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Gibson reflexiona sobre su mando en Diamondbacks

PHOENIX – En su primera temporada completa como manager de Grandes Ligas, Kirk Gibson llevó a los Diamondbacks a 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Kirk GibsonDespués de eso, todo se ha venido abajo. Arizona no logra una temporada ganadora desde aquel 2011. Kevin Towers, quien al igual que Gibson lucía como un genio en ese entonces, ya no es gerente general del equipo. Y con Tony La Russa instalado como “máximo ejecutivo de béisbol” de los Diamondbacks, Gibson no sabe si volverá a dirigir al noveno más allá de esta campaña.

Este fin de semana, Gibson habló sin pelos en la lengua sobre su situación y la de los Diamondbacks.

“Fuimos a los playoffs en mi primer año y yo sabía muy poco”, reconoció Gibson, nombrado Manager del Año de la Liga Nacional en el 2011. “Ahora es posible que sepa demasiado, no sé. Es lo mismo que cuando yo era jugador. Hubo años frustrantes, pero mi enfoque en ese entonces era tomar buenas decisiones y hacer buenas mejorías”.

Eso mismo trata de hacer ahora Gibson, en un ambiente que esencialmente es una prueba para el capataz en su intento de seguir con el timón. El capataz ha dicho que quiere aprender de La Russa. Ha dicho que conversa con La Russa, quien fue exaltado al Salón de la Fama hace menos de dos meses como manager de Grandes Ligas, de manera regular sobre estrategias y maneras de dirigir un juego. Y ha dicho que quiere usar la experiencia de un año tan difícil para reconstruir una cultura ganadora en el desierto.

“Vivo y aprendo todo el tiempo”, expresó Gibson, quien en sus cuatro años frente al club (asumió las riendas en medio del 2010) se ha vuelto mucho más expresivo con la prensa que cuando empezó su mando. “He aprendido mucho. Creo que cuando pasas por cosas como ésta, te hace reflexionar sobre ciertos aspectos. Obviamente cuando no vas bien te preguntas qué pudiste haber hecho para sacar un resultado diferente.

“Hago autoanálisis todo el tiempo. Nadie es más duro conmigo que yo. Eso viene con el trabajo, sea (la prensa) escribiéndolo o yo pensándolo”.

Claro, ni Gibson ni nadie pudo haber pronosticado que Patrick Corbin y David Hernández se perderían toda la temporada por lesiones en sus codos de lanzar. No era posible saber que A.J. Pollock, Mark Trumbo, Paul Goldschmidt y Bronson Arroyo—entre muchos otros–se ausentarían por tanto tiempo.

Al fin y al cabo, el manager puede controlar muchas cosas. Pero no todas.

“Hay tantos datos para digerir”, dijo Gibson sobre el aprendizaje de un manager. “Es cuestión de saber cuáles de ellos le compete a cada muchacho y cómo pones a los jugadores en posición para triunfar. A veces es un reto mayor hacer eso, porque hay cosas que no puedes controlar. Entonces, hay que saber manejar de la mejor manera las cosas que sí puedes controlar y tratar de poner en buena posición para triunfar a cada jugador”.

Ahora, faltando dos semanas en la temporada regular, los Diamondbacks tratan de terminar con dignidad de esfuerzo una campaña en que tienen la segunda peor marca de la Liga Nacional, 61-88. Y Gibson, por supuesto, trata de darle un toque positivo a esta recta final como su último argumento para retener su puesto.

“Si estuviéremos en el primer lugar con dos juegos de ventaja, habría presión. Estaríamos lidiando con muchas cosas”, expresó el dirigente, quien lleva récord de 351-367 frente a Arizona. “Preferiríamos estar lidiando con eso, pero no ése no es el caso. Entonces, sin importar dónde estés en la vida, todos lidiamos con mie#$@$@da todos los días. ¿Cómo lo enfrentas?

