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Luis Tiant: “Yo necesito un anillo nuevo”

BOSTON – En medio de la celebración del no muy amplio clubhouse de los Medias Rojas en el Fenway Park, se tiraba champán entre gritos de felicidad y entrevistas para destacar el ascenso meteórico Boston del sótano en el 2012 a la Serie Mundial este año.

Tiant_595Había que buscar protagonistas del equipo como David Ortiz, Shane Victorino, Clay Buchholz, Xander Bogaerts y Mike Napoli—entre muchos otros. Pero en la orilla del mar de personas con botellas, cámaras y micrófonos, se encontraba una figura que, a sus 72 años, para mí lucía tan grande como cualquiera de las estrellas del momento: Luis Tiant.

La leyenda cubana, quien brillara en el montículo por los Medias Rojas en la década de los 70, estaba celebrando el título de la Liga Americana del equipo con su acostumbrado puro y una botella de champán. Tuvo la gentileza de dejar el festejo por un momento para charlar con un servidor.

“Para mí es un orgullo trabajar con la organización y ver a estos peloteros y el trabajo que hicieron”, dijo Tiant, quien sigue formando parte de los Medias Rojas como consultor. “En realidad yo creo que nadie pensó que ellos iban a hacer lo que hicieron hasta ahora”.

Eso es así. Y Tiant sabe de triunfos inesperados de los Medias Rojas. En 1975, el cubano fue uno de los pilares de una rotación abridora que ayudó a Boston a eliminar sorpresivamente a los Atléticos—tricampeones en ese momento—en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Y nadie podrá olvidar aquella Serie Mundial vs. los Rojos, que se fue al máximo de siete partidos e incluyó el famoso cuadrangular de oro de Carton Fisk en el duodécimo inning del Juego 6.

En esa postemporada, Tiant ganó los tres partidos que inició en el montículo—uno sobre Oakland y los otros dos vs. Cincinnati—con dos juegos completos en el Clásico de Otoño ante la “Gran Maquinaria Roja”, que al final se llevó la corona.

“Los juegos que uno jugó, cómo fue la serie contra Oakland, después contra Cincinnati”, dijo Tiant al recordar ese octubre inolvidable para los bostonianos de esas generaciones. “Uno se siente orgulloso de poder estar participando en la Serie Mundial”.

En la región de Nueva Inglaterra, Tiant sigue siendo una figura relevante. Aún reside en el estado de Massachusetts y se le ve en el Fenway recibiendo el trato digno de sus aportes en los anales de la franquicia.

La historia de Tiant se ha contado en muchas ocasiones por diversos medios, pero la joya es la película del 2009 The Lost Son of Havana que recuenta su vida y su carrera mientras las cámaras lo siguen en su regreso a Cuba.

En cuanto a béisbol se refiere, los números dicen bastante.

Con su estilo único de dar casi una vuelta entera antes de lanzar, terminó una carrera de 19 temporadas de Grandes Ligas con récord de 229-172, efectividad de 3.30 y 2416 ponches en 573 presentaciones y 3,486.1 entradas lanzadas. Fue a tres Juegos de Estrellas y ganó dos títulos de efectividad en la Liga Americana.

Y para los que gustan de las estadísticas más modernas, fue primero en WHIP (bases por bolas más hits por cada inning lanzado) en el Joven Circuito una vez, líder en hits permitidos por cada nueve innings en una ocasión y primero en WAR para pitchers (según BaseballReference.com) para una temporada.

De paso, tiró cuatro blanqueadas consecutivas en 1966 con los Indios—sólo Don Drysdale, Bob Gibson, Orel Hershiser y Gaylord Perry han lanzado cuatro o más en la era después de la expansión de Grandes Ligas en 1962.

La última vez que Tiant estuvo en la boleta para el Salón de la Fama fue el 2002—nunca recibió más del 31% de los votos (del 75% necesario), y eso fue en su primera oportunidad en 1988.

Ha habido uno que otro movimiento entre la fanaticada de los Medias Rojas para promover su campaña para Cooperstown, pero en realidad el legado de Tiant está sellado—tanto en Estados Unidos como Venezuela (donde brilló en la pelota invernal y es inmortal del béisbol) y, por supuesto, Cuba.

