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Tiempo de los “Aguafiestas” en Grandes Ligas

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PHOENIX – Acabo de observar a los Diamondbacks ganarle tres
partidos seguidos a los Mets–dos  victorias
apretadas para Arizona y una paliza en el primero–y con esa barrida, para mí ya
se inauguró la “Temporada de los Aguafiestas”.

Ustedes saben lo que es un equipo “aguafiestas”: un conjunto
totalmente fuera de la pelea, sin nada que perder, que le gana juegos cruciales
a escuadras que luchan con todo por llegar a la postemporada.

Al mismo tiempo que los Diamondbacks ponían a los Mets a 6.5
juegos de los Bravos en el Este de la Nacional, Washington, gracias en parte a
Stephen Strasburg y al cubano Liván Hernández, estuvo ganándole dos encuentros
clave a los Rojos, que han caído al segundo lugar de la División Central del
Viejo Circuito, detrás de San Luis. Y eso fue después de que los Mellizos, que
buscan repetir en la Central de la Liga Americana, tuvieron que recurrir al
dominicano Nelson Liriano para evitar ser barridos en casa por los Indios.

Sobran los ejemplos. Oakland acaba de llevarse dos de tres
vs. Boston, que lucha por su vida en un Este del Joven Circuito que incluye a
los Yankees y los Rays. Colorado, en una pelea bien disputada en el Oeste de la
Nacional, tuvo una serie difícil en Miami contra los Marlins. Y hace unos días
en Cleveland, la Tribu barrió con los Tigres, que se encuentran en una batalla
entre tres con Minnesota y Medias Blancas.

Aquí en Phoenix, vemos a unos Diamondbacks totalmente
descartados pero a la vez aguerridos, con el nuevo dirigente Kirk Gibson y un
estilo más agresivo que puede ser un problema para equipos contendores que
hagan la visita al Chase Field. Ahora vienen los Gigantes, que aspiran al
título del Oeste de la Nacional. Después de eso habrá series en Filadelfia y
Queens, Nueva York para los “Diamantes”. No estoy diciendo que vayan a ganar
todas esas series, pero es bien divertido ver a los de abajo tratar de “aguarles
la fiesta” a los de arriba.

Así pienso, al menos este año…¿qué
más me queda, aquí en el desierto?

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Hay que dejar tranquilo al deporte

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PHOENIX – Hace unos días estuve hablando con varios jugadores de los Cerveceros de Milwaukee, en su reciente visita al Chase Field para una serie contra los Diamondbacks.

Entre las conversaciones que sostuve con los integrantes del equipo, relacionadas con el béisbol por supuesto, surgió el tema (no lo puse yo…lo pusieron ellos) de la ya famosa ley SB 1070 aquí en el estado de Arizona, la que le da más libertad a la policía para detener a la gente que sospecha de ser inmigrantes ilegales en EE.UU.

Mi opinión personal sobre la nueva ley, que está programada para entrar en vigencia el 29 de julio, no tiene ninguna relevancia. Lo que quiero destacar es la situación delicada que se presenta cuando se mezcla la política con el deporte.

El caso de Arizona es bien interesante, cuando se toma en cuenta que hay tantos peloteros latinoamericanos aquí, no sólo durante los entrenamientos de primavera, sino en diferentes momentos con los entrenamientos extendidos, la Liga Otoñal de Arizona y, por supuesto, durante toda la temporada de los Diamondbacks.

El sindicato de peloteros, como bien debe hacer, quiere proteger lo más que pueda a sus integrantes latinoamericanos que puedan caer en la mira de la policía debido a factores como su color y en algunos casos, su falta de dominio del inglés. Con eso en mente la Asociación de Jugadores se proclamó en contra de la nueva ley.

Pero con lo que no estoy de acuerdo es que se hagan llamados para boicotear a los Diamondbacks, o a los equipos que entrenan aquí, o al Juego de Estrellas del 2011 que está señalado a realizarse aquí.

Sé que suena bastante “cursi” decir cosas como “el deporte une” y otros slogans que son para mentalidades simplistas. Sin embargo, tengo que ponerme al lado de los que quieren que se deje tranquilo al deporte.

Entiendo que una forma de protestar lo que uno considera una injusticia es dejar de invertir en ciertos negocios para “castigar” a los responsables de la ofensa. Pero hay muchas formas de hacer eso, sin perjudicar a un equipo de deportes. No soy tan ingenuo como para ignorar la conexión entre entidades deportivas y las legislaturas de sus estados; no obstante, también creo que hay fuerzas más nefastas detrás de las injusticias que los Diamondbacks de Arizona (que por cierto tienen una página web en español, narración radial en español y todo un departamento dedicado al mercadeo hispano–), los Cardenales de Arizona, los Phoenix Suns o los Coyotes de Phoenix.

