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Aún por juzgarse el cambio de García e Iglesias

GLENDALE, Arizona – Aún no sabemos los resultados a largo plazo del cambio realizado el pasado 30 de julio entre los Medias Blancas, Tigres y Medias Rojas.

Avisail GarciaCuando Jake Peavy pasó de Chicago a Boston, el cubano José Iglesias de Boston a Detroit y el venezolano Avisaíl García de Detroit a Chicago, se desató una serie de ramificaciones a corto plazo que se vieron claramente: Peavy ayudó a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial, Iglesias sustituyó muy bien al suspendido torpedero dominicano Jhonny Peralta en los Tigres y García llegó a los Medias Blancas como su jardinero derecho del futuro.

Peavy aún está bajo contrato en Boston, que se coronó campeón y justificó claramente la decisión de desprenderse de Iglesias, quien se había perfilado como su paracorto del futuro antes del cambio.

En realidad, lo que más se puede debatir ahora es quién sacó la mejor parte del negocio entre los Tigres y los Medias Blancas. Esencialmente, desde el punto de vista de Detroit es justo ver la transacción como un cambio de García por Iglesias.

¿Justificará Iglesias con su brillante defensa la decisión del GG Dave Dombrowski de ceder a García?

Primero que nada, hay que señalar que Dombrowski ha lucido como un genio con sus cambios a medio camino del 2011 al 2013. Recuerden lo que hizo Doug Fister hace tres años luego de llegar a los felinos. Hace dos campañas, los venezolanos Omar Infante y Aníbal Sánchez hicieron aportes clave para ayudar a los Tigres a ganar su división y llegar a la Serie Mundial. Y por supuesto, Iglesias al final de la temporada pasada cayó como anillo al dedo en las paradas cortas ante la ausencia de Peralta.

Pero también hay que destacar lo que tuvo que dar Dombrowski por Iglesias. García era el prospecto número 2 de los Tigres, según MLB.com, en el momento del cambio. Es muy probable que los Tigres jamás hubieran canjeado al venezolano de no haberse presentado la “emergencia” de la inminente suspensión de Peralta.

Al adquirir a Iglesias, Detroit resolvió la situación del campo corto a largo plazo, pero en realidad fue un proceso apresurado. Al mismo tiempo, los felinos se encuentran ahora con lo que se ve como un verdadero hueco en el bosque izquierdo. Andy Dirks, Rajai Davis y Don Kelly son buenos jardineros suplentes, pero juntos no llegan a aportar la ofensiva necesaria desde dicho puesto.

Se ve aun más precaria la situación si uno recuerda que el guardabosque derecho del equipo, Torii Hunter, cumplirá los 39 años en julio. Hunter ha rendido de manera consistente en las últimas temporadas, pero nadie sabe si eso continuará al tomar en cuenta el declive normal de un pelotero de tanta edad.

El prospecto de lujo Nick Castellanos, proyectado como el tercera base titular de los Tigres al trasladarse el venezolano Miguel Cabrera a la primera, también ha sido señalado como posibilidad en los jardines. Pero para que eso sucediera, habría que llenar otro hueco en la antesala.

Ahora volvamos a la pregunta planteada en un principio: ¿Justificará Iglesias con su defensa el cambio?

El cubano es un mago con el guante—nadie duda de eso. Y el año pasado, sobre todo con Boston, bateó mucho más de lo esperado. Pero en liga menor había decepcionado en el aspecto ofensivo, y nadie sabe cómo podrá hacer los ajustes ahora que los lanzadores de la Americana lo conocen más.

Claro, tampoco sabemos si García rendirá como se espera en Chicago. Pero con los Medias Blancas, tendrá la oportunidad que jamás recibió en los Tigres. El 2014 era el año lógico para García en Detroit. La Clínica Biogénesis, más la urgencia de los felinos de ganar el año pasado, cambiaron esos planes.

Desde mi óptica, se sentirá bastante la ausencia de García en los felinos. Esta temporada veremos si el destino dañó el proyecto a largo plazo de Dombrowski y los jardines de los Tigres.

El misterio de los Tigres de Detroit

¿Qué pasa con los Tigres de Detroit?