“Hay que tratar de ser consistente en tu mentalidad y en tu dirección”, continuó Gibson, de 57 años de edad. “En general, soy una persona con mucha determinación. He tenido momentos muy bajos en mi carrera, como todo el mundo. Pero tenemos familia, tenemos amigos y tenemos un grupo de apoyo dentro de la industria. Si necesitas nutrirte de energía con eso, lo haces. Si se te acaba la gasolina, vas a la gasolinera. Tu vida es lo mismo. Tienes que mantenerte artillado”.

Como jugador, Gibson fue autor de dos de los jonrones más recordados en la historia de la Serie Mundial—ambos contra relevistas que ahora son inmortales de Cooperstown. El primero fue ante Rich “El Ganso” Gossage en 1984 para ayudar a los Tigres a vencer a los Padres, mientras que el segundo fue vs. Dennis Eckersley y los Atléticos en 1988, batazo que le dio una emocionante victoria a los Dodgers cuando Gibson apenas podía caminar.

Ahora bien, no todo fue color de rosa para Gibson como pelotero. Mucha gente lo veía más como jugador de fútbol americano que de béisbol, cuestionando su habilidad de triunfar en la pelota. Pero el oriundo de Michigan superó esas dudas y muchas lesiones para hacerse sentir y ser elegido Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1988.

“Cuando gané un campeonato como jugador, pensé en todos esos momentos”, manifestó. “Mucha gente dudó de mí y dijo cosas crueles, sobre mí y directamente a mis padres. Les dije, ‘Manténganse callados, seguiremos firmes y haciendo las cosas de la manera correcta. Tendremos nuestro día’. Y lo tuvimos. Eso lo llevo conmigo hasta hoy en día”.

El padre de Gibson falleció hace algunos años. Pero el piloto aún cuenta con el apoyo de su madre en estos momentos de tanta incertidumbre y una campaña para el olvido–sin importar la decisión que se tome sobre su futuro.

“Mi mamá me dijo que me quiere todavía”.

Termina el poder total de Towers-Gibson en D-backs

PHOENIX – Con la llegada de Tony La Russa a los Diamondbacks como “máximo directivo de béisbol”, son muchas las especulaciones sobre qué pasará con el gerente general del equipo, Kevin Towers, y el manager Kirk Gibson.

Kirk Gibson, Kevin TowersCon una nómina de más de US$110 millones—un récord en la historia de 17 años de la franquicia—Arizona llegó al 2014 decidido a mejorar el récord de 82-82 que había registrado en cada una de las dos temporadas anteriores, luego de su mágica campaña del 2011 que produjo 94 victorias y un título del Oeste de la Liga Nacional.

Ante las lesiones del as Patrick Corbin, David Herández y Mark Trumbo, más actuaciones por debajo de muchas de sus demás figuras principales, los Diamondbacks empezaron este año perdiendo siete de sus primeros ocho juegos y, en el momento de anunciar la contratación de La Russa, tenían marca de 16-28—la tercera peor de Grandes Ligas. Con dos victorias seguidas sobre los Dodgers para cerrar el fin de semana, tienen ahora 18-28.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Decidirá La Russa trabajar con Towers y Gibson, u optará por una “limpieza” en la gerencia y en la cueva para comenzar de cero? El dueño del equipo, Ken Kendrick, y el máximo ejecutivo del club, Derrick Hall, afirman que su nuevo directivo tiene la potestad de hacer lo que le parezca más beneficioso para el equipo.

“Obviamente queremos mejorar en el terreno y éste fue un primer paso”, dijo el sábado Hall durante la rueda de prensa para presentar a La Russa. “Cuando empezamos a analizar de cerca nuestra situación y en qué dirección iríamos, de verdad preferíamos crear una posición para buscar a alguien como Tony La Russa. Cuando un Tony La Russa está disponible, quieres que él sea parte de tu equipo.”.

Hall también describió cómo será el rol del gerente general—sea Towers u otro—con la nueva situación:

“El GG se encargará de la operación diaria del equipo, mientras que La Russa tendrá la última palabra. De ahí el GG tendrá que ejecutar lo que se haya acordado”.

En otras palabras, a Towers se le ha quitado mucho poder y el mensaje está claro: Kendrick y Hall no están conformes con su trabajo.

