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Festival de rumores en las Reuniones Invernales

SAN DIEGO – Las Reuniones Invernales siempre generan muchos rumores de cambio, especulaciones e intrigas en general.

UTI1767923_1_t730Con la presencia de tantos gerentes generales, representantes de peloteros y demás figuras del béisbol—además de la prensa—siempre habrá mucho movimiento de informaciones y maniobras de parte de los clubes de Grandes Ligas.

El evento vuelve a la ciudad de San Diego por primera vez desde 1985. Los temas en agenda incluyen los siguientes:

¿Con quién firmará el zurdo Jon Lester? Los Medias Rojas, Yankees, Cachorros, Gigantes y Dodgers se han mencionado como los favoritos para procurar los servicios del abridor. Una vez decida Lester cuál será su próximo uniforme, mucho más podrá decirse sobre los otros dos pitchers de más nombre en el mercado de los agentes libres: Max Scherzer y James Shields.

¿Qué está pasando con los Orioles? El equipo más ganador en el Este de la Liga Americana desde el 2012 acaba de perder los servicios del dominicano Nelson Cruz, Nick Markakis y Andrew Miller. Ahora resulta que el gerente general del equipo, Dan Duquette, podría tener un pie fuera de Baltimore con la presidencia de los Azulejos en la mira…manténganse en sintonía.

¿Cómo se verá el Este de la Americana a partir del 1ro de enero? Siguiendo con lo que se ha definido desde hace muchos años como la división más competitiva de Grandes Ligas, el Este podría perfilarse bien diferente en unos pocos días. No sólo se encuentran en una encrucijada los Orioles, sino también que los Medias Rojas se han reforzado en grande con las firmas del venezolano Pablo Sandoval y del dominicano Hanley Ramírez—y con otras movidas aún en agenda. Mientras tanto, los Yankees y los Azulejos se ven listos para hacer más movimientos de impacto, posiblemente aquí mismo en San Diego.

¿Qué harán los Dodgers con tantos jardineros? Los Dodgers, con sus nuevos jefes de operaciones de béisbol Andrew Friedman y Farhan Zaidi, tienen un superávit (¿exceso?) de jardineros con el cubano Yasiel Puig, Carl Crawford, Matt Kemp, Andre Ethier, Scott Van Slyke y Joc Pederson. Los rumores indican que Kemp y/o Ethier podrían ser cambiados por Los Angeles, que estaría buscando más pitcheo—e inclusive firmar a Lester como otro movimiento aparte.

¿Podrán los Mets adquirir un nuevo torpedero para el 2015? Todo el mundo sabe que los Mets buscan a un parador en corto establecido para la próxima temporada, ya que el equipo de Queens se perfila como contendiente en el Este de la Liga Nacional por primera vez en varios años. Aquí podrían iniciarse o cobrar fuerza pláticas acerca de un cambio por Troy Tulowitzki o el venezolano Elvis Andrus, o la firma de un agente libre como el también venezolano Asdrúbal Cabrera, Jed Lowrie o Stephen Drew.

Los temas mencionados aquí son sólo algunos de muchísimos que se tratarán en el Manchester Grand Hyatt Hotel de San Diego. Que comiencen las intrigas.

Luis Tiant: “Yo necesito un anillo nuevo”

BOSTON – En medio de la celebración del no muy amplio clubhouse de los Medias Rojas en el Fenway Park, se tiraba champán entre gritos de felicidad y entrevistas para destacar el ascenso meteórico Boston del sótano en el 2012 a la Serie Mundial este año.

Tiant_595Había que buscar protagonistas del equipo como David Ortiz, Shane Victorino, Clay Buchholz, Xander Bogaerts y Mike Napoli—entre muchos otros. Pero en la orilla del mar de personas con botellas, cámaras y micrófonos, se encontraba una figura que, a sus 72 años, para mí lucía tan grande como cualquiera de las estrellas del momento: Luis Tiant.

La leyenda cubana, quien brillara en el montículo por los Medias Rojas en la década de los 70, estaba celebrando el título de la Liga Americana del equipo con su acostumbrado puro y una botella de champán. Tuvo la gentileza de dejar el festejo por un momento para charlar con un servidor.