Un equipo con Miguel Cabrera, Prince Fielder, Austin Jackson, Justin Verlander y Max Scherzer debería ganar fácilmente su división, ¿verdad?

Un equipo con un dueño como Mike Ilitch, siempre dispuesto a gastar el dinero necesario para formar un roster formidable, debería conquistar la Central de la Americana “paseando”, ¿verdad?

Un equipo ya talentoso de por sí que recibe refuerzos como Omar Infante y Aníbal Sánchez–justamente en posiciones que hacían falta–a medio camino debería estar en posición para dominar en la segunda mitad, ¿verdad?

Por supuesto, en el béisbol no hay nada escrito. Y por supuesto, los juegos no se ganan con nombres en el papel, sino en batallas de nueve innings con muchas alternativas. Eso se ha demostrado una que otra vez.

Sin embargo, cuando se trata de los Tigres del 2012, son todo un misterio.

El venezolano Cabrera está teniendo un año que podría ser histórico, con posibilidades de ganar la Triple Corona de bateo en la Americana. Verlander ha dominado como siempre. Scherzer está teniendo la clase de campaña que todo el mundo le creía posible cuando subió hace unos años con los Diamondbacks. Al igual que Scherzer, el jardinero Jackson ha empezado a alcanzar su potencial.

Pero con todo eso y mucho más a nivel individual, Detroit llegó a esta fecha con solamente ocho juegos por encima de .500, a uno de los Medias Blancas por el primer lugar de la División Central del Joven Circuito. Los Tigres venían de ser barridos por los Mellizos en una doble-jornada en casa y, si los playoffs empezaran ahora, Detroit quedaría fuera de la postemporada por quinta ocasión en los siete años del mando del manager Jim Leyland.

Los números colectivos no parecen revelar mucho. Su récord “pitagórico”, basado en sus carreras anotadas vs. permitidas (689-644), pone su marca en 81-71, una mejoría de apenas un juego comparado con su récord real de 80-72. Los Tigres han anotado la sexta mayor cantidad de carreras en la Americana, mientras que su efectividad colectiva de 3.84 los coloca en el cuarto lugar de la liga.

Cuando se habla del pitcheo de los felinos, en sentido general los abridores han cumplido. Encabezada por Verlander y Scherzer, la rotación de Detroit está tercera en la Americana en efectividad con 3.88. Pero el bullpen está en el décimo lugar con 3.82.

El dominicano José Valverde no se ha parecido al impecable cerrador que fue en el 2011, cuando salvó 49 juegos en igual número de oportunidades. Este año el derecho lleva 31 rescates en 36 oportunidades, con efectividad de 4.08. Sus compatriotas Joaquín Benoit y Octavio Dotel tampoco se han visto tan dominantes como se esperaba, mientras que Phil Coke es el único zurdo más o menos probado a nivel de Grandes Ligas.

En total, los Tigres han malogrado 15 oportunidades de salvamento este año, cinco más que en el 2011 cuando fueron los más eficientes de la Americana en ese sentido.

En cuanto a la División Central, la competencia no luce tan fuerte. Los Medias Blancas, luego de varias temporadas sin alcanzar su potencial colectivo, se han mantenido jugando un béisbol admirable bajo el mando del manager novicio Robin Ventura. Pero estamos hablando de un equipo de Chicago que ha perdido cinco partidos al hilo y que sólo tiene 10 juegos por encima de .500.

La gente no esperaba tanto de los Medias Blancas en el 2012, temporada que podía considerarse como un año de transición después de tanto tiempo con el venezolano Ozzie Guillén al frente. En cambio, Detroit parecía tenerlo todo para ganar y para llegar lejos en octubre, luego de quedar a dos triunfos de ir a la Serie Mundial en el 2011.

Hay tiempo para que los Tigres finalmente cumplan con las expectativas de clasificar. Pero la verdad es que nadie sabe por qué están en una lucha tan difícil. Faltando poco más de una semana para terminarse la temporada regular, son muchas las interrogantes. Una es si Leyland volverá al timón si no clasifica Detroit. Otra es por cuánto tiempo más Ilitch, de 83 años, seguirá invirtiendo tanto en un equipo que simple y llanamente no ha dominado como se supondría.

Los próximos días podrían decidir muchas cosas en Detroit, donde reside el equipo más difícil de entender en la Liga Americana.