Ahora la leyenda tiene una meta más para este mes: “Yo necesito un anillo nuevo”.

Tiant puso de su parte en eso hace 38 años. Ahora les toca a los barbudos de estos Medias Rojas.

Béisbol con frío, lo menos indicado

DETROIT – El béisbol se hizo para jugar sin lluvias—y sin frío.

El béisbol se hizo para jugar en climas no extremos, con temperaturas entre moderadas y calurosas.

Las temporadas de antaño fueron tradicionalmente de abril a septiembre…con algo “extra” en octubre para decidir un campeón en la Serie Mundial.

Pero todos sabemos que con el aumento de la temporada regular de 154 a 162 juegos en 1961, la creación de los playoffs en 1969 y las expansiones de la postemporada en 1995 y este año, la campaña de Grandes Ligas se ha extendido a noviembre en algunas ocasiones.

De hecho, un potencial Juego 7 de la Serie Mundial del 2012 se realizaría el 1ro de noviembre.

¿Es lo más indicado esto?

A mi juicio, no.

Entiendo el aspecto económico. Entiendo los compromisos comerciales y de taquillería. Entiendo que hay que sacarle el jugo al producto.

Ahora bien, si vamos a tener temporadas maratónicas en ciudades norteñas como Detroit, por ejemplo, urgen estadios con techos removibles.

Hoy en día, con la tecnología disponible, no tiene sentido construir estadios fuera de Arizona y California sin techo removible. Vemos esa clase de protección en ciudades como Miami, Seattle, Houston y Milwaukee (los Diamondbacks también lo tienen en Arizona, por el extremo calor de verano).

En abril y octubre, hace mucho frío en Detroit, Pittsburgh, Cleveland, Minneapolis (Minnesota) y Milwaukee—ciudades norteñas y del Medio Oeste que pertenecen a la tradicional región industrial de los Estados Unidos.

Todos estos lugares cuentan con estadios modernos, ya que el más “viejo” de todos es el de Cleveland, inaugurado en 1994. No obstante, el único estadio del grupo con techo removible es el de Milwaukee.

Al llegar a Detroit para los Juegos 3, 4 y posiblemente 5 de la Serie Mundial del 2012, nos encontramos con temperaturas de 40 y pico Fahrenheit. Para los Juegos 3 y 4, se pronosticaban temperaturas de 36 y 37 grados de noche.

¿Es éste el ambiente indicado para decidir el campeón de una temporada de Grandes Ligas?

No creo.

Recuerdo bien la Serie Mundial de 1997 en Cleveland, donde los Marlins y los Indios tuvieron que lidiar con temperaturas de 30 y pico Fahrenheit, fuertes vientos y hasta un poco de nieve.

En los altos mandos del béisbol, hay presión para jugar una campaña cada vez más amplia y con partidos bien tarde Hora del Este, para acomodar las exigencias de la televisión. Todo eso es bien comprensible (aunque opino que es un castigo para los residentes de las regiones del Este…ése es tema para otro blog).

Pero a mi juicio, es de lugar proteger la integridad de la postemporada y la Serie Mundial con ambientes aptos para béisbol a fines de octubre y principios de noviembre, si así vamos a seguir con los calendarios.

Abogo por techos removibles. Sé que es costoso y que es un enorme proyecto de ingeniería y construcción. Pero tarde o temprano, nos llegará la consecuencia de no tenerlos en las zonas norteñas de Estados Unidos.

Habrá juegos con frío extremo, como aquí en Detroit. Tal vez haya partidos suspendidos por aguanieve en el Target Field de Minnesota; o por una avalancha en el Coors Field de Colorado; o por nevadas no tan raras en Cleveland.

Estoy convencido de que algún día pagaremos el precio de tratar de jugar al aire libre en esta época del año.

 

Se hizo historia en San Luis

SAN LUIS – Ya con la oportunidad de descansar un poco y quitarme el olor a champaña, puedo reflexionar sobre la Serie Mundial del 2011 y la increíble victoria de los Cardenales de San Luis.

Mucho se ha hablado de los obstáculos que tuvieron que superar los pupilos de Tony La Russa para llegar a coronarse contra todos los pronósticos. Definitivamente, el 2011 representó un triunfo para la historia de parte del aguerrido equipo de San Luis.

