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La mano firme de Mattingly es clave en Dodgers

LOS ANGELES – Se dice que Los Angeles es donde viven las estrellas. Y así es, si se trata de actores, músicos, cantantes y todo tipo de artistas y figuras faranduleras.

Don Mattingly, Dee Gordon, Darwin BarneyEl equipo de béisbol de Los Angeles (sí, Los Angeles…no Anaheim, en otro condado) también es una verdadera constelación de peloteros, con nombres y contratos que resultaron en una nómina récord de más de US$235 millones para el 2014. Dicho monto superó por unos US$32 millones lo que pagaron por su equipo los Yankees, los tradicionales “reyes” a la hora de “soltar el billete”.

Desde el 2012, cuando un consorcio controlado por Socios Guggenheim compró la franquicia de los Dodgers por más de dos mil millones de dólares, dicho grupo–que incluye a Magic Johnson–ha hecho una enorme inversión económica para devolver al equipo a la relevancia en el béisbol de Grandes Ligas.

Ha funcionado.

A pesar de sobre-pagar por algunos estelares de renombre, los Dodgers, su presidente Stan Kasten y su gerente general Ned Colletti han podido conformar un verdadero trabuco con jugadores de la talla de Clayton Kershaw, Zack Greinke, el dominicano Hanley Ramírez, el mexicano Adrián Gonzalez y Matt Kemp—por mencionar sólo algunos.

Hace un año, los Dodgers conquistaron el Oeste de la Liga Nacional y quedaron a dos victorias de alcanzar la Serie Mundial. En el 2014, repitieron como campeones de su división y ahora se preparan para volver a medirse en los playoffs a los Cardenales—el mismo equipo que los eliminó la temporada pasada.

¿Fue fácil volver a clasificar este año? Para nada.

Además de una lesión del as Kershaw al principio de la temporada, se ausentaron por tiempo notable del receptor A.J. Ellis, Ramírez, el dominicano Juan Uribe y Carl Crawford.

Sin embargo, es la misma profundidad de los Dodgers que en gran medida los salvó. Lo difícil para el manager Don Mattingly fue manejar todas las estrellas del equipo y su deseo de jugar—aun cuando no había cupo.

Mattingly, siempre calmado y diplomático, calificó como un “buen problema” el superávit de jardineros, por ejemplo. Pero cuando Matt Kemp tuvo que trasladarse del bosque central al derecho, abriéndole paso al cubano Yasiel Puig en el central, no hubo tanta armonía en Los Angeles. Y hubo potencial de más discordia cuando el regreso de Crawford y el surgir de Scott Van Slyke—además del reaccionar de Kemp en con el madero—básicamente relegaron a la banca a Andre Ethier.

El mismo Johnson, cinco veces campeón de la NBA como armador de los Lakers en la década de los 80, habló en días pasados sobre el reto de dirigir a un grupo de estrellas.

“Hay que manejar esos egos”, dijo Johnson en el cierre de la campaña regular de los Dodgers. “Todo el mundo señala la nómina como lo grande. Pero no se trata de eso, sino el crecimiento del equipo. Como dueños, estamos viendo eso”.

Johnson también elogia la actitud de Ethier por éste “no hacer un lío” por ser sentado, y a Kemp por aceptar su cambio de posición y aprovechar su tiempo de juego.

Esos no son los únicos temas en la cueva y el clubhouse de los Dodgers.

Cada vez que Puig, el súper talentoso pero a veces errático pelotero, mete la pata con un error mental, algunos medios instan a Mattingly a disciplinarlo o hacer un show por humillarlo. Pero el piloto jamás lo ha hecho—por lo menos a nivel público—y ha dejado que el joven madure en su primer año y medio de Grandes Ligas.

¿Y qué tal el altercado entre Puig y Kemp, captado por las cámaras, el mes pasado en Denver? Mattingly pareció calmar esas aguas también y los Los Angeles terminó la temporada regular con cinco victorias al hilo, bien afinados de cara a la postemporada.

