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En el Chase Field nunca muere el 2001

Ender InciartePHOENIX – El 4 de noviembre del 2001 en Panamá, un Randall Delgado de 11 años veía por televisión en el cuarto de sus padres, junto a su hermano, el Juego 7 de la Serie Mundial entre los Yankees y los Diamondbacks.

En Las Tablas, Delgado—junto al resto de su familia y compatriotas—eran partidarios de los Yankees y Mariano Rivera, quien trataba de cerrar en el noveno inning lo que hubiera sido el cuarto título de Serie Mundial en forma consecutiva para Nueva York.

“Íbamos, ‘Mariano, Mariano’”, relató Delgado a LasMayores.com.

Pero el destino no estuvo del lado de los Yankees, a pesar de tener un roster con calidad dinástica y contar con la simpatía de tantas personas por los ataques terroristas del 9/11, ocurridos menos de dos meses antes. Luis González se convirtió en el héroe de la serie al dar batazo de oro frente al panameño Rivera y ponerle fin a uno de los Clásicos de Otoño más emocionantes en la historia.

“Nos quedamos con la boca abierta en ese momento”, dijo Delgado, relevista de Arizona desde el año pasado. “Íbamos todos a los Yankees en esos tiempos, con Mariano”.

El fin de semana pasado, casi 13 años después, a Delgado le tocó vestir el mismo uniforme con morado y verde azulado que usaban los Diamondbacks cuando ganaron aquella Serie Mundial. En ocasión del Alumni Game (Juego de “Egresados” del equipo de Arizona) que se realizó por tercera ocasión en el Chase Field, los pupilos de Kirk Gibson vistieron el uniforme original de los Diamondbacks.

En el Chase Field, reina la nostalgia. Cuando el fanático entra al estadio, lo primero que ve es un televisor que pasa de manera continua aquella novena entrada del Juego 7 del 2001. Y cuando se habla de los uniformes “retro”, el recuerdo siempre es de lo que ha sido hasta ahora el único campeonato conquistado en Phoenix entre los equipos de los deportes tradicionales de los Estados Unidos.

“Siempre hemos pedido usarlos para otros juegos aparte de este partido (Alumni Game)”, dijo Gibson. “Tiene cierto atractivo, y hay mucha tradición por supuesto con esos jerseys”.

Otro integrante de los Diamondbacks que gozó la experiencia de usar el uniforme retro fue David Peralta, quien vio a los 14 años aquel Juego 7 hasta muy tarde en Venezuela—a pesar de que tenía que levantarse bien temprano al día siguiente, un lunes.

“Es una emoción”, dijo el jardinero de Arizona. “Nunca imaginé que iba a usar ese uniforme algún día, después de ver esa Serie Mundial en casa cuando yo era niño”.

Los antiguos colores de los Diamondbacks provocan muchas emociones en el desierto. El equipo, nacido en 1998, ganó tres títulos divisionales y esa corona de la Serie Mundial en sus primeros cinco años. González pertenece a la “realeza” de figuras deportivas en la historia del Valle del Sol. Y Bob Brenly, manager de aquel equipo campeón del 2001, es en la actualidad comentarista de las transmisiones del equipo por televisión.

Ahora el reto es no vivir de la tradición, sino forjar nuevos éxitos en Arizona. El invierno debe de traer muchos cambios, con un equipo que no logra una temporada ganadora desde el 2011 y que ha depositado su confianza en el Salón de la Fama Tony La Russa como “máximo ejecutivo del béisbol”.

Me parece que a los Diamondbacks les esperan más tiempos difíciles antes de ver mejorías profundas en la organización. Pero de vez en cuando, no cae mal un respiro para recordar el glorioso pasado—y en el caso de Delgado, gozar una de esas vueltas que da la vida al vestir el mismo uniforme que le partió el alma tanto tiempo atrás.

Oliver disfruta ser un “jugador de casa” en Arizona

PHOENIX – Para Oliver Pérez, la “ventaja de local” tiene un significado especial. El relevista mexicano de los Diamondbacks ha logrado algo que anhelan muchos jugadores de Grandes Ligas, pero que por el negocio del béisbol pocos consiguen: jugar en casa.

Oliver PerezPérez tiene contrato hasta el final del 2015 con Arizona, cuya sede es Phoenix—residencia del zurdo durante gran parte del año—y en la Liga Mexicana del Pacífico pertenece a los Tomateros en Culiacán, su ciudad natal y donde se siente en casa cuando participa en el béisbol invernal.

“Para mí fue un gran honor jugar aquí, porque es prácticamente una segunda casa”, le dijo Pérez a LasMayores.com en el Chase Field de Phoenix durante la serie entre los Diamondbacks y los Padres. “En el invierno me toca jugar donde yo vivo y ahora que me toque aquí, como jugador es el mejor regalo que uno puede tener”.

