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Por fin vuelven los playoffs al Camden Yards

BALTIMORE – Los Orioles de Baltimore—ex Carmelitas de San Luis y primeros Cerveceros de Milwaukee (1901)– fueron en una época una de las franquicias más envidiables de Grandes Ligas.

De 1966 a 1983, ejecutando lo que se calificaba como la Oriole Way (la Manera de los Orioles), Baltimore fue a ocho postemporadas y seis Series Mundiales, ganando el Clásico de Otoño en tres ocasiones (1966, 1970 y 1983). De 1968 a 1985, los Orioles tuvieron 18 temporadas consecutivas con récord ganador.

Con nombres sonoros del béisbol como Frank Robinson, Brooks Robinson y Jim Palmer, seguidos luego por Eddie Murray, Mike Flanagan y Cal Ripken Jr.–entre muchísimos otros bajo el mando del manager Earl Weaver—Baltimore siempre era señalado como fuerte favorito para conquistar el banderín de la Liga Americana.

El pitcheo abridor y el bateo de poder eran los elementos más emblemáticos de aquellos Orioles. ¿Quién podrá olvidar una rotación de cuatro ganadores de 20 juegos en 1971? Ese año alcanzaron la cifra mágica Palmer, Pat Dobson, Dave McNally y el cubano Miguel Cuéllar. Y siempre se recuerda la frase del pugnaz Weaver, quien “jugaba para el jonrón de tres carreras.”

Después de 1983, cuando los Orioles ganaron la Serie Mundial con Ripken Jr., Murray y otros, empezó un largo declive del equipo.

Nadie aquí quiere recordar la temporada de 1988, cuando Baltimore empezó con 0-21 y terminó con 107 derrotas. Con la excepción de 1996 y 1997, los Orioles no habían visto nada de postemporada desde aquel 1983. De 1998 al 2011, Baltimore tuvo 14 campañas negativas en forma consecutiva.

Esta ciudad cuenta con una gran tradición beisbolera, pero es una fanaticada que ha sufrido mucho durante casi 30 años. Llegando al 2012, no había mucho motivo para pensar que este año sería diferente a los otros, a pesar del buen mes final del equipo bajo Buck Showalter la temporada pasada. Pero aquí están, luego de una campaña de 93 triunfos y una victoria sobre los Rangers en el comodín.

Ahora, unos fans que han esperado 15 años para ver béisbol importante en octubre en el Oriole Park del Camden Yards tienen su momento por fin.

“Es fenomenal; se me pone la piel de gallina cuando pienso en eso”, dijo el relevista de los Orioles, Brian Matusz. “Es emocionante traer los playoffs de regreso a Baltimore.”

Caminando por las calles de la zona Inner Harbor del centro de Baltimore, se percibe el entusiasmo. Montones de personas con camisetas y jerseys de los Orioles, asistiendo a los tantos bares y restaurantes, esperaban el primer juego de playoffs aquí desde el 15 de octubre de 1997, cuando los Indios eliminaron a los locales en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Hasta el equipo de fútbol americano (Baltimore Ravens), franquicia mucho más exitosa en el terreno que los Orioles en la última década, tuvo mucha competencia este día del arranque de la Serie Divisional entre Baltimore y los Yankees.

Sin importar qué pase en esta serie, me parece sumamente importante que fieles fanaticadas de ciudades de mucha tradición sean premiadas de vez en cuando. Así es el caso de los sorpresivos Orioles y sus seguidores.

“Baltimore es una gran ciudad de béisbol”, dijo el receptor de los Orioles, Matt Weiters. “Vimos eso durante todo el año. Mientras más ganábamos, más llegaban los fanáticos. Qué grandes son los fans que tenemos aquí.”

¿Se les acaba la gasolina a los Yankees?

PHOENIX – Los “yanquistas” han entrado en pánico…y con mucha razón.

Tengo que confesar que cuando los Yankees tenían ventaja de 10.0 juegos en el Este de la Liga Americana para la tercera semana de julio, yo estaba algo sorprendido. De hecho, estaba maravillado con la forma en que Nueva York parecía sobrevivir las tantas lesiones, sobre todo en el pitcheo.

A mi juicio, el hecho de haber seguido ganando sin los servicios del colosal Mariano Rivera era un gran logro de por sí. Pero agréguenle a la lista a Michael Pineda, Andy Pettitte, David Robertson, Iván Nova y Joba Chamberlain como pitchers de Nueva York que han perdido tiempo por lesión. Y si quieren, pueden incluir a Pedro Feliciano y David Aardsma, dos relevistas que los Yankees pensaban que podían ser de ayuda en algún momento de esta temporada…pero qué va.

No son sólo los pitchers. Brett Gardner casi no jugó en el 2012. Alex Rodríguez se perdió más de un mes. Mark Teixeira está fuera de acción, mientras que Curtis Granderson y Robinson Canó han sufrido algunas molestias últimamente.

