Results tagged ‘ Kirk Gibson ’

Gibson reflexiona sobre su mando en Diamondbacks

PHOENIX – En su primera temporada completa como manager de Grandes Ligas, Kirk Gibson llevó a los Diamondbacks a 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Kirk GibsonDespués de eso, todo se ha venido abajo. Arizona no logra una temporada ganadora desde aquel 2011. Kevin Towers, quien al igual que Gibson lucía como un genio en ese entonces, ya no es gerente general del equipo. Y con Tony La Russa instalado como “máximo ejecutivo de béisbol” de los Diamondbacks, Gibson no sabe si volverá a dirigir al noveno más allá de esta campaña.

Este fin de semana, Gibson habló sin pelos en la lengua sobre su situación y la de los Diamondbacks.

“Fuimos a los playoffs en mi primer año y yo sabía muy poco”, reconoció Gibson, nombrado Manager del Año de la Liga Nacional en el 2011. “Ahora es posible que sepa demasiado, no sé. Es lo mismo que cuando yo era jugador. Hubo años frustrantes, pero mi enfoque en ese entonces era tomar buenas decisiones y hacer buenas mejorías”.

Eso mismo trata de hacer ahora Gibson, en un ambiente que esencialmente es una prueba para el capataz en su intento de seguir con el timón. El capataz ha dicho que quiere aprender de La Russa. Ha dicho que conversa con La Russa, quien fue exaltado al Salón de la Fama hace menos de dos meses como manager de Grandes Ligas, de manera regular sobre estrategias y maneras de dirigir un juego. Y ha dicho que quiere usar la experiencia de un año tan difícil para reconstruir una cultura ganadora en el desierto.

“Vivo y aprendo todo el tiempo”, expresó Gibson, quien en sus cuatro años frente al club (asumió las riendas en medio del 2010) se ha vuelto mucho más expresivo con la prensa que cuando empezó su mando. “He aprendido mucho. Creo que cuando pasas por cosas como ésta, te hace reflexionar sobre ciertos aspectos. Obviamente cuando no vas bien te preguntas qué pudiste haber hecho para sacar un resultado diferente.

“Hago autoanálisis todo el tiempo. Nadie es más duro conmigo que yo. Eso viene con el trabajo, sea (la prensa) escribiéndolo o yo pensándolo”.

Claro, ni Gibson ni nadie pudo haber pronosticado que Patrick Corbin y David Hernández se perderían toda la temporada por lesiones en sus codos de lanzar. No era posible saber que A.J. Pollock, Mark Trumbo, Paul Goldschmidt y Bronson Arroyo—entre muchos otros–se ausentarían por tanto tiempo.

Al fin y al cabo, el manager puede controlar muchas cosas. Pero no todas.

“Hay tantos datos para digerir”, dijo Gibson sobre el aprendizaje de un manager. “Es cuestión de saber cuáles de ellos le compete a cada muchacho y cómo pones a los jugadores en posición para triunfar. A veces es un reto mayor hacer eso, porque hay cosas que no puedes controlar. Entonces, hay que saber manejar de la mejor manera las cosas que sí puedes controlar y tratar de poner en buena posición para triunfar a cada jugador”.

Ahora, faltando dos semanas en la temporada regular, los Diamondbacks tratan de terminar con dignidad de esfuerzo una campaña en que tienen la segunda peor marca de la Liga Nacional, 61-88. Y Gibson, por supuesto, trata de darle un toque positivo a esta recta final como su último argumento para retener su puesto.

“Si estuviéremos en el primer lugar con dos juegos de ventaja, habría presión. Estaríamos lidiando con muchas cosas”, expresó el dirigente, quien lleva récord de 351-367 frente a Arizona. “Preferiríamos estar lidiando con eso, pero no ése no es el caso. Entonces, sin importar dónde estés en la vida, todos lidiamos con mie#$@$@da todos los días. ¿Cómo lo enfrentas?