Ha sido interesante la trayectoria de Towers en el desierto, luego de muchos años como GG de los Padres. En el 2011, el último año positivo de los Diamondbacks, el ejecutivo hizo una serie de maniobras que parecían geniales, trayendo a peloteros como J.J. Putz, David Hernández y Aaron Hill que fueron clave en el éxito de aquella edición de Arizona. Pero también adquirió ese año al cubano Juan Miranda, al venezolano Melvin Mora y su compatriota Armando Galarraga—ya saben cómo resultaron esas adquisiciones.

Desde entonces, Towers ha hecho cambios controversiales como el que envió a Jarrod Parker a Oakland por Trevor Cahill, el de Justin Upton a Atlanta y el de Adam Eaton a los Medias Blancas para traer a Mark Trumbo y Addison Reed. Y ni hablar de firmas dudosas como las de Jason Kubel y Cody Ross.

Ante esta clase de “golpe de estado”, muchos gerentes generales ya se irían de un equipo, por principio. Pero Towers ya ha pasado por esto. A mediados de la década pasada, los Padres trajeron a Sandy Alderson—GG de los Mets ahora mismo—para “supervisar” a Towers. Aunque hubo informes de que Towers buscó puestos en los Dodgers y los mismos Diamondbacks en ese tiempo, permaneció cuatro años más en San Diego con Alderson y el equipo gerencial que trajo éste.

“Llevo suficiente tiempo en el juego para saber que estas cosas suceden”, dijo Towers el sábado, exhibiendo una buena diplomacia. “Simplemente estoy contento de formar parte de la organización todavía, al menos por el momento”.

Gibson se expresó con aun más positivismo: “A nivel personal lo tomo como una gran oportunidad de mejorar”, dijo el capataz, quien guía a los Diamondbacks desde el 2010, al igual que Towers desde la gerencia. “Creo que (La Russa) tiene mucho que aportar. Ciertamente, estamos todos de acuerdo en tratar de mejorar”.

De su parte, La Russa apenas comienza sus labores en el desierto y expresó en términos bien generalizados su visión para el futuro.

“Si todos del lado competitivo de la organización están haciendo las cosas con la misma mentalidad, llegas a la meta más rápido y mejor”, dijo. “Esa es mi actitud, basándome en lo que me han encargado Derrick y Ken. Es bien básico, desde el corrido de bases hasta cómo mides el carácter de un pelotero y su deseo competitivo”.

¿Qué significa eso para Towers y Gibson? Aún no se sabe, pero de algo podemos estar seguros: Con Tony La Russa a cargo del lado de béisbol, como lo han expresado Kendrick y Hall, ha terminado la era del binomio Towers-Gibson y su poder absoluto en Arizona. Habrá mucha intriga. Habrá mucho interés en la dirección que tomen los Diamondbacks, desde el draft hasta el invierno y los movimientos que hagan.

La interrogante es si el viento desértico se llevará a Towers y Gibson. Aquí el consenso es que sí. Manténganse en sintonía.

Mike Matheny con una gran responsabilidad

PHOENIX – La contratación de Mike Matheny como manager de los Cardenales, además de sorpresiva, representa un contraste en lo más extremo con lo que representaba el ahora retirado Tony La Russa.

La Russa dirigió a nivel de Grandes Ligas en cada temporada de 1979 al 2011. Tenía toda una vida en la cueva en lo más alto del béisbol, construyendo una carrera como manager que lo llevará directo al Salón de la Fama.

De su parte, Matheny ni siquiera tiene experiencia como coach a nivel profesional, ni mucho menos dirigente en liga menor o en las Mayores. Claro, fue cátcher durante muchos años, incluyendo con los Cardenales, pero la verdad es que fue una decisión extraña de parte del gerente general John Mozeliak y el dueño Bill Dewitt.

San Luis, por supuesto, viene de ganar la Serie Mundial y muchos dirán que prácticamente pueden dirigirse a sí mismos, con veteranos como Chris Carpenter, ¿Albert Pujols?, Lance Berkman y Yadier Molina, entre muchos otros. Posiblemente sea el caso y tal vez Matheny no tenga que hacer mucho en cuanto a motivar o corregir a los peloteros, tarea que normalmente se ve importante en un equipo joven.

