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Termina el poder total de Towers-Gibson en D-backs

PHOENIX – Con la llegada de Tony La Russa a los Diamondbacks como “máximo directivo de béisbol”, son muchas las especulaciones sobre qué pasará con el gerente general del equipo, Kevin Towers, y el manager Kirk Gibson.

Kirk Gibson, Kevin TowersCon una nómina de más de US$110 millones—un récord en la historia de 17 años de la franquicia—Arizona llegó al 2014 decidido a mejorar el récord de 82-82 que había registrado en cada una de las dos temporadas anteriores, luego de su mágica campaña del 2011 que produjo 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Ante las lesiones del as Patrick Corbin, David Herández y Mark Trumbo, más actuaciones por debajo de muchas de sus demás figuras principales, los Diamondbacks empezaron este año perdiendo siete de sus primeros ocho juegos y, en el momento de anunciar la contratación de La Russa, tenían marca de 16-28—la tercera peor de Grandes Ligas. Con dos victorias seguidas sobre los Dodgers para cerrar el fin de semana, tienen ahora 18-28.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Decidirá La Russa trabajar con Towers y Gibson, u optará por una “limpieza” en la gerencia y en la cueva para comenzar de cero? El dueño del equipo, Ken Kendrick, y el máximo ejecutivo del club, Derrick Hall, afirman que su nuevo directivo tiene la potestad de hacer lo que le parezca más beneficioso para el equipo.

“Obviamente queremos mejorar en el terreno y éste fue un primer paso”, dijo el sábado Hall durante la rueda de prensa para presentar a La Russa. “Cuando empezamos a analizar de cerca nuestra situación y en qué dirección iríamos, de verdad preferíamos crear una posición para buscar a alguien como Tony La Russa. Cuando un Tony La Russa está disponible, quieres que él sea parte de tu equipo.”.

Hall también describió cómo será el rol del gerente general—sea Towers u otro—con la nueva situación:

“El GG se encargará de la operación diaria del equipo, mientras que La Russa tendrá la última palabra. De ahí el GG tendrá que ejecutar lo que se haya acordado”.

En otras palabras, a Towers se le ha quitado mucho poder y el mensaje está claro: Kendrick y Hall no están conformes con su trabajo.

Ha sido interesante la trayectoria de Towers en el desierto, luego de muchos años como GG de los Padres. En el 2011, el último año positivo de los Diamondbacks, el ejecutivo hizo una serie de maniobras que parecían geniales, trayendo a peloteros como J.J. Putz, David Hernández y Aaron Hill que fueron clave en el éxito de aquella edición de Arizona. Pero también adquirió ese año al cubano Juan Miranda, al venezolano Melvin Mora y su compatriota Armando Galarraga—ya saben cómo resultaron esas adquisiciones.

Desde entonces, Towers ha hecho cambios controversiales como el que envió a Jarrod Parker a Oakland por Trevor Cahill, el de Justin Upton a Atlanta y el de Adam Eaton a los Medias Blancas para traer a Mark Trumbo y Addison Reed. Y ni hablar de firmas dudosas como las de Jason Kubel y Cody Ross.

Ante esta clase de “golpe de estado”, muchos gerentes generales ya se irían de un equipo, por principio. Pero Towers ya ha pasado por esto. A mediados de la década pasada, los Padres trajeron a Sandy Alderson—GG de los Mets ahora mismo—para “supervisar” a Towers. Aunque hubo informes de que Towers buscó puestos en los Dodgers y los mismos Diamondbacks en ese tiempo, permaneció cuatro años más en San Diego con Alderson y el equipo gerencial que trajo éste.

“Llevo suficiente tiempo en el juego para saber que estas cosas suceden”, dijo Towers el sábado, exhibiendo una buena diplomacia. “Simplemente estoy contento de formar parte de la organización todavía, al menos por el momento”.

Gibson se expresó con aun más positivismo: “A nivel personal lo tomo como una gran oportunidad de mejorar”, dijo el capataz, quien guía a los Diamondbacks desde el 2010, al igual que Towers desde la gerencia. “Creo que (La Russa) tiene mucho que aportar. Ciertamente, estamos todos de acuerdo en tratar de mejorar”.

De su parte, La Russa apenas comienza sus labores en el desierto y expresó en términos bien generalizados su visión para el futuro.

