westbrook se perfila como uno de los casos más recientes, al recuperarse
de su propia cirugía Tommy John y ser adquirido por San Luis en julio pasado.

Desde mi
óptica, Snell y Valdés son los casos más interesantes después de McClellan,
quien en un principio podría ser el favorito para quedarse con ese quinto
puesto. Snell siempre ha tenido un material de Grandes Ligas, pero por razones
más mentales que físicas, no ha despegado en la Gran Carpa. Tal vez pueda
cambiar eso con Duncan.

El mismo Valdés subió a Grandes Ligas por primera vez en el
2010 con los Mets. Sus números no fueron muy impresionantes que digamos, pero
no es un muchacho. El cubano tiene bastante experiencia en muchos circuitos y
creo que Duncan podría sacarle algo.

Y tampoco podemos olvidarnos del dominicano Batista. El
“Poeta” ya ha visto pasar sus mejores años, pero me parece que con toda su
experiencia, puede combinarse con Duncan y Tony La Russa para hacer algo bien
positivo, con mejores resultados que en mucho tiempo.

Para San Luis nada de esto será fácil. Ahora mismo se ve
como un rompecabezas sin solución sencilla. Pero ya llegando a la última parte
de sus respectivas carreras, La Russa y sobre todo Duncan podrían “dar el palo”
de sus vidas si logran sacar adelante esta rotación de los Cardenales. Ya veremos.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Pujols y San Luis rumbo al divorcio

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PHOENIX – Albert Pujols, como el mejor pelotero del mundo,
se ha ganado el derecho de pedir el contrato más lucrativo de Grandes Ligas. Nadie
disputa eso.

Sin embargo, el dominicano tenía otra opción también: Darle
un “descuento de la casa” a los Cardenales y firmar por algo más que decente,
pero no de la talla del contrato de 10 años y US$275 millones de Alex Rodríguez
en los Yankees.

Todo luce indicar que Pujols ha optado por aspirar a lo máximo
que pueda recibir
, lo cual no podrá ser del equipo de San Luis. Claro, el
toletero aún podría renovar con los Cardenales, sea de aquí a octubre o hasta
como agente libre a partir de noviembre. Pero la realidad es que no quiso
firmar ahora por lo que supuestamente le ofrecía su equipo de la actualidad:
Unos siete u ocho años con salario anual de entre US$25 y US$28 millones. No
creo que lleguen a aumentar mucho dicha propuesta.

El caso de Pujols y los Cardenales es interesante, porque la
imagen del quisqueyano no era de un “mercenario” de la pelota, en busca del
mejor postor, sino de una figura única en la comunidad de San Luis, algo que el
mismo pelotero había fomentado con sus tantas iniciativas caritativas en dicha
ciudad y también en su país de origen.

A lo mejor es ingenuidad pensar que Pujols puede ser
distinto a la mayoría de los atletas profesionales de nuestra era. Hay muchos
intereses de por medio, incluyendo su representante y, según Tony La Russa, el  sindicato, para mencionar dos.

Pujols, de haber firmado por algo que no fuera lo que
supuestamente pide, hubiera sellado su legado como lo máximo en San Luis, un
equipo de mucho prestigio en la historia del béisbol. Hasta pudo haber superado
en términos de popularidad al gran Stan Musial, condecorado por el Presidente
Barack Obama
en estos días. Y, claro, tampoco sería un pobre.

Pero parece que Pujols y su gente “no están en eso”, sino en
ser el pelotero mejor pagado de la historia. Nadie puede criticarlo por eso,
pero sí diría que va a sacrificar algo bien cómodo que tiene ahora en San Luis
y que hubiera tenido durante el resto de su carrera de haber firmado ahora con
los Cardenales: ser el rey de una franquicia, con el respeto, el cariño y sí,
el amor incondicional de una fanaticada que lo ha adorado desde hace 10 años.

Aun si Pujols termina renovando con los Cardenales–algo que
no luce muy fácil–algo de daño se ha hecho en cuanto a su imagen.

Es una pena…claro, con la excepción de los demás equipos de
la División Central de la Liga Nacional, que no han querido saber mucho de él
en estos 10 años. Es más, el eterno rival de San Luis, los Cachorros, ya
podrían tener a Pujols en la mira para el 2012. Ahí sí se pondrían
interesantes  las cosas.

Definitivamente, esta novela apenas comienza, pero un “divorcio” entre Pujols y San Luis luce inevitable.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

 

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