Detroit se ve formidable…en el papel

PHOENIX – Todo el mundo quedó sorprendido con el anuncio del pacto de nueve años y US$214 millones otorgado a Prince Fielder por los Tigres de Detroit.

Claro, la sorpresa no fue un mega-contrato para Fielder, quien después del dominicano Albert Pujols fue el agente libre de más cartel en este invierno. Lo que pocos podían pronosticar era que serían los Tigres el equipo que se quedaría con los servicios de Fielder, quien ha conectado 230 jonrones en seis temporadas completas en Grandes Ligas con los Cerveceros.

Como todos saben, el proceso empezó cuando Detroit se enteró de que probablemente no juegue en el 2012 el venezolano Víctor Martínez, quien se lesionó la rodilla izquierda entrenando con miras a los entrenamientos. Gracias a los amplios bolsillos del dueño del equipo, Mike Illitch—un propietario agresivo a la hora de gastar su propio dinero en sus Tigres y sus Red Wings del hockey sobre hielo de la NHL—los felinos pasaron de estar buscando un refuerzo barato y a corto plazo a firmar al mejor agente libre disponible, y por muchos años.

Ahora los Tigres deben de contar con un lineup bien temible. Estamos hablando de Fielder, el venezolano Miguel Cabrera, Delmon Young, Alex Avila, el dominicano Jhonny Peralta y Brennan Boesch, entre otros.

En el pitcheo está la superestrella Justin Verlander—Cy Young y JMV de la Americana en el 2011—más Doug Fister, Max Scherzer y Rick Porcello para abrir. El bullpen se ve sólido con el trío dominicano de José Valverde, Joaquín Benoit y Octavio Dotel.

Aun después de la lesión de Martínez y antes de la adquisición de Fielder, los Tigres eran los favoritos para volver a ganar la División Central de la Liga Americana. Dicha condición se confirma con la firma de éste último, ¿verdad?

Todo el mundo diría que sí, y yo tampoco puedo afirmar lo contrario. Pero en el béisbol, lo único que sabemos es que realmente no sabemos nada hasta que los partidos se realizan en el terreno de juego.

Hay varias interrogantes con los felinos: ¿Cómo será la defensa de Detroit con Cabrera en la tercera y Fielder en la primera? De por sí, el cuadro interior de los Tigres no era el de más habilidad atlética. Ahora es menos con Cabrera en la antesala. Fue por algo que hace unos años el toletero dejó de jugar dicha posición. Y eso que, con el paso del tiempo, el venezolano es cada vez más corpulento (léase, con más libras).  Al lado de Cabrera estará el torpedero Peralta, quien no es conocido por su alcance en el campo corto, sobre todo a esta altura de su carrera. El dominicano Ramón Santiago y Ryan Raburn deben de formar un dúo sólido en la intermedia, al lado de Fielder, quien por más esfuerzo que haga por ser el mejor primera base posible, simple y llanamente no tiene mucha agilidad en la posición.

Antes de la firma de Fielder, el manager Jim Leyland había expresado que él y el gerente general Dave Dombrowski hablaron de un posible esfuerzo por agregarle velocidad y habilidad atlética al roster del equipo. La firma de Fielder es exactamente lo contrario. Cuando se le preguntó a Leyland sobre el particular en la rueda de prensa para presentar a Fielder como integrante de los Tigres, el capataz dijo lo siguiente, medio en broma y medio en serio: “Si le dan a la bola donde esperamos, podrán trotar.” Muy buena respuesta, pero no convence del todo.

Los Tigres de este año serán de mucho poder y de un sólido pitcheo abridor—aunque la rotación no es tan profunda como algunos piensan.

¿Será suficiente eso, sin otras facetas del juego?

Esta situación me recuerda un poco al invierno del 2007-08, cuando Detroit armó lo que se perfilaba como un verdadero trabuco. Adquirieron a Cabrera y a Dontrelle Willis de los Marlins y al colombiano Edgar Rentería de los Bravos. Llegando a la campaña del 2008 eran los fuertes favoritos de su división.

Fueron un desastre.

