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Gigantes en pleno ascenso ahora

PHOENIX – Con toda la euforia del juego perfecto de Matt Cain, los Gigantes de San Francisco están en boca de todos en estos días. Lo de Cain fue una verdadera obra maestra, una de las actuaciones más dominantes en la historia—o por lo menos en los últimos 50 años.

El juego perfecto de Cain fue un gran logro individual dentro de una mejoría general de los Gigantes, que poco a poco han ido acercándose a los Dodgers en el Oeste de la Liga Nacional.

Debido a las lesiones—principalmente la del venezolano Pablo Sandoval y del cerrador Brian Wilson—el equipo de San Francisco tuvo un arranque mediocre de la temporada del 2012. Para el 17 de mayo, los Gigantes estaban en .500 con marca de 19-19 y bien lejos de su eterno rival, Los Angeles.

Sin embargo, desde entonces los pupilos de Bruce Bochy llevan 17-8 y para esta fecha estaban a 3.5 juegos de los Dodgers.

El pitcheo de los Gigantes, con la excepción del enigma de Tim Lincecum, ha estado sólido, como era de esperarse. Su efectividad colectiva de 3.24 los coloca en el tercer lugar de la Liga Nacional. Lo que le ha faltado a San Francisco en años recientes—aun cuando fueron campeones en el 2010—es bateo, pero por ese lado las cosas parecen estar en pleno ascenso.

Con Sandoval de regreso, la gran temporada de Melky Cabrera, el surgir de Joaquín Arias y el inicio de la carrera de Héctor Sánchez—además de un Buster Posey en salud , un Grégor Blanco renovado y un Angel Pagán ya entrado en ritmo—San Francisco presenta ahora un ataque ofensivo capaz de apoyar a los brazos.

En el juego perfecto de Cain, los Gigantes conectaron tres jonrones y anotaron 10 carreras. En sus últimas cinco victorias, han anotado seis, ocho, cinco, seis y 10 carreras, respectivamente.

Mientras tanto, el bullpen ha sobrevivido ante la ausencia de Wilson gracias a una gran actuación de Santiago Casilla, quien lleva efectividad de 1.42 y 17 juegos salvados en 18 oportunidades.

Ahora mismo los Gigantes se perfilan como un equipo con muy pocas debilidades.

En San Francisco Bochy cuenta con un una mezcla de veteranía y juventud, un equipo con experiencia de Serie Mundial y de bastante talento. Eso significa una sola cosa: Nos espera una gran lucha por el Oeste dentro del contexto de una de las rivalidades de más tradición en Grandes Ligas: Gigantes y Dodgers.

Una vez más, la división que seguimos de cerca aquí promete grandes emociones.

Peligran los Atléticos en Oakland

PHOENIX – La noticia de que el Comisionado Bud Selig esencialmente le dejó en manos del dueño Lew Wolff la decisión de mudar o no a sus Atléticos del Área de la Bahía fue de mucho peso para los fans de Oakland.

Todo luce indicar que la localidad de San José es territorio de los Gigantes de San Francisco y, por ende, los Atléticos no cuentan con el apoyo del béisbol para buscar un estadio nuevo allí. Los A’s tampoco van a trasladarse a Fremont, California y nadie sabe cómo sería posible poner su sede en Sacramento.

En fin, todo eso da a entender que MLB esencialmente le ha dado luz verde a Wolff para que mude a sus Atléticos a un lugar lejos de la Bahía, área a la que pertenece el equipo desde 1968.

Por supuesto, hay mucha historia de los Atléticos en Oakland: Cuatro títulos de Serie Mundial, seis banderines de la Liga Americana y un sinnúmero de títulos divisionales. Las innovaciones del entonces dueño Charles O. Finley en los años 70 son cosa de leyenda, como por ejemplo los flamantes uniformes con verde, amarillo y blanco; las zapatillas blancas (que conserva el equipo hasta hoy en día); una mula en carne propia como mascota (que en ocasiones “hacía sus necesidades” en el mismo terreno de juego); las bolas anaranjadas; y el conejo mecánico para pasarles las bolas frescas a los árbitros…entre muchas otras cosas.