Me parece el deporte un blanco fácil y barato para las protestas. Una cosa es solidaridad con los que uno cree que pueden verse afectados por lo que se considera una ley injusta. Pero castigar al deporte es una protesta mal dirigida. Hay otras entidades más merecedoras de boicots y otras medidas.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Diamondbacks: un equipo con algo de potencial

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PHOENIX – Con equipos de alto perfil como los Dodgers, Rockies y Gigantes, la División Oeste se perfila como una de las mejores de Grandes Ligas este año. Y los Padres serán tema de conversación también en este 2010–claro, no será tanto por su desempeño en el  terreno, sino por el destino de la superestrella mexicana Adrián González.

El equipo “olvidado” de dicha división es definitivamente el de los Diamondbacks de Arizona. Después de ganar el Oeste en el 2007 y estar en la pelea hasta el final del 2008, siendo superados ese año por Manny Ramírez y los Dodgers, los D-backs cayeron al abismo la temporada pasada, perdiendo 92 juegos, pero no antes de despedir a medio camino al dirigente Bob Melvin y darle las riendas al joven A.J. Hinch.

Traigo a colación el caso de los Diamondbacks por dos motivos: primero, son el equipo con el que más contacto tenemos aquí en el desierto; y segundo, me parece Arizona un conjunto interesante, con varios elementos que a mi juicio lo colocan no tan lejos de poder terminar por encima de .500, y quién sabe si más.

Todo comienza con un núcleo joven bastante prometedor. El trío del tercera base Mark Reynolds, el jardinero derecho Justin Upton y el cátcher venezolano Miguel Montero le da a Arizona una base sobre la cual se puede construir algo bueno. Reynolds y Upton ya firmaron extensiones de contrato para que sigan en Phoenix durante los próximos años. Hay rumores de que pronto los D-backs le harán una buena oferta a Montero.

Stephen Drew es sólido como torpedero, y poco a poco progresa con el bate. El jardinero central Chris Young sufrió una temporada para el olvido en el 2009, pero si puede parecerse en algo al que fue en el 2007 y durante parte del 2008, será de gran ayuda para las “Diamantinas”.

El jardinero izquierdo Conor Jackson, ya recuperado de la “Fiebre del Valle” que lo mantuvo al margen de la acción el año pasado, busca reaccionar ahora. Bateó muchísimo en la Liga Dominicana como refuerzo del Escogido, pero eso fue al principio de la temporada invernal, cuando normalmente los mejores lanzadores no se han integrado a sus respectivos equipos. Una campaña

completa en Grandes Ligas es otra cosa, y está por verse cómo le irá a este guardabosque, un favorito por cierto entre la fanaticada de aquí.

Pero lo que más optimismo le da a un seguidor de los Diamondbacks es lo que hizo el gerente general Josh Byrnes–con un presupuesto limitado–durante el invierno.

Está renovado el lado derecho del cuadro, con dos ex Bravos de Atlanta: el segunda base Kelly Johnson (dio dos HR en el tercer partido de la campaña vs. San Diego) y el inicialista Adam LaRoche. El primero ya es un pelotero probado a nivel de Grandes Ligas y debe de cumplir que lo que le pide el equipo (ya no cabía en Atlanta debido a la brillante labor del venezolano Omar Infante). El segundo para mí es una incógnita. Ha dado ya varias vueltas en la Gran Carpa, sin llegar del todo a su potencial. Es famoso por sus lentos comienzos, y no dio ni un solo hit en la primera serie contra los Padres. LaRoche tiene una gran responsabilidad en la parte gruesa del lineup, y si no rinde será catastrófico para el equipo que viste el color “Rojo de Sedona”.

El otro movimiento que cayó muy bien fue el mega-canje que hizo Arizona con los Tigres y los Yankees, en el cual Curtis Granderson pasó de Detroit al Bronx. En dicho cambio los Diamondbacks esencialmente cedieron un pitcher por dos: Max Scherzer por Ian Kennedy y Edwin Jackson. Todo el mundo conoce la calidad del brazo de Jackson; es cuestión de comando y de control situacional para este derecho. Kennedy está apenas comenzando su carrera, después de ser un gran prospecto de los Yankees y sufrir una aneurisma en el brazo de lanzar en el 2009. Scherzer tiene un gran talento, pero cuando se trata del dinero limitado de los Diamondbacks, dos es mejor que uno.

Arizona debe de tener la oportunidad de ganar cada partido iniciado por Dan Haren, Jackson y Kennedy. Brandon Webb y su hombro están en veremos. ¿Y Rodrigo López? Quién sabe si el mexicano volverá a ser el que tuvo algunos momentos brillantes con Baltimore en la primera década del milenio.

El bullpen es otra cosa. Chad Qualls es un cerrador de segunda categoría. Bob Howry y Aaron Heilman no asustan a nadie. El venezolano Juan Gutiérrez tiene un buen material, pero aún no se establece como un relevista dominante. El dominicano Esmerlin Vázquez, el californiano Leo Rosales y el joven quisqueyano Jordan Norberto no son nada del otro mundo…al menos a esta altura.

