Results tagged ‘ Juego de Estrellas ’

Minnesota, digna sede del Juego de Estrellas

MINNEAPOLIS – En los próximos días el área de Minneapolis-St. Paul—las “Ciudades Gemelas” del estado de Minnesota—se convertirá en el centro del universo del béisbol.

Rod Carew

El 85 Juego de Estrellas se realizará en el Target Field el martes, con la presencia de los más luminarios de las Grandes Ligas hoy en día. Y claro, también tendremos el Juego de las Futuras Estrellas, partido para exhibir el talento más destacado entre los prospectos, además del Festival de Jonrones, un evento sumamente popular y emocionante.

El hecho de Minnesota tener un estadio nuevo—el Target Field se inauguró en el 2010—y ser sede de un Juego de Estrellas parecía algo poco posible cuando al principio de la década pasada, la franquicia de los Mellizos fue propuesta para ser eliminada por la propia Oficina del Comisionado.

En noviembre del 2001—después de la electrizante Serie Mundial entre los Yankees y los Diamondbacks—Bud Selig propuso eliminar tanto a los Mellizos como los Expos, una medida para reducir el dinero perdido entre todos los equipos y hacer más factible el negocio en general al deshacerse de organizaciones de “mercados pequeños” que supuestamente no tenían la capacidad económica para sobrevivir.

Los Mellizos venían de tener una temporada ganadora en el 2001, pero eso fue después de una larga caída al abismo que siguió su victoria en la Serie Mundial de 1991.

Al final MLB echó para atrás sus planes de “contracción”, como se calificaba la medida, luego de una serie de maniobras jurídicas y políticas de parte de los interesados en la sobrevivencia de los Mellizos y los Expos. El equipo de Montreal, por supuesto, se trasladó a Washington en el 2005.

¿Y los Mellizos? Se quedaron en Minnesota y ganaron títulos divisionales en el 2002, el 2003, el 2004, el 2006, el 2009 y el 2010. Todos esos éxitos, acompañados de sólidas asistencias en el viejo Metrodome, terminaron facilitando la construcción del moderno estadio que ahora tienen como sede y contratos a largo plazo para estelares como Joe Mauer y Justin Morneau, entre otros.

Desde el 2011, la tropa de Ron Gardenhire ha pasado por tiempos difíciles en el terreno de juego, pero la franquicia en sí se encuentra bien firme en Minnesota y en Grandes Ligas en sentido general.

TRADICIÓN LATINOAMERICANA EN LOS MELLIZOS

Cuando los antiguos Senadores de Washington se trasladaron a Minnesota en 1961, empezó la era de Grandes Ligas en esta parte de los Estados Unidos. Jugando en el Metropolitan Stadium en la localidad de Bloomington, se destacaron jugadores como los cubanos Zoilo Versalles, Camilo Pascual y Tony Oliva, además del puertorriqueño Víctor Pellot y el venezolano César Tovar. Hubo otros como los cubanos Jacinto Hernández, Leo Cárdenas y hasta Luis Tiant, quien llegó a lanzar una temporada en Minnesota.

Pero el más grande, por supuesto, fue el Salón del Fama Rod Carew. El panameño deleitó a los fanáticos de Minnesota de 1967 a 1978, brindando 12 brillantes temporadas como parte de una carrera que le ameritó una placa en Cooperstown. Carew es una de las máximas figuras deportivas en la historia de Minneapolis-St. Paul y estará presente como dignitario durante las actividades del Juego de Estrellas, al igual que Oliva, quien permanece con la organización de los Mellizos como instructor y comentarista en las trasmisiones de radio en español del equipo.

El 29 de Carew y el 6 de Oliva son números retirados de los Mellizos.

En 1987, el venezolano Les Straker y el panameño Juan Berenguer pusieron de su parte para ayudar a Minnesota a ganar su primera Serie Mundial.

Más adelante, el dominicano David Ortiz empezaría una promisoria carrera en 1997 con los Mellizos, pero la gerencia del club no quiso ofrecerle contrato para el 2003—y el resto, como quien dice, es historia.

La década pasada el dominicano Christian Guzmán y el venezolano Luis Rivas hicieron una sólida pareja de la doble-mantanza en muy buenas ediciones de los Mellizos. Y el dominicano Francisco Liriano llegó tirando primores antes de una lesión que lo frenó por un tiempo. Pero cuando se habla de actuaciones destacadas de ese entonces, hay un nombre que está por encima de todos: Johan Santana.