“Hay que tratar de ser consistente en tu mentalidad y en tu dirección”, continuó Gibson, de 57 años de edad. “En general, soy una persona con mucha determinación. He tenido momentos muy bajos en mi carrera, como todo el mundo. Pero tenemos familia, tenemos amigos y tenemos un grupo de apoyo dentro de la industria. Si necesitas nutrirte de energía con eso, lo haces. Si se te acaba la gasolina, vas a la gasolinera. Tu vida es lo mismo. Tienes que mantenerte artillado”.

Como jugador, Gibson fue autor de dos de los jonrones más recordados en la historia de la Serie Mundial—ambos contra relevistas que ahora son inmortales de Cooperstown. El primero fue ante Rich “El Ganso” Gossage en 1984 para ayudar a los Tigres a vencer a los Padres, mientras que el segundo fue vs. Dennis Eckersley y los Atléticos en 1988, batazo que le dio una emocionante victoria a los Dodgers cuando Gibson apenas podía caminar.

Ahora bien, no todo fue color de rosa para Gibson como pelotero. Mucha gente lo veía más como jugador de fútbol americano que de béisbol, cuestionando su habilidad de triunfar en la pelota. Pero el oriundo de Michigan superó esas dudas y muchas lesiones para hacerse sentir y ser elegido Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1988.

“Cuando gané un campeonato como jugador, pensé en todos esos momentos”, manifestó. “Mucha gente dudó de mí y dijo cosas crueles, sobre mí y directamente a mis padres. Les dije, ‘Manténganse callados, seguiremos firmes y haciendo las cosas de la manera correcta. Tendremos nuestro día’. Y lo tuvimos. Eso lo llevo conmigo hasta hoy en día”.

El padre de Gibson falleció hace algunos años. Pero el piloto aún cuenta con el apoyo de su madre en estos momentos de tanta incertidumbre y una campaña para el olvido–sin importar la decisión que se tome sobre su futuro.

“Mi mamá me dijo que me quiere todavía”.

David Peralta, la nueva chispa de los Diamondbacks

PHOENIX – En el 2014, muy poco le ha salido bien a los Diamondbacks. Llegando a la temporada con la expectativa de luchar por la clasificación, Arizona se hundió en el mismo primer mes y nunca se recuperó.

David Peralta, Glenn Sherlock

Una serie de lesiones y actuaciones por debajo de algunos veteranos resultaron no sólo en el mal récord del equipo, sino también en cambios de figuras como los venezolanos Gerardo Parra y Martín Prado, además de Brandon McCarthy.

Llegó Tony La Russa para guiar los destinos de la franquicia dentro del terreno a todos los niveles, pero está por verse cómo saldrá ese proyecto relativamente nuevo en un equipo de Grandes Ligas.

Sin embargo, no todo ha sido malo. El venezolano Miguel Montero se ha restablecido como bateador productivo y uno de los mejores receptores de la Liga Nacional. Ha llegado Chase Anderson como novato promisorio de la rotación abridora. Y por supuesto, el venezolano David Peralta ha impactado como novato.

La historia de Peralta y su transformación de pitcher a jardinero, además de su odisea por ligas independientes, es bien interesante y uno de los puntos luminosos en una temporada perdida en Arizona.

“Siempre he dicho que cuando uno trabaja fuerte, con mucha disciplina y constancia, siempre van a salir las cosas bien”, dijo Peralta sobre su surgir en el 2014, año en que ha saltado de Doble-A a Grandes Ligas en los Diamondbacks. “Trabajé muy fuerte y me preparé muy fuerte”.

En el desierto, Parra—quien antes de ser canjeado a Milwaukee fue una especie de mentor para Peralta—había aportado mucha chispa en el equipo. Ahora Peralta parece haber asumido ese rol.

Eso quedó evidente el 8 de agosto, cuando el valenciano se robó el home plate en un partido contra los Rockies.

“Tiene mucha energía, y (con el robo de home) uno ve lo consciente que está de lo que está pasando en el diamante”, dijo el manager de los Diamondbacks, Kirk Gibson. Está alerta y atento, buscando otras formas de ganarle al contrario. Esa es buena señal”.

Agregó Anderson, quien conoce a Peralta desde los tiempos de ambos en Doble-A Mobile este mismo año: “Es un jugador emocionante de ver. Es divertido verlo jugar. Trae mucha energía y juega al 110% todo el tiempo”.

