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Béisbol con frío, lo menos indicado

DETROIT – El béisbol se hizo para jugar sin lluvias—y sin frío.

El béisbol se hizo para jugar en climas no extremos, con temperaturas entre moderadas y calurosas.

Las temporadas de antaño fueron tradicionalmente de abril a septiembre…con algo “extra” en octubre para decidir un campeón en la Serie Mundial.

Pero todos sabemos que con el aumento de la temporada regular de 154 a 162 juegos en 1961, la creación de los playoffs en 1969 y las expansiones de la postemporada en 1995 y este año, la campaña de Grandes Ligas se ha extendido a noviembre en algunas ocasiones.

De hecho, un potencial Juego 7 de la Serie Mundial del 2012 se realizaría el 1ro de noviembre.

¿Es lo más indicado esto?

A mi juicio, no.

Entiendo el aspecto económico. Entiendo los compromisos comerciales y de taquillería. Entiendo que hay que sacarle el jugo al producto.

Ahora bien, si vamos a tener temporadas maratónicas en ciudades norteñas como Detroit, por ejemplo, urgen estadios con techos removibles.

Hoy en día, con la tecnología disponible, no tiene sentido construir estadios fuera de Arizona y California sin techo removible. Vemos esa clase de protección en ciudades como Miami, Seattle, Houston y Milwaukee (los Diamondbacks también lo tienen en Arizona, por el extremo calor de verano).

En abril y octubre, hace mucho frío en Detroit, Pittsburgh, Cleveland, Minneapolis (Minnesota) y Milwaukee—ciudades norteñas y del Medio Oeste que pertenecen a la tradicional región industrial de los Estados Unidos.

Todos estos lugares cuentan con estadios modernos, ya que el más “viejo” de todos es el de Cleveland, inaugurado en 1994. No obstante, el único estadio del grupo con techo removible es el de Milwaukee.

Al llegar a Detroit para los Juegos 3, 4 y posiblemente 5 de la Serie Mundial del 2012, nos encontramos con temperaturas de 40 y pico Fahrenheit. Para los Juegos 3 y 4, se pronosticaban temperaturas de 36 y 37 grados de noche.

¿Es éste el ambiente indicado para decidir el campeón de una temporada de Grandes Ligas?

No creo.

Recuerdo bien la Serie Mundial de 1997 en Cleveland, donde los Marlins y los Indios tuvieron que lidiar con temperaturas de 30 y pico Fahrenheit, fuertes vientos y hasta un poco de nieve.

En los altos mandos del béisbol, hay presión para jugar una campaña cada vez más amplia y con partidos bien tarde Hora del Este, para acomodar las exigencias de la televisión. Todo eso es bien comprensible (aunque opino que es un castigo para los residentes de las regiones del Este…ése es tema para otro blog).

Pero a mi juicio, es de lugar proteger la integridad de la postemporada y la Serie Mundial con ambientes aptos para béisbol a fines de octubre y principios de noviembre, si así vamos a seguir con los calendarios.

Abogo por techos removibles. Sé que es costoso y que es un enorme proyecto de ingeniería y construcción. Pero tarde o temprano, nos llegará la consecuencia de no tenerlos en las zonas norteñas de Estados Unidos.

Habrá juegos con frío extremo, como aquí en Detroit. Tal vez haya partidos suspendidos por aguanieve en el Target Field de Minnesota; o por una avalancha en el Coors Field de Colorado; o por nevadas no tan raras en Cleveland.

Estoy convencido de que algún día pagaremos el precio de tratar de jugar al aire libre en esta época del año.

 

Por fin vuelven los playoffs al Camden Yards

BALTIMORE – Los Orioles de Baltimore—ex Carmelitas de San Luis y primeros Cerveceros de Milwaukee (1901)– fueron en una época una de las franquicias más envidiables de Grandes Ligas.