“Para mí es un orgullo trabajar con la organización y ver a estos peloteros y el trabajo que hicieron”, dijo Tiant, quien sigue formando parte de los Medias Rojas como consultor. “En realidad yo creo que nadie pensó que ellos iban a hacer lo que hicieron hasta ahora”.

Eso es así. Y Tiant sabe de triunfos inesperados de los Medias Rojas. En 1975, el cubano fue uno de los pilares de una rotación abridora que ayudó a Boston a eliminar sorpresivamente a los Atléticos—tricampeones en ese momento—en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Y nadie podrá olvidar aquella Serie Mundial vs. los Rojos, que se fue al máximo de siete partidos e incluyó el famoso cuadrangular de oro de Carton Fisk en el duodécimo inning del Juego 6.

En esa postemporada, Tiant ganó los tres partidos que inició en el montículo—uno sobre Oakland y los otros dos vs. Cincinnati—con dos juegos completos en el Clásico de Otoño ante la “Gran Maquinaria Roja”, que al final se llevó la corona.

“Los juegos que uno jugó, cómo fue la serie contra Oakland, después contra Cincinnati”, dijo Tiant al recordar ese octubre inolvidable para los bostonianos de esas generaciones. “Uno se siente orgulloso de poder estar participando en la Serie Mundial”.

En la región de Nueva Inglaterra, Tiant sigue siendo una figura relevante. Aún reside en el estado de Massachusetts y se le ve en el Fenway recibiendo el trato digno de sus aportes en los anales de la franquicia.

La historia de Tiant se ha contado en muchas ocasiones por diversos medios, pero la joya es la película del 2009 The Lost Son of Havana que recuenta su vida y su carrera mientras las cámaras lo siguen en su regreso a Cuba.

En cuanto a béisbol se refiere, los números dicen bastante.

Con su estilo único de dar casi una vuelta entera antes de lanzar, terminó una carrera de 19 temporadas de Grandes Ligas con récord de 229-172, efectividad de 3.30 y 2416 ponches en 573 presentaciones y 3,486.1 entradas lanzadas. Fue a tres Juegos de Estrellas y ganó dos títulos de efectividad en la Liga Americana.

Y para los que gustan de las estadísticas más modernas, fue primero en WHIP (bases por bolas más hits por cada inning lanzado) en el Joven Circuito una vez, líder en hits permitidos por cada nueve innings en una ocasión y primero en WAR para pitchers (según BaseballReference.com) para una temporada.

De paso, tiró cuatro blanqueadas consecutivas en 1966 con los Indios—sólo Don Drysdale, Bob Gibson, Orel Hershiser y Gaylord Perry han lanzado cuatro o más en la era después de la expansión de Grandes Ligas en 1962.

La última vez que Tiant estuvo en la boleta para el Salón de la Fama fue el 2002—nunca recibió más del 31% de los votos (del 75% necesario), y eso fue en su primera oportunidad en 1988.

Ha habido uno que otro movimiento entre la fanaticada de los Medias Rojas para promover su campaña para Cooperstown, pero en realidad el legado de Tiant está sellado—tanto en Estados Unidos como Venezuela (donde brilló en la pelota invernal y es inmortal del béisbol) y, por supuesto, Cuba.

Ahora la leyenda tiene una meta más para este mes: “Yo necesito un anillo nuevo”.

Tiant puso de su parte en eso hace 38 años. Ahora les toca a los barbudos de estos Medias Rojas.

Iglesias como titular, sólo cuestión de tiempo

PHOENIX – En un año de éxitos hasta ahora para los Medias Rojas de Boston, hay una mini-polémica ahora con la presencia de Will Middlebrooks–de regreso de la lista de lesionados—junto al cubano José Iglesias y al veterano Stephen Drew. Son tres peloteros de calidad para dos puestos, campo corto y tercera base.

Jose Iglesias¿El “problema”? El excelente bateo de Iglesias, algo que poca gente esperaba a esta altura de la temporada.

En enero del 2012, tuve una conversación bien amena con Iglesias en el programa de novatos que organiza MLB todos los años en el estado de Virginia.