En términos de béisbol, los Atléticos de 1971 a 1975 fueron de los mejores equipos de la historia. Ganaron cinco títulos divisionales seguidos en ese lapso y tres Series Mundiales consecutivas de 1972 a 1974. Pero con la llegada de la agencia libre, todo “se fue a pique” y Finley vendió el equipo en 1980.

Otra época de oro llegó con Tony La Russa y Dave Duncan al final de la década de los 80. De 1988 a 1992, Oakland ganó cuatro títulos divisionales, tres banderines de la Liga Americana (en forma consecutiva del 88 al 90) y el título de la Serie Mundial de 1989.

Y por supuesto, la famosa era de “Moneyball” de Billy Beane, cuyos equipos clasificaron cuatro años consecutivos del 2000 al 2003, también puso a los Atléticos como un ejemplo a destacarse.

En fin, Oakland tiene un rico historial en el béisbol, pero mucho de eso ha sido contra viento y marea, sobre todo dentro de la realidad moderna de Grandes Ligas. San Francisco y sus Gigantes representan mucha competencia para los Atléticos en el Área de la Bahía, y si le quitas San José a las posibilidades del equipo del elefante, es muy, pero muy difícil competir con sus vecinos de la Liga Nacional.

Imagínense: Los Atléticos juegan en el mismo estadio desde 1968—y no estamos hablando de unas instalaciones bonitas como el Dodger Stadium, sino un Coliseo de Oakland que para mi gusto está bien, pero que para el estándar de hoy en día realmente no da la talla.

De quedarse en Oakland sin un estadio nuevo y sin otra opción viable en el norte de California, lo lógico sería que tuvieran que irse los Atléticos a otro lado, lejos de su hogar de hace 45 años.

En la cabeza de uno, eso está claro. Pero como fan nostálgico, sería bien penoso, debido a los tantos recuerdos que han dejado los Atléticos “rebeldes” y hasta revolucionarios de sus diferentes épocas.

Ya está llegando la hora de Héctor Sánchez

PHOENIX – Hace unas semanas conversé con el venezolano Héctor Sánchez acerca de sus aspiraciones para la temporada del 2012. Por supuesto, lo principal para el joven receptor era ganarse un puesto en el equipo grande de los Gigantes, donde hizo su debut en la Gran Carpa en el 2011.

Todos sabemos que la situación en San Francisco no es muy sencilla que digamos. Nadie sabe cómo vendrá Buster Posey de su lesión. Eli Whiteside es un sólido cátcher suplente a la defensa, a la vez que nadie sabe si Sánchez logrará un progreso suficiente detrás del plato para ameritar un lugar en el roster de 25 jugadores. Y hay que recordar que el manager de los Gigantes, Bruce Bochy, fue un buen receptor defensivo como jugador y que tiene un estándar bien estricto a la hora de evaluar a sus cátchers.

Sin embargo, hay que reconocer algo: Héctor Sánchez merece la oportunidad de estar en un lineup de Grandes Ligas todos los días, a ver si su rendimiento en liga menor es una realidad que lo llevará al éxito ofensivo en las mayores. Y cuando se trata de los Gigantes, ofensiva es lo que más le ha faltado al equipo.

En el 2011, cuando San Francisco quedó corto en sus aspiraciones de repetir como campeón, el motivo de su no clasificación estuvo claro: los Gigantes anotaron la menor cantidad de carreras en la Liga Nacional (570). En Grandes Ligas, sólo los Marineros tuvieron una ofensiva más anémica que la de San Francisco. Hasta el formidable pitcheo del equipo no lo salvó de esa realidad.

Claro, fue devastadora la ausencia de Posey desde finales de mayo con la fractura en el tobillo izquierdo. Ni siquiera la presencia de Carlos Beltrán en la recta final fue suficiente para un equipo con lesiones y bajo rendimiento de nombres como Andrés Torres, Miguel Tejada, Cody Ross y Aubrey Huff, entre otros.