De 1966 a 1983, ejecutando lo que se calificaba como la Oriole Way (la Manera de los Orioles), Baltimore fue a ocho postemporadas y seis Series Mundiales, ganando el Clásico de Otoño en tres ocasiones (1966, 1970 y 1983). De 1968 a 1985, los Orioles tuvieron 18 temporadas consecutivas con récord ganador.

Con nombres sonoros del béisbol como Frank Robinson, Brooks Robinson y Jim Palmer, seguidos luego por Eddie Murray, Mike Flanagan y Cal Ripken Jr.–entre muchísimos otros bajo el mando del manager Earl Weaver—Baltimore siempre era señalado como fuerte favorito para conquistar el banderín de la Liga Americana.

El pitcheo abridor y el bateo de poder eran los elementos más emblemáticos de aquellos Orioles. ¿Quién podrá olvidar una rotación de cuatro ganadores de 20 juegos en 1971? Ese año alcanzaron la cifra mágica Palmer, Pat Dobson, Dave McNally y el cubano Miguel Cuéllar. Y siempre se recuerda la frase del pugnaz Weaver, quien “jugaba para el jonrón de tres carreras.”

Después de 1983, cuando los Orioles ganaron la Serie Mundial con Ripken Jr., Murray y otros, empezó un largo declive del equipo.

Nadie aquí quiere recordar la temporada de 1988, cuando Baltimore empezó con 0-21 y terminó con 107 derrotas. Con la excepción de 1996 y 1997, los Orioles no habían visto nada de postemporada desde aquel 1983. De 1998 al 2011, Baltimore tuvo 14 campañas negativas en forma consecutiva.

Esta ciudad cuenta con una gran tradición beisbolera, pero es una fanaticada que ha sufrido mucho durante casi 30 años. Llegando al 2012, no había mucho motivo para pensar que este año sería diferente a los otros, a pesar del buen mes final del equipo bajo Buck Showalter la temporada pasada. Pero aquí están, luego de una campaña de 93 triunfos y una victoria sobre los Rangers en el comodín.

Ahora, unos fans que han esperado 15 años para ver béisbol importante en octubre en el Oriole Park del Camden Yards tienen su momento por fin.

“Es fenomenal; se me pone la piel de gallina cuando pienso en eso”, dijo el relevista de los Orioles, Brian Matusz. “Es emocionante traer los playoffs de regreso a Baltimore.”

Caminando por las calles de la zona Inner Harbor del centro de Baltimore, se percibe el entusiasmo. Montones de personas con camisetas y jerseys de los Orioles, asistiendo a los tantos bares y restaurantes, esperaban el primer juego de playoffs aquí desde el 15 de octubre de 1997, cuando los Indios eliminaron a los locales en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Hasta el equipo de fútbol americano (Baltimore Ravens), franquicia mucho más exitosa en el terreno que los Orioles en la última década, tuvo mucha competencia este día del arranque de la Serie Divisional entre Baltimore y los Yankees.

Sin importar qué pase en esta serie, me parece sumamente importante que fieles fanaticadas de ciudades de mucha tradición sean premiadas de vez en cuando. Así es el caso de los sorpresivos Orioles y sus seguidores.

“Baltimore es una gran ciudad de béisbol”, dijo el receptor de los Orioles, Matt Weiters. “Vimos eso durante todo el año. Mientras más ganábamos, más llegaban los fanáticos. Qué grandes son los fans que tenemos aquí.”

Caras nuevas se hacen sentir en playoffs

AP100624043145.jpgNUEVA YORK – Mucho se ha hablado de Elvis Andrus y Nelson Cruz acerca del excelente comienzo de ambos en su primera experiencia en playoffs. El dúo bateó de hit en cada uno de sus primeros nueve partidos de la postemporada, contra Tampa Bay y Nueva York, siendo piezas cruciales en el éxito de los Rangers en el mes de octubre.

Después del Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, Andrus bateaba .317 (41-13) en esta postemporada, con seis bases robadas y cinco anotadas. Definitivamente, el venezolano ha sido la chispa de la ofensiva de Texas como primer bate.  A sus 22 años, Andrus se ve como todo un veterano, relajado en el ambiente de postemporada y divirtiéndole como siempre.