Lo interesante para mí va a ser cómo será la dinámica entre Matheny y el resto de los coaches de los Cardenales, que son los mismos que estuvieron con La Russa en el 2011. El boricua José Oquendo decidió seguir como coach de tercera, a pesar de ser entrevistado para el puesto de manager y no ser elegido al final. También me llamó la atención el anuncio que volverá a su cargo el coach de pitcheo Dave Duncan, quien siempre fue la mano derecha de La Russa tanto con Medias Blancas como Atléticos como Cardenales. Es más, La Russa nunca dejaba de mencionar a “Dunc” cada vez que se le preguntaba por un pitcher y su mejoría con el equipo. Me pregunto si Duncan será una especie de “co-manager”, con control total del pitcheo. De ser así, no sería malo. El historial de éxitos está ahí.

Pero eso nos lleva a otro punto: el utilizar a todos en el roster, especialmente el manejo a veces excesivo del bullpen.

La Russa siempre mantuvo a casi todos jugando; los “sustitutos” veían acción al menos dos veces a la semana. Y el uso de los relevistas—algo elogiado en la postemporada del 2011 pero muchas veces criticado por lo que se percibe como un “sobre-manejo”—será un tema a seguir cuando se trata de Matheny, sin nada de experiencia en la materia.

¿Será algo positivo el cambio tan drástico? ¿O se parecerá Matheny a La Russa como estratega en cuanto a la preparación y manejo meticuloso (¿excesivo?) de todos los detalles?

Sin dudas, Mike Matheny estará bajo la lupa en el 2012.

Tarea difícil para Duncan y La Russa

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PHOENIX – Después de saber la noticia de que Adam Wainwright
no lanzará en el 2011, con mucha razón se han cambiado los pronósticos para la
División Central de la Liga Nacional.

Lógicamente, los Rojos y los Cerveceros se confirman como
los favoritos
, seguidos ahora por los Cachorros y luego los Cardenales, por
encima de los Astros (cuidado ahí también…) y los Piratas.

Por supuesto, es imposible reemplazar a Wainwright. Estamos
hablando de un ganador de 20 juegos, un “come-innings” y un verdadero caballo
del montículo que estaba en el mejor momento de su carrera.

Ahora bien, ¿qué le queda a
San Luis en su rotación? Chris Carpenter, el indiscutible as del equipo ahora
ante la ausencia de Wainwright. Está el mexicano Jaime García, que impresionó
como novato en el 2010, además que Jake Westbrook, quien al igual que
Carpenter, García y ahora Wainwright, se sometió a una cirugía Tommy John y ha
vuelto más o menos fuerte. El cuarto abridor probablemente sea Kyle Lohse.

¿Y el quinto?

Dicen los Cardenales que buscarán el quinto abridor desde
dentro de la organización. A pesar de los rumores de una firma de Kevin
Millwood y hasta un cambio con los Filis por Joe Blanton, por el momento hay
que pensar que San Luis no gastará mucho dinero en un quinto abridor, sobre
todo con la incertidumbre contractual con un pelotero que se llama Albert
Pujols, nada más y nada menos que el mejor jugador del mundo.

Entonces, se barajan nombres como Kyle McClellan, Ian Snell,
Adam Ottavino, Lance Lynn, Brian Tallet, Miguel Batista, Raúl Valdés y P.J.
Walters. Es una mezcla de relevistas aspirantes a abridor, jóvenes de liga
menor y veteranos que buscan otra oportunidad de brillar. Pero el nombre más
importante en todo esto podría ser el del coach de pitcheo, Dave Duncan.