“Si todos del lado competitivo de la organización están haciendo las cosas con la misma mentalidad, llegas a la meta más rápido y mejor”, dijo. “Esa es mi actitud, basándome en lo que me han encargado Derrick y Ken. Es bien básico, desde el corrido de bases hasta cómo mides el carácter de un pelotero y su deseo competitivo”.

¿Qué significa eso para Towers y Gibson? Aún no se sabe, pero de algo podemos estar seguros: Con Tony La Russa a cargo del lado de béisbol, como lo han expresado Kendrick y Hall, ha terminado la era del binomio Towers-Gibson y su poder absoluto en Arizona. Habrá mucha intriga. Habrá mucho interés en la dirección que tomen los Diamondbacks, desde el draft hasta el invierno y los movimientos que hagan.

La interrogante es si el viento desértico se llevará a Towers y Gibson. Aquí el consenso es que sí. Manténganse en sintonía.

Mal inicio ha puesto a la prueba la voluntad de D-backs

PHOENIX – No fue fácil ver el difícil primer mes de la temporada de los Diamondbacks. Iniciando la temporada con marca de 9-22—por mucho la peor de Grandes Ligas–Arizona terminó abril a 9.5 juegos de la cima del Oeste de la Liga Nacional, la segunda mayor desventaja de todos los equipos de las Mayores (los Cachorros llegaron a mayo a 10.0 del primer lugar de la Central de la Nacional).

Kirk GibsonHa faltado pitcheo más que todo. Y en ocasiones ha faltado defensa, con errores tanto físicos como mentales. Muchas veces cuando ha aparecido el pitcheo, los bates han brillado por su ausencia. Y viceversa. Así es que se llega a un récord tan negativo en tan poco tiempo.

Pero esfuerzo no ha faltado. Y los Diamondbacks tampoco se han dado por vencidos cuando todo luce perdido. Si queremos destacar algo positivo en el desierto, es eso.

Arizona cerró abril con un triunfo, su primero desde el viernes pasado, en un partido que había lucido todo el tiempo a favor de los Rockies de Colorado. Con dos outs y perdiendo 4-2 en el noveno inning, los Diamondbacks reaccionaron y empataron el juego con sencillo de dos carreras del venezolano Martín Prado. Y en el décimo, el compatriota de Prado, Miguel Montero, dio cuadrangular de oro para evitar una barrida a manos de los Rockies.

Fue un juego similar al del 23 de abril en Chicago, donde los Cachorros parecían estar encaminados a ganarle a Arizona por tercer día consecutivo. Pero los Diamondbacks anotaron cinco vueltas en el noveno—con hits clave de Prado y Montero—para darle un respiro al equipo.

En punto es el siguiente: Dígase lo que se diga sobre estos Diamondbacks, la escuadra no deja de luchar cada juego.

“De un mal momento se puede cambiar a un buen momento. Creo que de la manera que todos nos preparamos, trabajamos, tenemos derecho a tener esos cambios también”, me dijo en días pasados Prado al referirse a la reacción del equipo en Chicago, precisamente el 100 aniversario del Wrigley Field.

De su parte, Montero ha exhibido su condición de líder en el equipo al expresar de manera contundente su apoyo por el manager Kirk Gibson y el gerente general Kevin Towers, fuertemente criticados por estos lados.

Los Diamondbacks llegaron al 2014 con una nómina de US$110 millones y muchas expectativas, luego de temporadas consecutivas con récord de 82-82. Pero el inicio de la campaña ha sido una pesadilla para el equipo y sus fans. Mucha gente ha hecho el llamado para despedir a Gibson y Towers, pero vaya, fueron extendidos los contratos de ambos durante el invierno. No es una situación fácil.

En el caso de Gibson, todo el mundo lo recuerda como un jugador fogoso y con un temperamento explosivo en ocasiones. Pero ante la situación que encara ahora mismo en Arizona, el piloto ha mantenido la calma a nivel público. Y los jugadores afirman que así ha sido en privado también.

“Ha aguantado bien”, le dijo Montero al Arizona Republic. “Ha llegado con buena actitud todos los días. Estamos pasando por un mal momento, pero todos estamos aguantando y estamos unidos en esto”.

No hay una solución fácil ni una respuesta clara en torno a los Diamondbacks y su arranque del 2014. Lo único seguro es que el equipo aún está luchando cada turno, algo evidenciado por la victoria dramática en Chicago y la del miércoles en casa. Mientras ese aspecto siga intacto, habrá chance de reponerse y empezar a alcanzar un récord más decente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Duncan representa un paso importante para D-backs

PHOENIX – Los Diamondbacks oficializaron la contratación de Dave Duncan como consultor de pitcheo y asistente especial del gerente general Kevin Towers.