Con la excelente temporada que está teniendo Pérez en Arizona—1.95 de efectividad saliendo del bullpen de los Diamondbacks—el veterano de 33 años fue mencionado en rumores de cambio de cara a la fecha límite de canjes sin el proceso de waivers del 31 de julio. Pérez no fue negociado por la gerencia en esa ocasión, pero aún existen posibilidades de una transacción antes del 31 de agosto, en caso de que el pitcher haya pasado por la lista de waivers sin ser reclamado.

“Yo sé que es un negocio, pero de verdad como jugador de casa me gustaría quedarme aquí el tiempo que se pueda”, dijo Pérez al respecto. “Ya me han cambiado dos veces (en medio de una temporada, en el 2003 de San Diego a Pittsburgh y en el 2006 de Piratas a Mets). Entiendo que el béisbol es así y hay que seguir luchando, tratar de ayudar al equipo en lo que más se pueda”.

Hace tres años, era difícil imaginar que para estos tiempos Pérez sería una pieza tan cotizada. Después de dos temporadas para el olvido con los Mets en el 2009 y el 2010, el zurdo se pasó todo el 2011 en liga menor de los Nacionales, sin recibir la llamada para subir al equipo grande de Washington.

Pero con persistencia tanto en Estados Unidos como en México durante el invierno, Pérez pudo reinventar su carrera como relevista a partir del 2012 en el sistema de los Marineros de Seattle.

Desde entonces, Pérez ha sido un relevista de suma calidad con los Marineros y desde este año con los Diamondbacks.

“El mismo béisbol me dio la segunda oportunidad. Me dio la oportunidad de ser relevo”, explicó el lanzador, quien ha registrado más de 10 ponches por cada nueve innings en el 2014, con WAR de 1.1—el mejor del cuerpo monticular de los Diamondbacks. “Me gusta porque en el relevo tú tienes la oportunidad de pitchar todos los días y por eso es el puesto que me gusta. Me siento contento con el trabajo en el que estoy ahorita y hay que seguir trabajando para dar más años”.

En cuanto a béisbol invernal del 2014-15 se refiere, Pérez aún está indeciso.

“Quisiera terminar la temporada saludable, que es lo más importante”, expresó. “Me encantaría jugar en Culiacán; ojalá no me pongan en la lista esa de fatiga extrema. Pero necesito terminar la temporada y de ahí tomaré la decisión”.

 

David Peralta, la nueva chispa de los Diamondbacks

PHOENIX – En el 2014, muy poco le ha salido bien a los Diamondbacks. Llegando a la temporada con la expectativa de luchar por la clasificación, Arizona se hundió en el mismo primer mes y nunca se recuperó.

David Peralta, Glenn Sherlock

Una serie de lesiones y actuaciones por debajo de algunos veteranos resultaron no sólo en el mal récord del equipo, sino también en cambios de figuras como los venezolanos Gerardo Parra y Martín Prado, además de Brandon McCarthy.

Llegó Tony La Russa para guiar los destinos de la franquicia dentro del terreno a todos los niveles, pero está por verse cómo saldrá ese proyecto relativamente nuevo en un equipo de Grandes Ligas.

Sin embargo, no todo ha sido malo. El venezolano Miguel Montero se ha restablecido como bateador productivo y uno de los mejores receptores de la Liga Nacional. Ha llegado Chase Anderson como novato promisorio de la rotación abridora. Y por supuesto, el venezolano David Peralta ha impactado como novato.

La historia de Peralta y su transformación de pitcher a jardinero, además de su odisea por ligas independientes, es bien interesante y uno de los puntos luminosos en una temporada perdida en Arizona.

“Siempre he dicho que cuando uno trabaja fuerte, con mucha disciplina y constancia, siempre van a salir las cosas bien”, dijo Peralta sobre su surgir en el 2014, año en que ha saltado de Doble-A a Grandes Ligas en los Diamondbacks. “Trabajé muy fuerte y me preparé muy fuerte”.

En el desierto, Parra—quien antes de ser canjeado a Milwaukee fue una especie de mentor para Peralta—había aportado mucha chispa en el equipo. Ahora Peralta parece haber asumido ese rol.

Eso quedó evidente el 8 de agosto, cuando el valenciano se robó el home plate en un partido contra los Rockies.

“Tiene mucha energía, y (con el robo de home) uno ve lo consciente que está de lo que está pasando en el diamante”, dijo el manager de los Diamondbacks, Kirk Gibson. Está alerta y atento, buscando otras formas de ganarle al contrario. Esa es buena señal”.

Agregó Anderson, quien conoce a Peralta desde los tiempos de ambos en Doble-A Mobile este mismo año: “Es un jugador emocionante de ver. Es divertido verlo jugar. Trae mucha energía y juega al 110% todo el tiempo”.