 Ya es bien conocida la historia de Duncan y lo que ha hecho
con veteranos que han revivido sus carreras con él.  En los
Atléticos se recuerdan nombres como Dave Stewart, Bob Welch, Dennis Eckersley
(convertido en relevista en Oakland) y Scott Sanderson, todos lanzadores con
bastante experiencia en la Gran Carpa pero que nunca tuvieron el impacto antes
como cuando estuvieron con Duncan en Oakland (quizás con la excepción de
Eckersley, quien había tirado un no-hitter y había ganado 20 juegos en su
carrera anteriormente).

Luego llegó
Todd Stottlemyre, quien siguió a Duncan y La Russa a San Luis y tuvo un
resurgir en su carrera.

Ya en los
Cardenales, lanzadores como Andy Benes, Darryl Kile y Pat Hentgen revivieron
con Duncan.

De hecho, el
propio Westbrook se perfila como uno de los casos más recientes, al recuperarse
de su propia cirugía Tommy John y ser adquirido por San Luis en julio pasado.

Desde mi
óptica, Snell y Valdés son los casos más interesantes después de McClellan,
quien en un principio podría ser el favorito para quedarse con ese quinto
puesto. Snell siempre ha tenido un material de Grandes Ligas, pero por razones
más mentales que físicas, no ha despegado en la Gran Carpa. Tal vez pueda
cambiar eso con Duncan.

El mismo Valdés subió a Grandes Ligas por primera vez en el
2010 con los Mets. Sus números no fueron muy impresionantes que digamos, pero
no es un muchacho. El cubano tiene bastante experiencia en muchos circuitos y
creo que Duncan podría sacarle algo.

Y tampoco podemos olvidarnos del dominicano Batista. El
“Poeta” ya ha visto pasar sus mejores años, pero me parece que con toda su
experiencia, puede combinarse con Duncan y Tony La Russa para hacer algo bien
positivo, con mejores resultados que en mucho tiempo.

Para San Luis nada de esto será fácil. Ahora mismo se ve
como un rompecabezas sin solución sencilla. Pero ya llegando a la última parte
de sus respectivas carreras, La Russa y sobre todo Duncan podrían “dar el palo”
de sus vidas si logran sacar adelante esta rotación de los Cardenales. Ya veremos.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

Pujols y San Luis rumbo al divorcio

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PHOENIX – Albert Pujols, como el mejor pelotero del mundo,
se ha ganado el derecho de pedir el contrato más lucrativo de Grandes Ligas. Nadie
disputa eso.

Sin embargo, el dominicano tenía otra opción también: Darle
un “descuento de la casa” a los Cardenales y firmar por algo más que decente,
pero no de la talla del contrato de 10 años y US$275 millones de Alex Rodríguez
en los Yankees.

Todo luce indicar que Pujols ha optado por aspirar a lo máximo
que pueda recibir
, lo cual no podrá ser del equipo de San Luis. Claro, el
toletero aún podría renovar con los Cardenales, sea de aquí a octubre o hasta
como agente libre a partir de noviembre. Pero la realidad es que no quiso
firmar ahora por lo que supuestamente le ofrecía su equipo de la actualidad:
Unos siete u ocho años con salario anual de entre US$25 y US$28 millones. No
creo que lleguen a aumentar mucho dicha propuesta.

El caso de Pujols y los Cardenales es interesante, porque la
imagen del quisqueyano no era de un “mercenario” de la pelota, en busca del
mejor postor, sino de una figura única en la comunidad de San Luis, algo que el
mismo pelotero había fomentado con sus tantas iniciativas caritativas en dicha
ciudad y también en su país de origen.

A lo mejor es ingenuidad pensar que Pujols puede ser
distinto a la mayoría de los atletas profesionales de nuestra era. Hay muchos
intereses de por medio, incluyendo su representante y, según Tony La Russa, el  sindicato, para mencionar dos.

Pujols, de haber firmado por algo que no fuera lo que
supuestamente pide, hubiera sellado su legado como lo máximo en San Luis, un
equipo de mucho prestigio en la historia del béisbol. Hasta pudo haber superado
en términos de popularidad al gran Stan Musial, condecorado por el Presidente
Barack Obama
en estos días. Y, claro, tampoco sería un pobre.