La interrogante es si Peralta formará parte de los planes futuros de Arizona. Al igual que Parra, no encaja en el perfil clásico de un primer bate, ni un bateador de poder para las esquinas de los jardines. Hasta ahora batea para promedio y se embasa, pero no es un gran robador de bases. Lo que sí aporta es un bate con poder ocasional y la velocidad para haber conectado cinco triples en 214 turnos.

Nadie sabe cómo se van a estructurar los Diamondbacks para el 2015. La Russa ha hablado en términos bien generales, pero ni siquiera está definido el futuro de Gibson ni del gerente general Kevin Towers. Ante ese cuadro, Peralta afirma que lo único que puede hacer es seguir por el camino que lleva desde el 2010, cuando empezó el esfuerzo que lo llevó hasta donde se encuentra ahora.

“En el béisbol nada es seguro”, manifestó Peralta al tocar el tema. “Pero lo que sí te voy a asegurar es que voy a seguir luchando y voy a seguir trabajando fuerte”.

Pase lo que pase en un futuro, Peralta ha dejado huella en el desierto. Y claro, sabe muy bien lo que es luchar contra la corriente para lograr sus metas.

“Siempre hay altas y bajas en el béisbol y nunca son perfectas las cosas”, dijo. “He tratado de superar eso y me ayudado a madurar como persona.

“Mi familia y mi esposa han sido de gran apoyo y creo que ésa es la mayor ayuda que uno puede tener. Y eso me ha ayudado a mantenerme fuerte mentalmente”.

En lo inmediato, la meta es terminar fuerte la temporada y mantenerse en buenas condiciones de cara a los entrenamientos del 2015—pase lo que pase con Gibson, Towers y el resto de la estructura de los Diamondbacks.

“Va con todo siempre”, dijo el Gibson. “Tiene mucha energía y está muy emocionado de estar donde está ahora.

“Está agradecido y ha trabajado duro para llegar hasta aquí. Quiere seguir aquí arriba y quiere ser buen compañero también”.

Termina el poder total de Towers-Gibson en D-backs

PHOENIX – Con la llegada de Tony La Russa a los Diamondbacks como “máximo directivo de béisbol”, son muchas las especulaciones sobre qué pasará con el gerente general del equipo, Kevin Towers, y el manager Kirk Gibson.

Kirk Gibson, Kevin TowersCon una nómina de más de US$110 millones—un récord en la historia de 17 años de la franquicia—Arizona llegó al 2014 decidido a mejorar el récord de 82-82 que había registrado en cada una de las dos temporadas anteriores, luego de su mágica campaña del 2011 que produjo 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Ante las lesiones del as Patrick Corbin, David Herández y Mark Trumbo, más actuaciones por debajo de muchas de sus demás figuras principales, los Diamondbacks empezaron este año perdiendo siete de sus primeros ocho juegos y, en el momento de anunciar la contratación de La Russa, tenían marca de 16-28—la tercera peor de Grandes Ligas. Con dos victorias seguidas sobre los Dodgers para cerrar el fin de semana, tienen ahora 18-28.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Decidirá La Russa trabajar con Towers y Gibson, u optará por una “limpieza” en la gerencia y en la cueva para comenzar de cero? El dueño del equipo, Ken Kendrick, y el máximo ejecutivo del club, Derrick Hall, afirman que su nuevo directivo tiene la potestad de hacer lo que le parezca más beneficioso para el equipo.

“Obviamente queremos mejorar en el terreno y éste fue un primer paso”, dijo el sábado Hall durante la rueda de prensa para presentar a La Russa. “Cuando empezamos a analizar de cerca nuestra situación y en qué dirección iríamos, de verdad preferíamos crear una posición para buscar a alguien como Tony La Russa. Cuando un Tony La Russa está disponible, quieres que él sea parte de tu equipo.”.

Hall también describió cómo será el rol del gerente general—sea Towers u otro—con la nueva situación:

“El GG se encargará de la operación diaria del equipo, mientras que La Russa tendrá la última palabra. De ahí el GG tendrá que ejecutar lo que se haya acordado”.