La victoria en el Juego 7 no hubiese sido posible, por supuesto, sin el espectacular sexto choque en que los Cardenales estuvieron a ley de un strike de ser eliminados no una vez, sino en dos innings consecutivos. En ambas oportunidades sacaron de abajo para empatar el partido, para luego ganarlo en extrannings con cuadrangular del Jugador Más Valioso de la serie, David Freese.

Lo curioso de este acontecimiento es que realmente no hubo tiempo de valorar ese Juego 6 en todas sus dimensiones, ya que a menos de 24 horas tocaba el decisivo séptimo partido. La Russa y los jugadores de San Luis hablaron bastante de no poderse dar el lujo de gozar demasiado el triunfo del sexto choque de cara al Juego 7. Misión cumplida en ese sentido, ya que le pusieron punto final a su increíble aventura de septiembre y octubre con una victoria contundente sobre los Rangers.

Antes del Juego 7, conversando con un colega en el terreno del Busch Stadium, dije que el Juego 6 era el mejor partido de béisbol que había visto en mi vida. Él, más o menos de mi generación, me comentó que aún consideraba el Juego 6 de la Serie Mundial de 1986 el mejor que había visto. Ese fue, por supuesto, el momento del error de Bill Buckner de los Medias Rojas y la victoria de los Mets en extrainnings para mantenerse con vida.

Yo no compartía la opinión de mi colega.

Ese partido de 1986 fue uno de los más emocionantes de la historia, sin dudas. Y sí, igual que Texas este año, Boston estuvo a ley de un strike para coronarse en esa ocasión. Pero fue una sola vez. Con tres sencillos, un lanzamiento desviado que permitió que el juego se empatara y el error de Buckner, los Mets triunfaron y, dos días después (hubo una posposición por lluvia al día siguiente), Nueva York se llevó el título.

En el caso de los Cardenales y la Serie Mundial del 2011, fueron dos veces que estuvieron al borde de la eliminación, no una. Y su regreso fue el producto de turnos aguerridos ante buenos lanzadores, batazos bien conectados y cero errores de los Rangers. Tuvieron que remontar una desventaja de tres carreras a partir del octavo inning, anotando una en la octava, dos en la novena y dos en la décima…antes del dramático batazo de Freese en la undécima.

Después de plantearle todo eso a mi muy respetado colega, éste pareció cambiar de idea y coincidir en que el Juego 6 de este año fue lo mejor que ha visto en el béisbol.

Hay un cliché en el deporte que afirma que cuando hay una competencia de tanta calidad y de tantas emociones, es una lástima que tenga que perder uno de los dos. Puedo decir eso mismo sobre los Rangers de Texas, un equipo de mucha calidad y que me ha tocado cubrir bastante en los últimos dos años. Es un grupo repleto de verdaderos profesionales como los dominicanos Nelson Cruz y Adrián Beltré, el venezolano Elvis Andrus, Michael Young y Josh Hamilton, entre muchos otros.

Los Rangers parecen estar bien armados para el futuro, sobre todo con un nuevo contrato de televisión que los pone en muy buena posición económica para seguir implementando las acertadas decisiones del gerente general Jon Daniels y del presidente Nolan Ryan.

Pero al fin y al cabo, el 2011 perteneció a los Cardenales de San Luis, que brindaron a todo fanático del béisbol algunos de los momentos más brillantes de nuestra generación. Será algo para contarles a nuestros hijos y nietos.

Septiembre sin luchas cerradas…le veo mucho valor

PHOENIX – En estos momentos muchos lamentan la falta de peleas cerradas y emocionantes por la clasificación.

Se puede decir que cuatro de las seis divisiones de Grandes Ligas ya están prácticamente decididas. Una de las dos que no lo está, el Este de la Americana, aporta muy poca intriga, ya que entre Yankees y Boston el segundo lugar clasificará como ganador del comodín. Sólo el Oeste del Joven Circuito, disputado entre Rangers y Angelinos, nos brinda algo de misterio a esta altura de la temporada.

Claro, pueden ocurrir sorpresas. Para mí los Diamondbacks no tienen nada asegurado aún en el Oeste de la Nacional, por ejemplo. Pero la realidad es que la mayoría de los puestos de postemporada ya está definida.