“No me lo imaginaba”, dijo el oriundo de Maracay sobre sus éxitos en octubre. “Pero eso es lo bueno de playoffs. Estamos nuevos en playoffs y no tenemos nada que perder.”

Lo dicho por Andrus parece reflejar la actitud general de unos Rangers que colectivamente tienen muy poca experiencia en postemporada, comparado con unos Yankees que son los campeones defensores pero que han lucido mucho más apretados.

De su parte, Cruz ha sido el bateador de poder que el mundo se ha acostumbrado a ver desde hace unos tres años. Además de conectar de hit en cada uno de sus primeros nueve partidos de playoff, el dominicano ha disparado cuatro jonrones y dos dobles, y lleva promedio de .371 con seis empujadas.

“Me imaginaba que iba a tener éxito, pero no tanto como estoy teniendo”, dijo Cruz. “He tratado de darle un poco mas de empeño y enfocarme un poquito más en lo que estoy haciendo.”

El veterano Bengie Molina, de los pocos integrantes de Texas con amplia experiencia en playoffs, habló desde el principio sobre este equipo y su capacidad de dar la pelea en esta época del año.

“El equipo tiene mucho corazón, muchos guts (agallas)”, dijo el boricua antes de arrancar la serie ante los Mulos. “No tememos la adversidad, es un equipo que batalla fuerte, que le gusta batallar, le gusta ganar. Trabaja demasiado duro. Están preparados para ganar.”

Definitivamente, confianza no le falta a esta edición de los Rangers. Antes de arrancar esta ronda de los playoffs, el cerrador dominicano Neftalí Feliz le dijo al amigo y colega Enrique Rojas que Texas le ganaría a Nueva York más fácil que a Tampa Bay. Fueron declaraciones atrevidas de parte del novato, pero su equipo le ha hecho quedar bien hasta el momento.

“Mantengo mi palabra”, dijo Feliz después del Juego 4. “Tenemos tremendo equipo, yo sabía que iba a pasar. Uno no adivina el futuro, pero sabía que nos iba a ir bien.”

Los Rangers, la sangre nueva en estos playoffs, han sido todo un éxito hasta ahora en octubre, divirtiéndose en cada momento.

Hasta la Próxima, Desde…el Bronx
 

 

Se respira un aire positivo

NUEVA YORK – Siempre se habla del gran dinero que gastan los Yankees y la enorme presión de ganar un anillo de campeón.

Se habla de las expectativas, los tantos medios y lo exigentes que son los fanáticos.

Pero dos cosas me han llamado la atención en el Bronx: Lo relajados que
se ven los jugadores y con eso, una confianza que no pasa a ser
arrogancia, sino una creencia firme en sus habilidades.

YankeeStadium300x.jpg

Robinson Canó dice que “este equipo está fuerte”: claro que es obvio el talento, pero la forma en que lo expresa el dominicano es de alguien que sabe que ningún otro puede con los Mulos, como algo que deberían saber todos. Y no critica a los Mellizos ni a ningún otro, sino que sabe de lo que es capaz el equipo de Nueva York.

Hasta con la mini-controversia de los receptores boricuas Jorge Posada y José Molina, tampoco se percibe una mayor tensión en el clubhouse. Claro que Posada no está de lo más contento al no iniciar el Juego 2, pero no parece haber distraído a nadie en la meta de ganar.

Y cuando cuentas con personajes como Nick Swisher y Johnny Damon, que siempre ponen un aire leve en el conjunto, puede ser una química ganadora en esta edición de los Mulos, que son guiados por Joe Girardi, quien tiene amplia experiencia en la Gran Manzana y todo lo que conlleva eso.

¿Será algo auténtico que se percibe, o una simple corazonada mía? No sé qué es, pero se siente algo distinto en estos Yankees en comparación con los equipos que perdieron en primera ronda del 2005 al 2007…mantengan la sintonía.