La interrogante es si Peralta formará parte de los planes futuros de Arizona. Al igual que Parra, no encaja en el perfil clásico de un primer bate, ni un bateador de poder para las esquinas de los jardines. Hasta ahora batea para promedio y se embasa, pero no es un gran robador de bases. Lo que sí aporta es un bate con poder ocasional y la velocidad para haber conectado cinco triples en 214 turnos.

Nadie sabe cómo se van a estructurar los Diamondbacks para el 2015. La Russa ha hablado en términos bien generales, pero ni siquiera está definido el futuro de Gibson ni del gerente general Kevin Towers. Ante ese cuadro, Peralta afirma que lo único que puede hacer es seguir por el camino que lleva desde el 2010, cuando empezó el esfuerzo que lo llevó hasta donde se encuentra ahora.

“En el béisbol nada es seguro”, manifestó Peralta al tocar el tema. “Pero lo que sí te voy a asegurar es que voy a seguir luchando y voy a seguir trabajando fuerte”.

Pase lo que pase en un futuro, Peralta ha dejado huella en el desierto. Y claro, sabe muy bien lo que es luchar contra la corriente para lograr sus metas.

“Siempre hay altas y bajas en el béisbol y nunca son perfectas las cosas”, dijo. “He tratado de superar eso y me ayudado a madurar como persona.

“Mi familia y mi esposa han sido de gran apoyo y creo que ésa es la mayor ayuda que uno puede tener. Y eso me ha ayudado a mantenerme fuerte mentalmente”.

En lo inmediato, la meta es terminar fuerte la temporada y mantenerse en buenas condiciones de cara a los entrenamientos del 2015—pase lo que pase con Gibson, Towers y el resto de la estructura de los Diamondbacks.

“Va con todo siempre”, dijo el Gibson. “Tiene mucha energía y está muy emocionado de estar donde está ahora.

“Está agradecido y ha trabajado duro para llegar hasta aquí. Quiere seguir aquí arriba y quiere ser buen compañero también”.

Volvió la fiesta venezolana con Gigantes vs. D-backs

PHOENIX – El viernes en el Chase Field de Arizona, Gerardo Parra y Grégor Blanco conversaban antes del inicio de una serie de tres juegos entre los Diamondbacks y los Gigantes.

Miguel Montero, Pablo Sandoval¿De qué hablaban? Entre otras cosas, la gran cantidad de venezolanos presentes no sólo en los rosters de ambos equipos, sino también en las alineaciones titulares.

“Comentábamos que era un Caracas-Magallanes, un Caracas-La Guaira, un Caracas-Las Aguilas”, relató el venezolano Parra sobre la plática con su compatriota Blanco.

No era para menos. Ese día, hubo un total de nueve titulares venezolanos en el partido entre Arizona y San Francisco. Y cuando Juan Carlos Gutiérrez entró en relevo en el cierre del octavo episodio, se elevó a 10 participantes venezolanos en el encuentro para empatar una marca establecida por estos dos equipos el pasado 9 de abril en San Francisco.

“Tantos venezolanos juntos entre dos equipos no es nada fácil. Creo que es algo indescriptible”, comentó Blanco. “Sé lo difícil que es para todos nosotros los latinoamericanos, no sólo los venezolanos, llegar al mejor béisbol del mundo y estar aquí juntos.

“Tanto de aquel lado (de los Diamondbacks) como aquí, estamos orgullosos”.

Ese 9 de abril en el AT&T Park, se vio otro detalle: Con el árbitro Manuel “Manny” González, hubo un total e 11 participantes en el juego. Aquel día el elenco fue un poco diferente, con Parra, Martín Prado y Miguel Montero del lado de Arizona para medirse a Pablo Sandoval, Ehire Adrianza, Héctor Sánchez, Blanco, Gutiérrez, Yusmeiro Petit y Jean Machí.

El viernes, los participantes venezolanos fueron los siguientes: Montero, Parra, Prado, Ender Inciarte y David Peralta del lado por los Diamondbacks; y Sandoval, Sánchez, Adrianza, Blanco y Gutiérrez por los Gigantes.

“Me sentí como si estuviera en Venezuela”, dijo Blanco unas horas después de ese juego del viernes. “Nada más ver a tantos en un mismo lugar es algo grandioso”.

Agregó Gutiérrez, quien está disfrutando un sólido repunte a nivel de Grandes Ligas a los casi tres años de haberse sometido a una cirugía Tommy John: “Es emocionante cuando tú ves muchos compatriotas. Significa que el béisbol venezolano está creciendo”.