¿Saben qué? Lo veo bien. ¿Saben por qué? Porque me gusta que se premien a los mejores equipos en el súper maratón que es la temporada regular de Grandes Ligas, ese calendario de 162 juegos al que ningún otro deporte ni se acerca.

Si los Filis han jugado tan bien, hay que aplaudirles y valorar lo que han hecho hasta el momento, en vez de protestar y alegar que se nos hace “aburrido”. Lo mismo digo de Yankees y Medias Rojas y ahora acerca de los Tigres, que han empezado a parecerse a un equipo con destino a mucho juego en octubre, y también de Milwaukee, que se ha burlado de San Luis y sus demás rivales de la División Central de la Liga Nacional.

Durante un mes de septiembre con tan poca expectativa en cuanto a la lucha por clasificar se refiere, también suena con frecuencia la propuesta de agregar más equipos a la postemporada, algo que probablemente ocurra a partir del 2012.

Soy de los que creen que si una temporada es tan larga, deberían ser premiados los que han sabido perseverar. Así fue hasta 1968, último año en que el ganador de cada liga iba directo a la Serie Mundial, declarado campeón de su liga al terminar en el primer lugar…y punto. Es decir que los equipos que desde el principio hasta el final lidiaron mejor con todo lo que conlleva un maratón de campaña, incluyendo las lesiones, la fatiga, el sube y baja del rendimiento de los diferentes peloteros y demás factores que determinan quiénes conquistan la cima.

Con ese sistema, casi siempre salía airoso el mejor equipo. Ahora, como todos saben, no gana necesariamente el mejor, sino que el que se encienda en el momento indicado, es decir octubre. Creo que hemos llegado a aceptar esa parte, aunque eso no significa que estemos complemente de acuerdo en teoría.

Todo el mundo está claro en que playoffs/Serie Mundial genera muchos millones de dólares y que nada ni nadie va a reducirlo, sino que va a expandirse. Pero quejarse de una falta de luchas emocionantes por la clasificación es obviar algo bien puro en el béisbol: el valor de un éxito sostenido en una temporada tan larga, por encima del montón.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

“Sangre nueva” en la Serie Mundial

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SAN FRANCISCO – La Serie Mundial del 2010 ya es reconocida
como una competencia de “sangre nueva”, entre dos equipos sin mucha tradición de
éxitos en octubre
.

Hay que aclarar eso…los Gigantes no han alcanzado la gloria
desde que se trasladaron a San Francisco en 1958, pero en Nueva York sí
tuvieron muchos momentos brillantes. En la Gran Manzana, como los Gigantes de
Nueva York y jugando en el Polo Grounds del alto Manhattan, el equipo conquistó
cinco títulos de Serie Mundial, siendo el último en 1954. En dicho Clásico de
Otoño, Willie Mays hizo su famosa atrapada de espalda en el jardín central para
ayudar a los Gigantes a barrer a los Indios de Cleveland, fuertes favoritos por
cierto para derrotar a los neoyorquinos en aquel octubre.

Pero eso ya es historia.

En San Francisco, los Gigantes han contado con muchos
nombres–el dominicano Juan Marichal, el boricua Orlando “Peruchín” Cepada,
Willie McCovey, Bobby Bonds y su hijo Barry–entre muchos otros, pero nunca han
ganado una corona. De hecho, en sus primeros 52 años aquí, han ido a solamente
nueve playoffs y ahora cuatro Series Mundiales.

En 1962, su quinta temporada en el área de la Bahía,
perdieron la Serie Mundial de manera bien dolorosa en el séptimo partido ante
los Yankees, cuando un lineazo de Willy McCovey con dos abordo fue directo al
guante del segunda base Bobby Richardson en el noveno inning, para ponerle fin
a las esperanzas de los Gigantes.

En 1989 fueron barridos en el Clásico de Otoño por sus
vecinos Atléticos de Oakland, pero lo que más se recuerda de aquella Serie
Mundial fue el terremoto de San Francisco que ocurrió a unos minutos del Juego
3 en el Candlestick Park y que causó la suspensión de las acciones beisboleras
durante 11 días.