Padres Cardinals BaseballDuncan, por supuesto, es una leyenda como coach de pitcheo de Grandes Ligas. En 32 años (la mayor cantidad en la historia) en dicho puesto–de 1980 al 2011 con los Indios, Marineros, Medias Blancas, Atléticos y Cardenales–el ex cátcher de la Gran Carpa fue mentor de cuatro ganadores de Premios Cy Young . Además, en cuatro ocasiones sus cuerpos monticulares encabezaron su liga en efectividad colectiva y fueron parte de tres equipos campeones de la Serie Mundial.

Arizona quería que Duncan fuera su coach de pitcheo, pero a sus 68 años de edad, el puesto conllevaría mucha carga. Además, la familia de Duncan ha sufrido bastante en los últimos tres años. Su esposa murió hace unos meses de un cáncer cerebral, mientras que su hijo Chris—quien jugó en Grandes Ligas al igual que el otro hijo de Duncan, Shelley—también ha padecido de un tumor cerebral en los últimos tiempos.

Entonces, Duncan regresa al béisbol con un rol nuevo en el área de Phoenix, localidad que conoce muy bien. Además, los Diamondbacks han traído como coach de primera a otra tercera parte del “triunvirato” de Tony La Russa, Dave McKay. ¿Podría estar rumbo el mismo La Russa al desierto para cumplir algún rol? Eso estaría por verse.

Pero en el caso de Duncan, urge su ayuda en el pitcheo de Arizona. Los brazos de los Diamondbacks se han visto estancados en la mediocridad en los últimos dos años, terminando con efectividad colectiva de 3.92 (décima mejor en la Liga Nacional) en el 2013 y 3.93 en el 2012 (novena). Del 2012 al 2013, Arizona terminó cuarto y quinto, respectivamente, en carreras anotadas en el Viejo Circuito. Es decir, la ofensiva ha cumplido, mientras que el pitcheo—y en especial el bullpen este año—ha contribuido a la misma mediocridad del equipo en sí (récord de 81-18 en cada uno de los últimos dos años).

Calidad sí hay en el cuerpo monticular. Cuando se habla de Patrick Corbin, Wade Miley, Tyler Skaggs y el panameño Randall Delgado, hay juventud de mucho potencial. Y en cuanto veteranos se refieren—Trevor Cahill y Brandon McCarthy ahora mismo en Arizona—Duncan siempre se ha visto como un “gurú” a la hora de sacarles lo mejor.

Una clave será la contratación de un nuevo coach de pitcheo. Duncan no estaba preparado para aceptar el puesto, pero sí se dice que su voz será tomada en cuenta en la selección del nuevo instructor. Será interesante ver quién llegará al desierto para orientar a los pitchers y cuánta influencia tendrá Duncan a largo plazo con el cuerpo monticular del equipo grande.

Está claro algo: Si los Diamondbacks pretenden volver a hacerse sentir en la Liga Nacional, como lo hicieron al conquistar la División Oeste en el 2011, hará falta una marcada mejoría en el pitcheo. La integración de Duncan, en el rol que sea, es un paso importante en ese sentido.

Delgado, figura clave para justificar el cambio de Upton

PHOENIX – En la serie aquí entre los Diamondbacks y los Marlins, el derecho Randall Delgado dio la mejor demostración posible en su “campaña” por evitar un regreso a Triple-A Reno y seguir recibiendo la oportunidad de integrar la rotación abridora de Arizona.

Randall DelgadoCon 7.0 entradas y dos carreras concedidas, el panameño por fin enseñó su valor como una de las piezas clave del cambio de los Diamondbacks con los Bravos por Justin Upton durante el invierno.

En más de una ocasión, he cuestionado dicho canje—no por menospreciar al venezolano Martín Prado, el jugador de más nombre que llegó a Arizona desde Atlanta—sino por la clase de bateador que ha sido y que puede ser en el futuro Upton.

La realidad es que la gerencia de los Diamondbacks ya no le veía futuro a Upton en el desierto, por el motivo que fuera. Pero para justificar un poco más el cambio, desde mi óptica no puede ser simplemente Upton por Prado.