Allí, el cubano me comentó sobre su progreso—o más bien, su falta de progreso—con el madero a nivel de liga menor en el sistema de los Medias Rojas. Todo el mundo sabía de la calidad de Iglesias con el guante en el campo corto, pero el joven venía de batear sólo .235 a nivel de Triple-A en el 2011. En ese momento me dijo que confiaba en poder aumentar su producción ofensiva.

En el 2012 se vio una ligera mejoría al bate de parte de Iglesias, pero llegando a los entrenamientos de este  año quedaban muchas dudas acerca de su habilidad de batear a nivel de Grandes Ligas.

Increíblemente, Iglesias ha quemado la Liga Americana con el equipo grande de Boston, bateando .446 con porcentaje de embasarse de .494 y slugging de .581 en 83 veces al plato. Para los matemáticos, eso le da OPS de 1.075. Digo “increíblemente”, porque a nivel de liga menor este año, produjo un slash line de apenas .202/.262/.319 en 33 partidos y 133 veces al plato con Triple-A Pawtucket. Es decir, el joven sólo ha sabido darle al pitcheo de la Gran Carpa.

Es interesante lo que dijo el manager de los Medias Rojas, John Farrell, acerca de la situación de Middlebrooks, Drew e Iglesias. Básicamente, expresó el piloto que Iglesias, con su buen bateo y siempre excelente defensa tanto en la tercera como el campo corto, se ha ganado el derecho de seguir en el equipo grande.

No sólo manifestó eso, sino también dijo que Iglesias seguirá con una buena cuota de juego en el cuadro interior y que rotará como vea conveniente a Iglesias, Drew y Middlebrooks en el lado izquierdo del infield.

Ni Middlebrooks (.199/.230/.398) ni Drew (.232/.325/.401) ha rendido en la caja de bateo como Iglesias. Claro, queda mucha temporada y eso podría cambiar. Pero de seguir así las cosas, creo que veremos un lado izquierdo del cuadro con Middlebrooks fijo en la antesala e Iglesias en el campo corto.

Recuerden que el surgir de Middlebrooks en el 2012 fue el motivo del cambio de Kevin Youkilis, una leyenda bostoniana, a los Medias Blancas hace un año. Y sin dudas, los Medias Rojas siempre han visto a Iglesias como su torpedero del futuro.

Con el bateo que ha exhibido el cubano, diría que es sólo cuestión de tiempo para verlo a diario en dicho puesto. Drew es un veterano sólido, pero tiene contrato de un solo año y se le veía como una solución “temporal” en las paradas cortas de Boston, hasta que estuviera listo Iglesias para asumir el papel de titular.

Se puede decir ahora que Iglesias está listo. Es más, nadie se sorprendería de ver a Drew ser cambiado antes del 31 de julio a algún equipo contendiente en busca de un torpedero.

Cachorros, la primera prueba de verdad para Epstein

Cuando Theo Esptein se fue de los Medias Rojas después del colapso de Boston en el 2011, lo que dejó no fue lo ideal.

Eso lo sabemos ahora, pero hace 11 meses era muy difícil prever el desastre que han sido los Patirrojos del 2012.

En el caso de Boston, los Dodgers le hicieron un inmenso favor al cargar con los contratos de Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett, asumiendo la responsabilidad de más de US$250 millones para los próximos años.

Al convertirse en presidente de los Cachorros, a Epstein se le vio como el “salvador” del equipo del norte de Chicago, franquicia que no gana una Serie Mundial desde 1908. Claro, fue Epstein que ayudó a romper el maleficio de los Medias Rojas. Después de 86 años de espera, no sólo se coronaron campeones en el 2004, sino que volvieron a hacerlo en el 2007.

Los fanáticos de los Cachorros quieren que Epstein repita su mágica en el Wrigley Field, pero para mí, el proyecto de los Cubs es la primera prueba de verdad para el ejecutivo, si se habla de construir de verdad un ganador.

Cuando Epstein llegó a la gerencia general de Boston, el equipo venía de ganar 93 juegos en el 2002—nada mal.