Hay caras nuevas en San Francisco, como Angel Pagán y Melky Cabrera. Ellos deben de ayudar a los Gigantes. Pero tener disponible a un Héctor Sánchez, alguien que podría marcar la diferencia si batea como lo ha hecho en liga menor, es una gran ventaja que no debe desaprovecharse.

En San Francisco saben que el pitcheo va a estar ahí con Tim Lincecum, Matt Cain y compañía. Pero los Gigantes necesitan bateo a como dé lugar. Aunque no sería fácil acomodar las piezas, hay que buscar la forma de que Sánchez agote sus turnos a nivel de Grandes Ligas. Si no, el equipo debe explorar un cambio del venezolano a una organización que le pueda dar su oportunidad merecida.

Gigantes exhiben mucha confianza en Arizona

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PHOENIX
- He escuchado muchas veces y en muchos deportes diferentes a analistas que
afirman que un equipo que viene de ganar un campeonato “podría estar hasta
mejor” al año siguiente, basándose en lo que ven en el papel. Muchas veces sus
argumentos son bien fundamentados, pero con una temporada tan larga y tantas
interrogantes como las lesiones y la condición humana del atleta profesional,
la pura realidad es que nadie sabe qué va a pasar de un año a otro.

Traigo
a colación esto debido a una conversación que sostuve en estos días con Andrés
Torres
, de los campeones Gigantes de San Francisco. El jardinero puertorriqueño
me afirmó que “
el equipo está mejor que el año pasado” y que “la
experiencia de los playoffs del año pasado nos ayuda mucho.”

No es nada nueva la idea de que un equipo que ya ha pasado
por lo fuerte de un playoff de tres rondas para salir campeón tenga una ventaja
sobre los demás. En el caso de los Gigantes, se nota la confianza de un
campeón, pero lo más importante es que no se percibe una sobre-confianza, algo
que suele afectar a algunos conjuntos que han tenido muchos éxitos.

En el caso de San Francisco, llegaron en buena forma todos
los integrantes de esa formidable rotación que llevó a los Gigantes al título
de la Serie Mundial. En particular me impresiona cómo viene el boricua Jonathan
Sánchez
, en excelentes condiciones ya y quien luce preparado para dominar este
año.

Y quién puede ignorar lo que viene haciendo Pablo Sandoval,
con muchas libras menos y decidido a recuperar su puesto titular en la tercera
base, luego de un 2010 decepcionante a nivel personal.  Miguel Tejada tiene algunas limitaciones a
esta altura de su carrera como torpedero, pero el dominicano tiene la firme
misión de hacer quedar mal a los que afirman que está acabado. Si San Francisco
maneja el campo corto de manera inteligente–y creo que sí lo harán–no apostaría
en contra de un año positivo y productivo para Tejada.

Dos elementos que obviamente harán falta son el dominicano
Juan Uribe y el colombiano Edgar Rentería, dos piezas cruciales para San
Francisco en su año de ensueño del 2010, esencialmente son sustituidos por
Sandoval y Tejada. Al menos en temporada regular, no veo tanta baja en
producción, si éstos dos rinden como esperan los Gigantes.

El ambiente de San Francisco aquí en el desierto se ha visto
bastante relajado, pero sin quitarle el enfoque. “Hay mucha unión entre todo el
mundo”, me dijo Tejada acerca de sus nuevos compañeros. “Los muchachos son
muy decentes, muy profesionales; es lo bueno de este equipo.”

Nadie puede decir durante los entrenamientos qué va a pasar
de aquí a octubre. Pero si fuera fanático de los Gigantes, estaría bien
optimista con lo que traen en el 2011.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

“Sangre nueva” en la Serie Mundial

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SAN FRANCISCO – La Serie Mundial del 2010 ya es reconocida
como una competencia de “sangre nueva”, entre dos equipos sin mucha tradición de
éxitos en octubre
.

Hay que aclarar eso…los Gigantes no han alcanzado la gloria
desde que se trasladaron a San Francisco en 1958, pero en Nueva York sí
tuvieron muchos momentos brillantes. En la Gran Manzana, como los Gigantes de
Nueva York y jugando en el Polo Grounds del alto Manhattan, el equipo conquistó
cinco títulos de Serie Mundial, siendo el último en 1954. En dicho Clásico de
Otoño, Willie Mays hizo su famosa atrapada de espalda en el jardín central para
ayudar a los Gigantes a barrer a los Indios de Cleveland, fuertes favoritos por
cierto para derrotar a los neoyorquinos en aquel octubre.