En fin…si Upton sigue su ascenso, si Reynolds no se poncha demasiado, si Young y Jackson logran un repunte, si LaRoche pone de su parte, si vuelve bien Webb…son muchas interrogantes. Pero algo es cierto: si se dan algunas de estas cosas, los Diamondbacks podrían dar de qué hablar. ¿Clasificar? No creo, al menos este año. ¿Darle dolores de cabeza a los “grandes” del Oeste? Claro que sí. Será bien divertido ver eso día tras día aquí en el desierto.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

 

 

 

¿Decisión revolucionaria…o tonta?

PHOENIXEntre el 7 y 8 de mayo, aquí en el desierto sorprendió
a muchos dos acontecimientos:

 

1)   
 El despido como manager de los
Diamondbacks  de Bob Melvin, un capataz
que gozaba del respeto de casi todos como un hombre del béisbol y un caballero.

2)   
 El anuncio de A.J. Hinch como su sustituto.

 

Vamos por partes.

 

Es cierto que los Diamondbacks no habían lucido muy
bien que digamos en los primeros 29 partidos del 2009 (récord de 12-17). Pero
yo opinaría que había que darle un poco más de tiempo a Melvin, quien llevó a Arizona
a un título divisional en el 2007 y quien guió al conjunto a récord ganador el
año pasado, aunque sin clasificar.

 

Bien, el gerente general Josh Byrnes entendía que
hacía falta un cambio ya. Eso se comprende a la perfección.

 

Sin embargo, la selección Hinch como nuevo piloto provocó
todo tipo de reacciones aquí y por el mundo del béisbol, muchas de las cuales
fueron bien negativas. ¿Por qué? Porque Hinch, ex catcher de Grandes Ligas, ha
sido director de sistema de liga menor de los Diamondbacks, pero ¡nunca había
sido manager ni coach en la cueva!
Es decir que su primera experiencia es con
un equipo de Grandes Ligas que aún aspira a competir, ya que estamos apenas a
mediados de mayo.

 

Es un caso curioso. Es una decisión muy poco ortodoxa,
pero algo tiene que ver con la tendencia de los gerentes generales jóvenes que
se han lucido en Grandes Ligas en los últimos años.

 

El primero fue Randy Smith con los Padres al principio
de los años 90, pero en realidad el pionero y el arquetipo del gerente general
joven y astuto, si no pones a Billy Beane de los Atléticos en esa categoría, se
trata de Theo Epstein con los Medias Rojas.

 

Epstein, como todos saben, llegó a su puesto en el
2002 con apenas 28 años de edad. Con una mezcla de buen scouting, una filosofía
sólida y un dinero más que suficiente en Boston, Epstein ha cosechado dos
anillos de campeón en los Medias Rojas.

 

Hay otros ejemplos.

 

Andrew Friedman, el jefe de los Rays y apenas entrado
en los “ta”, ha tenido mucho éxito con Tampa Bay, que con una nómina limitada
llegó a la Serie Mundial del 2008 y se ve con muchas posibilidades de volver a
competir este año.

 

Paul DePodesta fue otro de la camada de ejecutivos
jóvenes contratados en esta década, por los Dodgers de Los Angeles. DePodesta
tuvo resultados mixtos, ganando la División Oeste de la Liga Nacional en el
2004 pero siendo despedido luego de una temporada negativa en el 2005.

 

Ahí llegamos a Byrnes, quien llegó a la gerencia de
los Diamondbacks con 35 años de edad, luego de toda una formación en el béisbol
con los Indios de John Hart, los Rockies de Dan O’Dowd y finalmente como
asistente de Epstein en Boston.

 

Byrnes se arriesga con este movimiento poco
tradicional. Este grupo de gerentes jóvenes ha cambiado el modo de hacer las
cosas en muchos sentidos, pero aquí hay algo clave: En el terreno, todos han
tenido éxito con managers bien experimentados.

 

Epstein fue a playoffs con Grady Little y luego logró
las dos coronas con Terry Francona; ambos llegaron al dugout de Boston con
mucha experiencia a diferentes niveles.

 

Friedman y los Rays llegaron a la Serie Mundial con
Joe Maddon, quien tiene toda una vida en el béisbol como piloto y coach.

 

Lo mismo se puede decir de Jim Tracy, el manager que
llevó a los Dodgers de DePodesta al título divisional en el 2004.

 

Al momento de escribir este blog, Hinch tenía 1-3 como
dirigente de los Diamondbacks, con algunas modificaciones en el lineup. Arizona
es un equipo joven, con cierto talento pero no muy pulido, sobre todo en un
lineup con nombres como Chris Young y Justin Upton, quienes no aún no llegan a
su potencial.

 

Si Hinch no es la solución, lloverán más críticas. Si
tiene éxito, ¿quién sabe si veremos toda una revolución de managers jóvenes sin
experiencia en la cueva?

 

El tiempo lo dirá.

 

Hasta la Próxima, Desde el Desierto.

 

 

 

  

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