El zurdo venezolano ganó dos premios Cy Young vistiendo el uniforme de Minnesota, 2004 y 2006, siendo elegido de manera unánime en ambas oportunidades. Santana ganó 72 juegos por los Mellizos del 2003 al 2007 y fue líder en ponches de la Liga Americana tres años consecutivos del 2004 al 2006. Simple y llanamente, “El Gocho” brilló como el que más en ese trecho, destacándose hasta su canje a los Mets en el invierno del 2007-08.

Ahora, con una leve mejoría de los Mellizos en comparación con las últimas tres campañas, han dicho presente jóvenes como los venezolanos Oswaldo García, Josmil Pinto y Eduardo Escobar, junto a los dominicanos Danny Santana y Pedro Florimón. Y por supuesto, aquí todos siguen de cerca el caso del quisqueyano Miguel Angel Sanó, tercera base y prospecto de lujo que se sometió a una cirugía Tommy John este año.

ÁREA QUE RESPIRA BÉISBOL

Cuando se habla de béisbol en este estado, hay mucha, pero mucha tradición. Dos Series Mundiales conquistadas. Figuras como Carew, Oliva, Harmon Killebrew y Bert Blyleven, entre muchos otros. Además, Paul Molitor, Jack Morris y Dave Winfield son oriundos de la ciudad de St. Paul. De hecho, Morris es autor de una de las actuaciones más destacadas en la historia de Grandes Ligas, tirando una blanqueada de 10 entradas en el Juego 7 de la Serie Mundial de 1991 en el mismo Metrodome para ayudar a Minnesota a coronarse.

Ahora el Juego de Estrellas llega a esta parte del país por tercera vez, ya que en 1985 el Clásico de Media Temporada se realizó en el Metrodome y la edición de 1965 se celebró en el Metropolitan Stadium en Bloomington. Definitivamente, cuando se habla de tradición beisbolera, Minnesota es una digna sede.

Juego de Estrellas: Todos los ojos puestos en Queens

NUEVA YORK – Una vez más, el Clásico de Media Temporada vuelve a la Gran Urbe.

2013-Mets-ASG-Logo-Drop-Shadow-ver2.0-1280x1024El Juego de Estrellas del béisbol de Grandes Ligas se efectuará el martes en el Citi Field de Queens, sede de los Mets de Nueva York.

Es la novena ocasión en que el partido se realiza en la “Gran Manzana”, un récord. En el 2008, los Yankees despidieron al viejo Yankee Stadium con la celebración del 79 Juego de Estrellas—la última vez que la crema de la Gran Carpa se reunió en Nueva York a mediados de una campaña. Dicho estadio recibió el evento un total de cuatro veces, mientras que el Polo Grounds (Gigantes de Nueva York) fue sede en dos ocasiones y el Ebbets Field (Dodgers de Brooklyn) fue anfitrión para un solo Clásico.

Esta es la segunda vez en su historia que los Mets cumplen dicho papel. La primera fue en 1964, año en que se inauguró el Shea Stadium.

Para la novena de Queens, este Juego de Estrellas es, sin lugar a dudas, el punto luminoso del Citi Field desde que el estadio fue inaugurado en el 2009. Los Mets nunca han tenido récord positivo desde que se trasladaron del Shea Stadium al Citi Field (la nueva instalación fue construida en el mismo lugar de la vieja, en la localidad de Flushing). Después de los desplomes del 2007 y del 2008, que lamentablemente para los fans de aquí resultaron ser un último recuerdo bien amargo del Shea, los Metropolitanos han cambiado de gerente general y de manager, además de sufrir un golpe económico al ser la familia Wilpon—dueños mayoritarios de la franquicia–una de las víctimas del colosal fraude cometido por Bernard Madoff.

Pero ahora, por lo menos en estos días, a los Mets les toca enseñar lo mejor que tienen. Primero está David Wright, estelar tercera base y cara de la franquicia. El toletero es el mayor embajador del equipo, nombrado capitán de la Liga Nacional para el Festival de Jonrones y la figura más reconocible de los anfitriones. También está Matt Harvey, sensación del montículo y una de las piezas que le dan esperanzas a una fanaticada que ha visto apenas dos postemporadas desde 1988 y que en Nueva York ha tenido que soportar la alegría de los seguidores de los Yankees, el equipo más exitoso en la historia de Grandes Ligas.