Pero eso ya es historia.

En San Francisco, los Gigantes han contado con muchos
nombres–el dominicano Juan Marichal, el boricua Orlando “Peruchín” Cepada,
Willie McCovey, Bobby Bonds y su hijo Barry–entre muchos otros, pero nunca han
ganado una corona. De hecho, en sus primeros 52 años aquí, han ido a solamente
nueve playoffs y ahora cuatro Series Mundiales.

En 1962, su quinta temporada en el área de la Bahía,
perdieron la Serie Mundial de manera bien dolorosa en el séptimo partido ante
los Yankees, cuando un lineazo de Willy McCovey con dos abordo fue directo al
guante del segunda base Bobby Richardson en el noveno inning, para ponerle fin
a las esperanzas de los Gigantes.

En 1989 fueron barridos en el Clásico de Otoño por sus
vecinos Atléticos de Oakland, pero lo que más se recuerda de aquella Serie
Mundial fue el terremoto de San Francisco que ocurrió a unos minutos del Juego
3 en el Candlestick Park y que causó la suspensión de las acciones beisboleras
durante 11 días.

En el 2002 parecía que iban a conquistar su primer título
para la ciudad de San Francisco. En el Juego 6, faltándole una victoria para
coronarse, los Gigantes le permitieron seis carreras a los Angelinos entre los séptimo
y octavo innings para perder ese choque, y al día siguiente fueron vencidos de
manera contundente por el equipo de Anaheim. Ahora, ocho años después, buscan obtener
el trofeo de campeón por fin.

 

TEXAS, MENOS TRADICIÓN TODAVÍA

En 1961, los Senadores de Washington se trasladaron a
Minnesota para convertirse en los Mellizos. Para sustituir al conjunto en la
capital de Estados Unidos, se fundó un equipo de expansión, los “nuevos”
Senadores de Washington, que en 11 años en el Distrito de Columbia fueron un
rotundo fracaso.  

En 1972, el equipo se mudó al área de Dallas, Texas (su
hogar es en Arlington, parte del famoso “Metroplex”, grupo de ciudades que
conforman la comunidad de Dallas-Fort Worth). Los Rangers no llegaron a
clasificar hasta 1996, y el 2010 llegaron a apenas el cuarto playoff de su
historia. La victoria de Texas sobre Tampa Bay en la ronda divisional fue su primera
en una serie de postemporada, y por supuesto ésta será la primera Serie Mundial
de la franquicia.

Definitivamente, aciertan los que afirman que habrá “sangre
nueva” bañándose de champán cuando se corone el campeón del 2010.

En términos deportivos, la única rivalidad de verdad  entre estas dos ciudades ha sido en el fútbol
americano de la NFL, donde en los años 90 existió una fuerte competencia en la
que los Cowboys de Dallas y los 49ers de San Francisco se enfrentaron en tres
semifinales consecutivas y entre ellos se adueñaron del trofeo del Supertazón
cuatro años al hilo entre 1992 y 1995.

En el básquet de la NBA, los Warriors de Golden State–que juegan
en Oakland al lado del estadio de los Atléticos y los Radiers de la NFL,
lograron lo que fue en ese entonces la mayor sorpresa en la historia de la
primera ronda de los playoffs en el 2007. Siendo el octavo sembrado en la
Conferencia del Oeste, los Warriors le ganaron a los Mavericks de Dallas, el
equipo de mejor récord en la temporada regular y subcampeones del año anterior.

En el béisbol, es hora de forjar nuevas tradiciones entre
San Francisco y Dallas (Texas). Si ambos siguen jugando como lo han hecho para
llegar a este punto, la Serie Mundial del 2010 nos bridará una competencia bien
cerrada y de muchas emociones.

Hasta la Próxima, Desde…la Bahía de San Francisco

 

 

 

 

 

 

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