En otras palabras, a Towers se le ha quitado mucho poder y el mensaje está claro: Kendrick y Hall no están conformes con su trabajo.

Ha sido interesante la trayectoria de Towers en el desierto, luego de muchos años como GG de los Padres. En el 2011, el último año positivo de los Diamondbacks, el ejecutivo hizo una serie de maniobras que parecían geniales, trayendo a peloteros como J.J. Putz, David Hernández y Aaron Hill que fueron clave en el éxito de aquella edición de Arizona. Pero también adquirió ese año al cubano Juan Miranda, al venezolano Melvin Mora y su compatriota Armando Galarraga—ya saben cómo resultaron esas adquisiciones.

Desde entonces, Towers ha hecho cambios controversiales como el que envió a Jarrod Parker a Oakland por Trevor Cahill, el de Justin Upton a Atlanta y el de Adam Eaton a los Medias Blancas para traer a Mark Trumbo y Addison Reed. Y ni hablar de firmas dudosas como las de Jason Kubel y Cody Ross.

Ante esta clase de “golpe de estado”, muchos gerentes generales ya se irían de un equipo, por principio. Pero Towers ya ha pasado por esto. A mediados de la década pasada, los Padres trajeron a Sandy Alderson—GG de los Mets ahora mismo—para “supervisar” a Towers. Aunque hubo informes de que Towers buscó puestos en los Dodgers y los mismos Diamondbacks en ese tiempo, permaneció cuatro años más en San Diego con Alderson y el equipo gerencial que trajo éste.

“Llevo suficiente tiempo en el juego para saber que estas cosas suceden”, dijo Towers el sábado, exhibiendo una buena diplomacia. “Simplemente estoy contento de formar parte de la organización todavía, al menos por el momento”.

Gibson se expresó con aun más positivismo: “A nivel personal lo tomo como una gran oportunidad de mejorar”, dijo el capataz, quien guía a los Diamondbacks desde el 2010, al igual que Towers desde la gerencia. “Creo que (La Russa) tiene mucho que aportar. Ciertamente, estamos todos de acuerdo en tratar de mejorar”.

De su parte, La Russa apenas comienza sus labores en el desierto y expresó en términos bien generalizados su visión para el futuro.

“Si todos del lado competitivo de la organización están haciendo las cosas con la misma mentalidad, llegas a la meta más rápido y mejor”, dijo. “Esa es mi actitud, basándome en lo que me han encargado Derrick y Ken. Es bien básico, desde el corrido de bases hasta cómo mides el carácter de un pelotero y su deseo competitivo”.

¿Qué significa eso para Towers y Gibson? Aún no se sabe, pero de algo podemos estar seguros: Con Tony La Russa a cargo del lado de béisbol, como lo han expresado Kendrick y Hall, ha terminado la era del binomio Towers-Gibson y su poder absoluto en Arizona. Habrá mucha intriga. Habrá mucho interés en la dirección que tomen los Diamondbacks, desde el draft hasta el invierno y los movimientos que hagan.

La interrogante es si el viento desértico se llevará a Towers y Gibson. Aquí el consenso es que sí. Manténganse en sintonía.

Mal inicio ha puesto a la prueba la voluntad de D-backs

PHOENIX – No fue fácil ver el difícil primer mes de la temporada de los Diamondbacks. Iniciando la temporada con marca de 9-22—por mucho la peor de Grandes Ligas–Arizona terminó abril a 9.5 juegos de la cima del Oeste de la Liga Nacional, la segunda mayor desventaja de todos los equipos de las Mayores (los Cachorros llegaron a mayo a 10.0 del primer lugar de la Central de la Nacional).

Kirk GibsonHa faltado pitcheo más que todo. Y en ocasiones ha faltado defensa, con errores tanto físicos como mentales. Muchas veces cuando ha aparecido el pitcheo, los bates han brillado por su ausencia. Y viceversa. Así es que se llega a un récord tan negativo en tan poco tiempo.

Pero esfuerzo no ha faltado. Y los Diamondbacks tampoco se han dado por vencidos cuando todo luce perdido. Si queremos destacar algo positivo en el desierto, es eso.