El récord de 24-26 de los Bombarderos en la segunda mitad de la temporada no es pura casualidad. Antes del Juego de Estrellas, los Yankees tuvieron efectividad colectiva de 3.73, la cuarta mejor en la Liga Americana. Pero después del Clásico de Media Temporada, Nueva York permite más de cuatro vueltas por cada nueve innings, cifra que pone a los brazos del Bronx detrás de cuerpos monticulares de equipos contendientes como Tampa Bay, Oakland, Detroit y Baltimore. En otras palabras, ahora mismo la competencia le lleva la ventaja a los Yankees en el aspecto más fundamental del béisbol: el pitcheo.

Otra cosa: Los conjuntos que amenazan con quitarle el título de la División Este, Orioles y Rays, tienen rosters mucho más jóvenes que el de los Yankees. En septiembre se ve quién aguanta una temporada maratónica de 162 juegos y quién no.

Nueva York tiene toda la experiencia del mundo, pero de sus ocho titulares, solamente Russell Martin (29) y Robinson Canó (29) tienen menos de 30 años.  En la rotación, teóricamente Phil Hughes es el único de menos de 30, aunque David Phelps (25) lleva un buen tiempo ahí en sustitución de Pettitte (40).

¿Se puede calificar a los Yankees como un equipo viejo y cansado? No creo. Pero sí es evidente que las tantas lesiones, combinadas con cierto decaimiento de Rodríguez, y Teixeira, han resultado en este bajón de Nueva York.

La verdad es que mucho habían hecho los Yankees al estar en la cima durante la mayor parte de la temporada. Eso se debió en parte a los veteranos de la banca que había acumulado el gerente general Brian Cashman, algo que destaqué aquí en julio. Pero a esta altura de la campaña los héroes no deben ser Eric Chávez, Andruw Jones ni Raúl Ibáñez. Este es el momento de Derek Jeter, Canó, A-Rod, Nick Swisher y Granderson. Y si no vuelve en buena forma Pettitte, hablaremos de una especie de “colapso” de los Yankees cuando termine esta temporada.

¿Seguirán sorprendiendo los Orioles en el Este?

PHOENIX – En el Este de la Liga Americana, algo que se ha perdido un poco entre el lento comienzo de los Medias Rojas, las lesiones en los Yankees y el gran arranque de los Rays ha sido el sorpresivo inicio de los Orioles de Baltimore.

Para esta fecha, la tropa de Buck Showalter llevaba marca de 16-9 y estaba a juego y medio de los punteros Rays en su división, luego de llevarse dos de tres juegos ante los Yankees en el Bronx.

Cuando se habla de los Orioles, hay muchos escépticos—y con razón. El año pasado ganaron seis de sus primeros siete partidos, pero después de eso perdieron cinco al hilo. Luego del 15 de abril, nunca estuvieron con marca de .500 o más y terminaron con récord de 69-93 para repetir una vez más como sontaneros del Este.

La historia reciente de Baltimore es penosa, como todos saben: cuatro temporadas seguidas en el último lugar de su división, seis campañas consecutivas con al menos 90 derrotas y sin un récord positivo desde 1997, cuando clasificaron por segundo año consecutivo en la Liga Americana.

Pero ahora, con una rotación abridora encabezada por Jason Hammell, Jake Arrieta y Brian Matusz, los Orioles cuentan con su mejor pitcheo abridor en mucho tiempo—ni hablar de un bullpen con brillantes actuaciones de Jim Johnson, Darren O’Day, el mexicano Luis Ignacio Ayala y el dominicano Pedro Strop.

La ofensiva ha sido guiada por algunos nombres conocidos y otros no tanto: Adam Jones, Matt Weiters, Chris Davis, Robert Andino y Nolan Reimold, entre otros.

En el timón, Showalter—un veterano de 14 años en la cueva desde 1992—tiene un historial interesante en la segunda temporada de sus estadías con varios clubes.

Veamos:

En 1993, su segunda campaña con los Yankees, tuvo 88-74. Al año siguiente los Bombarderos registraron  la mejor marca de la Liga Americana (no hubo postemporada debido a la huelga). En 1995, su última temporada en el Bronx, sus Yankees clasificaron como comodín con 79-65.

En Arizona, tomó las riendas de un equipo de expansión en 1998. Pero en su segunda campaña en el desierto—gracias en gran parte a adquisiciones de lujo del equipo—ganó 100 juegos con los Diamondbacks y fue a playoffs.

Con los Rangers, el 2004 fue su segundo año al frente del equipo—y por supuesto, fue el año en que se fue Alex Rodríguez y llegó Alfonso Soriano. Esa temporada, contra todos los pronósticos, Texas terminó con marca de 89-73.

Con eso volvemos al presente. Antes del 2012, Showalter tenía 103-116 en temporada y media con Baltimore. Es decir, ésta es su segunda campaña completa al frente del equipo. ¿Seguirá el patrón positivo?

Eso depende más de los jugadores que del manager, a mi juicio. Está por verse si los Orioles continuarán sorprendiendo o si caerán a su nivel esperado y acostumbrado. Pero la verdad es que ha sido refrescante ver a una franquicia como Baltimore, una de las más sólidas de los años 60, 70 y principio de 80, estar arriba en las posiciones. Ojo con los “Oriolitos”.

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