En el 2004, cuando los Medias Rojas finalmente pudieron celebrar un título, el equipo no era del todo producto de Epstein, sino también del GG anterior, Dan Duquette. Muchos de los pilares de aquella edición de los Patirrojos—Manny Ramírez, Pedro Martínez, Jason Varitek, Johnny Damon y Derek Lowe, entre otros—habían llegado a Boston durante el mando de Duquette. Claro, los ajustes en el roster hechos por Epstein fueron de suma importancia, pero para mí éste merecía sólo la mitad del reconocimiento de la construcción del campeón.

Se puede decir que los monarcas del 2007 llevaron la etiqueta de Epstein mucho más que en el 2004. Mike Lowell, Josh Beckett y Daisuke Matsuzaka son sólo tres de las figuras traídas por Epstein que ayudaron a Boston a coronarse una segunda vez. Pero de cualquier forma, peloteros como Kevin Youkilis, Tim Wakefield y Jon Lester habían llegado a la organización antes que Esptein.

Hay que estar claro: Theo Epstein merece muchos elogios por lo que hizo en Boston y por ayudar a los Medias Rojas a alcanzar la gloria. Durante su mando, los Patirrojos se convirtieron en una especie de modelo para conducir una franquicia con muchos recursos. De hecho, el estilo discreto de Brian Cashman en los Yankees ahora se parece al de Epstein durante los primeros años de éste en Boston.

Sin embargo, también hay que destacar los errores de Epstein, sobre todo al final de su estadía en Nueva Inglaterra. Hay una lista de contratos desastrosos: J.D. Drew, John Lackey, la extensión de Lowell después del 2007, la extensión de Beckett y el pacto de Crawford. El de González parecía ser una buena inversión, pero con el declive del equipo este año, también era demasiado pesado.

Entonces, Epstein empezó en Boston con una base sólida, hizo unos excelentes movimientos para retocar el roster y completó la transformación de los Medias Rojas en un equipo campeón.

En Chicago, la situación es totalmente distinta. Epstein llegó al Wrigley Field y encontró una franquicia sin rumbo y sin siquiera la sombra del talento que había en Boston en el 2002.

En otras palabras, Epstein ha tenido que empezar de cero en los Cachorros, algo que no tuvo que hacer en los Medias Rojas. Ahí está el reto que nunca había enfrentado.

En estos días dijo Epstein que una meta de los Cachorros en la recta final será no perder 100 juegos en la temporada. Jamás fue así en Boston.

Ahora habrá que ver si Anthony Rizzo, Starlin Castro, Josh Vitters y Jeff Smardzija serán la base de algo positivo en el futuro para Chicago. Eso lo sabremos con el tiempo. Pero lo que sí está claro es que si los Cachorros se convierten en ganadores, será la primera obra exclusiva de Theo Epstein.

¿Seguirán sorprendiendo los Orioles en el Este?

PHOENIX – En el Este de la Liga Americana, algo que se ha perdido un poco entre el lento comienzo de los Medias Rojas, las lesiones en los Yankees y el gran arranque de los Rays ha sido el sorpresivo inicio de los Orioles de Baltimore.

Para esta fecha, la tropa de Buck Showalter llevaba marca de 16-9 y estaba a juego y medio de los punteros Rays en su división, luego de llevarse dos de tres juegos ante los Yankees en el Bronx.

Cuando se habla de los Orioles, hay muchos escépticos—y con razón. El año pasado ganaron seis de sus primeros siete partidos, pero después de eso perdieron cinco al hilo. Luego del 15 de abril, nunca estuvieron con marca de .500 o más y terminaron con récord de 69-93 para repetir una vez más como sontaneros del Este.

La historia reciente de Baltimore es penosa, como todos saben: cuatro temporadas seguidas en el último lugar de su división, seis campañas consecutivas con al menos 90 derrotas y sin un récord positivo desde 1997, cuando clasificaron por segundo año consecutivo en la Liga Americana.

Pero ahora, con una rotación abridora encabezada por Jason Hammell, Jake Arrieta y Brian Matusz, los Orioles cuentan con su mejor pitcheo abridor en mucho tiempo—ni hablar de un bullpen con brillantes actuaciones de Jim Johnson, Darren O’Day, el mexicano Luis Ignacio Ayala y el dominicano Pedro Strop.