Un pésimo comienzo de la temporada puso el tono. Willis se desplomó por completo. Verlander lanzó bastante mal, al igual que Nate Robertson, Kenny Rogers y Jeremy Bonderman. Detroit terminó con marca de 74-88, bien lejos de la clasificación. Fue una lección que aprendemos casi todos los años: Los equipos no ganan campeonatos en el papel.

Ahora me pregunto si los Tigres del 2012 serán tan buenos como pintan en teoría.

Detroit, un equipo suelto y relajado

ARLINGTON – Una de las cosas que más ha llamado la atención en los Tigres de Detroit ha sido lo suelto y relajado que han lucido los jugadores y el manager Jim Leyland, desde la Serie Divisional contra los Yankees hasta esta segunda ronda vs. Texas.

Todo el mundo conoce el show que suele montar el dominicano José Valverde cuando logra un juego salvado, sobre todo si le pone punto final con un ponche. Pero dentro del clubhouse es igual de alegre, haciendo chistes y poniendo a reír a todos en su alrededor.

El venezolano Miguel Cabrera, uno de los bateadores más temibles de Grandes Ligas, impone su estilo juguetón también, con chistes, muecas y gritos jocosos.

“Sabemos mantener sueltos a los muchachos que están al lado de uno”, me dijo Miguel en el Rangers Ballpark de Arlington. “Sabemos cómo hacer el tipo de cosas para que todo el mundo esté relajado y pueda hacer su trabajo.”

Hasta Leyland, un hombre de 66 años de edad y con 20 años de experiencia como manager de Grandes Ligas, se ha visto con una personalidad bien leve en esta postemporada. Antes del Juego 5 de la Serie Divisional en Nueva York, empezó su sesión con los medios con un elaborado chiste sobre un profesor que le había dado instrucciones de cómo manejar el pitcheo para ese partido decisivo en el Bronx.

Cuando anunció que Delmon Young se perdería la serie debido a una lesión de un oblicuo, dijo en tono de broma que le echaba la culpa a la prensa por haber interrumpido sus prácticas de bateo.

Y cuando un periodista le sugirió que han funcionado todos los movimientos que él y su homólogo en esta serie Ron Washington han hecho en esta temporada, contestó Leyland con un humor seco, “No has estado en Detroit, ¿verdad?”

“Tenemos una unión”, nos dijo el infielder dominicano Ramón Santiago. “Los muchachos siempre dan mucha energía, contentos.”

Los Tigres del 2011 no son el primer ni el último equipo en tener este tipo de ambientes. El ganar lo facilita, por supuesto.

Pero está claro que las grandes figuras ponen el tono relajado para que los felinos estén con la mejor mentalidad posible a la hora de salir al terreno.

“Todo el año hemos estado así con esa motivación de uno al otro”, dijo Cabrera, “y por eso estamos aquí.”

Valverde: Brillante, pero hasta cierto punto ignorado

PHOENIX – Mucho se ha hablado este año acerca de Justin Verlander, quien lleva 24 victorias y ha acumulado argumentos para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, algo poco común para un lanzador abridor.

En Detroit, el equipo de Verlander, también se ha destacado otra gran temporada del venezolano Miguel Cabrera, al igual que el derecho candidato a JMV en una escuadra que ya ganó la División Central de la Liga Americana y se perfila como uno de los contendientes fuertes para llegar a la Serie Mundial.

Pero hay otra figura en los felinos que ha hecho algo extraordinario y cuya hazaña, a mi juicio, ha pasado algo desapercibido: la perfección del cerrador dominicano José Valverde, quien lleva de 46-46 en oportunidades de salvamento para esta fecha.

En el caso de Valverde, de completar la temporada sin malograr oportunidad de salvamento alguna el dominicano se uniría a Eric Gagne (de 55-55 en el 2003) y Brad Lidge (de 41-41 en el 2008) como autores de grandes años de perfección en la novena entrada en la última década. Los Dodgers de Gagne no llegaron ni cerca de la clasificación hace ocho años, pero los Filis de Lidge se coronaron campeones hace tres temporadas, con Lidge sacando el último out de la Serie Mundial vs. los Rays.