En el 2002 parecía que iban a conquistar su primer título
para la ciudad de San Francisco. En el Juego 6, faltándole una victoria para
coronarse, los Gigantes le permitieron seis carreras a los Angelinos entre los séptimo
y octavo innings para perder ese choque, y al día siguiente fueron vencidos de
manera contundente por el equipo de Anaheim. Ahora, ocho años después, buscan obtener
el trofeo de campeón por fin.

 

TEXAS, MENOS TRADICIÓN TODAVÍA

En 1961, los Senadores de Washington se trasladaron a
Minnesota para convertirse en los Mellizos. Para sustituir al conjunto en la
capital de Estados Unidos, se fundó un equipo de expansión, los “nuevos”
Senadores de Washington, que en 11 años en el Distrito de Columbia fueron un
rotundo fracaso.  

En 1972, el equipo se mudó al área de Dallas, Texas (su
hogar es en Arlington, parte del famoso “Metroplex”, grupo de ciudades que
conforman la comunidad de Dallas-Fort Worth). Los Rangers no llegaron a
clasificar hasta 1996, y el 2010 llegaron a apenas el cuarto playoff de su
historia. La victoria de Texas sobre Tampa Bay en la ronda divisional fue su primera
en una serie de postemporada, y por supuesto ésta será la primera Serie Mundial
de la franquicia.

Definitivamente, aciertan los que afirman que habrá “sangre
nueva” bañándose de champán cuando se corone el campeón del 2010.

En términos deportivos, la única rivalidad de verdad  entre estas dos ciudades ha sido en el fútbol
americano de la NFL, donde en los años 90 existió una fuerte competencia en la
que los Cowboys de Dallas y los 49ers de San Francisco se enfrentaron en tres
semifinales consecutivas y entre ellos se adueñaron del trofeo del Supertazón
cuatro años al hilo entre 1992 y 1995.

En el básquet de la NBA, los Warriors de Golden State–que juegan
en Oakland al lado del estadio de los Atléticos y los Radiers de la NFL,
lograron lo que fue en ese entonces la mayor sorpresa en la historia de la
primera ronda de los playoffs en el 2007. Siendo el octavo sembrado en la
Conferencia del Oeste, los Warriors le ganaron a los Mavericks de Dallas, el
equipo de mejor récord en la temporada regular y subcampeones del año anterior.

En el béisbol, es hora de forjar nuevas tradiciones entre
San Francisco y Dallas (Texas). Si ambos siguen jugando como lo han hecho para
llegar a este punto, la Serie Mundial del 2010 nos bridará una competencia bien
cerrada y de muchas emociones.

Hasta la Próxima, Desde…la Bahía de San Francisco

 

 

 

 

 

 

Juego de Estrellas, entre show y seriedad

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PHOENIX – Todos los años vemos el mismo debate en torno al Juego de Estrellas: ¿Quiénes deberían estar en el Juego de Estrellas y quién no? ¿Cuáles son las mayores injusticias cometidas por los fanáticos, los managers de cada liga y los mismos jugadores que seleccionan a sus propios colegas?

Para mí, hay una manera sencilla de ver esto: al tener los fanáticos una voz tan determinante (eligen a los titulares), el evento es más “show” que competencia. Y eso en sí está bien, ya que al fin y al cabo los deportes son de los fanáticos y para los fanáticos.

Pero si los fans van a tener tanto poder en quiénes están en el terreno, no estoy de acuerdo con que el resultado del partido determine la ventaja de casa de la Serie Mundial, porque eso le da una dimensión de seriedad que nadie puede subestimar. Es decir, o es un evento serio con verdaderas repercusiones, o es un show para dividir la primera mitad de la temporada de la segunda.

Si fuera un evento de suma seriedad, los fanáticos no tendrían voz alguna para elegir a los participantes. La mayoría no vota con su cabeza, sino con su corazón. Es de esperarse.

Ahora bien, al decidir este encuentro la ventaja de local del Clásico de Otoño, los participantes deberían elegirse por el manager y sus coaches, con la mera meta de ganar…y punto.

Como está el sistema ahora, tenemos un show que determina algo bastante serio. Es una contradicción criticada desde hace años por muchos periodistas, analistas y observadores generales.