La ofensiva ha sido guiada por algunos nombres conocidos y otros no tanto: Adam Jones, Matt Weiters, Chris Davis, Robert Andino y Nolan Reimold, entre otros.

En el timón, Showalter—un veterano de 14 años en la cueva desde 1992—tiene un historial interesante en la segunda temporada de sus estadías con varios clubes.

Veamos:

En 1993, su segunda campaña con los Yankees, tuvo 88-74. Al año siguiente los Bombarderos registraron  la mejor marca de la Liga Americana (no hubo postemporada debido a la huelga). En 1995, su última temporada en el Bronx, sus Yankees clasificaron como comodín con 79-65.

En Arizona, tomó las riendas de un equipo de expansión en 1998. Pero en su segunda campaña en el desierto—gracias en gran parte a adquisiciones de lujo del equipo—ganó 100 juegos con los Diamondbacks y fue a playoffs.

Con los Rangers, el 2004 fue su segundo año al frente del equipo—y por supuesto, fue el año en que se fue Alex Rodríguez y llegó Alfonso Soriano. Esa temporada, contra todos los pronósticos, Texas terminó con marca de 89-73.

Con eso volvemos al presente. Antes del 2012, Showalter tenía 103-116 en temporada y media con Baltimore. Es decir, ésta es su segunda campaña completa al frente del equipo. ¿Seguirá el patrón positivo?

Eso depende más de los jugadores que del manager, a mi juicio. Está por verse si los Orioles continuarán sorprendiendo o si caerán a su nivel esperado y acostumbrado. Pero la verdad es que ha sido refrescante ver a una franquicia como Baltimore, una de las más sólidas de los años 60, 70 y principio de 80, estar arriba en las posiciones. Ojo con los “Oriolitos”.

Otro mal arranque para los Medias Rojas

PHOENIX – Al igual que el año pasado, los Medias Rojas han arrancado muy mal la temporada regular.

Para esta fecha, Boston llevaba la peor efectividad colectiva de Grandes Ligas, 6.40. En la rotación, Josh Beckett y Daniel Bard no lucieron bien en sus primeras salidas. Ante la ausencia de Andrew Bailey—baja muy sensible para los Patirrojos—han tambaleado en el relevo el mexicano Alfredo Aceves y Mark Melancon.

Los Medias Rojas empezaron el 2012 con una encomienda difícil, jugando de visitante en Detroit y luego Toronto, dos equipos bastante fuertes en la Liga Americana. Y ahora, aunque les tocan varios juegos en casa, el camino no va a ser nada fácil. Los próximos tres oponentes de Boston en el Fenway Park serán los Rays, los Rangers y los Yankees—es decir, tres de los cuatro clasificados de la Liga Americana en el 2011.

Para la “Nación Medias Rojas”, los últimos siete meses han sido muy turbulentos. Todos recordamos el colapso histórico de septiembre, la salida del equipo de Terry Francona y Theo Epstein, más el ascenso de Ben Cherington al puesto de gerente general y la llegada de Bobby Valentine como manager.

El movimiento de más impacto que hizo Cherington en el invierno fue la adquisición de Bailey desde Oakland, para sustituir al cerrador Jonathan Papelbon. El perder a Bailey hasta por lo menos el Juego de Estrellas fue un golpe duro para Boston, pero hay más problemas.

No hay profundidad en la rotación abridora. Eso está claro. Para mí Beckett es una interrogante todavía. Y nadie sabe cómo lanzará Bard como abridor (ya vimos una primera muestra bastante desalentadora). Y sin Bailey, el bullpen es un misterio.

Además, la gran inversión que hizo Epstein en Carl Crawford luce como un desastre, entre bajo rendimiento y ahora una lesión del jardinero. Creo que hay un límite a lo que puede dar Kevin Youkilis. José Iglesias no está listo para batear en Grandes Ligas y mientras tanto, Mike Avilés es un torpedero del montón. ¿Y será Jarrod Saltalamacchia la solución a largo plazo en la receptoría? No me parece.