Para secreto de nadie, un cerrador confiable es clave en las aspiraciones de cualquier equipo. La última vez que se coronó un campeón sin un taponero dominante fue en el 2003, cuando los Marlins ganaron la segunda Serie Mundial de su existencia. Sí, el venezolano Ugueth Urbina llegó en la recta final para llenar el hueco en el puesto de cerrador y salvó algunos partidos, pero fue algo improvisado más que otra cosa en el caso de la Florida ese año. Y todos recordamos cómo Josh Beckett, con sólo tres días de descanso, lanzó un juego completo en el partido decisivo vs. los Yankees con apenas dos carreras de ventaja al final, sin que el manager Jack McKeon recurriera al relevo corto.

Definitivamente, ésa es la excepción de la regla. Del 2004 al 2010, un cerrador confiable ha puesto punto final a las victorias más importantes de la postemporada, incluyendo el último juego de la Serie Mundial.

Para que los Tigres lleguen lejos en la postemporada, tendrán que dar la cara los Verlander, Cabrera y demás integrantes principales del equipo. Pero no puede pasar tan desapercibido lo que ha hecho y lo que tendrá que seguir haciendo Valverde en los momentos apremiantes.

En otras palabras, el dominicano tendrá que seguir perfecto.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Juego perfecto de 28 outs: Evento del 2010

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SAN LUIS – En esta época todo el mundo habla de los “repasos
del año”, resaltando lo mejor de los últimos 12 meses. Tengo que reconocer que
nunca me han llamado la atención tales reportajes, aunque reconozco lo necesarios
que son para darle punto final a un año en términos deportivos.

Con eso en mente, me puse a pensar en lo que más recuerdo
del 2010 en el béisbol de Grandes Ligas, mientras disfrutaba una visita a la
tierra de los Cardenales de Albert Pujols (por ahora siguen siendo del
dominicano…¿quién sabe más allá del 2011?).

Tomando en cuenta tantos acontecimientos, nunca es fácil elegir un solo
momento. Pero en el caso del 2010, la tarea es un poco menos difícil. Sin
dudas, lo más llamativo para mí fue el juego “perfecto” del venezolano Armando
Galarraga
el 2 de junio en Detroit.

Destaco lo de Galarraga por encima de lo demás no sólo por
el puro logro deportivo, sino por la manera tan inusual en que se dieron las
cosas.

En medio de su segunda temporada decepcionante en forma consecutiva,
el derecho estuvo imbateable en aquel partido frente a los Indios de Cleveland
en el Comerica Park. A punto de completar el out 27, a Galarraga le “robó” el
juego perfecto el árbitro de primera, Jim Joyce, quien de manera equivocada
cantó safe a Jason Donald
, que en realidad debió ser dictaminado out con una
jugada por la vía 3-1, con el compatriota de Galarraga, Miguel Cabrera,
haciendo el disparo al primero que cubría la inicial.

Galarraga retiró al bateador siguiente, para completar lo
que realmente se puede calificar como un juego perfecto de 28 outs, algo inédito
en nuestro deporte preferido. El derecho se portó como todo un caballero,
saliendo del terreno con mucha dignidad con todo y el hecho de verse privado de
la gloria que merecía. Y, con mucho nivel también, el árbitro Joyce se disculpó
de manera sincera
después de ver los videos y darse cuenta del error que había
cometido.

Galarraga salió de este capítulo con una excelente imagen, y
al final fue reconocido casi como si hubiera lanzado el juego perfecto de
manera oficial.

Esta es una historia ya conocida, pero la recuento aquí como
mi “evento del año” por lo que expresé anteriormente, lo inusual:

Galarraga fácilmente pudo haberse portado con amargura y
rebeldía. No lo hizo.

Joyce fácilmente pudo haber negado que se equivocara. No lo
hizo.

La gente de los Tigres y Grandes Ligas en general pudieron
haber ignorado el logro de Galarraga, pero no lo hicieron. De hecho, el
venezolano salió como toda una celebridad.

Lo único lamentable es que Galarraga terminara con 4-9 y
efectividad de 4.49 con Detroit en el 2010. Pero durante unas semanas en el
verano, fue toda una figura del béisbol, y no fue para menos.

Lo que hizo Galarraga aquella noche en Detroit fue para la
historia. Es para mí el evento del año en las Grandes Ligas.

Hasta la Próxima, Desde la Ciudad del Arco

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