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¿Se ganan los campeonatos en diciembre?

NASHVILLE – Las Reuniones Invernales siempre generan un sinnúmero de rumores de cambios, firmas y, por supuesto, movimientos concretos, tal como vimos el año pasado.

bwm_web_header_bam_635x200La pregunta del millón es la siguiente: ¿Veremos tanta actividad aquí como hace un año?

En el 2011 en Dallas, los nuevos Marlins “de Miami” se robaron el show. Ya con Mark Buehrle fichado a un contrato de tres años y US$58 millones, los Peces presentaron con bombos y platillos a otras dos firmas: el dominicano José Reyes (seis años, US$106 millones) y Heath Bell (tres años, US$27 millones). Fue un gasto total de US$191 millones—y eso que los Marlins supuestamente estuvieron cerca de agregar a nada más y nada menos que la superestrella dominicana Albert Pujols.

Hablando de Pujols, los Angelinos fueron los reyes del último día de las Reuniones del 2011. Cuando mucha gente ya se iba del Hotel Hilton Anatole, el equipo de Anaheim procuró los servicios del primera base por 10 años y US$254 millones. Y como si eso fuera poco, a unas dos o tres horas de saberse dicha noticia, los Angelinos ya tenían un acuerdo de cinco años y US$ 77.5 millones con C.J. Wilson.

En cuestión de unos pocos días, los Marlins y los Angelinos otorgaron contratos con valor de US$522.5 millones a cinco jugadores. Fueron movimientos atrevidos, agresivos y con un claro compromiso de ganar en el 2012.

Ninguno de los dos equipos clasificó este año.

Los Marlins fueron un desastre, terminando en el sótado del Este de la Liga Nacional con marca de 69-93. Fue despedido el manager venezolano Ozzie Guillén. Y gracias a una política de Miami de no incluir cláusulas de no cambio en los contratos de sus jugadores, Buehrle, Reyes y unos cuantos más pertenecen ahora a los Azulejos, mientras que Bell fue canjeado a los Diamondbacks.

En el caso de los Angelinos, ganaron 89 juegos pero terminaron en el tercer lugar del Oeste de la Liga Americana, superados por los Rangers y por los increíbles Atléticos, esos mismos que gastaron apenas 55,372, 500 (según USA Today) en el 2012 para ganar cinco partidos más que el equipo rico de Los Angeles.

Hay menos agentes libres de alto perfil en esta ocasión. Los nombres de mayor peso son el toletero Josh Hamilton y el abridor Zack Greinke.

Con un mercado libre que ya no cuenta con B.J. Upton (firmado por los Bravos) ni con Torii Hunter (Tigres), Hamilton—claramente con el mayor talento entre los jugadores de posición–es acompañado por Michael Bourn, el boricua Angel Pagán y Nick Swisher entre los jardineros más cotizados.

Es una situación similar con Greinke, quien se destaca entre un grupo que incluye a Kyle Lohse, Dan Haren, el venezolano Aníbal Sánchez y Edwin Jackson, entre otros.

Hay más nombres disponibles, siendo algunos Adam LaRoche, Mike Napoli, A.J. Pierzynski, el dominicano Rafael Soriano y el venezolano Marco Scutaro.

Pero en sentido general no es un mercado muy fuerte que digamos. Eso aumenta la importancia de tener a todos los gerentes generales, sus asistentes y sus staffs de buscatalentos en el Hotel Gaylord Opryland. La intriga de los cambios podría ser lo más interesante aquí.

Algo importante en ese sentido no es necesariamente la cantidad de canjes que se puedan producir del 3 al 6 de diciembre, sino lo que posiblemente se siembre entre equipos para luego sellar un trato de mayores proporciones más adelante en el invierno.

Hace dos años en Orlando, Florida, vimos cómo los Cerveceros hicieron un cambio con los Azulejos para adquirir a Shawn Marcum. Unas semanas después, consumaron un canje con los Reales para adquirir al as Greinke—trato que tuvo sus raíces en las Reuniones del 2010 en Disney World. Con Marcum y Greinke acompañados del mexicano Yovani Gallardo en su rotación, Milwaukee llegó a dos victorias de alcanzar la Serie Mundial.