Claro, con nombres como Adrián González, Jacoby Ellsbury, Dustin Pedroia y David Ortiz, hay trueno en el lineup. Pero en las esquinas de los jardines, no convencen mucho Cody Ross y Ryan Sweeney como figuras que vayan producir en grande como se necesita en esas posiciones.

Aparte de todos estos factores, la competencia está fortísima en el Este de la Liga Americana. No sólo están los Yankees y los Rays, sino también unos Azulejos que lucen como un equipo que está listo para competir en serio.

Hasta el comodín extra a partir del 2012 podría ser difícil de alcanzar, con tanta calidad entre Rangers y Angelinos en el Oeste de la Liga Americana.

¿Pueden los Medias Rojas reaccionar y recuperarse de su mal inicio? Claro que sí, lo hicieron el año pasado y estuvieron arriba casi todo el tiempo antes de caer en septiembre. Pero en esta ocasión, veo más interrogantes que respuestas. Ya veremos.

Molina…¿El Varitek del 2011-12?

PHOENIX – En estos días hubo dos acontecimientos que me recordaron al invierno del 2004-05, cuando los Medias Rojas venían de su primer título de la Serie Mundial en 86 años.

Por un lado se produjo de manera oficial el retiro del receptor Jason Varitek, quien ayudó a Boston no sólo a romper la sequía de más de ocho décadas de los Patirrojos, sino también a volver a la cima de Grandes Ligas con otro campeonato conquistado en el 2007.

Por otro, vi la extensión de contrato de cinco años y US$75 millones que le dieron los Cardenales al receptor boricua Yadier Molina, otro cátcher con dos anillos a su nombre.

¿Cuál es la correlación?

En ambos casos—Medias Rojas del 2004 y Cardenales del 2011—los equipos campeones tenían que enfrentar la posibilidad de perder a una superestrella y futuro Salón de la Fama, en medio de dudas acerca de cuánto le quedaba a ambos. Y en ambos casos, los recién coronados dejaron ir a dicha superestrella y optaron por darles contratos a largo plazo a sus receptores.

En cuanto al Boston del 2004-05, estamos hablando del dominicano Pedro Martínez, quien se convirtió en agente libre después de la campaña del 2004. Los Medias Rojas lo dejaron ir y, como todos recordarán, a Varitek—otro agente libre en ese momento– le dieron un contrato de cuatro años y US$40 millones.

También se recordará que en las negociaciones entre Boston y los representantes de Martínez, uno de los puntos más espinosos fue la garantía o no de cuatro años para el dominicano, que tajantemente quería cuatro años de plano. La gerencia de los Medias Rojas, encabezada por Theo Epstein, no quería comprometerse así con Martínez, quien venía de ganar 16 juegos pero se veía un poco menos dominante que en años anteriores. Además, Pedro había sufrido varias lesiones desde el 2001 y se dudaba si aguantaría cuatro temporadas más lanzando a su nivel acostumbrado.

Los Mets, con un Omar Minaya bien deseoso de hacer un impacto con nombres de peso en Queens, sí le dieron los cuatro años garantizados, por US$53 millones. Pedro lució muy bien en su primera campaña con los Mets, ganando 15 juegos (pudieron haber sido más, pero el desastroso bullpen del equipo dejó escapar varias ventajas de Martínez).  Pero a partir del año siguiente se impusieron las lesiones. Del 2006 al 2008 Martínez sólo ganó 17 partidos.

El tiempo les dio la razón a Epstein y los Medias Rojas, quienes contaron con varias campañas sólidas de Varitek, el capitán del equipo por mucho tiempo desde el 2005.

En el caso de San Luis, todos sabemos que la superestrella que se fue se trata de Albert Pujols. La situación del toletero dominicano es un poco diferente a la de su compatriota Martínez, quien como pitcher no iba a aspirar a tantos años garantizados y, por ende, tantos millones como los que pedían Pujols y sus representantes. Pero sí se ven similitudes en el sentido de que los Cardenales, en vez de comprometerse por tanto tiempo con un pelotero ya de 30 y pico de años, decidieron invertir en otra área tan crucial: la receptoría.