En los Dodgers hay talento…mucho talento. Pero sin el equilibrio que siempre ha brindado Mattingly, aun cuando su propio futuro estaba en duda el año pasado, el equipo azul se pudo haber desmoronado con todo y sus estrellas.

Los Dodgers: muchas expectativas, mucha presión

NUEVA YORK – Con la firma de Zack Greinke por seis años y US$147 millones, los Dodgers lucen como uno de los claros favoritos en la Liga Nacional para el 2013—con todo y el hecho de que juegan en la misma división que los actuales campeones, los Gigantes de San Francisco.

Mark Walter, Stan Kasten, Magic JohnsonEso es muy, pero muy peligroso. Desde que empezó la agencia libre a mediados de la década de los 70, sobran los ejemplos de equipos que en el papel tenían un trabuco pero que en el terreno de juego quedaron cortos. En el mismo 2012 tuvimos el caso extremo de los Marlins y, en menor grado, el de los Angelinos. El año anterior vimos cómo los Medias Rojas, proyectados como la crema de la Americana, se perdieron los playoffs. Ese año en la Nacional los Filis, a pesar de todo ese pitcheo, no pasaron de la primera ronda de la postemporada.

Si la campaña del 2013 empezara hoy, la nómina de los Dodgers sería de unos US$225 millones. Claro, eso puede cambiar de aquí al Día Inaugural, pero está claro que el equipo azul de Los Angeles se perfila como la nueva versión de los Yankees en los tiempos más impulsivos del fenecido George M. Steinbrenner.

El Grupo Guggenheim, que adquirió a los Dodgers este año, está decidido a gastar lo que sea necesario para armar el mejor equipo del planeta. Increíblemente para muchos, asumió casi los contratos enteros del mexicano Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett, parte de esos mismos Medias Rojas del 2011 que al final decepcionaron a todos. Con Greinke y el recién firmado Hyun-Jin Ryu ya en sus filas para acompañar a los antes mencionados, más Clayton Kershaw, Matt Kemp, el dominicano Hanley Ramírez y Andre Ethier, entre muchos otros, nadie podrá superar a los Dodgers, ¿verdad?

Bueno, ya hemos visto esta película.  La gran interrogante para los Dodgers es si todas estas piezas de lujo encajarán para producir un béisbol ganador en el terreno. Es muy posible que sí. Pero también es posible que no, y ahí está el peligro para el equipo de Los Angeles: La decepción del fracaso sería algo sin precedente, tal como los gastos que están realizando los dueños ahora mismo.

En teoría, el pitcheo abridor está sólido con Kershaw, Greinke, Kyu, Beckett, Chad Billingsley, Aaron Harang, Tedd Lilly y Chris Capuano…se dice que por lógica al menos uno o dos de ellos podrían ser cambiados, algo que traería más talento aun.

En el bullpen, hace falta un cerrador de verdad. Brandon League no es la respuesta. No se sabe qué podrá dar Kenley Jansen luego de sus problemas cardíacos. Ojo con el noveno inning para los Dodgers.

Se supone que con tantos bates de calidad, Los Angeles anotará muchas carreras. Se supone eso, pero después de la llegada de Ramírez, Shane Victorino y González, la ofensiva de los Dodgers nunca terminó de arrancar en el 2012. No hay garantías de que lo haga la próxima temporada tampoco.

De un año a otro es difícil saber cuánto va a rendir un pelotero. Más complicado es pronosticar los ganados y perdidos de todo un equipo.

Los nuevos propietarios de los Dodgers han creado unas enormes expectativas en Los Angeles. ¿Y si no se cumplen?

Ese es el peligro para el manager Don Mattingly, quien tendrá que lidiar con todas esas personalidades dentro del clubhouse. Mattingly se ha visto como un aliado de los jugadores en su tiempo como piloto; ahora tendrá que emplear todo su talento como motivador y manejador de estrellas del béisbol (algo que él mismo fue como pelotero).

Para Mattingly y los Dodgers, el potencial se ve  ilimitado…pero por más grandes que puedan ser los éxitos, así de contundentes se verán los fracasos si no se gana con una nómina bien por encima de los US$200 millones.