Arizona cerró abril con un triunfo, su primero desde el viernes pasado, en un partido que había lucido todo el tiempo a favor de los Rockies de Colorado. Con dos outs y perdiendo 4-2 en el noveno inning, los Diamondbacks reaccionaron y empataron el juego con sencillo de dos carreras del venezolano Martín Prado. Y en el décimo, el compatriota de Prado, Miguel Montero, dio cuadrangular de oro para evitar una barrida a manos de los Rockies.

Fue un juego similar al del 23 de abril en Chicago, donde los Cachorros parecían estar encaminados a ganarle a Arizona por tercer día consecutivo. Pero los Diamondbacks anotaron cinco vueltas en el noveno—con hits clave de Prado y Montero—para darle un respiro al equipo.

En punto es el siguiente: Dígase lo que se diga sobre estos Diamondbacks, la escuadra no deja de luchar cada juego.

“De un mal momento se puede cambiar a un buen momento. Creo que de la manera que todos nos preparamos, trabajamos, tenemos derecho a tener esos cambios también”, me dijo en días pasados Prado al referirse a la reacción del equipo en Chicago, precisamente el 100 aniversario del Wrigley Field.

De su parte, Montero ha exhibido su condición de líder en el equipo al expresar de manera contundente su apoyo por el manager Kirk Gibson y el gerente general Kevin Towers, fuertemente criticados por estos lados.

Los Diamondbacks llegaron al 2014 con una nómina de US$110 millones y muchas expectativas, luego de temporadas consecutivas con récord de 82-82. Pero el inicio de la campaña ha sido una pesadilla para el equipo y sus fans. Mucha gente ha hecho el llamado para despedir a Gibson y Towers, pero vaya, fueron extendidos los contratos de ambos durante el invierno. No es una situación fácil.

En el caso de Gibson, todo el mundo lo recuerda como un jugador fogoso y con un temperamento explosivo en ocasiones. Pero ante la situación que encara ahora mismo en Arizona, el piloto ha mantenido la calma a nivel público. Y los jugadores afirman que así ha sido en privado también.

“Ha aguantado bien”, le dijo Montero al Arizona Republic. “Ha llegado con buena actitud todos los días. Estamos pasando por un mal momento, pero todos estamos aguantando y estamos unidos en esto”.

No hay una solución fácil ni una respuesta clara en torno a los Diamondbacks y su arranque del 2014. Lo único seguro es que el equipo aún está luchando cada turno, algo evidenciado por la victoria dramática en Chicago y la del miércoles en casa. Mientras ese aspecto siga intacto, habrá chance de reponerse y empezar a alcanzar un récord más decente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Se precipitaron los Diamondbacks con Upton?

PHOENIX – Mucho se ha hablado y mucho se hablará aquí sobre el cambio de Justin Upton, quien pasó de Arizona a Atlanta junto a Chris Johnson por el venezolano Martín Prado, el panameño Randall Delgado y tres prospectos.

Kevin TowersEl gerente general de los Diamondbacks, Kevin Towers, es un ejecutivo bien respetado. En San Diego construyó cuatro equipos de playoffs con relativamente pocos recursos. En el 2011, su primera temporada completa al frente de la gerencia de los Diamondbacks, Arizona ganó el Oeste de la Liga Nacional de manera inesperada con un roster conformado en parte por él y en parte por el GG anterior, Josh Byrnes—quien precisamente ocupa el mismo puesto con los Padres ahora.

El jugador más destacado de aquella edición del 2011 de los Diamondbacks fue Upton, quien terminó cuarto en las votaciones para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional ese año.

En cuestión de unos meses, Towers ha desmantelado mucho del núcleo de los Diamondbacks que ganaron 94 juegos en ese 2011. En octubre fue cambiado a Oakland el jardinero Chris Young por el torpedero Cliff Pennington. Antes de eso Stephen Drew también había sido enviado a los Atléticos, Ryan Roberts a los Rays y Joe Saunders a los Orioles.

La pregunta que se hace en el desierto es la siguiente: ¿Se ha precipitado Towers con todos estos movimientos, sobre todo el de Upton?