Molina es considerado por muchos como el mejor receptor defensivo del béisbol. Si escuchas hablar a Chris Carpenter y Adam Wainwright acerca del puertorriqueño, pensarás que él es más responsable de sus éxitos como lanzadores que ellos mismos. Bengie y José han causado su propio impacto en Grandes Ligas—como ganadores netos, entre otras cosas–pero son pocos los que dudan que Yadier es el más talentoso de los tres hermanos.

Con Molina como titular en la receptoría desde el 2005, los Cardenales han ganado dos Series Mundiales y han ido a los playoffs cuatro veces. En el 2010 el boricua encabezó la Liga Nacional en efectividad para un receptor. En el 2009 estuvo segundo y el año pasado tuvo 3.87, la sexta mejor del Viejo Circuito.

Eso, combinado con un bateo oportuno (¿recuerdan su HR para eliminar a los Mets en el 2006) y de relativamente pocos ponches, hace que Molina sea uno de los integrantes más valiosos de los campeones.

¿Será San Luis igual sin Pujols? Claro que no. Es un golpe fortísimo perder a quien se considera aún el mejor bateador de Grandes Ligas. Pero a largo plazo, ¿qué era lo que más les convenía a los Cardenales?

Boston salió ganando al dejar ir a Martínez y quedarse con Varitek. San Luis ha hecho básicamente lo mismo con Pujols y Molina, aunque con algunos matices diferentes.

Sólo el tiempo les dará la razón o no a John Mozeliak, Bill DeWitt y los jefes de los campeones.

El reto de “Bobby V.” en Boston

PHOENIX – Son muchas las teorías de cómo le irá a Bobby Valentine como manager de los Medias Rojas.

Por un lado, existe el argumento de que Valentine impondrá la disciplina necesaria para corregir las supuestas fallas en el clubhouse de Boston, como por ejemplo lo que se informó acerca del alegado consumo de cerveza y pollo frito en los camerinos durante los partidos.

Pero por otro, se dice que el estilo de Valentine no es el indicado y que, diferente a Terry Francona, su personalidad chocará con los tantos egos que existen en un equipo caro y de muchos nombres.

De algo estoy seguro: la verdadera “novela” de los Medias Rojas se pondrá hasta más interesante y dará más titulares con un Bobby Valentine en el dugout.

Valentine es un auténtico hombre del béisbol, un veterano de mil batallas como jugador y manager. Como pelotero jugó en Estados Unidos y República Dominicana, y como piloto dirigió varias temporadas en el béisbol japonés, además de Grandes Ligas. Y recuerden que fue piloto en Nueva York con los Mets. La gente dirá que el escrutinio de los Mets en la Gran Urbe no es como el de los Yankees, pero a mí me consta que Nueva York es Nueva York, con todo lo que conlleva el mercado más grande de Estados Unidos—sea Queens o el Bronx.

Nadie sabe cómo a Francona se le fueron de la mano las cosas en Boston. Y de no ser por una jugada aquí, otra jugada allí en septiembre, no estaríamos con este tema. Pero lo que sí se puede afirmar es que en sus ocho años con los Patirrojos Francona supo manejar bien las tantas distracciones en el mercado de los Medias Rojas. Con la exigente prensa siempre mantuvo una relación cordial y entendió su rol en ese sentido.

Valentine fue igual en Nueva York y está bien preparado para eso. La diferencia es que Francona siempre exhibió un estilo comedido. Valentine tiene la tendencia de recorrer más al humor, a lo pintoresco. Eso le puede convenir en algunos momentos, pero en Boston, donde toman tan en serio a sus Medias Rojas, también puede ser una arma de doble-filo. Si los Medias Rojas no juegan a la altura de su gran talento, el “show” de Valentine fácilmente podría convertirse en un circo, estilo Nueva Inglaterra.

Independientemente de lo que hagan el gerente general Ben Cherington y los Medias Rojas en el invierno, las expectativas estarán por las nubes. Nadie sabe cómo reaccionará el equipo ante Valentine. Pero eso es lo que hace interesante al béisbol. ¿Alguien pudo haberse imaginado el 27 de septiembre que pocos días después estarían fuera de Boston Francona y Theo Epstein? Se puede aplicar esa misma cualidad impredecible a la nueva situación en los Patirrojos. Y con Bobby V ahí, será más entretenido todo.

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