Entonces, lo que sucede en las Reuniones Invernales es importante, sin dudas. Pero no siempre significa que vaya a construirse la base de un campeón…eso lo saben muy, pero muy bien los Marlins. También lo saben los Medias Rojas, que con Carl Crawford y el mexicano Adrián González llegando a sus filas en el 2010 en Orlando, parecían ser el equipo a vencer. Ya sabemos cómo se derrumbó todo en Boston en septiembre del año siguiente.

Pase lo que pase, la semana de las Reuniones Invernales siempre es una de las más interesantes del año en Grandes Ligas. Pero la lección es la misma de siempre: los campeonatos no se ganan necesariamente en diciembre.

Hora de rumores, firmas y cambios

DALLAS – Ha avanzado tanto la tecnología en los últimos años que se vuelve cada vez menos necesario ir a una oficina, estar de cara con los compañeros de trabajo y hasta hablar por teléfono, gracias a correo electrónico, mensajes de texto y demás nuevas formas de comunicación.

En décadas pasadas, las Reuniones Invernales representaban la mejor oportunidad de realizar negociaciones y movimientos en la temporada baja de Grandes Ligas. Sigue siendo así, con la diferencia de que las comunicaciones antes y después del evento no tienen que hacerse únicamente vía llamadas con cobro de larga distancia.

Aún en la era de la alta tecnología, las Reuniones Invernales no van a perder su brillo ni su importancia. La razón es que por más fluida que sea la comunicación electrónica, por la vía que sea, nada puede sustituir lo que es estar en el mismo espacio físico que la persona con quien hablas. Nada puede sustituir los gestos corporales, las expresiones en la cara ni el tono de voz. Esos detalles pueden hacer que un negocio prospere o se caiga.

Por ende, en esta semana veremos tres cosas principales: un sinnúmero de rumores, algunos con fundamento y otros no; la “siembra” de firmas o cambios que se completarán en el futuro; y, por supuesto, la realización de movimientos de peso.

La presencia de los managers y los gerentes generales será de mucha importancia, ya que no sólo se le saca información sobre posibles cambios y/o firmas, sino también la visión de cada uno sobre su equipo y cómo ve el panorama para el invierno y la próxima campaña.

Hace un año en Orlando, vimos cómo cambiaron de equipo nombres como Jayson Werth, Carl Crawford y el mexicano Adrián González, aun antes de arrancar las Reuniones. Y durante esa semana se produjo la firma del dominicano Carlos Peña con los Cachorros y el cambio de Shawn Marcum de Toronto a Milwaukee, entre muchos otros movimientos.

Ahora en Dallas, estamos todos a la espera de noticias sobre el quisqueyano Albert Pujols, Prince Fielder, el dominicano José Reyes, C.J. Wilson y muchos agentes libres más. Los representantes de los principales peloteros en el mercado se encuentran aquí. Y por supuesto, con muchos GG viéndose de cara, podemos esperar cambios de impacto.

Que comience la fiesta texana.

Todos los ojos puestos en Disney World

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LAKE BUENA VISTA, Florida – La gente sigue dándole su debida
importancia a las Reuniones Invernales, que aquí se celebran en pleno Disney
World, en el área de Orlando. Siempre se mueven muchas cosas. Sin embargo, en
realidad el mundo moderno permite tanta comunicación que uno se pregunta lo
siguiente: ¿qué tan importante es esperar que todos se
junten en un mismo lugar para realizar cambios y firmas?

Ya firmó Adam Dunn. Ya pactó Jayson Werth. Ya tiene equipo
Lance Berkman. Los Yankees ya amarraron a Derek Jeter y Mariano Rivera. Son
sólo algunos ejemplos de movimientos que se han concretado
antes de las
Reuniones Invernales del 2010, sin siquiera mencionar el cambio acordado entre
Boston y San Diego por el mexicano Adrián González.