Efectivamente, en los últimos años el impacto venezolano en las Grandes Ligas se ha sentido cada vez más. Para comprobarlo, basta mencionar lo hecho por Miguel Cabrera, Félix Hernández y Sandoval en los últimos años, para complementar las hazañas de Omar Vizquel, Johan Santana y Bobby Abreu la década pasada. Y por supuesto, todos siguen el camino que se abrió de manos de Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio (Salón de la Fama), David Concepción (¿algún día en Cooperstown?) y Andrés Galarraga—entre varios otros.

“Es una cadena en que los peloteros que ya no juegan abrieron el camino para nosotros. Ahora nos toca abrir el camino para los que vienen en el futuro”, expresó Prado. “Es una responsabilidad y un privilegio. Nos llena de orgullo que en el mejor béisbol del mundo haya un porcentaje (tan alto) de peloteros que salieron de nuestro país. Es una brecha que tantos peloteros del pasado abrieron. Tenemos que mantener ese porcentaje de venezolanos en Grandes Ligas”.

De su parte, Montero se expresó bien contento por la presencia cada vez más fuerte de su país en las Grandes Ligas.

“Es un orgullo saber que el béisbol está sacando cada vez más peloteros en Venezuela”, dijo el receptor, el más veterano del grupo de venezolanos entre Arizona y San Francisco que ha hecho historia esta temporada. “Obviamente, no tanto la cantidad, sino la calidad. Todos los días uno se encuentra con peloteros que uno mismo no sabía que eran venezolanos. Es increíble cómo se está produciendo tan buenos peloteros en nuestro país.

“(Los scouts) han visto la calidad y el nivel que han demostrado. Ya tienen a Venezuela conceptuado como uno de los países donde más se puede conseguir material para este negocio”.

Durante el fin de semana en Phoenix hubo un total de 12 venezolanos en roster, siete en los Gigantes y cinco en los Diamondbacks. No se llegó a quebrar la marca de 10, sino empatarla. Pero al tocar el tema en ambos clubhouses, se respiró la idea de que es sólo cuestión de tiempo para que los récords lleguen a ampliarse.

“Ojalá no haya 10, sino 30, 40, 50 venezolanos jugando juntos”, dijo Parra con su entusiasmo acostumbrado. “La idea es que sigamos creciendo. Crecer, crecer y crecer”.

“Es un éxito pertenecer a un equipo donde haya bastantes venezolanos”, manifestó Machí. “Es algo muy importante que uno esté presente para el récord”.

Termina el poder total de Towers-Gibson en D-backs

PHOENIX – Con la llegada de Tony La Russa a los Diamondbacks como “máximo directivo de béisbol”, son muchas las especulaciones sobre qué pasará con el gerente general del equipo, Kevin Towers, y el manager Kirk Gibson.

Kirk Gibson, Kevin TowersCon una nómina de más de US$110 millones—un récord en la historia de 17 años de la franquicia—Arizona llegó al 2014 decidido a mejorar el récord de 82-82 que había registrado en cada una de las dos temporadas anteriores, luego de su mágica campaña del 2011 que produjo 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Ante las lesiones del as Patrick Corbin, David Herández y Mark Trumbo, más actuaciones por debajo de muchas de sus demás figuras principales, los Diamondbacks empezaron este año perdiendo siete de sus primeros ocho juegos y, en el momento de anunciar la contratación de La Russa, tenían marca de 16-28—la tercera peor de Grandes Ligas. Con dos victorias seguidas sobre los Dodgers para cerrar el fin de semana, tienen ahora 18-28.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Decidirá La Russa trabajar con Towers y Gibson, u optará por una “limpieza” en la gerencia y en la cueva para comenzar de cero? El dueño del equipo, Ken Kendrick, y el máximo ejecutivo del club, Derrick Hall, afirman que su nuevo directivo tiene la potestad de hacer lo que le parezca más beneficioso para el equipo.

“Obviamente queremos mejorar en el terreno y éste fue un primer paso”, dijo el sábado Hall durante la rueda de prensa para presentar a La Russa. “Cuando empezamos a analizar de cerca nuestra situación y en qué dirección iríamos, de verdad preferíamos crear una posición para buscar a alguien como Tony La Russa. Cuando un Tony La Russa está disponible, quieres que él sea parte de tu equipo.”.

Hall también describió cómo será el rol del gerente general—sea Towers u otro—con la nueva situación:

“El GG se encargará de la operación diaria del equipo, mientras que La Russa tendrá la última palabra. De ahí el GG tendrá que ejecutar lo que se haya acordado”.

En otras palabras, a Towers se le ha quitado mucho poder y el mensaje está claro: Kendrick y Hall no están conformes con su trabajo.

Ha sido interesante la trayectoria de Towers en el desierto, luego de muchos años como GG de los Padres. En el 2011, el último año positivo de los Diamondbacks, el ejecutivo hizo una serie de maniobras que parecían geniales, trayendo a peloteros como J.J. Putz, David Hernández y Aaron Hill que fueron clave en el éxito de aquella edición de Arizona. Pero también adquirió ese año al cubano Juan Miranda, al venezolano Melvin Mora y su compatriota Armando Galarraga—ya saben cómo resultaron esas adquisiciones.