Claro, también pasaron de Arizona a Atlanta el tercera base Chris Johnson y de los Bravos a los Diamondbacks Nick Ahmed, Zeke Spruill y Brandon Drury, junto a Delgado. Para mí, el nivel de rendimiento de Delgado será la medida para saber si hizo una buena negociación con Atlanta el gerente general de Arizona, Kevin Towers.

Si tanto Prado como Delgado causa un impacto positivo en los Diamondbacks—y queda por verse eso en el caso de ambos—entonces, sí podrá considerarse un éxito el canje con los Bravos.

Hay que recordar que Delgado hace apenas dos años fue un prospecto bien cotizado en el sistema de Atlanta. En el 2012 tuvo resultados mixtos en su primera oportunidad de verdad a nivel de Grandes Ligas. Y este año con Reno tampoco le fue muy bien que digamos, con efectividad de 5.91 en 13 aperturas.

Pero con apenas 23 años ahora, todavía estápor verse  cuál será el futuro del istmeño en el montículo. En su salida vs. Miami, Delgado evitó casi todo lo negativo que lo había afectado anteriormente. En sus 7.0 innings, no dio ni una base por bolas. Se vio con un buen comando de su cambio de velocidad. Y cuando se vio en aprietos, mantuvo la calma y salió ileso con la excepción de un solo capítulo, cuando permitió las dos carreras.

De hecho, su receptor, el venezolano Miguel Montero, calificó su material como “pitcheos con calidad del Salón de la Fama.”

Tal vez sea una exageración, pero Miggy quería comunicar un punto importante: De lanzar como lo hizo ante los Marlins, Delgado merecerá su lugar en la rotación de los Diamondbacks. Y eso hace bastante falta, no sólo por la lesión de Brandon McCarthy, la inconsistencia de Trevor Cahill (y cuidado con el bolazo en la cadera ahora) y la preocupante temporada de Ian Kennedy, sino también porque de esa manera, se vería más valioso el paquete de peloteros que llegaron en el canje por Upton.

Y si no, dicho cambio seguirá dejando muy mal sabor en la boca a los fans del equipo del desierto.

¿Se precipitaron los Diamondbacks con Upton?

PHOENIX – Mucho se ha hablado y mucho se hablará aquí sobre el cambio de Justin Upton, quien pasó de Arizona a Atlanta junto a Chris Johnson por el venezolano Martín Prado, el panameño Randall Delgado y tres prospectos.

Kevin TowersEl gerente general de los Diamondbacks, Kevin Towers, es un ejecutivo bien respetado. En San Diego construyó cuatro equipos de playoffs con relativamente pocos recursos. En el 2011, su primera temporada completa al frente de la gerencia de los Diamondbacks, Arizona ganó el Oeste de la Liga Nacional de manera inesperada con un roster conformado en parte por él y en parte por el GG anterior, Josh Byrnes—quien precisamente ocupa el mismo puesto con los Padres ahora.

El jugador más destacado de aquella edición del 2011 de los Diamondbacks fue Upton, quien terminó cuarto en las votaciones para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional ese año.

En cuestión de unos meses, Towers ha desmantelado mucho del núcleo de los Diamondbacks que ganaron 94 juegos en ese 2011. En octubre fue cambiado a Oakland el jardinero Chris Young por el torpedero Cliff Pennington. Antes de eso Stephen Drew también había sido enviado a los Atléticos, Ryan Roberts a los Rays y Joe Saunders a los Orioles.

La pregunta que se hace en el desierto es la siguiente: ¿Se ha precipitado Towers con todos estos movimientos, sobre todo el de Upton?

Se suponía que Justin Upton era piedra angular del lineup, claramente el bateador más temible del ataque. Sí, luego de su gran 2011 se vio algo apagado, ya que su producción bajó a 17 jonrones, 67 empujadas y OPS de .785. Pero hay que recordar que unas dolencias en el pulgar izquierdo, lesión sufrida en abril, tuvieron que haber incidido en su disminuido rendimiento en el plato.

Aparte de los puros números, hay otras cosas “intangibles” en este caso. El que haya visto jugar todos los días a los Diamondbacks habrá notado que Upton, en ocasiones, no luce como el jugador más fogoso del mundo. En medio de la temporada, el dueño principal del equipo, Ken Kendrick, criticó a Upton en un programa de radio por eso mismo. ¿Es una falta de esfuerzo? ¿Es simple y llanamente su estilo?