Lo curioso del caso es que desde el 2003–el primer año en que el Juego de Estrellas determinó la ventaja de local de la Serie Mundial–no se ha dado ningún Clásico de Otoño que haya ido al máximo de siete partidos, es decir que en realidad no se ha “decidido” nada con este sistema. Cuando haya un séptimo juego de una Serie Mundial, ahí surgirá de nuevo el debate sobre el mérito de decidir algo tan serio con un evento como el Juego de Estrellas.

En lo personal a mí me encanta el Juego de Estrellas del béisbol, mucho más que los eventos de esta naturaleza de otros deportes como el básquet de la NBA o el fútbol americano. El béisbol tiene la particularidad de ser un deporte muy individualizado con bateador contra lanzador. Ahí lo mejor contra lo mejor es un espectáculo digno de verse. Pero hasta que se hagan modificaciones en la selección de los jugadores, seguiremos con las contradicciones y las injusticias.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Temporada para el recuerdo en el 2009

NUEVA YORK -
Está claro que de ninguna manera los fanáticos pueden quejarse de la Serie
Mundial del 2009
, y el excelente rating de televisión lo refleja.

Con los
Yankees y los Filis, estamos hablando de dos equipos que no sólo cuentan con
suma calidad en el terreno, sino también que representan tradición y “glamour”
en el béisbol, siendo uno el campeón defensor y el otro la franquicia más
popular de la historia.

Además,
éste es el primer Clásico de Otoño en seis años que llega por lo menos a un
sexto partido (la última vez había sido Yankees-Marlins en el 2003). Y con
nombres como Pedro Martínez, Alex Rodríguez, Mariano Rivera y Carlos Ruiz,
entre otros, tenemos una representación latinoamericana decente (con todo y la
ausencia de venezolanos).

Con
actuaciones históricas de A-Rod, Chase Utley y (del lado negativo) Ryan Howard,
más el “show de Pedro” en el Yankee Stadium, ha habido de todo un poco en esta
postemporada y en esta Serie Mundial. Hay que valorarlo y apreciarlo.

Claro,
habrá de qué hablar en el invierno con las ligas caribeñas, los premios
individuales y los tantos rumores de cambio y firmas de agentes libres. Pero
tengo que confesar que me va a hacer falta la acción de Grandes Ligas, después
de una brillante temporada del 2009 que se cierra con broche de oro en esta
Serie Mundial.

 Hasta la Próxima, que sí será
Desde el Desierto

 

 

Buenas noticias para el negocio…

FILADELFIA -
Cae bien la noticia de que la Serie Mundial ha tenido un excelente rating en televisión
este año. Según los datos dados a conocer por Major League Baseaball, los
primeros cuatro partidos del Clásico de Otoño tuvieron un incremento de un 45%
en audiencia en comparación con el 2008. Y el Juego 4 fue el más sintonizado
desde el cuarto choque de la Serie del 2004, cuando los Medias Rojas amarraron
su primer título en 86 años al completar una barrida de los Cardenales.


Es bien
importante la popularidad del béisbol en televisión, y hay algunos factores que
pueden verse como motivos del aumento de la teleaudiencia este año.


Primero, y
lo más obvio: la presencia de los Yankees de Nueva York en este Clásico por
primera vez desde el 2003. Quieras o no, seas anti-Yanquista o Yanquista hasta la
muerte, los Mulos del Bronx “arrastran”, sin duda alguna.


Segundo, y
quizás algo que ha pasado un poco desapercibido, es el hecho de que la mayoría
de los partidos han empezado más temprano que en los últimos años. En vez del
primer pitcheo a las 8:40 Hora del Este, se han empezado a las 7:57 (con la
excepción del juego dominical). Veo bien importante esto, para que el
espectáculo se pueda disfrutar más en familia, es decir que sea un evento que
los niños puedan gozar y apreciar.


Es la misma
televisión que ha querido los juegos cada vez más tarde, para captar la
audiencia en el Oeste de los Estados Unidos con Hora del Pacífico. Pero muy
atinada fue la decisión de adelantar los partidos; creo que se ven los frutos
con la mayor audiencia ahora.


Claro, una
serie Yankees-Filis ayuda…


Hasta la
Próxima, Desde…El Desierto, seguro que sí.