Hasta la Próxima, Desde la Gran Urbe.

Fue una larga espera para los Mulos

NUEVA YORK
— Volviendo a postemporada después de un año de ausencia, los Yankees de Nueva
York se encuentran con la ventaja de casa–su nueva casa–para la Serie
Divisional de la Liga Americana, cada uno de los jugadores de los Mulos dijo lo
mismo al preguntársele lo siguiente: ¿Cuál es tu preferencia entre enfrentarte
a los Tigres o los Mellizos? La respuesta de todos fue, “No me importa”.

Puede ser
cierto…o puede ser simplemente la respuesta “estándar” para ese tipo de
preguntas. Ustedes pueden sacar sus propias conclusiones.

Pero algo
es cierto, aunque no lo quieran decir ni Joe Girardi ni los jugadores de los
Yankees: No puede ser fácil no saber tu oponente hasta menos de 24 horas antes
del primer partido.

Las
circunstancias del juego de desempate fueron bastante inesperadas: Primero,
estoy seguro de que los Yankees esperaban ver a Detroit hasta hace unos pocos
días, cuando se apretó de verdad la situación de la División Central. Y
segundo, debido a la casualidad de que los Vikingos de Minnesota del fútbol
americano de la NFL jugaban en casa el lunes por la noche, el partido decisivo
entre Mellizos y Tigres tuvo que jugarse el martes, y ¡terminó más tarde aún al
irse a extrainnings!

Los
enfrentamientos monticulares, saber quién va a lanzar tal día, poder anticipar
tu lineup ante uno que otro brazo…no puede ser fácil para los Yankees.

No estoy
diciendo que vaya a ser un factor determinante, pero es difícil creer que “no
les importa para nada”, sobre todo con la espera. Ya veremos si hay repercusiones para los Mulos en la
primera ronda.

Hasta la
Próxima, Desde…la Gran Urbe por ahora

 

 

La experiencia no se improvisa

 

PHOENIXCon los playoffs del 2009, hay mucho que hablar, y
estaremos reportando, analizando y dando crónicas hasta no poder más.

Pero antes de comenzar la fiesta, hay algo de esta
postemporada que de plano llama la atención: La gran experiencia de muchos de
los managers.

En los últimos 10 años se ha estilado poner a gerentes
generales jóvenes, con nombres como Theo Epstein (Boston), Mark Shapiro
(Cleveland) y Andrew Friedman (Tampa Bay), entre muchos otros. La idea es que
estos ejecutivos manejan bien la tecnología moderna para analizar más a fondo
lo que le puede convenir a un equipo de Grandes Ligas, con resultados mixtos.

Es una tendencia que empezó con Billy Beane en
Oakland, y que ha evolucionado en esta década.

Pero en la cueva, siguen con mucho éxito los “viejos
zorros” en los últimos años. En la postemporada del 2009 veremos a Joe Torre,
Tony La Russa y Charlie Manuel en la Liga Nacional, y lo más probable a Jim
Leyland en la Americana.

Todos tienen su base en el béisbol de los años 60,
mucho antes de la popularización de las computadoras, Bill James, STATS,
Baseball Prospectus y otros recursos para evaluar el valor de un pelotero.

Lo antes mencionado sí ha sido importante para los
“tecnócratas” del béisbol en las oficinas ejecutivas, pero en el dugout los
Torre, La Russa, Manuel y Leyland saben cómo manejar las personalidades de los
jugadores, cómo sacarle lo máximo y cómo lograr resultados con el material que
se les da.

Da gusto ver cómo su generación se ha mantenido
vigente en los mayores niveles de éxito de Grandes Ligas. A estos magos les
queda poco en el béisbol, como vimos con otro de los sabios de su grupo, Bobby
Cox, quien tiene previsto retirarse luego del 2010.

Mientras tanto, ya veremos si uno de estos managers de
la “vieja escuela”, todos con por lo menos un anillo de Serie Mundial, vuelve a
celebrar en octubre (o más bien noviembre).

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 


 

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