Desde entonces, Towers ha hecho cambios controversiales como el que envió a Jarrod Parker a Oakland por Trevor Cahill, el de Justin Upton a Atlanta y el de Adam Eaton a los Medias Blancas para traer a Mark Trumbo y Addison Reed. Y ni hablar de firmas dudosas como las de Jason Kubel y Cody Ross.

Ante esta clase de “golpe de estado”, muchos gerentes generales ya se irían de un equipo, por principio. Pero Towers ya ha pasado por esto. A mediados de la década pasada, los Padres trajeron a Sandy Alderson—GG de los Mets ahora mismo—para “supervisar” a Towers. Aunque hubo informes de que Towers buscó puestos en los Dodgers y los mismos Diamondbacks en ese tiempo, permaneció cuatro años más en San Diego con Alderson y el equipo gerencial que trajo éste.

“Llevo suficiente tiempo en el juego para saber que estas cosas suceden”, dijo Towers el sábado, exhibiendo una buena diplomacia. “Simplemente estoy contento de formar parte de la organización todavía, al menos por el momento”.

Gibson se expresó con aun más positivismo: “A nivel personal lo tomo como una gran oportunidad de mejorar”, dijo el capataz, quien guía a los Diamondbacks desde el 2010, al igual que Towers desde la gerencia. “Creo que (La Russa) tiene mucho que aportar. Ciertamente, estamos todos de acuerdo en tratar de mejorar”.

De su parte, La Russa apenas comienza sus labores en el desierto y expresó en términos bien generalizados su visión para el futuro.

“Si todos del lado competitivo de la organización están haciendo las cosas con la misma mentalidad, llegas a la meta más rápido y mejor”, dijo. “Esa es mi actitud, basándome en lo que me han encargado Derrick y Ken. Es bien básico, desde el corrido de bases hasta cómo mides el carácter de un pelotero y su deseo competitivo”.

¿Qué significa eso para Towers y Gibson? Aún no se sabe, pero de algo podemos estar seguros: Con Tony La Russa a cargo del lado de béisbol, como lo han expresado Kendrick y Hall, ha terminado la era del binomio Towers-Gibson y su poder absoluto en Arizona. Habrá mucha intriga. Habrá mucho interés en la dirección que tomen los Diamondbacks, desde el draft hasta el invierno y los movimientos que hagan.

La interrogante es si el viento desértico se llevará a Towers y Gibson. Aquí el consenso es que sí. Manténganse en sintonía.

Mal inicio ha puesto a la prueba la voluntad de D-backs

PHOENIX – No fue fácil ver el difícil primer mes de la temporada de los Diamondbacks. Iniciando la temporada con marca de 9-22—por mucho la peor de Grandes Ligas–Arizona terminó abril a 9.5 juegos de la cima del Oeste de la Liga Nacional, la segunda mayor desventaja de todos los equipos de las Mayores (los Cachorros llegaron a mayo a 10.0 del primer lugar de la Central de la Nacional).

Kirk GibsonHa faltado pitcheo más que todo. Y en ocasiones ha faltado defensa, con errores tanto físicos como mentales. Muchas veces cuando ha aparecido el pitcheo, los bates han brillado por su ausencia. Y viceversa. Así es que se llega a un récord tan negativo en tan poco tiempo.

Pero esfuerzo no ha faltado. Y los Diamondbacks tampoco se han dado por vencidos cuando todo luce perdido. Si queremos destacar algo positivo en el desierto, es eso.

Arizona cerró abril con un triunfo, su primero desde el viernes pasado, en un partido que había lucido todo el tiempo a favor de los Rockies de Colorado. Con dos outs y perdiendo 4-2 en el noveno inning, los Diamondbacks reaccionaron y empataron el juego con sencillo de dos carreras del venezolano Martín Prado. Y en el décimo, el compatriota de Prado, Miguel Montero, dio cuadrangular de oro para evitar una barrida a manos de los Rockies.

Fue un juego similar al del 23 de abril en Chicago, donde los Cachorros parecían estar encaminados a ganarle a Arizona por tercer día consecutivo. Pero los Diamondbacks anotaron cinco vueltas en el noveno—con hits clave de Prado y Montero—para darle un respiro al equipo.

En punto es el siguiente: Dígase lo que se diga sobre estos Diamondbacks, la escuadra no deja de luchar cada juego.

“De un mal momento se puede cambiar a un buen momento. Creo que de la manera que todos nos preparamos, trabajamos, tenemos derecho a tener esos cambios también”, me dijo en días pasados Prado al referirse a la reacción del equipo en Chicago, precisamente el 100 aniversario del Wrigley Field.