Serie Mundial: Dos pesos pesados

NUEVA YORK -
Son pocas las veces en que ves dos equipos tan bien armados en una Serie
Mundial
.

Por un lado
tienes a los Yankees, la mejor escuadra que se puede comprar, con un talento
sin igual y con piezas que ahora encajan bien para producir las victorias
cuando más se vale. Por otro los Filis llegan con mucha experiencia en octubre
y un lineup que no tiene nada que envidiarle a la alineación de los Mulos.

Hay
diferencias en el pitcheo. La rotación de los Yankees cuenta con tres abridores
de una calidad incuestionable cuando se trata de CC Sabathia, A.J. Burnett y
Andy Pettitte. La de los Filis tiene mayor cantidad (Cliff Lee, Pedro Martínez,
Cole Hamels, Joe Blanton y J.A. Happ), pero aparte de Lee, ninguno de esos
nombres te motiva a decir la palabra “as”.

Para
muchos, el campeón del 2009 será el equipo cuyo bullpen se vea mejor en la
Serie Mundial.

Todos
sabemos que no fue la mejor temporada del taponero de Filadelfia, Brad Lidge,
pero éste sí rindió en las primeras dos rondas de los playoffs. Si continúa su
repunte de octubre, significará mucho para los Filis. El relevo intermedio
también tuvo altibajos en el 2009, pero contra los Dodgers sí se pudo con Ryan
Madson, Chad Durbin, Scott Eyre y Happ, entre otros.

En el caso
de los Yankees, nadie cuestiona la capacidad del panameño Mariano Rivera,
aunque haya permitido una carrera en el decisivo Juego 6 vs. Angelinos. La
interrogante es con Joba Chamberlain, Phil Hughes y el resto del relevo
intermedio, que se vio algo tambaleante en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Si esos dos lanzan como pueden, además de Dave Robertson, Phil Coke y el
dominicano Dámaso Marte, ahí los Mulos tendrán una clara ventaja.

Antes
cuando la gente me pedía pronósticos sobre un evento determinado, contestaba de
la siguiente manera, en tono de broma por supuesto: “Te tengo una primicia–el primero
en ganar cuatro juegos va a ser campeón”. Con eso quería decir que en realidad
ningún “experto” ni “técnico” sabe lo que va a pasar; eso es lo que más me
gusta del deporte y el único motivo de ver los partidos, precisamente el hecho
de no saber a ciencia cierta cuál puede ser el resultado.

Ahora bien,
si me obligan a dar un pronóstico–y parece que en estos menesteres hay que
hacerlo sí o sí–pues me voy del lado de los Yankees, precisamente por lo fuerte
que se ven en todos los renglones del juego ahora misma y la profundidad de su
talento.

Si ganan
los Filis, recuerden lo que afirmé sobre la incertidumbre del deporte…y si ganan
los Yankees, recuerden que soy un genio, un gurú infalible.

Hasta la
Próxima, Desde…¿Filadelfia?

 

 

 

Rumbo a San Luis

Administrator
12.00

PHOENIX – Casi llega la locura del Juego de Estrellas. Con
tantas actividades que rodean el Clásico de Media Temporada, a veces el
ambiente festivo nos hace olvidar algo bien importante: que desde hace unos años,
la liga del el ganador del partido tendrá la ventaja de la casa para la Serie
Mundial.

Pensando de manera lógica, sí se entiende que el
motivo es hacer más competitivo el partido, para que haya más emociones y
claro, mayor ráting de televisión. Pero también se comprende a los que están en
contra de ese método de decidir la ventaja de local del Clásico de Otoño, ya
que en realidad muchas veces el equipo que termine con dicha condición no va a
tener mejor récord que su contrario (lo cual se considera una forma más justa
de decidirla).

Pero algo innegable es cómo esta regla ha cambiado la
forma de dirigir de los managers, punto destacado por Joe Maddon de la Liga
Americana
en esta semana. Ya no se trata de una “fiesta” de estrellas
desfilándose, sino un partido competitivo.

Quisiera saber lo que opinan ustedes, amigos lectores.
¿Creen que debe el Juego de Estrellas decidir la ventaja de local para la Serie
Mundial?

Favor de dejar sus comentarios en la sección de “comments”
abajo.

Gracias, ¡y nos vemos en San Luis!

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

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