Para mí es su estilo. Aquí nunca se escuchó nada acerca de una falta de dedicación ni entrega de parte de Upton. Sí, su 2012 fue una gran decepción. Pero con 25 años y bajo contrato por tres años más a un precio no exagerado, me parece que para Towers, el manager Kirk Gibson y los Diamondbacks valía la pena darle al menos un año más a Upton, a ver si se recuperaba por completo de las molestias en el pulgar y lograba un repunte.

De ser así, creo que Arizona podía darle la pelea a los grandes del Oeste de la Liga Nacional, Gigantes y Dodgers.

¿Y ahora? Nadie sabe. Es cierto que Prado es un pelotero bien valioso y que debe de llenar el hueco en la tercera base. Delgado podría reforzar muy bien a la rotación abridora si alcanza un poco más su potencial. Pero sin Upton y hasta sin Young, si estuviera en salud, veo cierta falta de trueno en la alineación de los Diamondbacks.

¿PARRA EN EL JARDÍN CENTRAL?

La buena noticia para Gerardo Parra es que ahora hay más claridad en torno a los jardines del equipo. Todo luce indicar que el venezolano sólo tendrá que competir por la titularidad en el bosque central con el joven Adam Eaton, ya que Jason Kubel y Cody Ross (¿firma con o sin sentido?…ya veremos) estarán en los jardines izquierdo y derecho, respectivamente.

Parra tiene mucho tiempo haciendo todo lo posible por ganarse su tiempo de juego en Arizona. En el 2012, viniendo de ganar un Guante de Oro, tuvo que “fumarse” una situación de cuatro outfielders, siendo él el cuarto. Manejó eso con mucha diplomacia, pero este año espera su turno para ser titular de una vez por todas.

Diamondbacks atrapados en la mediocridad

PHOENIX – Los Diamondbacks de Arizona, campeones defensores de la División Oeste de la Liga Nacional, no están jugando como un equipo que vaya a volver a la postemporada este año.

Son muchas las cosas que se le dio al equipo en el 2011 que en el 2012 simple y llanamente no han sucedido. Y pensar que el gerente general de Arizona, Kevin Towers, dijo hace dos semanas que él ve esta versión de los Diamondbacks como mejor escuadra que la edición del año pasado que ganó 94 juegos.

En el invierno Towers fue agresivo a la hora de agregar más talento al roster: Adquirió a Trevor Cahill y Craig Breslow con un cambio en el que pasó a los Atléticos el cotizado pitcher joven Jarrod Parker; firmó al toletero Jason Kubel, quien ha sido el mejor bateador del equipo en esta temporada; y aunque no se tratan de caras nuevas, hizo movimientos astutos para retener los servicios de Joe Saunders y Lyle Overbay a buenos precios en el mercado.

Pero, por supuesto, los juegos no se ganan en el papel, sino en el terreno. Eso me recuerda a una conversación que sostuve durante las Reuniones Invernales de diciembre con una de las personas más conocedoras de los Diamondbacks día por día en la crónica deportiva. La opinión de él era que las buenas temporadas en el 2011 de peloteros como Justin Upton, Ian Kennedy, Daniel Hudson y Ryan Roberts eran cosa de un solo año. Expresó que temía que Arizona volviera a la mediocridad en el 2012.

A esta altura el tiempo le ha dado la razón.

El “as” Kennedy, luego de tener récord de 21-4 el año pasado, lleva 6-8 con efectividad de 4.55. Hudson, viniendo de 16 victorias en el 2011, tuvo promedio de carreras limpias de 7.35 en nueve aperturas antes de ausentarse por una lesión en el codo de lanzar. No volverá este año. Josh Collmenter, la sorpresa más grata del 2011, empezó de manera pésima esta campaña y fue sacado de la rotación—pero para ser justo, se ha recuperado y últimamente ha sido uno de los abridores más confiables de Arizona.

Hace un año, los abridores de los Diamondbacks tuvieron efectividad de 3.84. En el 2012 ha sido de 4.33, la 14ta mejor de la Liga Nacional.

Del otro lado, Upton—después de terminar cuarto en las votaciones para JMV del Viejo Circuito en el 2011 con 31 jonrones, 88 empujadas, 21 robos y OPS de .898—lleva solamente siete bambinazos y OPS de .735. Ha sido abucheado en el Chase Field de Phoenix y hay rumores de que podría ser cambiado este mes. Chris Young, otra pieza clave del equipo, empezó esta campaña a todo vapor. Pero se lesionó y no ha sido el mismo desde que volvió a la acción. Ahora mismo lleva promedio de .206.