De su parte, Montero ha exhibido su condición de líder en el equipo al expresar de manera contundente su apoyo por el manager Kirk Gibson y el gerente general Kevin Towers, fuertemente criticados por estos lados.

Los Diamondbacks llegaron al 2014 con una nómina de US$110 millones y muchas expectativas, luego de temporadas consecutivas con récord de 82-82. Pero el inicio de la campaña ha sido una pesadilla para el equipo y sus fans. Mucha gente ha hecho el llamado para despedir a Gibson y Towers, pero vaya, fueron extendidos los contratos de ambos durante el invierno. No es una situación fácil.

En el caso de Gibson, todo el mundo lo recuerda como un jugador fogoso y con un temperamento explosivo en ocasiones. Pero ante la situación que encara ahora mismo en Arizona, el piloto ha mantenido la calma a nivel público. Y los jugadores afirman que así ha sido en privado también.

“Ha aguantado bien”, le dijo Montero al Arizona Republic. “Ha llegado con buena actitud todos los días. Estamos pasando por un mal momento, pero todos estamos aguantando y estamos unidos en esto”.

No hay una solución fácil ni una respuesta clara en torno a los Diamondbacks y su arranque del 2014. Lo único seguro es que el equipo aún está luchando cada turno, algo evidenciado por la victoria dramática en Chicago y la del miércoles en casa. Mientras ese aspecto siga intacto, habrá chance de reponerse y empezar a alcanzar un récord más decente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Duncan representa un paso importante para D-backs

PHOENIX – Los Diamondbacks oficializaron la contratación de Dave Duncan como consultor de pitcheo y asistente especial del gerente general Kevin Towers.

Padres Cardinals BaseballDuncan, por supuesto, es una leyenda como coach de pitcheo de Grandes Ligas. En 32 años (la mayor cantidad en la historia) en dicho puesto–de 1980 al 2011 con los Indios, Marineros, Medias Blancas, Atléticos y Cardenales–el ex cátcher de la Gran Carpa fue mentor de cuatro ganadores de Premios Cy Young . Además, en cuatro ocasiones sus cuerpos monticulares encabezaron su liga en efectividad colectiva y fueron parte de tres equipos campeones de la Serie Mundial.

Arizona quería que Duncan fuera su coach de pitcheo, pero a sus 68 años de edad, el puesto conllevaría mucha carga. Además, la familia de Duncan ha sufrido bastante en los últimos tres años. Su esposa murió hace unos meses de un cáncer cerebral, mientras que su hijo Chris—quien jugó en Grandes Ligas al igual que el otro hijo de Duncan, Shelley—también ha padecido de un tumor cerebral en los últimos tiempos.

Entonces, Duncan regresa al béisbol con un rol nuevo en el área de Phoenix, localidad que conoce muy bien. Además, los Diamondbacks han traído como coach de primera a otra tercera parte del “triunvirato” de Tony La Russa, Dave McKay. ¿Podría estar rumbo el mismo La Russa al desierto para cumplir algún rol? Eso estaría por verse.

Pero en el caso de Duncan, urge su ayuda en el pitcheo de Arizona. Los brazos de los Diamondbacks se han visto estancados en la mediocridad en los últimos dos años, terminando con efectividad colectiva de 3.92 (décima mejor en la Liga Nacional) en el 2013 y 3.93 en el 2012 (novena). Del 2012 al 2013, Arizona terminó cuarto y quinto, respectivamente, en carreras anotadas en el Viejo Circuito. Es decir, la ofensiva ha cumplido, mientras que el pitcheo—y en especial el bullpen este año—ha contribuido a la misma mediocridad del equipo en sí (récord de 81-18 en cada uno de los últimos dos años).

Calidad sí hay en el cuerpo monticular. Cuando se habla de Patrick Corbin, Wade Miley, Tyler Skaggs y el panameño Randall Delgado, hay juventud de mucho potencial. Y en cuanto veteranos se refieren—Trevor Cahill y Brandon McCarthy ahora mismo en Arizona—Duncan siempre se ha visto como un “gurú” a la hora de sacarles lo mejor.

Una clave será la contratación de un nuevo coach de pitcheo. Duncan no estaba preparado para aceptar el puesto, pero sí se dice que su voz será tomada en cuenta en la selección del nuevo instructor. Será interesante ver quién llegará al desierto para orientar a los pitchers y cuánta influencia tendrá Duncan a largo plazo con el cuerpo monticular del equipo grande.

Está claro algo: Si los Diamondbacks pretenden volver a hacerse sentir en la Liga Nacional, como lo hicieron al conquistar la División Oeste en el 2011, hará falta una marcada mejoría en el pitcheo. La integración de Duncan, en el rol que sea, es un paso importante en ese sentido.