La última vez que el Juego de Estrellas se realizó en Nueva York, fue uno de los grandes acontecimientos de la temporada del 2008. El tema primordial era la despedida del viejo Yankee Stadium, la instalación más famosa y de más éxitos en la historia del béisbol. Pero después de todo eso, los eventos en el terreno fueron iguales de emocionantes que la romántica idea de decirle adiós a la “Casa que Construyó Babe Ruth”.

Primero fue el Festival de Jonrones, evento en el que Josh Hamilton—la gran sensación ese año no sólo por sus hazañas como pelotero, sino también por haber superado la adicción a las drogas y al alcohol—maravilló a todos con 28 cuadrangulares en la primera ronda, un récord al que nadie jamás se acercará (desde mi óptica). Curiosamente, por los reglamentos de la competencia en aquel entonces, Hamilton no fue el ganador, ya que fue superado en la última fase por Justin Morneau.

Luego, en el mismo partido, se vio una serie de cosas sin precedente. Se establecieron récords para un Juego de Estrellas entre ambos equipos en ponches (34), bases robadas (7), corredores dejados en circulación (28), lanzadores (23) y jugadores participantes (63). El encuentro se decidió en 15 entradas, lo que empató una marca de innings para el evento (1967), y duró 4.50 horas–también un récord.

Al final, ganó la Liga Americana con un elevado de sacrificio de Michael Young que empujó desde la tercera a Morneau en el cierre del 15to capítulo.

Por más que les duela a los fanáticos de Queens, los Yankees siempre han puesto el estándar en el béisbol neoyorquino—aquel Juego de Estrellas en el Bronx no fue la excepción en cuanto a emociones se refieren. Pero ahora los Mets y su fanaticada tienen la oportunidad de destacarse como anfitriones y como protagonistas en un evento tan “brillante” como el Juego de Estrellas.

Definitivamente, es el momento para que el Azul y Anaranjado le robe el show al Uniforme Rayado.

Mi “reencuentro” con Bautista

PHOENIX – Dicen que la vida da muchas vueltas. No hubo mejor ejemplo de eso que un día hace poco más de un año en el Chase Field de Phoenix, sede del Juego de Estrellas del 2011.

Aquella vez en mayo del 2010, los Azulejos de Toronto estaban en medio de una serie interligas con los Diamondbacks. Acudí al estadio con la idea de hacer una nota sobre un trío latino que producía jonrones de manera abrumadora en el equipo canadiense: los dominicanos José Bautista y Edwin Encarnación, más el venezolano Alex González.

Hablé con Encarnación y González en el clubhouse de Toronto y nada más me faltaba Bautista, quien realizaba una entrevista en inglés con otro periodista. Cuando terminó, me le acerqué, pensando que nunca había hablado con él (había seguido su progreso de lejos, pero nunca me había tocado estar en el mismo estadio).

Cuando por fin le saludé, él me vio y me dijo, “Hey man, how’re you doing?” (Hey hombre, ¿cómo estás?). Le contesté que pensaba que me confundía con otro—aún pensando que nunca habíamos hablado. Él me respondió que no, que yo había sido su maestro de inglés en la República Dominicana.

Efectivamente, resulta que hace 17 años, cuando yo—en otra vida—daba clases de inglés en un instituto de Santo Domingo, uno de mis alumnos fue nada más y nada menos que Bautista, cuando tenía unos 14 años. Él me recordaba a mí, pero tuve que confesarle que no yo no me acordaba de él como estudiante.

Fue muy grata sorpresa. Me concedió la entrevista en español y luego charlamos bastante en inglés—como lo habíamos hecho años antes en un ambiente más educativo—y me contó bastante sobre su trayectoria en el béisbol, su familia y su vida en Toronto.

Desde entonces lo he visto en los últimos dos Juegos de Estrellas, siempre con un saludo bien cálido además de la entrevista que nunca pueda faltar al tratarse del mayor jonronero de los últimos dos años.

Lo impresionante de Bautista fuera del terreno es su trato con los medios y con la gente en sentido general, aun siendo ya una superestrella. Su disponibilidad y la forma en que habla—con precisión y confianza, pero a la vez humildad—lo hacen lucir como una estrella tanto vestido de “civil” como de pelotero.