Milwaukee ha cedido mucho…tal vez demasiado

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PHOENIX
– El canje de Zack Greinke a los Cerveceros sorprendió  a mucha gente, pero no por el hecho de Kansas
City cambiarlo–eso se había rumorado desde hacía un tiempo–sino por el destino,
Milwaukee, equipo que había sonado poco en las especulaciones sobre el Cy Young
de la Liga Americana en el 2009.

Son
muchos los comentarios sobre esta transacción, en la que pasaron de los Reales
a los Cerveceros Greinke, el torpedero cubano Yuniesky Betancourt y dinero en
efectivo por el venezolano Alcides Escobar, Lorenzo Cain, Jake Odorizzi y
Jeremy Jeffress.

Todo
el mundo sabía que el gerente general de Kansas City, Dayton Moore, iba a pedir
mucho por Greinke, pero la verdad es que me sorprendí sobremanera cuando vi los
nombres que llegaron a los Reales, en especial Escobar y Cain.

Hace
apenas un año, Escobar era el próximo Robin Yount de los Cerveceros, un
torpedero con todas las herramientas para brillar durante mucho tiempo en
Grandes Ligas. Por eso cambiaron a J.J. Hardy a Minnesota y le entregaron la
posición de SS al joven. En su primera temporada no bateó, pero me llama la
atención que Milwaukee haya perdido la paciencia luego de un solo año, con todo
y que sea Greinke que llega en el canje.

Betancourt
ha sufrido lo mismo que Escobar en su carrera: falta de paciencia en el plato y
ser algo errático en el campo corto. La diferencia es que el cubano ya tiene
mucho tiempo en la Gran Carpa exhibiendo esos defectos. En el caso del
venezolano, el consenso es que con el tiempo llegará a su gran potencial.

Otro
elemento que sorprende es lo que han sacrificado en el jardín central con Cain.
En un solo fin de semana, Milwaukee parece haber definido esa posición al
evitar ir a arbitraje con el dominicano Carlos Gómez y a la vez deshacerse de
Cain. Se suponía que el segundo, quien lució bien y hasta le quitó el puesto al
quisqueyano después de la lesión de éste en agosto, iba a competir con Gómez
por el bosque central durante los entrenamientos del 2011.

Entre
otras cosas, este cambio luce como un voto de confianza para el nacido en Santiago,
quien definitivamente tiene que ponerse las pilas para la próxima temporada.
Gómez dijo en septiembre que iba a trabajar mucho en el invierno para mejorar
al bate, pero en realidad no se vio mucho de eso con los Leones del Escogido.
El tiempo dirá si el dominicano hará quedar bien o mal al gerente general de
los Cerveceros, Doug Melvin.

De su parte, Odorizzi era uno de los mejores prospectos del
pitcheo–y cuidado si el mejor–de los Cerveceros. Y Jeffress también tiene excelente
brazo.

Milwaukee cedió todo eso por un lanzador que en seis
temporadas completas ha tenido récord ganador una sola vez, su año del Cy Young.
De por vida lleva marca de 60-67 con efectividad de 3.82 en 210 juegos. Claro,
no es fácil ganar tantos partidos lanzando por Kansas City, pero vaya, a mi
juicio el precio que pagó Melvin fue muy pesado.

Ahora bien, los Cerveceros quieren ganar ya. Con Greinke, el
mexicano Yovani Gallardo, Shawn Marcum (adquirido este mes desde Toronto) y
Randy Wolf, entre otros, Milwaukee luce sólido en el pitcheo abridor. Y con la
artillería que ya tienen en la ofensiva, creen los Cerveceros que la División
Central de la Nacional puede ser de ellos en el 2011.

Es un argumento con cierta lógica, pero hay que ver en dos o
tres años cómo se verán en posiciones tan cruciales como el campo corto y el
jardín central, que para mí han desmejorado a largo plazo. Ya los espero en
Maryvale, Phoenix para los entrenamientos en par de meses.

Hasta la Próxima, Desde el Desierto

 

 

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