Se suponía que Justin Upton era piedra angular del lineup, claramente el bateador más temible del ataque. Sí, luego de su gran 2011 se vio algo apagado, ya que su producción bajó a 17 jonrones, 67 empujadas y OPS de .785. Pero hay que recordar que unas dolencias en el pulgar izquierdo, lesión sufrida en abril, tuvieron que haber incidido en su disminuido rendimiento en el plato.

Aparte de los puros números, hay otras cosas “intangibles” en este caso. El que haya visto jugar todos los días a los Diamondbacks habrá notado que Upton, en ocasiones, no luce como el jugador más fogoso del mundo. En medio de la temporada, el dueño principal del equipo, Ken Kendrick, criticó a Upton en un programa de radio por eso mismo. ¿Es una falta de esfuerzo? ¿Es simple y llanamente su estilo?

Para mí es su estilo. Aquí nunca se escuchó nada acerca de una falta de dedicación ni entrega de parte de Upton. Sí, su 2012 fue una gran decepción. Pero con 25 años y bajo contrato por tres años más a un precio no exagerado, me parece que para Towers, el manager Kirk Gibson y los Diamondbacks valía la pena darle al menos un año más a Upton, a ver si se recuperaba por completo de las molestias en el pulgar y lograba un repunte.

De ser así, creo que Arizona podía darle la pelea a los grandes del Oeste de la Liga Nacional, Gigantes y Dodgers.

¿Y ahora? Nadie sabe. Es cierto que Prado es un pelotero bien valioso y que debe de llenar el hueco en la tercera base. Delgado podría reforzar muy bien a la rotación abridora si alcanza un poco más su potencial. Pero sin Upton y hasta sin Young, si estuviera en salud, veo cierta falta de trueno en la alineación de los Diamondbacks.

¿PARRA EN EL JARDÍN CENTRAL?

La buena noticia para Gerardo Parra es que ahora hay más claridad en torno a los jardines del equipo. Todo luce indicar que el venezolano sólo tendrá que competir por la titularidad en el bosque central con el joven Adam Eaton, ya que Jason Kubel y Cody Ross (¿firma con o sin sentido?…ya veremos) estarán en los jardines izquierdo y derecho, respectivamente.

Parra tiene mucho tiempo haciendo todo lo posible por ganarse su tiempo de juego en Arizona. En el 2012, viniendo de ganar un Guante de Oro, tuvo que “fumarse” una situación de cuatro outfielders, siendo él el cuarto. Manejó eso con mucha diplomacia, pero este año espera su turno para ser titular de una vez por todas.

Nuevo rompecabezas en Arizona

PHOENIX – Los Diamondbacks se han visto bien activos en el invierno, con las adquisiciones de Trevor Cahill y Craig Breslow, además de la continuidad de Aaron Hill, Lyle Overbay y John McDonald, entre otros.

El último movimiento realizado por el gerente general Kevin Towers tomó por sorpresa a muchos: la firma de Jason Kubel a un contrato de dos años. Claro, nunca es algo negativo la firma de un pelotero que pueda aportar, pero el hecho de Kubel llegar al desierto provoca la interrogante que está en boca de todos: ¿Dónde deja eso a Gerardo Parra en Arizona?

Con Chris Young y Justin Upton bien establecidos en los jardines central y derecho, respectivamente, el destino de Kubel es el bosque izquierdo. A primera vista, uno piensa que quedará Parra relegado al rol de cuarto jardinero. Por supuesto, eso sorprende y cae bastante mal, luego de que el venezolano ganara un Guante de Oro por lo que hizo en un total de 141 partidos en el 2011, mayormente en el jardín izquierdo.

Posiblemente sea cambiado Parra. Pero en caso de seguir en el desierto, es difícil imaginar cómo tendrá el tiempo de juego que realmente merece.

El manager de los Diamondbacks, Kirk Gibson, se mostró bien creativo en el 2011, poniendo a diferentes peloteros en distintas posiciones todo el tiempo. En algunos casos fue producto de las lesiones, pero en otros se trató meramente de su estilo como piloto. El jardín izquierdo no fue exclusivamente de Parra la temporada pasada. Allí jugaron también Willie Bloomquist, Xavier Nady y Ryan Roberts, entre otros.