Y claro, quisiera pensar que en algún momento puse mi granito de arena al escuchar lo bien que Bautista habla el inglés…aunque para ser honesto, creo que en ese campo también pesa más el talento que el instructor.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Juego de Estrellas: De todo un poco

PHOENIX – Por primera vez en su historia, esta ciudad será “home club” para un Juego de Estrellas. Mucho se hablará del intenso calor de verano en Arizona, de las injusticias de jugadores que no fueron convocados y, por supuesto, lo que estará en juego: Ventaja de local en la Serie Mundial para la liga que gane el partido.

Como tantas cosas en el deporte, el Juego de Estrellas ha cambiado mucho en las últimas décadas.  En lugar de ser un simple partido, se ha convertido en todo un show, con múltiples eventos. El Juego de las Futuras Estrellas, el Softbol de Leyendas y Celebridades y el Festival de Jonrones son algunos de los elementos que no veíamos hace 30 años. Además, tenemos el Festival de Fanáticos y las tantas fiestas—oficiales y no oficiales.

Con todo eso, uno podría llegar a pensar que el Juego de Estrellas se ha convertido en puro espectáculo, si no fuera por el hecho de que sí tiene como premio la ventaja de la casa para la liga del equipo que gane.

Ahora bien, con todo y eso, tengo que confesar algo: Con tantas cosas alrededor del juego en sí, a veces me mareo a la hora de recordar qué pasó en tal o cual Juego de Estrellas. Son tantos peloteros, tantos cambios de pitchers, tantas alternativas y estrategias y, hace tres años, tantos innings (15, para ser exacto).

Para mí, hay dos elementos del evento que es el Juego de Estrellas que siempre son fructíferos. Primero, el Juego de las Futuras Estrellas. Estaré “twitteando” de nuevo desde la cueva del Equipo del Mundo. Siempre es un gran privilegio estar dentro del dugout en el momento en que se realiza un partido, sin importar el nivel ni la condición del juego, en este caso una especie de juego de estrellas. Lo que se escucha y lo que se ve desde ahí no tienen precio. A mucha gente le gusta hablar del “inside”. Pues eso es “inside”.

El otro es la oportunidad libre de acumular material para reportajes más allá del mismo Juego de Estrellas. El acceso a los peloteros es buenísimo y nos da la oportunidad de sobra para escribir.

En fin, el Juego de Estrellas es mucho más que un partido ahora. Hay que aprovecharlo en toda su magnitud, y luego tratar de enfocarnos en el partido del martes. Es para marearse.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Futuras Estrellas se desfilan en Anaheim

OCJi7gb5.jpg

ANAHEIM – Estamos en medio de las actividades del 81 Juego
de Estrellas
en esta ciudad, algo siempre bien bonito e interesante al llegar a
mediados de una temporada.

Como siempre, para mí lo más agradable es estar cerca de los
participantes en el Juego de las Futuras Estrellas, y en particular compartir
con los jóvenes latinoamericanos
que están en pleno ascenso hacia la Gran
Carpa.

El domingo pasamos todo el tiempo del partido dentro de la
cueva del Equipo del Mundo, con la tarea de enviar mensajes por Twitter (con el
nombre “WorldDugout”) sobre el ambiente en el dogout y las curiosidades que se
dan allí en el transcurso de un juego de pelota.

Más allá de eso, siempre es un placer tratar con esos
prospectos, que llegan a los estadios de Grandes Ligas con muchas sonrisas y
con una gran disposición de hablar con la prensa sobre sus aspiraciones en el béisbol.
Es muy diferente al trato que muchas veces uno tiene con los ligamayoristas,
que llegan a estar “hartos” de conversar con los reporteros después de un
tiempo en las mayores. En cambio, estos muchachos de liga menor todavía no
están “dañados” en ese sentido, y te hablan con un entusiasmo y una honestidad verdaderamente
refrescantes.

Conversé con varios de ellos, incluyendo al dominicano Simón
Castro
y al también quisqueyano Francisco Peguero, entre muchos más (por
cuestión de tiempo no pude hacer crónicas con todas las entrevistas que hice).

Pero tengo que confesar que lo más emocionante fue hablar
con el manager del Equipo del Mundo, el cubano Octavio “Cuqui” Rojas, quien
tiene toda una vida en el béisbol y siempre con ganas de enseñarles a los
jóvenes.