¿Y Gerardo Parra? El venezolano ha puesto de su parte en 74 partidos con promedio de .274, seis jonrones, 25 empujadas y 11 bases robadas como cuarto jardinero. Sí es cierto que ha recibido una buena cuota de tiempo de juego como tal, pero sigo insistiendo en que merece estar en el lineup todos los días y mayormente como primer bate, tomando en cuenta su velocidad y su porcentaje de embasarse de .340.

Se puede decir que Miguel Montero también ha cumplido como cátcher, tanto a la defensa como con el bate.

Un dato clave de los Diamondbacks: Si ves el bateo colectivo del equipo, no luce tan mal: sus 378 carreras anotadas los coloca en el séptimo lugar de la Nacional y su promedio de .262 los pone en el cuarto puesto del circuito. Sin embargo, Arizona ha anotado sólo 154 carreras en la ruta (14to lugar de la Nacional) comparado con 224 en casa (tercer lugar).

En otras palabras, se ve mucha inconsistencia y una discrepancia demasiada marcada entre sus actuaciones en el Chase Field y en el resto de los estadios. Por eso juegan para 19-25 fuera de su casa.

Con un segundo comodín, siempre hay posibilidades para los Diamondbacks y muchísimos otros equipos de ambas ligas. Pero la realidad es que en el desierto falta pitcheo abridor y falta que “se pongan las pilas” jugadores como Upton, Young, Roberts y el recién recuperado Stephen Drew. Si no, será un invierno bien pesado en las oficinas gerenciales del Chase Field.

Nuevo rompecabezas en Arizona

PHOENIX – Los Diamondbacks se han visto bien activos en el invierno, con las adquisiciones de Trevor Cahill y Craig Breslow, además de la continuidad de Aaron Hill, Lyle Overbay y John McDonald, entre otros.

El último movimiento realizado por el gerente general Kevin Towers tomó por sorpresa a muchos: la firma de Jason Kubel a un contrato de dos años. Claro, nunca es algo negativo la firma de un pelotero que pueda aportar, pero el hecho de Kubel llegar al desierto provoca la interrogante que está en boca de todos: ¿Dónde deja eso a Gerardo Parra en Arizona?

Con Chris Young y Justin Upton bien establecidos en los jardines central y derecho, respectivamente, el destino de Kubel es el bosque izquierdo. A primera vista, uno piensa que quedará Parra relegado al rol de cuarto jardinero. Por supuesto, eso sorprende y cae bastante mal, luego de que el venezolano ganara un Guante de Oro por lo que hizo en un total de 141 partidos en el 2011, mayormente en el jardín izquierdo.

Posiblemente sea cambiado Parra. Pero en caso de seguir en el desierto, es difícil imaginar cómo tendrá el tiempo de juego que realmente merece.

El manager de los Diamondbacks, Kirk Gibson, se mostró bien creativo en el 2011, poniendo a diferentes peloteros en distintas posiciones todo el tiempo. En algunos casos fue producto de las lesiones, pero en otros se trató meramente de su estilo como piloto. El jardín izquierdo no fue exclusivamente de Parra la temporada pasada. Allí jugaron también Willie Bloomquist, Xavier Nady y Ryan Roberts, entre otros.

Lo bueno que tiene Parra, como todos han señalado, es que puede jugar en cualquiera de los tres jardines. Si Arizona decide no cambiarlo, puedo visualizar mucho más descanso para Young, y en menor grado Upton, en la temporada del 2012.

Pero con todo y eso, aún no veo cómo pueden dividir el jardín izquierdo Parra y Kubel. Ambos son bateadores zurdos, así que no existirá la estrategia de zurdo/derecho. Ninguno de los dos ha jugado fuera de los jardines en su carrera, entonces no es fácil imaginar a ninguno de los dos en la primera base, por ejemplo. Kubel tuvo temporadas bien productivas del 2008 al 2010, con números que superan lo que ha hecho Parra hasta ahora en su joven carrera. Fue para algo que Arizona firmó a Kubel, y no fue para que esté en la banca.

Entonces, será bien interesante ver qué pasa en los entrenamientos si de verdad Parra continúa vistiendo el uniforme de los Diamondbacks.

¿De Guante de Oro a la banca?

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