Diamondbacks en peligro de hundirse en el Oeste

PHOENIX – Los Diamondbacks están en una situación bien precaria, luego de un inicio tan alentador de la temporada del 2013.

Kirk GibsonPara el 7 de julio, Arizona tenía ventaja de 4.5 juegos sobre los Dodgers en el Oeste de la Liga Nacional. Quince días después, ya estaban en el segundo lugar de la división y, empezando la última jornada de julio, se encontraban a 4.0 partidos del puntero Los Angeles, el equipo más encendido de la Liga Nacional durante el último mes y medio.

¿Qué ha pasado con el equipo del desierto?

Aunque los Diamondbacks llegaron a esta fecha quintos en carreras anotadas en la Liga Nacional con 441, la tropa de Kirk Gibson está novena en el Viejo Circuito con promedio de .244 con corredores en posición de anotar.

En la lomita, el bullpen  de Arizona ha malogrado 19 oportunidades de salvamento—sólo los Cachorros han desperdiciado más en la Nacional.

Entonces, cuando lanzan bien, no anotan. Y cuando anotan con un buen pitcheo abridor, ha faltado un relevo confiable, sobre todo en la novena entrada.

Desde el 2011, el estilo de Gibson y del gerente general  Kevin Towers ha sido de rotar a muchos jugadores en pocas posiciones. Por ejemplo, de momento ha habido cinco jardineros para tres puestos y cinco infielders para las tres posiciones del cuadro que no sean la primera base.

Dicha fórmula dio buenos resultados hace dos años, cuando los Diamondbacks fueron campeones del Oeste. Pero desde entonces, ha habido fallas. En el bateo, un vistazo a los números explica bastante.

De los titulares del lineup, sólo Paul Goldschmidt y Aaron Hill llevan OPS (porcentaje de embasarse más slugging) por encima de .800. Eso significa que toleteros de peso como Jason Kubel, el venezolano Miguel Montero y Cody Ross no han rendido como se hubiera esperado.

El venezolano Gerardo Parra puso de su parte en la primera mitad, pero se ha visto un declive en su producción ahora. Recuerden que este año se puede calificar como su primera campaña verdaderamente “completa” a nivel de Grandes Ligas, en cuanto a turnos se refieren.

Con el bate, aún se ven algo verdes los jardineros jóvenes Adam Eaton y A.J. Pollock, mientras que Didi Gregorius, otra promesa de Arizona, también está en desarrollo . Lo que tienen en común estos tres es la inconsistencia, algo de esperarse cuando se trata de peloteros que apenas empiezan sus carreras a este nivel.

En cuanto al pitcheo, ya vimos el cambio de Ian Kennedy a los Padres. Es una pena lo que ha sucedido con el derecho, quien en el 2011 ganó 21 juegos y 15 más hace un año. Pero esta temporada no cumplió como el as que querían ver los Diamondbacks.

La ida de Kennedy parece abrirle camino en la rotación abridora al panameño Randall Delgado, quien después del nuevo as de facto Patrick Corbin ha sido el mejor lanzador de Arizona desde la tercera semana de junio. Pero en el desierto hacen falta mayores aportes de Trevor Cahill y Brandon McCarthy, lesionados en estos momentos pero cuyas actuaciones han producido resultados mixtos hasta ahora.

Y ni hablar del bullpen. Se necesita que la combinación de J.J. Putz y David Hernández vuelva a lo que fue en el 2011 y el 2012. En el cambio por Kennedy llegó el zurdo Joe Thatcher, quien debe de ayudar en ese sentido.

Para los Diamondbacks no es tarde todavía. Hasta ahora se han salvado por pertenecer a una división sin un equipo dominante. Pero con el ascenso de los Dodgers, es hora de apretar el paso. Si no, en unas pocas semanas la gerencia de Arizona podría estar pensando en el 2014.

Delgado, figura clave para justificar el cambio de Upton

PHOENIX – En la serie aquí entre los Diamondbacks y los Marlins, el derecho Randall Delgado dio la mejor demostración posible en su “campaña” por evitar un regreso a Triple-A Reno y seguir recibiendo la oportunidad de integrar la rotación abridora de Arizona.

Randall DelgadoCon 7.0 entradas y dos carreras concedidas, el panameño por fin enseñó su valor como una de las piezas clave del cambio de los Diamondbacks con los Bravos por Justin Upton durante el invierno.

En más de una ocasión, he cuestionado dicho canje—no por menospreciar al venezolano Martín Prado, el jugador de más nombre que llegó a Arizona desde Atlanta—sino por la clase de bateador que ha sido y que puede ser en el futuro Upton.

La realidad es que la gerencia de los Diamondbacks ya no le veía futuro a Upton en el desierto, por el motivo que fuera. Pero para justificar un poco más el cambio, desde mi óptica no puede ser simplemente Upton por Prado.