Pero parece que Pujols y su gente “no están en eso”, sino en
ser el pelotero mejor pagado de la historia. Nadie puede criticarlo por eso,
pero sí diría que va a sacrificar algo bien cómodo que tiene ahora en San Luis
y que hubiera tenido durante el resto de su carrera de haber firmado ahora con
los Cardenales: ser el rey de una franquicia, con el respeto, el cariño y sí,
el amor incondicional de una fanaticada que lo ha adorado desde hace 10 años.

Aun si Pujols termina renovando con los Cardenales–algo que
no luce muy fácil–algo de daño se ha hecho en cuanto a su imagen.

Es una pena…claro, con la excepción de los demás equipos de
la División Central de la Liga Nacional, que no han querido saber mucho de él
en estos 10 años. Es más, el eterno rival de San Luis, los Cachorros, ya
podrían tener a Pujols en la mira para el 2012. Ahí sí se pondrían
interesantes  las cosas.

Definitivamente, esta novela apenas comienza, pero un “divorcio” entre Pujols y San Luis luce inevitable.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

 

Otro proyecto para el “maestro”

Administrator
12.00

PHOENIX -
La noticia de la firma de John Smoltz con los Cardenales de inmediato me hizo
pensar en una figura de Grandes Ligas no tan famosa como su amigo y jefe, Tony
La Russa, pero casi tan importante para los Cardenales: el coach de pitcheo
Dave Duncan.

Me parece
que pase lo que pase, Duncan le sacará lo mejor posible a Smoltz, un fracaso en
Boston a sus 42 años de edad. La interrogante es cuánto tiene en la bola
Smoltz, porque ni Duncan puede producir milagros.

La Russa y
Duncan llevan desde los años 80 juntos, remontando a la época del primero como
manager de los Medias Blancas. Y desde que cosecharon tantos triunfos en
Oakland, la lista de lanzadores veteranos que han ayudado a resucitar es
interminable.

En los
Atléticos se recuerdan nombres como Dave Stewart, Bob Welch, Dennis Eckersley
(convertido en relevista en Oakland) y Scott Sanderson, todos lanzadores con
bastante experiencia en la Gran Carpa pero que nunca tuvieron el impacto antes
como cuando estuvieron con Duncan en los Atléticos (quizás con la excepción de
Eckersley, quien había tirado un no-hitter y había ganado 20 juegos en su
carrera anteriormente).

Luego llegó
a Oakland Todd Stottlemyre, quien siguió a Duncan y La Russa a San Luis y tuvo
un resurgir en su carrera.

Ya en los
Cardenales, lanzadores como Andy Benes, Darryl Kile y Pat Hentgen revivieron
con Duncan.

Cuando San
Luis ganó la Serie Mundial en el 2006, dos piezas importantes de la rotación
fueron Jeff Suppan y Jeff Weaver. Ambos firmaron con otros equipos al año
siguiente, y han hecho muy poco desde entonces (y tampoco era tanto lo que
habían logrado antes de lanzar con los Cardenales).

Hace dos años
San Luis adquirió otro pitcher que había fracasado con Boston y que había
tenido bastante éxito antes de estar en los Medias Rojas, el boricua Joel Piñeiro,
quien se ha hecho sentir en la rotación de los Cardenales desde mediados del
2007. Ah, ¿y Braden Looper? De mediocre a bueno como relevista antes de volver
a San Luis en el 2006, sólido hasta el 2008, y ahora con efectividad por encima
de 5.00 en Milwaukee.

Kyle Lohse
es otro que ahora es un abridor capaz en San Luis con Duncan, luego de
resultados mixtos en otros equipos.

John Smoltz
es todo un veterano que sabe su negocio. Además, se pasó más de 15 años con uno
de los maestros entre los instructores de pitcheo, Leo Mazzone, así que no se
sabe cuánto Duncan le puede “enseñar” a Smoltz. Pero si hay algo que arreglar,
algo que ajustar, Duncan sabrá lo que es y cómo modificarlo.

Si hacen
buena liga Smoltz y Duncan, podría verse el revivir de otra carrera.

Hasta la
Próxima, Desde el Desierto

 

 

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