Lo bueno que tiene Parra, como todos han señalado, es que puede jugar en cualquiera de los tres jardines. Si Arizona decide no cambiarlo, puedo visualizar mucho más descanso para Young, y en menor grado Upton, en la temporada del 2012.

Pero con todo y eso, aún no veo cómo pueden dividir el jardín izquierdo Parra y Kubel. Ambos son bateadores zurdos, así que no existirá la estrategia de zurdo/derecho. Ninguno de los dos ha jugado fuera de los jardines en su carrera, entonces no es fácil imaginar a ninguno de los dos en la primera base, por ejemplo. Kubel tuvo temporadas bien productivas del 2008 al 2010, con números que superan lo que ha hecho Parra hasta ahora en su joven carrera. Fue para algo que Arizona firmó a Kubel, y no fue para que esté en la banca.

Entonces, será bien interesante ver qué pasa en los entrenamientos si de verdad Parra continúa vistiendo el uniforme de los Diamondbacks.

¿De Guante de Oro a la banca?

Emociones “por un tubo” en el desierto

PHOENIX – Después de ser testigo de dos regresos para el recuerdo de parte de los Diamondbacks—con todo y que fueron ante los sotaneros Astros—tengo que decir que tenía tiempo sin seguir tan de cerca a un equipo que generara tantas emociones como esta versión de Arizona.

El equipo del desierto no va a terminar con el mejor récord y nadie sabe si llegará a clasificar o no. Pero sin nombres de cartel ni mucha nómina, y en general sin expectativa alguna, los pupilos de Kirk Gibson amanecieron hoy con ventaja de un juego sobre los campeones Gigantes, claros favoritos en el Oeste de la Liga Nacional durante la mayor parte de la temporada. De hecho, para muchos siguen siendo los favoritos para prevalecer en dicha división.

El martes 9 los Diamondbacks estuvieron perdiendo por marcador de 1-7 vs. Houston, antes de remontar con mucho trueno y ganar el partido 11-9. Dos días después, anotaron dos en el octavo y dos más en el noveno para empatar el encuentro 5-5, antes de ganar con cuadrangular de oro de Chris Young en extrainnings. En ese juego estuvieron a ley de dos outs de caer, pero un jonrón del novato recién subido Paul Goldschmidt permitió que continuaran las hostilidades.

Los regresos se han convertido en costumbre para los Diamondbacks del 2011. En juegos cruciales contra Minnesota, Milwaukee, Dodgers y ahora Houston, Arizona ha encontrado la manera de prevalecer cuando todo luce perdido. Aun sin el lesionado torpedero Stephen Drew—uno de sus mayores productores de carreras antes de fracturarse un tobillo en julio—los D-backs han podido seguir bateando, con Justin Upton, el venezolano Miguel Montero, su compatriota Gerardo Parra y el “hombre de los tatuajes” (Tat-Man, como le dicen aquí), Ryan Roberts, entre otros, dando los palos más importantes en los momentos indicados.

Con la excepción de Ian Kennedy (temporada brillante) y Daniel Hudson, la rotación abridora no es tan confiable, y por eso han sido necesarios tantos remontes en los últimos innings. Pero han brindado suficientes aperturas decentes lanzadores como Josh Collmenter y Joe Saunders como para evitar que el pitcheo caiga por completo. Y por supuesto, un mejorado bullpen encabezado por J.J. Putz y David Hernández permite que las reacciones ofensivas no sean en vano.

Jugando aquí en el Oeste, sin muchos nombres y en un ambiente que no es el más tradicional, los Diamondbacks no van a ser el enfoque de mucha atención. Eso le sienta bien a Gibson, que siempre tiene los pies sobre la tierra y se expresa con mucha cautela a la hora de hablar de la condición de su equipo como “puntero”.

Pero la verdad es que para los que hemos puesto atención, los que hemos seguido tan de cerca la trayectoria de este equipo y esta lucha en el Oeste, ha sido una de las temporadas más interesantes de los últimos años. Y así continuará hasta el final.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.