Con mensajes de texto, teleconferencias, correos
electrónicos y lo demás que ofrece la tecnología, como que ya no hace falta
estar todos en un mismo suite o salón de conferencias para avanzar en las negociaciones.
Los tiempos han cambiado, y en la “era de la información”, nadie tiene que
estar necesariamente en un lugar específico para hacerlo todo.

¿Es beneficioso negociar de frente? Claro que sí.
Nada sustituye lo que es la comunicación en persona, con gestos, expresiones,
miradas, tonos de voz y demás lenguaje que no se percibe fuera del contexto del
face to face. De hecho, espero aquí muchos canjes y firmas de menor importancia
en estas reuniones, donde toparse con uno que otro agente, subgerente general o
escucha puede ser la mecha para encender o acelerar una negociación o
movimiento.

Pero si un equipo de verdad tiene en la mira a un jugador,
sea vía cambio o firma como agente libre, los contactos se hacen hasta donde
sean necesarios, sin necesidad de un evento planificado para una fecha
específica, para hacer realidad lo que pretende un gerente general.

No es que no sigan siendo importantes las Reuniones
Invernales. De hecho, este año se tornan más interesantes en el sentido de que
ya se acabó el período de ofrecer y rechazar arbitraje y de ofrecer o no
contratos a jugadores aún bajo el control de sus equipos. En otras palabras, ya
se sabe quién está disponible en el mercado libre. En este evento siempre hay
más rumores que realidades, pero los rumores no necesariamente llegan de la
nada…alguien dijo algo que vino de alguien en algún lado…aunque no llegue a
concretarse.

Aquí es cuestión de destacar la intriga, además de la
realidad, porque sin la primera, no existe la segunda…al menos en la mayoría de
los casos.

Hasta la Próxima, Desde…Disney World.

Un reconocimiento justo

INDIANAPOLIS
- La elección al Salón de la Fama de White Herzog de parte del Comité de
Veteranos aquí en las Reuniones Invernales llama la atención por algo: la forma
en que ganó tanto durante los años 70 y 80 la “Rata Blanca”, como se le
conocía.

Herzog conquistó
seis títulos divisionales, dos banderines de la Liga Nacional y una Serie
Mundial entre los Reales y los Cardenales. También dirigió a los Rangers de
Texas y brevemente a los Angelinos de California.

Pero la
verdad es que Herzog se ganó sus credenciales para Cooperstown en  San Luis. Con un equipo construido a su manera
al principio de la década de los 80, tuvo sumo éxito con los Cardenales,
asistiendo a tres Series Mundiales y alzando el trofeo de campeón en 1982.

Siendo
gerente general al igual que manager, hizo los cambios por el también Salón de
la Fama Ozzie Smith, por Willie McGee, Bruce Sutter y Lonnie Smith, entre
muchos otros que lo ayudaron a convertirse en manager campeón. Herzog sabía qué
tipo de estadio tenía, un Busch Stadium demasiado amplio para dar muchos
jonrones (y sin la ayuda de los esteroides en ese entonces), así que optó por
un béisbol situacional: Mucha velocidad, mucha defensa y un pitcheo adecuado
entre los abridores y brillante en el bullpen con el inmortal Bruce Sutter. En
otras palabras, “Whitey Ball”.

Los
campeones de 1982 no contaron ni con un solo bateador de 20 cuadrangulares. Se
robaron 200 bases. Jugaron una gran defensa. Y ganaron.

El
Comisionado del Béisbol, Bud Selig, dijo lo siguiente sobre la elección de
Herzog: “Whitey tuvo un gran impacto sobre nuestro juego, dirigiendo equipos
ganadores de manera consistente con la combinación de velocidad y defensa.”

Selig lo
sabe bien. Fueron los Cerveceros, de su propiedad en aquel entonces, que fueron
derrotados por Herzog y San Luis en la Serie Mundial de 1982.

Tuve el
privilegio de ver a diario los equipos de Herzog en San Luis en los años 80, y
ahora su labor ha sido premiada con el máximo reconocimiento. A mí me consta
que es un honor bien merecido.

 

Hasta la
Próxima, Desde…Indianápolis

 

  

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