En fin, fue otro Domingo de Estrellas de muchas emociones,
aunque claro, cayó derrotado el Equipo del Mundo. Pero eso no quita el brillo
de estar  un terreno de Grandes Ligas
para los prospectos, y eso se vio claramente.

Hasta la Próxima, desde…Disneylandia.

Juego de Estrellas, entre show y seriedad

g4usrEQR.jpg

PHOENIX – Todos los años vemos el mismo debate en torno al Juego de Estrellas: ¿Quiénes deberían estar en el Juego de Estrellas y quién no? ¿Cuáles son las mayores injusticias cometidas por los fanáticos, los managers de cada liga y los mismos jugadores que seleccionan a sus propios colegas?

Para mí, hay una manera sencilla de ver esto: al tener los fanáticos una voz tan determinante (eligen a los titulares), el evento es más “show” que competencia. Y eso en sí está bien, ya que al fin y al cabo los deportes son de los fanáticos y para los fanáticos.

Pero si los fans van a tener tanto poder en quiénes están en el terreno, no estoy de acuerdo con que el resultado del partido determine la ventaja de casa de la Serie Mundial, porque eso le da una dimensión de seriedad que nadie puede subestimar. Es decir, o es un evento serio con verdaderas repercusiones, o es un show para dividir la primera mitad de la temporada de la segunda.

Si fuera un evento de suma seriedad, los fanáticos no tendrían voz alguna para elegir a los participantes. La mayoría no vota con su cabeza, sino con su corazón. Es de esperarse.

Ahora bien, al decidir este encuentro la ventaja de local del Clásico de Otoño, los participantes deberían elegirse por el manager y sus coaches, con la mera meta de ganar…y punto.

Como está el sistema ahora, tenemos un show que determina algo bastante serio. Es una contradicción criticada desde hace años por muchos periodistas, analistas y observadores generales.

Lo curioso del caso es que desde el 2003–el primer año en que el Juego de Estrellas determinó la ventaja de local de la Serie Mundial–no se ha dado ningún Clásico de Otoño que haya ido al máximo de siete partidos, es decir que en realidad no se ha “decidido” nada con este sistema. Cuando haya un séptimo juego de una Serie Mundial, ahí surgirá de nuevo el debate sobre el mérito de decidir algo tan serio con un evento como el Juego de Estrellas.

En lo personal a mí me encanta el Juego de Estrellas del béisbol, mucho más que los eventos de esta naturaleza de otros deportes como el básquet de la NBA o el fútbol americano. El béisbol tiene la particularidad de ser un deporte muy individualizado con bateador contra lanzador. Ahí lo mejor contra lo mejor es un espectáculo digno de verse. Pero hasta que se hagan modificaciones en la selección de los jugadores, seguiremos con las contradicciones y las injusticias.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Jornada histórica en el Busch

ASG final score.jpg

SAN LUIS — Hemos llegado al final de una jornada muy apretada de tres días en San
Luis, y al reflexionar no pudimos haber aprovechado más esta estadía al lado
del Río Mississippi.

 

Primero
vimos el entusiasmo de los mejores nuestros en el Equipo del Mundo en el Juego
de las Futuras Estrellas
, con la oportunidad de compartir todo el partido con
los muchachos de América Latina en el dugout, mandando mensajes por Twitter durante todo el trayecto.

 

El
regreso dramático del Equipo del Mundo hizo más especial el partido, con una
victoria de los dirigidos por el boricua José Oquendo.

 

Después
llegó el Festival de Jonrones, en el que el dominicano Nelson Cruz y Prince
Fielder se destacaron, ganando éste último. Fue algo bien dulce para Cruz, ya
que llegó como sustituto del lesionado Torii Hunter y pudo dejar sus huellas en
esta fiesta del béisbol.

 

El
partido en sí, con la excepción del error del dominicano Albert Pujols, fue
bien limpio y movido, con buen pitcheo, buena defensa y por supuesto, la
atrapada increíble del JMV del juego Carl Crawford
, quien le robó HR a Brad Hawpe y que a fin de cuentas fue la diferencia en el encuentro.

 

Y
por supuesto, la marca de juegos salvados del panameño Mariano Rivera, quien
con su cuarto rescate en Juegos de Estrellas rompió el récord de Dennis
Eckersley y puso otra hazaña en una lista bien larga de logros del derecho.