Claro, también pasaron de Arizona a Atlanta el tercera base Chris Johnson y de los Bravos a los Diamondbacks Nick Ahmed, Zeke Spruill y Brandon Drury, junto a Delgado. Para mí, el nivel de rendimiento de Delgado será la medida para saber si hizo una buena negociación con Atlanta el gerente general de Arizona, Kevin Towers.

Si tanto Prado como Delgado causa un impacto positivo en los Diamondbacks—y queda por verse eso en el caso de ambos—entonces, sí podrá considerarse un éxito el canje con los Bravos.

Hay que recordar que Delgado hace apenas dos años fue un prospecto bien cotizado en el sistema de Atlanta. En el 2012 tuvo resultados mixtos en su primera oportunidad de verdad a nivel de Grandes Ligas. Y este año con Reno tampoco le fue muy bien que digamos, con efectividad de 5.91 en 13 aperturas.

Pero con apenas 23 años ahora, todavía estápor verse  cuál será el futuro del istmeño en el montículo. En su salida vs. Miami, Delgado evitó casi todo lo negativo que lo había afectado anteriormente. En sus 7.0 innings, no dio ni una base por bolas. Se vio con un buen comando de su cambio de velocidad. Y cuando se vio en aprietos, mantuvo la calma y salió ileso con la excepción de un solo capítulo, cuando permitió las dos carreras.

De hecho, su receptor, el venezolano Miguel Montero, calificó su material como “pitcheos con calidad del Salón de la Fama.”

Tal vez sea una exageración, pero Miggy quería comunicar un punto importante: De lanzar como lo hizo ante los Marlins, Delgado merecerá su lugar en la rotación de los Diamondbacks. Y eso hace bastante falta, no sólo por la lesión de Brandon McCarthy, la inconsistencia de Trevor Cahill (y cuidado con el bolazo en la cadera ahora) y la preocupante temporada de Ian Kennedy, sino también porque de esa manera, se vería más valioso el paquete de peloteros que llegaron en el canje por Upton.

Y si no, dicho cambio seguirá dejando muy mal sabor en la boca a los fans del equipo del desierto.

Parra, siempre en gracia con la fanaticada de Arizona

PHOENIX – El dúo venezolano de los Diamondbacks, Miguel Montero y Gerardo Parra, siempre ha sido bien popular entre la fanaticada del equipo de Arizona aquí, tanto al tratarse de la comunidad latina como la no latina.

BLIZmlACcAAMsnr.jpg largeEn el caso de Parra, éste siempre ha destacado lo importante que es para él el contacto con los fanáticos. Tal fue el caso el sábado pasado, cuando el guardabosque firmó autógrafos en el Glendale Park and Swap, evento con una fuerte presencia latina y que fue un gran éxito en cuanto a asistencia se refiere.

Unas horas después de su participación en dicha actividad, Parra nos habló sobre el particular.

“Lo bueno es que juegas para los fanáticos. La gente paga para verte”, dijo. “Lo mejor es tratar de darle el mejor espectáculo, pero también compartir con ellos y demostrarles que eres un ser humano, como ellos, que tienes la misma humildad que ellos.”

Son varios los motivos de la popularidad de Parra por estos lados. Su estilo de juego es bien pimentoso. Siempre se le ve animado y “joseando”, brindándoles energía a los compañeros. Y, por supuesto, su buena actitud ante las dificultades del exceso de jardineros le ha ganado muchos puntos con los fanáticos de los Diamondbacks.

Se vio la importancia de la figura de Parra el año pasado, cuando el zuliano ganó un sondeo en la página de Facebook de los Diamondbacks para que fuera de él una muñeca “Bobblehead” como parte de una promoción especial en el Chase Field.

“Es muy importante cuando tú vas al mall (centro comercial), cuando tú vas a comer y los fanáticos te aclaman”, me dijo Parra aquel día del obsequio en agosto del 2012. “”Mi trabajo es dar lo mejor de mí para los fanáticos, para el equipo y para ganar. Me encanta Arizona, me encantan los fanáticos, me encanta el estadio, me encanta jugar aquí. Estoy orgulloso de estar aquí.”

Con la temporada que está teniendo hasta ahora, Parra sigue aumentando su popularidad en el desierto. Nadie sabe cómo manejará la situación de los jardines Kirk Gibson cuando esté en salud y elegible para estar en el roster activo Adam Eaton, además de Jason Kubel, Cody Ross, A.J. Pollock y Parra. Son cinco jardineros para tres posiciones, por supuesto.

Pero pase lo que pase, Parra siempre tendrá a los fanáticos de su lado.

“Es importante relacionarme con ellos y que me miren como quien soy, no como un nombre”, dijo. “Me gusta mucho compartir con ellos porque sin ellos nosotros no somos nada en la pelota.”

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