 

Ahora
todo el mundo se va del Busch Stadium, pero nos llevamos recuerdos de oro…y
con un ojo puesto en la segunda mitad de la temporada.

 

Hasta
la Próxima, que sí será desde el Desierto.

San Luis: gran ciudad beisbolera

Fans350.jpgSAN LUIS – Llegando al estadio el martes, se vio un aumento notable en la seguridad para entrar al Busch Stadium, debido a la presencia aquí del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien estaba programado para lanzar la primera bola en este 80 Juego de Estrellas.

La verdad es que se vivió un buen ambiente de béisbol en los primeros dos días, con el Juego de las Futuras Estrellas (un evento que disfruto cada vez más, con tanto sabor latino) y el Festival de Jonrones, en el que el dominicano Nelson Cruz se hizo sentir antes de caer ante el “Príncipe”, Prince Fielder.

Algo que sí llama la atención es el clima…o hace muuucho calor con muuucha humedad…o llueve.

Ya vimos el largo retraso en el Juego de las Futuras Estrellas, y en el momento de escribir este blog, caían las primeras gotas del martes, durante los ensayos para las ceremonias previas al juego en sí.

De cualquier forma el entusiasmo por el béisbol se ha visto desde el principio, desde el Festival de Fanáticos hasta las tantas fiestas relacionadas al Juego de Estrellas.

Pujols350.jpgPara mí, algo ya quedó confirmado: En San Luis se respira béisbol…no con la bulla irracional de Nueva York o Boston, ni con la borrachera y la quejadera del Norte de Chicago (Cachorros), sino con una inteligencia callada y una decencia que caracteriza al fanático de los Cardenales.

Y por supuesto, aquí el rey indiscutible del diamante es el dominicano Albert Pujols.

Hasta la Próxima, Desde la Ciudad del Arco.

En Twitter @lasmayores

LasMayores.com en Facebook

Jornada Maratónica al lado del Arco

futures.jpg

SAN LUIS – En estos días escribo
no propiamente “Desde el Desierto”, sino desde la ciudad de San Luis, escenario
de las actividades del Juego de Estrellas.

 

El domingo se jugó el Juego de
las Futuras Estrellas, un evento siempre agradable y en el que hay la
oportunidad de compartir con la crema de los mejores prospectos jóvenes, sobre
todo los oriundos de América Latina.

 

Ahora me tocó hacer la
comunicación de “twitter” en la cueva durante todo el partido, y entre otras
muchas cosas que dijeron los jugadores del Equipo del Mundo, me comentaron los
dominicanos que la humedad de esta ciudad–al lado del Río Mississippi–es más
fuerte que la de Santo Domingo en verano.

 

Ya saben lo que es eso.

 

En fin, un primera día largo pero
bien fructífero. Ahora a ver los batazos del Festival de Jonrones, pero no
antes de ver a las luminarias del béisbol en varias reuniones con la prensa.

 

Hasta la Próxima, Desde el…bueno,
desde el Arco.

Rumbo a San Luis

Administrator
12.00

PHOENIX – Casi llega la locura del Juego de Estrellas. Con
tantas actividades que rodean el Clásico de Media Temporada, a veces el
ambiente festivo nos hace olvidar algo bien importante: que desde hace unos años,
la liga del el ganador del partido tendrá la ventaja de la casa para la Serie
Mundial.

Pensando de manera lógica, sí se entiende que el
motivo es hacer más competitivo el partido, para que haya más emociones y
claro, mayor ráting de televisión. Pero también se comprende a los que están en
contra de ese método de decidir la ventaja de local del Clásico de Otoño, ya
que en realidad muchas veces el equipo que termine con dicha condición no va a
tener mejor récord que su contrario (lo cual se considera una forma más justa
de decidirla).

Pero algo innegable es cómo esta regla ha cambiado la
forma de dirigir de los managers, punto destacado por Joe Maddon de la Liga
Americana
en esta semana. Ya no se trata de una “fiesta” de estrellas
desfilándose, sino un partido competitivo.

Quisiera saber lo que opinan ustedes, amigos lectores.
¿Creen que debe el Juego de Estrellas decidir la ventaja de local para la Serie
Mundial?

Favor de dejar sus comentarios en la sección de “comments”
abajo.

Gracias, ¡y nos vemos en San Luis!

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.